Ficha Corrida

13/08/2016

Instantes

Filed under: Instantes,Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 12:38 pm
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A seguir uma versão atualizada do poema que, atribuído a muitos, não tem autoria definida: Instantes!

Se eu pudesse viver novamente a minha vida,
na próxima trataria de me casar com Eduardo CUnha.
Não tentaria ser tão perfeito, traficaria mais.
Seria mais tolo ainda do que tenho sido;
na verdade, me filiaria ao PSDB.
Seria menos higiênico e limparia chão com merda,
viajaria ao Panamá, contemplaria estatuetas,
subiria mais Serras, nadaria mais em Furnas.
Iria a Liechtenstein onde nunca fui,
tomaria mais peruas e menos pedalinhos,
teria mais problemas com o CARF e menos com palestras.
Eu fui uma desses Zelotes que viveu
sensata e produtivamente cada minuto da vida.
Claro que tive momentos de alegria.
Mas, se pudesse voltar a beber,
trataria de ter somente apoio da Rede Globo.
Porque, se não sabem, disso são feitos os golpes:
só de golpes paraguaios – porque templo é dinheiro.
Eu era um desses que nunca ia a Foz do Iguaçu
sem uma Tarja Preta e uma bolsa Louis Vuitton,
um casaco Prada e um heliPÓptero;
se voltasse a viver, viajaria a Suíça.
Se eu pudesse voltar a Miami,
compraria ternos na primavera
e continuaria assim até o fim do sexzone.
Daria mais voltas na minha praia,
contemplaria mais pastores pedófilos
e brincaria com mais crianças,
se tivesse assessoria pela frente.
Mas, já viram, tenho quatro dedos
e sei que estou sendo caçado.

Atribuído, dentre outros, a Jorge Luís Borges

02/11/2013

Porque hoje é sábado!

Filed under: Coligay,Corinthians,Gaivotas Fiéis,Grêmio,Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 10:06 am
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À espera das Pinks!

Corintiano plagia Coligay e lança "Gaivotas Fiéis"

O cantor Felipeh Campos, cantor e jornalista, quer os créditos por ter criado, segundo ele, a primeira torcida gay do mundo. Para quem não lembra, o cara é o Pablo, personagem famoso nos anos 80 no programa “Qual é a música?”. Pois o Felipeh criou a GAIVOTAS FIEL, versão gay da Gaviões da Fiel. Segundo ele a iniciativa é inédita no mundo e geraria mídia espontânea para o clube.

A Gaviões da Fiel já se manifestou contra e inclusive está processando “As Gaivotas Fiéis”. Lembrando que a iniciativa não é inédita, já que na década de 70 torcedores gremistas frequentadores da boate “Coliseu” fundaram a Coligay inspirados na Fla-Gay, do Flamengo e Raposões Independentes, do Cruzeiro.

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Blog do Bola

16/03/2013

Siguiendo a mi amor

Filed under: Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 1:13 pm
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Por: EL PAÍS| 14 de marzo de 2013

Autor invitado: Joan G (periodista)

No hacen falta muchas palabras en este post. Las imágenes lo dicen todo. El fotógrafo Murad Osmann (1985, Dagestan, Rusia), ingeniero, residente ahora en Londres, bien joven y polifacético y amante de retratar las cosas que "otros desprecian", realizó su particular serie Follow me to dedicada a su chica y a la pasión (viajera y de la otra, parece). Allá donde va ella, él la sigue. No importa hacia donde. Es sólo una declaración de principios. Una alianza. Amorosa y estética. La situación y la pose se repiten en todas las imágenes. A ella nunca se le ve la cara, imaginamos que es la misma por la forma de sus hombros, el largo y color de su pelo, el contorno de la cintura y las caderas, la mano que se extiende hacia atrás para guiarle y guiarle y guiarle (como nos gustaría a muchos ser guiados). Casi nunca dejan de tocarse.

