Ficha Corrida

21/03/2013

Yoani Sánchez em sua Casa Blanca

 

Yoani Sánchez visita la Casa Blanca

La bloguera dice a los políticos de EE UU que el verdadero cambio en la isla no procede del régimen sino del pueblo cubano

Eva Saiz Washington20 MAR 2013 – 21:54 CET148

Yoaní Sánchez posa con varios congresistas de EE UU. / ESE

Yoani Sánchez aseguró que llegaba Estados Unidos no como una política o una periodista, sino como una ciudadana más. Pero en su estancia en Washington a la bloguera cubana se le ha dado trato de estrella. Tras entrevistare el martes con un grupo de congresistas, este miércoles ha sido recibida en la Casa Blanca por Ricardo Zúñiga, el asesor del presidente para asuntos de América Latina. Antes se ha reunido con los senadores de origen cubano, Marco Rubio y Bob Menéndez, y ha recogido en el Departamento de Estado el premio a las Mujeres con Coraje que no pudo recibir cuando se le otorgó en 2011

más información

"EE UU espera el día en que los cubanos puedan poder expresarse libremente sin miedo y seguirá apoyando las políticas que favorezcan la libertad de información en y hacia la isla", dice el comunicado de la Casa Blanca.

En su encuentro con los políticos estadounidenses, Sánchez ha defendido la importancia de las redes sociales y el acceso a la tecnología como principal herramienta para apuntalar la transición política en la isla y les ha alertado de que el verdadero cambio en Cuba no viene de las reformas emprendidas por el Gobierno de Raúl Castro, sino que procede del propio pueblo cubano.

El régimen ha tratado de imponer un muro de censura, pero cada tuit en el que los cubanos contamos lo que nos ocurre abre una brecha en esa barrera”

Yoani Sánchez

“En Cuba, una persona que logra tener acceso a un ordenador gana una gran autonomía respecto del Gobierno cubano”, ha indicado Sánchez. Esta ha sido la primera vez que la bloguera y activista cubana visitaba el Capitolio y se reunía con políticos estadounidenses. Lejos de arredrase, Sánchez ha aprovechado la oportunidad para hacerles llegar su visión sobre la realidad de la isla y sobre el efecto que las redes sociales están teniendo para poder servir de altavoz en el mundo de las injusticias y la falta de libertades en el país caribeño. “El régimen ha tratado de imponer un muro de censura, pero cada tuit en el que los cubanos contamos lo que nos ocurre abre una brecha en esa barrera”, ha asegurado.

Sánchez ha restado importancia a las reformas emprendidas por el Gobierno de la isla y ha pedido a los congresistas que no se crean el discurso del régimen. “Cuando hablo de los cambios en Cuba no me refiero a las supuestas reformas económicas que vienen desde arriba, el verdadero cambio es el que se está dando en el pueblo, en los ciudadanos”, ha dicho la periodista. “Es importante que no caigan en la tentación que creer que las medidas del presidente Castro son un símbolo de que Cuba está cambiando, porque si se convencen de eso y la comunidad internacional mira para otro lado, las cosas pueden ponerse peor para nosotros”, ha advertido.

El hecho de que se congregaran miembros del Partido Republicano -Ileana Ros-Lehtinen y Mario Diaz-Balart- y del Demócrata – su presidenta, Debbie Wasserman Schultz, Nelson, Joe García, Albio Sires, Kathy Castor y Jim McGovern- demuestra que el asunto de Cuba y el tipo de respuesta que deba dar EE UU a los cambios que se están produciendo allí no deja indiferentes a ninguna de las dos formaciones.

Es importante que no caigan en la tentación que creer que las medidas del presidente Castro son un símbolo de que Cuba está cambiando, porque si se convencen de eso y la comunidad internacional mira para otro lado, las cosas pueden ponerse peor para nosotros”

La reunión con los congresistas y el senador de EE UU no sólo ha constituido un momento histórico para la activista cubana. Los políticos, conscientes de la importancia de Sánchez dentro de la disidencia y de su influencia en el exterior, gracias a su blog y las redes sociales, han aprovechado la ocasión para formularle preguntas directas sobre la eficacia del embargo y el mejor modo para que el país pueda ayudar a la sociedad cubana a acelerar la transición política en la isla.

Con un discurso un tanto manido de tantas veces repetido -en las entradas de su blog y en las respuestas a las que ha ido contestando desde que emprendió su viaje internacional-, pero igualmente vehemente, Sánchez ha defendido la necesidad de acabar con el embargo pero sin profundizar demasiado en las razones que hacen conveniente que se levante. “El Gobierno de Castro ha justificado en el embargo desde la ausencia de comida en los platos hasta la falta de libertad en las calles, creo que su propaganda política funcionaría peor si éste no existiera”.

Sánchez ha insistido en que el mejor modo que tiene EE UU para ayudar al pueblo cubano -ese que, sostiene, es el que realmente está impulsando el cambio en la isla- es mediante el envío directo de tecnología a los ciudadanos. “Nadie debe decirnos lo que debemos hacer, los cubanos ya lo sabemos, pero para eso necesitamos poder tener acceso a la información”, ha asegurado. “Yo no he venido aquí a pedir, sino a contar una realidad para que luego ustedes decidan lo que les parezca más conveniente”, ha explicado la bloguera, que sí ha recalcado que lo que más necesitan ahora los cubanos es tener acceso a material tecnológico.

La activista es consciente de que sus palabras en el Congreso de EE UU le van a pasar factura cuando regrese a Cuba. Está convencida de que el Gobierno castrista incrementará su vigilancia y que fomentará las muestras de odio hacia ella por parte de sus compatriotas. Pero está segura, también, de que la visibilidad y la notoriedad que ha logrado en Washington actuarán, aunque sólo sea por un tiempo, como escudo protector.

La bloguera ha insistido de nuevo en la importancia de las nuevas tecnologías para acelerar la transición y los cambios en Cuba en un encuentro para hablar sobre el futuro de la libertad en isla que ha tenido lugar en el Instituto Cato, un centro de estudios e investigación ultraconservador. “No soy ilusa. Sé que un tuit no puede traer la democracia, pero en un régimen creado desde una política de trincheras, la información actúa como un ácido corrosivo”. ¿Qué es pues lo que se necesita para que Cuba viva en libertad? “Que la mayoría de los cubanos pierda el miedo”, ha reconocido Sánchez.

Yoani Sánchez visita la Casa Blanca | Internacional | EL PAÍS

07/03/2013

¿Es Manning un héroe o un traidor?

Por Juan Gelman

Es notorio que el soldado Bradley Manning, el abastecedor de Wikileaks de la mayoría de los 250.000 cables reservados o secretos del Departamento de Estado que Assange dio a conocer, aceptó en la primera audiencia del tribunal militar que lo juzga la responsabilidad en diez de los 22 cargos que se le imputan. Aunque son menores, ya le acarrean en conjunto una sentencia de hasta veinte años de prisión. Entre los que se declaró inocente figura el más grave: el de ayudar al enemigo (www.salon.com, 1-3-13). Se pena con prisión perpetua.

