Ficha Corrida

25/08/2014

Nos bancos, com Marina

Marina Silva fue proclamada candidata el miércoles pasado, poco después de la muerte de Eduardo Campos.

Imagen: AFP

El programa que agrada a los banqueros

La única persona del entorno de la candidata Silva que ofreció detalles sobre el programa de gobierno –de línea ortodoxa– fue María Alice Setúbal, miembro de la dinastía que fundó y conduce el banco privado más importante de Brasil.

Por Darío Pignotti

Página/12 En Brasil

Desde Brasilia

Una thatcherista, ecológicamente correcta, en la corte de la candidata Marina Silva. Desde que la dirigente ambientalista anunció que disputará las elecciones presidenciales, la única persona de su entorno que ofreció detalles sobre el programa de gobierno fue María Alice Setúbal, miembro de la dinastía que fundó y conduce el banco privado más importante del país.

María Alice Setúbal prometió que si Marina fuera electa en los comicios del 5 de octubre, a partir del 1º de enero de 2015 la futura administración acabará con las heterodoxias de la mandataria Dilma Rousseff, detestada en la comunidad financiera, donde se la caracteriza como “estatista e intervencionista”.

Marina Silva (Partido Socialista Brasileño) se ubica en las antípodas de Dilma (Partido de los Trabajadores), explicó Setúbal, ya que el programa económico de la ecologista “coloca su foco en puntos claros, destacándose claramente la reforma tributaria y la responsabilidad fiscal”, a ser alcanzada con el recorte del gasto y el achicamiento del Estado. Marina, ubicada segunda en una encuesta donde aparece con el 21 por ciento de las intenciones de voto, 15 puntos abajo de Dilma, fue proclamada el miércoles pasado, poco después de la muerte del ex candidato presidencial socialista Eduardo Campos, ocurrida en un accidente aéreo en el interior de San Pablo.

“Ella (Marina) ya declaró que va a admitir todos los compromisos asumidos por Eduardo (Campos)…, por ejemplo la autonomía del Banco Central. Al principio ella consideraba que no era necesaria una autonomía formal, hecha por ley, pero al final lo aceptó”, contó su consejera Setúbal.

La ex ministra de Medio Ambiente que llamaba a su seguidores como “soñáticos” parece haber entendido las coordenadas del poder. “Ella está más pragmática”, la adopción de posiciones moderadas fue aprobada por los empresarios, que en los últimos días “nos han llamado bastante… yo recibí llamadas” ofreciendo donaciones de campaña. Y avisó que en los próximos días operadores del mercado financiero se sumarán al equipo de economistas encabezado por el liberal Eduardo Gianetti da Fonseca.

En los diarios del fin de semana las declaraciones de María Alice Setúbal, integrante de la familia que controla el Banco Itaú, merecieron una extensa cobertura, junto con versiones sobre el crecimiento de Marina en nuevas encuestas reservadas. Esa repercusión periodística se debe a que la hija de Olavo Setúbal, antiguo colaborador de la dictadura y fundador del Itaú, cuando habla lo hace en la doble condición de coordinadora del programa de gobierno de su “amiga” Marina Silva y portavoz oficiosa de los banqueros. Sus argumentos son los invocados por la corporación financiera –algunos compartidos por las patronales industriales–, como es el caso de la reducción de la carga impositiva para reemplazarla por otra más regresiva que la actual, y el fin de las políticas sociales que ellos tildan de “populistas” y son las marcas de los gobiernos PT.

Hace una semana, Dilma y su compañero Luiz Inácio Lula da Silva presentaron un portal dedicado precisamente a informar sobre las políticas públicas con prioridad en el ataque a la pobreza (programas Bolsa Familia y Brasil Sin Miseria), la creación de 20 millones de empleos y la construcción de dos millones de viviendas populares (plan Mi Casa, Mi Vida) implementados desde 2003 por las administraciones petistas.

En línea con Dilma y Lula, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, advertía que más subas de los altos intereses de la deuda pública (son del 11 por ciento anual) conspiran contra las políticas sociales y el ritmo de la actividad económica. “No se puede tirar balas de cañón contra la inflación, porque si yo subo los intereses la economía se desinfla y tenemos recesión, allí vamos a tener una inflación baja, pero va a ser la paz de los cementerios”, planteó el desarrollista Mantega, cuya cabeza piden al unísono en la revista británica The Economist, los columnistas liberales (que son 9 de cada 10) y los bancos tenedores de títulos de la deuda.

La vocera de Silva y heredera del Banco Itaú rebatió la tesis del ministro nombrado por Lula en 2006, ratificado por Dilma al asumir en 2011. Sostuvo Setúbal que el combate a la inflación del gobierno petista es tímido, insuficiente, pues tolera un alza de precios de hasta el 6,5 por ciento anual contra el 5 por ciento que, prometió, se establecerá como techo durante un eventual mandato “marinero”, apodo con el que se identifican los seguidores de Silva.

Repitiendo lo que ocurre en otros países latinoamericanos, los bancos brasileños exigen una guerra sin cuartel contra lo inflación para justificar el encarecimiento de las tasas pagadas por el gobierno: en 2013 los tenedores de títulos públicos cobraron más de 100 mil millones de dólares, monto que seguramente será superado en 2014. El Banco Itaú es uno de los grupos beneficiados con esa sangría de recursos, ya que el año pasado obtuvo ganancias (por cobro de intereses y otras actividades) superiores a los 7000 millones de dólares y en el primer semestre del actual ya recaudó unos 4200 millones.

María Alice Setúbal, a quien Marina llama por su sobrenombre Neca, concedió una entrevista de 72 minutos sin titubeos, con la certeza de alguien que además de pertenecer a una de las familias que digitan el poder sin importar el signo ideológico de los mandatarios electos, ahora presiente que ocupará un cargo en el Palacio del Planalto. “Sí estaré”, respondió cuando le preguntaron si será ministra o consejera de una eventual presidencia de Silva.

Comentó que habla o se ve diariamente con la candidata evangélica y matizó sus posiciones económicamente ortodoxas manifestando su fe en una “nueva política” y en un gobierno atento a los problemas ecológicos, conceptos sobre los que no profundizó, como tampoco se extendió cuando dijo que Marina tiene una idea “más femenina del poder”.

Página/12 :: El mundo :: El programa que agrada a los banqueros

27/01/2014

Crise argentina tem nome, sobrenome e endereço fixo… nos EUA!

Imagen: Rafael Yohai

SUBNOTAS

DIALOGOS › EL SOCIOLOGO ARIEL WILKIS DERRIBA MITOS SOBRE EL USO DE LA PLATA EN LOS SECTORES POPULARES

“Está mal visto que el pobre tenga dinero”

El investigador desmenuza la dimensión mercantil en la vida cotidiana de los barrios. Advierte que el dinero genera conflictos y tensiones, pero también solidaridad y vínculos morales. Rechaza el prejuicio por el cual allí no existe la cultura del ahorro. Y repasa los cambios de los últimos años. “Una década atrás, las agencias de marketing no tenían en cuenta a los sectores populares, y eso cambió”, señala al analizar la ampliación del crédito a esos sectores. El papel de la AUH. El lugar de la mujer en la administración del dinero.

