Ficha Corrida

20/09/2015

Vou pra Cuba!

Filed under: Cuba,Fidel Castro,Papa Francisco,Raúl Castro — Gilmar Crestani @ 10:32 pm
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Em em homenagem à Opus Dei ( e daí?) nacional uma livre adaptação do poema do Manuel Bandeira:

Vou-me Embora pra Cuba

Vou-me embora pra Cuba
Lá sou amigo do rei
Lá tenho dois Comandantes
No governo que escolherei

Fidel dá o livro de frei Betto ao Papa

publicado 20/09/2015 – Chora, D. Odilo, chora!

papa fidel castro

Uma questão de hierarquia

Como se sabe, a Globo não conseguiu eleger Papa – ela não elege mais ninguém! – D. Odilo, de São Paulo, aquele que participou da campanha do Cerra em 2010, ao lado do Bento XVI.
D Francisco I é peronista  e, segundo o Stedile , amigo dele, faz uma critica aguda e inequívoca ao capitalismo.
Como se percebe, o Papa foi primeiro a Fidel e a Raúl e, só depois, vai ao Obama.
Uma questao de hierarquia, mais do que de plano de vôo:
D Francisco rezou missa na Praça da Revolução, em Havana e, em seguida, foi se encontrar com Fidel, de acordo com o Granma, órgão oficial do PC cubano.

O papa Francisco visitou Fidel

Segundo Federico Lombardi a conversa entre o papa Francisco e Fidel foi amena e durou entre 30 e 40 minutos
Autor: Granma | internet@granma.cu
setembro 20, 2015
MONSENHOR Federico Lombardi, porta-voz da Santa Sé, afirmou em uma entrevista coletiva, neste domingo, 20 de setembro, que o papa Francisco teve um encontro com o líder histórico da Revolução Cubana Fidel Castro Ruz, ao terminar a Santa Missa.
Segundo Lombardi a conversa entre Francisco e Fidel foi amena e durou entre 30 e 40 minutos.
O Sumo Pontífice e Fidel trocaram presentes: o papa lhe entregou livros ao comandante-em-chefe e o líder cubano entregou a Sua Santidade um exemplar do livro Fidel e a religião (do frei Betto – PHA), que neste ano completou o 30º aniversário de sua primeira edição.

Fidel dá o livro de frei Betto ao Papa — Conversa Afiada

A diferença abissal entre Voytila e Bergoglio

Che Guevara: um mate por Havana!

che-guevara_Mate (2)Durante o governo Ronald Reagan, o Vaticano foi ponta de lança para a destruição da Rússia. A ligação de Carol Voytila com Lech Walesa era adubada com abundante dinheiro da CIA. Como velha propaganda, o mundo gira e a lusitana roda. Ao invés de usar o Vaticano para expandir fronteiras mercadológicas para os EUA, o Vaticano usa Cuba para  denunciar a prepotência dos EUA. Francisco sabe, como argentino que é, o significado do imperialismo, via Malvinas.

O diagnóstico preciso das relações que confrontavam EUA x Cuba foi de Fidel Castro: “Estados Unidos dialogará con Cuba cuando tenga un presidente negro y haya un papa latinoamericano”. Esta foi a resposta de Fidel ao jornalista Brian Davis, em 1973, quando este perguntou quando voltaria a normalidade diplomática entre os dois países. Fidel sabia tanto do racismo norte-americano quanto do envolvimento da igreja na guerra fria.

Papa Francisco é o terceiro argentino a fazer sucesso em Cuba. Primeiro foi Che Guevara, depois Maradona e agora Bergoglio. Um timaço!

Ortega, el cardenal de las negociaciones secretas

Este diario tuvo acceso al contenido de los diálogos que mantuvo en los últimos días el cardenal de La Habana. Qué argumentos usó el Papa con Obama. Y por qué la Iglesia quiere cuidar a Raúl Castro.

Por Martín Granovsky

Francisco hasta le sugirió a Barack Obama que el acercamiento a Cuba fortalecería las chances de una sucesión demócrata en los Estados Unidos en las elecciones de 2016. Página/12 pudo recoger de diplomáticos latinoamericanos con acceso a información reservada ése y otros datos que pintan el enorme interés del Papa por la normalización entre Washington y La Habana y por protagonizar él mismo una novedad: Francisco no es el primer papa que visita Cuba sino el tercero, después de Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en 2012, pero es el primero que lo hace en medio de la distensión.

