Ficha Corrida

06/09/2016

Golpe transforma Brasil em piada de argentino

Filed under: Argentina,Golpe,Golpe Paraguaio,Piada de Argentino,Vergonha Alheia — Gilmar Crestani @ 10:01 am
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Daniel Paz & Rudy

DANIEL PAZ & RUDY

Página/12

p12 06092016

06/08/2016

Fuera Temer

Filed under: Argentina,Brasil,Golpe,Golpe Paraguaio,Golpismo,Golpistas,Olimpíadas 2016 — Gilmar Crestani @ 5:25 pm
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O Brasil visto da Argentina, e a Argentina vista da Brasil guardam algumas coincidências. Aqui há uma caçada obsessiva ao grande molusco. Incitados pelo Brasil, a Argentina também passou a caçar Hebe Bonafini. Outra coincidência. Maurício Macri e o Grupo Clarin viviam de acusar Cristina Kirchner de toda sorte de malfeitos, assim como a Rede Globo e Aécio Neves viviam de acusar Lula. De repente aparecem os tais de Panama Papers e, vejam só, quem aparece lavando dinheiro com a ajuda da Mossack & Fonseca? Maurício Macri, Clarin, Rede Globo e mais uma matilha de plutocratas brasileiros e argentinos.

Protestas contra Temer frente al Copacabana Palace Hotel en Río.

Imagen: AFP

El “Fuera Temer” copó la playa

Con pasacalles exigiendo “Fuera Temer”, miles de sindicalistas, campesinos sin tierra y trabajadores urbanos sin techo, muchos de bermudas sencillas y sandalias, se concentraron frente al exclusivo Copacabana Palace.

Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

“Los trabajadores, los movimientos sociales y los jóvenes ya ganamos la medalla de oro contra el golpe”, afirmó el presidente de la Central Unica de Trabajadores Vagner Freitas al comentar la manifestación realizada al mediodía de ayer frente a la playa de Copacabana, zona sur de Rio de Janeiro.

Con pasacalles exigiendo “Fuera Temer” miles de sindicalistas, campesinos sin tierra y trabajadores urbanos sin techo, muchos de bermudas sencillas y sandalias, se concentraron frente al exclusivo Copacabana Palace. Varios manifestantes habían pasado la noche viajando desde San Pablo y otros estados para denunciar la deposición de la presidenta Dilma Rousseff, quien es sometida a un impeachment en el Senado.

Debido a la concentración en en la Avenida Atlántica, la que une las playas más conocidas en el sur de la ciudad, el desfile de la antorcha olímpica tuvo que desviarse del itinerario establecido previamente por el Comité Organizador Rio 2016 y la Alcaldía.

A los movimientos sociales y sindicatos, se sumaron trabajadores de la salud y empleados públicos cariocas que repudiaron el derroche de fondos destinados a los Juegos en perjuicio de los servicios escenciales. Los inconformes coreaban consignas como “No va a haber antorcha”, “Policía Asesina” y los “Juegos de la Exclusión”. La foto de un Temer pálido fue enredada en las argollas olímpicas.

Enviados extranjeros y turistas tomaban fotos de la concentración en torno de la cual hubo un aparatoso despliegue de efectivos con uniformes camuflados que no parecían muy amigables. Sindicalistas denunciaron la hostilidad de la Policía Militarizada que interceptó los colectivos procedentes de San Pablo para participar en el mítin, repitiendo una modalidad que se ha observado en otros actos recientes de repudio al gobierno de excepción y en defensa de la restitución Rousseff.

La presidenta electa reiteró ayer su decisión de no participar en la cermonia de apertura en el estadio Maracaná encabezada por el “usurpador” Michel Temer. Temer reconoció que el país enfrenta una crisis política y económica en un comunicado donde dijo estar esperanzado en que las Olimpíadas inicien una etapa de “paz y armonía” entre los diversos actores políticos y sociales.

Esa convivencia declamada por el mandatario interino no se compadece con la realidad de un país político fracturado como lo demuestra el faltazo de los ex presidente Dilma y Luiz Inácio Lula da Silva al evento en el Maracaná, donde además hubo la presencia de menos de 50 jefes de estado, la mitad de los que asisitieron a los Juegos de Londres en 2012.

Difícilmente el nuevo gobierno, que posiblemente se tornará definitivo con la condena de Dilma en el Senado a fines de agosto, podrá transmitir al mundo la ilusión de que en Brasil impera una democracia legítima. Los formalismos institucionales a los que es tan afecto el nuevo régimen son suficientes para disimular el golpe parlamentario en curso y lo que se avisora como una doctrina de la seguridad nacional suave, con la oposición y los movimientos sociales como potenciales enemigos internos.

Paréntesis: a la misma hora que ocurría el acto de protesta en Rio en el centro de San Pablo un llamativo despliegue de policías militarizados apoyados por helicópteros rodeaba uno de los puntos de venta de crack más conocidos de la ciudad, “Crackolandia”.

Tras lo cual la gobernación paulista informaba sobre la detención de varios dirigentes sin techo y aseguraba que ese movimiento social está vinculado al “narcotráfico” y el “crimen organizado”.

Alegría por cadena nacional. El descontento en las calles fue omitido por las cadenas privadas de noticias que en bloque machacaron desde las primeras horas de la mañana en reslatar que todos los males quedaron atrás y ahora “es el momento del alto astral y optimismo”, según el columnista Arnaldo Jabor, de la cadena Globo, un muy conocido paladín de la campaña por la destitución de Dilma y los “bolcheviques” (siempre usa ese adjetivo) del PT .

A las siete de la mañana un reportero radial sintetizaba en la frase “la antorcha llegó al Cristo Redentor, la alegría es brasileña”, el discurso único reproducido por la mayoría de los medios. El contento periodístico llegó al cielo cuando el arzobispo carioca Joao Tempesta bendijo la antorcha en lo alto del cerro Corcovado, ecía la antorcha en lo alto del cerro Corcovado.

El despligue militar y policial en el Corcovado, el Pao de Açucar, la Villa Olímpica, el Maracaná y decenas de favelas favelas componían la escenografía de una ciudad en guerra de baja intensidad, que probablemente no acabará el 21 de agosto con el fin de las Olimpiadas. Ayer el influyente juez Gilmar Mendes, conocido como el miembro de la Corte más explícitamente opositor a Dilma, propuso que las fuerzas armadas continúen ocupando la ciudad hasta las elecciones municipales de octubre. Es casi un hecho que Temer aceptará la sugerencia.

Página/12 :: El mundo :: El “Fuera Temer” copó la playa

16/09/2013

Política para limpar o quintal do Tio Sam

Filed under: Arapongagem made in USA,Celso Amorim,Terrorismo de Estado — Gilmar Crestani @ 8:16 am
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tapagn“SUDAMERICA NECESITA UNA POLITICA DE DISUASION”

Por Martín Granovsky

Celso Amorim, ministro de Defensa de Brasil y ex canciller de Lula, dice que hay que prepararse para la eventualidad de ataques cibernéticos, aplicar la cooperación entre vecinos y fijar una estrategia común sobre los recursos naturales

EL PAIS › ENTREVISTA EXCLUSIVA A CELSO AMORIM, MINISTRO DE DEFENSA DE BRASIL

“Hay que prepararse para evitar una guerra cibernética”

Canciller con Lula y ministro de Defensa con Dilma, Celso Amorim explicó por qué Sudamérica necesita una visión común sobre la defensa basada en la cooperación y en la preservación de los recursos naturales. También qué hacer ante una guerra cibernética.

Por Martín Granovsky

A los 71 años, el ministro de Defensa Celso Amorim registra un record en su historia. En 2009, cuando era canciller de Lula, la revista norteamericana Foreign Policy lo llamó “el mejor ministro de Relaciones Exteriores del mundo”. De gira por la Argentina, donde firmó un acuerdo con su colega Agustín Rossi para ampliar el trabajo conjunto, dialogó con Página/12 en la residencia del nuevo embajador brasileño, Everton Vieira Vargas.

–Usted es ministro de Defensa, fue canciller del presidente Itamar Franco y en los dos mandatos de Lula. Brasil tiene una doctrina de defensa. ¿Qué relación hay entre esa doctrina y la de Unasur, expresada en los documentos del Consejo Sudamericano de Defensa?

–¿Qué diferencias?

–Qué semejanzas. Qué puntos comunes.

–Unasur es una dimensión importante de nuestra política de defensa, lo que no quiere decir que otros países no puedan tener visiones diferentes. En nuestra región –y cuando hablo de región me refiero a Sudamérica– nosotros creemos que debe regir la cooperación. La cooperación es la mejor forma de disuasión. Por lo tanto todos los trabajos de Unasur sobre creación de confianza, de cooperación industrial, de ejercicios comunes, tienen para nosotros un gran valor. No quiero interpretar a los demás países, pero creo que, si la cooperación vale para Brasil, también es valiosa para otros países. Cuando uno discute temas globales en el mundo, el hecho de que nuestra región sea pacífica es un valor a favor extraordinario. Cuando se habla de la competitividad y se habla de la capacidad de atracción de inversiones, se trata de una ventaja formidable para la paz. Y eso también nos da gran autoridad para hablar de otros problemas en el mundo. El Consejo Sudamericano de Defensa de Unasur es una dimensión importante. Pero más allá de eso creo que tenemos en común una serie de intereses. Quizás el más evidente de todos es la defensa de los recursos naturales. Somos una región muy rica en energía, en capacidad de producción de alimentos, en agua dulce, en biodiversidad… Además somos una región muy diversificada, desde el trópico más ecuatorial hasta Tierra del Fuego. Contamos con océanos de los dos lados. Todo eso nos constituye como una región que debe tener una visión común de defensa.

–¿Una defensa común?

–No es necesaria. Lo necesario es la visión común. Es el trabajo que también queremos desarrollar en el Consejo Sudamericano de Defensa. Por eso estimulamos la creación de una escuela sudamericana de defensa. Tenemos puntos comunes evidentes como los que mencioné antes. También queremos encarar el monitoreo de nuestras áreas especiales. Para Brasil la Amazonía es una zona obvia a cuidar, pero al mismo tiempo hablo del mar territorial o de regiones especiales, que son factores que pueden propiciar una cooperación.

–¿Habla del Atlántico Sur y el litigio de las Malvinas dentro del Atlántico Sur?

–Bueno, tiene que ver con el Atlántico Sur. Nuestra posición sobre Malvinas es muy conocida y no tengo necesidad de repetirla. Defendimos siempre los derechos argentinos y una solución negociada. Pero el Atlántico Sur, más allá del problema muy importante de las Malvinas, presenta otros problemas muy importantes. Hay rutas claves. Claves para la Argentina, por supuesto, pero como ministro de Defensa de Brasil hablo de que una proporción enorme de nuestro comercio exterior va por el Atlántico. Y nuestros proveedores de petróleo, porque aún no logramos el autoabastecimiento y además hay distintos tipos de crudo, son Nigeria, Angola, Argelia… El transporte en todos casos pasa por el Atlántico Sur. Además, como usted sabe, Brasil tiene una relación muy cercana con Africa. Es una relación histórica que cobra más y más importancia, lo que nos lleva a tener una mayor presencia cultural y económica. Otra razón más, entonces, para preocuparnos por el Atlántico Sur. Ahora, queremos garantizar la seguridad del Atlántico Sur justamente con los países del Atlántico Sur. Desde el punto de vista geopolítico es natural la cooperación de los países de la costa occidental de Africa y los países de América del Sur. Todos conforman la zona de paz del Atlántico Sur. En estos días realizaremos en Brasil un seminario muy importante en Salvador, Bahía. La Argentina participará con un conferencista. Por eso queremos mantener el Atlántico Sur como zona de paz, de cooperación, libre de armas de destrucción masiva.

–Ministro, yo mencioné la palabra “defensa” y en su respuesta usted incluyó la palabra “recursos”. ¿De quién debe defender Sudamérica sus recursos? ¿De riesgos potenciales o hay una identificación precisa?

–No, no hay una identificación específica. Al menos en el caso de Brasil no tenemos enemigos. Quizá sea así por fortuna histórica, o por la diplomacia del pasado. No sé… Tenemos relaciones muy buenas con las distintas potencias. Por es suficiente con que alguien mire la historia, por un lado, o por otro lado que mire los estudios sobre la prospectiva de los recursos naturales en el futuro, para pensar que hay eventualidades que pueden ocurrir. Debemos estar preparados para rechazar cualquier intento de alcanzar un blanco, de cualquier parte que venga. Y en eso entra la necesidad de tener capacidad de disuasión. Por eso dije que dentro de la región, dentro de Sudamérica, y quizás esto valga para otros países como los de Africa, hay que considerar que en un mundo global, y aunque no tengamos ningún enemigo declarado o no declarado, debemos tener una política de disuasión.

–¿La disuasión es para que ni siquiera llegue a existir un enemigo?

–Exacto. Es una forma muy inteligente de ver la cuestión. Cuando uno se prepara para defenderse, desestimula ataques de otros países que puedan, en alguna situación, creer que necesitan algo. Del etanol, que Brasil produce, para dar un ejemplo. De agua dulce, que hay en los acuíferos. La disuasión hará que antes de intentarlo alguien lo piense dos veces.

–¿Cuáles son las principales líneas de desarrollo de armamentos que se propone desplegar el gobierno de Dilma Rousseff?

–Tenemos tres áreas consideradas estratégicas. Una es la nuclear, con el plan de desarrollar el submarino de propulsión nuclear. Brasil tiene la costa atlántica más larga del mundo. Creo que más larga aún que la costa argentina. La exploración y explotación del pre-sal, de los yacimientos petroleros a mucha profundidad, valorizan aún más la costa. Una vigilancia eficaz sólo puede hacerla un submarino que puede quedarse mucho tiempo bajo el agua. Otro plan estratégico es el espacial. Incluye la capacidad de lanzamiento y también satélites. Está a cargo de la Fuerza Aérea. El tercer aspecto estratégico, muy actual, es la defensa cibernética. No lo digo yo sólo. Si usted lee análisis y comentarios de gente de las grandes potencias –y no quiero particularizar– verá su tesis. Nosotros no queremos guerra, claro, pero ellos dicen que, si hubiera una guerra, esa guerra del futuro será cibernética. Incluso para evitar una guerra de ese tipo hay que prepararse. Estamos pensando en realizar un gran esfuerzo en el área de la defensa cibernética. Ya antes del 2010 había equipos trabajando en esto, pero después de esa fecha creamos un Centro de Defensa Cibernética con base en el ejército pero que sirve también a las otras fuerzas. Ya actuó en situaciones puntuales, no comparables al ataque de una potencia extranjera.

–¿Actuó en tareas de prevención?

–Sí, por ejemplo durante la cumbre de Río + 20, en la Copa de confederaciones, en la visita del papa Francisco… Detuvo varios ataques cibernéticos. Obviamente son ataques de hackers, algo incomparable con lo que puede ocurrir en una situación de conflicto a gran escala.

–¿Esos ataques son comparables con la intercepción de comunicaciones y mensajes de la presidenta y sus consejeros?

–Usted puede hacer la comparación que desee.

–¿La intercepción fue un ataque?