Él nunca la pierde de vista ni se suelta (¿para qué?) y es conducido por países, ciudades, monumentos, lugares idílicos…

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Una docena de obras que satisfacen suficientemente el ansia y la imaginación de mirones cómo yo mismo. Travesías y relaciones es lo que se ve ahí. Ella tendrá un rostro hermoso, será dulce, se besarán mucho o quizá pelearán, pararán para el desayuno y las comidas, se abrazarán, dormiran acurrucados y se vestirán al día siguiente para seguir camino, otra ruta, otra carretera, otro paisaje, otras circunstancias… Pero su amor ahí, bien presente, siempre la mano que tira de uno, que te lleva, te orienta, insinúa, aconseja, indica; la compañera, la amante, la guía, la vida. Eso es lo que yo veo aqui. Amor.

En otra línea, pero con igual contenido, la revista New Yorker quiso retratar días atrás (por el Día de los Enamorados) el amor a su modo. Seleccionó trabajos de distintos fotógrafos y lo tituló precisamente así: Photographing Love. Un sentimiento muy personal, variado y extenso que van recogiendo las cámaras bajo distintas miradas, y que queda bien definido por la pareja Nicholas Pye/Sheila Pye o Anthony Barboza, quien retrata su luna de miel (Honeymoon Morning, Paris, 1982) y cuenta cómo el amor es algo que sientes pero raramente ves al mismo tiempo.

"Y cuando ambas cosas coinciden es memorable". Eso exactamente es esta imagen para él.

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El amor más maduro y largo se visualiza en las obras de, por ejemplo, Lee Friedlander  (debajo, junto a su esposa, en "Oregon, 1997") a la fue inmortalizando a lo largo de medio siglo de existencia en distintas escenas de la vida cotidiana (el gran viaje, en verdad).

En todas estas piezas se habla de mucho, de matices, situaciones, relaciones, variaciones alrededor de un sólo tema: desde las ataduras personales al peso existencial de convivir con el otro. De cómo el amor es personal pero no autoexcluyente, no sólo se dirige a otras o pocas personas. De cómo la vida es tránsito en el que te vas encontrado con otros muchos seres que caminan junto a tí en líneas paralelas o perpendiculares. En círculos, incluso.

A veces nos ignoramos; otras, nos tropezamos y nos amamos. Y ese día suele ser grande.

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12/01/2013

Porque hoje é sábado!

Filed under: Cultura,Imre Kertesz,Literatura,Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 11:15 pm

 

Kertész: “No he dejado la literatura”

Imre Kertész, superviviente húngaro del Holocausto y premio Nobel en 2002, escribe una novela sobre la creación en la vejez, publica sus diarios en Hungría y ‘Cartas a Eva Haldimann’ en España

Adan Kovacsics 12 ENE 2013 – 00:25 CET6

Imagen del programa de Televisión Española, ‘Auschwitz. Los nazis y la solución final’.

Muchas llamadas ha recibido Imre Kertész en estos últimos días. Han sido para felicitarle por el acto que se celebró el día 15 de noviembre, poco después de que cumpliera los 83 años, en la Academia de las Artes de Berlín, a la que el premio Nobel húngaro ha cedido sus manuscritos y que ha creado en consecuencia el Archivo Imre Kertész. También lo llama su traductor español, su “yo español”, como él dice. “¿Y qué contiene ese Archivo?”, le pregunto. “Muy sencillo”, responde, “toda la obra de una vida dedicada a la literatura, un montón de papeles, ni siquiera yo sé lo que hay allí dentro”, añade riendo. Y la Academia ha organizado, además, una exposición con ese material que se ha ido depositando en la institución desde el año 2001. Allí se encuentran, pues, los manuscritos de Sin destino, Fiasco, Kaddish por el hijo no nacido, Liquidación, Dossier K., Yo, otro, con sus trabajos previos y sus variantes, allí está la correspondencia del autor, así como un particular tesoro: los diarios a partir del año 1961. Según cuenta su esposa Magda, que también se pone al teléfono, habían recibido peticiones de instituciones de Estados Unidos para acoger ese legado en vida, pero él prefirió que el material permaneciese en Europa, donde se había gestado y adonde pertenecía. “Allí”, dice Kertész refiriéndose a la Academia de las Artes berlinesa, “están preparados para trabajarlo, pues se necesitan personas competentes, especialistas, eruditos, filólogos, estará, por tanto, en buenas manos. Así tiene que ser”, añade, “ya que se trata de una vida y de una obra muy especiales, profundamente relacionadas con el Holocausto”. El acto oficial de apertura del Archivo resultó sumamente emotivo: el público en pie ovacionó al escritor, que siguió la ceremonia sentado en la silla de ruedas. Kertész se alegra también de que en Alemania “empiecen a valorar sus ensayos”, y de que se haya fundado un Instituto Imre Kertész (Imre-Kertész-Kolleg) en la Universidad de Jena con el propósito de fomentar el estudio y el análisis de los acontecimientos del siglo XX en Europa del Este.

