Ficha Corrida

24/07/2014

Tribunal Pau-Mandado condena carcereiro pau-mandado

Filed under: CIA,Estrasburgo,Isto é EUA!,Pau-Mandado,Polônia,Terrorismo de Estado — Gilmar Crestani @ 9:36 am
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El tribunal de Estrasburgo condena a Polonia por las cárceles secretas de la CIA

Los jueces consideran que cooperó en la detención secreta y traslado de dos hombres ahora presos en Guantánamo. Deberá indeminzarles con 100.000 euros

El País Madrid 24 JUL 2014 – 11:49 CEST2

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado este jueves a Polonia por permitir en su territorio detenciones secretas por parte de la CIA. El tribunal, con sede en Estrasburgo, ha considerado además que Polonia colaboró en algunas de estas cárceles secretas, en vuelos secretos, y que facilitó a la Agencia Central de Inteligencia estadounidense apoyo logístico para estas actividades, que considera vulneraciones de los derechos humanos. Los jueces condenan a Polonia por su papel en las torturas e infracciones de los derechos fundamentales de un palestino y un saudí, que fueron detenidos como sospechosos de terrorismo en esas condiciones en su territorio entre 2002 y 2003. Los demandantes fueron trasladados después a Guantánamo donde permanecen encarcelados. Polonia deberá indemnizar a cada uno con 100.000 euros a cada uno de ellos.

El tribunal, en dos extensas sentencias (más de 220 páginas cada una), apunta que hay suficientes evidencias de que Hussayn Muhammad Al Nashiri, un saudí de origen yemení de 49 años, y Zayn Al-Abidin Husayn (conocido como Abu Zubaydah), palestino apátrida nacido en Arabia Saudí, de 43 años, estuvieron detenidos en una prisión secreta de la CIA en Polonia.

Los jueces apuntan que las distintas investigaciones internacionales sobre el tema, los testimonios de expertos, diversos documentos hacen “suficientemente convincentes” las alegaciones de los dos demandantes sobre su detención. Polonia, dice además el tribunal en un comunicado, “conocía la naturaleza y los objetivos de las actividades que la CIA llevaba a cabo en su territorio en ese momento” y cooperó en la preparación y en la puesta en marcha de algunas de estas operaciones secretas, como las detenciones o los vuelos de traslado que la agencia puso en marcha tras los atentados del 11-S.

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La corte ha concluido por unanimidad que Polonia ha violado cinco de los derechos fundamentales: el derecho a la libertad y la seguridad, el derecho al respeto a la vida privada y familiar, el derecho a tener un recurso efectivo y los derechos a un proceso justo; además de la convención de derechos humanos que prohíbe la tortura y el trato degradante.

Los jueces destacan también que el Gobierno polaco no ha cumplido con su obligación de facilitar el procedimiento judicial y que no ha enviado los elementos de prueba que el tribunal ha solicitado. En vista de esto, dicen, “solo pueden sacarse conclusiones negativas del comportamiento del Gobierno”.

Estos dos casos tienen implicaciones para otros estados miembros que albergaron supuestamente prisiones secretas de la CÍA. En 2006, un informe del Consejo de Europa (del que depende el Tribunal de Estrasburgo) ya consideró probado que se produjeron detenciones ilegales de la CÍA en Europa. El Tribunal de Estrasburgo tiene pendiente pronunciarse en casos sobre esto en Rumanía y Lituania. Diversas organizaciones de derechos humanos han denunciado reiteradamente la supuesta complicidad o el encubrimiento de países europeos de las operaciones de la CIA en Europa tras del 11-S.

El tribunal de Estrasburgo condena a Polonia por las cárceles secretas de la CIA | Internacional | EL PAÍS

29/10/2013

Guantánamo made in USA

Filed under: Terrorismo de Estado — Gilmar Crestani @ 9:29 am
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GUANTANAMO

Al abrir su 149º período de sesiones, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) consideró necesario aumentar la regulación de las agencias de inteligencia de Estados Unidos y urgió al gobierno de Barack Obama a permitirles una visita “sin censuras” a la prisión de Guantánamo, en Cuba. “He visitado Guantánamo para evaluar la situación –explicó Juan Méndez, relator sobre tortura– y lamentablemente no he podido visitar cualquier parte de las instalaciones sin supervisión ni he podido entrevistarme con cualquier detenido a solas.”

Página/12

02/04/2013

Duas informações

Filed under: Isto é EUA!,Terrorismo de Estado — Gilmar Crestani @ 9:05 am
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A festejada bloqueira cubana está em festa diária nos EUA. E, até agora, em nenhum momento aproveito à estadia na casa dos patrões para falar sobre uma parte cubana clama por justiça: Guantánamo. Hoje o jornal espanhol El País coloca lada a lado, mas apenas geograficamente na site, as duas informações. Como os releases que a CIA fornece aos jornais brasileiros não informa sobre Guantánamo, temos só a parte da visita da velha senhora à casa dos amos. É sintomático também que ninguém vai informar o encontro da pacífica senhora com o assassino de Che Guevara

El exilio cubano de Miami se reencuentra en Yoani Sánchez

Maye PrimeraMiami 51

Para unos es una heroína, para otros una oportunidad perdida. Pero todos admiten la fuerza de su voz crítica en el mundo

Presos de Guantánamo se rebelan con una huelga de hambre

Yolanda Monge Washington291

Hace más de seis semanas que comenzó la protesta de 34 de los 166 reos que hay en la prisión estadounidense

EL PAÍS Edición América: el periódico global en español

13/03/2013

Democracia e estado de direito made in USA

Filed under: Liberdade de Expressão,Liberdade made in USA! — Gilmar Crestani @ 9:24 am
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I prigionieri di Guantanamo in sciopero della fame per la confisca del Corano

Nello spietato carcere di Guantanamo, relegati all’interno del Campo 6, più di 130 detenuti sono impegnati in uno sciopero della fame che dura dal 6 febbraio.

Ghaled al Biani, detenuto dallo Yemen, ha perso 9 chili e corre grossi rischi per la salute a causa del diabete. Fayez al Kandari, del Kuwait, dopo tre settimane e mezzo di digiuno volontario è dimagrito di 12 chili.