Manning explicó en su testimonio que lo había hecho para revelar “el coste de la guerra” en Irak, donde fue analista de Inteligencia, y “abrir un debate sobre la política exterior” de EE.UU.. Declaró que había ofrecido la información a The New York Times, a The Wa-shington Post y a Politico sin solicitar remuneración económica alguna y que, no habiendo obtenido respuesta de esos medios, se la entregó a Wikileaks como último recurso. Naturalmente, esas publicaciones negaron ese hecho, aunque posteriormente aceptaron publicar cables seleccionados vía Wikileaks.

¿Fue sincera la decisión de Manning? Antes había dicho confidencialmente lo mismo a un amigo sobre su desilusión cuando descubrió que los ocupantes detenían “no a insurgentes sino a opositores del gobierno de Maliki. Denunció el hecho ante sus superiores y lo ignoraron. Revisó los documentos que asentaban actos de alta criminalidad y violencia y no pudo ya en conciencia contribuir a su ocultamiento. Fue, en realidad, un acto de conciencia, de buena conciencia y heroísmo”, declaró el columnista Glenn Greenwald, quien cubrió exhaustivamente el caso para el diario británico The Guardian (www.democracynow.org, 5-3-13).

Manning fue encarcelado en mayo del 2010 en condiciones tan duras que el relator especial sobre tortura de las Naciones Unidas Juan Méndez, al cabo de una investigación de 14 meses, concluyó que había sido sometido a tratos crueles, inhumanos y degradantes prohibidos por la Convención de la ONU sobre el tema (www.guardian.co.uk, 12-3-12). Méndez dirigió una carta al gobierno de EE.UU. en la que señaló que el largo período de aislamiento aplicado a Manning entrañaba, a su juicio, una coerción “presuntamente destinada a persuadirlo de que involucrara a otros” (//rogerhollander.word press.com, 12-3-12). Es decir, a Assange.

No fue el único intento: un agente del gobierno visitó a Manning varias veces pretendiendo ser periodista y sacerdote para asegurarle el secreto de lo que conversaran. Según el agente, el prisionero le explicaba que había infiltrado la información porque deseaba que el mundo supiera lo que él había sabido: “Quiero que la gente vea la verdad… sea quien sea… porque sin información, el público no puede tomar decisiones con conocimiento de causa”. Cuando le preguntó a Manning por qué no había vendido los documentos a un gobierno extranjero, éste respondió que la información debía hacerse pública para provocar “una discusión mundial, debates y reformas” (www.guardian.co.uk, 2-3-13). No entregó la información a Al Qaida, no quiso hacerse rico, quería otra cosa, aun conociendo que podía terminar en la cárcel de por vida.

Es curioso. Cuando estalló la cuestión de Wikileaks, los funcionarios estadounidenses afirmaban que la filtración podía poner en peligro vidas humanas. En cambio, Robert Gates, entonces jefe del Pentágono, no le dio la importancia que los fiscales hoy le atribuyen para condenar a Manning. Consideró que las reacciones eran excesivas. “El hecho es –dijo– que los gobiernos tratan con EE.UU. por su propio interés, no porque les gustemos, no porque confíen en nosotros y no porque supongan que podemos guardar secretos. Muchos gobiernos, algunos gobiernos, tratan con nosotros porque nos temen, algunos porque nos respetan y la mayoría porque nos necesita. Como ya se ha dicho, somos todavía esencialmente la nación indispensable. ¿Es embarazoso (lo de Wikileaks)? Sí. ¿Es desa-gradable? Sí. ¿Consecuencias para la política exterior de EE.UU.? A mi juicio, definitivamente modestas” (//thecaucus.blog.nytimes.com, 30-11-10).

Los cargos contra Manning también parecen excesivos. Ni los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward, que destaparon en The Washington Post las trapisondas de Richard Nixon en el llamado caso Watergate causando su renuncia como presidente de EE.UU., ni Daniel Ellsberg, que filtró The New York Times y otros periódicos los “Papeles del Pentágono” sobre la guerra en Vietnam, fueron procesados. Y se trató de historias de innegable magnitud.

Se conoce que Osama bin Laden estaba muy interesado en libros de Bob Woodward como Las guerras secretas de la CIA 1981-1987 (Sudamericana, Buenos Aires, 1988) o Bush en guerra (Península, Barcelona, 2003) que traen mucha información de nivel mucho más delicado y secreto que todo lo filtrado por Manning. Woodward y los altos funcionarios de la Casa Blanca que le proporcionaban esa información nunca fueron acusados de ayudar al enemigo. Tal vez se distrajeron.

Página/12 :: Contratapa :: ¿Es Manning un héroe o un traidor?

01/12/2012

La Jornada: Doblegando al soldado Manning

Doblegando al soldado Manning

Michael Ratner

Bradley Manning es castigado –y torturado– por un crimen que a final de cuentas consiste en creer que el mayor deber de un estadunidense es para con su pueblo y no para con su gobierno.

Cuando comience el consejo de guerra, el 4 de febrero, el soldado Bradley Manning, de 23 años de edad, habrá pasado 983 días en prisión, incluidos nueve meses en confinamiento solitario, sin haber sido acusado de crimen alguno. Esta semana, en las audiencias previas, un consejo de guerra revisa evidencia de que las condiciones a las que ha estado sujeto constituyen tortura. Entre esas condiciones está el periodo de nueve meses en el que pasó 23 horas por semana en una celda de 1.80 por 2.40 metros, donde tenía prohibido acostarse o incluso apoyarse en la pared cuando no dormía –y cuando se le permitía dormir, oficiales lo despertaban cada cinco minutos– y donde se le sometía a revisiones físicas diarias y se le obligaba a desnudarse. El relator especial de la ONU para la tortura ya ha dictaminado que esto constituye un tratamiento cruel, inhumano y degradante, y posible tortura.

Durante casi tres años Manning ha soportado intensa presión física y mental, destinada a obligarlo a implicar a Wikileaks y a su editor, Julian Assange, en una presunta conspiración para cometer espionaje. También es un mensaje para quienes desde el interior de organismos públicos denuncien abusos de autoridades: el gobierno no será amable.

“(Si) usted vio cosas increíbles y espantosas… cosas que pertenecen al dominio público y no a un servidor guardado en un cuarto oscuro de Washington… ¿qué haría?… Es importante que se sepa… podría cambiar algo… con suerte habría discusión mundial, debates y reformas…”

Estas palabras se atribuyen a Manning*, y ese es un cambio en el que a muchos nos gustaría creer: que si uno revela a los ciudadanos la verdad de las actividades ilícitas de su gobierno, y les da la libertad de hablar de ella, llamarán a cuentas a sus funcionarios electos.

Pero una cosa es hablar de transparencia, sangre vital de la democracia, e incluso hacer campaña con ese lema –en 2008 el candidato Obama dijo que los denunciantes de irregularidades dentro del gobierno son parte de una democracia sana y deben ser protegidos de represalias– y otra es actuar en consecuencia. En un nivel fundamental, Manning es castigado, sin haber sido juzgado, por un crimen que a final de cuentas consiste en tener el valor de actuar a partir de la creencia de que sin un público informado nuestra república corre un grave riesgo. O, según palabras que se le atribuyen, por querer “que la gente vea la verdad… sin importar quién sea… porque sin información no se pueden tomar decisiones como pueblo”.