Por Leonardo Castillo

Durante siglos, muchas expresiones del arte, la literatura e incluso las ciencias sociales en la cultura occidental le asignaron al hecho monetario una connotación negativa. El papel moneda aparece como un gran corruptor, sobre todo entre los pobres y desamparados. Por eso, el sociólogo Ariel Wilkis se propuso deconstruir esta mirada en Las sospechas del dinero, un trabajo de investigación sobre las relaciones sociales y culturales que se generan cotidianamente en la economía popular. “El uso del dinero promueve dinámicas de integración, conflicto y moral que no pueden ser desdeñadas. Todo proyecto político define su naturaleza en relación a cómo organiza la relación de las personas con el dinero”, señala Wilkis en una charla con Página/12.

–¿Por qué las ciencias sociales y la literatura desarrollaron una mirada tan prejuiciosa en relación con el manejo del dinero?

–Creo que la mirada más generalizada que existe sobre el dinero, y que se encuentra fuertemente arraigada en la cultura occidental, es la que lo percibe como un poder, un medio de medios. Un objeto de difícil control y que es capaz de corromper con facilidad a las personas. El dinero siempre puede convertirse en otra cosa. Esa es la idea instalada que hay sobre su naturaleza. Los análisis sobre las cuestiones monetarias son siempre sospechosos. La pregunta que siempre flota es qué se hará con el dinero. Por eso, lo que intenté en este libro es ir más allá de este obstáculo ideológico. Para muchos autores, la crítica del capitalismo debe partir de una concepción negativa del papel moneda. Sin embargo, el dinero genera vínculos y relaciones sociales que van más allá de la mera sospecha. Me interesa desarrollar una mirada crítica y progresista sobre la cuestión que no se detenga en la simple estigmatización de lo monetario. Cuando se repasa esta problemática en la historia de la cultura siempre aparecen la corrupción y la negatividad como aspectos centrales. La excepción es quizá Jorge Luis Borges, que en el cuento “El Zahir” compone una narración que se corre de la concepción negativa para asociar el dinero a la divinidad, a la fe. Y también podría decirse que Alan Pauls, en su libro Historia del dinero, se corre bastante de la tendencia sospechosa al proponer una visión sobre el uso del dinero en los últimos 30 años de la historia argentina. Creo que hay un paralelismo entre el libro de él y el mío. Pauls parte desde la literatura, mientras que mi libro se centra en lo social y más específicamente en las vinculaciones que se tejen en el mundo popular.

–¿Cómo es que decidió abordar esta problemática?

–Lo que hice fue seguir una tendencia establecida desde hace años en la sociología. Me aboqué a interpretar las transformaciones que tuvieron lugar en el mundo popular desde mediados de los años ’70 hasta nuestros días. Ahí está el antecedente teórico de este libro. Pero en mi caso particular, podría decirse que busqué al peronismo, e indagando sobre la adhesión de los sectores populares a este movimiento político me encontré con el dinero. La idea era desarrollar una investigación sobre distintos aspectos de la vida popular, en la religión, el fútbol, la política y el comercio. Y en todos esos espacios estaba presente el dinero, que en definitiva fue el elemento que me permitió componer un relato unificador sobre los distintos fragmentos del universo popular.

–¿Puede decirse entonces que el dinero está primero que el peronismo en el abordaje del mundo popular?

–Digamos que podemos entender al mundo popular poniendo relevancia en otros objetos y en otras conexiones. Se puede descentrar la mirada sobre el peronismo. Ese es un poco el desafío, hacer una sociología del mundo popular desde un enfoque que pase por comprender cómo el dinero se convierte en un objeto que promueve dinámicas de integración y conflicto.

–¿La relación de los sectores populares con el dinero cambió en los últimos diez años?

–Se dio una nueva estructura monetaria en el mundo popular. La monetización de la política social con la Asignación Universal por Hijo (AUH) como paradigma hizo que se generara una nueva centralidad del dinero. Además, los agentes financieros redefinieron a los sectores de bajos ingresos como actores relevantes en el mercado de créditos. Una década atrás, las agencias de marketing no tenían en cuenta a los sectores populares en sus estratificaciones, y eso cambió. Pero además se dio un proceso de nuevas formas de financiamiento al interior de la economía barrial. A la tradición del fiado y el préstamo familiar, se sumaron elementos heterogéneos de créditos propuestos por las grandes cadenas comerciales, detrás de las cuales se encuentran los bancos. Son instancias que vendrían a operar como el lado B del sistema financiero. Hablamos de Crédito Ya, Dinero Fácil y otras firmas que ofrecen pequeños préstamos. Eso genera una nueva clientela para los bancos y es lo novedoso.

–¿Se expande entonces el uso de las tarjetas de crédito en los barrios más postergados del conurbano?

–Sí. Es un fenómeno en crecimiento. El empleo del dinero electrónico crece día a día y es un reflejo de la bancarización. Las tarjetas de consumo están muy difundidas. Hay familias que poseen más de “una chapita”, como se las denomina habitualmente. El acceso a una tarjeta redefine las relaciones al interior de los hogares. Quien maneja una está en posición de administrar el endeudamiento y también el ahorro. Las tarjetas crearon una nueva estructura en el manejo de lo monetario en el mundo de la economía popular, porque a través de ellas se accede al mundo financiero. Lo paradójico es que, para el sistema bancario, los sectores populares son considerados como una categoría de riesgo, cuando en realidad son más cumplidores que los sectores medios y altos, por la sencilla razón de que disponen de una oferta limitada a los factores de crédito. Eso hace que sean más disciplinados que los otros estratos sociales, ya que si cumplen pueden acceder a otros préstamos.

–Existe un prejuicio bastante arraigado por el que se sostiene que los pobres se dedican a gastar la plata que ganan y no poseen cultura del ahorro. Ernesto Sanz llegó a decir que el dinero de la AUH se va “por la canaleta de la droga y el juego”. ¿Es realmente así?

–Es una falacia. La categoría del ahorro está muy presente en las estrategias de la economía popular. Es mentira que los pobres se dediquen sólo a gastar la plata que tienen. De lo contrario, el sistema bancario no propiciaría estas alternativas financieras a las que me refiero. Es parte de los prejuicios que se generan desde la visión sospechosa. En el fondo, está mal visto que el pobre tenga dinero y que haga con él lo que mejor le parezca. En mano de los pobres, la plata es un elemento corruptor. Se trata en definitiva de estigmatizaciones que tienden a reproducir prácticas culturales de dominación.

–¿Puede decirse que el dinero genera cohesión social entre los sectores populares?

