Ficha Corrida

22/03/2014

Conchavo: Joaquim Barbosa confessa que “foi feito para isso sim”

Assas JB Corp  confessa, ao namorado da Ministra Ellen Gracie, que só faz conchavo com Gilmar Mendes, Celso de Mello, Marco Aurélio Mello e Carmen Lúcia. Não quer negócio com a África, só com Miami. E na Globo sente-se em casa, com a família

Barbosa recusou convites de Lula para ir à África

Edição 247/Fotos: Divulgação:

"Eu recusei terminantemente, primeiro porque não era da tradição da casa ministros do Supremo viajar em comitivas com o presidente da República. Segundo, porque eu percebi que aquilo era uma estratégia de marketing para os países africanos", disse o presidente do Supremo Tribunal Federal, Joaquim Barbosa, num dos trechos da entrevista concedida ao jornalista Roberto D’Avila

22 de Março de 2014 às 15:36

Do Conjur – "Eu jamais permiti que se utilizasse a minha presença aqui como ‘desculpa’ para o racismo brasileiro." A afirmação é do presidente do Supremo Tribunal Federal, ministro Joaquim Barbosa. Em entrevista ao jornalista Roberto D’Avila, do canal GloboNews, que irá ao ar às 0h deste domingo, ele disse que não aceita que afirmem que o motivo de ele estar no STF é racial.

Barbosa conta ter havido vários convites do ex-presidente da República Luiz Inácio Lula da Silva para viagens à África, todos recusados pelo ministro, que os viu como uma estratégia de marketing. "Eu recusei terminantemente, primeiro porque não era da tradição da casa ministros do Supremo viajar em comitivas com o presidente da República. Segundo, porque eu percebi que aquilo era uma estratégia de marketing para os países africanos".

O ministro disse ainda ser duro para mostrar que não concorda com que tudo se resolva "na base da amizade" no país. "O Brasil é um país dos conchavos. E eu não suporto nada disso." Segundo ele, sua forma de reagir não pode ser levada para o lado pessoal.

Barbosa recusou convites de Lula para ir à África | Brasil 24/7

10/03/2013

Política por outros meios

Filed under: Isto é EUA! — Gilmar Crestani @ 9:47 pm
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Como já escreveu o filósofo da Guerra, Carl von Clausewitz, "a guerra é a continuação da política por outros meios". O que a política norte-americana não consegue resolver, os marines antes e os drones agora, resolvem…

L’America invierà truppe in Africa. Non contro al-Qa’ida, ma contro la Cina

All’inizio di febbraio il governo del Niger ha autorizzato il dispiegamento dei droni USA per le operazioni di sorveglianza ed intelligence contro le milizie jihadiste attive nella regione del Sahel (si veda anche l’approfondimento di Antonio Mazzeo). La notizia non sarebbe così sconvolgente, se non fosse solo la punta dell’iceberg di un programma molto più ampio e articolato.

Gli Stati Uniti stanno dispiegando truppe in 35 Paesi africani, a cominciare da Libia, Sudan, Algeria e appunto Niger. La notizia, annunciata dall’agenzia AP a Natale e passata pressoché inosservata sui principali organi d’informazione, pare gettare le basi per un futuro intervento americano nel Continente nero.

In particolare, reparti speciali delle forze armate USA, coadiuvati dagli eserciti locali, saranno in grado di partecipare a più di cento esercitazioni militari sul campo già dal prossimo anno.

Ufficialmente, Washington intende eradicare la minaccia terroristica nel Nord Africa. Lo stesso conflitto in Mali (d’iniziativa francese, ma col supporto americano) testimonia che una dozzina d’anni dopo l’11 settembre, la guerra al terrore ha inaugurato un nuovo fronte: quello del deserto.
Dunque il problema esiste.

Tuttavia, un tale dispiegamento di forze nel continente avrà l’effetto di rendere tutta l’Africa, e non solo la regione sahariana, un immenso teatro di operazioni militari degli Stati Uniti. Curioso, se pensiamo che la presenza di al-Qa’ida e affini non è segnalata in quasi nessuno dei 35 Paesi in questione.

Quasi tutti, però, sono in affari con aziende cinesi. E quasi tutti sono ricchi di risorse: petrolio, diamanti, rame, oro, ferro, cobalto, uranio, bauxite, argento, legname e frutti tropicali.

Ecco dunque il vero obiettivo dell’AFRICOM: eliminare l’influenza della Cina dalla regione. Non bastando più il soft power (il Washington consensus è ormai un retaggio del passato), per vincere la sfida col Dragone cinese si ritorna alla muscolarità del caro vecchio hard power.

Ma niente colpi di Stato stile Guerra Fredda, stavolta: è sufficiente dispiegare le proprie truppe in difesa del regime locale (quasi mai democraticamente eletto) contro i gruppi armati eventualmente attivi sul territorio. Obiettivo dei regimi: mantenere il potere. Obiettivo degli Stati Uniti: acquisire appalti e concessioni estrattive.

Come conferma Unimondo:

L’invasione non ha pressoché nulla a che fare con l’”islamismo”e quasi tutto a che fare con l’acquisizione di risorse, in particolare minerali, e con l’accelerazione della rivalità con la Cina (…)

Come nella guerra fredda, la divisione del lavoro prescrive che il giornalismo e la cultura popolare occidentali mettano a disposizione la copertura a una guerra santa contro un “arco minaccioso” di estremismo islamico, non diverso dalla fasulla “minaccia rossa” di una cospirazione mondiale comunista.

La vicenda Kony deve pur insegnarci qualcosa.