5 dei reclusi, di fronte all’irremovibilità nel continuare la protesta, stanno ricevendo nutrizione forzata tramite cannule inserite all’interno dello stomaco (dover rispondere a livello internazionale della morte di prigionieri rende previdente la direzione carceraria).
All’origine della massiccia ribellione interna, l’immotivata confisca delle copie del Corano appartenenti ai carcerati. Il Center for Constitutional Rights, in una lettera indirizzata all’esercito statunitense, fa presente che a cominciare dai primi di febbraio le autorità del campo hanno dato inizio al sequestro di numerosi oggetti personali dei detenuti, inclusi coperte, lenzuola, asciugamani, tappeti per la preghiera, rasoi, spazzolini, libri, foto di famiglia, CD di musica sacra, lettere.
Non sono state registrate irregolarità nella condotta dei reclusi che giustifichino un tale provvedimento. Per calpestarne anche gli ultimi diritti, si stanno applicando ritmi giornalieri che limitino l’esercizio fisico all’aperto e ostacolino gli orari della preghiera della comunità di prigionieri.

Chiamato a giustificare le disposizioni, Robert Durand, direttore delle pubbliche relazioni per la Joint Task Force Guantanamo, si lava le mani dalle accuse di profanazione nel sequestro dei testi sacri, e minimizza dichiarando che non si è agito diversamente rispetto alle abitudinarie confische di oggetti di contrabbando.
Il Campo di Prigionia di Guantanamo, aperto l’11 gennaio 2002 all’interno della base militare americana con sede a Cuba, è finalizzato alla detenzione di sospettati di terrorismo catturati in Afghanistan. Le celle del carcere misurano circa due metri quadri, con pareti in cemento e tetto in compensato, in un’area che già dalla mattina raggiunge i quaranta gradi centigradi.
I prigionieri detenuti non sono stati accusati di reato, non sono stati sottoposti a regolare processo. Nell’area di massima sicurezza del Campo 6, le celle hanno il letto in cemento e una feritoia con vetro opaco per illuminare uno spazio che ha tutte le caratteristiche per essere definito un loculo. Ogni cella è provvista di telecamera, per supervisionare incessantemente il recluso.
Ma, d’altronde, il ministro alla Difesa Donal Rumsfeld nel 2005 dichiarò che si tratta di combattenti irregolari ai quali non vanno applicati i diritti della Convenzione di Ginevra, e non possono essere trattati come criminali comuni, perché non lo sono.

I prigionieri di Guantanamo in sciopero della fame per la confisca del Corano – AgoraVox Italia

12/06/2011

Democracia made in USA

Filed under: Democracia made in USA — Gilmar Crestani @ 10:05 am
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Vida después de Guantánamo

Pasaron años en el penal del Caribe. Unos confundidos con otras personas, algunos vendidos por dinero a Estados Unidos. EL PAÍS tiene sus fotos y las fichas hechas por sus carceleros

JOSÉ MARÍA IRUJO 12/06/2011

Haji Ghalib

Haji Ghalib ha recuperado su cabello negro, la barba poblada y el enorme bigote que le afeitaron los barberos del penal de Guantánamo donde estuvo preso tres años y medio, pero sus ojos reflejan la mirada perdida que plasmó la fotografía que le hicieron al ingresar en su celda el 17 de julio de 2003, una imagen turbadora que ilustra su ficha secreta en el centro penitenciario. Un documento donde se asegura que tiene "un historial de profundas depresiones con ideas de suicidio", pero que "goza de buena salud, excepto un dolor crónico en la espalda".

Haji Ghalib- REPORTAJE FOTOGRÁFICO: ALFONSO MORAL

La noticia en otros webs

A Mohamed Nasim, de 39 años, le confundieron durante cuatro años con el ministro talibán de Educación

El afgano Ghalib tiene 48 años, aunque aparenta muchos más. Logró salir del horror de Guantánamo, venció sus tendencias suicidas y regresó con vida a Jalalabad (Afganistán). Una meta difícil que otros reclusos no han conseguido. Su compañero y paisano Inayatulá, de 37 años, se quitó la vida hace varias semanas, el sexto suicidio desde que EE UU creó el penal en 2001 para acoger a los denominados "combatientes enemigos". Otros dos reclusos afganos, Abul Razzak, de 64 años, y Awal Gul, de 49, han muerto por causas naturales. En sus expedientes se afirma que gozaban de "buena salud". Para los médicos y psicólogos militares de Guantánamo los intentos de suicidio, las alucinaciones o depresiones profundas de algunos presos no son incompatibles con un estado bueno y saludable.

Los afganos han sido el grupo más numeroso de Guantánamo, 225 de unos 750. Hoy solo quedan 14 presos y el resto han sido transferidos en silencio a Afganistán bajo el control del Gobierno de Hamid Karzai que, al igual que a Haji Ghalib, ha puesto en libertad a la mayoría. Casi todos intentan olvidar. De los 225, al menos 114 fueron catalogados por los norteamericanos con un valor nulo para la información antiterrorista, y pese a ello casi todos pasaron varios años encerrados antes de ser devueltos a su país. Otros como Mohamed Sadiq, de 89 años, tuvieron más suerte y escaparon de la tortura a los cuatro meses de entrar en el limbo. La prueba del polígrafo demostró que este anciano no sabía usar el teléfono satélite Thuraya que encontraron en su casa.

Decenas de afganos fueron vendidos por dinero a los norteamericanos por el Ejército paquistaní y miembros de la Alianza del Norte que ayudó a Estados Unidos en su ocupación de Afganistán. Les dijeron que eran "peces gordos" de Al Qaeda o influyentes miembros del Gobierno talibán, el movimiento fundamentalista que protegió a Osama bin Laden y le cedió su territorio para instalar campos terroristas. En muchos casos las acusaciones eran falsas; en otros su nivel de colaboración o riesgo, muy limitado, según reconocen las fichas secretas de los reclusos a las que ha tenido acceso El PAÍS.

Unas supuestas cartas del mulá Mohamed Omar, dirigente supremo de los talibanes que hoy todavía sigue huido, arruinaron la vida de Haji Ghalib, el expreso con tendencias suicidas, y sirvieron de acusación para trasladarle a Guantánamo. Ghalib era entonces comandante de seguridad en el distrito Shinwar de la provincia Nangahar y un reconocido veterano en la lucha contra la ocupación de los soviéticos en Afganistán. Había servido durante años para Haji Khadir, el vicepresidente afgano asesinado en julio de 2002 en Kabul, y combatido contra los talibanes. Era un aliado de los norteamericanos, pero las cartas que le encontraron en su bolsillo le pusieron bajo sospecha. El expediente penitenciario en el que se recomendó su traslado a Afganistán reconoce que no se pudo confirmar la autenticidad de la firma del mulá Omar y que todas las cartas del jefe talibán llevan un número de control del que estas misivas carecen. La acusación hizo aguas, pero Haji permaneció tres años y medio preso. "El detenido ha asaltado a los guardas en varias ocasiones y exhibe extrema emoción", describe sobre su conducta en la cárcel.