–No lo caracterizaría de ese modo, lo que no quiere decir que no haya sido una intrusión para recolectar datos. Es como si usted me preguntara si el espionaje es lo mismo que la guerra. En esos casos estamos en cierto modo en el límite. Un límite que no hay que pasar. Pero cuando se habla de defensa cibernética uno piensa más bien en un ataque del tipo del que puede realmente afectar todo un sistema. El sistema eléctrico, el sistema de control de los aeropuertos… Qué sé yo… Un ataque así puede generar el efecto de un arma de destrucción masiva.

–Como un sabotaje de amplio alcance.

–Puede ser. Pero eso no disminuye la importancia del intento de recolectar información, un tema que tiene varios aspectos. Involucra la invasión de privacidad cuando se trata de ciudadanos. O lo que tiene que ver con recursos naturales y con la tecnología para obtenerlos. Todo eso es preocupante. No tengo el detalle de las explicaciones que recibió mi colega el ministro de Relaciones Exteriores, así que no puedo comentarlo en detalle.

–Al comparar su gestión con Lula y la gestión de los dos cancilleres de Dilma, ¿hay una intensidad diferente en la relación de Brasil con el resto de Sudamérica y con la Argentina en particular?

–Dejo ese tipo de cuestiones para los analistas. Yo tengo mi trabajo de ministro. Pero le digo que las prioridades siguen siendo las mismas. No tengo ninguna razón para creer que la intensidad sea distinta. Es la misma. Hay estilos que dependen de las personas, pero los estilos no marcan diferencias de fondo.

–Si uno deja de lado, como forma de analizar las cosas, el sentimiento de hermandad, la solidaridad o los actos generosos, ¿en qué le conviene al interés nacional brasileño una alianza sólida con la Argentina y con el resto de los países de América del Sur?

–Es muy difícil separar la conveniencia de los sentimientos fraternos y de la solidaridad. Incluso es difícil separarla de la generosidad. Cuando era canciller dije muchas veces que debíamos ser generosos porque así defenderíamos también nuestros intereses a largo plazo. Tenemos interés en mantener buenas relaciones con nuestros vecinos. Y con la Argentina, país con el cual las relaciones son más intensas, con más razón. Hubo una pequeña caída en el 2012, pero entre 2000 y 2011 las exportaciones brasileñas hacia la Argentina pasaron de dos mil a más de veinte mil millones de dólares. Las importaciones de la Argentina no crecieron tanto pero también aumentaron mucho. Pensemos que en el intercambio es importante la presencia de bienes manufacturados. También registramos un crecimiento del comercio con otros países de la región. ¿Eso no tiene que ver con el interés nacional? Claro. Pero cuando se aproximaron Raúl Alfonsín y José Sarney el interés económico existía. Sin embargo, al mismo tiempo era un instrumento para la consolidación de la paz, la eliminación de las rivalidades, que quizá no eran tan reales sino imaginarias, aunque el imaginario en la política tiene su importancia…

–Y estaban las carreras atómicas paralelas.

–A mí me da mucho orgullo que antes de ocupar la Cancillería pude ser el negociador principal para la contabilidad y el control nuclear entre la Argentina y Brasil.

–¿La Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares?

–La negociación y el acuerdo bilateral es lo que posibilitó la Abacc.

–Ministro, uno de los desafíos que enfrentan Brasil y la Argentina, cada uno a su modo, es el peligro de reprimarización en la relación con terceros países. China, por ejemplo. Si la relación comercial se basa en exportar mineral de hierro o soja, y si esa exportación genera divisas imprescindibles para Brasil y la Argentina, ¿cómo se logra la combinación justa de equilibrio y contradicción?

–También exportamos aviones a China, ¿eh? Y los aviones son de alta tecnología. Sin hablar de China en particular, en general con el mundo qué exportamos y qué importamos es algo que debe preocuparnos. Queremos una inserción con mucho valor agregado. Yo no disminuiría tanto el valor de las exportaciones agrícolas. Hoy dentro de la agricultura hay mucha tecnología. Eso da valor agregado aunque sea menos obvio. Brasil acaba de superar por primera vez a los Estados Unidos en soja. Sólo fue posible no por subvenciones al productor, como hacen los Estados Unidos, sin por grandes inversiones en tecnología. La soja dejó de ser posible sólo en climas templados. Dicho eso, creo que nuestra cooperación sería muy importante. ¿Por qué, en lugar de discutir cómo compite una heladera hecha en Brasil con otra hecha en la Argentina, no hacemos una heladera juntos? Pero vuelvo a lo mío, como ministro. Podemos hacer muchas cosas juntos en Defensa. Nosotros tenemos un concepto original de avión de transporte. Pero muchas partes importantes serán fabricadas en la Argentina. El KC390, que puede reemplazar a los Hércules, es un ejemplo. Lo podemos vender. No quiero entrar en terrenos sociales donde me siento menos firme, pero pienso que no sólo es cuestión de vender bienes alimenticios o mineros. También se trata de saber utilizar los recursos que se obtienen de esas exportaciones para invertir en planes de alta tecnología. Hay toda una complejidad por indagar. De todos modos, no creo que nuestra economía vaya a reprimarizarse, pero admito que es una preocupación a considerar. Mientras tanto, tenemos mucho que hacer juntos. El ejemplo es el reactor nuclear multipropósito. A lo mejor algún día podemos venderlo, también. Ustedes ya vendieron algo a Australia, ¿no? Los aviones de Brasil, quizá con algún aporte importante de la Argentina pueden también ser vendidos. Seguimos aprendiendo de los avances que ustedes alcanzaron en radares. Ahí veo otro campo de cooperación. Trabajemos en todo eso. La defensa tiene un alto poder de inducción en inversiones de valor tecnológico. Y ni hablar de otras áreas que la Argentina levantó con razón en Unasur, como los medicamentos.

–¿Qué relación tiene la producción de medicamentos con la defensa?

–Los medicamentos son necesarios para los soldados. Se trata de corporaciones donde vive mucha gente junta y las enfermedades pueden difundirse.

–¿Cuál es el mayor factor de inestabilidad concreta que ve hoy en el mundo? ¿Siria, Medio Oriente..?

–Sería difícil mirar a Siria, y a Siria dentro de Medio Oriente, y no preocuparse. Tampoco diría que la cuestión de los recursos está ausente del conflicto, aunque hay otras razones también: lenguas, culturas… Pero también los recursos tienen gran importancia. Sería ingenuo suponer lo contrario. La intervención en Irak se debió a las armas químicas que –como quedó demostrado después– no existían. Saddam Hussein era un dictador, pero no era el único dictador en el mundo. ¿Por qué fue elegido Saddam Hussein? Porque además de ser un dictador tenía petróleo. En Brasil también nos causa preocupación la inestabilidad en algunos países africanos. Creo que Africa está avanzando incluso en términos de cambios de gobierno y evolución democrática, aun con todas las imperfecciones que tienen los procesos políticos cuando recién empiezan. Pero para nosotros cuestiones que inicialmente parecían más lejanas pero que también tenían que ver con recursos, como la cuestión de Libia, terminaron con una desestabilización que afectó a Malí y luego al litoral occidental de Africa, con lo cual volvemos a la problemática del Atlántico Sur. Un Estado fallido, para usar la jerga internacional, siempre es un factor de inestabilidad. Pero hoy, naturalmente, el foco de inestabilidad parece muy concentrado en Medio Oriente. De todos modos quiero referirme a un factor de inestabilidad que a veces no se menciona.

–¿Cuál es ese factor?

–El hecho de que algunos países tengan la capacidad de destruir varias veces al mundo con sus arsenales nucleares es un gran factor de inestabilidad. Porque eso genera otras inestabilidades. No veo justificación para que ningún país tenga armas químicas. La Argentina y Brasil firmaron el acuerdo correspondiente. Pero es un estímulo negativo que haya armamentos nucleares y que no se trabaje de manera firme para eliminar los arsenales nucleares. De eso no se habla. Como si se dijera: “Los arsenales están en manos de países serios y pueden utilizarlos. El problema son los países no serios”. A mí me parece que ese razonamiento es en sí mismo una fuente de inestabilidad de potencialidades gravísimas.

–Hay menos armas nucleares pero tienen mayor poder de daño.

–Sí, porque hubo un esfuerzo de destrucción. No tantas menos, de cualquier manera, porque muchas existen aunque no estén más en estado de alerta. Y además efectivamente existen menos armas nucleares pero sus propietarios continúan trabajando en la “eficacia”, y lo digo entre comillas. Esa “eficacia” supone una manera de proliferar. Es la proliferación del poder destructivo. Y de eso no se habla.

martin.granovsky@gmail.com

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05/04/2013

El enemigo interior

Filed under: Rússia — Gilmar Crestani @ 9:19 am
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Por Juan Forn

Y cuando también en Rusia la Revolución devoró a sus hijos, quedaron sueltos los hijos de ellos: hijos de enemigos del pueblo, hijos de muertos en la guerra civil o en las hambrunas o en las purgas de Stalin o en el barro y la nieve de la Gran Guerra Patriótica, que es como llaman los rusos a la Segunda Guerra. En todas las ciudades de la URSS había manadas salvajes de ellos, los besprizornye, o niños perdidos. Todos habían aprendido a la fuerza el arte de sobrevivir, robar, engañar, enseñar los dientes, resistir los golpes y beber. Las madres les decían a sus hijos: “Si sigues en la calle te llevarán los besprizornye”. Entonces murió Stalin y, como dijo Anna Ajmatova, dos Rusias se encontraron: la que denunció y la que fue denunciada, y ambas miraron para otro lado, avergonzadas hasta el asco, y mientras tanto todo adolescente soviético harto de la vida de mierda de su casa soñaba despierto con tomar la calle y el código de los besprizornye. Para ser besprizornye había que ser capaz de beberse un litro de vodka por hora, y quedar zapoi, una curda homicida que dura varios días y consiste en beber, subirse en trenes y olvidar todo lo que hagas durante esos días. Se bebe un vodka casero fabricado en palangana con azúcar y alcohol de farmacia, o “lágrima de konsomol”, que es gaseosa con desodorante para pies. Los besprizornye son el enemigo interior. Tarde o temprano caen, y los mandan a Siberia o al manicomio, según la edad o el crimen. En el campo los embrutecen con trabajos inútiles (cavar una zanja para que las piedras que sacan cubran la zanja que cavaron ayer); en el manicomio les ponen chalecos de fuerza y los manguerean con agua helada, para que al congelarse aprieten más. Cuando los sueltan, están quebrados: marcharán derechos, ya saben quién manda.

Es el caso de Edichka Limonov. A los cinco años contrae otitis, la madre lo lleva tironeando al dispensario, paran frente a las vías del tren, pero el pequeño Edichka no piensa que es para mirar a ambos lados antes de cruzar: piensa que su madre está esperando que pase el tren para tirarlo a los rieles. En la escuela le machacan en la cabeza que, durante Stalingrado, Stalin no quiso trocar a su hijo Yakov, apresado por los nazis, por el mariscal de campo Von Paulus: “No se cambia un mariscal por un teniente”, fueron sus famosas palabras (Yakov terminó suicidándose contra los alambres electrificados del campo donde estaba). En cuanto puede, Edichka toma la calle. A los veinte años es un veterano besprizornye que viene de comerse un año en el manicomio: está acabado, a los ojos de los demás. Cuando lo miran, piensan: “Pobre Edichka”. El les contesta mentalmente: “Pobre de mí si me vuelvo como ustedes, imbéciles”. Pero no encuentra vía de expresión a esa ira hasta que dos amigos de juerga lo arrastran una noche a un sótano donde oye recitar por primera vez poesía y descubre la fórmula que puede sacarlo de perdedor: no es difícil, basta concentrar todo el odio en un punto y los imbéciles creen que tienen un poeta delante.

Para entonces ya estamos en la segunda época de las tertulias clandestinas en cocinas y sótanos soviéticos. Al culto a los poetas se le ha sumado el culto al rocanrol, y Edichka es el perfecto punk avant-la-lettre: en cuestión de meses, sus poemas rabiosos se recitan de boca en boca, lo persiguen chicas que antes ni lo miraban, lo bautizan Limonov porque ha salido amarillo del manicomio e igual de amargo, y porque está a punto de explotar (granada, en ruso, se dice limonka). A él le parece mejor que su anónimo apellido de nacimiento y lo adopta, y agita y agita hasta lograr que las autoridades lo expulsen del país, y que, en lugar de Israel, su destino sea Estados Unidos. Déjenme dar un salto acá de los ’70 a los ’90 y contar cómo vuelve Limonov a la URSS de la Perestroika: es un escritor de culto, ha vivido una década en Nueva York y otra en París; en NY pasó de codearse con Baryshnikov y Warhol a vivir en la calle y hacerse romper el culo a diestra y siniestra hasta que consiguió que le publicaran en París un libro brutalmente confesional titulado Al poeta ruso le gustan los negrazos, y se fue a vivir allá y representó durante una década su papel de Charles Manson de las letras, a razón de un libro por año y notas incendiarias en pasquines alternativos del trotskismo a la ultraderecha nihilista. Pero Occidente le parece blando; en cuanto tiene la oportunidad vuelve a Moscú, y allá descubre que en el desmadre del post-comunismo está el auditorio que siempre anheló: veinteañeros besprizornye que hayan probado todo, y lo odien todo, como él.

Para entonces, la Rusia de Gorbachov se ha convertido en la Rusia de Yeltsin, el gran puticlub del hampa universal, los setenta años de atraso capitalista se los han zampado febrilmente y se les atragantan en el gañote, la mitad de los rusos que pedía el fin del comunismo pide que vuelvan los viejos tiempos, al menos algo de los viejos tiempos, y en respuesta a su pedido viene Putin. El venerable disidente Andrei Siniavsky murmura con desolación: “Lo más terrible es la sensación de que la verdad parezca estar hoy del lado de las personas a las que siempre he considerado mis enemigos”. Limonov funda el Partido Nacional-Bolchevique. Su bandera es como la bandera nazi, pero con la hoz y el martillo en lugar de la esvástica. Su saludo: puño en alto mezclado con el brazo alzado del sieg hiel. Para saludar se dicen: “Na smiert”, que significa “hasta la muerte”. Reivindican los tiempos en que la URSS era capaz de dar miedo, hacia afuera y hacia adentro. Kasparov, el ajedrecista devenido político, dice: “En Rusia abundan los generales sin ejércitos; Limonov tiene soldados”. Putin prefiere no tener un Mishima en Moscú y lo manda a la cárcel; a los tres años lo suelta, pero hace vigilar todos sus movimientos. El organy encargado de la misión cita a Limonov en una estación del metro de Moscú, para hacérselo saber, una vieja costumbre de los tiempos soviéticos. Al poeta Joseph Brodsky, a Andrei Sajarov, a Siniavsky y a muchos más les hicieron lo mismo. A diferencia de ellos, Limonov le ofrece sus servicios al FSB (ex KGB): “En lugar de perseguirnos deberían servirse de nosotros para hacer lo que ustedes no pueden hacer”, dice de-safiante.

Limonov tiene hoy 69 años, dice que los únicos interlocutores que no lo asquean (ni se asquean con él) son los besprizornye de cada rincón de Rusia, él es uno de ellos: durmió en la calle, estuvo preso, no les tiene miedo a los golpes, sabe beber y enseñar los dientes. Su partido está prohibido, su revista (Limonka) también, ya no le interesa escribir, pero no puede parar, incluso acepta que otros reescriban su vida, la hagan novela (como Emmanuel Carrère, por ejemplo). Se niega a aceptar que Rusia sólo se entiende como novela rusa, que Rusia es la mayor novela rusa de todos los tiempos, se limita a recitar como un mantra a quien lo quiera oír que los rusos saben morir, pero no saben vivir; y él, en cambio, no sabe morir.