El gobierno estadunidense se ha propuesto crear un retrato de Manning como un traidor que colaboró con Al Qaeda al revelar al público información clasificada. Lo que en verdad ocurrió, sin embargo, fue que se enviaron documentos en forma anónima a Wikileaks, la cual los publicó en colaboración con The New York Times, The Guardian y otros medios de comunicación para beneficio del público general, de manera muy parecida a cuando se publicaron los Papeles del Pentágono en la generación pasada.

Los mensajes de correo electrónico que la fiscalía usa para tratar de demostrar que Manning fue la fuente de las filtraciones también pintan el lado de la historia que quieren ocultar: el de un joven soldado que lucha con el dilema de un presunto denunciante interno que sabe que corre grandes riesgos al exponer los crímenes y abusos que ha presenciado, cometidos con el patrocinio del Estado, los “casi criminales acuerdos políticos bajo el agua… las versiones no publicitarias de los sucesos y crisis mundiales”, según palabras que presuntamente dijo al confidente que al final lo traicionó.

Perderé oficialmente la fe en la sociedad que tenemos si nada ocurre. Uno no puede dejar de preguntarse qué pensará Manning ahora, luego de tanto tiempo bajo esas brutales condiciones de confinamiento. ¿Se imaginaba que el gobierno le aplicaría un castigo tan desproporcionado y contrario a la ley?

El abusivo tratamiento en prisión preventiva de Manning constituye una clara violación de la Constitución estadunidense, de la Convención de Naciones Unidas contra la Tortura e incluso del derecho militar estadunidense. De hecho, el defensor de Manning, David Combs, sostiene en las audiencias previas al juicio, esta semana, que en vista de ese palmario desprecio a los derechos más esenciales de su cliente deben retirarse todos los cargos.

El gobierno afirma que todo esto se ha hecho para evitar que Manning cometa suicidio, aunque cualquier observador racional apuntaría que esas condiciones más bien empujarían a alguien a suicidarse que a no hacerlo. La explicación más probable es la obvia: el gobierno quiere doblegar a Manning para obligarlo a implicar a Wikileaks y Assange, y hacer un escándalo suficiente para inhibir a otros denunciantes dentro de las instituciones. Están en juego el fundamento de nuestra democracia, una prensa libre y robusta, y el destino de un verdadero héroe de Estados Unidos.

* Deslinde: Bradley Manning no ha sido consignado por ningún cargo ni ha admitido ninguna de las acusaciones en su contra. Del mismo modo, no ha reconocido los fragmentos de chats que supuestamente contienen palabras suyas.

Traducción: Jorge Anaya

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks

La Jornada: Doblegando al soldado Manning

30/11/2012

El soldado Manning, sobre su detención: “Pensé que iba a morir”

El acusado de filtrar los documentos de Wikileaks testifica por primera vez

David Alandete Washington29 NOV 2012 – 22:24 CET25

Manning, al llegar a las vistas orales, el miércoles. / MARK WILSON (AFP)

“Pensé que iba a morir en prisión”. El soldado Bradley Manning, acusado de sustraer 700.000 documentos secretos de las redes clasificadas del Pentágono, tomó el estrado este jueves por primera vez desde que fuera detenido 918 días atrás, para denunciar con su propia voz un trato que su defensa ha calificado de humillante e inhumano, cuando se hallaba en detención previa a juicio en la base militar de Quantico, en Virginia. “No quería morir, pero quería salir de aquella jaula. Sólo recuerdo estar atrapado en aquella jaula, todo el tiempo”, añadió.

Manning habló por primera vez, no para explicar los motivos por los que sustrajo los cables secretos de las redes militares norteamericanas -algo de lo que se ha inculpado- sino para relatar el duro aislamiento general, y en especial los tres días que pasó en régimen de prevención de suicidio, en el que sus captores le colocaron, según la defensa, más como una medida de seguridad o una represalia que por un trato médico digno. Manning y su defensa consideran que se le castigó y se le trató como culpable, cuando aun esperaba que se presentaran cargos contra él y se celebrara un juicio militar.

Recuerdo que pensé que iba a morir, que estaba encerrado en aquella jaula y no sabía lo que iba a suceder”

Bradley Manning

Fueron 265 largos días los que Manning pasó aislado en la base de Quantico. Cuando fue detenido, en Irak, pensó que le llevarían en secreto a una cárcel secreta en Djibouti, en el Cuerno de África, o a la base naval de Guantánamo, en Cuba, junto con los detenidos en la guerra contra el terrorismo. Dijo sentir alivio cuando supo que regresaba a EE UU. Pero pronto, ese alivio se convirtió en desesperación. “Recuerdo que pensé que iba a morir, que estaba encerrado en aquella jaula y no sabía lo que iba a suceder”, añadió Manning. El 20 de abril de 2011 fue trasladado a otra base en Kansas.

El psiquiatra que trató a Manning entonces, el capitán de la Armada William Hocter, dijo que no había motivos para colocar al soldado en un duro régimen de prevención de suicidios en enero de 2011. Aunque Hocter así se lo notificó a sus superiores, estos ignoraron sus recomendaciones. Durante tres días de enero de 2011, Manning tuvo que dormir desprovisto de su ropa y sin sus gafas, y pasó las 24 horas del día encerrado en una pequeña celda de unos cinco metros cuadrados.

No quería morir, pero quería salir de aquella jaula. Sólo recuerdo estar atrapado en aquella jaula, todo el tiempo”

Bradley Manning

“Con paciencia, vimos a lo largo de los meses que no presentaba una conducta suicida”, afirmó Hocter. Este psiquiatra ha trabajado en numerosos centros de detención, y dijo que lo que le sucedió con Manning, que los gerentes de un centro de detención ignoraran sus recomendaciones, ni siquiera lo vio en la propia base naval de Guantánamo.

Previamente, la juez militar Denise Lind había dicho que se reserva la posibilidad de aceptar los términos según los cuales el soldado podría declararse culpable de siete cargos por sustraer y filtrar información. Se espera una decisión final al respecto en diciembre. Esos siete cargos supondrían una pena total de cárcel de 16 años. La fiscalía del Pentágono ha pedido la perpetua por varios delitos, incluido el de alta traición o asistencia al enemigo. Aunque Manning se declare culpable de los cargos que ha admitido a través de su abogado, la fiscalía aun podría buscar juzgarle por los demás.

En concreto, Manning se declararía culpable de haber filtrado a través de Internet un vídeo de combate, memorandos clasificados y más de 40 registros de las guerras de Irak y Afganistán. Además, admitiría culpa en el almacenamiento ilícito de información secreta del Ejército. Rechazaría los cargos de asistir al enemigo, de robo de una lista global de direcciones de Internet del Pentágono y otros delitos informáticos.

La acusación dijo, además, que parte del material que se encontró en la residencia de Abottabad, Pakistán, en la que se aniquiló a Osama Bin Laden en 2011, ha sido desclasificada, y que se empleará como prueba en el consejo de guerra, que se abrirá formalmente el 4 de febrero. Una de las estrategias de la fiscalía del Pentágono es demostrar que varios cables sustraídos por Manning acabaron en manos de los líderes de Al Qaeda y se emplearon para planificar y perpetrar ataques contra las tropas destinadas tanto a Irak como Afganistán.

El soldado Manning, sobre su detención: “Pensé que iba a morir” | Internacional | EL PAÍS

03/11/2012

Por que Bradley Manning é um herói

Bradley Manning

Falha minha.

Omissão.