–Sí, y también produce conflictos y tensiones. El dinero impulsa conductas de solidaridad y genera vínculos morales, y también todo lo contrario. Cuando se aborda la descripción de las relaciones que genera, hay que despojarse de preconceptos y evitar las miradas unidireccionales. En el universo popular, no todos son emprendedores neoliberales ni tampoco militantes de la autogestión.

–¿Por qué en el libro le otorga particular importancia a la noción de dinero militado?

–Retomando a Max Weber, podríamos decir que el dinero en la política es algo que molesta, que provoca incomodidades. Sin embargo, los procesos de democratización generan indefectiblemente procesos de monetización. Entre democracia y dinero existe una relación muy estrecha, básicamente porque para que este sistema político funcione deben actuar organizaciones políticas dedicadas a poner en marcha el consenso democrático, es decir lo que conocemos como partidos. Y los partidos necesitan tener una estructura económica para sostener su funcionamiento. Toda la discusión y el debate instalado sobre el clientelismo tiende a pasar de largo esta verdad sociológica: para que haya democracia tiene que haber dinero. Y eso se traslada indefectiblemente a los sectores populares. Para movilizar a la gente en los barrios hay que emplear recursos monetarios. Ahí es donde desarrollo en el libro el concepto de dinero militado, que es el que se emplea para movilizar a los actores que hacen la política entre los sectores populares.

–¿Y este dinero militado está vinculado también con una concepción moral?

–Sí, porque sirve para probar voluntades, movilizar lealtades y medir el desinterés de los involucrados. El dinero tiene una productividad política específica y traté de sacarla a la luz. Si no asumimos que la participación política democrática se produce como resultado de una discusión sobre el lugar de lo monetario, vamos a padecer esa situación en la cual quienes toman la palabra son los emprendedores morales de siempre, esos que levantan el dedo para señalar el clientelismo y la corrupción. Son quienes dicen que los recursos de la ayuda social se van por una cloaca.

–¿Entonces los sectores populares pueden generar contrapoder con el uso del dinero?

–Ninguna organización política puede prescindir de establecer una relación con lo monetario para fundar las conexiones sociales que necesita. En definitiva, todo proyecto ideológico dirime su naturaleza en cómo relaciona a las personas con el dinero. La discusión política pasa por ahí. Negar todo esto sería volver a los parámetros del siglo XIX.

–¿Cuál es el lugar que ocupa la mujer en la administración del dinero en las familias de los sectores populares?

–En todas las familias, el rol de la mujer es central a la hora de manejar la plata que entra y la que sale de una casa. A mí me interesaba marcar tres cosas. Cómo se reconstruyen las relaciones de género por medio del dinero. Cuando una madre les pide a sus hijos que aporten parte de lo que ganan a un pozo común, les está inculcando valores de masculinidad que ellos van a tener que seguir después, cuando dejen la casa para formar otro hogar. Acá, la madre, a través del dinero, proyecta valores intrafamiliares. Otra es el lugar que la mujer asume en función de las políticas sociales que le otorgan, de manera implícita, la responsabilidad financiera de la familia. El dinero que ingresa por la AUH es comúnmente administrado por la mujer. Y por último, la forma en la cual las mujeres transmiten un uso correcto del dinero, al punto de despejar las sospechas sobre una utilización indebida de los recursos.

–¿Qué rol juegan en la economía popular mercados como el de La Salada?

–La Salada es un lugar de producción de ganancias injustamente estigmatizado. Pienso que las etiquetas que se utilizan para denostar a estos mercados son las mismas que aparecen a la hora de descalificar la actividad de los partidos políticos en los barrios. Los términos “comercio ilegal” o “economía en negro” son equivalentes a “clientelismo” o “aparato”. Son palabras que salen desde un mismo prisma de análisis. La intención es quitarles legitimidad a las ganancias que se producen en el mundo popular, sin cuestionar las irregularidades que suceden en los circuitos de producción y consumo de los sectores más acomodados.

–¿Y qué pasa con la circulación del dólar?

–Hay dos situaciones muy visibles. Una es la del ahorro. Mucha gente atesora en esta moneda en los sectores populares, eso es innegable. Y otra está vinculada con los inmigrantes, que utilizan esta moneda para enviar remesas a sus familiares. Por eso, el dólar se vuelve una cuestión central también en la economía popular.

–¿Por qué cree no hubo hasta ahora un desarrollo sociológico en relación con el manejo del dinero?

–Creo que el mundo mercantil, donde se inserta el dinero, tuvo poca legitimidad política e intelectual, a diferencia de los otros lugares en los que se constituye el mundo popular, tales como la fábrica, la plaza, la ruta, el barrio o la cancha. La dimensión de lo mercantil aparece desconectada de esos espacios. Además, tenemos que tener en cuenta que las ciencias sociales que tuvieron una mirada crítica del neoliberalismo en los ’90 consideraron al dinero y al mercado como desintegradores de la vida social y laboral. Era muy difícil abordar, en ese entonces, la dimensión de lo mercantil y su influencia en los barrios. Se hicieron muchos trabajos de campo sobre la vida en el conurbano y los piquetes sobre las rutas, pero nada se producía sobre cómo la gente laburante manejaba el dinero en la cotidianidad. Era algo que faltaba y es lo que intenté describir.

Página/12 :: Dialogos :: “Está mal visto que el pobre tenga dinero”

Confirmado: Lula e Dilma x Banqueiros

Filed under: Bancos,Banqueiros,Dilma,Lula — Gilmar Crestani @ 9:39 am
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“Veinte ejecutivos de grandes bancos consultados por el bien informado diario Valor Económico coincidieron en sus reservas ante lo que consideran “excesivo intervencionismo” de Dilma y reconocieron, a condición de anonimato, que ninguno la votará. Traducción: los banqueros entienden que llegó la hora de cerrar el ciclo petista en el gobierno, un parecer al que se sumarían la, así llamada, comunidad financiera internacional que, a través de las agencias de riesgo, podría bajar el rating de la deuda brasileña en marzo.”

En términos de mercadeo electoral, la dupla Lula-Dilma aparece como imbatible.

SUBNOTAS

EL MUNDO › EL EX PRESIDENTE LULA RECORRERA BRASIL HACIENDO PROPAGANDA DE LA CANDIDATURA DE SU “COMPAñERA DILMA”

Una dupla fuerte que encara un año clave

Copa del Mundo primero y elecciones presidenciales después. La derecha buscará que el clima se enrarezca y Rousseff no gane en primera vuelta. Las policías provinciales no están acatando las políticas del gobierno.

Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

Lula por entero. Faltando poco más de cuatro meses para el inicio de la Copa del Mundo y casi ocho hasta las elecciones presidenciales, los dos momentos excluyentes del año político brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva se mostró en público con barba, por primera vez desde las sesiones de quimioterapia a las que fue sometido en octubre de 2011, cuando se le diagnosticó un cáncer en la laringe del que está curado. Animal político absoluto, escogió exhibir su novedad capilar en el Palacio de Alvorada, la residencia presidencial en Brasilia, junto a una Dilma Rousseff tan sonriente como él.