Página/12 :: Contratapa :: El enemigo interior

25/11/2011

España, campeona del desempleo

Filed under: Crise Financeira Européia,Espanha — Gilmar Crestani @ 7:40 am
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O paspalho e fanfarão rei Juan anda calado. A Espanha, pródiga em sugar recursos da América Latina, está na latrina. E o loquaz figurão, que nunca se submeteu ao crivo popular, está ainda mais calado. Está nu!

España, campeona del desempleo

En el país peninsular, según estimaciones de septiembre, cerca de cinco millones de personas no tenían trabajo, es decir, un 21,5 por ciento de desocupados. En cambio, la media europea se ubicó en el 9,6 por ciento.

Por Adrián Pérez

Un informe que se conoció ayer señala que de las doce regiones en Europa con mayor de-socupación, ocho son españolas. Canarias (28,7 por ciento) encabeza el ranking de las provincias con mayor índice de paro en España, seguida por Andalucía (28 por ciento), Ceuta (24,1 por ciento), Melilla (23,7 por ciento), Murcia (23,4 por ciento), la Comunidad Valenciana (23,3 por ciento), Extremadura (23 por ciento) y Castilla-La Mancha (21 por ciento).

La oficina de estadística de la Unión Europea (Eurostat) informó oficialmente sobre los últimos porcentajes de desempleo, relativos a 2010, en los veintisiete países que la conforman y en aquellos que esperan ingresar a la Eurozona (Croacia, Antigua República Yugoslava de Macedonia, Islandia, Montenegro y Turquía). En el país peninsular, según estimaciones de septiembre, cerca de cinco millones de personas no tenían trabajo, es decir, un 21,5 por ciento de desocupados. En 2010 la media europea se ubicó en el 9,6 por ciento, frente al 8,9 por ciento de 2009.

La tasa de desempleo se define, para Eurostat, como el porcentaje de personas desocupadas dentro de la población económicamente activa. De acuerdo con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo, una persona está considerada desempleada si cumple con tres condiciones:

– Está sin trabajo durante la semana en que se realiza la encuesta.

– Está disponible para trabajar, pudiendo obtener un seguro de de-sempleo en dos semanas.

– Ha buscado activamente trabajo durante las últimas cuatro semanas.

Canarias (29,2 por ciento) es la zona con más hombres desocupados y Melilla (31,9 por ciento) es la región con más mujeres sin trabajo en Europa. En los jóvenes de entre 15 y 24 años, el desempleo arrasa en Ceuta, donde trepa a un pavoroso 60,2 por ciento. En cuanto al desempleo a largo plazo, Martinica conserva al 78,8 por ciento de su población desocupada. Desde Luxemburgo, Lourdes Prado Ureña, integrante de la Unidad de Estadísticas Regionales y de Información Geográfica de Eurostat, señala que la confección del estudio demandó aproximadamente un mes de trabajo y se tomaron datos tanto de niveles de empleo como de desempleo.

“Como los efectos de la crisis de 2010 están presentes, decidimos enfocarnos en el desempleo a largo plazo y el desempleo femenino. Otro de los datos significativos que obtuvimos tuvo que ver con la tasa de desempleo juvenil”, señala la matemática graduada en la Universidad Complutense de Madrid y experta en estadística. El próximo informe de Eurostat estará disponible en el verano europeo de 2012. Prado Ureña se excusa de brindar un análisis o conclusión sobre el estudio: “Los que trabajamos en estadística no podemos dar nuestra opinión”, dice.

En el texto “Mujeres, desocupación y pobreza en Europa central”, la socióloga francesa Jacqueline Heinen señalaba en 1996 que el paso a la economía de mercado se acompaña con una crisis económica tan grave como duradera. Y concluía que uno de los problemas más acuciantes que se planteaban en la mayoría de los países europeos tenía que ver con “la tentación del Estado de renunciar a sus funciones anteriores en materia de seguridad social, mientras mantiene –lo quiera o no– su control sobre una gran parte de la economía debido a la misma lentitud del proceso de privatización”.

Sin embargo, la estadística desa-rrollada por Eurostat advierte, con un ínfimo margen de error, que uno de los mayores problemas que deberá enfrentar el gobierno de Mariano Rajoy es la desocupación. El líder del Partido Popular y presidente del gobierno español tiene sobre sus espaldas la mirada de los organismos de crédito para que, al igual que sucede en Grecia, lleve adelante el paquete de ajuste que le reclaman los países fuertes de la Eurozona.

Según el estudio de Eurostat, Réunion, departamento francés de ultramar, trepa a la cima de la escala de desempleados de la UE con el 28,9 por ciento. Guadalupe (23,8 por ciento), Guyana y Martinica (ambas con el 21 por ciento) completan la lista de las zonas más golpeadas por la desocupación. En el extremo opuesto, entre las regiones con más bajas tasas de desocupación se encuentran Zeeland, Holanda (2,7 por ciento); Bolzano, Italia (2,7 por ciento); Tirol, Austria (2,8 por ciento); Salzburgo, Austria (2,9 por ciento); Escocia del Nordeste, Reino Unido (3,5 por ciento); Oberbayern, Alemania (3,6 por ciento); Niederösterreich, Austria (3,6 por ciento).

Con el 3,7 por ciento de desempleo se encuentran Utrecht, Holanda; Praga, República Checa, y Oberösterreich, Austria. Las regiones con menos desocupación en España son País Vasco (10,5 por ciento) y Navarra (11,8 por ciento), acompañadas por Cantabria (13,9 por ciento), La Rioja (14,3 por ciento) y Aragón (14,8 por ciento).

Página/12 :: El mundo :: España, campeona del desempleo

Torturador, represor, asesino, dictador y fusilador

Filed under: Direita,Direitos Humanos,Ditadura,Domingo Bussi — Gilmar Crestani @ 7:35 am
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Vai-se mais um ídolo da direita. Os escrotos, que matam a muitos, também morrem. Ficam os capachos roncolhos, que, impotentes, gozam com o p. dos outros.

Bussi, el siniestro

Por Osvaldo Bayer

Murió Domingo Bussi, el general. Una de las más siniestras figuras de nuestra historia. Sí, no se cometería ninguna exageración si cuando se haga referencia a él se diga: “El general Bussi, el siniestro”. Sólo basta recorrer su biografía para constatarlo. La perfidia de sus crímenes llega a lo inimaginable. Y ahí está la pregunta que todavía no nos hemos contestado: ¿dónde aprendió Bussi su oficio de matar con total impunidad? ¿En el Colegio Militar, en la Escuela Superior de Guerra o en sus estadías en Kansas con el ejército yanki o en Vietnam durante su gira? Sea como fuere, fue un criminal de la mayor cobardía y crueldad. Sus crímenes comprobados y por eso condenado son todos de lesa humanidad. Su hazaña máxima como criminal es el haber exhibido el cadáver congelado de Santucho en el Museo de la Represión, en Campo de Mayo. Se le caía la saliva de la boca de puro placer. Pero, además, los mil casos de torturas, de “desaparición”, de asesinatos. El mismo ejecutaba a los presos políticos de un solo tiro. Está declarado por testigos. ¡Ah, general! La degradación. La absoluta validez de la ley del más fuerte.

Y ese episodio tan perverso, donde la vileza ya no tiene palabras para describirlo: cuando ordenó apresar a los vagabundos y los pordioseros de la capital tucumana y los transportó en camiones que los arrojaron por las sierras catamarqueñas, donde murieron de hambre y de frío. Occidental y cristiano el general. Eso ocurrió en tierras tucumanas donde en 1816, en aquel increíble 9 de julio, se cantó nuestro Himno Nacional con aquello tan sabio de “Ved en trono a la noble Igualdad, Libertad, Libertad, Libertad”.

Pero uno, como argentino, sintió aún mucho más vergüenza cuando el pueblo tucumano, ya en democracia, votó a ese abyecto personaje como gobernador de Tucumán. ¿Qué hubieran pensado los congresales de 1816 al saber que en esa misma tierra libertaria se había votado al abyecto supremo? Ahora, esos que lo votaron de los barrios bien y de los barrios que exigían “más seguridad” tendrían que tener el coraje civil de marchar frente a la Casa de Tucumán y pedir perdón por tamaña acción de burlar para siempre a la democracia.

Lo mismo que tendrían que hacer los diputados del radicalismo y de otros partidos conservadores que votaron el “Punto Final” de Alfonsín por el cual quedó en total libertad la jauría uniformada de la desaparición como método.

El “general” Bussi. Cuando trasladó el centro clandestino de detención de Famaillá al Ingenio Nueva Baviera, ahí sí que se sintió dueño de la vida y de la muerte. Dueño y señor de la picana y el submarino y de toda clase de torturas aprendidas en el General Staff College de Fort Leavenworth, en Kansas. Claro, siguieron las huellas de aquel general Julio Argentino Roca cuando mandó comprar diez mil remington, el invento estadounidense con que se había eliminado a los pieles rojas y a los sioux. Y con ellos Roca demostró que los argentinos somos los mejores europeos y americanos del norte. Videla, Menéndez, Bussi… la lista es larga. Pero por fin muchos de ellos ya están en cárceles comunes y retratados para siempre en el diccionario de la infamia.

Murió Bussi. El espectro de la infamia. General de la Nación. ¿De qué Nación? No aquella del 25 de Mayo ni de 1813 y del 9 de julio tucumano. No, la fiera sanguinaria salida de claustros castrenses argentinos y entidades “educadoras” norteamericanas. En su entierro, los argentinos que salieron a la calle para gritar “dónde están los desaparecidos” gritarán: “Nunca más”. Nunca más un general Bussi. El siniestro.

Página/12 :: El país :: Bussi, el siniestro

Torturador, represor, asesino, dictador y fusilador

Fue el único jerarca de la última dictadura que logró ser electo en democracia. Responsable de más de treinta centros clandestinos, su vida política comenzó a declinar cuando se supo que tenía una cuenta en Suiza. Fue condenado a prisión perpetua en 2008.

Por Victoria Ginzberg

“Bussi ha agarrado con una manguera a garrotear hasta que los ha muerto. Los ha muerto a esos dos personalmente”, relató un ex conscripto.

Cada quince días, llegaba por la noche al Arsenal Miguel de Azcuénaga. Los detenidos estaban atados con cables, los ojos vendados y de rodillas frente a un pozo recién excavado. Se hacía presente con su uniforme de campaña y con el casco debajo del brazo. Daba la orden de disparar al mismo tiempo que apretaba él mismo el gatillo a pocos centímetros de la nuca de la primera víctima. Así murió Ana Cristina Corral, de 16 años, que había sido secuestrada en su casa de San Miguel de Tucumán. Antonio Domingo Bussi, su asesino, murió ayer, 35 años después, a los 85 años, en el Instituto de Cardiología de Tucumán, debido a “un cuadro de insuficiencia cardíaca descompensada con alteraciones a la función pulmonar y renal”. Agonizaba desde el martes. “Mi papá es un hueso duro de roer”, dijo en la puerta de la Clínica Ricardo Bussi, mientras la muerte le llegaba lentamente al único jerarca de la dictadura que logró ser electo en democracia. Fue velado en una ceremonia íntima. Será enterrado en Pilar, condenado y degradado.

Antonio Domingo Bussi nació en Entre Ríos el 17 de enero de 1926 y en 1975 reemplazó a Acdel Vilas como jefe del Operativo Independencia, que fue la antesala y globo de ensayo del terrorismo de Estado en Tucumán. Se había preparado para eso: había viajado como observador a la guerra de Vietnam, donde fue recomendado como un interesante cuadro para una guerra antisubversiva e hizo el curso regular del Command and General Staff en Fort Leavenworth, Kansas. Sus jefes en el Ejército consideraban que se desempeñaba en “las misiones con gran escrupulosidad, celo y empeño, haciendo mucho más de lo preciso en el cumplimiento del deber”.

Con la dictadura, el mismo 24 de marzo de 1976 asumió como interventor y jefe militar de Tucumán. Fue responsable de las más de mil desapariciones en los más de treinta centros clandestinos que funcionaron en la provincia, entre ellos, la Jefatura Central de Policía, el Comando Radioeléctrico, el Cuartel de Bomberos, la Escuela de Educación Física, el Reformatorio y El Motel, Nueva Baviera, Lules, Fronterita y, el más importante, el Arsenal Miguel de Azcuénaga. Además, como explica el Nunca Más, “a la provincia de Tucumán le cupo el siniestro privilegio de haber inaugurado la ‘institución’ Centro Clandestino de Detención como una de las herramientas fundamentales del sistema de represión montado en la Argentina”. “La Escuelita” de Famaillá fue el primer sitio documentado por la Conadep montado especialmente para torturar y asesinar a personas secuestradas.

Como dictador de Tucumán no se privó de nada. Ordenó ejecuciones y ejecutó con sus manos. Planificó torturas y torturó con sus manos. Y también corrió a los mendigos y tullidos de las calles de la provincia y los exilió en un desierto de Catamarca. Al relatar ese episodio en 2004 en una nota en el diario La Nación, el escritor Tomás Eloy Martínez calificó a Bussi como un “pequeño tirano”, “feroz exterminador de disidentes” y “tiranuelo de Tucumán”. El tiranuelo le inició un juicio y le reclamó cien mil pesos por “daño moral”. Pero perdió. El juez Daniel Alioto recordó que “se llama tirano al jefe de una facción que obtiene el poder de manera irregular y gobierna una ciudad sin la distribución de competencias propias de un régimen republicano”, algo que incluso sin contar las muertes y torturas cuadraba con el rol que ejerció Bussi durante la última dictadura. El magistrado también descartó que la palabra “exterminador” perjudicara la reputación del represor “a la luz de sus antecedentes y de los registros de algunas circunstancias de su actuación pública”.

En 1999, Página/12 publicó el testimonio de un ex conscripto llamado Domingo Antonio Jerez que revelaba al mismo tiempo la existencia de un hasta el momento desconocido centro clandestino tucumano, Caspichango, y detallaba la participación directa del dictador en asesinatos a finales de 1976: “Bussi siempre andaba. Una vez lo han hecho llamar del Timbó Viejo, lo han hecho llamar exclusivamente para esa noche. Porque han agarrado a dos personas y este hombre ha ido. Estábamos parando en una escuela que había ahí. Nosotros estábamos acampando en una carpa. Yo he visto a dos, pero había más. Por esos dos exclusivamente ha ido Bussi. Siempre los tenían en slip, bien atados con sogas, boca abajo. A él lo hacen pasar para adentro, entonces yo miro por una rendija que había, no por la puerta, había que cuidarse de todo y ahí empezó a garrotearlos como dos horas, preguntándoles cosas, haciéndolos sufrir. Raro era al que no lo hacían sufrir. Bussi ha agarrado con una manguera a garrotear hasta que los ha muerto. Esa noche los ha muerto a esos dos personalmente. Al otro día nos han empezado a regalar cajas de cigarrillos, me acuerdo que a mí me han regalado tres cajas. Yo no fumaba pero lo mismo he agarrado porque eran cigarrillos finos”. La declaración de Jerez su sumaba a la más conocida del gendarme Omar Eduardo Torres, quien contó ante la Conadep cómo Bussi les daba el tiro de gracia a los secuestrados en el Arsenal Miguel de Azcuénaga. Los fusilamientos se hacían a 300 metros del centro clandestino, en el monte. Bussi usaba el arma reglamentaria, una 11.25, y una pistola 9 milímetros. El pozo lo rociaban con querosén o nafta y siempre había leña a mano para quemar los cuerpos.