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04/07/2011

Navio Negreiro

Filed under: Lula — Gilmar Crestani @ 9:08 am
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Ofensiva diplomática de Lula en Africa

En los últimos 45 días, Lula fue una tromba: visitó a Fidel Castro y Hugo Chávez en La Habana y Caracas, disertó ante banqueros en México, recibió a Humala, le deseó suerte a Cristina Kirchner y habló ante los mandatarios de la Unión Africana.

Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

Luiz Inácio Lula da Silva faltó a la palabra empeñada. Antes de concluir sus 8 años de gobierno, lo que ocurrió el 31 de diciembre pasado, había prometido tomar distancia de las responsabilidades de Estado y sólo después de varios meses retornar gradualmente al ajetreo político. Nada de ello ocurrió.

En los últimos 45 días, Lula fue una tromba: visitó a Fidel Castro y Hugo Chávez en La Habana y Caracas, disertó ante banqueros en México (donde fue recompensado con una buena paga), recibió al futuro presidente peruano Ollanta Humala, deseó suerte a la candidata Cristina Fernández durante un encuentro con dirigentes kirchneristas en Brasilia y, lo más sobresaliente, repudió los bombardeos occidentales sobre Libia, al hablar el jueves pasado ante los mandatarios de la Unión Africana reunidos en Guinea Ecuatorial, antes de seguir viaje a Chile.

Por cierto, el ex mandatario hizo un comentario breve sobre la crisis libia, a la que refirió en una sola de las más de 120 líneas de su discurso en Africa, pero fue directo al punto. “Precisamos una ONU suficientemente representativa, capaz de negociar con valentía una salida pacífica a la crisis de Libia, de imponer un cese al fuego.”

Jean Ping, el titular de la Unión Africana, urgida de evitar la secesión libia y la implantación de un enclave de la OTAN en el norte del continente, fue más rotundo que Lula en su crítica a los ataques y el abastecimiento francés de armamento a los alzados.

“Las armas ya están llegando a Al Qaida, a traficantes de drogas y de personas. Serán usadas para desestabilizar a los estados africanos y secuestrar a quien sea que pueda pagar”, reclamó Ping en la misma sesión donde había disertado Lula. Al ex presidente no le escapan las masacres de Muammar Khadafi y otros líderes devorados por las protestas norafricanas, comparables, en su opinión, con las movilizaciones populares de los ’80 contra la dictadura brasileña.

Por eso el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff anunció su disposición a estudiar la concesión de refugio para quienes intentan huir del infierno libio. Es factible que la alocución de Lula ante los 53 mandatarios africanos haya sido un mensaje destinado a la secretaria de Estado Hillary Clinton, por quien no parece guardar simpatía, especialmente desde que el Departamento de Estado lo cuestionó por acercarse a Irán en 2010.

Mientras Lula hacía proselitismo tercermundista en Africa, Clinton defendía la democracia occidental en España, donde conversó con el premier José Luis Rodríguez Zapatero y recibió un jamón de manos del dirigente conservador Mariano Rajoy, un entusiasta de las incursiones de la OTAN.

Los discursos de Lula y Clinton exhiben las divergencias, claras aunque sin llegar a ser antagónicas, existentes entre Brasilia y Washington sobre el conflicto libio, ya insinuadas meses atrás, cuando los sudamericanos se abstuvieron en la votación del Consejo de Seguridad que aprobó la Resolución 1973, promovida por la Casa Blanca y autorizando los raids sobre Trípoli. Un detalle. Las palabras de Lula abogando por una solución negociada en Libia no expresaron un parecer personal, fueron oficiales, porque la presidenta Rousseff lo designó como jefe de la misión brasileña ante la Unión Africana. Este nuevo capítulo de la política externa brasileña, con Lula desempeñando el rol de canciller ad hoc, dejó instalado un discurso de doble mano.

Así, mientras Dilma (reciente anfitriona de Barack Obama) atenúa las aristas con Washington, pero sin llegar a una diplomacia carnalmente menemista, Lula aguijonea al Primer Mundo y se torna cada vez menos simpático para Washington, o al menos para los halcones que cercan a Obama.

El mundo marcha hacia un orden “multilateral, una nueva geopolítica, con la presencia de nuevos actores… Precisamos una ONU suficientemente representativa para enfrentar las amenazas a la paz mundial”, dijo el jueves en Guinea Ecuatorial.

Y el viernes, en Angola, reforzó, “creo que América latina y el continente africano deben tener más representación en el Consejo de Seguridad. Eso es sólo una cuestión de tiempo. Brasil puede y debe tener una relación más fuerte con el continente africano… Brasil tiene la obligación política y moral de ayudar al desarrollo de Africa y la presidenta Dilma Rousseff está comprometida con esa idea”.

Lula ha trabajado, durante sus ocho años de gobierno, para conquistar la confianza de los mandatarios africanos, en el entendimiento de que esa alianza con ese continente es crucial para la proyección global de Brasil, y en la disputa silenciosa por espacio de poder frente a China, que lleva las de ganar por sus inversiones en el Continente Negro.

Los resultados efectivos de esa aproximación comenzaron a verse hace 15 días, cuando Brasil, con el apoyo africano y otros países del Tercer Mundo, conquistó la dirección de la influyente FAO, organización de la ONU para la Agricultura, derrotando al ex canciller español Miguel Angel Moratinos. La elección del ingeniero José Graziano evidencia el peso cada vez mayor de Brasil.

Página/12 :: El mundo :: Ofensiva diplomática de Lula en Africa

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