Un personaje de la Iglesia Católica cubana colaboró con Francisco. Como el papa, nació en 1936 y aún no cumplió 79. Le lleva apenas dos meses a Jorge Bergoglio. Jaime Lucas Ortega y Alamino nació el 18 de octubre en Jagüey Grande y Bergoglio el 17 de diciembre en Flores, Buenos Aires. Cardenal y arzobispo de La Habana, Ortega es una figura central del viaje del Papa a Cuba y del acercamiento entre Raúl Castro y Barack Obama. Página/12 estableció por diplomáticos latinoamericanos que el cardenal abonó la llegada de Francisco a La Habana con un mensaje: “Obama y Raúl tienen muchos enemigos y hay que cuidarlos a los dos”.

Naturalmente ningún dignatario de la Iglesia Católica dice una frase así en público. Pero tampoco se priva de deslizarla en privado a interlocutores selectos. Algunos de esos interlocutores accedieron a relatar esa información a cambio de su reserva de identidad. Ortega acostumbra subrayar la buena química que el Papa y Obama experimentaron en la primera reunión, la de Roma en marzo de 2014. Fue desde aquel encuentro que el Papa empezó a insistir en un acuerdo entre Estados Unidos y Cuba. Y no descansó hasta lograr que Obama y Castro conversaran. Relata Ortega a sus visitantes que el segundo momento de gran química en esta historia ocurrió justamente cuando Castro y Obama empezaron a tomar contacto. Las charlas fueron secretas. Ninguno de los dos informó ni al Departamento de Estado ni a la Cancillería cubana. Hasta que todo quedó a la luz en Panamá, durante la Cumbre de las Américas de abril en la que terminó la exclusión de Cuba.

¿Piensa el cardenal Ortega que el proceso de normalización ya es irreversible? Está en camino a serlo, pero según él “Obama y Raúl tienen enemigos y hay que protegerlos a ambos porque los dos saben que antes de irse todavía tienen mucho que hacer”. Cuando habla de los retos a Raúl, Ortega describe el peso de lo que él llama “ideología”, o sea el resabio del modelo soviético y de la rigidez. Para el cardenal el efecto se nota aún en sectores del Partido Comunista Cubano, en los medios controlados por él, en la TV, la radio y la prensa escrita.

Contó un ejemplo. El periodista Amaury Pérez lo entrevistó para la tele cubana y en vez de la media hora habitual le dio una hora. Era el primer reportaje televisivo en 60 años. El director de TV se opuso. Quería revisar y cortar partes. “La entrevista se pasa sin tocar una coma”, le dijeron a Ortega que fue la frase de Castro. El diálogo se puede ver haciendo click en http://bit.ly/1JCqhe7.

El desafío para la Iglesia es ganar feligreses, sobre todo entre la juventud, y conseguir fondos propios para ayuda humanitaria. Por el bloqueo la Iglesia no puede recibir dólares porque los aportes de afuera son interferidos en algún punto de su curso por Estados Unidos. Ocurrió con fondos regalados por Los Caballeros de Colón, por la Isla de Malta y por grupos irlandeses. Llegaron a Cuba tras operaciones clandestinas e incluso algún obispo debió recorrer el mundo con 200 mil dólares ocultos en una valija. En La Habana no hubo problemas.

Ni Obama ni Castro tienen reelección. No se sabe quién sucederá a Obama. Hasta ahora Hillary Clinton sigue siendo la favorita. Pero ya se sabe que el próximo presidente cubano no se llamará Castro. En buena parte porque comparten esa condición de último mandato se comprometieron mucho con la normalización. Después del secreto inicial a Obama, lo ayudó mucho el secretario de Estado John Kerry, que tomó la iniciativa con entusiasmo. También dos norteamericanos de origen latino, el hondureño Ricardo Zuñiga, con funciones en el Consejo de Seguridad Nacional, y el chileno Arturo Valenzuela, que trabajó también en ese órgano de consulta de la Casa Blanca. Ortega y la Iglesia Católica cubana ayudaron a Castro en la liberación de presos, un gesto que facilitó la tarea de Obama en Washington. Ortega se muestra como un negociador plástico. No niega los problemas de fondo pero tampoco les da carácter de obstáculos dramáticos. El bloqueo, en cambio, sí perjudica la vida cotidiana.

