Ficha Corrida

23/02/2014

Um d’Os últimos soldados da Guerra Fria

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EL MUNDO › ENTREVISTA A RENE GONZALEZ, EL CUBANO QUE SE INFILTRO EN LOS GRUPOS VIOLENTOS DE MIAMI

“Fue difícil dejar el país y quedar como un traidor”

Empezó a cumplir con la misión que le encargó el gobierno cubano al robar un avión en Cuba. Hasta el comienzo fue clandestino y ni su familia sabía que volaría a Miami para meterse en las organizaciones que buscaban montar acciones agresivas contra su país. Condenado a 15 años, es el único de Los Cinco que fue liberado. Aquí cuenta su historia.

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Por Martín Granovsky

Desde La Habana

De mañana en una casa de La Habana, una ciudad inundada por especialistas que participan del congreso Universidad 2014 y por editores y escritores invitados a la Feria del Libro. El tipo con altura de basquetbolista que antes de la entrevista conversa con uno de los especialistas, Pablo Gentili, el secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, luce tranquilo. Es uno de los cinco cubanos que fueron procesados en Estados Unidos luego de infiltrarse en Miami para buscar información sobre los grupos violentos contrarios al gobierno de Fidel Castro. René González es el único de Los Cinco que está libre. Los otros siguen presos.

–Me gustaría una definición de Los Cinco a cargo de uno de ellos.

–Primero que todo, somos cubanos comunes. Somos hijos de un país que, como nosotros, ha tenido a muchos hijos. Crecimos bajo la amenaza del terrorismo, presenciando cómo se imponía sobre Cuba la muerte, desde Miami específicamente. Tuvimos que participar en entierros de compatriotas que habían sido asesinados por bandas terroristas establecidas en Miami con el apoyo del gobierno norteamericano. Y como cubanos se nos pidió que nos infiltráramos en esos grupos. Dijimos que sí y lo hicimos. Como resultado de esas acciones, el gobierno norteamericano nos detuvo en 1998 y nos sometió a un proceso fraudulento. La naturaleza de ese proceso es la que ha provocado que haya trascendido esta historia y que ya muchos nos conozcan alrededor del mundo. Hasta hoy yo soy el único que está en libertad y mis cuatro hermanos siguen en prisión. Pero, bueno, básicamente esos somos Los Cinco.

–¿Cómo fue el inicio de la misión de infiltrarse? ¿El gobierno cubano pidió, ofreció u ordenó que lo hicieran?

–Me piden. Esta no es una misión que se pueda ordenar. Y no sé qué hay que ofrecer. Es puro sacrificio. Al pedírmelo me insistieron en que lo pensara y me advirtieron que era una misión riesgosa. No lo pensé mucho y dije que sí.

–¿Era una misión riesgosa o suicida?

–Si todo salía bien, salías ileso. Nosotros no perdimos la vida, tuvimos que ir a la cárcel. Cuando yo hablo con los jóvenes en Cuba, se los digo: “Esto es una misión que si ustedes no quieren, no digan que sí”. Yo no creo que eso demerite a nadie. Sencillamente, tiene muchos riesgos y requiere de características que uno mismo ni siquiera se las imagina en el momento en que le proponen la misión. Las va descubriendo.

–¿Qué características?

–Soy un tipo bastante abierto y me cuesta trabajo fingir, por lo general. Y yo nunca pensé que pudiera hacerlo, realmente para mí fue lo más difícil. Incluso lo fue desde aquí. Yo a veces digo que fue más difícil aquí que allá. Porque aquí tuve que fingir antes de irme frente a mis hermanos, frente a mis compañeros, frente a la gente que me apreciaba, que me tenía en alta estima. Y, de pronto, me tuve que ir convirtiendo poco a poco en alguien distinto a lo que era. A lo mejor eso me fue ayudando, porque uno va dando pasos, pero los va dando con un poco, primero, de trabajo, un poco de dolor, porque a ti no te gusta defraudar a una persona cuya confianza tú estimas. Fue difícil tener que dejar el país y quedar para ellos como un traidor, como una persona que los había abandonado. Lo hice como lo haría cualquier otro, como cualquier policía que en cualquier país del mundo tiene que infiltrarse en una banda de delincuentes o de criminales sin ser él un criminal. Por eso cuando nos detuvieron sentí el alivio de poder volver a ser yo mismo.

–¿En qué consistió el fingimiento inicial en Cuba?

–De ser un militante te vas convirtiendo en una persona que empieza a decepcionarse, a desilusionarse. Pero no perdí el aprecio de mis compañeros. Las personas por lo general son generosas y se resisten a aceptar que tú cambies mucho. Eso es un instinto natural. Consideraron que yo seguía siendo buena gente. Mientras tanto renuncié a mi carrera. Era piloto. Como pasé a trabajar en deportes aéreos, había un espacio para volar.

–¿La misión incluía robar un avión en Cuba y cruzar a la Florida?

–Sí. Eran tiempos difíciles. En 1989 y 1990, la economía del país empezaba a sentir los efectos del derrumbe del campo socialista. Obviamente se resintió el deporte aéreo y volar se hacía más difícil. Un fin de semana logré ir a trabajar como controlador de vuelo. Por una de esas coincidencias del destino fue un argentino el que me llevó al sitio donde saltaban los paracaidistas. Se llama Santiago, un sobrino del Che que era paracaidista. Bueno, ese día me quedé en la torre. Se me dio cuando pararon los vuelos, porque el viento estaba un poco malo y no acompañaba la actividad del salto. Bajé, me monté en el avión y me lo llevé. Ya estaba en el punto de no retorno. Tenía que seguir. Una vez que sigues tienes que tener éxito, porque si no, caes preso o te matan. En realidad había pensado en que ese fin de semana me llevaría el avión en la madrugada del día siguiente. Pero cuando ellos me dicen que van a parar los vuelos, yo les insisto en que le echen gasolina al avión. Tenía 400 litros y no podían echarle más. Saqué mentalmente la cuenta. Me dije: “Bueno, con eso llego justo allá a los Cayos de la Florida”. Y, efectivamente, llegué bastante justo, pero llegué.

–¿Con qué margen, con esos 400 litros?

–Ninguno (risas). El vuelo duró una hora y veinte. Lo hice como un profesional, aunque el despegue fue un poco catastrófico porque me llevé el avión de la misma rampa de parqueo, sin alinearlo en la pista. El avión no estaba listo para el vuelo. Después de que lo despegué tuve que orientar todos los instrumentos en dos o tres minutos. Recuerdo bien cuando dejé la isla. El corazón se me apretó. Miré hacia atrás. Dejaba todo. Mi esposa, mi hija… Pero, bueno, el piloto se impuso. Me ocupó mucho tiempo el cálculo de la potencia, cómo hacía para irme más rápido de Cuba sin gastar demasiado combustible y después cómo reducir para ahorrar más combustible. Finalmente, subir y buscar un poco de visibilidad para encontrar los Cayos de la Florida. Y, bueno, ya al final del vuelo, la decisión de si lanzarme. En un momento pensé que tendría que tirarme en el agua porque no veía los cayos.

–¿Paracaídas o amerizaje?

–Amerizar cerca de algún barco.

–¿Edad en ese momento?

–Tenía 34 años.

–O sea, menos de tres años el día de la Revolución Cubana, el 1ª de enero de 1959.