Em tantos artigos que escrevi, não fiz ainda o elogio do soldado americano Bradley Manning, de 24 anos.

Manning está preso há dois anos, acusado de ter vazado para o Wikileaks documentos confidenciais da diplomacia americana ao redor do mundo. Manning teria também passado ao Wikileaks o histórico vídeo que mostra soldados americanos matando, de um helicóptero Apache, civis no Iraque.

Manning, se fez isso mesmo, o que é provável, combateu o bom combate. Não é à toa que muitas pessoas o indicaram para o Nobel da Paz. Mas o que ele ganhou mesmo foi um regime de prisão solitária capaz de destruir a sanidade rapidamente. Manning só saiu da solitária por pressão de ativistas, entre os quais se destaca o jornalista americano Glenn Greenwald. Greenwald foi a primeira voz a denunciar as condições desumanas em que vivia Manning.

Graças ao vídeo vazado, o mundo pôde ver o que era a Guerra do Iraque. Pôde ver, também, o caráter das guerras movidas no Oriente Médio pelos Estados Unidos em nome da civilização e da democracia. Pôde ver, ainda, o terror da Guerra ao Terror.

Os iraquianos viviam melhor sob Saddam Hussein do que sob os americanos. Da mesma forma, os afegãos viviam melhor sob o Talibã do que sob os americanos.

Manning contribuiu para que todos pudéssemos entender melhor as coisas.  Você não resolve um problema se não consegue enxergá-lo. Manning nos ajudou a todos a enxergar o problema.

Pessoas nas ruas comemoram a chegada das tropas americanas

A humanidade como que acordou depois dos vazamentos atribuídos a Manning. A Primavera Árabe é, em boa parte, fruto dos documentos que foram publicados. A corrupção e a violência de governos de países como o Egito e a Tunísia ficaram dramaticamente expostas. E isso foi essencial para que as pessoas tomassem as ruas e varressem administrações predadoras — apoiadas, aliás, pelos Estados Unidos.

A Primavera Árabe acabou contagiando até os americanos. O movimento Ocupe Wall St foi inspirado nela.

Com tudo isso, a agenda planetária mudou. Foi numa atmosfera internacional de protesto e inconformismo que emergiram estatísticas que mostram a espetacular concentração de renda ocorrida nos países ricos nos últimos trinta anos. Bradley Manning está na origem dessa mudança formidável que vai se operando no mundo.

Por isso é um herói.

Este texto foi publicado no Diário do Centro do Mundo em 01 de maio de 2012.

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Paulo Nogueira é jornalista e está vivendo em Londres. Foi editor assistente da Veja, editor da Veja São Paulo, diretor de redação da Exame, diretor superintendente de uma unidade de negócios da Editora Abril e diretor editorial da Editora Globo.

Diário do Centro do Mundo – Por que Bradley Manning é um herói

26/08/2012

Um grande escritor também pode ser grande ignorante

Arquivado em: Bradley Manning,Julian Assange,Mario Vargas Llosa,WikiLeaks — Gilmar Crestani @ 12:08 pm

Vargas Llosa, no afã de puxar o saco dos EUA, como fazem os vira-lata, não se dá conta que a insegurança do mundo sempre existiu, mesmo quando não havia o Wikileaks. Aliás, ao contrário do que prentede vender o ventríloquo do imperialistas, o vazamento dos métodos de extorsão, de promuiscuidade com ditadores e criminosos de todos tipos é que deixou Washington com os nervos à flor da pele. O que Julian Assange fez foi deixar o rei nú para que o mundo soubesse que os EUA praticam o terrorismo de estado, o mais nefasto, posto que só beneficia ao estado terrorista. E quanto à liberdade do Bradley Manning não se fala?!

Julian Assange en el balcón

PIEDRA DE TOQUE. Puede que se recuerde al fundador de WikiLeaks por la ayuda que ha prestado a los enemigos más acérrimos de la libertad, como el presidente ecuatoriano Correa, creyendo actuar a su favor

Mario Vargas Llosa26 AGO 2012 – 00:07 CET

FERNANDO VICENTE

En el cubículo de la embajada del Ecuador en Londres, donde está refugiado, Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, tendrá ahora tiempo de sobra para reflexionar sobre la extraordinaria historia de su vida, que comenzó como oscuro ladronzuelo de la intimidad ajena (es lo que hace un hackerinformático, aunque el anglicismo trate de inocular dignidad a ese innoble oficio) en el país de los canguros y ha terminado convirtiéndolo en un icono contemporáneo, tan famoso como los futbolistas o roqueros más de moda, para muchos en un héroe de la libertad de expresión y en el centro de un conflicto diplomático internacional.

Existe tal maraña de confusiones y mentiras respecto al personaje, creada por él mismo y por sus partidarios, y propulsada por el periodismo ávido de escándalo, que hay millones de personas en el mundo convencidas de que el desgarbado australiano de pelos blanco amarillos que compareció hace unos días en el balcón de la embajada ecuatoriana del barrio preferido por los jeques árabes en Londres —Knightsbridge— para dar lecciones sobre la libertad de expresión al presidente Obama, es un perseguido político de los Estados Unidos al que ha salvado in extremis nada menos que el presidente Rafael Correa del Ecuador, es decir, el gobierno que, después de los de Cuba y Venezuela, ha perpetrado los peores atropellos contra la prensa en América Latina, cerrando emisoras, periódicos, arrastrando a tribunales serviles a periodistas y diarios que se atrevieron a denunciar los tráficos y la corrupción de su régimen, y presentando una ley mordaza que prácticamente sellaría la desaparición del periodismo independiente en el país. En este caso sí que vale el viejo refrán: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Porque el presidente Correa y Julian Assange son tal para cual.

En realidad, el fundador de WikiLeaks no es objeto en estos momentos siquiera de una investigación judicial en los Estados Unidos ni este país ha hecho pedido alguno reclamándolo a nadie para enfrentarlo a un tribunal. El supuesto riesgo de que, si es entregado a la justicia sueca, el gobierno de Suecia pueda enviarlo a Estados Unidos es, por ahora, una presunción desprovista de todo fundamento y no tiene otro objeto que rodear al personaje de un aura de mártir de la libertad que ciertamente no se merece. La justicia sueca no lo reclama por sus hazañas —mejor dicho, infidencias— informáticas, sino por las acusaciones de violación y acoso sexual formuladas contra él por dos ciudadanas de ese país. Así lo ha entendido la Corte Suprema de Gran Bretaña y por eso decidió transferirlo a Suecia, cuyo sistema judicial, por lo demás, es, al igual que el británico, uno de los más independientes y confiables del mundo. De manera que el señor Assange no es en la actualidad una víctima de la libertad de expresión, sino un prófugo que utiliza ese pretexto para no tener que responder a las acusaciones que pesan sobre él como presunto delincuente sexual.