Para Estados Unidos el problema de fondo es la situación de los derechos humanos en Cuba, que la Casa Blanca critica. Para Cuba el problema de fondo es la posesión norteamericana de la base de Guantánamo, que está en poder de Estados Unidos desde principios del siglo XX. Ni el asunto de los derechos humanos ni la ocupación de Guantánamo alcanzan a obturar los avances. La Iglesia piensa que no es útil que el presidente ecuatoriano Rafael Correa o la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe, la Celac, meneen la cuestión de Guantánamo porque ni siquiera el gobierno cubano quiere hacerlo. Raúl plantea, al parecer, que recuperar Guantánamo será materia de tiempo, de mucho tiempo, y que agitar ahora con demasiada fuerza la reivindicación de soberanía puede complicar las cosas.

Norteamericanos y cubanos fueron tan celosos en su empeño por evitar roces alrededor de Guantánamo que terminaron transformando ese punto en una oportunidad de construcción de confianza. El tercer viernes de cada mes se realiza un encuentro entre mandos militares de Cuba y de Estados Unidos, una vez en la base y otra fuera de ella. A partir de Guantánamo los negociadores acabaron flexibilizando el uso del territorio aéreo cubano por parte de los aviones estadounidenses y facilidades para navegar más cerca de la costa. Las dos fuerzas armadas vienen haciendo ejercicios conjuntos contra desastres naturales.

Tal vez para no granjearse la antipatía de toda América latina, hasta el anticomunista Juan Pablo II, tan letal para Polonia y la Unión Soviética, fue contemplativo con Cuba. El papa polaco visitó Cuba en 1998 y también celebró misa en la Plaza de la Revolución.

Contó Ortega estos días que Juan Pablo II les preguntó a los obispos: “¿Cuánto saben los cubanos de democracia?”. Le sintetizaron la historia de Cuba. Le dijeron que después de una larga guerra para independizarse de España, una guerra horrible con campos de concentración montados por la autoridad española, cuando los rebeldes estaban a punto de lograr la victoria, en 1898, una intervención norteamericana mantuvo el control. Que desde entonces los gobiernos cubanos, siempre bajo dependencia de Washington, fueron dictaduras. Que fueron dictaduras combatidas por las armas. Según el relato de Ortega, el papa miró a los obispos y les dijo: “La historia enseña que ustedes deben avanzar hacia la democracia muy de a poco”.

Ni la Iglesia cubana ni el PC quieren para Cuba la suerte de la Unión Soviética, que implosionó en medio del desorden y el caos. Por eso mantienen un canal de comunicación fluida en persona y por teléfono cuando es necesario. Un día el menor de los Castro preguntó a los obispos cuál sería su agenda. Ortega elevó tres cosas: solución al problema de los presos políticos, cambios económicos y solución de la relación con Estados Unidos. Coincidían, porque la idea de Raúl era que los cubanos pudieran viajar con mayor facilidad y manifestarse. La percepción eclesiástica no es que los cubanos quieran dar vuelta todo sino que buscan cambios económicos para vivir mejor, el mismo objetivo que tiene Raúl con el llamado proyecto de actualización que debería ampliar el sector privado con énfasis en la franja cooperativa y sin dejar un millón de empleados públicos en la calle. Por eso Ortega lució ofuscado al comentar la toma de la catedral de Pinar del Río por parte de cinco de las Damas de Blanco, familiares de presos. Un grupo que estaba con las cinco se comunicó desde allí con radios y canales de televisión de Miami. Ortega fue crudo con las Damas de Blanco: “Son unas pocas señoras y dentro de ellas hay de todo”, dijo a uno de sus interlocutores a principios de septiembre.

martin.granovsky@gmail.com

Página/12 :: El mundo :: Ortega, el cardenal de las negociaciones secretas

En el viento de La Habana

La cobertura especial de Radio Rebelde, los que pasean por el Malecón, la historia de enfrentamientos entre Iglesia y gobierno revolucionario, que se está cicatrizando, y la muchedumbre de periodistas que cubre el evento.

Por Darío Pignotti

Desde La Habana

Francisco bajó del avión a las 16.04, en pleno viento de la época de tormentas cubana. Las sotanas y guayaberas flameaban, su solideo se voló. Unas cien mil personas saludaron el papamóvil, mientras Radio Rebelde, la estación fundada por otro argentino, el Che, hacía una cobertura especial sobre la visita de “Su Santidad”. Los mensajes incluían criticar las medidas de EE.UU. sobre el embargo como “limitadas” y darle bastante espacio a la presencia de Cristina Fernández de Kirchner. Raúl Castro dio un discurso de bienvenida al Papa que incluyó un tema de la presidenta argentina, “la desestabilizadora” contra los gobiernos progresistas de Latinoamérica.