Se espera que el ex presidente y líder del Partido de los Trabajadores (PT) recorra el país haciendo propaganda de la candidatura de su “compañera Dilma”, mientras ella cumpla con sus compromisos de gobierno y está previsto un acto con la participación de ambos posiblemente el 1º de abril en conmemoración de los 50 años del golpe militar que derrocó al presidente João Goulart.

Lula es un caso de libro: se trata del único ex presidente brasileño vivo al cual el paso del tiempo no logró erosionar su liderazgo ni su popularidad, gracias a la cual en 2010 fue electa presidenta la hasta pocos meses antes desconocida Dilma, y en 2012 ocurrió lo mismo con el ignoto Fernando Haddad, que gracias al ex mandatario ganó la alcaldía de San Pablo.

En términos de mercadeo electoral, la dupla Lula-Dilma aparece como imbatible en los comicios del 5 de octubre, ya que prácticamente todos los sondeos dan al ex mandatario como favorito si fuera candidato (pese a que los diarios conservadores escamotean esas encuestas), y a Dilma como la segunda personalidad con mayor respaldo, gracias a una aprobación situada en la banda del 47 por ciento en diciembre del año pasado, cuando recuperó los 20 puntos perdidos durante las manifestaciones multitudinarias de junio.

A pesar de que Lula aventaja a su compañera en las encuestas, es seguro que ella será la candidata del PT y él actuará como el gran timonel de una campaña que se insinúa anómala. Esto porque la derecha partidaria, con el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (Partido de la Socialdemocracia Brasileña) como su oráculo mayor, luce exhausta y fracturada luego de tres derrotas consecutivas a manos del PT en 2002, 2006 (triunfos de Lula) y 2010 (venció Dilma), y duda de su capacidad de sobrevivir a otro traspié en octubre, lo que la lleva a apostar al aventurerismo.

Veinte ejecutivos de grandes bancos consultados por el bien informado diario Valor Económico coincidieron en sus reservas ante lo que consideran “excesivo intervencionismo” de Dilma y reconocieron, a condición de anonimato, que ninguno la votará. Traducción: los banqueros entienden que llegó la hora de cerrar el ciclo petista en el gobierno, un parecer al que se sumarían la, así llamada, comunidad financiera internacional que, a través de las agencias de riesgo, podría bajar el rating de la deuda brasileña en marzo.

El bloque conservador (partidario, económico y mediático) reconoce que aunque Dilma seguramente será la más votada en la primera vuelta de octubre, si no resulta electa en esa instancia, podría ser derrotada en el ballottage a manos de una eventual alianza de todo el antipetismo formado por el socialdemócrata Aecio Neves, la ecologista Marina Silva (por quien suspira una parte del establishment financiero) y el socialista Eduardo Campos.

De ese análisis realista, las derechas deducen que es necesario lograr, a como sea, que se dispute una segunda vuelta, y para ello no descartan echar mano de tácticas sucias similares a las de sus congéneres sudamericanos, como fomentar la convulsión social regresiva.

Igual que en la Argentina (2013) y Ecuador (2010), por citar sólo dos ejemplos de insubordinaciones relativamente recientes, las policías de las 27 provincias brasileñas no acatan las políticas de seguridad recomendadas por el gobierno federal y reprimen por igual a estudiantes, agrupaciones de personas sin techo, manifestantes contra el derroche de la Copa o los neonatos rolezinhos, en los que adolescentes negros y pardos, inundan shoppings alborotadamente despertando reacciones racistas de los consumidores blancos.

Saben los formuladores de la estrategia electoral derechista que las mafias policiales son funcionales a su propósito de enrarecer el ambiente.

Recuerdan que la convulsión de junio de 2013, que llegó a eclipsar la Copa de las Confederaciones, comenzó con las marchas minúsculas por el boleto gratis en San Pablo, las cuales sólo se nacionalizarían cuando miles de personas tomaron las calles en repudio a la represión policial de aquel puñado de militantes. Posteriormente se diseminó una atmósfera de descontento viral en el que se entremezclaban quienes marchaban por mayor presupuesto para la educación y la salud, en lugar de construir estadios con un confort disparatado para permitir los negocios de la FIFA, con los partidarios de la pena de muerte, defensores de la reducción de la edad penal, opositores al matrimonio homosexual y otros desvariados.

El antipetismo sueña con reproducir esa combustión social amorfa el 13 de julio durante la final de la Copa del Mundo en el Maracaná.

Es de esas usinas de pensamiento, respaldadas orgánicamente por la empresa de (des)información y entretenimiento Globo, que se demanda la participación de las fuerzas armadas en la represión de protestas civiles, violando lo establecido por la Constitución, siguiendo la tesis según la cual “el orden es un requisito previo a la democracia”, citada a menudo por el politólogo Bolivar Lamounier e insinuada por Fernando Henrique Cardoso.

Curiosamente, un documento elaborado en el Ministerio de Defensa, bajo presunta presión militar, prevé que éstos actúen contra “movimientos organizados” (léase movimientos sociales) si ello fuera necesario para restablecer el orden.

El caso es que la seguridad durante la Copa fue un tema recurrente en las reuniones de Dilma y sus ministros en lo que va del año, y es seguro que los funcionarios del Planalto analizaron con lupa las manifestaciones violentas, pero poco numerosas, del sábado en San Pablo, a las que se sumaron otras poco concurridas y pacíficas en decenas de ciudades donde se coreban consignas como “¡fuera FIFA!”, “Dilma, mira y escucha, en la Copa habrá lucha” (ver aparte).

El gobierno está advertido de que si bien los mundiales recientes (2002, 2006 y 2010) no contaminaron el humor electoral de los brasileños, éste, por jugarse en casa, es diferente: el oficialismo puede perder votos si hubiera convulsión callejera, represión y el Scratch no conquista su sexto título: en esto vale la máxima de Felipao Scolari, “el único resultado posible es ser campeones”.

La entrada al campo de Lula, tan conocedor del fútbol como de la política, garantizará al gobierno y a la candidatura de Dilma el diálogo con los movimientos sociales, como ya ocurrió el año pasado en los momentos de mayor tensión, lo cual permitió restablecer una cierta racionalidad política a las protestas y evitar que sean masa de maniobra de oportunistas.

Con la barba algo rala y la voz menos potente que otrora, Lula está de vuelta para trabajar a tiempo completo por el segundo mandato de su compañera Rousseff, y el cuarto consecutivo del PT. Contando con un jugador como él, cualquier equipo se sentiría ganador.

Página/12 :: El mundo :: Una dupla fuerte que encara un año clave

07/01/2014

Ou o Brasil acaba com os rentistas ou os rentistas acabarão como Brasil

Até que enfim alguém dos grupos mafiomidiáticos vê e diz o óbvio: os problemas do Brasil passam longe da produção ou dos programas sociais. Estão muito bem localizados nos Bancos. Não foi por acaso que o otimismo deles foi ao auge quando, no Governo FHC, os juros chegaram a 45%. Quando, no governo Dilma, os juros chegaram a 6%, ouve o golpe do tomate. A inflação do tomate foi o mote para desencadear uma campanha incessante pelo aumento dos juros. Os que vivem de aplicações e poupança, festejaram. Quem produz, não.