El activista no es víctima de la libertad de expresión, sino prófugo de un presunto delito sexual

La popularidad de que goza se debe a los cientos de miles de documentos privados y confidenciales de distintas reparticiones del gobierno de los Estados Unidos —empezando por la diplomacia y terminando por las Fuerzas Armadas—, obtenidos mediante el robo y la piratería, que WikiLeaks difundió, presentándolos como una proeza de la libertad de expresión que sacaba a la luz intrigas, conspiraciones y conductas reñidas con la legalidad. ¿Fue realmente así? ¿Contribuyeron las delaciones de WikiLeaks a airear unos fondos delictivos y criminales de la vida política estadounidense? Así lo afirman quienes odian a Estados Unidos, “el enemigo de la humanidad”, y no se consuelan todavía de que la democracia liberal, del que ese país es el principal valedor, ganara la Guerra Fría y no fueran más bien el comunismo soviético o el maoísta los triunfadores. Pero, creo que cualquier evaluación serena y objetiva de la oceánica información que WikiLeaks difundió, mostró, aparte de una chismografía menuda, burocrática e insustancial, abundante material que justificadamente debe mantenerse dentro de una reserva confidencial, como el que afecta a la vida diplomática y a la defensa, para que un Estado pueda funcionar y mantener las relaciones debidas con sus aliados, con los países neutros, y sobre todo con sus manifiestos o potenciales adversarios.

Nosotros nunca sabremos la manera cómo las revelaciones de WikiLeaks sirvieron para que se deshicieran las redes de información laboriosa y peligrosamente montadas por los países democráticos en las satrapías que amparan el terrorismo internacional de Al Queda y congéneres, ni cuántos agentes e informantes de los servicios de inteligencia del Occidente fueron detectados y posiblemente eliminados por efecto de esas publicaciones, pero no hay duda de que esa fue una de las siniestras consecuencias de aquella celebrada operación de desembalse informativo. ¿No es curioso que WikiLeaks privilegiara de tal modo revelar los documentos confidenciales de los países libres, donde existe, además de la libertad de prensa, una legalidad digna de ese nombre, en vez de hacerlo con las dictaduras y gobiernos despóticos que proliferan todavía por el mundo? Es más fácil ganar credenciales de luchador por la libertad ejercitando la infidencia, el contrabando y la piratería informática en sociedades abiertas, al amparo de una legalidad siempre reticente a sancionar los delitos de prensa para no dar la sensación de restringir o poner obstáculo a esa libertad de crítica que es, efectivamente, sustento esencial de la democracia, que infiltrándose en los secretos de los gobiernos totalitarios.

Los partidarios de desvelar secretos deberían recordar que la otra cara de la libertad es la legalidad

Los partidarios de WikiLeaks deberían recordar que la otra cara de la libertad es la legalidad y que, sin ésta, aquella desaparece a la corta o a la larga. La libertad no es ni puede ser la anarquía y el derecho a la información no puede significar que en un país desaparezcan lo privado y la confidencialidad y todas las actividades de una administración deban ser inmediatamente públicas y transparentes. Eso significaría pura y simplemente la parálisis o la anarquía y ningún gobierno podría, en semejante contexto, cumplir con sus deberes ni sobrevivir. La libertad de expresión se complementa, en una sociedad libre, con los tribunales de justicia, los parlamentos, los partidos políticos de oposición y esos son los canales adecuados a los que se puede y debe recurrir si hay indicios de que un gobierno oculta o disimula delictuosamente sus iniciativas y quehaceres. Pero atribuirse ese derecho y proceder manu militari a dinamitar la legalidad en nombre de la libertad es desnaturalizar este concepto y degradarlo de manera irresponsable, convirtiéndolo en libertinaje. Eso es lo que ha hecho WikiLeaks y, lo peor, creo, no en razón de ciertos principios o convicciones ideológicas, sino empujado por la frivolidad y el esnobismo, vectores dominantes de la civilización del espectáculo en que vivimos.

El señor Julian Assange no ha practicado en la institución que fundó la transparencia y la limpieza totales que exige de las sociedades abiertas contra las que se ha encarnizado. Las defecciones que ha experimentado WikiLeaks se deben, fundamentalmente, a su resistencia a dar cuenta a sus colaboradores de los varios millones de dólares que ha recibido como donaciones, según leo en un artículo firmado por John F. Burns, en el Internacional Herald Tribune del 18/19 de agosto. Es un buen indicio de lo complicadas y sutiles que pueden ser las cosas cuando se observan de cerca y no a partir de lugares comunes, estereotipos y clisés.

En las actuales circunstancias no hay razón alguna para considerar a Julian Assange un cruzado de la libertad de expresión, sino más bien un vivillo oportunista que, gracias a su buen olfato, sentido de la oportunidad y habilidades informáticas, montó una operación escandalosa que le dio fama internacional y la falsa sensación de que era todopoderoso, invulnerable y podía permitirse todos los excesos. Se equivocó y ahora es víctima de estos últimos. En verdad, su peripecia parece haber entrado en un callejón sin salida, y no es imposible que, una vez que pase la ventolera que hizo de él una persona famosa, se le recuerde sobre todo por la involuntaria ayuda que ha prestado, creyendo actuar a favor de la libertad, a sus enemigos más acérrimos.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2012.

© Mario Vargas Llosa, 2012.

Julian Assange en el balcón | Opinión | EL PAÍS

19/08/2012

Assange: EUA precisam parar de perseguir aqueles que revelam os seus crimes secretos

Para quem ainda alimentava alguma idéia do que  sejam os EUA, este episódio é por demais revelador. Eles, que estão sempre de dedo em riste para apontar a falta de liberdade nos outros, a mesmo financiar ONGs que passam a se imuscuirem nos assuntos internos de outros paíse, de repente encontraram pela frente alguém com informações suficientes para provarem a verdadeira face ianque. O Terrorismo de Estado é o verdadeiro legado da cultura norte-americana, razão pela qual não subscrevem tratados internacionais que possam por seus criminosos a perigo de serem presos no exterior. Sim, sempre há capacho e vira-lata que não só gosta como tem prazer em tirar os sapatos para entrar nos EUA. Há gente que ficou famosa por desenvolver uma teoria da dependência, uma espécie de Te Deum em louvor às migalhas que caem das mesas opulentas com o botim de guerra.

publicado em 19 de agosto de 2012 às 15:36

Em seu discurso na varanda da embaixada do Equador, em Londres, Julian Assange classificou como corajosa a decisão do presidente Rafael Correa. Foto: Opera Mundi

por Roberto Almeida, de  Londres, Opera Mundi

O fundador do Wikileaks, Julian Assange, pediu neste domingo (19/08) aos Estados Unidos que parem de perseguir jornalistas por “lançar luz sobre os crimes secretos dos poderosos”. “A guerra do governo dos Estados Unidos contra denunciantes precisa chegar a um fim”, afirmou o jornalista em discurso na sacada da embaixada do Equador em Londres, onde está refugiado há dois meses.

Assange pediu a libertação de Bradley Manning, militar norte-americano preso desde 2010 por repassar informações confidenciais ao Wikileaks. Manning foi o responsável por vazar mais de 250 mil documentos de 271 embaixadas em 180 países. “Na quarta-feira, Bradley passou seu 815º dia preso sem julgamento. O máximo é 120 dias”, disse. “Se ele fez isso é um herói e precisa ser libertado”.

Essa foi a primeira aparição pública de Assange desde março, quando ainda batalhava na Justiça para não ser extraditado para a Suécia sob acusação informal de estupro. O fundador do Wikileaks buscou abrigo na embaixada equatoriana dia 19 de junho. Hoje detém status de asilado político, concedido pelo presidente do Equador, Rafael Correa, na última quinta-feira (16).