La historia de Hiztullah Nasrat Yar, de 41 años, que posa para el fotógrafo sentado en su casa de Sarobi, demuestra cómo en Afganistán algunos se adaptaron a las circunstancias para sobrevivir. Según su declaración en Guantánamo, Hiztullah peleó contra los soviéticos para echarlos de su país; en 1992 fue comandante del grupo Hezb-e-Islami Gulbuddin, ligado a Al Qaeda; en 1996 se unió a la Alianza del Norte en su combate contra los talibanes; en 1998 se pasó de bando y unió a estos últimos; en 2001 volvió a cambiar de enemigo y luchó contra el movimiento talibán. "Dice que su lealtad está con el pueblo afgano y no con un particular régimen", explica el general Jaw W. Hood, redactor de su ficha. Estuvo preso casi cinco años.

La mirada de Ahktar Mohammed, de 41 años, no es fácil de interpretar. Está libre desde 2008, pero las secuelas del encierro de cuatro años y cuatro meses en Guantánamo todavía se reflejan en sus ojos. Ahktar fue detenido en octubre de 2002 en su casa de Malawa, en la provincia de Konar, al sureste del país. Había dejado su trabajo como oficial de seguridad en Jalalabad para asistir a la boda de su hermano cuando soldados norteamericanos registraron la casa y encontraron ocho viejos proyectiles de la etapa soviética. "Los misiles no tenían cabeza ni podían usarse de manera convencional" y según relató a sus interrogadores, los usaba su hermano para pescar. Otro preso afgano le delató en Guantánamo y aseguró que era artillero de los talibanes en el área de Konar. Ahora vive en Jalalabad.

El exprisionero Saber Lal, de 49 años, pertenecía a Ul Dawa Al Qurani, grupo salafista ligado al servicio secreto paquistaní ISI, según su ficha. Saber peleó contra los soviéticos y desde 1995 combatió a los talibanes, era el jefe de la policía fronteriza con 600 hombres a su cargo, pero en 2001 ayudó a refugiarse en Pakistán a nueve árabes armados con fusiles AK 47, dos de ellos heridos, que huían de las cuevas de Tora Bora donde se escondieron junto a Bin Laden. Reclusos del penal le señalaron y confesaron la protección que Al Qaeda recibe del ISI, el servicio que supuestamente ayudó a Osama hasta su muerte en Pakistán. Saber pasó cinco años en Guantánamo, calificado como un preso "fastidioso". Ahora ha recuperado la barba y vive en Kabul.

Said Amir tiene 31 años. Ha sido preso de los dos bandos. En los noventa luchó contra los talibanes, fue capturado y sufrió cinco años de torturas en una prisión de Kandahar. Lo liberaron los aliados y estos mismos lo detuvieron dos años después como sospechoso. Pasó cuatro años en Guantánamo y ahora vive en Kabul.

¿Eres el ministro de Educación talibán? Cuatro años costó a los militares norteamericanos darse cuenta de su error. Ahora Mohamed Nasim, de 39 años, olvida su pesadilla en Jalalabad. "La policía paquistaní me vendió por dinero", declaró a sus carceleros, según recoge su expediente.

Vida después de Guantánamo · ELPAÍS.com

27/04/2011

Estadão tenta justificar Guantánamo

Filed under: Estadão,Tio Sam,WikiLeaks — Gilmar Crestani @ 8:35 am
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É o que de melhor o Estadão faz, puxar o saco do Tio Sam.

O pesadelo de Guantánamo

27 de abril de 2011 | 0h 00

– O Estado de S.Paulo

Os mais de 700 documentos militares sigilosos sobre os suspeitos de terrorismo presos na base americana de Guantánamo, em Cuba, recém-divulgados pelo site WikiLeaks e o jornal The New York Times, formam o quarto conjunto de papéis confidenciais do governo dos EUA trazidos a público desde o ano passado. A nova batelada deixa claro que à incapacidade da maior potência global de conservar os seus segredos se soma a incompetência para distinguir quem é quem entre os presumíveis agentes do seu inimigo número um – a rede terrorista Al-Qaeda, de Osama bin Laden.

Os seus ataques ao país em 11 de setembro de 2001 estão na origem da transformação de Guantánamo numa penitenciária sui generis, que afronta os direitos consagrados na pátria das liberdades e nem assim constitui um instrumento eficaz de combate à ameaça fundamentalista homicida. Já se sabia da rotina de violências, humilhações e desproteção legal que se abatia sobre os encarcerados no enclave americano em Cuba. Sabia-se também que não poucos deles, depois da captura, tinham sido enviados clandestinamente a outros países para ser torturados – e dali para Guantánamo.

Mas não se sabia do surrealismo que imperava nessa que se tornou uma "duradoura instituição americana", como diz o New York Times, em alusão à desistência do presidente Barack Obama de fechar o que Washington chama delicadamente de "centro de detenção", uma de suas mais fortes promessas de campanha. Os papéis vazados são quase todos "relatórios de avaliação", escritos entre fevereiro de 2002 e janeiro de 2009, ainda no governo Bush, portanto. São as fichas de 759 dos 779 detentos que passaram pelo lugar ao longo do período, entre eles um jovem de 14 anos e um ancião senil de 89.

Em relação a pelo menos 150 "combatentes inimigos", nem os seus próprios guardiães conseguiram estabelecer vínculo algum com a Al-Qaeda ou o Taleban. Foram parar em Guantánamo pelas razões mais implausíveis, como terem sido confundidos com homônimos ou acusados de atos terroristas pelos verdadeiros perpetradores, sem que a versão fosse investigada. Passaram anos, porém, até que fossem devolvidos aos seus países de origem. Um cinegrafista sudanês que trabalhava para a TV Al Jazeera passou 6 anos respondendo a perguntas sobre programas de treinamento, equipamentos e coberturas jornalísticas da emissora. Foi solto em 2008 (e voltou ao emprego).