También ladrón

Con la democracia se salvó de rendir cuentas a la Justicia gracias a las leyes de impunidad. Esto le permitió ser uno de los personajes de la última dictadura, junto con el subcomisario Luis Abelardo Patti, que mejor se “recicló” en democracia. Logró cumplir con el sueño masserista de ser ungido por el voto luego de fundar su propio partido, Fuerza Republicana.

Fue electo diputado nacional en 1993 y dos años después, gobernador. La “voluntad popular” lo acompañó a pesar de sus crímenes, pero su carrera política declinó cuando se supo que además de asesino, también había sido ladrón. El escándalo que no se había producido porque un represor fuera diputado y gobernador, estalló cuando los diarios contaron que Bussi tenía una cuenta en Suiza. La información se conoció en el marco de la investigación del juez español Baltasar Garzón sobre el genocidio argentino. “No lo niego ni lo afirmo”, dijo el entonces gobernador tucumano. Ese día, ante las cámaras de televisión, dejó de lado sus gestos feroces y lloró. Al día siguiente, la Legislatura aprobó la formación de una Comisión investigadora y poco después la cámara de diputados de la Nación abrió la declaración jurada que había hecho en 1993, en la que no figuraba el depósito en el extranjero. Así que volvió a llorar ante la prensa, reconoció la cuenta Suiza y que había evitado mencionarla al asumir su banca de diputados. “Se trató de una omisión sin intencionalidad”, aseguró. Dijo que el dinero era producto de “becas otorgadas por el Ejército y el gobierno de los Estados Unidos” y que lo había mandado al exterior en los años de la hiperinflación. La Legislatura tucumana le inició un juicio político y lo suspendió durante sesenta días, pero la oposición sólo juntó 16 de los 19 votos necesarios para destituirlo, aunque en el ínterin se conoció que también tenía casi 250 mil dólares en la Hollandsche Bank-Unie NV que estaban a nombre de su mujer, Josefina Bigolio, y su hija Fernanda Bussi, y que poseía una cantidad de bienes que no podía justificar en base a sus años de “servicio”. (Garzón ordenó el embargo de 17 departamentos en Palermo y Recoleta, sus cuentas bancarias –que ascendieron a ocho–, acciones y vehículos varios.)

La cuenta en Suiza también provocó un tribunal de Honor del Ejército, que lo sancionó con una amonestación grave. Se tuvo en cuenta su “actitud de quebrantamiento personal y el aflojamiento espiritual”. En 1999 volvió a ser electo diputado, pero esta vez, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos lo impugnó por sus crímenes y por haber ocultado sus cuentas en 1993 y la Cámara de Diputados le impidió asumir. La Corte, tiempo después, dijo que debía hacerlo, pero como el mandato había terminado, el caso quedó abstracto. El dictador insistió en las urnas en 2003. Y todavía tenía resto. 17 votos a su favor le alcanzaron para consagrarse como intendente de San Miguel de Tucumán. Pero no llegó a asumir. Finalmente, fue detenido.

En agosto de 2008 fue condenado a prisión perpetua por la desa-parición del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse. Un crimen entre los más de mil que debían habérsele achacado. Pero uno que bastó para que no muriera impune. Durante el juicio se presentaba con una sonda y la barba canosa crecida y en sus últimas palabras volvió a llorar. Pero también reivindicó sus crímenes (“los delincuentes buscaban convertir el país en un satélite del comunismo internacional”) y se consideró un “perseguido”. Su estado de salud le permitió evitar otros banquillos, pero no lo salvó de ver cómo se hacía justicia ni cómo su partido se desintegraba (sacó 3,2 por ciento en la última elección y sus dos hijos, Ricardo y Luis José, fueron en listas separadas) ni de enterarse que el Ejército lo había dado de baja.

No es raro equiparar a los represores con monstruos. Pero los estudiosos explican que al deshumanizarlos se pierde la capacidad de analizar y comprender los crímenes y cómo éstos fueron posibles. Sin embargo, a veces, evitar esas comparaciones se hace difícil.

Página/12 :: El país :: Torturador, represor, asesino, dictador y fusilador

24/11/2011

Victor Heredia

Filed under: Victor Heredia — Gilmar Crestani @ 9:17 am
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Depois de León Gieco, Heredia é meu músico preferido na Argentina.

CULTURA › VICTOR HEREDIA PRESENTA SU LIBRO DE POESIA AQUELLOS SOLDADITOS DE PLOMO

“Yo sentía que no debía editar nunca estos poemas

Se trata de más de un centenar de textos escritos en su mayoría durante el exilio: confluyen allí la política, sus padres, su hermana desaparecida, su niñez y sus amores perdidos: “Me parecían demasiado íntimos, pero me convencieron de que tenía que sacarlos”.

Por Cristian Vitale

Víctor Heredia tiene un problema: no sabe qué nombre ponerle a su próximo disco. Primero pensó en Cenizas de ayer, una entre las diez canciones que ya están, pero no. Después se le ocurrió otro: La fiesta terminó, “¡Peor! –piensa él en voz alta, y lanza una carcajada que impregna de ecos todos los rincones de su casa–. ¿Cómo que la fiesta terminó?, si recién está empezando”, sigue, y se autoconvence. El significante no es el que es (ambos hablan de amores perdidos, claro), sino el que sería (como caería) en un país que si a algo huele hoy es exactamente a lo contrario de un fin de fiesta. “Qué problema… ninguno tiene que ver con este contexto político de victoria y felicidad.”

–¿Entonces?

–Tal vez le ponga Patria del alma, el nombre de otro de los temas.

Como fuera o quede, el cantautor de los dos exilios no tuvo el mismo problema para nombrar su quinto libro. Aquellos soldaditos de plomo (Longseller), su primer libro de poesía luego de la saga novelera (Alguien aquí conmigo, Rincón del diablo, Mera vida y el ensayo La canción verdadera), acaba de salir al mercado y sí expresa una intención en sintonía con el contexto. “Acá no hubo pleito… es una canción que la gente conoce mucho y de todas las que entraron acompañando mis poemas, quizá sea la más sencilla, la que cada vez que la canto la gente se emociona, porque habla de la recuperación de una simbología que en nuestra generación era muy importante y que fue degradada por la dictadura, pero que de a poco, con el acompañamiento de las fuerzas armadas en el proceso democrático, se va acomodando”, reseña él. Y enfoca, ahora sí, en el presente. En lo que cabe contar hoy. Aquellos soldaditos de plomo consta de un puñado de poemas (108 en total) escritos en su mayoría durante el exilio al que lo empujó la dictadura. “A diferencia de mis novelas, no fue algo demasiado pensado. La verdad es que sentía que nunca los tenía que editar, pero me insistieron y bueno… acá está. Es un rejunte de poemas que yo tenía perdidos por ahí y que algunos amigos que saben de su existencia me dijeron ¿por qué no los editamos?”, enmarca.

–¿Razones de la resistencia?

–Me parecían muy íntimos. Yo suelto esas cosas que me parece que hay que soltar, y otras me las guardo… estuve a punto de desistir de semejante tarea cuando releí algunas de ellas: había demasiadas lágrimas como para compartirlas con desconocidos, pero me dijeron que no podían quedar oscuros, sin alas, y desistí.

Lo que Víctor guardó mientras pudo son trazos de su vida sintetizados a tracción de rapsoda. Pasajes duros, “nacidos de sublimes catarsis”, según escribe en el prólogo, que lo reubican en sus dos exilios concretos (Madrid y Roma). Y en otros más difusos, del alma: su madre, su padre, su hermana desaparecida, su niñez, sus viajes, sus amores perdidos… un cúmulo de huellas emotivas, al cabo, que terminan logrando (visto como unidad) un tal vez involuntario ensayo autobiográfico. “La condición que puse para editar el libro fue que incluyeran aquellos poemas que fueron pasados a canciones”, aclara. Más allá del que da nombre al poemario, Víctor habla de temas incluidos en varios mojones de su más reciente devenir discográfico. De “Mariposa de Bagdad”, “Te esperaré”, “Lo cierto” o “La guitarra”, por nombrar algunos. “Muchos de ellos por ahí no tienen el mérito de un poema, su jerarquía literaria, digamos, porque cuando vas a hacer una canción con poesía, de golpe te podés tomar la licencia de manejar los tiempos verbales, sustantivar de otra manera, buscar la rima para que esa rítmica te ayude con la melodía… en fin, se mezclaron con los otros y salió el paquete. Los juntamos en etapas como para definir el sentido que hizo que los escribiera: infancia, amor, amigos, política, etcétera; la excusa fue que la gente conozca una parte de lo que yo escribo, que no fue musicalizada.”

–¿Por qué muchos de los poemas no fueron transformados en canciones?

–Porque no tenían ninguna posibilidad (risas). Prefería dejarlos tal cual estaban, porque me parecían más expresivos desde el punto de vista emotivo. Además, los que les puse música sufren la necesidad de tener una rítmica, y eso altera totalmente la esencia de lo que quiero decir.

–Es intenso cuando describe a su padre como un tipo duro, incapaz del beso y el abrazo, pero como un guía. La primera guitarra la recibió de él…

–Como la mayoría de los viejos de esa generación… para hablar en la mesa tenías que pedir permiso. Era contador, hacía contabilidad para algunos frigoríficos, se levantaba a las cinco de la mañana y volvía a las nueve de la noche. Era un duro, un tipo del que no ibas a recibir un cariño físico jamás… estaba prohibido. Con una mirada te decía todo: tenías que tener los codos apretados contra el cuerpo para comer, y en donde te equivocabas te levantabas de la mesa y te ibas, y ni pensar en intentar algún tipo de defensa. Pero después era un tipo extraordinario, un compañero para mi aprendizaje. Creo que le debo haber roto tanto las pelotas preguntándole qué querían decir determinadas palabras, porque yo leía cosas que eran demasiado para mi intelecto… leía a Gorki, a Dostoievski, que estaban en su biblioteca y me pasaba todo el tiempo preguntándole el significado de términos que desconocía. Un día se me apareció con un diccionario y me dijo “en lugar de buscar cada palabra, escribí lo que vos creés que es, y después fijate”.

–Puntapié inicial ideal para el Heredia escritor. ¿Y para el músico?

–Cuando le dije que quería estudiar piano no había ninguna posibilidad económica de que tuviera uno en casa, entonces él inventó un teclado de madera que era igual a un piano. Le puso las blancas, las negras y obviamente era mudo, pero me servía para practicar lecciones. Es otra cosa que aportó, porque yo cantaba en solfeo hasta que se dio cuenta de que eso era aburridísimo y me trajo la guitarra, el mejor regalo que me pudieron haber hecho en toda la vida.

–¿Le provocó algún tipo de nostalgia desempolvar aquellos escritos, más allá del factor catártico?

–Supongo que alguien, cuando añora, no lo hace sobre una realidad concreta. Uno vuelve con la memoria a aquellos lugares en los que siente que tiene otro tipo de refugio, o alguna deuda (risas). Cuando uno vuelve muy atrás es porque hay alguna deuda, del tipo que fuere. Claro que aparece cierta nostalgia.

–Podría ser Cristina, su hermana desaparecida, “Tu nombre como cruces, como clavos y espadas (…) ese nombre que guardo como el sueño y las alas”, un nombre sintomático, hoy.

–Es un hecho casual que se llamen igual, pero si lo uno a la memoria militante de ese ser entrañable que fue mi hermana, o si escucho cuando cantan “Avanti Morocha”, se me mezclan los dos rostros… mi hermana era una luchadora tremenda. Ahora inauguran una escuela en Moreno con su nombre.

–¿Era más grande que usted?

–No, más chica, dos años menos. La secuestraron muy jovencita, pero es maravilloso porque ese nombre hoy está ligado a muchas cosas.

“Cristina”, como la mayoría de los poemas de Aquellos soldaditos de plomo, fue escrito durante las dos veces que Víctor tuvo que exiliarse. La primera (1978) en Madrid. Y la segunda, dos años después, en Roma. De ahí que muchos de ellos estén signados por sentires de desarraigo y melancolía. “Están escritos en momentos duros, sí. Algunos en el estudio de grabación en el que viví, en el barrio Tribunales de Madrid, porque era lo más barato que había. La verdad es que me tendría que haber ido antes, pero no pude porque mi hermana desapareció en junio del ’76 e iniciamos una búsqueda infructuosa con mis viejos, y en el ínterin me caían amenazas de todo tipo. Aguanté hasta que me llegó una noticia seria de parte de la compañía discográfica. Me dijeron que la cosa se había puesto difícil y que era aconsejable que me fuera. Me fui en un ambiente espeso.”

–Mucha depresión…

–Totalmente. Tuve que dejar a mi vieja sola, porque mi viejo había fallecido, y fue complejo. Una vez en Madrid, Serrat me quiso dar una mano, consiguió que editaran dos discos míos a través del sello que publicaba los suyos en Barcelona, uno de ellos era Paso del Rey, creo, y cuando me dijeron que me quedara para acompañar la salida, me volví.

–Una decisión kamikaze.

–Pero no aguantaba. Yo quería estar acá y averiguar qué pasaba con mi hermana, y mi vieja estaba sola. Entré, no pasó nada, hasta que alguien tomó el dato y empezaron a amenazarme de nuevo: “Andate que te vamos a matar”, y esas cosas. Recuerdo que unos amigos de Rosario me habían refugiado en el departamento de un jugador de Central, y estuve como tres meses de exilio interno sin poder salir de ahí. Me traían la comida y cada vez que escuchaba el ascensor pensaba que era para mí.

–Paranoico como Pablo, el personaje que toma Antonio Dal Masetto para hurgar las épocas del Mundial ’78 en Hay unos tipos abajo.

–Tal cual, pero después, extrañamente, conseguí mezclarme en algo que ni siquiera podía catalogar. No era indigno ni nada, era lo que tenía en la mano: trabajaba con algún cómico para buscar el peso. Escondíamos el nombre para poder trabajar y laburaba en los café concerts. Tenía la sensación de que a medida que insistía se iba aflojando, pero en 1980 me cayeron cuatro o cinco amenazas más, muy fuertes, y con noticias de amigos: “Negro, estás al horno con papas”. Entonces, otra vez ayudado por la compañía, porque no tenía un peso, me fui. Pasé por Madrid e inmediatamente me fui a Roma.

–Silvio Rodríguez, el prologuista del libro, escribe que a usted lo marcaron “por defender al débil y poner verbo a su esperanza”.

–Le escribí y le dije “tengo un libro, ¿te animás a prologarlo?” Silvio lo dudó… no se sentía con capacidad como para hacer un prólogo. Es más, si me pidieran uno a mí no sabría qué escribir (risas), pero le insistí y le salió sensible, sí.

–Volviendo al Heredia musical, ¿para cuándo Patria del alma?

–(Risas.) No sé aún, tal vez para el año que viene, pero hay ciertos inconvenientes. Como lo voy a grabar en mi sello, me implica una erogación de dinero difícil de recuperar. El mercado, ya lo sabemos, está tronado.