“Estou aqui hoje porque não posso estar aí com vocês”, disse Assange, saudado por um público de ativistas e curiosos de pelo menos 200 pessoas. Outros 200 policiais faziam o cerco à embaixada enquanto o jornalista discursava. “As ameaças ao Wikileaks são ameaças à liberdade de expressão”, afirmou.

Assange lembrou da enorme tensão da madrugada de quarta para quinta-feira, acompanhada pelo Opera Mundi. Assim que o chanceler equatoriano informou sobre a ameaça britânica de invadir a embaixada para capturá-lo, com base em uma lei britânica de 1987, dezenas de policiais entraram no edifício onde está a representação diplomática. Ativistas correram para o local com câmeras ligadas à internet para testemunhar o caso.

“Na quarta-feira à noite”, lembrou Assange, “depois que uma ameaça foi enviada a esta embaixada e a polícia apareceu neste prédio, vocês vieram no meio da noite para testemunhar e vocês trouxeram os olhos do mundo. Dentro da embaixada, depois que a noite caiu, eu ouvi tropas policiais entrando pela escada de incêndio. Mas eu sabia que haveria testemunhas, e isso só foi possível por causa de vocês.”

O fundador do Wikileaks fez diversos agradecimentos. Ele sublinhou a “corajosa” atitude do governo equatoriano, que lhe concedeu asilo político, e à família e filhos, com quem espera estar junto “em breve”. Enumerou, ainda, os países latinoamericanos que rechaçaram a interpretação britânica da lei internacional – entre eles está o Brasil.

Defesa em andamento

O defensor de Julian Assange e do Wikileaks, Baltasar Garzón, disse hoje, em frente à embaixada, que irá à Corte Internacional de Justiça caso o Reino Unido não conceda salvo-conduto para que o jornalista deixe a representação equatoriana rumo à América do Sul. “Claro que não vou contar minha estratégia, mas primeiramente é preciso pensar no salvo conduto e lutar pelos direitos fundamentais de Julian”, disse.

O espanhol Garzón, com ampla experiência em casos de direitos humanos, foi o responsável por emitir ordem de prisão contra o general Augusto Pinochet em 2001, entre outras atuações impactantes que o deram o título de “super juiz”. Ele assumiu o caso Assange em junho, assim que o jornalista se abrigou na embaixada equatoriana em Londres.

De acordo com Garzón, as autoridades britânicas ainda não responderam oficialmente sobre o pedido de salvo-conduto, mas o ministro de Relações Exteriores do Reino Unido, William Hague, já deixou claro que não aceita o asilo político e que não ofertará passagem ao jornalista para que deixe Londres.

O magistrado disse que Assange está sempre em contato com as autoridades suecas para responder sobre o suposto caso de estupro, mas que não ouviu garantias sobre seus direitos fundamentais de defesa e sobre uma eventual extradição para os Estados Unidos.

Apoios

Assange ganhou no início da tarde deste domingo o apoio público do ex-embaixador do Reino Unido, Craig Murray, e do escritor paquistanês Tariq Ali, que discursaram em frente à embaixada do Equador em Londres. Ambos acusaram o governo britânico de subverter a agenda internacional de direitos humanos para prender o jornalista.

Murray disse que “nenhum país concorda com a interpretação britânica da lei” que não reconhece o asilo político dado ao fundador do Wikileaks. Ali teceu elogios à diplomacia de países da América do Sul, como Bolívia, Peru, Equador, Venezuela e Brasil, que reconheceram o direito de Assange de receber o status de asilado. “Hoje esses países consideram mais o social do que Reino Unido e Estados Unidos”, afirmou.

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09/03/2012

Bradley Manning & Stratfor

Arquivado em: Bradley Manning,Stratfor,WikiLeaks — Gilmar Crestani @ 7:24 am

 

Rusia dio a Israel los códigos de sistemas de misiles que vendió a Irán; la ONU denuncia que Manning recibió trato cruel

5 de marzo. Rusia vendió a Irán sistemas de misiles Tor-M1 y le dio los códigos a Israel, según correspondencia electrónica de empleados de Stratfor. Es parte de los 5 millones de correos que Wikileaks filtró a 25 medios, entre ellos La Jornada. El diario argentino Página/12 dedica una nota a mensajes electrónicos relacionados con las grandes comercializadoras de granos ADM, Bunge, Cargill y Dreyfus. Juan Cole, especialista en Medio Oriente, escribe que los correos revelan que “muchas veces los analistas de Stratfor no sabían de qué hablaban y tenían un sesgo de extrema derecha. …Si Booz Allen pagaba 20 mil dólares al año por esto, debería exigir que le regresen su dinero”. La ONU denuncia que Bradley Manning, nominado al Premio Nobel de la Paz, ha sido sometido a “tratos crueles, inhumanos y degradantes”.

Publicado el: 5 de marzo de 2012

Rusia dio a Israel los códigos de sistemas de misiles que vendió a Irán; la ONU denuncia que Manning recibió trato cruel

En el mural está representado el mariscal de campo Hussein Tantawi. Está en la plaza Tahrir y en él se lee: “Si ves los dientes, no creas que el león está sonriendo”. Foto: Ap

De la redacción

5 de marzo. Rusia vendió a Irán sistemas de misiles Tor-M1 y le dio los códigos a Israel, según correspondencia electrónica de empleados de Stratfor, empresa de análisis en materia de seguridad. Es parte de los 5 millones de correos que Wikileaks filtró a 25 medios, entre ellos La Jornada.  
El diario argentino Página/12, uno de los medios incluidos en la filtración, dedica una nota a mensajes electrónicos relacionados con las grandes comercializadoras de granos. La estrategia de ADM, Bunge, Cargill y Dreyfus “debilita la posición argentina en su intento por defender a la industria nacional de productos chinos baratos”.  
Juan Cole, profesor de historia en la Universidad de Michigan, especialista en Medio Oriente, escribe que los correos electrónicos de la compañía especializada en seguridad revelan que “muchas veces los analistas de Stratfor no sabían de qué estaban hablando y tenían un sesgo  de extrema derecha”. Pone como ejemplo un correo acerca de la revolución en Egipto que “intenta argumentar que los cuerpos de policía estaban detrás de la revolución contra Hosni Mubarak y que las masas no estaban lo suficientemente movilizadas como para ser las responsables” (de la revolución). “El documento es francamente obtuso y si Booz Allen estaba pagando 20 mil dólares al año por esto, deberían de exigir que les regresen su dinero”.
La ONU denuncia que el soldado Bradley Manning ha sido sometido a “tratos crueles, inhumanos y degradantes”.
Manning, acusado de haber filtrado cientos de miles de documentos del Departamento de Estado estadunidense a Wikileaks (no los correos de Stratfor), está entre los nominados al Premio Nobel de la Paz.