Lo llamaba también, como tantas veces en los últimos años, para interesarme por su salud. Su enfermedad, Parkinson, ha ido avanzando de manera implacable, reduciendo sus movimientos; le cuesta hablar, siente dolores intensos, en la espalda, en la columna, en todo el cuerpo, la medicación ayuda, pero al mismo tiempo aletarga. Mientras hablamos, lo imagino en su piso en Berlín, donde reside desde principios de nuestro siglo, un dúplex en Charlottenburg, un barrio que ama, cercano al Kurfürstendamm, en la parte occidental de la ciudad.

Hungría jamás se ha preguntado por qué ha estado siempre en el lado equivocado de la historia”

Son muchos los cambios que vivió Kertész desde el comienzo del nuevo siglo, uno de ellos, fundamental, su traslado de Budapest a Berlín, donde se siente más a gusto que en la capital húngara, más comprendido, más querido, donde no vive la irritación, la degradación, lo que él llama la mala educación. Berlín le parece un lugar culto, civilizado, “por el que se puede andar”. A la pregunta de si estar en Berlín es para él estar en Occidente, responde que sí, “es que yo nací occidental, soy un europeo occidental”, aunque luego matiza, como tantas veces: conceptos como “Occidente” no tienen en el fondo mucho significado. En cambio, sí lo tienen para él otros como “cultura, civilización, comprensión, tolerancia”, palabra que repite, “tolerancia y también paz”. Eso es lo que él percibe en Berlín, “que es mi mundo”.

No así Budapest, ciudad en la que aún se escuchan sesudas disquisiciones sobre por qué no es Kertész un escritor verdaderamente húngaro, ya que en un país en el que rige el nacionalismo más virulento y cerril las energías se dedican a determinar quién es y quién no es, quién pertenece y quién no pertenece. Kertész reprocha a Hungría el no haber aprovechado la gran oportunidad del cambio de régimen, lo cual se debe quizá, afirma, a que no conoció, de hecho, la democracia en curso de los siglos, a que no participó en los momentos de liberación y de emancipación en el continente europeo, a que no ha afrontado con claridad y valentía los lados oscuros de su historia y también a que no ha asumido y reconocido su papel en la deportación masiva de una parte de su población, la judía, a los campos de exterminio. Como suele decir: “Hungría jamás se ha preguntado por qué ha estado siempre en el lado equivocado de la historia”. En los últimos años ha crecido en su país la nostalgia por el régimen de Horthy (1920-1944), precisamente el que llevó a la nación a la mayor quiebra moral y política al aliarse con Alemania en la Segunda Guerra Mundial. El antisemitismo y el odio a los gitanos están en auge en Hungría, donde “campan por sus fueros los antisemitas y la ultraderecha”, dice Kertész, y donde poco o nada se hace para ponerles coto.