–Obliga a un reacomodamiento, después de haber construido una discografía bajo parámetros totalmente diferentes.

–Te bajan 1500 canciones en diez segundos… yo hago un disco, y a los dos segundos lo tiene todo el mundo por Internet. Es muy difícil moverse económicamente en este contexto.

–¿Pensó alternativas?

–Hemos pensado algunas… una podría ser adjuntarlo a la entrada del teatro, por lo menos para recuperar la inversión económica, porque estamos perdiendo por todos lados. Antes uno grababa un disco y las compañías incluso te daban un adelanto a cuenta de las ventas, hoy te piden plata y quieren asociarse con vos en los conciertos para solventar los discos.

–De ahí que muchos músicos prefieran invertir más tiempo en shows que en discos. Buena parte de las visitas extranjeras tienen que ver con eso.

–Está bueno que vengan todos, nutre, pero lo insólito es que nosotros no tengamos un paraguas de protección en ese sentido. México lo tiene y, aunque no modifique mucho la situación, al menos se les paga un sueldo reparador a los músicos nacionales. También deberíamos tener más pantalla, o la posibilidad de que las nuevas generaciones por lo menos se enteren de que hay miles de músicos que no aparecen pero existen.

Página/12 :: espectaculos

Assuntos proibidos no La Nacion e Clarin

Filed under: A$$oCIAdos,PIG — Gilmar Crestani @ 9:14 am
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Assim como o PIG combate a instalação da Comissão da Verdade no Brasil, a ponto de a Folha de São Paulo chamar ditadura de ditabranda, também na Argentina os assuntos relacionados às violações dos direitos humanos, durante a ditadura, é assunto proibido e combatido pelos dois principais jornais daquele país a$$OCIAdos à SIP: La Nacion e Clarin. Os dois pertencem ao Grupo Clarin, cuja dona, Hernestina Herrera Noble adotou filhos de desaparecidos pelos militares. Hoje arregimenta o principal partido de oposição ao governo de Cristina Kircnher. Algo diferente do que vemos por aqui? Alguém ainda lembra de Judith Brito e sua declaração: Declaração de Maria Judith Brito.

Nuevos datos sobre el traslado, 35 años después

El periodista uruguayo Roger Rodríguez presentó ante la Justicia un documento del Ministerio de Defensa de Uruguay donde consta que María Claudia García Iruretagoyena y otros secuestrados fueron llevados el 17 de octubre de 1976 en un avión de Pluna.

Por Alejandra Dandan

La investigación por la apropiación de Macarena Gelman todavía tiene puntos oscuros. ¿Por qué los represores se llevaron del país a María Claudia García Iruretagoyena, la nuera del poeta Juan Gelman? ¿Por qué a Uruguay? Y un punto más específico: nunca hubo certezas sobre el momento y el modo en que salió embarazada y secuestrada hacia Montevideo. Ayer, en la audiencia del juicio por el plan sistemático de apropiación de bebés, declaró el periodista uruguayo Roger Rodríguez, investigador de los derroteros y efectos de las dictaduras del Cono Sur. Reveló un documento hasta ahora inédito, con siglas del Ministerio de Defensa de Uruguay, que indica que el viaje se hizo el 17 de octubre de 1976 a bordo de un avión de Pluna, desde Ezeiza hasta el aeropuerto de Carrasco. Claudia viajaba en calidad de detenida con otras tres personas secuestradas: los hermanos Anatole y Victoria Julien y María del Carmen, otra secuestrada con indicios de un embarazo, de quien se omitió dar públicamente el nombre. El documento lleva las firmas del general José Gavazzo y de Jorge Silveira, jerarcas uruguayos de la dictadura y operadores del Plan Cóndor en Buenos Aires. Según el documento, ambos dejan constancia de que enviaban a los “detenidos” para ser “interrogados” por orden del canciller uruguayo. Rodríguez terminó de chequear la validez de esa prueba este último fin de semana en Buenos Aires, a partir de un contacto con la pasajera número cuatro. Los papeles están ahora en poder del Tribunal Oral Federal 6 y empezarán a ser evaluados.

Durante la declaración, el fiscal Martín Niklison le preguntó a Rodríguez por ese traslado. ¿Logró reconstruir algo de cómo fue? ¿Cuándo?, preguntó. Los datos que hasta ahora se tenían eran escasos. Se sabía que María Claudia no había viajado como parte del llamado “primer vuelo” de los uruguayos, porque los sobrevivientes empezaron a registrar la presencia de una argentina, el embarazo, el operativo para trasladarla para parir y el llanto de la niña, tiempo después.

“Ese es uno de los temas que no queda claro hasta ahora”, dijo. “Hasta hora, porque 48 horas atrás, desde el viernes, traté de chequear con un trabajo de campo en Buenos Aires algunos datos en relación con la confirmación de un documento que también voy a entregar al Tribunal, donde constaría el dato que yo no podía confirmar hasta ahora.”

El documento, dijo, “es del Ministerio de Defensa uruguayo. Silveira y Gavazzo dejan constancia por orden del canciller uruguayo del movimiento de traslado de cuatro personas el 17 de octubre del ’76: esas personas son María Claudia Gelman, Anatole y Victoria Julien y María del Carmen”. El vuelo es el vuelo 123 de Pluna, que tiene salida a la 0.07 de Ezeiza en Buenos Aires e ingreso a la 1.45 en Uruguay. “La fecha era de un domingo, una fecha particular en el calendario argentino y nombraba a esas personas”, explicó.

El fin de semana pasado, Rodríguez se fue a buscar a esa cuarta pasajera del avión. “Encontré a esta María del Carmen –dijo–, y esta persona en su negativa parecía estar confirmando que efectivamente lo hizo. Me dijo: ‘Yo no quiero saber más nada de esto, no me metan en líos, ya bastante mal la pasé’. Otro tanto dijo su marido.” Por esa respuesta, el nombre de la cuarta pasajera quedó en reserva. Se sabe, sin embargo, que su apellido pertenece a una familia de alcurnia, un dato que en su investigación alimenta la hipótesis de que pudo haber sido un secuestro enmarcado en las operaciones extorsivas que se habilitaron desde el centro clandestino Automotores Orletti, donde estuvieron María Claudia y los Julien.

Orletti era la base del Cóndor en Buenos Aires, pertenecía a la estructura de la SIDE. Adentro operaban Aníbal Gordon y la patota integrada entre otros por Eduardo Ruffo, desde donde no sólo se hacían secuestros políticos, sino también negocios. “Orletti era además un lugar de extracción económica”, dijo Rodríguez. “Hubo dos períodos respecto de los uruguayos: uno primero en junio que genera un traslado a Uruguay con 23 uruguayos que quedan en la SID (Secretaría de Informaciones de Defensa uruguaya) y luego hasta septiembre no hay más uruguayos en Orletti. En septiembre comienza un segundo operativo en el que, a diferencia de los primeros, están todos desaparecidos.”

Cuando Orletti se cerró, los argentinos devolvieron a Uruguay a los detenidos-desaparecidos de ese país. Respecto de los niños, como los casos de Mariana Zaffaroni Islas, los Julien o María Claudia, que fueron trasladados a Uruguay, o Simón Riquelo que quedó en Buenos Aires, Rodríguez cree que pensó: “Los niños de unos quedaban en el país del otro para que no vuelvan a ser encontrados”.

Los efectos

Visto hacia atrás, el documento echa luz sobre testimonios y elementos hasta ahora sin explicación. El periodista se detuvo en algunos ejemplos, entre ellos uno de los relatos que viene haciendo hace años Sara Méndez. Ella, que pasó por Orletti, estuvo secuestrada también en la SID y fue una de las que escuchó el llanto de la hija de María Claudia, siempre habló de la presencia de una segunda mujer embarazada. La cuarta pasajera sería según Rodríguez, “la segunda persona que está viviendo en una provincia argentina”.

También cobra sentido un dato sobre el que le hablaron sus fuentes militares uruguayas cuando todavía buscaba a María Claudia Iruretagoyena. “Nosotros la devolvimos en Argentina”, decían. O el dato de los sobrevivientes de Orletti que sitúan a María Claudia presente en ese centro clandestino aún el 9 de octubre.

“Creo que es el momento de entregarlo”, dijo después sobre el documento. “Traté de confirmarlo, están las direcciones de esa mujer. Está esa reacción que, en mi carácter de periodista, tiene el carácter confirmatorio de que algo sabe.”

La lista de traslados se la dio un militar uruguayo del que se reservó el nombre. Poco después, la presidenta del Tribunal, María del Carmen Roqueta, leyó en voz alta el documento.

“Por orden del señor canciller doctor Juan Carlos Blanco se nos encomienda (el traslado de) María del Carmen…; Claudia García Gelman; Anatole Casares Grisone; Victoria Cáseres Grisone, estos últimos menores, a efectos de interrogaciones en Montevideo. Las dos primeras personas presentan síntomas de embarazo.” Se lee en un caso, la mención a 38 semanas de embarazo. Y luego el número de vuelo, el horario, la indicación de los dos aeropuertos. Y luego: “A la llegada hago entrega de documentos de los detenidos en Buenos Aires para evaluación del mayor Martínez”. Las firmas son de Jorge Silveira y Gavazzo.

Para Rodríguez, el vuelo de María Claudia se dio en lo que llama el “contexto del segundo vuelo”. Hubo un vuelo clave el 5 de octubre, un dato que fue confirmado años después, a partir de su investigación, por la fuerza aérea uruguaya. Y hubo otros vuelos después. Mencionó otro del 27 de noviembre, del que también participó Gavazzo. Blanco está detenido desde 2006.

Página/12 :: El país :: Nuevos datos sobre el traslado, 35 años después

Si lo quiere, pague

Filed under: Argentina — Gilmar Crestani @ 9:07 am
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4_20111120g2Xn2RCompare o que publicou o direitista Clarin, no domingo, com o que traz hoje o Página12. Como na fábula da Rã e do Escorpião, é da natureza do PIG. Os a$$oCIAdos do Instituto Millenium, mais novo neto da SIP, também usam da mesma tática. O fim dos subsídio, como publica hoje o colunista do Pagina12,  é para quem pede, por não precisar. Portanto, muito diferente do quem difundindo os jornais La Nacion e Clarin, ao modo de Goebbels.

Si lo quiere, pague

Por Mario Wainfeld

“Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que la ley no manda ni privado de lo que ella no prohíbe”, establece (liberal en lo político) el artículo 19 de la Constitución. Nadie está obligado a renunciar a los subsidios para consumidores de servicios públicos ni es lícito impedírselo.

El Gobierno, en una medida que funge de convocatoria a voluntarios condimentada con algo de chicana remitida a quienes le exigían esa medida, abrió el susodicho registro (ver asimismo nota principal). La página web es amigable, cuenta con un buen repertorio de preguntas usuales y orienta para “leer” las boletas. Pide pocos datos. Un ciudadano-usuario medianamente torpe, que tipee con dos dedos y propenda al error en la transcripción de números (como el cronista) no tarda ni diez minutos en completarlo. La confirmación llega de volea a su casilla de mails, escueta y fundada: “La registración ha sido correcta. Su número de trámite es el ***. Su acto solidario le permite al Estado nacional mediante esta política pública garantizar la universalización del acceso a los servicios básicos como gas, electricidad y agua potable para todos los ciudadanos del país. Muchas gracias. Presidencia de la Nación”.

Ojalá así fuera, aunque el primer día de inscripción confirma las presunciones anticipadas por el cronista. Los espontáneos que dan el paso al frente son, para una masa de millones de usuarios, una pequeña minoría. Un colectivo previsible, más vistoso que masivo.

Abundan sí nombres conocidos: funcionarios, famosos de la farándula o el espectáculo, periodistas, empresarios. Susana Giménez renuncia aunque vive en uno de los barrios en los que se mocharon los subsidios: una diva redundante.

Un lector agudo sugiere al cronista quitar de oficio los subsidios a gobernadores, legisladores nacionales, jueces de la Corte Suprema y de Tribunales inferiores. Gentes de buenos ingresos, que podrían dar el ejemplo. La iniciativa, edificante, podría contradecir al artículo 19 de la Carta Magna. Y los jueces, que han convertido en tótem la regla de la intangibilidad de sus ingresos (tanto que se emperran en el privilegio no pagar el Impuesto a las Ganancias), acaso pondrían el grito en el cielo. Plenamente voluntarias son (y deben ser) las renuncias.

Lo concretado hasta hoy deja poco margen al pataleo. Pero, para ser francos, la equidad es sólo una parte de los móviles del cambio de régimen. La finalidad preponderante es reducir la inversión fiscal o (se verá) reorientarla. En ese aspecto, la aplicación a grandes empresas y usuarios domiciliarios con potencial económico para bancarlos tiene un impacto fiscal no irrisorio, pero tampoco suficiente.

La futura remisión de formularios a millones de personas es una acción compleja que exigirá la sintonía fina a la que aludió la Presidenta en su discurso del martes.

Autoexcluirse es simple, ya se contó. Las renuncias tácitas por no responder al formulario en dos ocasiones también podrían serlo… en principio. Habría que abrir una hendija para el error del ciudadano, para casos de ausencia del domicilio y “n” situaciones particulares o hasta anómalas que siempre aparecen ante una acción masiva.

El cruzamiento de datos respecto de los que pidan continuar subsidiados y (ni qué hablar) medidas de control tales como visitas domiciliarias pueden implicar una parafernalia de empleados públicos trabajando y arduas decisiones prácticas.

Hasta acá, el Gobierno avanza dos casilleros, sin obstáculos y con cero contradicción con principios equitativos. Internado en la jungla del número, otro gallo cantará. Se verá de cerca que los subsidios distan de ser un veneno o un engendro de Satanás. Son una herramienta de política económica con ciertas derivaciones positivas (básicamente dejar a ciudadanos de a pie más plata en el bolsillo para dinamizar el mercado interno). Se entrará en una zona gris, mucho más peliaguda de definir que el conjunto de quienes fueron interpelados hasta ahora. Los tiempos de implementación serán otros, el (irrenunciable) deber estatal de “garantizar la universalización”, mucho más exigente.

mwainfeld@pagina12.com.ar

Página/12 :: Economía :: Si lo quiere, pague

23/11/2011

O mundo sob Goldman Sachs

Filed under: Bancos,Goldman Sachs — Gilmar Crestani @ 7:38 am
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En Europa el poder es de Goldman Sachs

Pertenecen a la red que Sachs tejió en el Viejo Continente y, en grados diversos, participaron en las más truculentas operaciones ilícitas orquestadas por la institución norteamericana. Además, no son los únicos.

Por Eduardo Febbro

Desde París

La historia podría colmar todas las expectativas de los adeptos a las teorías del complot. ¿Dónde está el poder mundial? La respuesta cabe en un nombre y un lugar: en la sede del banco de negocios Goldman Sachs. El banco norteamericano logró una hazaña poco frecuente en la historia política mundial: colocar a sus hombres a la cabeza de dos gobiernos europeos y del banco que rige los destinos de las políticas económicas de la Unión Europea. Mario Draghi, el actual presidente del Banco Central Europeo; Mario Monti, el presidente del Consejo Italiano que reemplazó a Silvio Berlusconi; Lucas Papademos, el nuevo primer ministro griego, pertenecen todos a la galaxia de Goldman Sachs. Estos tres responsables, dos de los cuales, Monti y Papademos, forman la avanzada de la anexión de la política por la tecnocracia económica, pertenecen a la red que Sachs tejió en el Viejo Continente y, en grados diversos, participaron en las más truculentas operaciones ilícitas orquestadas por la institución norteamericana. Además, no son los únicos. Se puede también mencionar a Petros Christodoulos, hoy al frente del organismo que administra la deuda pública griega y en el pasado presidente del National Bank of Greece, al que Sachs le vendió el producto financiero conocido con el nombre de Swap y con el cual las autoridades griegas y Goldman Sachs orquestaron el maquillaje de las cuentas griegas.