–La generación mía fue una generación que absorbió mucho de la revolución. Yo nací en Chicago en 1956. Mi padre se integró en Chicago al Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro, cuando Fidel ya estaba en Sierra Maestra. Cuando la invasión a Bahía de Cochinos, en 1961, salen a las calles a protestar y son agredidos en Chicago. Deciden que su suerte está echada con Cuba y, entonces, vienen para acá en uno de los últimos barcos que en aquella época estaban dando viajes entre Nueva York y La Habana. Yo tenía cinco años y sólo algún recuerdo. En una ocasión, mi madre fue a hacer una gestión para el viaje a Cuba y me dejó con alguna amistad o una familia. Y se le ocurrió a la persona ponerme una peluca y recuerdo a mi madre entrando y escandalizándose porque no me reconoció. Recuerdo el viaje que hicimos desde Chicago hasta Nueva York en el automóvil, algunos lugares en que paramos a comer, cómo dormíamos mi mamá y yo en la parte de atrás del auto. Y también recuerdo el viaje en el barco, imágenes así del barco, de la cocina, de la piscina del barco, Guadalupe. En Cuba, mi padre se incorporó a trabajar en la construcción de una fábrica. En ese tiempo, el Che Guevara era ministro de Industria, y se estaban construyendo muchos conglomerados industriales para unificar actividades que más bien estaban dispersas. Y, entonces, el viejo trabajó en la construcción de una fábrica de plásticos, y recuerdo que yo vi al Che ahí, casualmente, le di la mano y todo, yo tenía ocho años, ya cuando ellos terminan de construir la fábrica y el Che la inaugura en diciembre del ‘63. El Che era adorado por nosotros. Cuando él termina, pasa por entre la multitud y la gente lo empieza a saludar, y mi hermano y yo, que estábamos en la plataforma opuesta, les pedimos permiso a los viejos para ir a saludar al Che y bajamos y nos metimos entre la gente y llegamos adonde estaba él y empezamos a decirle: “Che, Che”. Me pasó la mano por la cabeza, me dio la mano. Y a mi hermano. Pero eso nunca se nos olvidó.

–Volvamos al vuelo hacia los cayos y el objetivo de aterrizar vivo.

Tenía que ir al Norte, pero el viento estaba fuerte por la izquierda, del noroeste. Salí, volé con potencia maximal por unos 5 o 6 minutos para alejarme rápido de las costas de Cuba, muy cerca del agua, a dos o tres metros de altura, y ya una vez que me alejé bastante reduje la potencia a potencia económica para poder volar más tiempo, más lejos. Así me mantuve un tiempo, para evadir los radares cubanos y evitar la intercepción cubana, hasta que calculé que ya debía estar cerca de los Cayos de la Florida. Entonces, decidí subir, ya despegarme del agua para buscar visibilidad. A ese régimen yo iba a unos 180 kilómetros más o menos. Empezaron los indicadores de emergencia de combustible a encenderse. Este avión tiene dos tanques, uno en cada ala, y cada uno de los tanques tiene un indicador, cuando le quedan 75 galones. Vi barcos. Decidí volar por arriba de ellos. Si después del último barco no veo tierra, a los cinco minutos regreso y me tiro en el agua al lado del barco para que me saquen. Sobrevolé el primer barco, el segundo, el tercero y empecé a contar y dije: “Bueno, aquí no hay otra, cinco minutos y, si no veo tierra, me regreso y me tiro al lado del barco”. Pasé por arriba del barco y empecé a ver el reloj. Un minuto, dos minutos, tres minutos, cuatro, cinco.. Y la tierra. Una cosa increíble. Pensaba ir a la base de Boca Chica, que es la base naval que tienen los norteamericanos en el Key West. En ese momento me sentí como Cristóbal Colón. Ya dije: “Bueno, por lo menos si me tiro en cualquier lado es pegado a la tierra y ahí llego a tierra”. Y cuando empezó a aclararse ya la visibilidad, o sea, a acercarme, lo primero que tenía delante de mí era la base de Boca Chica, o sea que todo me salió perfecto. Me tiré. Fue un aterrizaje bastante brusco. Estaba muy tenso. El avión dio varios brincos. Recuerdo que ya cuando frené el avión, me quedé en medio de la pista con el motor en bajo, y traía un termo de café, lo abrí, me serví un café, me lo tomé y tiré el termo hacia atrás. Salió dando tumbos por ahí. Y me eché hacia atrás y me empecé a relajar, hasta que llegaron las autoridades. Hay quien dice que todo aterrizaje del que tú puedas salir caminando es un buen aterrizaje. Y, bueno, ése fue el caso. El trámite fue rápido, porque yo había nacido en Estados Unidos y presenté mi inscripción de nacimiento. Ellos no sabían en realidad qué hacer conmigo porque normalmente al inmigrante lo llevan a un centro de detención de inmigración. Pero al final localizaron a mi abuela, se hizo un trámite más bien personal, con un señor de origen cubano que vivía ahí en Cayo Hueso, y él me acogió esa noche y al otro día mi abuela pagó los pasajes y me fui para Sarasota con ella.

–¿Sin ninguna sospecha encima?

–Mi padre no era una personalidad pública. Salí de la base y en mayo de 1990 terminé instalándome en Miami, en lo de una tía abuela. Mi familia de los Estados Unidos no era de revolucionarios pero tampoco de militantes contra la revolución. Gente buena, de buenos sentimientos, con una larga historia de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Gente sencillamente noble que se había ido para allá en los años ’40. Ni anticastristas ni fanáticos de la política. Su preocupación siempre ha sido familiar, tanto desde que llegué allá como incluso después del arresto y todo. Los aprecio mucho.

–¿Cómo fue el acercamiento a los grupos anticastristas?

–Repetía el credo. El credo de que en Cuba las personas se arrastran por las calles, de que no tienen qué comer, de que se mueren y se caen muertos, de que la policía golpea a todo mundo en todas las esquinas. Cuando tú me preguntabas ahorita sobre la capacidad para fingir, yo te decía que es más fácil fingir allá. Primero, porque no implica un desgarramiento. Pero, segundo, porque es curioso que a ellos tú lo único que tienes que hacer es decirles lo que necesitan escuchar: cosas malas de Cuba.

–Pero muchos decían esas cosas. ¿Cuál era el plus especial?

–La forma en que llegué. Con un avión robado. Durante unos días fui una celebridad en el Miami Herald.

–¿Había un objetivo especial de aproximación?

–Iba viendo las circunstancias y me iba acercando a algunos grupos. Empecé por la CUPA, la Cuban Pilots Association, que era un grupo básicamente de pilotos. Muchos habían estado en Bahía de Cochinos. Otros habían sido mercenarios en el Congo. Había algunos célebres como torturadores en América latina, como Félix Rodríguez El Gato, que fue el que asesinó al Che y también tuvo sus vínculos con los torturadores y la dictadura argentina. Hoy disfrutando de la hospitalidad y la benevolencia del gobierno que lo formó como torturador, el de los Estados Unidos. Muchos habían ido del Congo a Nicaragua. Algunos, oficiales del ejército de Fulgencio Batista. Después me vinculé a HAR, Hermanos al Rescate, más jóvenes que los otros, aunque creados por veteranos como el terrorista Luis Posada Carriles, uno de los mayores criminales del hemisferio. Mi objetivo era primariamente recolectar información y enviarla para Cuba. Después, el gobierno cubano se encargaba de procesarla, analizarla y hacer lo que pudiera para desarticular acciones terroristas de los grupos contra Cuba. De paso, conseguí que terminaran en la cárcel dos narcotraficantes vinculados a esos grupos. Y eso también ayuda a desarticularlo porque se les acaba el sostén económico. Estuve ocho años entre esos grupos, desde el ‘90 hasta el ‘98 en que fuimos arrestados. Uno era el PUND y otro el Comando de Liberación Unido, que también tenía otro narcotraficante que pudimos identificar y lo desarticulamos. Y después al final me incorporé a lo que se llamó Grupo Democracia, que se dedicó a organizar flotillas para venir a provocar a Cuba, entrar en aguas cubanas, crear problemas entre los dos gobiernos. Y ése fue el último grupo en el que entré hasta que, bueno, se produjo la detención.