Rusia dio a Israel los códigos de sistemas de misiles que vendió a Irán; la ONU denuncia que Manning recibió trato cruel — Wikileaks en La Jornada

25/01/2012

EUA e o Terrorismo de Estado

Arquivado em: Bradley Manning,Democracia made in USA,Isto é EUA!,WikiLeaks — Gilmar Crestani @ 7:26 am

 

Filtrar a Wikileaks, peor que matar civiles en Haditha

Por: Ramón Lobo | 25 de enero de 2012

El sargento Frank Wuterich no irá a prision por ordenar y participar en la matanza de Haditha, ocurrida en noviembre 2005 en Irak. Un grupo de marines destinados en la provincia de An Anbar, al oeste de Bagdad, respondieron a un ataque con bomba contra su columna con una acción de castigo y venganza indiscriminada; entraron en varias casas de Haditha y dispararon contra todo lo que se movía. Veinticuatro personas, cinco de ellos niños, perdieron la vida. Todos eran civiles, ninguno insurgente. Wuterich era el último de los ocho acusados. Los otros siete ya fueron puestos en libertad sin cargos. The Christian Sciene Monitor se pregunta si funciona la justicia militar.

El soldado Bradley Manning se enfrenta a un consejo de guerra que podría condenarle a la pena máxima. Su delito debe de ser más grave: le acusan de ser el filtrador de Wikileaks. La primera de las filtraciones, que después incluyeron decenas de miles de documentos secretos, fue el vídeo del ataque de un helicóptero Apache en Nuevo Bagdad contra un grupo de personas desarmadas, entre ellas el fotógrafo Namir Noon-Eldeen, de la agencia Reuters. Nunca hubo investigación, nunca hubo castigo. Como en el caso del camarógrafo español José Couso.

Esta doble vara de medir se extiende a la política exterior, al trato a los países, a los conflictos y a los autócratas, según los intereses. Al Yazeera explora el legado de EEUU en Irak después de casi nueve años de invasión.

Aguas Internacionales por Ramón Lobo >> Blogs Internacional EL PAÍS

17/12/2011

Democracia made in USA

Arquivado em: Bradley Manning,Democracia made in USA,Terrorismo de Estado,WikiLeaks — Gilmar Crestani @ 11:13 am

Manning recusa al tribunal que le juzga por la filtración de Wikileaks

Se celebra la primera vista contra el militar acusado de filtrar documentos a Wikileaks

El juez de la vista preliminar rechaza apartarse de la causa

Destacado en Bagdad hasta su arresto, se encuentra en prisión desde mayo de 2010

Un ‘hacker’ delató al acusado, con el que había mantenido una conversación por chat

David Alandete FUERTE MEADE (MARYLAND) 16 DIC 2011 – 19:59 CET29

Interpretación artística del soldado estadounidense Bradley Manning, durante la primera audiencia judicial. / WILLIAM J. HENNESY JR. (EFE)

El inicio de la causa militar contra el soldado Bradley Manning se convirtió este viernes en una disputa sobre las intenciones del Gobierno norteamericano respecto al portal de revelación de secretos Wikileaks y su fundador, Julian Assange. Manning compareció a las nueve de la mañana (tres de la tarde en la España peninsular) con semblante serio, luciendo su uniforme de camuflaje del Ejército de Tierra y grandes gafas de vista de color negro. Flanqueado por sus abogados, se limitó a responder a dos preguntas de trámite. Inmediatamente, su propio abogado apartó las circunstancias de su propio caso y se dedicó a criticar duramente al Pentágono, por abrir la vía a un consejo de guerra que calificó de injusto, y al Departamento de Justicia, por querer utilizar a Manning como un accesorio para perseguir a Assange.

En el gesto serio, casi amargo, de Manning no quedaba ya rastro del joven de apariencia cándida de las fotos personales de él que circulan por Internet, tomadas hace más de dos años. Su gesto revelaba tensión, y su voz sonaba como la de un adolescente. La de ayer era la primera ocasión en que abandonaba una prisión desde que llegara esposado a EE UU, el año pasado. Había sido detenido en mayo de 2010 en Irak, después de confesar a un ‘hacker’ que había sustraído cientos de miles de documentos de las redes clasificadas del Pentágono. Esos documentos acabaron en poder de Wikileaks, que facilitó muchos de ellos a diversos medios, entre ellos EL PAÍS.

El abogado civil de Manning, David Coombs, comenzó el juicio tratando de dinamitarlo. Le pidió al magistrado, el teniente coronel Paul Almanza, que se inhibiera, algo que éste rechazó. Almanza es juez militar en reserva y, simultáneamente, fiscal en el Departamento de Justicia. En estos procedimientos debe decidir si hay pruebas suficientes para que se abra formalmente un consejo de guerra. En su alegato inicial, Coombs sugirió que el juicio a Manning es en realidad un preludio a una futura causa contra Assange. Un juzgado de Virginia está investigando por orden de Justicia el caso de las filtraciones de Wikileaks.

“No se puede decir que esa investigación sea justa cuando usted trabaja para el Departamento de Justicia, que ha abierto su propia causa criminal en este caso”, le dijo Coombs al magistrado. “En esas indagaciones se ha citado a numerosos testigos, y el Departamento de Justicia podría ofrecerle a mi cliente que se declare culpable, para llegar a un pacto por el que se le rebaje la condena si testifica contra Assange. Dada esa conexión, usted no puede encargarse de la investigación fiscal en este caso. No es imparcial”.

La pena máxima a la que se enfrenta Manning, según la normativa militar vigente, es la de muerte. El Pentágono, sin embargo, ha dado indicaciones de que se limitaría a pedir la perpetua. Esa es la idea que defendió ayer el abogado Coombs, que trató de caracterizar estos prolegómenos del consejo de guerra como un mero accesorio de una causa de mayor envergadura, emprendida por la Casa Blanca y el Departamento de Justicia contra Wikileaks y Assange, que está tratando de evitar su extradición de Reino Unido a Suecia, donde se le quiere juzgar por abuso sexual.

Aunque la del viernes era una vista preliminar, en la que los abogados de la acusación y la defensa debían convencer al magistrado sobre si es adecuado o no proceder con el consejo de guerra, el abogado civil de Manning la convirtió en una crítica al Gobierno y al Pentágono. Coombs, veterano de guerra, saltándose la rigidez militar del resto de letrados, se paseó por el estrado, cargó contra el magistrado con acusaciones de todo calado y se dirigió a los asistentes (que eran, simplemente, público invitado) con dramatismo y como si fueran miembros de un jurado. “¿A quién se está dirigiendo usted, abogado?”, le acabó preguntando el magistrado Almanza.

La fiscalía aportará al caso 20 testigos. La defensa solicitó 38, pero asegura que sólo se le autorizó a cuatro, y a dos de ellos los aceptó el magistrado a sólo unas horas del arranque formal del procedimiento judicial. Manning había pedido que testificaran en el juicio diversos superiores y compañeros de brigada; psiquiatras que le han tratado en el pasado; personal del centro de detención en el que estuvo aislado en Virginia, y miembros del Gobierno norteamericano, de quienes la defensa no ha revelado nombres.

El magistrado Almanza, sin embargo, rechazó a la gran mayoría y sólo aceptó declaraciones juradas de algunos de ellos. “Parece que se trata de gente demasiado importante para venir a testificar”, le espetó el abogado Coombs. “Si no, no entiendo por qué no permite que llamemos a declarar a tenientes generales, a almirantes y a vicealmirantes. ¿Son gente demasiado importante como para comparecer aquí?”. La defensa de Manning también había pedido que el inicio de este juicio fuera cerrado al público, en un intento de restar protagonismo al soldado en la saga de las filtraciones que sigue investigando el gobierno norteamericano por la vía civil.