CLÓVIS ROSSI

Quem deveria ficar "nervosinho"

Um estranho país em que os ricos batem recorde de pessimismo, mas os pobres parecem contentes

Há algo de profundamente errado em um país, um certo Brasil, em que os ricos choram (e de barriga cheia), ao passo que os pobres parecem relativamente felizes. Na ponta dos mais ricos, refiro-me à pesquisa da consultoria Grant Thornton que o caderno "Mercado" publica hoje, páginas adiante, e que mostra um absurdo recorde de pessimismo entre os executivos brasileiros.

Na ponta dos pobres, valem as sucessivas pesquisas que mostram satisfação majoritária com o governo Dilma Rousseff, a ponto de 11 de cada 10 analistas apostarem, hoje por hoje, na reeleição da presidente. Como ninguém vota em governo que o faz infeliz, só se pode concluir que uma fatia majoritária dos brasileiros, especialmente os pobres, está rindo.

Que a economia brasileira tem problemas, ricos, pobres e remediados estão cansados de saber. Problemas conjunturais (o crescimento medíocre dos anos Dilma ou a forte queda do saldo comercial, por exemplo). Problemas estruturais que se arrastam há tantos séculos que nem é preciso relacioná-los aqui. Daí, no entanto, a um pessimismo recorde vai um abismo. Um país em que há pleno emprego e crescimento da renda não pode ser campeão de pessimismo nem pode ficar em 32º lugar, entre 45, no campeonato mundial de pessimismo. É grotesco.

Grotesca igualmente é uma das aparentes razões para o surto de pessimismo que vem grassando desde meados do ano passado. Seria a diminuição do superavit primário, ou seja, do que sobra de dinheiro nos cofres públicos depois de descontadas as despesas e tem servido exclusivamente para o pagamento dos juros da dívida. Foi por isso que o ministro Guido Mantega apressou-se a divulgar os dados de 2013, para acalmar os "nervosinhos".

Quem deveria ficar nervoso, mas muito nervoso, não apenas "nervosinho", é exatamente quem está contente com o governo.

Basta fazer a comparação: os portadores de títulos da dívida pública (serão quantos? Um milhão de famílias? Cinco milhões no máximo?) receberam do governo, no ano passado, R$ 75 bilhões. É exatamente quatro vezes mais do que os R$ 18,5 bilhões pagos às 14 milhões de famílias (ou 50 milhões de pessoas) que recebem o Bolsa Família.

Quatro vezes mais recursos públicos para quem tem dinheiro para investir em papéis do governo do que para quem não tem renda. Seria um escândalo se os pobres tivessem voz. Mas quem a tem são os rentistas que ficam reclamando da redução do que recebem, como se houvesse de fato a mais remota hipótese de que o governo deixe de honrar sua dívida. Fazem um baita ruído com os truques contábeis que permitiram o superavit, mas não dizem que, com truque ou sem truque, a dívida líquida diminuiu este ano, de 35,16% do PIB em janeiro para 33,9% em novembro, última medição disponível.

Ou, posto de outra forma: o governo, supostamente irresponsável, gasta menos do que arrecada e ainda pinga 1,3% de tudo o que o país produz de bens e serviços na conta dos mais ricos e apenas 0,4% na dos pobres entre os pobres. E os ricos ainda choram.

crossi@uol.com.br

29/09/2013

Espanha, de Felipe Gonzáles a Mariano Rajoy, modelos de FHC

Filed under: Desemprego,Espanha — Gilmar Crestani @ 10:17 am
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"Tengo dos carreras, un máster y limpio WCs": el texto viral sobre la emigración de jóvenes españoles

EL HUFFINGTON POST  |  Por Rodrigo Carretero Publicado: 28/09/2013 18:23 CEST  |  Actualizado: 28/09/2013 18:23 CEST

twiter WC

"Me llamo Benjamín Serra, tengo dos carreras y un máster y limpio WCs". Así de rotundo comienza uno de los textos que más se está moviendo por las redes sociales este fin de semana.

En él, Benjamín, valenciano de 25 años, cuenta su historia: licenciado en Periodismo y Publicidad y Relaciones Públicas con Premio Extraordinario Fin de Carrera en ambas, un máster en Community Management y actualmente "barista" en Londres. Es decir, trabaja en una cadena de cafeterías y allí se ocupa de recoger mesas, atender a la caja, descargar el pedido y… limpiar baños.

"Limpio la mierda de otros en un país que no es el mío. No me avergüenza hacerlo. Limpiar es un trabajo muy digno. Lo que me avergüenza es tener que hacerlo porque nadie me ha dado una oportunidad en España", dice Benjamín en su texto, en el que reconoce que "después de tanto esfuerzo" creía que se merecía algo mejor. "Parece ser que me equivocaba", lamenta.

"La repercusión que ha tenido el texto me ha pillado por sorpresa. Lo escribí este viernes por la noche. Llegué a casa y estaba cansado, enfadado con la vida. Hablé con mi madre y con mi hermana por Skype y después lo escribí para desahogarme con la gente que tengo en mis redes sociales", explica a El Huffington Post.

En su texto, explica que con algunos "impresentables" le dan ganas de sacar los títulos y "ponérselos en la cara". "Pero realmente no serviría de nada. Parece ser que esos títulos sólo sirven ahora mismo para limpiar la mierda que limpio en los baños de la cafetería", dice.

EN LONDRES DESDE OCTUBRE DE 2012

Benjamín llegó a Londres en octubre de 2012 con una beca Leonardo para trabajar de prácticas en un periódico destinado sobre todo a la comunidad latinoamericana en la ciudad británica. El contrato se le acabó en abril y en cuatro días encontró el trabajo en la cafetería, que le permite mantenerse.

"Veo complicado volver a España. Busco trabajo allí, en Reino Unido y en Latinoamérica, pero en España hay muy poco, casi todo son becas", lamenta. Asegura que en Londres se ve a los españoles como "una plaga". "Para que nos consideren eso, es que aquí tenemos que estar viviendo muchos, muchos", avisa.

"A los políticos españoles les diría que se pusieran las pilas porque yo solo soy un ejemplo de lo que está pasando y somos muchos los que estamos en la misma situación", asegura Benjamín. Mientras, cuenta las horas que le quedan para volver a la cafetería. Sus títulos, de momento, no podrán parar el tiempo.