–¿Cómo reaccionó y cómo fue evolucionando la familia con el tema?

–Yo me voy como desertor. A mis padres eso los golpeó fuerte. No se lo podía decir a nadie porque, nada, son gajes del oficio, por decirlo de alguna forma. Es fuerte, esa es una de las cosas más duras. Mi hija tenía seis años cuando salí de Cuba. Al principio mi mujer decía: “Aquí todo parece indicar que ése es un avión que es un desertor, bueno, pues tengo que asumirlo así”. Después ella me ha contado un poco la historia, ella empezó a atar cabos. Y empezó a molestar y hubo que decírselo. Pero eso tomó un tiempo.

–¿Por qué en opinión de ustedes el proceso judicial fue fraudulento?

–Yo me preguntaría: “¿Qué no tuvo de fraudulento?”. El sistema legal norteamericano, el sistema federal, es disfuncional. No solamente para nosotros. Normalmente ellos aplican un sistema que se apoya mucho en la capacidad de hacer una negociación de cargo. Entonces, su modus operandi es que ellos te sobrecargan, vamos a suponer que una persona traficó con diez kilogramos de cocaína, pero uno de sus asociados traficó con 30, entonces, acusan a éste también de los otros 30 y le dicen: “Bueno, te vamos a dar una sentencia de vida, pero si cooperas con nosotros te quitamos los 30, te dejamos con tus diez y te damos cinco años”. Si cooperas, los fiscales te utilizan para mentir y tienes que hacer todo lo que los fiscales pidan para que el juez dé cinco años. Y la primera mentira que esa persona tiene que aprender a decirle al jurado, que yo diría que es la mentira fundacional del sistema, es que los fiscales le prometieron eso, le propusieron eso, pero que el juez es el que decide. Estadísticamente el juez siempre decide por lo que los fiscales quieren. Y eso pasó con el caso nuestro. Y desgraciadamente eso es lo que ha llevado el caso hasta aquí. Porque efectivamente nosotros habíamos violado las leyes norteamericanas, nosotros éramos agentes no registrados, lo cual implica una sentencia de diez años como máximo, pero entonces ellos, para subir, acusaron a tres de mis compañeros de espionaje y a uno de conspiración para cometer asesinato en relación con el derribo de los aviones de Hermanos al Rescate en el año ‘96. Pero nosotros dijimos: “Vamos a juicio porque nosotros no vamos a aceptar cargos falsos”. Se complicó todo y así estamos. Yo no fui acusado de espionaje porque me ocupaba exclusivamente de grupos paramilitares. Nunca tuve nada que ver con información militar. Hubo compañeros míos que sí. Si tú no buscas información clasificada, no eres espía. No es un problema de espiar al Estado o no. Muchas personas confunden eso. Tú puedes buscar información del Estado, pero que no sea clasificada por ese Estado. Pero tú puedes buscar una información civil de una corporación que el Estado había clasificado porque le conviene mantenerla. Por ejemplo, un avance tecnológico X, y el Estado y esa corporación se ponen de acuerdo y la clasifican. Aunque esa información sea civil, si es clasificada, si tiene un cuño que dice “secreto”, tú estás cometiendo espionaje al buscar esa información. Ellos confundieron al jurado haciéndole creer que porque mis compañeros estaban buscando información de naturaleza militar, habían cometido o estaban tratando de cometer espionaje. Pero, en realidad, la información que mis compañeros estaban buscando era pública, era información visual, información de periódicos.

–¿Quién fue el abogado?

–Lo puso la corte. Philip Horowitz. Lo considero mi amigo. Hizo un buen trabajo. Lo que pasa es que si las instancias que tienen que impartir justicia no quieren, no importa que tú ganes. Yo comparo el caso nuestro con el caso de un corredor de 400 metros. Llega primero a la meta y el árbitro dice: “No, el que gana hoy es el segundo porque a mí me da la gana”. Esto es lo que hicieron los jueces. Todo árbitro imparcial que ha mirado el caso se ha dado cuenta de que es una barbaridad y estamos hablando…

–¿Incluso analistas jurídicos norteamericanos?

–Analistas jurídicos norteamericanos, asociaciones de abogados de los Estados Unidos. El comité de detenciones arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, todos han emitido fallos en los que indican que el juicio fue injusto, que fue ilegal y que no se cumplieron con los estándares del debido proceso.

–¿Cuánto tardaron ustedes cinco en dejar de fingir?

–Hasta que no empieza el juicio, tú no puedes volver a ser quien tú eras. Mantuvimos discreción durante los dos años de preparación del juicio. Lo coordinamos. Primero no podíamos admitir que éramos agentes de Cuba. A nuestros abogados les costó trabajo también. Como no les dijimos, ellos fueron los que vinieron a Cuba. Al final el gobierno cubano confió en su profesionalismo. Y se hizo una muy buena defensa. Realmente, en el juicio de nosotros los papeles se invirtieron. Gerardo, que es caricaturista, hacía caricaturas de los fiscales, y aquellas caricaturas recorrían toda la sala incluyendo a los que nos cuidaban a nosotros y terminaban con el estenógrafo, porque la gente se empezó a dar cuenta de que el juicio era una farsa. Y se sintió en la sala. Y el día que a nosotros nos declararon culpables, esos alguaciles nos fueron pidiendo disculpas desde la sala hasta el piso. Una cosa impresionante. Tú te impresionas cuando una persona que se supone que te cuida cambia su actitud hasta decir: “Pero ¿y dónde está el espionaje? ¿Dónde está el asesinato?”. Empezaron a ver las pruebas de nosotros, las provocaciones de Hermanos al Rescate filmadas, propagandizadas en la televisión de Miami como si fuera una gracia. Y ellos mismos nos decían: “¿Pero cómo es posible que el gobierno cubano haya esperado tanto para tumbar esos aviones?”. Sin embargo, yo nunca fui enseñado a odiar a Estados Unidos. Yo creo que un país es mucho más que sus fiscales, que su gobierno, y es mucho más que el puñado de millonarios que controlan la vida de ese país.

–El abogado Horowitz, por ejemplo, parece haber seguido reglas basadas en la defensa de las garantías individuales.