Desde hace un tiempo, me dice, “me siento como un actor que ha de representar el papel de Imre Kertész

De hecho, Imre Kertész siempre vivió en una situación de cierta marginalidad en su país, donde instalado en una quasi inexistencia escribió Sin destino, Fiasco, Kaddish por el hijo no nacido, en una situación de aislamiento que en los últimos años, los de su fama, a veces incluso ha añorado. Desde hace un tiempo, me dice, “me siento como un actor que ha de representar el papel de Imre Kertész y que para colmo lo hace mal”. En su periodo de iniciación literaria no leía a los autores húngaros de la época, sino a los clásicos, leía a los grandes escritores del siglo XX, a Thomas Mann, a Albert Camus; luego leyó también a Canetti, a Wittgenstein, a Freud, autores a los que tradujo al húngaro, así como muy especialmente a Nietzsche. Esas décadas de marginalidad absoluta lo marcaron, hasta que se produjo el cambio de régimen, la caída del Muro, y él comprobó que a pesar de todo Hungría seguía empantanada, que sus advertencias no se escuchaban, que su marginación seguía. “En los últimos años la situación se ha deteriorado mucho”, asegura.

Como oigo por el teléfono que tiene música de fondo, le pregunto qué está escuchando: “El último concierto de Alfred Brendel”, responde. “¿Y qué escuchará después?”. Béla Bartók, al que considera “uno de los grandes clásicos”. “No es un vanguardista”, dice, “pero, ojo, modernidad y vanguardia no siempre son lo mismo”. La música ha sido una de las fuentes de la que brota su literatura. “De hecho”, señala, “siempre me acompaña y ha sido decisiva, además, en mi vida, pues mi primera gran experiencia artística fue la música, la literatura vino después”. Así como en las primeras obras, en Sin destino, en Kaddish por el hijo no nacido, estaba presente de forma invisible como elemento estructurador, en los últimos trabajos ha aflorado, se ha vuelto visible y son muchas las páginas que el escritor le dedica. En los diarios que han empezado a publicarse en húngaro —y que por supuesto están ya en la agenda de la editorial Acantilado— escribe sobre Wagner, Mahler, Schönberg, Debussy, Beethoven, Bach, y hay muchas alusiones a amigos músicos como el compositor György Ligeti o como el pianista András Schiff (siempre recuerda con alegría que Schiff tocó, como sorpresa, la sonata opus 111 de Beethoven, “su obra preferida”, en un acto relacionado con el Premio Nobel).

En ‘La última fonda’ (la novela que quizá quede inacabada) y en los diarios, espejo de un espíritu atormentado y lúcido a la vez

En los últimos años mencionaba a menudo lo que estaba escribiendo: una novela titulada A végs? kocsma [La última fonda], que era “algo sobre la muerte” y estaba “inspirada en los últimos cuartetos de Beethoven”. La idea era trasladar a la literatura aquello que él llama “obras de la senectud”. Hay en los diarios numerosas referencias a esas obras, las pinturas de Turner, por ejemplo, las composiciones del propio Beethoven; referencias a la pregunta de si existe un arte específico de la vejez en el que se desdibujan las líneas y aparecen con más intensidad los matices. Y numerosas reflexiones también sobre el arte en general y sobre lo que Kertész llama el “gran arte” (se refiere, por ejemplo, a la tragedia griega, pero igualmente a las novelas de Thomas Mann). Según él, está desapareciendo, porque “el tipo de hombre que lleva ahora las riendas del mundo ni lo entiende ni lo necesita”. Ese gran arte, dice Kertész sin embargo, forma parte de la civilización europea, no se extinguirá del todo y él, señala, “procura que esté recogido en su obra”.

Una parte de estos diarios se ha publicado ya en su lengua original y existe asimismo una traducción francesa. La recepción de Mentés másként, que recoge sus apuntes entre 2001 y 2003 y cuyo título se debe a que por esas fechas empezó a escribir en ordenador, ha sido, por fin, muy positiva en Hungría, aunque Kertész considera también que todavía “no se ha entendido la construcción”. En estos últimos trabajos, en La última fonda (la novela que quizá quede inacabada) y en los diarios, espejo de un espíritu atormentado y lúcido a la vez, de un espíritu que ve enseguida nuestras trampas e ilusiones, abundan las reflexiones sobre la vejez, la degradación física, la enfermedad y la muerte.