El dragón que protege los intereses de Wall Street cuenta con hombres clave en los puestos más decisivos y no sólo en Europa. Henry Paulson, ex presidente de Goldman Sachs, fue nombrado luego secretario del Tesoro norteamericano, mientras que William C. Dudley, otro alto cargo de Goldman Sachs, es el actual presidente de la Reserva Federal de Nueva York. Pero el caso de los responsables europeos es más paradigmático. La palma de honor se la lleva Mario Draghi. El hoy presidente del Banco Central Europeo, BCE, fue vicepresidente de Goldman Sachs para Europa entre los años 2002 y 2005. En ese puesto, Draghi tuvo un desempeño más que ambiguo. El título de su cargo era “empresas y deudas soberanas”. Precisamente, en ese cargo Draghi tuvo como misión vender el incendiario producto Swap. Ese instrumento financiero es un elemento determinante en el ocultamiento de las deudas soberanas, es decir, en el maquillaje de las cuentas griegas. Esa trampa fue la astucia que permitió a Grecia calificarse para formar parte de los países que iban a utilizar el euro, la moneda única europea. Técnicamente, y con Goldman Sachs como operador, se trató en ese entonces de transformar la deuda exterior de Grecia de dólares a euros. Con ello, la deuda griega desapareció de los balances negativos y GS se llevó una jugosa comisión. Luego, en 2006, Goldman Sachs vendió parte de ese paquete de Swaps al principal banco comercial del país, National Bank of Greece, dirigido por otro hombre de GS, Petros Christodoulos, ex trader de Goldman Sachs y en la actualidad director del organismo de gestión de la deuda de Grecia que él mismo y los ya mencionados contribuyeron a disimular primero y a incrementar después. Mario Draghi tiene un historial pesado. El ex presidente de la República Italiana Francesco Cossiga acusó a Draghi de haber favorecido a Goldman Sachs en la atribución de contratos importantes cuando Draghi era director del Tesoro e Italia estaba en pleno proceso privatizador. Lo cierto es que el ahora director del Banco Central Europeo aparece masivamente sindicado como el gran vendedor de Swaps en toda Europa.

En ese entrevero de falsificaciones surge el jefe del Ejecutivo griego, Lucas Papademos. El primer ministro fue gobernador del Banco Central griego entre 1994 y 2002. Ese es precisamente el período en el que Sachs fue cómplice del ocultamiento de la realidad económica griega y en tanto que responsable de la entidad bancaria nacional, Papademos no podía ignorar la trampa que se estaba montando. Las fechas en las que ocupó el cargo hacen de él un operador del montaje. En la lista de notables le sigue Mario Monti. El actual presidente del Consejo Italiano fue consejero internacional de Goldman Sachs desde 2005. En resumen, muchos de los hombres que fabricaron el desastre fueron llamados ahora a tomar las riendas de puestos clave y con la misión de reparar, a costa de los beneficios sociales de los pueblos, las consecuencias de las estafas que ellos mismos llevaron a cabo. No caben dudas de que existe lo que los analistas llaman “un gobierno Sachs europeo”. El portugués Antonio Borges dirigió hasta hace poco –acaba de renunciar– el Departamento Europa del Fondo Monetario Internacional. Hasta 2008, Antonio Borges fue vicepresidente de Goldman Sachs. El desaparecido Karel Van Miert –Bélgica– fue comisario europeo de la Competencia y también un cuadro de Goldman Sachs. El alemán Ottmar Issing fue sucesivamente presidente de la Bundesbank, consejero internacional del banco de negocios norteamericano y miembro del Consejo de Administración del Banco Central Europeo. Peter O’Neill es otro hombre de la enredadera: presidente de Goldman Sachs Asset Management, O’Neill, apodado El Gurú de Goldman Sachs, es el inventor del concepto de Brics, el grupo de países emergentes compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. A O’Neill lo acompaña otro peso pesado, Peter Sutherland, ex presidente de Goldman Sachs Internacional, miembro de la sección Europa de la Comisión Trilateral –lo mismo que Lucas Papademos–, ex integrante de la Comisión de la Competencia en la Unión Europea, fiscal general de Irlanda e influyente mediador en el plan que desembocó en el rescate de Irlanda. Alessio Rastani tiene toda la razón. Este personaje que se presentó ante la BBC como un trader dijo hace unas semanas: “Los políticos no gobiernan el mundo. Goldman Sachs gobierna el mundo”. Su historia es ejemplar, de doble juego, como las personalidades y las carreras de los brazos mundiales de Goldman Sachs. Alessio Rastani dijo que era un trader londinense, pero luego se descubrió que trader no era y que podría formar parte de Yes Men, un grupo de activistas que, a través de la caricatura y la infiltración de los medios, denuncian el liberalismo. Quedará para las páginas de la historia mundial de la impunidad la figura de estos personajes. Empleados por una firma norteamericana, orquestaron una de las mayores estafas que se hayan conocido, cuyas consecuencias se pagan hoy. Fueron premiados con el timón de la crisis con las que ellos complotaron.

Página/12 :: El mundo :: En Europa el poder es de Goldman Sachs

Argentina na frente, de novo

Filed under: Lei de Médios — Gilmar Crestani @ 7:36 am
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Para ganar la posguerra

Marcelo García y Fernando Martínez sostienen que, en la hipótesis de que ha terminado “la guerra por la comunicación”, estarían dadas las condiciones para armar ahora un plan para batallar por la paz, es decir, construir una política nacional de comunicación.

Por Marcelo J. García y Fernando G. Martínez *

Hipótesis de máxima: la guerra por la comunicación en Argentina ha terminado. La última batalla habría sido el 23 de octubre. El ganador cuenta con el aval de los votos. Si fuese así, de máxima, estarían dadas las condiciones para salir de la trinchera, mirar el territorio conquistado y armar un plan para la paz: batallar por la paz.

Cierto: la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) vive, a dos años de su promulgación, un proceso complejo de implementación. Tan cierto como que la percepción mayoritaria desconoce sus alcances y que ha sido asociada pérfidamente a la disputa del Gobierno con un grupo mediático dominante. Los detractores de la ley, además, no se han rendido. Con todo, un buen ganador conoce el bouquet de la victoria y qué debe hacer para consolidar su triunfo. No hace falta esperar ninguna rendición incondicional.

El primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner quedará en la historia por la motorización y aprobación de la ley. Antes fueron 70 proyectos y ninguna ley, de 1983 a 2009. El Gobierno alineó planetas históricamente disociados: una fuerza política mayoritaria con voluntad (y/o necesidad) de reforma; la torre de marfil de la academia; y el heterogéneo colectivo de actores de carne, hueso y raíces territoriales profundas que hicieron los 21 puntos para una radiodifusión democrática. Sea dicho: esta ley se legitima en la estructura de su derrotero histórico más que en la coyuntura de su nacimiento político.

La norma se integra, además, a otras iniciativas con orientación hacia la constitución de una Política Nacional de Comunicación, vieja y querida PNC. En lo soft, señales como Encuentro, Pakapaka e Incaa TV. En lo hard, la red de televisión digital terrestre en clave social vía la entrega gratuita de decodificadores a los sectores con menor capacidad de acceso. Desde la primera convocatoria a la Coalición por los 21 puntos a este fin e inicio de mandato el 10 de diciembre, el Gobierno mantuvo un equilibrio inestable entre la trinchera y la estrategia, mixturando la escaramuza partidaria con política de Estado. Una nueva etapa de consolidación de la paz llama a menos exaltación de la diferencia al estilo 6 7 8 y más construcción pública de lo común. La guerra de trincheras, por inevitable, necesaria y heroica que haya sido, encuentra su límite cuando se trata de construir desde la fortaleza.

Si la hipótesis de máxima termina siendo cierta, la pregunta que sigue es, ¿cómo ganar la posguerra? ¿Cómo lograr que la LSCA deje de ser percibida por muchos actores políticos, pero sobre todo por la sociedad, como un arma sectaria?

Como nunca antes, Argentina tocó el nervio profundo de intereses comunicacionales y empresariales de raigambre voraz. Aquellos que soñaban con un statu quo eterno capaz de garantizar posiciones dominantes ante el público y sus representantes. En el sector de la comunicación, a diferencia de otros donde la reforma todavía tiene que ser hecha, la mejor manera de profundizar el modelo sea, quizás, modelizar (sic) lo profundo: hacer que funcione bien.

Para que la ley funcione en el marco de una PNC sólida y duradera hay que procurar más y mejor Estado, a largo plazo. Las múltiples formas en que ese Estado se manifiesta van desde la elaboración de concursos públicos para nuevas licencias –como las que lleva ahora adelante la Autoridad de Aplicación de la LSCA– hasta el prime time de la televisión pública y los títulos de los cables de su agencia de noticias. Un Estado más profesional y más inteligente tampoco tiene que temer a más reformas: la aprobación de una ley que declare de interés público la producción de papel para diarios, pero también una legislación sobre acceso a la información y una regulación sobre el uso de publicidad oficial.

Si lo que se busca es generar políticas de aliento largo, ni la ley ni la política deben estar sospechadas de servir intereses partidarios. Hay que ser y también parecer. Salirse de la trinchera, del enquistamiento defensivo y de la guerra de posiciones. La construcción post reclama sentido inclusivo e integrador. De mínima, el sector de la comunicación pública está a las puertas de ser política de Estado en Argentina. Depende del Estado –y de

nosotros, sus defensores, ya no de sus detractores– que la hipótesis de máxima se convierta en realidad.

* Licenciados en Ciencias de la Comunicación (UBA). Integrantes de la Sociedad Internacional para el Desarrollo (www.sidbaires.org.ar).

Página/12 :: La ventana :: Para ganar la posguerra

22/11/2011

Crime e Castigo

Filed under: José Luis Rodríguez Zapatero,Martín Granovsky — Gilmar Crestani @ 7:57 am
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Zapatero ganhou com a esquerda, mas governou com a direita. Continuou atrelado aos interesses de Washington e aos grupos transnacionais espanhóis (SANTANDER, TELEFÔNICA). Vassalo de um rei mal educado, o povo deu o troco.

Después de indignarse, mejor explicar

Por Martín Granovsky

Un sabor amargo invadió en 2002 y 2003 a muchos de quienes habían formado parte de las asambleas populares argentinas en medio de la crisis. Sintieron que el país no había cambiado como esperaban. Que el rechazo a buena parte de los dirigentes políticos no había fructificado en un sistema político distinto. Que no todos se habían ido. Algunos inclusive se asombraron de otra cosa: si la salida de Fernando de la Rúa había sido parte de una situación prerrevolucionaria, no fue la revolución lo que vino después.

El mismo sabor amargo podrían sentir hoy los indignados españoles. Es verdad que Izquierda Unida quintuplicó su representación parlamentaria y que la izquierda nacionalista vasca consiguió nada menos que siete representantes nacionales. Es verdad que el Partido Socialista Obrero Español recibió un castigo histórico el domingo último. Pero el día en que se cumplían 36 años de la muerte de Francisco Franco, el conservadurismo con toques de catolicismo papal del Partido Popular fue la herramienta del castigo. Y una herramienta nítida en los números: tendrá 186 bancas de las Cortes contra 110 del PSOE.

El PP de Mariano Rajoy, previsiblemente, hará aún con mayor convicción, si fuera posible, la política de sujeción al gobierno alemán que comenzó el presidente socialista del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero al impulsar y conseguir que el déficit cero de las cuentas fiscales quedara como principio constitucional. No sólo la ley, como en los últimos tiempos del tándem De la Rúa-Domingo Cavallo en 2001. También la Constitución. Un texto que, en España, está cargado de simbolismo. Fue una reforma constitucional la que consagró la nueva democracia tras la muerte de Franco. A más de 30 años, acaba de ser otra reforma constitucional la que sacralizó el derecho de los bancos alemanes de cobrarse su deuda, aun cuando la desocupación haya superado una media nacional del 20 por ciento y supere el 40 por ciento para los jóvenes.

Si el movimiento de Indignados españoles era, en rigor, una forma disimulada de que creciera la izquierda, ya logró su cometido con el aumento en escaños de Izquierda Unida. La representación de la izquierda vasca es un fenómeno de otra naturaleza: expresa la adaptación de los abertzales a la realidad y la sintonía con la mayoría del pueblo vasco y su rechazo a la violencia de ETA como forma de avanzar hacia mayores niveles de autonomía. En todo caso, si hubo una indignación contra ETA y un sentimiento de indignación con el Partido Nacionalista Vasco, una suerte de democracia cristiana de centroderecha, la izquierda nacionalista logró canalizar ambos enojos.

Si el movimiento de los Indignados quería preservar el Estado de bienestar en pleno desmonte, no consiguió su objetivo. El PP previsiblemente tratará de cumplir esa tarea aun con más decisión que el PSOE.

Si quiso lograr una mayoría contra la supeditación de la economía a la ganancia financiera, que alcanzó un inédito 7 por ciento, tasa alta en Europa, tampoco obtuvo su objetivo. El PP es también afín a los sectores de las finanzas concentradas.

Lo que ocurrió en España es de manual. El gobierno que venía practicando la flexibilización laboral y el ajuste fiscal fue castigado aunque fuera de origen socialdemócrata y el beneficiado fue el partido que no gobierna desde 2004, cuando José María Aznar fue castigado al mentir que la masacre de Atocha había sido cometida por la ETA y no por el fundamentalismo islámico.

El cambio en el sistema político vasco parece decir que los movimientos sociales sólo tienen efecto electoral cuando antes se encarnaron en la política y buscaron no sólo el cuestionamiento sino una transformación desde los poderes del Estado. Ocurrió lo mismo en la Argentina de hace 10 años. Las asambleas fueron un instrumento clave para evitar que en una situación de crisis y descomposición social el país no cayera en la tentación de soluciones autoritarias. Los que imaginaban una revolución dirán que es poco. Los que temían un retroceso a valores no democráticos pensarán, en cambio, que fue mucho. En las cacerolas no estaba sólo el reclamo contra el corralito. También el pedido de renovar la Corte Suprema con la mayoría automática lograda por Carlos Menem en una sola noche.

¿Volverán los indignados españoles a su fuerza de hace seis meses o languidecerán como en las desvaídas jornadas de reflexión del sábado último, antes de las elecciones?

Y, sobre todo, ¿lograrán hacerse escuchar? Dicho de otro lado: ¿qué está dispuesto a oír la mayoría de los españoles y cómo desafiar no sólo al PP o al PSOE sino también cierto sentido común?

El triunfo del PP no significa sólo la derrota del PSOE por ser el partido de gobierno en medio de la peor crisis de la democracia española. También el ascenso de un partido menos comprometido con el laicismo, más sensible a las campañas de restricción de conquistas civiles como la campaña que pide la penalización del aborto y más cercano al sector financiero.