–Desde que tomaron la decisión política de cometer esta venganza, porque al final todo esto es una venganza contra Cuba en cinco hombres, cogieron el camino errado y tuvieron que componer ese error con más errores. Y al final terminaron haciendo el ridículo en la corte, terminaron siendo el hazmerreír de todo el mundo porque ellos lo decidieron. Si ellos hubieran hecho un trabajo decente, el caso se habría resuelto de otra forma y ellos no hubieran tenido que rebajarse como se rebajaron. Y nadie cubrió realmente el juicio en la prensa norteamericana. Al principio sí, The New York Times, pero cuando el juicio empezó a mostrar su real naturaleza, se desapareció la muchacha de The New York Times y más nunca fue. Entonces, lo cubrió la prensa de Miami. La mayoría fue pagada. Y fue el juicio con cargos de espionaje más largo de la historia norteamericana. Siete meses de juicio con testimonios orales y pruebas. Testificaron tres generales norteamericanos por la defensa, voluntariamente, a defendernos a nosotros. Los fiscales tuvieron que traer a uno, a un general, que es ahora James Clapper, que es el asesor de seguridad nacional de Obama, que además tampoco pudo decir nada malo en cuanto al espionaje. Testificó un asesor del presidente norteamericano. Se trató el tema del terrorismo. El gobierno cubano contrató para presentar el recurso en la Corte Suprema a lo mejor que pudo encontrar en Washington, que es un especialista en Corte Suprema, que además es analista para la CNN: Tom Goldstein. Y Tom Goldstein estaba convencido de que él iba a poner el caso en la prensa. En Estados Unidos todos los días se discute un caso judicial. El que se comió a la mujer, el que mató al niño, el perro que se comió al vecino… Tom Goldstein presentó un brief en la Corte Suprema solidísimo, se consiguió un record en la historia norteamericana de amicus curiae, que son briefs de amigos de la corte que ponen partes desinteresadas, que incluía premios Nobel, incluía parlamentarios internacionales, incluía asociaciones internacionales de abogados, asociaciones nacionales de abogados de Estados Unidos, 12 amicus curiae, eso nunca se había visto en la Corte Suprema. Y cuando Goldstein llamó a la prensa, no fue nadie.

–¿Cuáles son las perspectivas de los cuatro que todavía siguen presos? ¿Cuáles son las deseables y cuáles son las posibles?

–Habría que empezar por las sentencias. Uno de mis otros compañeros que sale próximamente es Fernando González, al que lo sentenciaron a 17 años. Le sigue Antonio, hasta 2017. Ramón, hasta 2024, y Gerardo que está condenado a dos cadenas perpetuas. Este caso no se va a resolver en el ámbito legal. El ámbito legal ha sido una envoltura, para servir a una decisión política que se tomó. Se tomó la decisión política de vengarse de Cuba en cinco hombres. Hubo un panel de tres jueces que rompió con esa decisión política y después se revirtió.

–¿Ellos mismos lo revirtieron u otra instancia?

–Otra instancia del mismo tribunal. Pero todo ha sido una decisión política y yo creo que la solución va a ser igual: una decisión política. Puede ser usando la vía legal. De la misma forma en que le hicieron señas a los jueces para que violaran la ley, les pueden hacer señas para que la cumplan. Nosotros siempre hemos dicho es que lo único que nosotros demandamos es que se apliquen las leyes norteamericanas, que no las tergiversen, que vean los hechos, que los apliquen a sus leyes y que las apliquen.

–¿Cómo sería en términos procesales en el caso de las cadenas perpetuas? ¿Un indulto presidencial?

–Técnicamente el juicio concluyó. Pero hay un recurso que se le llama recurso extraordinario. El recurso sigue la misma ruta que sigue todo el caso legal. Se presenta ante la jueza. La jueza falla y se va a la Corte de Apelaciones de Atlanta. Y luego a la Corte Suprema. Ese recurso está pendiente. Y se basa en un error garrafal que cometió el abogado de Gerardo, en cuanto a la estrategia de defensa. El trató de defender bien a su cliente, pero cometió un error porque defendió a Cuba. Y los fiscales juzgaron a Cuba. Lo más fuerte que tiene este recurso es que el propio abogado reconoce su error. Pensó en un tema de un Estado contra otro y que el Estado cubano tenía derechos. Pero cometió un error: él pensó que era imposible que un jurado decente no se diera cuenta de que Cuba tenía derecho a defender su soberanía. Y en Miami no se puede encontrar un jurado decente. Ahora, los tiempos han cambiado. Hay muchas señales de que ya hay cansancio en esta política contra Cuba, señales inclusive dentro del propio Estados Unidos. Incluyendo a los cubanos que viven allí. Hace poco salió una encuesta en la que 56 por ciento de los norteamericanos decían que ya era hora de cambiar la política con Cuba. Obama ha perdido mucho tiempo tratando de congraciarse con una derecha que no lo quiere ni por negro, ni por liberal, ni por joven.

–René, ¿cómo fue el final de la sentencia?

–Han sido cuatro cruces. Respecto del tercero, yo cumplí mi sentencia el 7 de octubre de 2011. Desde un año antes, nosotros le pedimos a la jueza que me dejara hacer la libertad supervisada en Cuba, cosa perfectamente posible. La jueza tiene la potestad de modificar la libertad supervisada y permitir que una persona la cumpla fuera de Estados Unidos. Los fiscales siempre se propusieron que también la libertad supervisada fuera para mí y para mi familia otro castigo. Querían mantenerme separado de mi gente por tres años más. Además tenía que hacer la libertad supervisada en el mismo distrito en el que están los terroristas, los criminales que cuentan con complicidades en el FBI, en el gobierno norteamericano. Los fiscales se opusieron al pedido. Dijeron que era prematuro, que había que esperar a que cumpliera una parte de la libertad supervisada. Paralelamente los fiscales me habían propuesto que renunciara a la ciudadanía norteamericana a cambio de dejarme venir para acá. En un inicio yo me opuse.

–¿Por qué?

–Porque es un derecho de nacimiento. Uno no tiene por qué ceder los derechos de nacimiento. Pero después lo pensé bien y les dije a mis abogados que íbamos a aceptar la proposición de los fiscales. Me interesaba más que todo estar con mi esposa, con mis hijas, con mis padres, con mi hermano. Los fiscales simularon que estaban interesados en llegar a un acuerdo que implicara mi cesión de ciudadanía a cambio de que viniera para Cuba. Unos días antes de que yo cumpliera mi sentencia, llamaron a mi abogado y le dijeron que eso ya no estaba sobre la mesa. Días después, la jueza derogó la moción, y tuve que empezar a cumplir mi libertad supervisada en los Estados Unidos. Ahí, gracias a un amigo, pude conseguir, una casa en un lugar de la Florida, lo más lejos posible de la cárcel, viviendo en la clandestinidad, recluido prácticamente como en un monasterio, sin documentos, sin licencia de conducir, sin tarjeta de crédito.

–¿Cuánto tiempo?

–Fue un año y medio bastante difícil. Tenía la intención de renovar la moción, cuando hubieran pasado unos meses para que la jueza me dejara venir para acá. En febrero de 2012 estaba trabajando con mi abogado, para volver a renovar la moción, cuando mi hermano cayó gravemente enfermo. Tuvimos que posponer ese trabajo y pedirle a la jueza que me dejara venir por 15 días a ver a mi hermano. Los fiscales se opusieron también a que viniera a ver a mi hermano que estaba muriendo. Pero la jueza en este caso accedió. Por eso te digo que fue la tercera vez. Vine en abril de 2012.

–¿Tu familia ya había ido a Estados Unidos?