Continuam na base 172 suspeitos. A maioria é considerada de "alto risco". No entanto, conforme os documentos expostos, assim também eram classificados cerca de 200 dos 600 já libertados. Culpado ou inocente, nenhum poderia ser levado a um tribunal penal pela fragilidade das evidências reunidas contra eles e as circunstâncias de suas confissões. Mesmo o mais conhecido de todos, Khalid Shaikh Mohammed, operador-chefe confesso do 11 de Setembro, será julgado por uma corte militar; o governo desistiu de submetê-lo a um tribunal de Manhattan, onde se erguiam as torres gêmeas contra as quais mandou que se lançassem os aviões tomados pelos bandos suicidas naquela terrível manhã.

Muito do que consta nos "relatórios de avaliação" dos prisioneiros é o que deles disse um punhado de outros. Além disso, membros dos serviços de inteligência de uma dezena de países – todos árabes ou muçulmanos, salvo a Rússia e a China – estiveram em Guantánamo para interrogar os seus nacionais. Verificou-se depois que o que eles lhes diziam não conferia necessariamente com o que haviam dito aos americanos. O que é verossímil é o retrato degradante do cotidiano da base, a tensão irrespirável no ar, as juras de desforra e os revides. Dificilmente isso terá mudado com o advento do governo Obama.

Não está claro o que ele possa fazer, sob os ataques da virulenta oposição republicana, para se livrar do pesadelo herdado – que continua a ferir, como nenhuma outra questão singular, a imagem dos Estados Unidos. E tudo para quê? "Quanto mais se sabe de Guantánamo, pior parece como meio de enfrentar o terrorismo", resume o diário londrino The Guardian, que também publicou os documentos. "É um símbolo de vingança, não um sistema de justiça."



O pesadelo de Guantánamo – opiniao – Estadao.com.br

26/04/2011

Ah!, sim, Guantánamo fica em Cuba…

Filed under: Democracia made in USA,Estadão,Tio Sam,WikiLeaks — Gilmar Crestani @ 8:50 am
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E quem ainda não sabia disso?

EUA mantiveram 150 inocentes presos em Guantánamo, revela WikiLeaks

Mais de 700 documentos secretos tornados públicos mostram arbitrariedades cometidas na polêmica prisão americana em território cubano, além de planos da Al-Qaeda para atacar alvos ocidentais e métodos de investigação usados por agentes de Washington

26 de abril de 2011 | 0h 00

Reuters-11/1/2002

Reuters-11/1/2002Suspeitos. Prisioneiros no Campo Raio X na base naval de Guantánamo: detentos libertados chegaram a ser considerados de alto risco

Pelo menos 150 suspeitos levados à prisão americana de Guantánamo desde 2002 eram inocentes, revelam alguns dos mais de 700 documentos confidenciais do governo dos EUA tornados públicos ontem pelo site WikiLeaks. Os registros detalham ainda a utilização de métodos violentos nos interrogatórios na prisão, o sistema de classificação por grau de periculosidade dos presos e a transcrição de alguns interrogatórios.

De acordo com os documentos, em muitos casos os suspeitos foram detidos após serem confundidos com pessoas procuradas ou simplesmente porque estavam no lugar errado e na hora errada. O Pentágono qualificou o vazamento dos documentos como "infeliz".

Entre as principais revelações que vieram à tona, estão um sofisticado plano para atacar o Aeroporto de Heathrow, em Londres. O complô estava sendo articulado em 2002 por Khalid Sheik Mohamed, mentor dos atentados de 11 de Setembro.

Os relatos também detalham técnicas usadas por agentes americanos para identificar militantes treinados pela Al-Qaeda. Se, por exemplo, um homem detido usasse um relógio de pulso da marca Cassio modelo F91W, cresciam as suspeitas de que ele tivesse participado de um curso para fabricar bombas – no qual os alunos recebiam os objetos.

Nos relatórios sobre detidos, feitos entre 2002 e 2009, agentes da inteligência militar dos EUA avaliaram as histórias dos presos e narraram as tensões entre captores e cativos.

O WikiLeaks teve acesso aos documentos, mas uma outra fonte – não revelada – os forneceu ao New York Times. As informações demonstram que a maioria dos 172 presos que restam em Guantánamo foi classificada como sendo de "alto risco" para os EUA.

Mas um número ainda maior de prisioneiros que já partiram de Cuba – cerca de um terço dos 600 já transferidos para outros países – também foi considerado de "alto risco" antes de sua libertação.

Os documentos praticamente não falam sobre o uso de táticas de interrogatório polêmicas, como privação de sono e exposição prolongada a baixas temperaturas. Segundo interrogadores, vários prisioneiros teriam inventado relatos falsos sobre abusos.

Missão suicida. Os prisioneiros que especialmente preocuparam os EUA incluíam supostos integrantes da Al-Qaeda, militantes de uma missão suicida abortada na última hora e detidos que prometeram a seus interrogadores que se vingariam.

Os dossiês também mostram a coleta improvisada de informações secretas em zonas de guerra, que levaram à prisão de inocentes em casos de erros de identificação ou simples infortúnio. Em maio de 2003, por exemplo, forças afegãs capturaram o preso 1051, um afegão chamado Sharbat. Ele negou qualquer envolvimento, dizendo que era um pastor.

Interrogadores e analistas concordaram, dizendo que sua história era consistente com seu conhecimento da criação de animais e sua ignorância de "conceitos políticos e militares simples". Mas, mesmo assim, um tribunal militar o declarou um "combatente inimigo" e ele só voltou para casa em 2006.

Autoridades do governo Barack Obama criticaram a publicação dos documentos sigilosos, que foram obtidos pelo WikiLeaks, mas fornecidos ao New York Times por outra fonte. / NYT

Líbia
Abu bin Qumu passou mais de 5 anos preso em Guantánamo, acusado de integrar a Al-Qaeda. Hoje, é um dos principais rebeldes na luta contra Muamar Kadafi

PRINCIPAIS SEGREDOS

Al-Qaeda planejou ataque a Heathrow

A Al-Qaeda chegou a iniciar os preparativos para cometer um atentado no aeroporto londrino de Heathrow, com a mesma estratégia do ataque do 11 de Setembro, indicam documentos obtidos pelo WikiLeaks e publicados pela revista alemã Der Spiegel. O "cérebro" dos atentados de 2001, Khalid Sheik Mohamed, formou em 2002 células para preparar o ataque. A ideia era desviar um avião pouco após a decolagem e jogá-lo contra um dos terminais de Heathrow, um dos principais aeroportos europeus.