Imre Kertész fotografiado en Berlín en 2007. / Santos Cirilo

Sí, se nos van los testigos de Auschwitz. “¿Significa eso que acaba la labor testimonial de quienes sobrevivieron y que hay que pasar del plano de la experiencia al plano del espíritu?”. “Sí, exactamente esa es la esencia de mi obra”, dice Kertész, “trasladar lo ocurrido a una dimensión espiritual. Que quede en la conciencia, aunque ahora lo veo con menos optimismo que hace unos años. El Holocausto es el hundimiento universal de todos los valores de la civilización”, añade, “y una sociedad no puede permitir que se repita, que vuelva a presentarse una situación parecida. Pero mira la crisis económica”, continúa, “una crisis así dio pie a la llegada de Hitler al poder. Por tanto, deberían sonar todas las alarmas. Pero no suenan. Lo cual quiere decir que el Holocausto no está presente en la conciencia de los políticos europeos”. Muchas veces ha repetido Imre Kertész que Auschwitz puede volver a producirse en cualquier momento, porque aquello que lo hizo posible no ha desaparecido. No ha desaparecido, por ejemplo, el antisemitismo (“algunos países lo demuestran”), que en casos se disfraza de odio a Israel. En su obra de los últimos años, en La última fonda, en los diarios, abundan las reflexiones sobre el ser judío. Él se considera un judío no judío, “como Jean Améry”, dice, que no siente un vínculo religioso con el judaísmo, que no piensa sobre “cuestiones judías”, pero cuyo judaísmo está determinado por Auschwitz y por su desarraigo cultural. Kertész, de hecho, se considera perteneciente a esa literatura judía de Europa del Este, “que empieza por Kafka, que pasa por Celan”, que llega también a él y que nunca ha formado parte de las literaturas nacionales.

La obra ya está hecha, lo que escriba ahora será un regalo del destino”

Kertész pierde a veces el hilo de la conversación. No quiero insistir, no quiero molestarlo, no quiero cansarlo. Sé que le cuesta levantarse, le cuesta moverse, le cuesta hasta el más mínimo gesto. De pronto recuerdo un encuentro hace pocos años en Viena. Kertész, ya enfermo, se sentía débil, estaba agotado. Venían de Budapest y al día siguiente partían para Madeira. Cenamos juntos; éramos cinco, él, Magda, Cristina —mi mujer—, Violeta —mi hija— y yo, su traductor. La conversación fluía con afecto y naturalidad como siempre, aunque a él se le notaba el cansancio. En un momento dado mencioné lo que estaba traduciendo: Don Carlos, de Schiller. Y Kertész se animó entonces rápidamente y empezó a recitar de carrerilla el comienzo del drama del clásico alemán. Se aferra a la literatura; la pasión literaria lo mantiene vivo.

El escritor se encuentra en una situación difícil, inconcebible: el cuerpo le ha ido cerrando poco a poco las posibilidades de escribir. Berlín, el escenario de su gusto por los buenos modales, por la elegancia, es también el de la progresiva enfermedad, de los esfuerzos por apuntar simplemente unas líneas. En estas circunstancias, Kertész ve la entrega de su legado a la Academia de las Artes berlinesa como un cierre. “La obra ya está hecha, lo que escriba ahora será un regalo del destino”, dice. Y luego añade: “No he abandonado la literatura. Ahora mismo estoy revisando la edición alemana de los diarios, que se publicará el año que viene”. Son tantos los hilos que lo unen a la escritura que nunca llegarán a cortarse todos.

Adan Kovacsics es traductor de Kertész al español.