El ejemplo griego está a mano. Cayó la socialdemocracia y el nuevo gobierno de unidad nacional incluye no sólo a dirigentes del derechista Nueva Democracia y el socialista Pasok. Forman parte del flamante gabinete cuatro miembros de Laos, sigla del partido antisemita y de extrema derecha que busca instalar a los inmigrantes como chivo expiatorio.

El desafío de los indignados españoles, como el de cualquier forma de protesta contestataria, es el de reubicarse si quieren ser útiles y productivos. Quizás pueda decirse que los movimientos sociales perduran o consiguen sus objetivos –porque a veces lo segundo implica una instancia superadora que termina con lo primero– si son más didácticos que catárticos. Y si son más temáticos que simples portadores de una frustración general. Otro ejemplo argentino fue el Frente Nacional contra la Pobreza que recogió millones de firmas en 2001. Una de sus propuestas era la cobertura social universal. El tema pasó a formar parte de un nuevo denominador común, lo mismo que hoy sucede con la revisión penal de las violaciones a los derechos humanos. Los gobiernos de Néstor y de Cristina Kirchner interpretaron aquellas demandas y las convirtieron en políticas. Es un círculo virtuoso: sin decisión desde el Estado no hay políticas y sin instalación social es difícil la decisión desde el Estado.

Quizá sea el momento de diferenciar entre movimientos-mosquito, encargados de aguijonear a los ciudadanos, y movimientos destinados no sólo a señalar defectos sino a marcar rumbos y formas de alcanzar una meta.

No hay unos mejores que otros. Cada uno cumple su rol. Pero parece claro que, si el desafío es superar la fugacidad, no alcanza con descargar la bronca. La bronca puede ser hasta una herramienta más de construcción política, pero nunca reemplaza a la construcción misma.

martin.granovsky@gmail.com

Página/12 :: El mundo :: Después de indignarse, mejor explicar

19/11/2011

O Brasil no Plano Condor

Filed under: Ditadura,Operação Condor — Gilmar Crestani @ 11:09 am
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Só um aporte para registrar o tamanho da inteligência dos ditadores. Na Argentina proibiram Chapeuzinho Vermelho e O Vermelho e o Negro simplesmente por conterem a palavra vermelho. No Brasil, os moleques encarregados de detonarem uma bomba no Riocentro morreram nas mãos da e pela própria burrice. Os ditadores são burros que se cercam de asnos, para aplauso dos jumentos. Até hoje tem jegue empacado em tanta burrice.

Los servicios de Argentina y Brasil compartieron información sobre el poeta Juan Gelman.

Nuevas evidencias del Plan Cóndor en Brasil

Un dossier secreto obtenido por Página/12 demuestra el nivel de colaboración que existía entre las dictaduras de Brasil y Argentina, algo que en este país se da por descontado, pero que en Brasil aún genera debate.

Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

Cientos de documentos secretos a los que tuvo acceso este diario indican que los lazos que unían a Brasil y Argentina en el Plan Cóndor fueron intensos y continuos por lo menos desde 1975, y con cierta frecuencia antes de ello. La colaboración entre los militares argentinos y brasileños no se limitó al plano operativo. Además de facilitar informaciones o desplegando agentes para dar caza a la resistencia en ambos países, también existió una estrecha colaboración en el plano diplomático. Según muestran los documentos, una parte importante de los diplomáticos brasileños en Sudamérica reportaban al CIEX, una red de inteligencia formada en el Palacio Itamaraty en la segunda mitad de los años ’60 por Manoel Pio, quien llegó a ser secretario general de la Cancillería y a fines de los ’60 se de-sempeñó como embajador en Buenos Aires. Lo sucedió Francisco Azeredo da Silveira, “un hombre que avaló los secuestros de brasileños en Buenos Aires en los ’70”, afirmo Jarbas Silva Marques, el prisionero político que purgó más años en las cárceles de la dictadura brasileña.

En los archivos de la inteligencia brasileña hay informes sobre las actividades del escritor Juan Gelman en Roma y sobre un viaje que al parecer realizó a Madrid “junto a Bidegain, Bonasso M. y otros dirigentes… el 17 de junio de 1978”, reza el despacho incluido en un dossier del Estado Mayor del Ejército de Brasil, caratulado “Movimiento Peronista Montonero en el exterior, Accionar, Contactos, Conexiones con Grupos Terroristas, Antecedentes”. El documento recoge la información que los servicios de inteligencia argentinos les pasaron a sus colegas brasileños. En el dossier del Ejército brasileño también hay detalles sobre las tareas de los exiliados argentinos en México para lograr el exilio del ex presidente Héctor Cámpora, recluido en Buenos Aires, así como datos sobre un encuentro en Beirut, el 21 de junio de 1978, entre “jefes del Ejército Peronista Montoneros (con) los servicios especializados de la resistencia palestina”.

El dossier no contiene grandes revelaciones sobre los Montoneros, pero demuestra el nivel de colaboración que existía entre ambas dictaduras, algo que en la Argentina se da por descontado, pero que en Brasil aún genera debate.

“En Brasil está instalada la idea de que no hubo participación o si la hubo fue secundaria y esto es completamente ajeno a la realidad. Brasil no sólo participó sino que fue una pieza importe dentro del Cóndor”, señala Jair Krischke, titular del Movimiento de Justicia y Derechos Humanos brasileño, que sigue el rastro del Cóndor verdeamarillo desde hace tres décadas. “En Brasil se conoce poco y se oculta mucho, gracias a que se impidió que la Justicia investigue. Aquí todavía tenemos la Ley de Amnistía, un absurdo… y porque los militares no liberan sus archivos. Yo le diría así: quien inauguró la Operación Cóndor cuando ni siquiera se la llamaba de ese modo fue Brasil. Agentes de inteligencia brasileños secuestraron a militantes brasileños en Argentina al principio de la década del ’70. Luego, cuando el Cóndor es formalizado en Chile, por Contreras y su gente, los militares brasileños siempre tuvieron la cautela de no dejar huellas en esa coordinación, pero estaban.”

“Supe que fui espiado hasta por la Stasi (policía política de Alemania Oriental), pero ignoraba que mi nombre estaba en los archivos de la dictadura brasileña, como usted está informándome ahora”, dice Gelman desde México, al comienzo de la conversación telefónica. Más adelante, luego de conocer otras informaciones ocultas durante décadas en los armarios de Brasilia, Gelman pondera: “En fin, la verdad es que no parece ser tan asombroso que mi nombre figure en los documentos brasileños citados por usted, porque hubo montoneros importantes secuestrados allá, Horacio Campliglia fue uno”. Se refería al guerrillero desaparecido luego de ser capturado en marzo de 1980 por agentes de ambos países en el Aeropuerto del Galeao, Río de Janeiro, para posteriormente ser trasladado a la mazmorra de Campo de Mayo.

Otras comunicaciones reservadas, éstas procedentes de la embajada en Roma, hablan de las actividades desarrolladas por religiosos brasileños ante organismos internacionales de derechos humanos, gestiones que contaban con el aval de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, en el seno de la cual hubo cardenales como Paulo Evaristo Arns, quien acogió refugiados argentinos en San Pablo.

Se observa en los despachos elaborados por diplomáticos y agentes del Cóndor brasileño una preocupación recurrente con los religiosos ligados a la Teología de la Liberación, tanto por las presiones que ésta realizaba en el Vaticano como por el supuesto “financiamiento internacional” que recibían las comunidades eclesiales radicadas en zonas rurales donde actuaba la guerrilla del Partido Comunista de Brasil.

La obsesión sobre los efectos “subversivos” de los curas “tercermundistas” reaparece en una ficha donde está escrito que los “Montoneros son la única organización guerrillera que tienen en su seno, de forma oficial, a sacerdotes con rango de capellanes”.

Más adelante el mismo texto, por momentos borroso, trae informaciones del cura argentino Jorge Adur, quien ostentaba “el grado de capitán del Ejército Montonero… organización que en julio del ’78 envió una notificación al Vaticano sobre su designación”.

El reporte, con sello del Ejército brasileño y presuntamente escrito por los servicios argentinos, está fechado en septiembre de 1978, casi dos años antes de la desaparición de Adur, ocurrida en junio de 1980, poco después de haber sido visto en el estado de Rio Grande do Sul, hasta donde viajó para presentar denuncias ante la comitiva del papa Juan Pablo II.

Un despacho “confidencial”, generado por el Servicio Nacional de Informaciones (SNI) y el Ministerio del Ejército, aborda la presencia “de terroristas del ERP y Montoneros en Brasil”, divaga sobre los motivos de la “infiltración” argentina y ordena a los miembros de las fuerzas armadas y la policía que redoblen esfuerzos para capturarlos.

Y en otro escrito reservado, del 4 de abril del ’78, el SIN, máximo organismo de espionaje subordinado directamente a la presidencia argentina, indica que los Montoneros “volverían a intensificar sus operaciones (en Argentina) durante la realización de la Copa del Mundo, buscando afectar entidades gubernamentales e interferir en las estaciones de radio y televisión”.

El balance provisorio surgido de la lectura de los telegramas e informes reservados obtenidos por Página/12 es que el aparato represivo de los dictadores, particularmente de Ernesto Geisel (gobernó entre 1974 y 1979) y Joao Baptista Figueireido (1979-1985), tipificaba a la guerrilla argentina como una amenaza a la “seguridad nacional” brasileña (tal como consigna textualmente en algunos mensajes).

Algunas de las primeras acciones terroristas binacionales habrían ocurrido en Buenos Aires, en 1970 y 1971, cuando en dos operativos coordinados con Brasil fueron secuestrados, primero, el ex coronel nacionalista Jefferson Cardim y más tarde el guerrillero Edmur Pericles Camargo, hasta hoy desaparecido. Según un telegrama fechado en Buenos Aires en 1971, obtenido por este diario en el Archivo Nacional de Brasilia, la captura de Pericles Camargo fue monitoreada por la embajada brasileña, cuyo titular era Antonio Francisco Azeredo da Silveira.

“En el Archivo del Terror paraguayo estaba guardado un telegrama llegado desde Brasil hablando sobre la coordinación con Argentina y los raptos en 1980. Eso lo descubrió Stella Calloni, autora de un gran trabajo sobre el Cóndor”, apunta el Premio Nobel de la Paz alternativo Martín Almada.

La estrategia de espiar, informar, capturar y eventualmente eliminar extranjeros en Brasil, y connacionales en el exterior, fue aplicada sistemáticamente por el aparto militar-diplomático montado poco después del golpe contra el presidente democrático Joao Goulart, en 1964, sostiene Almada.

“Los brasileños veían a los demás países del cono sur como su patio trasero, y lo querían disciplinado dentro de su plan de guerra al comunismo, y en función de ella secuestraron y asesinaron a disidentes paraguayos a pedido de (Alfredo) Stroessner, que les retribuyó haciendo igual, colaborando en la persecución de brasileños en Paraguay. He visto varios telegramas venidos de Brasil pidiendo la captura de Carlos Maringhela (líder guerrillero). Brasil fue bien disimulado, trabajó con eficacia, sin dejar huellas dentro del Cóndor, se articuló mucho con las dictaduras de Chile, Paraguay, Uruguay, Bolivia. Es lógico que debe haber bastante por descubrir sobre su colaboración con Argentina”, declaró Almada a Página/12. “Nos falta descubrir mucho, espero que esta Comisión de la Verdad lo haga. Creo que hay voluntad de hacerlo, la presidenta Dilma Rousseff mostró coraje impulsándola, los brasileños son responsables de lo que yo llamo Pre Cóndor, y de eso no se sabe casi nada”, señaló Almada.

Ciertamente, el know how de la coordinación represiva no surgió en noviembre de 1975, con la formalización del Cóndor durante la cumbre secreta de las bandas represivas estatales sudamericanas en Santiago, Chile, encabezada por el coronel Manuel Contreras.

Página/12 :: El mundo :: Nuevas evidencias del Plan Cóndor en Brasil

Corleone

Filed under: Máfia,Poderoso Chefão — Gilmar Crestani @ 9:39 am
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Quanto estive em Corleone, na Sicília, não conseguiu me desvencilhar das personagens do filme para apreciar a realidade local. De Coppola a Francesco Rosi, os filmes de máfia sempre me chamaram atenção. E livros, muitos, sobre máfia são ainda minhas leituras preferidas, com exceção da produção grega clássica. Atualmente, Roberto Saviano roubou a cena e o filão de Mario Puso com seu Gomorra.

La película que ni siquiera Coppola quería realizar

Sergio Leone, Peter Bogdanovich, Arthur Penn y Costa-Gavras fueron sólo algunos de los directores que le dijeron no al proyecto, cajoneado por la Paramount, boicoteado por la mafia y para el cual Marlon Brando… ¡tuvo que hacer una prueba de cámara!

Por Horacio Bernades

En 1970 nadie quería filmar El Padrino. Los dueños de la Paramount, porque las películas de mafiosos no estaban rindiendo bien en boleterías. El director de la Gulf & Western, la compañía petrolera que desde tres años antes era dueña de la Paramount, menos, porque entre sus mejores amigos había muchos “buenos muchachos”. Ningún director famoso quería filmarla y ni siquiera quería Francis Ford Coppola, por entonces un treintañero que, aunque venía de ganar un Oscar al mejor guión (por Patton) como realizador, no tenía un solo éxito encima. Por eso se la ofrecieron: porque era barato. Barato e ítalo-americano. El único que quería que El Padrino se filmara era el autor de la novela original, Mario Puzo, interesado en sumar suculentos royalties a las descomunales ganancias que la novela le estaba deparando: 13 millones de ejemplares se habían vendido ya. ¿Por qué entonces terminó filmándose El Padrino? Por el motivo por el que tantas películas se realizan en Hollywood: para que no la filmara otro.

El que quería filmarla era Burt Lancaster, quien le ofreció un millón de dólares a la Paramount para comprarla, con intención de producirla y, sobre todo, protagonizarla. Allí todo se aceleró. Co-ppola, que tenía deudas para levantar, aceptó la oferta, con la condición de reescribir el guión junto a Mario Puzo y, sobre todo, reenfocar el tema. El Padrino no sería una película sobre la mafia (Coppola siempre dijo que la mafia jamás le interesó, hasta el punto de no haber visto en su vida ni un solo episodio de Los Soprano), sino una crónica familiar, que sirviera de metáfora para hablar del desarrollo del capitalismo en Estados Unidos a lo largo del siglo XX. Ese enfoque llevaba a pensar a Robert Evans, director de la Paramount –venía de producir, al hilo, Descalzos en el parque, El bebé de Rosemary y Love Story–, que Co-ppola estaba lisa y llanamente loco.

Pero Coppola era lo que había, y había que decidir pronto. No fuera que los ejecutivos del estudio aceptaran la oferta de Lancaster y a Evans El Padrino se le fuera de las manos. Al fin y al cabo, él había reservado los derechos de la novela, cuando la novela no era todavía una novela ni se llamaba El Padrino. Mafia era el título que llevaban las cien páginas manuscritas que el ignoto ítalo-americano Mario Puzo le había alcanzado al famoso productor en 1968, con la única intención de que le adelantaran 10 mil dólares. Ese era el monto total de las deudas de juego que Puzo había contraído con parientes, amigos y financistas de toda laya. Diez mil dólares le dio Evans a Puzo. Diez mil dólares y un compromiso por 75 mil más, en caso de que la novela se publicara.