O "relógio de pulso dos terroristas"

Militares que avaliam a periculosidade dos presos de Guantánamo são orientados a identificar um modelo de relógio de pulso Casio como sinal de ligação com terrorismo, diz o documento "Matriz de indicadores de ameaça para combatentes inimigos".

Ex-detento é nº 2 da Al-Qaeda no Iêmen

Said Shihri, que foi capturado no Paquistão em 2001 e enviado a Guantánamo, foi solto seis anos depois, após convencer os americanos que ele iria trabalhar na loja da família na Arábia Saudita. Tornou-se o n.° 2 da Al-Qaeda na Península Arábica.

A má sorte dos iemenitas detidos

Arquivos referentes às dezenas de prisioneiros do Iêmen em Guantánamo indicam que eles eram soldados que foram para o Afeganistão antes dos atentados de setembro de 2001 para receber treinamento básico militar, não terrorista.

Entre os presos, um agente britânico

Um dos documentos secretos revelados indicou que entre os presos em Guantánamo estava um detido que tinha sido recrutado por autoridades britânicas e canadenses para trabalhar como agente secreto por suas "conexões com militantes".

EUA mantiveram 150 inocentes presos em Guantánamo, revela WikiLeaks – internacional – Estadao.com.br

25/04/2011

Os EUA põem etiqueta de preço nos presos

Filed under: Democracia made in USA,WikiLeaks — Gilmar Crestani @ 9:10 am
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Las revelaciones de Wikileaks

Guantánamo al descubierto»

Guantánamo al descubierto

¿Cuánto vale un preso para EE UU?

El Pentágono catalogaba a los reclusos según el riesgo o la información que podía obtener.- Solo dos de cada diez eran considerados de alto valor

LUIS DONCEL – Madrid – 25/04/2011

TABLA: Evaluación de EE UU a los presos de Guantánamo

Alto, bajo o medio. A las autoridades militares estadounidenses les bastaba con estas tres palabras para calibrar el riesgo que suponía cada preso de Guantánamo y el volumen de información que podían obtener de él. Según estos parámetros, recomendaban a sus superiores la permanencia o traslado del detenido. Este particular sistema de catalogación no ha producido solo injusticias, tampoco ha permitido asegurar que la mayoría de declaraciones aporten información relevante sobre el terrorismo islámico. Junto a fichas en las que el detenido reconoce su participación en la yihad, es habitual encontrar frases como: "Ni es miembro de Al Qaeda ni un líder talibán. El detenido no tiene valor para EE UU ni lo tendrá". Las propias autoridades lo reconocen en los documentos secretos facilitados por Wikileaks.

    De las 759 fichas personales analizadas por EL PAÍS, solo las referidas a 152 reclusos merecen el máximo valor para el Departamento de Defensa. Las autoridades atribuyen un valor medio o bajo a 531 supuestos yihadistas, deja sin evaluar a otros 62 y considera que ha "explotado" al máximo a una veintena, es decir, que ya han obtenido de ellos toda la información posible. EE UU admite en sus informes confidenciales que solo son de alto valor dos de cada diez hombres de los 779 que detuvo y encarceló.

    Pero no solo arrojan sombras los logros que los servicios de inteligencia han obtenido de Guantánamo. Otro tanto ocurre con la elección de reclusos. Los papeles del Pentágono muestran que el 42% de los hombres que han pasado por el penal están clasificados de alto riesgo, lo que supone, según las explicaciones de los militares, que es "probable" que el recluso en cuestión suponga una amenaza para EE UU. Pero el 58% restante soporta acusaciones mucho más endebles, que varían del riesgo medio, al bajo e incluso al nulo.

    "El sujeto no ha hecho públicos pensamientos de violencia ni ha amenazado a EE UU durante los interrogatorios. No supone una amenaza", suelen decir las más de 80 fichas clasificadas como de riesgo nulo. Entre los reclusos con este perfil, los afganos son los más damnificados. Ya no es solo que los ciudadanos de este país sean los más numerosos en Guantánamo, es que además, según los documentos secretos, son los que más proporción de casos injustos tienen. En el extremo opuesto, Arabia Saudí y Yemen son los que más yihadistas auténticos tienen en la base militar cubana. Más del 60% de los yemeníes encerrados fueron clasificados como de alto riesgo.

    Otro de los aspectos que llama la atención al escudriñar los documentos militares es la escasa relación entre el número de años que cada preso ha pasado en Guantánamo y el riesgo o la importancia que los militares estadounidenses le confieren. Porque de los 485 presos que han estado cuatro años o más en el penal, 215 son clasificados como de riesgo medio, bajo o nulo. Y de esos mismos 485, más de 300 tenían un valor nulo, bajo o medio para los servicios de espionaje, según las fichas secretas. La media de estancia en prisión ronda los cuatro años. Pese a que la inmensa mayoría ingresó siendo un veinteañero, Guantánamo encerró a un anciano de 89 años y a una docena de menores.

    Las recomendaciones de los militares son muy duras: casi la mitad de los informes (los referidos a 357 reclusos) solicitan la pena más dura: seguir en Guantánamo. El 21% recomienda llevar al detenido a su país, y que el Gobierno lo mantengan allí encerrado. Y el 30% reclama la solución menos mala para los afectados: que se le lleve a otro país o, en algunos casos, que sea liberado. Pero aquí la arbitrariedad vuelve a aparecer una vez más. Porque la recomendación de que el recluso siga en Guantánamo -que se pide para líderes de Al Qaeda relacionados con los ataques terroristas del 11-S, como Jalid Sheij Mohamed o Abu Zubaida- es la misma que para 66 hombres con perfil de riesgo medio o bajo.

    El último criterio que afecta a la valoración de cada uno de los hombres que han pasado en los últimos diez años por el presidio militar es, a juzgar por las pocas veces que se menciona, el menos importante. Se refiere a la amenaza que supone el detenido para el funcionamiento de Guantánamo. Del medio centenar sobre los que los militares emiten una opinión, solo 125 son un peligro para la vida en la base, según las fichas. Entre las agresiones que detallan las fichas individuales, abundan los reclusos que escupen, insultan o lanzan heces a los guardias. "¿Por qué trabajas aquí? Sabes que en seis meses te irás para morir en Irak o Afganistán. Llevo aquí tres años, pero en Irán o Afganistán encontrarás 10 hermanos míos que te matarán en un año. Vas a morir pronto", espetó el saudí Nasir Maziyad Abdallah Al Qurayshi a un guardia mientras simulaba que le estaba disparando. Curiosamente, el informe en el que se cuentan estas amenazas recomienda que se le llevara fuera del control del Departamento de Defensa, una de las recomendaciones más benignas.