"Tengo dos carreras, un máster y limpio WCs": el texto viral sobre la emigración de jóvenes españoles

DisPérsio Árido

Filed under: Bancos,Financiadores Ideológicos,Pérsio Arida — Gilmar Crestani @ 10:07 am
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Faltou dizer da participação de Pérsio Arida na RBS. Antes dele, e coincidentemente, outro saído do desgoverno FHC, Pedro Parente. Todos usaram, e bem, a longa estadia de FHC no governo federal para abarrotarem as burras com dinheiro público e abrirem trilha para se infiltrarem em instituições financeiras por eles beneficiadas. Coincidente, também, que todas as instituições que hoje os abrigam são contra Lula e Dilma.

Ex-presidente do BC de FHC é contra crescimento econômico e a favor do aumento de juros e desemprego

Este aí da foto é Pérsio Arida, um dos gênios da equipe econômica do ex-presidente Fernando Henrique Cardoso, de quem foi presidente do Banco Central e do BNDES. Todos eles, hoje em dia, ou são banqueiros ou trabalham pra eles. O que por sí só justifica a ojeriza que o povo tomou pelos governos FHC.
Em palestra no 6º Congresso Internacional de Mercados Financeiro e de Capitais, em Campos do Jordão, no mês de agosto, Arida, que é sócio e membro do conselho do BTG Pactual (banqueiro, uau!), defendeu o seguinte:

  • novas altas na taxa básica de juros, porque o Brasil está crescendo mais do que poderia (ué, mas não criticaram o PIBinho?)
  • Os motivos para a taxa de juro subir são cristalinos
  • o desemprego deveria chegar a 6,5 a 7 por cento (está em torno de 5%, logo ele quer que o número de desempregados suba em algumas centenas de milhares)
  • PIB não poderia passar de 2 por cento (é a favor do PIBinho!)[Fonte]

Pérsio Arida é contra o crescimento econômico e a favor do aumento de juros e do desemprego. Depois não sabem por que povo não quer a volta deles ao governo.

Blog do Mello: Ex-presidente do BC de FHC é contra crescimento econômico e a favor do aumento de juros e desemprego

21/06/2013

O ovo da serpente

 

Igor Grabois: Reação contra a Dilma começou com a redução dos juros

publicado em 21 de junho de 2013 às 11:19

por Igor Grabois, especial para o Viomundo

Como, em tão pouco tempo, a direita brasileira conseguiu capturar uma onda de manifestações de massa, com causas justas e origem na esquerda? Por que tanta demonstração de insatisfação, mesmo em um período de bonança econômica? E, mais, por que essa concentração de ataques ao governo Dilma? Nem Lula viveu uma onda de ataques tão intensa no período do mensalão.

A ascensão do PT ao governo federal não alterou o bloco de classes que detém o poder do Estado no Brasil. Ao contrário, alguns setores, como o agronegócio se fortaleceram. As grandes empresas nos dois mandatos de Lula nunca lucraram tanto. Os dois maiores bancos lucram, sistematicamente, cerca de um bilhão de reais por mês. Houve crescimento do emprego e da massa salarial. Há motivos de satisfação tanto para a burguesia quanto para os trabalhadores.

Mas como no capitalismo não há equação de ganha-ganha, alguém perde com as mudanças na economia. Lula legou para a sua sucessora uma política monetária restritiva – a maior taxa de juros real do mundo – e uma taxa de câmbio insustentável. Não mexeu nos contratos das empresas privatizadas herdados de FHC. O crescimento da economia, cujos motivos e causas não cabem nesse espaço, conseguiu adiar a necessidade de solução dessas contradições.

A economia crescia e passou relativamente bem à crise internacional. O crédito cresceu a despeito dos juros altos. Reservas internacionais foram acumuladas em sucessivos superávits comerciais. E houve uma generalizada sensação de elevação dos padrões de vida.

Reduzir a Selic e deixar o real depreciar são medidas necessárias para o funcionamento do capitalismo no Brasil. Era inescapável para o governo Dilma. Não são medidas ideológicas, em que pese a cortina de fumaça que cerca esses temas. A taxa Selic, que é a taxa básica de juros da economia, vem descendo desde o ano passado. Com isso, a dívida pública diminuiu em termos de proporção do PIB. O governo reconheceu a manipulação cambial como saída da crise por parte das economias centrais. O dólar saiu de R$ 1,60 em meados de 2012 para R$ 2,15 neste momento.

Dilma atendeu uma reivindicação dos industriais, a redução da tarifa da energia elétrica. O governo pactuou os novos contratos sem a conta de amortização de investimentos já amortizados antes das privatizações. A apropriação de uma parte da renda nacional por acionistas das empresas elétricas diminuiu brutalmente.

A redução dos juros e a subida do dólar atingiram diretamente quem se beneficiava da arbitragem de juros e câmbio, ou seja, pegar dinheiro barato fora do país e ganhar dinheiro caro aqui dentro. Atingiu especuladores nacionais e internacionais. A estrela da bolsa brasileira, o setor elétrico, viu seus ganhos se reduzirem brutalmente. A subida do câmbio pega quem está endividado em dólar, fugindo dos juros do sistema financeiro brasileiro.

As camadas médias tradicionais, não a classe C da mídia, têm no Brasil um traço rentista. Vários têm suas economias vinculadas à Selic. A classe média tradicional se sente ameaçada pelas cotas nas universidades e não utiliza da saúde, educação e transporte públicos. Põe os filhos na escola particular – com mensalidades proibitivas – paga plano de saúde e anda de carro. Tem ojeriza do serviço público e o discurso anti-imposto cai como uma luva nas suas aspirações.

Portanto, a pequena-burguesia serve como base social para setores da esfera financeira que perderam com a redução da Selic, subida do câmbio e redução das tarifas de energia. É a base social ideal para o fascismo.

Não é coincidência o recrudescimento dos ataques à Dilma a partir de dezembro, quando houve o anúncio da redução da tarifa. De repente a economia estava um caos, com inflação galopante etc. Os ataques começaram no noticiário econômico, que uníssono pedia elevação da taxa de juros. Esses ataques se estenderam à imprensa internacional. Nesse quesito, o Banco Central piscou, aumentando em 0,75%  a taxa Selic.

O governo tem uma política de impulso à infra-estrutura e estímulo industrial via crédito e desonerações. Diariamente são anunciados setores beneficiados e novas políticas estímulo. A saúde e a educação básica são marginalizadas na política oficial. Os projetos de transporte urbano ou são abandonados ou andam a passo de cágado. Em nome do agronegócio se implode a política indigenista e o código florestal. Simultâneo aos ataques da direita, o governo perdeu apoios à esquerda. A sensação é que se beneficia o setor empresarial e se esquece do povo.

Com cara de grande capital, o governo sofre um ataque cerrado de parte do grande capital, aqui e no exterior. E a direita organizada percebeu a fragilidade organizativa dos movimentos originados na esquerda.

Este caldo de cultura, dirigido pelos perdedores da Selic, que tem a grande mídia como tambor, levou massas para as ruas. Quem esteve nas manifestações dessa quinta viu grupos fascistas organizados para muito além da internet, com apoio de pessoas comuns. A loucura pipoca pelos bairros e parece estar em todo lugar simultaneamente. A capilaridade impressiona.