Dos años más tarde, los derechos de El Padrino no se vendían ni por un millón. La película terminó costando seis millones y recaudó, hasta el día de hoy, unos 250 millones. Lo que para Coppola era una metáfora del capitalismo se había convertido en paradigma de la multiplicación capitalista.

Los enanos también nacen Corleone

Sergio Leone, Peter Bogdanovich, Arthur Penn, Costa-Gavras, Fred Zinnemann y Richard Brooks fueron sólo algunos de los directores que le dijeron no al ofrecimiento de Evans & Cía. Aprobado Coppola tras una reunión con Charles Bludhorn –aquel señor con buenos amigos–, faltaba la aprobación de, justamente, los buenos amigos. Los muchachos de la Organización se habían mostrado inquietos con la novela, y más lo estaban ahora con la película. Una denominada Liga por los Derechos Civiles Italoamericanos (¡!) hizo oír su voz. Primero con una carta dirigida directamente a la Paramount, enseguida con una reunión en el Madison Square Garden y, ante la falta de respuesta, seguimientos no muy sigilosos a algunos de los productores, rematados con un atentado contra el auto de uno de ellos. “Suspendan la película o van a ver”, decía un mensaje hallado dentro del auto.

Pero no fueron necesarias cabezas de caballo. La Paramount acordó con los muchachos de la Liga que las palabras “Mafia” y “Cosa Nostra” no se mencionarían jamás en la película, que se usarían como extras a miembros de la Organización y que la recaudación de la première neoyorquina de la película iría a parar íntegramente a la caja fuerte de la honorable Liga. Ahora sólo había que reunir el elenco y el equipo técnico. Por el lado del elenco, todo bien con James Caan, Robert Duvall (ambos habían actuado en The Rain People, la película previa de Coppola) y hasta Talia Shire, hermana del realizador, que junto con papá Carmine (autor de la música de la secuencia de la boda y a cargo también de un breve cameo) y la pequeña Sofia (es la nena a la que bautizan sobre el final de la película) aseguraban una siempre deseada presencia familiar en el rodaje.

Nadie puso objeciones al director de fotografía Gordon Willis y al director de arte Dean Tavoularis, que contaban con las mismas ventajas que el propio Coppola: eran desconocidos, eran baratos. La cosa empezó a complicarse a la hora de elegir a los protagonistas. Cuando Coppola les presentó a los productores a un tal Alfredo James Pacino –cuyo único antecedente era a esa altura una aparición en un episodio de la serie N.Y.P.D.–, éstos pusieron el grito en el cielo. “Un enano no va a ser Michael Corleone”, resumió Robert Evans a Coppola, y de inmediato se barajaron alternativas: Robert Redford, Warren Beatty, Jack Nicholson, Ryan O’Neal. Finalmente optaron por alguien más cercano: James Caan. El protagonista de Permiso de amor hasta medianoche llegó a hacer pruebas de cámara no sólo para interpretar a Michael, sino también a Tom Hagen, el consigliere de origen irlandés que –después de que Paul Newman y Steve McQueen resultaran descartados, tal vez por ser demasiado caros– quedaría en manos de Robert Duvall.

Coppola se puso firme: el papel de Michael, el más “siciliano” de los hijos, no podía interpretarlo nadie que no fuera ítalo-americano. ¡Y Caan era judío! Finalmente, Evans aceptó al enano, a cambio de que Caan hiciera a Sonny, el hermano “americanizado”. Faltaba decidir nada menos que el protagonista. Esa sí que fue una guerra aparte.

¡Brando no!

Si en algo coincidían Coppola y Mario Puzo era que Vito Corleone no podía ser otro que Marlon Brando. Así se lo había hecho saber el propio autor de la novela al actor de Nido de ratas, a quien el papel le interesó. Había un pequeño problema: por muy actorazo que fuera, desde hacía un rato largo Brando estaba considerado “veneno de boleterías”. Eso, sumado a que siempre fue caro e inmanejable, y en ese momento estaba, además, gordo, olvidadizo y depresivo. “No vamos a financiar a Brando en el protagónico. Caso cerrado”, decía un telegrama que los capitostes del estudio hicieron llegar a Coppola.

Mientras tanto tenía lugar un nuevo desfile de posibles candidatos para el papel de Don Vito: Laurence Olivier, Ernest Borgnine, Anthony Quinn y hasta Carlo Ponti (¡sí, Carlo Ponti!) eran para la gente de la Paramount mejores opciones que el díscolo superactor del Actor’s Studio. “Hubiera vendido mi alma al diablo con tal de conseguir el papel”, confesaría más tarde alguien a quien los productores no llamaron: Orson Welles. Finalmente, y a pesar de todo, una vez más the winner was… Francis Ford Coppola. No se sabe muy bien cómo hizo, pero el hecho es que el hombre de los viñedos insistió, insistió… y al final convenció a los mandamases de que estaba todo bien con Brando. Iba a adelgazar para el papel, se iba a presentar todos los días a horario, iba a recordar sus líneas de diálogo y, sobre todo, iba a empezar trabajando… ¡gratis!

Los ejecutivos bufaron un poco, rumiaron otro poco y finalmente pidieron algo que una estrella no podía aceptar: una prueba de cámara. Coppola le vendió a Brando la prueba de cámara como si se tratara de metraje para la película, apersonándose en casa del ex Stanley Kowalski con una cámara y un par de ayudantes. Brando apareció en kimono y con el pelo larguísimo, recogido con una colita. Se ató el pelo sobre la coronilla, se lo oscureció ahí mismo con pomada para zapatos, tomó unos pañuelos carilina y se los metió en la boca: según él, Corleone había recibido un disparo en la garganta, y por ese motivo tenía que hablar medio raro. Coppola llevó la prueba de cámara a Mr. Bludhorn, y cuando éste vio a Brando casi le dio un infarto. “¡No, no!”, se limitó a musitar el pobre hombre. Tras un par de minutos de verlo como Corleone, sin embargo, no había quien lo convenciera de que Brando no era la persona más indicada en todo Hollywood para el papel.

Brando adelgazó, se portó bien y empezó trabajando gratis (más tarde Coppola gestionó para él 50 mil dólares y un 5 por ciento sobre las recaudaciones). Lo que nunca hizo fue llegar al set a horario. Mucho menos, recordar sus líneas de diálogo: en cada plano/contraplano de El Padrino, son legendarias sus miradas por detrás del interlocutor, para leer los carteles que algún asistente sostenía pacientemente.

Boccato di mafiosi

“Me despedían todas las semanas”, contó Coppola años más tarde. Estuvieron a punto de despedirlo ya en la primera semana de rodaje, porque el enano de Pacino no tuvo mejor idea que lastimarse seriamente, obligando a parar la filmación. Después siguieron con ganas de despedirlo por los motivos más diversos: porque el rodaje se estiraba, porque no terminaban de estar convencidos del elenco, porque el directorcito sin antecedentes se metía en gastos innecesarios. Presuntamente tenían a un director de reemplazo en línea de largada, algunos dicen que se trataba nada menos que de Elia Kazan.

Finalmente el hombre de la barba volvió a capear el temporal, mostrando astucia, temple o muñeca corleoneanos. Hasta terminó consumiendo para el rodaje menos tiempo que el estipulado: 77 días en total, desde fines de marzo hasta comienzos de agosto de 1971, en lugar de los 83 días pautados por contrato. Tras el estreno (15 de marzo de 1972), los ejecutivos de la Paramount respiraron aliviados. El público se retiraba exultante, las críticas coincidían en señalar la grandeza de la película, fue postulada a ocho Oscar y terminó ganando tres: mejor película, guión adaptado y actor protagónico. Brando, claro. ¡Hasta los mafiosos estaban chochos con ella!

Salvatore Gravano, segundo al mando de la familia Gambino, dijo: “Salí de verla como flotando. Puede que fuera ficción, pero para mí ésa era nuestra vida. Era increíble. Hablé con un montón de muchachos bien curtidos, que me dijeron que habían sentido exactamente lo mismo al verla”. Se reportó incluso a más de un mafioso que, a partir de ese momento, comenzó a hablar de modo sospechosamente parecido al de Don Vito. Al día de hoy, El Padrino está considerada una de las mejores películas jamás realizadas. La segunda después de El ciudadano, de acuerdo con la más reciente encuesta del American Film Institute. La cuarta mejor de la historia, según se desprende del último ranking de la revista especializada Sight and Sound.

El único que no piensa lo mismo es Francis Ford Coppola, que considera a toda la serie El Padrino películas de encargo y por lo tanto no tan personales como The Rain People, La conversación, Apocalypse Now! o sus bodrios más recientes. A pesar de ello, uno de los deportes favoritos del hoy septuagenario cineasta es, desde hace treinta y cinco años, remontar, restaurar y retocar la más famosa, aunque no la más querida de sus películas.

Página/12 :: espectaculos

Otra vez los estudiantes en las calles

Filed under: Chile,Sebastián Piñera — Gilmar Crestani @ 9:18 am
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Enquanto no Brasil os estudantes vestem o uniforme dos cursinhos (nariz de palhaço) e só saem à rua para defender o interesse dos seus desinteresses, no Chile os estudantes buscam transformar a sociedade. Eles têm objetivos: diminuir a influência do meios de comunicação. Afinal, o atual presidente chileno, Sebastián Piñera é o Roberto Marinho deles. Um magnata das comunicações que resolveu abolir intermediários para assumir pessoalmente a Presidência. Aqui no Brasil, depois de ACM, um coronel a serviço das Organizações Globo, só Sílvio Santos quase adentrou a política. A RBS também não tem conseguido formar quadros pessoais. A promessa foi denunciada por estupro em Florianópolis. Enquanto isso continuam apostando em funcionários. Já teve Antônio Britto. Serviçal de atestado da Pinel, tentou doar a CRT, mas os espanhóis passaram a perna. Depois despacharam Yeda Crusius, mas ela pôs em prática tudo o que aprendeu nos corredores da RBS. Deu no que deu. Então embalsamaram Ana Amelia Lemos, que não sei se está no Congresso ou dando “entrevistas” para o Grupo Mafiomidiático. Outros virão mais, sempre à serviço. Nossa sorte é que são sempre medíocres, como seus mentores. Aqui, nos veículos do PIG, os estudantes são convocados para marcharem contra a corrupção no governo federal. Estão terminantemente proibidos de cobrarem os corruptores. E eles, com o uniforme completo do nariz, obedecem.

 

Desmintiendo las versiones de “desgaste” que impulsaba el gobierno, el movimiento de estudiantes y docentes tomó las calles con casi 50.000 personas. Hubo enfrentamientos, 21 detenidos y cinco policías heridos al fin del día.

Por Christian Palma

Desde Santiago

No alcanzó ni para una tregua. Tan sólo fue una pausa para tomar aliento y seguir demostrando en las calles que el movimiento estudiantil chileno sigue vivo. Después de algunos días en que los líderes estudiantiles estuvieron definiendo la manera de seguir planteando sus reivindicaciones con sólidas apariciones en los medios de comunicación, una nueva marcha convocada por el Colegio de Profesores y la Confederación de Estudiantes de Chile movilizó a casi 50 mil personas.

La jornada se vislumbró dura desde temprano. Ya a las siete y media de la mañana, un grupo de veinte personas prendió neumáticos en La Alameda, la principal avenida de Santiago, frente a la calle Arturo Prat. A un costado del Instituto Nacional (el principal liceo público del país) y de la Casa Central de la Universidad de Chile. Atentos, los carabineros reaccionaron de inmediato con la presencia de personal de las Fuerzas Especiales y de “guanacos”, los carros hidrantes.

A las 11 comenzó a avanzar la marea humana desde la Universidad de Santiago hacia el centro de la ciudad. Los organizadores calificaron la actividad como “exitosa”, pues la alta convocatoria demuestra que el movimiento estudiantil por una educación gratuita y de calidad “no está desgastado”. Según dirigentes estudiantiles y del magisterio chileno, fueron más de 40 mil las personas que participaron en la marcha. La Intendencia Metropolitana desmintió la cifra, acotándola a cinco mil, lo que a todas luces no fue así.

Basándose en la cifra señalada por los organizadores y tras siete meses de movilizaciones, Jaime Gajardo, presidente de los profesores, indicó que “yo no veo, si hay 40 mil personas, que haya un desgaste o que esto vaya en bajada. Que el gobierno no se pise la cola porque éste es un movimiento que está muy instalado”, afirmó el líder del magisterio, que colaba su voz entre medio de carteles, lienzos y pancartas que coloreaban el ambiente.

Respecto de las negociaciones y reuniones entre el gobierno y la oposición por el tema educativo, Gajardo señaló que “no puede haber acuerdos tras bambalinas que no tomen en cuenta al movimiento social. Cualquier salida al margen del movimiento sería impresentable”.

Esto en relación con los tibios avances de las negociaciones entre el gobierno de Sebastián Piñera y la oposición para destrabar el conflicto. Tratativas, no obstante, que no han sido validadas por los estudiantes.

Esa impresión es la que expresó también Giorgio Jackson, ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica y vocero de la Confech. El joven estudiante apeló a la transparencia. “Esas discusiones entre dos bandos y de espaldas al movimiento me parecen nefastas (…) me otorga la capacidad de duda por las prácticas que se han tendido durante los últimos veinte años”, en un palo directo al corazón de la Concertación, bloque de partidos de centroizquierda que tuvo el poder en las dos últimas décadas en Chile.

Al final de la marcha, el cuadro de siempre: incidentes provocados por jóvenes con cara cubierta (encapuchados) que se enfrentaron con la policía en las intersecciones de Avenida República con Blanco Encalada, cerca de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile. Nuevamente las Fuerzas Especiales utilizaron toda su potencia represora, que incluyó bombas lacrimógenas y agua para dispersar a los manifestantes. La ex presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile, Camila Vallejo –quien dejó el cargo esta semana para repostularse a la presidencia de la entidad universitaria por la lista Izquierda Estudiantil– coincidió con las críticas de los personeros antes mencionados.

Los vecinos del sector reiteraron el llamado a las autoridades, a no autorizar las marchas en zonas residenciales, debido a las pérdidas a las que se exponen. Sin embargo, muchos reconocen apoyar el movimiento, pero no al número minoritario de encapuchados que hace destrozos y saquea.

Más tarde, Camila Vallejo recibió de manos de la esposa del fallecido artista chileno Roberto Matta, Germanna Ferrari, la escultura Atlantine, cuyo mensaje es “Crear para creer”.

La figura de bronce fue entregada durante la ceremonia central del 169º aniversario de la Universidad de Chile (ella es tesista de geografía en esa casa de estudios), la que se realizó en la Facultad de Economía y Negocios de la casa de estudios superiores.

“He admirado mucho la obra de Roberto Matta. Ahora es mucho más emocionante, porque expresa el sentido de este movimiento y la consigna de Crear para creer también es muy relevante en relación con lo que hemos hecho este año: hemos puesto la creatividad, propuestas, y a través de eso hemos logrado creer en algo distinto”, sostuvo.

Los estudiantes llamaron a una nueva movilización para el próximo jueves, 24 de noviembre, a las siete de la tarde, la cual llamaron Marcha Latinoamericana, ya que se desarrollará paralelamente en Perú, Colombia, México, Costa Rica, Brasil y Argentina. Al final del día hubo 21 personas detenidas y cinco efectivos policiales heridos.

Página/12 :: El mundo :: Otra vez los estudiantes en las calles

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