    ¿Cuánto vale un preso para EE UU? · ELPAÍS.com

    Democracia made in USA

    Filed under: Democracia made in USA,Ditadura,Tio Sam,WikiLeaks — Gilmar Crestani @ 8:59 am
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    Embora filtrada pelos censores do “bom senso” de El País, o que aparece, a ponta do iceberg, dá mostras suficiente do quanto são justos e democráticos os iaques. O que dirão sobre isso os a$$oCIAdos do Instituto Millenium.

    Los abusos de Guantánamo, al descubierto

    759 informes secretos destapan las vejaciones de Guantánamo. -Los documentos revelan que el principal propósito de la prisión era "explotar" toda la información de los reclusos a pesar de la reconocida inocencia de muchos de ellos. -El 60% fue conducido a la base militar sin ser una amenaza "probable"

    MÓNICA CEBERIO BELAZA / LUIS DONCEL / JOSÉ MARÍA IRUJO / FRANCISCO PEREGIL 25/04/2011

    Los abusos de Guantánamo, al descubierto

    Imagen de algunos de los presos de Guantánamo.-

    TABLA: Evaluación de EE UU a los presos de Guantánamo

    Guantánamo creó un sistema policial y penal sin garantías en el que solo importaban dos cuestiones: cuánta información se obtendría de los presos, aunque fueran inocentes, y si podían ser peligrosos en el futuro. Ancianos con demencia senil, adolescentes, enfermos psiquiátricos graves y maestros de escuela o granjeros sin ningún vínculo con la yihad fueron conducidos al presidio y mezclados con verdaderos terroristas como los responsables del 11-S. EL PAÍS ha tenido acceso, junto con otros medios internacionales y a través de Wikileaks, a las fichas militares secretas de 759 de los 779 presos que han pasado por la prisión, de los cuales unos 170 siguen recluidos. Las tripas de la cárcel quedan recogidas en 4.759 folios firmados por los más altos mandos de la Fuerza Conjunta de la base y dirigidas al Comando Sur del Departamento de Defensa en Miami. La radiografía de una prisión creada por George W. Bush en 2002 al margen de las leyes nacionales e internacionales llega en un mal momento para el presidente, Barack Obama. Cerrar el penal fue su primera promesa tras asumir el cargo en enero de 2009. El anuncio, hace un mes, de que reanudaría los juicios en las comisiones militares fue el reconocimiento de su fracaso.

      Los informes, fechados entre 2002 y 2009, que en la mayoría de los casos tienen como finalidad recomendar si el preso debe continuar en el penal, ser liberado o trasladado a otro país, documentan por primera vez cómo valoraba EE UU a cada uno de los internos y lo que sabían de ellos. Revelan un sistema basado en delaciones de otros internos, sin normas claras, basado en sospechas y conjeturas, que no necesita pruebas para mantener a una persona encarcelada largo tiempo -143 personas lo han estado más de nueve años- y que establece tres niveles de riesgo que se definen con apenas una frase. El más alto solo implica que la persona "probablemente" supone "una amenaza para EE UU, sus intereses y aliados"; el medio, que "quizá" lo suponga; y el bajo, nivel en el que aparecen catalogados presos que han estado ocho y nueve años en la prisión, que es "improbable" que sea un riesgo para la seguridad del país.

      Hay casos, según revelan los informes secretos, en los que ni siquiera el Gobierno de EE UU sabe los motivos por los que alguien fue trasladado a Guantánamo, y otros en los que ha concluido que el detenido no suponía peligro alguno: un anciano de 89 años con demencia senil y depresión que vivía en un complejo residencial en el que apareció un teléfono por satélite; un padre que iba a buscar a su hijo al frente talibán; un mercader que viajaba sin documentación; un hombre que hacía autostop para comprar medicinas.

      EE UU determinó que 83 presos no suponían ningún riesgo para la seguridad de la nación, y de otros 77 se reconoce que es "improbable" que sean una amenaza para el país o sus aliados. El 20% de los presos fue conducido al penal de forma arbitraria según las propias valoraciones de los militares estadounidenses. Si a ese dato se añade el de aquellos que solo "quizá pudieran entrañar un peligro, 274 en total, se concluye que EE UU no ha creído seriamente en la culpabilidad o amenaza de casi el 60% de sus prisioneros. Se encarcelaba a los presos fundamentalmente para "explotarlos", según su propia terminología; por si sabían algo que pudiera ser útil.

      Guantánamo es una cárcel, pero la prioridad no es imponer sanciones por delitos cometidos. Solo siete presos han sido juzgados y condenados hasta el momento: seis en las comisiones militares de la base y uno en un tribunal civil de Nueva York. Lo que se pretende fundamentalmente, según muestran los informes, es obtener información a través de los interrogatorios. Uno de los dos parámetros que se maneja para decidir si se puede liberar o no a un preso es precisamente su "valor de inteligencia", según la terminología empleada en las fichas secretas.

      La prisión funciona como una inmensa comisaría de policía sin límite de estancia y en la que la duración del castigo no es proporcional al supuesto hecho cometido. Las fichas secretas muestran a unos reclusos tratados como presuntos culpables que deben demostrar no solo su inocencia sino su falta de conocimiento sobre Al Qaeda y los talibanes para obtener la libertad. El único delito que las autoridades adjudican a algunos de ellos ha sido tener un primo, amigo o hermano relacionado con la yihad; o vivir en un pueblo en el que ha habido ataques importantes de los talibanes; o viajar por rutas usadas por los terroristas y, por lo tanto, conocerlas bien.

      A pesar de su empeño en obtener información en la lucha contra el terrorismo, nueve años y tres meses después de la apertura de Guantánamo los informes secretos revelan que solo el 22% de los presos ha presentado un nivel de interés alto para los servicios de inteligencia de EE UU. En el 78% restante, el valor informativo de los presos era medio o bajo, según reconocen los propios militares.

      Los detenidos vieron las caras de muchos interrogadores: militares, agentes de la CIA y policías de sus propios países que desfilaron en secreto por sus celdas, entre ellos españoles, y les tomaron declaración esposados y encadenados por una argolla al suelo. La actividad en los campos de entrenamiento terrorista en Afganistán, los experimentos con explosivos, la fijación de los yihadistas por conseguir la denominada "bomba sucia", el trato y cercanía a Osama Bin Laden, Al Zahawiri o el mulá Mohamed Omar eran objetivos prioritarios. Un reloj Casio F91W en la muñeca de un preso se consideraba prueba suficiente de que había recibido formación de explosivos.