Kertész: “No he dejado la literatura” | Cultura | EL PAÍS

30/12/2012

Feliz 2013

Filed under: Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 12:13 am

 

Calendarios carnales 2013

Por: EL PAÍS| 28 de diciembre de 2012

Autor invitado: JoanG. (Barcelona)

2013 pinta mal, así de entrada. Así que no le vamos a dar más vueltas a la economía y nos limitaremos a pasar las páginas del calendario tal como vengan. Eso sí con perspectiva erótica y sexy, quizá todo vaya o luzca mejor. Eso es lo que ha pensado medio mundo, al parecer, porque este año los calendarios subidos de tono se han convertido en boom. Como alguien no lo pare, en 2014 lo raro va a ser no tener ya cada uno el suyo (y con la fecha diaria bien grabada en el culo). Ya ven, ese tipo de almanaque en otros tiempo tan denostado (y admirado a escondidas) ha brotado cual cosecha; buena añada de desnudos esta. "He aparecido en un calendario, pero nunca a tiempo a una cita", dejó dicho Marilyn Monroe que fue pin up de altura. Y dicho eso, dicho todo (volveremos a ella y a otras clásicas un día de estos).

9681084Mientras, aquí tienen un repaso. Los hay (los calendarios) desde los más famosos, como el Pirelli que este año ha suavizado el tono de la mano de Steve McCurry, hasta los desconocidos: amas de casa que protestan por los recortes o la falta de transporte en el cole de sus hijos o que muestran sus encantos emulando a princesas de cuento para ayudar a un niño enfermo de la localidad (foto a la derecha). O las británicas de campiña y caza y pesca que se unen y desnudan para recaudar fondos para la familia del amigo muerto en accidente de tráfico (vean foto al final de este texto). Mucho donde elegir. Desde los gremiales para vender marca u objeto hasta los individuales hechos porque sí. De los producidos con mucho amor al arte o a los sin ninguno en absoluto. Los hay de hombres y de mujeres, con mayor o menor gusto decorativo, mayor o menor provocación, con fotógrafo famoso y/o cuidadoso y no tanto; con ínfulas artísticas y exóticas o pensados directamente para dejar sin habla a la familia y la vecindad. Calendarios para colocar en la tienda, el taller mecánico o la oficina. Los desnudos se han hecho carne entre nosotros como arma de reivindicación y salvación financiera; una recreación de la anatomía superlativa que se ha hecho política y se ha visto este año hasta en algunas protestas callejeras.

En cualquier caso, palmitos que son un placer para la vista y para lo que sea. Y otros que quitan el hipo y ya nunca lo recuperas. Clásicos de hoy y siempre. Como el de Sportsilustrated. Aquí una de sus protagonistas, Kate Upton.

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O el del club de fútbol de Verín (en Ourense), que se vende a un módico precio, con todos sus jugadores luciendo palmarés, no desmerece ni mucho menos (el fotógrafo es Suso Godás). Vean el vídeo titulado "Pedra e Auga" o el apartado en el blog Burbujas de Deseo, donde a poco les dedican monográfico.

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Siguiendo la línea depotiva, otro clásico anual es el Calendario Miss Reef, la firma de ropa de surf. Un proyecto de fusión cuerpo-escenario que cumple ya su cuarta temporada (del lustro total que incluye) con rodajes en cinco países de América Latina. El primero, 2010, se dedicó al norte de Brasil. En 2011 fue un Panamá muy resbaladizo y carnal. El del año pasado se grabó en Puerto Rico (tal como me sopló la coordinadora). Y este año, las islas Galápagos, en Ecuador, con look más contemporáneo.

No conviene tampoco despreciar a las y los fans de los equipos. Hay muchos. Los del volley de la Penya Lombarda lo han tenido claro, al menos.

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Abundan los famosos y modelos que se elaboran su calendario a la carta, como Kelly Brook, bien subidita de tono y directa a esas cabinas de camión donde la soledad aprieta, o Eva Zellhofer (debajo). Y si usted quiere encargar uno en plan particular para regalar entre familia y amigos, también puede. Abundan las webs que los preparan al gusto. Usted pone las fotos y su nivel de calentura… Y listo. Abundan de todo estilo, desde el galáctico al romántico o el vintage.  Recomiendo pensarselo bien antes de decidir. Que luego no hay vuelta atrás.

También son aficionadas las empresas. Muchas, variadas, multiformes. Los hacen para vender, coches, o lo que quiera que sea.