–Mis hijas, que podían, mi esposa no. A ella la deportaron y no la dejaron regresar más a verme. Yo regresé a Estados Unidos y volví en abril a incorporarme a mi libertad supervisada. Volví a empezar a trabajar con mis abogados para volver a poner la moción. Pusimos la moción en junio para que la jueza me permitiera renunciar a la ciudadanía.

–¿De quién fue la decisión de continuar y agotar el proceso judicial?

–Para nosotros ha sido muy importante la palabra en todo este caso. En todo este proceso nuestra ventaja nuestra ha sido moral y no vamos a regalarles esa ventaja moral. Ellos decidieron rebajarse y nosotros decidimos elevarnos.

–¿Nunca una duda?

–No, yo nunca dudé, yo iba a cumplir. No iba a regalarle a la jueza un argumento moral que nunca se ganó después de 15 años por una libertad supervisada. Se lo hubiera ganado antes, pero no ahora. Ni a ella ni a los fiscales. Y me río ahora porque cuando estábamos discutiendo eso con mi abogado y los funcionarios de las Bahamas, le decía a mi abogado: “Mejor que me dejen entrar, porque yo cojo un bote de Cuba y me voy para allá y me le planto a la jueza en la corte y le digo ‘ahora méteme preso’”, porque yo no iba a incumplir esa palabra que había dado. Pero, bueno, regresé, mi hermano falleció, volvimos a poner la moción, los fiscales se opusieron, y empezó un intercambio entre los fiscales y la jueza, hasta que mi padre falleció en abril de 2013. Y, entonces, ahí volvimos a poner otra vez una solicitud para venir de vacaciones a estar con la familia por el fallecimiento de mi padre. Y la renuncia a la ciudadanía norteamericana, con lo que caía el resto de la condena. Renuncié a la ciudadanía, la jueza recibió los documentos, los admitió. “Bueno, está bien, la libertad supervisada la puedes terminar en Cuba”, me dijo.

–¿Y la familia, René?

–Lo hemos enfrentado lo mejor que se puede. Al final, aunque ha sido tanto tiempo, para mí siempre el reencuentro con la familia ha sido como si no hubiera pasado el tiempo. Ha sido todo muy bonito, muy hermoso. Estamos juntos, estamos felices, tenemos un nieto ahora también que nos ha venido a alegrar más la vida a Olguita y a mí.

–¿En qué oficio piensa trabajar alguien que vivió esta experiencia?

–Como piloto me gustaría volar, pero reconozco que es muy difícil integrarme a la aviación como profesional. Creo que hay un campo ahora en la economía que se está abriendo, se están abriendo muchos experimentos, tenemos que aprender muchas cosas, y me gustaría trabajar en la economía en algo, en un proyecto de desarrollo local, pero la idea que tengo es esa, me gustaría participar en el proceso de cambio que se están produciendo: experiencias nuevas de autogestión, experiencias de relaciones más horizontales entre las empresas, entre empresas y gobiernos locales.

–¿Y el pasado permite adaptarse a la vida cotidiana de hoy?

–Toda experiencia te hace crecer. Si no te mata, te engorda. Y, obviamente, yo leí mucho en la cárcel. Historia, actualidad, Cuba… Me impuse un régimen de ejercicio fuerte por la mañana y por la tarde lectura, estudio. Empecé a estudiar la economía incluso en la cárcel. La Universidad de La Habana me asignaba profesores. Enviaban los materiales y estudié economía. Me propuse salir de la cárcel mejor de como entré. Dije “Bueno, si yo salgo mejor de como entré, esa va a ser mi medida de la victoria” y así fue. Yo creo que sí, que el régimen que me establecí en la cárcel me ha ayudado mucho. Yo creo que saqué lo mejor que pude.

–Ahora, a los 57 años, después de esta historia, imaginemos una vuelta a los 34 y al pedido de una misión en los Estados Unidos. ¿La respuesta volvería a ser la misma?

–Sí.

martin.granovsky@gmail.com

Página/12 :: El mundo :: “Fue difícil dejar el país y quedar como un traidor”

19/10/2011

Os últimos soldados da guerra fria

O comportamento do governo americano autoriza que todo e qualquer país possa prender qualquer cidadão americano. E há motivos de sobra para isso. Eles estão matando os que os EUA alegam ser terroristas em qualquer lugar do mundo. O terrorismo de estado praticado pelos EUA deve ser combatido na mesma moeda.

Recém-libertado, um dos ‘cinco cubanos’ escreve a Fidel e diz que seguirá lutando

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René González, um dos cinco cubanos presos nos Estados Unidos em 1998 sob a acusação de espionagem, escreveu ao ex-presidente de Cuba Fidel Castro dizendo que vai dar continuidade ao combate "ao qual vocês me convocaram".

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"Para mim, agora esta é uma trincheira na qual darei continuidade ao combate ao qual vocês me convocaram e vou até o final, até que seja feita justiça, seguindo suas ordens, fazendo o que tiver que fazer", escreveu González.
A carta, que foi publicada hoje na imprensa cubana, foi escrita nos Estados Unidos, já que González não poderá voltar à ilha caribenha devido a uma sentença que o obriga a passar três anos sob liberdade assistida em solo norte-americano.
González foi preso em 1998, junto a Gerardo Hernández, Ramón Labaniño, Antonio Guerrero e Fernando González. Eles foram condenados em 2001 por espionagem e envolvimento no abatimento de dois aviões de um grupo opositor radicado em Miami.
As autoridades cubanas admitiram que os "cinco heróis", como são conhecidos no país, trabalhavam como agentes, mas afirmaram que sua missão era impedir atos terroristas contra o então presidente Fidel Castro e que não ameaçavam a segurança dos Estados Unidos.
Na carta, o cubano diz que a missão "não foi nada mais que a continuação de tudo o que vocês têm feito pelo resto da humanidade".

http://operamundi.uol.com.br/conteudo/noticia/RECEMLIBERTADO+UM+DOS+CINCO+CUBANOS+ESCREVE+A+FIDEL+E+DIZ+QUE+SEGUIRA+LUTANDO_16046.shtml