Mientras repasaba documentos y tomaba notas junto a sus abogados, Manning aparecía en el juicio como alguien muy distinto al joven débil y torturado que su abogado había retratado en diversas denuncias públicas, durante sus nueve meses de aislamiento en una prisión de la base de Quantico, en Virginia. Entonces Coombs y diversos conocidos de Manning, que le visitaban en prisión, aseguraron que mostraba un comportamiento errático y que parecía sufrir una depresión. El personal responsable de la cárcel le llegó a poner en régimen de prevención de suicidio hace aproximadamente un año, lo que implicaba que debía dormir sin sus gafas y sin su ropa. Este  sábado Manning cumple 24 años.

Manning recusa al tribunal que le juzga por la filtración de Wikileaks | Internacional | EL PAÍS

11/12/2011

Democracia made in USA

Arquivado em: Bradley Manning,Democracia made in USA,WikiLeaks — Gilmar Crestani @ 9:45 am

 

OS ESTADOS UNIDOS, O SOLDADO MANNING E O PROBLEMA DA LEALDADE

Os Estados Unidos se preparam para o julgamento do soldado Bradley Manning, que entregou ao WikiLeaks a correspondência diplomática secreta de seu país. A discussão transcende às leis penais, para situar-se na definição ética do que é lealdade e do que é traição.

É difícil estabelecer o ato de traição, sem que se identifique profundamente as razões do traidor e do traído, associadas aos sentimentos de um e de outro. Quando o traído é uma pessoa, é mais fácil entender as razões ou desrazões morais do ato. As traições amorosas se situam nesse campo. Até faz pouco tempo, em muitos países e no Brasil, o adultério era punido pela lei, mas a realidade superou o Código Penal. Só as sociedades teocráticas, como as islamitas, mantêm o rigor da lei mas, no caso, só contra as mulheres.

As traições pessoais, menos aquelas que envolvam dinheiro, e podem ser levadas aos tribunais, são resolvidas no mesmo plano. Os traídos perdoam ou não os traidores; os que se sentem mais feridos alimentam o ódio ou se refugiam no desprezo ao traidor. Mas quando se trata da traição às comunidades nacionais, a situação é de análise muito mais difícil.

O que separa o herói do traidor? Borges tem um conto muito interessante sobre o tema, com hipotética situação na Irlanda do século 19, que Bertolucci aproveitou, atualizando-o para os tempos de Mussolini, com o filme “A estratégia da aranha”. O escritor não toma partido, e deixa a dúvida se Fergus Kilpatrick fora herói ou traidor, mas deixa entender que na face do herói podem estar as marcas do traidor – ou o contrário.

Será traidor aquele que se orienta por sua consciência, e considera necessário sacrificar os planos de ação, a fim de evitar o sacrifício inútil de vidas? Como estabelecer essa diferença dramática entre o traidor e o herói? Tomemos dois casos conhecidos, o de Calabar, que ficou ao lado dos holandeses, e o de Tiradentes. Os defensores da memória de Calabar afirmam que, para o Brasil, melhor teria sido a colonização holandesa. A história lhes retira a razão: se os holandeses houvessem expandido sua presença a todo o país, o nosso destino teria sido, provavelmente, o da Indonésia. E outros seriam os habitantes de nosso país, não exatamente nós mesmos.

Tiradentes era sub-oficial da Cavalaria da Tropa Paga das Minas. Servia, assim, às forças armadas da Coroa Portuguesa. Para os julgadores de seu tempo, ele traíra a Rainha de Portugal e os seus companheiros de farda, ao participar da Conjuração que tinha como objetivo final a independência das Minas e do Brasil, e, como objetivo imediato, a prisão e a possível execução do governador da Capitania, o Visconde de Barbacena.

Poucos foram os habitantes da Capitania que, naquele momento, o viram como herói. Além dos intelectuais, sacerdotes e comerciantes que participaram da Conspiração, só lamentaram, no momento dos fatos, sua prisão e sua morte, com os requintes de crueldade física e moral conhecidos, homens do povo, que dele se lembravam em sua pregação nacionalista em suas viagens pelos sertões. O reconhecimento público do heroísmo de Tiradentes e de sua profunda razão ética na busca da independência, como realização da solidariedade nacional, só viria muitos anos depois.

O primeiro ato de reabilitação se deve a José Benedito Ottoni, pai dos irmãos Ottoni que, logo depois da Independência, e como vereador em Vila Rica, sugeriu e obteve a retirada do padrão de ignomínia que havia sido erguido na cidade, como repúdio à “traição” de Tiradentes. Recorde-se que a cabeça do Alferes, que deveria permanecer no alto desse poste, “até que a consumisse o tempo”, foi retirada de lá, poucos dias depois de colocada, por mãos até hoje desconhecidas e corajosas, e enterrada em algum lugar de Ouro Preto, não se sabe onde.

No raciocínio dos partidários de Portugal, o herói fora Joaquim Silvério dos Reis, que mantivera (pouco importa conhecer as suas razões) fidelidade à Rainha, em carta manuscrita de denúncia da conspiração, enviada ao Governador da Capitania. A reabilitação oficial da memória de Tiradentes viria, com a iniciativa de Mário Soares, que, presidente de Portugal – e em cerimônia no Palácio da Liberdade, em Belo Horizonte – decretou o fim do labéu de ignomínia que, imposto pelo Estado monárquico português, ainda pesava sobre o Alferes e seus descendentes.

Uma visão pragmática da História mostra que os heróis estão sempre no campo vitorioso, ainda que a vitória, como a liberdade que Tiradentes pretendia, tardasse no tempo. Os americanos têm um traidor exemplar, na figura de Benedict Arnold, que desertou as tropas revolucionárias, passando ao inimigo britânico. Os norte-americanos não conseguiram prende-lo e enforcá-lo, mas os próprios britânicos, passada a sua utilidade, deixaram-no morrer quase à míngua em Londres. É certo que, se os britânicos houvessem sido vitoriosos, o busto de Arnold estaria em algum lugar de Londres, como se encontram as estátuas de Nelson e Wellington.

Bradley traiu quem? O governo belicista dos Estados Unidos, servidor do famoso Complexo Industrial-Militar, denunciado pelo presidente Eisenhower, herói da 2ª Guerra Mundial, ou a nação americana que, em tese, o julgará? Traiu os seus companheiros de farda, ou um sistema de poder mundial responsável pela morte de centenas de milhares de pessoas inocentes, nos países mais pobres do mundo, mediante as guerras de conquista, os golpes de Estado, como os que sofremos na América Latina? Quem trai, trai sempre em troca de algum benefício. Bradley não agiu em benefício de si mesmo, desde que não recebeu qualquer compensação pelos seus atos, nem se pode dizer que tenha passado as informações de que dispunha, diretamente para os “inimigos” escolhidos pelo governo de seu país.

Um juízo rápido, provavelmente superficial, mas indicado pelas informações disponíveis, pode identificar Bradley como um jovem inquieto, preocupado com as crueldades da guerra de que participava, com a segurança real e a felicidade de seu povo. Em favor da Nação – essa é a idéia que se impõe no exame de seu caso – ele se colocou contra o Pentágono e contra a diplomacia cínica, hipócrita e prepotente de seu governo.

De acordo com os observadores, ele poderá ser condenado à prisão perpétua, mas, provavelmente, um dia, seus atos serão vistos como heróicos.

Mauro Santayana

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