La Habana es una Babel de periodistas internacionales, peregrinos venidos de Latinoamérica y Estados Unidos, turistas transparentes de tan blancos que pasean con sandalias y medias por el Malecón, a la altura del Monumento al Maine, el navío norteamericano hundido en 1898 cuando estaba fondeado frente a costa. Uno de los viajeros “gringos” fotografía las dos columnas que recuerdan el incidente que sirvió de pretexto para la invasión a la isla. Otros se desentienden del monumento, que está a pocas cuadras de la embajada norteamericana reabierta en julio pasado.

“Es bueno que el papa argentino nos venga a visitar –dice una de las espléndidas morenas que pasean por el Malecón–. No soy católica pero me doy bien con los católicos.” Esto es típico y si bien la acogida a Bergoglio es afectuosa, expansiva, bien a la cubana, no se percibe el fervor de México u otros países más arraigadamente católicos.

En la catedral, una joya de la arquitectura barroca, donde hoy estará el Pontífice, decenas de jóvenes oraron y cantaron hasta casi la medianoche del viernes, ellos sí con un entusiasmo místico. Los cubanos católicos representan una minoría de una población que es “muy religiosa” pero en su mayoría cultiva la santería, traída por los esclavos africanos “como sucede en Bahía”, comparó ayer el teólogo Frei Betto. “Francisco merece recibir el Premio Nobel de la Paz por todo lo que ya ha hecho” para aproximar a los gobiernos cubano y norteamericano. “El hecho de que el Papa haya venido a Cuba antes que ir a Estados Unidos es un reconocimiento a la soberanía de este país. Alguien se preguntó por qué eligió ir a Holguín, es porque es la ciudad más cercana a la base de Guantánamo.”

Betto recordó que en los años sesenta, la revolución enfrentó una verdadera sedición católica, con las iglesias funcionando como centros políticos. Hasta hubo “un cura loco” que llevó 14.000 chicos a Estados Unidos diciendo que “el comunismo los iba a apartar de sus padres”. Sólo en los ’80 y en parte gracias a Betto, mejoraron las relaciones con la institución.

19/09/2015

Vá prá Cuba, Papa! Obama já foi

Todo vez que o midiota me cutuca para falar da ditadura cubana, lembro-lhe do documentário SOS Saúde do Michael Moore. O polêmico e premiado documentarista norte-americano mostrou a diferença entre Cuba e EUA. Por ela se entende porque Cuba aguenta 50 anos de bloqueio econômico, mas os EUA não aguentariam, como diria Ricardo Darín, bloqueio de cocaína por uma semana.

Nossos vira-latas não se contentam em tirar os sapatos para entrarem nos EUA. Adoram se vangloriarem de que preferem lavar pratos nos EUA do que trabalhar no Brasil. Direito deles. Mas aqui são brasileiros, lá, por mais pratos que lavem, serão sempre cucarachas.

Obama e Raúl Castro conversam na véspera da visita do Papa Francisco

É a terceira conversa telefônica entre os artífices da histórica retomada de relações

Silvia Ayuso Washington 18 SEP 2015 – 21:10 BRT

Obama conversa por telefone com Raúl Castro nesta sexta-feira. / Pete Souza (The White House)

Barack Obama e Raúl Castro voltaram a conversar. Foi por telefone na sexta-feira, poucas horas antes da chegada em Havana do Papa Francisco, mediador entre os governos dos Estados Unidos e de Cuba para negociar a aproximação que os dois realizaram nos últimos nove meses.

A conversa telefônica, cuja duração não foi revelada, manteve o foco na visita do Papa tanto a Cuba como, imediatamente depois, aos EUA. Os dois presidentes reconheceram a “contribuição” de Jorge Bergoglio e “no papel do Papa Francisco no avanço das relações entre os dois países”, na “nova etapa” que ambos estão empreendendo, segundo comunicados iguais da Casa Branca e de Havana.

Os dois Governos também indicaram que Obama e Castro discutiram detalhes do processo de normalização em curso desde dezembro. Ambos falaram sobre os “passos que EUA e Cuba podem dar, juntos e individualmente, para avançar a cooperação bilateral, mesmo que ainda continuarmos com diferenças sobre questões importantes, que serão discutidas de forma franca”, afirmou a Casa Branca.