12/10/2011

EUA: atores exigem liberdade para antiterrorista cubano

Artistas norte-americanos enviaram uma carta ao presidente Barack Obama para exigir a completa liberdade do antiterrorista cubano René González, informou nesta terça (11) o Comitê Internacional pela Liberdade dos Cinco Cubanos.
A carta faz parte da campanha Atores e Artistas Unidos pela Liberdade dos Cinco Cubanos e pede que González seja liberado para regressar, finalmente, a Cuba e reunir-se com seus familiares.
Entre as personalidades que assinaram a mensagem estão Edward Asner, Jackson Browne, Peter Coyote, Héctor Elizondo, Mike Farrell, Richard Foos, Danny Glover, Elliott Gould, Greg Landau, Francisco Letelier, Esai Morais, Michael Ou’Keefe, Bonnie Raitt, Susan Sarandon, Pete Seeger, Andy Spahn e Haskell Wexler.
René González, preso em 1998 e sentenciado em 2001 a 15 anos de prisão sob acusações de conspiração, fo0i libertado em 7 de outubro passado após cumprir sua sentença, mas uma juíza de Flórida negou-lhe permissão para viajar e reunir-se com sua família em Cuba.
"Não só a ordem para que cumpra três anos adicionais sob liberdade supervisionada nos Estados Unidos é abusiva, como também constitui um insulto gratuito que agrava ainda mais as já deterioradas relações entre ambos países", ressalta a carta.
O texto afirma ainda que “a decisão aumenta a dor da família, que encarará uma separação prolongada por mais três anos.
Durante os 13 anos em que René González permaneceu em uma prisão federal norte-americana, o governo de Washington negou vistos a sua esposa, Olga Salanueva, impedindo-a de visitá-lo, recordou a associação solidária com o povo cubano.
O documento a Obama adverte que, se González permanecer nos Estados Unidos, sua vida correrás perigo diante da agressividade de organizações violentas anticubanas sediadas sobretudo em Miami.
Os atores e artistas perguntam ao Presidente: "Como será garantida a integridade física de González no meio de um ambiente que gera tanta insegurança?"
O presidente Obama recentemente declarou que está aberto a novas relações com Cuba, pois esta é a oportunidade perfeita para comprovar sua boa vontade, permitindo que González se reúna com sua esposa, filhas e pais em Cuba: “É o tipo de gesto que poderia preparar essa nova relação”, afirmam os que assinam a carta.
O ator Mike Farrell declarou: “Eu rezo para que o presidente Obama entenda a injustiça cometida contra René González e os outros dos Cinco Cubanos em nome de jogos políticos. González cumpriusua injusta sentença e agora deve receber permissão para estar com a família, disse.
O patriota cubano faz parte do grupo conhecido internacionalmente como Os Cinco Heróis, que inclui Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, e Fernando González.
Os Cinco, como identifica a solidariedade internacional a esses lutadores contra o terrorismo, foram presos em 12 de setembro de 1998 na cidade de Miami. Um processo irregular e fraudulento, conduzido nos Estados Unidos, condenou-os em 2001 a penas que vão de dupla pena perpétua até 15 anos.
Redação Vermelho com informações da Prensa Latina

EUA: atores exigem liberdade para antiterrorista cubano – Portal Vermelho

08/10/2011

Os últimos soldados da guerra fria

Filed under: Cuba,Democracia made in USA,René González — Gilmar Crestani @ 10:20 am
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Piden a Barack Obama repatriación inmediata del cubano René González

Confía en que las solicitudes mundiales en favor de los cuatro presos restantes ejerzan presión

Foto

El ex presidente de Honduras Manuel Zelaya; el comandante nicaragüense Tomás Borge; Ricardo Alarcón, presidente de la ANPP de la República de Cuba, y el embajador de la isla en México, Manuel Aguilera de la Paz, durante el sexto Encuentro Continental de Solidaridad con Cuba, realizado ayer en el CECU del IPNFoto Roberto García Ortiz

Fabiola Martínez

Periódico La Jornada
Sábado 8 de octubre de 2011, p. 17

Desde la ciudad de México, Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) de Cuba, pidió al presidente Barack Obama que el recién liberado René González Sehwerert (uno de los cinco isleños acusados por delitos federales en Estados Unidos) sea repatriado de inmediato y no se le someta a la libertad supervisada; esto es, permanencia obligatoria de tres años más en territorio estadunidense.

Alarcón dijo que la vida de González Sehwerert –detenido junto con sus compañeros en 1998– corre peligro si no se le permite regresar a su país, luego de haber cumplido la condena impuesta. Ante esta libertad condicional, responsabilizó a Obama de cualquier incidente o atentado que le ocurra a su compatriota.

Hoy, la verdad toca nuevamente a la puerta de la Casa Blanca y nosotros tenemos que preguntarle a la administración del presidente Obama si él va a continuar en la senda vergonzosa, de maridaje y complicidad de sus antecesores o quiere hacer algo diferente; representar un cambio, expresó durante su participación en el sexto Encuentro Continental de Solidaridad con Cuba, que se realiza –del 6 al 9 de octubre– en la capital mexicana.

El caso de los cinco, como se identifica la historia de los cubanos considerados por Estados Unidos espías de instalaciones militares (la acusación fue por conspiración) y por La Habana monitores de eventuales ataques a la isla (ahora condecorados como héroes), se ha convertido en punto de referencia mundial que deriva en solidaridad o ataques a Cuba.

Los cinco fueron detenidos por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) en 1998, luego que la fuerza aérea cubana derribó dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate. Según una Corte federal, las aeronaves fueron derribadas gracias a la información que estos agentes dieron al gobierno de Fidel Castro. La contraparte alega que los aparatos invadieron el espacio aéreo cubano.

Cuba tenía todo el derecho del mundo a defenderse y ningún tribunal estadunidense tiene la menor autoridad para tapar ese hecho, dijo ayer Alarcón, uno de los funcionarios que más cerca ha estado de este proceso, así como de las gestiones para pugnar por la libertad de los acusados.

Recuento

Con base en ello hizo un recuento pormenorizado del expediente, auxiliado de su memoria y de los propios documentos estadunidenses, ahora públicos, en los cuales los fiscales reconocieron que el caso no tiene precedente y que estaban imposibilitados para demostrar los cargos.

En su exposición frente a decenas de representantes de 23 países que asisten al cónclave de solidaridad con Cuba y, más tarde en rueda de prensa, concedió un solo acierto a Estados Unidos en esta larga historia: haber logrado que el asunto no tenga difusión en los medios de comunicación, más allá de los sectores y naciones que admiten los argumentos cubanos.

Lo peor es el éxito del imperio en mantener el asunto en secreto… Yo pido por favor a los reporteros: ¡lean los documentos y permitan al público conocer algo de esto!

De acuerdo con su exposición, las pruebas, ahora desclasificadas, evidencian las arbitrariedades del juicio, mismas que han merecido el repudio de múltiples personalidades de relevancia mundial y de organismos defensores de derechos humanos, como Amnistía Internacional.

Atentos a la alocución del funcionario cubano estaban en primera fila Manuel Zelaya, ex presidente de Honduras; Tomás Borge, comandante de Nicaragua; Elizabeth Palmeiro, esposa de Ramón Lañino, en representación de los familiares de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos; Manuel Aguilera de la Paz, embajador de la isla en México; el diputado Osvaldo Martínez, presidente de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional de Cuba; Aleida Guevara, hija de Ernesto Che Guevara; la periodista Stella Calloni, de Argentina, entre muchos otros oradores y participantes del encuentro regional.

No obstante, Alarcón confió en que la multiplicación de solicitudes a Obama para que retire los cargos a los cuatro cubanos que siguen confinados en el hoyo (cárceles de máxima seguridad) se han de convertir en un “tsunami” que impulse al mandatario estadunidense hacia la justicia.

Si bien las fases formales del juicio se han agotado en perjuicio de los cuatro que siguen presos, en especial sobre uno de ellos, Gerardo Hernández Nordelo, sentenciado a dos cadenas perpetuas.

Lo que resta son los procedimientos extraordinarios, como el habeas corpus, para solicitar una revisión de la causa. Ahí, dijo, antes de que la juez tome una decisión, debe haber una discusión previa, un careo, presentación de pruebas.

Un recurso

–¿Y qué puede hacer al respecto el presidente Obama? –se le preguntó a Alarcón, uno de los cubanos con mayor conocimiento de la legislación estadunidense.

–De acuerdo con la Constitución de Estados Unidos, el presidente tiene potestad ilimitada de tomar cualquier decisión en cualquier caso.