Em São Paulo, a PM elegeu três vereadores nas eleições passadas. Está em todas as cidades e bairros. Em cada batalhão de bairro há um serviço de informações P2, que foi ostensivo nas últimas manifestações. Os alvos foram direcionados: prédios públicos, militantes de esquerda, interrupção de vias públicas, sempre acobertados pela noite.

Há uma combinação entre mobilização, que pelo menos em São Paulo teve presença da juventude de igrejas evangélicas, cobertura da mídia, falas de opinólogos de plantão, ação da polícia. O que a diminuição do capilé da Selic não faz. Nada de espontâneo, como querem fazer crer.

A tarefa da esquerda, agora, é recuperar as ruas e sair da letargia de correia de transmissão do governo. E superar o economicismo da atuação sindical. Barrar o fascismo exige ação política. As forças de esquerda precisam dirigir a vocalização das reivindicações dos setores populares e recuperar as justas bandeiras das mãos do fascismo, sob pena de perder a iniciativa política para a direita e viver um bárbaro retrocesso em cima de direitos duramente conquistados.

PS do Viomundo: Desse quadro fazem parte as reiteradas tentativas da revista The Economist derrubar o ministro da Fazenda, Guido Mantega. The Economist  é um órgão ideológico e um instrumento político do capital transnacional que busca ficar com a maior parte dos excedentes da sétima economia mundial.

Hoje, em sua  coluna na Folha de S. Paulo, Eliane Cantanhede engrossa o coro, insinuando que a saída de Mantega do governo seria a solução para crise. Diz ainda:  ”As tropas fiéis à presidente Dilma Rousseff tiveram de montar duas trincheiras: uma de defesa do Planalto, fisicamente; outra da própria presidente, politicamente”. Haveria tropas inféis? Seria uma ameaça?

Igor Grabois: Reação contra a Dilma começou com a redução dos juros – Viomundo – O que você não vê na mídia

01/06/2013

Impostômetro de impostores

 

Alguns mitos sobre impostos no Brasil

Postado por Juremir em 31 de maio de 2013

Reflexões sobre a crônica ‘Os Assaltantes’

Por Jorge Alberto Benitz em 28/05/2013 na edição 748

Assim como Claudio Bernabucci diz, ironicamente, ter como fonte de inspiração o maior jornal do Rio de Janeiro, eu digo, sem ironia, que ele, por igual, serve-me como inspiração por tocar nas suas crônicas temas que também me tocam. No momento, inspirou-me a sua crônica “Os Assaltantes”, que aborda a questão do imposto visto como um vilão pelos conservadores e de como apenas o Estado e o governo são ardilosamente embaralhados como se fosse a mesma coisa – isto é, o principal culpado pelos que o enxergam como agente responsável por pura e ilegítima extorsão. Daí em diante, estes indignados alinham um arsenal de hostilidade e grosseria típicas de conversas de botequim que, ressalte-se, são alimentados e potencializados pela grande mídia que vê neste entendimento crítico esposado pela classe média conservadora e de direita o habitat perfeito para disseminar o ódio ao Estado e à esfera pública em geral.

Não adianta demonstrar, como faz didaticamente Claudio Bernabucci, que “a carga tributária, ou seja, a relação porcentual entre o somatório de todos os impostos e a riqueza produzida por um país, é no Brasil muito menor que em outras economias de destaque. Em 2012, foi de 36% mas na Europa tal relação transita tranquilamente acima de 40%, tocando 45% na França e 46% na Alemanha, até chegar 55% no caso da Suécia, citada pelo Globo na ridícula comparação com o Brasil”. Ele cita aqui uma crônica publicada no jornal O Globo, de badalada comentarista que conclui que no Brasil se pagam “impostos suecos por serviços dignos de Afeganistão”.

Perfeito o enquadramento do cronista neste particular quando diz: “É notório, enfim, que a taxação progressiva e direta constitui elemento de equidade democrática e distribuição de renda. O Brasil, ao contrário, é um dos países com os impostos mais regressivos do mundo, ou seja, onde os pobres, através dos prevalentes impostos indiretos (no consumo e na produção) pagam muito mais que os ricos. Qualquer jornalista de média cultura deveria conhecer essa realidade e o fato de ignorá-la explica-se só com grande ignorância ou profundo preconceito. No caso dos donos do poder, não: trata-se de pura má-fé.” À frase “qualquer jornalista de média cultura deveria conhecer essa realidade”, eu acrescentaria que qualquer um medianamente informado deveria saber disso e ajudaria muito se a mídia exercesse adequadamente o papel de formar e informar, e não apenas de buscar o lucro a qualquer preço e defender o interesse dos 1% mais ricos.

Esnobe e discriminadora

Mais importante ainda é a sua afirmação de que “o Estado brasileiro é patentemente refém desses patrões que, controlando o Parlamento, impedem qualquer reforma fiscal mais equilibrada e democratizante. Como se sabe, o destinatário dos impostos é o Estado, e não o governo vigente, como a comentarista carioca afirma, levianamente”. Aqui, permito-me discordar, parcialmente, e dizer que a afirmação da comentarista carioca não é leviana. É uma afirmação malandra, no mau sentido, de alguém que sabe haver leviandade, mas que ao cometê-la atende à ideologia do patrão e, no mais das vezes, à sua própria. Pior, esta comentarista carioca sabe que a recepção do leitor adestrado de jornalões recebe sua leviandade como informação digna de crédito e aquele com mais discernimento, mas de direita, percebe a leviandade, porém aplaude qualquer ação que contribua na luta contra o inimigo ideológico. Sobre a recepção do brasileiro médio, William Bonner já se manifestou que o vê como “Homer Simpson, alguém com dificuldade para entender siglas e coisas mais ‘complexas’”.

Arrisco a dizer que estes dois sujeitos, o enquadrado por William Bonner como brasileiro médio e o culto, mas de direita, padecem, além de ignorância ou de preconceito, e, talvez por isso, de um sentimento de identificação com os interesses dos 1% mais ricos que o leva a não enxergar, a condenar nada que não se enquadre nestes (des) valores. Este sentimento de pertença a uma elite branca e podre, como bem disse o conservador Claudio Lembo, leva-os a aceitarem qualquer ação por mais desqualificada que seja, desde que esta seja capaz de aplacar seu temor, capaz de impedir, real ou imaginariamente, qualquer avanço, por mínimo que seja, dos direitos da classe pobre, da “senzala”, das novas classes médias que ascenderam social e economicamente nestes últimos anos. Na sua ótica, qualquer avanço destes significa diminuição da sua posição de distinção. Daí resulta “toda a grita” contra um sujeito como Lula, um retirante nordestino com todos os predicados desqualificadores demais para uma classe esnobe e discriminadora como é a elite brasileira, contra Bolsa-Família, contra os impostos, contra pobres demais nos aeroportos, contra o Estado.