A conversa por telefone, a terceira desde dezembro – Obama e Castro também se reuniram no Panamá em abril –, aconteceu horas depois que o Governo dos EUA anunciou uma nova série de medidas ordenadas por Obama que aliviam ainda mais as restrições impostas pelo embargo dos EUA às viagens e ao comércio com a ilha.

De acordo com Havana, sobre isso Castro “sublinhou a necessidade de aprofundar seu alcance e de eliminar definitivamente a política de bloqueio para o benefício dos dois povos.” Ainda assim, o presidente cubano “ratificou” a Obama “a vontade de Cuba de avançar nas relações com os Estados Unidos, com base no respeito e igualdade soberana”.

Obama e Castro vão se encontrar de novo no final de setembro em Nova York, onde ambos participam na Assembleia Geral da ONU. O presidente dos EUA falará na manhã de segunda-feira, 28, enquanto Castro, que participará pela primeira vez da ONU, vai falar no mesmo dia, mas à tarde. Nem Washington nem Havana quiseram confirmar se vai acontecer um novo encontro bilateral, apesar de que nenhum dos dois lados descarta algum tipo de “interação” entre os dois.

Obama e Raúl Castro conversam na véspera da visita do Papa Francisco | Internacional | EL PAÍS Brasil

26/05/2012

Mariela, la segunda revolución Castro

Filed under: LGTB,Mariela Castro,Raúl Castro — Gilmar Crestani @ 8:21 am

Em Cuba, filha de militar é ativista pelas liberdades sexuais. No Brasil, as filhas de militares são fardos carregados pelo Estado!

Mariela, la segunda revolución Castro

La hija del actual presidente cubano es una activista por los derechos del colectivo LGTB

Irrita por igual al sector más cavernario de los exiliados y al más talibán del partido comunista

En una polémica visita a EE UU criticó el jueves a la "mafia" de Miami y felicitó a Obama

Mauricio Vicent 26 MAY 2012 – 03:00 CET9

 Mariela Castro, durante el desfile contra la homofobia en La Habana, en el que participaron transexuales, gais y lesbianas, el pasado 12 de mayo. El cartel que lleva demanda la libertad de cinco agentes de la inteligencia cubana presos en Estados Unidos por espionaje. / JAVIER GALEANO (AP)

De nuevo el apellido Castro es objeto de bronca en Estados Unidos. Aunque en esta ocasión no son Fidel y Raúl los protagonistas, sino Mariela, hija del actual presidente cubano y sobrina del exmandatario comunista, que desde hace una década lidera en su país la defensa de los derechos de gais, lesbianas y otras minorías sexuales antes marginadas y perseguidas por la revolución. Con un perfil liberal y presencia mediática creciente en la isla, resulta que la semana pasada el Departamento de Estado otorgó a Mariela Castro el visado para asistir a un seminario internacional en San Francisco junto a medio centenar de académicos cubanos. Un cataclismo: los sectores más cavernarios de Miami, como es habitual, pusieron el grito en el cielo, y hasta cercanos colaboradores del candidato republicano Mitt Rommey, con el senador de Florida Marco Rubio a la cabeza, llegaron a describir a la joven Castro como “un brazo armado del régimen” que llegaba para “difundir su propaganda antiestadounidense”. Poco faltó para la acusación de “Obama comunista”, y en medio de tal polvareda muchos en Washington se preguntaron lo mismo que otros antes en Cuba: si el protagonismo de Mariela se debe únicamente al peso muerto de su apellido o hay algo más en esta Castro.

Segunda de los cuatro hijos de Raúl y Vilma Espín, una ingeniera química de buena familia que se sumó a la lucha contra Batista y se alzó en Sierra Maestra, Mariela desembarcó en este mundo en un momento caliente, el verano de 1962, cuando la isla empezaba a llenarse de rampas de lanzamiento y ojivas soviéticas, preludio de la crisis de los misiles que puso al mundo al borde de la guerra nuclear. Su infancia fue intensa pues corrió en paralelo a los primeros años de la revolución, con su padre organizando por todo el país las Fuerzas Armadas y su madre haciendo lo propio con la Federación de Mujeres Cubanas. Sin embargo, a diferencia de la rama de los Fidel Castro, en su casa sí hubo un verdadero ambiente de familia y atención por parte de Raúl y Vilma, que desde el principio actuó como primera dama de la revolución ante la opaca vida privada de su cuñado.