      Los documentos revelan nuevos detalles sobre los 16 detenidos de alta seguridad relacionados con los atentados del 11-S. El cerebro de la masacre, Khalid Sheikh Mohammed, ordenó en 2002 a otro preso del penal un ataque suicida contra el entonces presidente de Pakistán, Pervez Musharraf. En realidad se trataba solamente de una prueba de su disposición a "morir por la causa".

      Los expedientes no especifican qué métodos se usan para obtener la información en el penal. La palabra tortura apenas aparece en los casi ochocientos documentos. Sin embargo, lo que sí aparece son las delaciones que la mayoría de ellos arrojan sobre sus antiguos compañeros de lucha y que se suman por cientos. En cada expediente suele haber un apartado bajo el epígrafe "Razones para continuar la detención". Si el propio recluso no admite haber jurado lealtad a Bin Laden o haber luchado contra Estados Unidos en las montañas de Tora Bora, son sus propios compañeros quienes aparecen con nombres y apellidos delatándole o identificándole. La lista de delatores va desde la jerarquía más alta a la más baja de los extremistas.

      Pero en ningún momento se informa de en qué circunstancias los presos han admitido su supuesta culpa o incriminado a otros. A veces, un preso declara sufrir tortura, pero el propio redactor del informe se encarga de afirmar que esa declaración no tiene ninguna credibilidad. A algunos, sin embargo, no había manera de arrancarles información. "Estoy preparado para estar en Guantánamo 100 años si es necesario, pero no revelaré información", espetó el kuwaití Khalid Abdullah Mishal al Mutairi a sus interrogadores.

      Los informes son textos fríos, de prosa funcionarial. Apenas se detienen en cuestiones personales como los intentos de suicidio, el estado de salud o las huelgas de hambre y, en el caso del rosario de presos con enfermedades psiquiátricas, uno de los rostros más retorcidos de Guantánamo, se limitan a constatar si, a pesar de su trastorno (acompañado muchas veces de múltiples intentos de quitarse la vida), puede ser útil seguir haciéndoles preguntas.

      Al afgano Kudai Dat, diagnosticado de esquizofrenia, trataron infructuosamente de hacerle un interrogatorio final a pesar de que había sido hospitalizado con síntomas agudos de psicosis. Cuando mejoró lo llevaron ante el polígrafo, provocando de nuevo alucinaciones en el enfermo, según un informe psiquiátrico de la prisión. Su pronóstico a largo plazo era "pobre". Pero, a pesar de la ficha médica, la autoridad militar aseguraba que fingía los ataques de nervios y se recomendó mantenerlo en la base. Pasó cuatro años encerrado.

      Los documentos son extremadamente protocolarios, pero por debajo del lenguaje administrativo se vislumbran informaciones que aportan un retrato de las condiciones de vida en el presidio. Cuando se habla de la conducta del detenido, por un lado se registran las infracciones disciplinarias y por otro las agresiones. Cualquier incidente se hace constar sin apenas detalles: "Inapropiado uso de los fluidos corporales, comunicaciones desautorizadas, daño sobre las propiedades del Gobierno, incitar y participar en disturbios de masa, intento de ataques, ataques, palabras y gestos provocativos, posesión de comida y contrabando de objetos que no son armas…"

      Todo se contabiliza y registra. Pero tan solo se aporta información concreta sobre el último incidente disciplinario. Y es ahí, precisamente, en ese pasaje fugaz de apenas un renglón, donde aparecen destellos de la dura vida en Guantánamo: la mayoría de los presos han lanzado orina y heces a los vigilantes. Nunca se especifica cuál es el castigo que sufren por esas acciones ni en qué contexto se perpetraron. Otros reclusos han sido expedientados por cubrir la ventilación de su celda con papel higiénico, devolver un libro a la biblioteca subrayado o con marcas, rechazar la comida o negarse a salir de la ducha.

      Las fichas ofrecen además una breve biografía de casi todos los hombres que han pasado por las celdas de Guantánamo. La gama de motivos que les llevaron a participar en la yihad o a tener vínculos con redes islamistas es muy variada: abarca desde el saudí que se comprometió con la causa tras ver un vídeo donde se mostraban las tropelías que los rusos cometieron contra los musulmanes en Chechenia pasando por el francés que viajó a Afganistán para continuar sus estudios del Islam y vivir en un Estado puramente islámico hasta el saudí que, deseoso de encontrar una esposa, entró en un campo de entrenamiento con la esperanza de adelgazar. "En el verano de 2001, un hombre sugirió al detenido viajar a Afganistán para cumplir con sus obligaciones religiosas durante dos meses. El régimen de entrenamiento físico le brindaría también la oportunidad de perder peso", asegura la ficha de Abdul Rahman Mohammed Hussain Khowlan.

      De la documentación no solo se extraen conclusiones sobre la motivación que llevó a tantos hombres a Kabul, Kandahar o a las montañas de Tora Bora. También es posible dibujar un perfil con los puntos en común de la mayoría. Da igual que tuvieran nacionalidad de algún país europeo, argelina, yemení o filipina.

      Antes de entrar en la prisión estadounidense, muchos viajaron constantemente a través del mundo árabe-musulmán. Abundan los relatos de hombres que cruzan la frontera de Pakistán a Afganistán a pie o que se citan con otros activistas en una mezquita de la ciudad paquistaní de Lahore. Las fichas explican también cómo los islamistas se apoyan entre sí a través de una red de puntos de encuentro -seis de los siete franceses detenidos pasaron por una casa de huéspedes, a la que denominan "de los argelinos", en la ciudad afgana de Jalalabad-, del dinero que les proporcionan miembros de la red -los documentos mencionan que muchos detenidos son arrestados con 10.000 dólares, la cantidad típica que Al Qaeda entrega a sus activistas-, o de organizaciones de caridad como Al Wafa que, según las autoridades de EE UU, contribuyen a financiar las actividades terroristas.