***

Jorge Alberto Benitz é engenheiro e consultor, Porto Alegre, RS

Juremir Machado da Silva – Blogs – Correio do Povo | O portal de notícias dos gaúchos

31/05/2013

Cão ou vira-lata?

Filed under: Vira-bosta,Vira-latas — Gilmar Crestani @ 7:41 am
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FoicebookDo foicebuque, comemorando a vitória dos juros tantas vezes pedida pelo Banco Itaú:

Compare a saúde pública do Brasil com a inglesa. Mas não compare com a dos EUA.
Compare o nosso ensino público com a França. Mas não compare com o do Chile
Compare o nosso PIB com o da Suíça. Mas não compare com o da Grécia ou da Espanha.
Compare nossa política com a da Dinamarca. Mas não compare com a da Itália
Compare nossos empregos com a Alemanha. Mas não compare com os da Espanha
Compare nossas casas e apartamentos cada vez menores e mais caros com os da Holanda. Mas não compare com os do Japão
Compare nossa democracia com a Suécia. Mas não a compare com o que existe na China

Mais ou menos assim: você está desempregado. Arruma emprego ganhando R$ 1.200,00, sobe para R$ 5.000,00, consegue botar na faculdade seus filhos e ainda pagar um plano de saúde particular. No mês ou ano seguinte seu vizinho ganha na loteria e você, não. Seu crescimento comparado com o dele é um pibinho. O que eu quero dizer com isso é que, na visão do Mendonça de Barros, seria melhor se você continuasse desempregado… ou então ganhando um salário mínimo.

Veja, nesta sexta, 31/05/2013, as manchetes do El País sobre alguns países da Europa:

Itália:

La recesión eleva el paro en Italia a máximos en más de tres décadas

La tasa de desempleo alcanza el 12% en abril y entre los jóvenes supera el 40%

França:

Espanha:

La recesión no cede

La profundidad de la crisis desborda de nuevo las esperanzas de una pronta reactivación

Portugal:

Mário Soares une a la izquierda portuguesa contra la austeridad

El ex primer ministro socialista organiza una encuentro político en el que exige el fin de los recortes en gasto social

 

EUA:

EE UU crece un 2,4% hasta marzo

La primera revisión arroja un dato inferior al previsto condicionado por la política de austeridad y recorte del gasto

Débil avance del 0,4% del cuatro trimestre. Pese a esta mejora, en cualquier caso, una décima menos de lo proyectado hace un mes.

Lembram quando una crise nos “tigres asiáticos” levou a turma do Mendonção a passar o pires no FMI?

LUIZ CARLOS MENDONÇA DE BARROS

Um dia de cão na economia

Hoje, os mercados financeiros vão reagir com força à decisão tomada pelo Copom sobre os juros

A última quarta-feira foi um verdadeiro dia de cão nos mercados financeiros no Brasil. Logo na abertura dos negócios, investidores e instituições financeiras sofreram um primeiro choque em suas expectativas com a divulgação, pelo IBGE, de um novo pibinho no primeiro trimestre deste ano.

O mercado esperava um crescimento da ordem de 0,9% –que corresponde a 3,6% no período de 12 meses–, sendo que alguns chegavam a prever taxas superiores a 1%. O número divulgado pelo IBGE foi de apenas 0,6%.

Para o leitor fazer uma avaliação da pobreza de nosso crescimento econômico, no mesmo dia as autoridades suíças divulgaram os números do PIB desse pequeno país dos Alpes, também no primeiro trimestre do ano: os mesmos 0,6% do Brasil.

O choque foi muito grande e o mercado de ações respondeu com uma queda de mais de 2,5% no índice Bovespa ao longo do dia.

No mercado de câmbio, os especuladores –que já vinham apostando há algum tempo em uma desvalorização do real– aproveitaram o choque para empurrar as cotações de nossa moeda para nível recorde dos últimos meses.

O terceiro movimento especulativo dos mercados deu-se nas negociações com os juros Selic.

Respondendo às expectativas de que o BC iria responder ao PIB raquítico com moderação ainda maior no aperto da política monetária, os juros reduziram-se com força logo na abertura das negociações.

Por trás desse movimento pavloviano estava o raciocínio pelo qual a presidente Dilma não permitiria o uso dos juros no combate à inflação, como havia sido o teor de seu discurso recente na África do Sul.

Pois no início da noite, com os mercados já fechados, o Copom surpreendeu com uma aceleração na velocidade de elevação dos juros e com um comunicado ao mercado com termos duros sobre o combate à inflação neste e no próximo ano.

Reforçando esse compromisso, o BC informou a todos que a decisão havia sido unânime entre os diretores da instituição. Uma mensagem clara de que um novo Banco Central emergiu das cinzas da instituição que comandou com mão de ferro o sistema de metas de inflação nos oito anos do governo Lula.

Hoje, os mercados financeiros vão reagir com força a isso e muitos operadores que fizeram uma leitura errada do governo Dilma terão que voltar mais cedo de seu fim de semana alongado.

Certamente, a grande dúvida que comandará as reflexões de investidores e analistas econômicos estará centrada na extensão dessa inesperada mudança de atitude do BC.

Terá sido ela fruto de uma revolta interna-de uma instituição do Estado brasileiro com larga história e respeito de todos– depois de um período de perda de credibilidade em função de movimentos confusos na gestão do sistema de metas de inflação, uma das âncoras importantes do equilíbrio macroeconômico dos últimos 16 anos no Brasil?

Ou as mudanças são mais profundas e chegam mesmo ao Palácio do Planalto, com a presidente entendendo, finalmente, que trazer a inflação para mais próximo do centro da meta é o instrumento mais importante para manter o crescimento brasileiro e a felicidade consumista da nova classe média que a suporta?

Ou, ainda, que aumentar os juros agora com mais vigor é o melhor caminho para que os eleitores/consumidores, em outubro do próximo ano, estejam felizes e confiantes e sufraguem nas urnas o nome de Dilma Rousseff?

Se a presidente fizer uma leitura correta dos números do PIB, verá que a frustração dos analistas –e certamente dela também– veio principalmente da queda no consumo das famílias e que representam hoje 60% do PIB brasileiro.

Neste primeiro trimestre, a expansão dos gastos em consumo em relação ao trimestre anterior foi de apenas 0,1%, depois de ter-se expandido em média 0,9% nos três trimestres anteriores.

E o que diferencia principalmente esses quatro períodos sequenciais é a intensidade da inflação, que no início de 2013 chegou a quase 9% ao ano no comércio varejista e comeu boa parte da renda dos hoje endividados brasileiros de classe média.

lcmb2@terra.com.br

LUIZ CARLOS MENDONÇA DE BARROS, 70, engenheiro e economista, é economista-chefe da Quest Investimentos. Foi presidente do BNDES e ministro das Comunicações (governo Fernando Henrique Cardoso). Escreve às sextas-feiras, a cada 14 dias, nesta coluna.

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