Desde temprano, Mariela destacó entre sus hermanos (Deborah, Nilsa y Alejandro, que es oficial del Ministerio del Interior y ayudante de su padre) como alguien que defendía sus ideas y sabía buscar su espacio propio, a veces con rebeldía, pese a las rigideces del poder. No es casual que eligiera la carrera de Psicología, ni que al terminar entrara como investigadora al Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), institución que lleva dirigiendo desde hace una década.

Su infancia y adolescencia fueron felices, pero coincidió con la peor época del machismo-leninismo cubano, cuando la homofobia fue política oficial y los homosexuales –así como los religiosos y otros “inadaptados”– fueron internados en campos de trabajo bajo régimen militar, la famosa UMAP, en la segunda mitad de los años sesenta. Durante el quinquenio gris, en la década siguiente, los artistas, intelectuales y educadores “desviados” fueron marginados y separados de sus cargos, y se dieron casos de escritores gais que pasaron más de 15 años sin publicar.

“Fue un tremendo error”, ha reconocido Mariela, que ayudó a que su padre finalmente lo entendiera. “Dice que eran todos muy jóvenes, machistas, muy homófobos, y no fueron capaces de darse cuenta del error, del disparate, de la falta de humanidad que podían tener actitudes de este tipo”, afirmó a este diario en una entrevista en 2006.

Desde el Cenesex, y casi siempre enfrentada a los sectores ortodoxos del Partido Comunista, Mariela ha promovido una reforma legal que en estos momentos analiza el Parlamento y que permitiría el matrimonio entre personas del mismo sexo y les garantizaría derechos como el de herencia, además de abrir las puertas al debate sobre el derecho de adopción. En 2008 ya logró que el Ministerio de Salud aprobara la realización gratuita de operaciones quirúrgicas de cambio de sexo –se han hecho alrededor de quince cirugías–, y también consiguió autorización para celebrar cada año jornadas oficiales contra la homofobia, con congas y banderas del arco iris por las calles de La Habana, un sacrilegio ideológico hace nada.

Sus amigos y enemigos coinciden: Mariela Castro tiene carisma propio. Casada tres veces –su actual pareja es un fotógrafo italiano, padre de dos de sus tres hijos–, dirige la revista Sexología y sociedad y es autora de nueve libros. Tiene cuenta en Facebook y en Twitter. En La Habana te la puedes encontrar de noche en un teatro o comiendo en un paladar con su familia. Y los travestis cubanos la llaman “nuestra hada madrina”. Ha dado numerosas entrevistas a periodistas extranjeros, en las que siempre se manifiesta a favor de la apertura económica en su país y no tiene reparos para criticar la falta de libertad de los cubanos para entrar y salir de la isla. Eso sí, defiende el socialismo como modelo para Cuba, pero “uno verdaderamente participativo”.

En el exilio y en la disidencia, sus críticos aseguran que Mariela es la “cara amable” del régimen, pero dicen que ella es parte intrínseca del castrismo y participa en sus campañas de propaganda. Paradójicamente, tampoco dentro del Partido Comunista el sector talibán la ve con confianza ni traga con su “reformita” del matrimonio gay.

Anteayer, en San Francisco, la hija de Raúl Castro explicó sus experiencias al frente del Cenesex durante un encuentro en la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA). Un día antes se reunió con representantes del colectivo LGBT de la ciudad californiana y allí criticó a la “mafia de emigrados cubanos” que trata de “manipular y hacer difícil que EE UU y Cuba tengan una relación”. También felicitó a Barack Obama por pronunciarse a favor del matrimonio homosexual, y dijo que, si ella pudiera, votaría por él para presidente.

En vísperas de la visita, ante las críticas del exilio y la repercusión que tuvo el permiso concedido a la hija de Raúl Castro para participar en el congreso de LASA, miembros del Partido Demócrata salieron a defenderse de los ataques republicanos con el argumento de que durante su mandato George W. Bush discretamente había concedió en tres ocasiones el visado de entrada a Mariela. Tanto en Cuba como en Estados Unidos, algunos consideran que Mariela Castro se ha colado con la bandera gay por la puerta de atrás. Que a lo mejor es la del futuro.

Mariela, la segunda revolución Castro | Gente | EL PAÍS

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