Un periodista estadunidense le preguntó acerca del futuro de la relación bilateral Cuba-Estados Unidos, a lo que el presidente de la Asamblea cubana respondió: “Creemos en la lucha, en la perseverancia. El gobierno norteamericano sabe que hay una movilización en todo el mundo y que va a crecer. Ha habido una ola creciente en todo el orbe de personas que se interesaron por este caso. Ellos saben que esa ola funciona, la sienten y yo les garantizo que seguirá hasta que sea un tsunami que realmente los obligue a retirar las acusaciones”.

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La Jornada: Piden a Barack Obama repatriación inmediata del cubano René González

Os últimos soldados da guerra fria

Antiterrorista cubano é libertado após 13 anos

René González, um dos cinco cubanos presos nos Estados Unidos em 1998 sob a acusação de espionagem, foi libertado nesta sexta-feira (07/10) após passar 13 anos detido no país.

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O cubano deixou a prisão federal de Marianna, no norte da Flórida, por volta das 4h (5h no horário de Brasília). Ele é o primeiro integrante do grupo, conhecido em Cuba como os "cinco heróis", a ser libertado.
González, no entanto, não poderá voltar a ilha caribenha devido a uma sentença que o obriga a passar três anos sob liberdade assistida em solo norte-americano. Ele pretendia voltar à Cuba na companhia de sua esposa e de suas duas filhas.
O cubano, que tem nacionalidade dupla, pois nasceu em Chicago, teve seu pedido de retorno à ilha negado em fevereiro pela juíza Joan Lenard.
González foi preso em 1998, junto a Gerardo Hernández, Ramón Labaniño, Antonio Guerrero e Fernando González. Eles foram condenados em 2001 por espionagem e envolvimento no abatimento de dois aviões de um grupo opositor radicado em Miami.
As autoridades cubanas admitiram que os "cinco heróis" trabalhavam como agentes, mas afirmaram que sua missão era impedir atos terroristas contra o então presidente Fidel Castro e que não ameaçavam a segurança dos Estados Unidos. O caso ficou conhecido mundialmente como "Os Cinco Cubanos".

http://operamundi.uol.com.br/conteudo/noticia/ANTITERRORISTA+CUBANO+E+LIBERTADO+APOS+13+ANOS_15777.shtml

05/10/2011

Os últimos soldados da guerra fria

Filed under: Cuba,Democracia made in USA,René González — Gilmar Crestani @ 9:34 am
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EUA colocam vida de ex-espião cubano em risco ao obrigá-lo a ficar em Miami, diz Havana

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O governo de Cuba afirmou que responsabilizará os Estados Unidos se algo acontecer com René González, um dos “cinco” cubanos presos no país desde 1998 por espionagem. Após cumprir sua pena, ele deverá ser libertado na próxima sexta-feira (07/10), mas uma decisão judicial o obriga a ficar em Miami por pelo menos três anos em liberdade condicional.

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González fez parte de um grupo de agentes enviados por Havana durante as décadas de 1970 e 1980 para combater ações de grupos anticastristas em território norteamericano. Cuba alega que os espiões nunca representaram risco à segurança dos EUA e apenas buscavam evitar atos terroristas contra o país –especialmente de grupos exilados após a revolução de 1959, que se concentram justamente na região de Miami.

Um extenso editorial publicado no jornal oficial Granma, na semana passada, pediu o retorno de René González "imediatamente", alegando que sua vida estar em perigo. As informações são do site cubadebate.cu.

"René permanecerá nos EUA, onde é sabido que pode ter sua vida em perigo, onde se sabe que as pessoas mentem e onde estão as organizações mais importantes do terrorismo anticubano", disse o jornal.

A deputada cubana Magaly Llort, mãe de outro dos Cinco –Fernando Gonzalez–, disse que René disse que será solto "no mesmo lugar onde estava lutando contra o terrorismo" há mais de dez anos. "É um lugar muito perigoso e uma crueldade, porque ele vai estar separado de sua família", disse à Europa Press, durante uma visita à Espanha.

Além de René e Fernando González, continuam presos nos EUA Gerardo Hernández, Antonio Guerrero e Ramón Labañino. Todos foram presos em 12 de setembro de 1998 pelo FBI, onde foram acusados, entre outros crimes, de "conspiração para cometer espionagem" para o governo cubano.

Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, disse que até agora a família Gonzalez não sabe quais as condições de sua libertação. Sabe-se apenas que ele não poderá visitar lugares onde as organizações terroristas operam em Miami.

"Se algo acontecer as René será responsabilidade dos Estados Unidos, que poderiam evitar essa situação, permitindo que ele volte para Cuba com sua família”, disse Adriana Pérez. "Ele vai correr um grande risco em uma cidade onde os grupos terroristas gozam de impunidade e liberdade para se movimentar".
O caso

Conhecidos como "os cinco", os cubanos foram presos por agentes do FBI em 1998. Eles foram descobertos ao lado de outros cinco agentes, que acabaram declarando-se culpados, revelando como o grupo operava, e conseguiram a liberdade.

"Os Cinco", no entanto, se mantiveram em silêncio e, em 2001, um tribunal federal os condenou a penas que variam entre 15 anos e prisão perpétua por espionagem e conspiração, e por serem agentes não registrados de um governo estrangeiro, entre outras acusações.

Símbolo da disputa entre os EUA e Cuba, o grupo permanece recluso em penitenciárias de segurança máxima. A história serviu de base para o novo livro do escritor brasileiro Fernando Morais, Os Últimos Soldados da Guerra Fria, recém-lançado no Brasil.

As autoridades cubanas confirmam que eles eram agentes do país e alegam que procuravam apenas impedir atos terroristas contra Cuba —especialmente de grupos exilados após a revolução de 1959 na região de Miami— e que não representavam ameaça para a segurança dos Estados Unidos. Críticos da condenação, como a ONG Anistia Internacional, afirmam que os ex-agentes não tiveram um processo justo, e que a decisão da Justiça norte-americana foi política, por conta da falta de evidências durante o julgamento.

http://operamundi.uol.com.br/conteudo/noticia/EUA+COLOCAM+VIDA+DE+EXESPIAO+CUBANO+EM+RISCO+AO+OBRIGALO+A+FICAR+EM+MIAMI+DIZ+HAVANA_15716.shtml

20/09/2011

Os últimos soldados da guerra fria

Está tudo lá no livro do Fernando Morais, que li em minhas férias recentes. Mas a mídia ignora o livro e o assunto. A perseguição aos contra-terroristas cubanos, ao mesmo tempo em que protege e subsidia o terrorista confesso Luis Posada Carriles, demonstra que o verdadeiro antro do terrorismo internacional nasce, viceja e é patrocinado pelos EUA. A CIA nada mais é do que uma máquina de matar, os tais de assassinatos seletivos. Em qualquer lugar do mundo. Por que o silêncio dos a$$oCIAdos do Instituto Millenium? Óbvio, né.