      Pero en muchas ocasiones el hecho de viajar por la zona se convierte en una actitud sospechosa que envía sin más al penal a decenas de personas. En una nota de apenas dos páginas se relata el paso de Imad Achab Kanouni por Alemania, Albania, Pakistán y Afganistán. En el apartado de razones para justificar su estancia en Guantánamo, se le acusa de no haber podido explicar las condiciones de su viaje a Afganistán. No hay ni una sola prueba que le incrimine. A pesar de ello, el general Geoffrey Miller -responsable también de la prisión iraquí de Abu Ghraib- recomienda su permanencia en la prisión.

      Los informes también afectan a España; a Hamed Abderramán, el denominado talibán ceutí, condenado por la Audiencia Nacional y luego absuelto por el Tribunal Supremo al inhabilitar las pruebas obtenidas sin ninguna garantía por policías españoles en el penal; y a Lachen Ikasrrien, un marroquí residente en España que corrió la misma suerte judicial que Hamed y que se negó durante cinco años de presidio a reconocer vínculos con Al Qaeda.

      Los tres presos acogidos por España en 2010, un palestino, un yemení y un afgano, son una pequeña muestra de las patologías del penal. Uno es un enfermo mental con problemas graves al que mantuvieron durante años encarcelado y sometido a interrogatorios; otro, que estuvo a las órdenes de Bin Laden en Tora Bora, se prestó a colaborar con EE UU; y al tercero, contra el que no llegó a haber nunca pruebas fehacientes, lo califican de problemático. Es, sin embargo, el único que por el momento ha logrado hacer una vida relativamente normal en nuestro país.

      El Pentágono ha redactado un comunicado en el que lamenta la publicación de los documentos secretos por su carácter sensible para la seguridad de EE UU.

      EL PAÍS continuará desarrollando las cuestiones más destacadas de los informes secretos del Departamento de Defensa sobre Guantánamo.

      Los abusos de Guantánamo, al descubierto · ELPAÍS.com

      21/03/2011

      E quem fiscaliza o fiscal?

      Filed under: Tio Sam — Gilmar Crestani @ 10:23 pm
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      EE UU pide a la Audiencia que deje en sus manos la investigación de las supuestas torturas en Guantánamo

      El Gobierno norteamericano informa al juez Velasco casi dos años después de que hay pesquisas abiertas tanto a nivel ejecutivo, parlamentario y judicial

      MANUEL ALTOZANO – Madrid – 21/03/2011

      El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha enviado un escrito a la Audiencia Nacional para solicitar a este tribunal que finiquite la investigación en España de las supuestas torturas en la base militar norteamericana de Guantánamo y remita el expediente judicial en curso a ese país.

      En el informe, el Gobierno estadounidense asegura que tanto el Departamento de Justicia como el de Defensa, el Congreso y varios tribunales están investigando hechos relacionados con las supuestas torturas en la base.

      En su opinión, el país competente para hacerlo es Estados Unidos. Por ello, pide al juzgado de instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, cuyo titular es Eloy Velasco, que remita la investigación a ese país. El juez ha enviado el informe a la Fiscalía y a las partes para que le informen sobre si el juez debe inhibirse a favor de los tribunales de ese país.

      A finales de enero, Velasco dio de plazo hasta el 1 de marzo a las autoridades estadounidenses para que le informaran de si había alguna investigación en curso sobre esos supuestos delitos en ese país. Ya lo había hecho sin éxito en mayo de 2009, y en abril y octubre de 2010. "Habiendo transcurrido excesivo tiempo" sin recibir noticia, Velasco adelantaba entonces que seguiría con la investigación a menos que Estados Unidos le respondiese en esta ocasión.

      La causa dirigida por Velasco apunta contra varios asesores jurídicos de la anterior Administración estadounidense, presidida por George W. Bush, por el diseño del entramado legal que sustenta Guantánamo. Entre ellos está el ex fiscal general (equivalente aproximado a un ministro de Justicia) Alberto Gonzales.

      La Audiencia Nacional tramita en este momento otra investigación de las supuestas torturas en Guantánamo, que inició el ahora suspendido juez Baltasar Garzón en el juzgado de instrucción número 5. El magistrado solicitó también respuesta a Estados Unidos, y al no recibirla en siete meses se declaró competente para juzgar "las supuestas torturas, malos tratos, tratos inhumanos y degradantes" sufridos por cuatro detenidos en Guantánamo.

      Garzón justificó la competencia de los tribunales españoles (a pesar de la reforma de la justicia universal aprobada por el Gobierno el 3 de noviembre) en que uno de esos prisioneros, Ahmed Abderraman Hamed, es ciudadano español; y los otros tres (un marroquí, un palestino y un libio) tienen "un vínculo de conexión relevante con España".

      ¿Qué investiga Estados Unidos?

      El informe del Departamento de Justicia cita varios ejemplos para sustentar su tesis de que Estados Unidos está investigando las supuestas torturas en Guantánamo. Los tribunales juzgan a David Passarro y Don Ayala. Además, hay una investigación en curso a cargo de la Fiscalía del Estado de Connecticut; y otras dos en los Departamentos de Justicia y de Defensa. El Congreso ha aprobado una declaración formal sobre los derechos de Guantánamo. El Tribunal Supremo ha dictaminado al respecto (Hamdem contra Rumsfeld), y hay más casos en los tribunales que el informe no especifica porque se encuentra sub judice.

      EE UU pide a la Audiencia que deje en sus manos la investigación de las supuestas torturas en Guantánamo · ELPAÍS.com

      05/02/2011

      Os franceses estão louquinhos por uma Guantánamo

      Filed under: Cosa Nostra — Gilmar Crestani @ 11:50 pm
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      Quem nasce para Sarkozy jamais chega a Mitterrand!

       

      Bientôt un « Guantanamo à la française » ?

      Par Marie Barbier le jeudi 3 février 2011, 17:44 – Loi BessonLien permanent

      Un amendement gouvernemental adopté par la commission des lois du Sénat à la loi sur l’immigration propose de détenir des étrangers plus de dix-huit mois en centre de rétention administrative. Ce dispositif s’applique aux étrangers « condamné à une peine d’interdiction du territoire pour des actes de terrorisme » ou « si une mesure d’expulsion a été prononcée à son encontre pour un comportement lié à des activités à caractère terroriste ». La Cimade, le Gisti, la Ligue des Droits de l’Homme et le Syndicat des Avocats de France dénoncent une réforme qui crérait un « guantanmo à la française ». Cette disposition « opère une confusion dangereuse entre rétention administrative et mode de surveillance des personnes » expliquent-elles encore en appelant les sénateurs de ne pas voter cet amendement.

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