EUA proíbem antiterrorista cubano de deixar país após fim da pena

Uma juíza federal em Miami proferiu na última sexta-feira (16), uma decisão absurda e cruel sobre um dos cinco antiterroristas cubanos, que termina sua sentença carcerária neste 7 de outubro. A juíza Joan Lenard declarou que René González – que já cumpriu 13 anos de prisão por não ter se apresentado como agente do governo cubano – estará obrigado a viver os próximos três anos em Miami, no que chamam "liberdade supervisionada".
Por José Pertierra*

González havia solicitado permissão para regressar a Cuba para estar novamente com sua esposa, Olga, e suas filhas, Ivette e Irma. Faz vários anos, o Departamento de Estado decretou que jamais outorgaria um visto a Olga.
Apesar de ser estadunidense de nascimento, René González se criou em Cuba e tem dupla nacionalidade. A pedido do governo cubano, regressou aos Estados Unidos para monitorar os grupos terroristas de Miami, que, a partir de suas guaridas no sul da Flórida, levam a cabo ataques contra a população civil cubana.
Porém, como não informou de suas atividades ao Departamento de Justiça, violou a lei. Em contrapartida, o FBI nunca prendeu os terroristas que René monitorava e eles continuam soltos, protegidos e gozando da vida em Miami.
Que possível interesse tem o governo dos Estados Unidos em seguir castigando uma pessoa, cujo único delito é lutar contra o terrorismo? Por que obrigá-lo a permanecer em Miami, um viveiro do terrorismo anticubano, pelos próximos três anos? Pouco importa que os terroristas – desde suas bases nos Estados Unidos – tenham assassinado 3.478 cubanos e incapacitado outros 2.099, durante as últimas cinco décadas? Além disso, como quer a juíza que o senhor González cumpra com os termos de sua "liberdade supervisionada" em Miami?
As condições que a Corte impôs a René González inclui proibí-lo de que "se associe com indivíduos ou grupos terroristas ou com membros de organizações que promovem a violência". Também o proíbe de "acercar-se ou visitar lugares específicos onde se sabe que estão ou frequentam indivíduos ou grupos terroristas". Isto não significaria que, para cumprir a sentença judicial, Miami é precisamente onde não deveria viver, já que é o santuário dos terroristas nos Estados Unidos?
Os terroristas que René estava encarregado de monitorar continuam vivendo em Miami. Abertamente apoiam o uso da violência contra Cuba. Neste abril, Luis Posada Carriles, o autor intelectual da explosão de um avião de passageiros que matou as 73 pessoas a bordo e de uma campanha de terror contra Havana que incluía pôr bombas nos mais famosos hotéis e restaurantes cubanos, reafirmou seu compromisso com a luta armada contra o governo cubano. Posada Carriles e seus seguidores vivem em Miami.
Por que pôr em perigo a vida de René e obrigá-lo a viver pelos próximos três anos lado a lado com os mesmos terroristas que monitorava em Miami, quando era agente do governo cubano?
Terroristas cubano-americanos são os que assassinaram nos Estados Unidos Orlando Letelier, ex-chanceler do Chile; Ronni Karpen Moffitt, uma cidadã estadunidense, secretária de Letelier; Eulalio Negrín e Carlos Muñiz Varela, cubano-americanos que apoiavam um diálogo pacífico com o governo cubano, e também Félix García Rodríguez, um diplomata cubano nas Nações Unidas.
Numa pesquisa feita na véspera do julgamento contra os Cinco Cubanos, a psicóloga Kendra Brennan concluiu que os cubano-americanos de Miami mantêm "uma atitude guerreirista contra Cuba".
Além do mais, um estudo sobre a comunidade cubano-americana de Miami, publicado por America’s Watch, disse que "as forças dominantes e intransigentes da comunidade dos exilados cubanos em Miami" tratam de silenciar as opiniões discrepantes sobre Cuba pela violência. Por exemplo, bombardearam emissoras de rádio e redações de revistas. Ameaçaram de morte os que defendem mudanças na política em relação a Cuba. "Puseram mais de uma dezena de bombas, enfocando os que favorecem uma abertura mais moderada em relação ao governo de Castro", concluiu o informe.
É irresponsável e arriscado que os Estados Unidos forcem René González a ficar nesse ambiente de violência e terrorismo pelos próximos três anos. Sua vida corre perigo.
A juíza Lenard explicou que não pode adequadamente avaliar "as circunstâncias do delito ou a história e as características do condenado".
Está falando sério, senhora juíza? Mas as "circunstâncias do delito" são que René González não veio aos Estados Unidos para cometer espionagem contra o governo ou para cometer crimes. Sua tarefa foi simplesmente monitorar os terroristas, que operavam com total impunidade nos Estados Unidos e cujos alvos eram civis inocentes em Cuba. A ideia foi simplesmente juntar provas que Cuba posteriormente entregou ao FBI para que Washington os processasse.
Os terroristas cubano-americanos, por exemplo, orquestaram um plano para pôr uma série de bombas nos mais famosos hotéis e restaurantes de Havana, inclusive o emblemático Hotel Nacional e o legendário restaurante La Bodeguita del Medio. O propósito da campanha terrorista era destruir a indústria turística em Cuba e dessa maneira golpear a economia do país que já estava debilitada depois da queda do bloco socialista da URSS e Europa Oriental.
Especialmente depois do 11 de setembro, os Estados Unidos sustentaram que têm como prioridade castigar os terroristas e premiar os que combatem o terrorismo. Se assim é, então deveriam permitir que René González regresse a sua família em Cuba, em vez de obrigá-lo a que permaneça em Miami rodeado dos terroristas que querem cobrar dele a fatura.
A juíza Lenard também alega em sua decisão que se permitir que René regresse a Cuba em 7 de outubro, não poderá avaliar se o "povo estadunidense estaria protegido de futuros crimes que o condenado possa cometer". Contudo, o único crime que René cometeu foi não se ter inscrito como agente estrangeiro. Como poderia ser ele um perigo para o povo estadunidense se regressar a seu país? Quanto tempo necessita a juíza Lenard para avaliar adequadamente algo tão claro como a água de um manancial?
A juíza também alega que é necessário mais tempo para que os Estados Unidos possam dar a René "treinamento, educação e serviços médicos de maneira mais efetiva". Quê!? René já disse que não tem intenção alguma de viver nos Estados Unidos. Seu advogado expressou claramente que René propôs renunciar à sua cidadania estadunidense a fim de que possa regressar à sua casa em Cuba.
Não precisa da educação ou treinamento dos Estados Unidos, cujo propósito seria ajudá-lo a reintegrar-se à sociedade norte-americana. Ele simplesmente quer regressar a Cuba para reunir-se novamente com sua família e não receber instruções sobre como viver neste país e passar três anos afastado do ninho familiar. Finalmente, em Cuba terá à sua disposição a melhor atenção médica, sem custo algum para os Estados Unidos ou para ele mesmo.
Sem surpresa alguma, a procuradora encarregada do caso, Caroline Heck-Miller, se opôs à solicitação de René de poder retornar a Cuba ao cumprir com sua condenação carcerária. É a mesma procuradora que decidiu não processar Luis Posada Carriles por terrorismo, apesar de que a advogada do Departamento de Segurança o tenha pedido.
A única salvação que a inexplicável e estranha decisão da juíza Lenard tem é que deixa a porta aberta a René para que volte a fazer o pedido de regressar a Cuba, "se as circunstâncias merecerem uma modificação de sua sentença".
Que circunstâncias a juíza espera? Que algum terrorista de Miami dispare um tiro em René?
*José Pertierra é advogado em Washington. Representa o governo da Venezuela no caso de extradição de Luis Posada Carriles
Tradução: Max Altman

EUA proíbem antiterrorista cubano de deixar país após fim da pena – Portal Vermelho

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