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El Berner (empresa de suministros industriales, si no me equivoco) destaca; se centra tanto en mujeres como hombres. Y no hace falta tenerlo. Inacabado ya está genial. Aquí se pueden ver algunas grabaciones de este 2013. Se las recomiendo.

Y hasta las compañías aéreas han decidido desprenderse de ropa a la hora de ganar adeptos. Ryanair, sin ir más lejos, nos ha donado (algo que no acostumbra a hacer) esto.

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Otros son iniciativas grupales exitosas, Como las universitarias (diría yo que ya son plaga). Ejemplos aquí: las estudiantes de Cardiff o las del club naútico de la universidad de NewCastle. Siempre para recaudar fondos para causas varias.

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Algunas iniciativas más las recogía en una lista intensa 20 minutos hace unos días.

Las británicas citadas al principio están retratadas con profusión en el Mail Online, una exhibición bien gráfica de la noticia.

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Y claro está, en este resumen apresurado no podían faltar los bomberos. Todos, todos, por toda la geografía se han apuntado a la iniciativa: vestidos para apagar fuegos, desnudos para encenderlos. Es la idea. Desde los de Castellón (con mucho efecto) hasta los de Barcelona (más carnales, se presentan ellos mismos abajo en un noticiario) o los de Bilbao, los más destacados, creo. Para opinar dejo a los bilbaínos en el mes de junio concretamente, como ejemplo. Y si ustedes conocen algún otro calendario, escriban en comentarios. Para vivir cada día de este 2013 con emoción: ya que nos van a dejar en cueros, que el striptease sea gustoso y completo. Buen año.

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24/11/2012

Porque hoje é sábado!

Filed under: Porque hoje é sábado!,Sexualidade — Gilmar Crestani @ 11:21 am

 

Sexo para procrear

Por: Venus O’Hara | 19 de noviembre de 2012

A pesar de no ser madre (y dudo mucho de que lo sea en un futuro), me intriga mucho igualmente el tema del sexo hecho para procrear. Según la educación sexual que recibí en colegios católicos, ese debía ser el único objetivo a la hora de tener relaciones sexuales. Recuerdo claramente la voz de mi profesora, que también era monja, cuando nos lo explicaba: “Cuando un hombre quiere tanto a su esposa, introduce su pene en su vagina para hacer un bebé”.
Nos explicaron la pubertad y la reproducción desde un punto de vista biológico y religioso. Ignoraban por completo el tema del uso del preservativo o las anticonceptivas, algo que me parece tan equivocado e ingenuo en el Reino Unido, donde la tasa del embarazo adolescente es la más alta de Europa. Y en cuanto a la prevención del sida y las infecciones de transmisión sexual en general, las monjas nos recomendaron la abstinencia como solución final. En cambio, para mis amigos protestantes que iban a institutos del Estado, el asunto de educación sexual era bien distinto. Ellos tenían hasta clases prácticas colocando condones en pepinos y plátanos.

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Gustav Klimt
Afortunadamente para mí, y sobre todo para mis amantes, añadí a mi educación sexual escolar una (gran) pizca de sal. En lugar de hacer caso a las religiosas de mi instituto, me informé de todo lo que quería saber sobre el tema en la revista More – una publicación femenina que, en aquel entonces, causó mucha polémica por su alto contenido sexual ya que la mayoría de sus lectores eran menores. A pesar de esto, la recuerdo con mucho cariño porque dentro de sus páginas siempre encontraba respuestas a mis múltiples preguntas sobre el asunto. Entonces, no podía googlear cualquier cosa que me viniera a la mente como haría ahora.
Otra gran fuente de información sobre el sexo y los anticonceptivos, provenía de los centros de planificación familiar y los Brooke Advisory Centres que ofrecían anticonceptivos gratis, consejos y asistencia médica para menores de 25 años. A pesar de la educación pésima que recibí en el instituto, encontré que toda la información que necesitaba estaba a mi disposición, en bibliotecas, revistas, y en folletos de dichos centros. Solo hacía falta tener el interés para buscarlo y conseguirlo. Quería aprovechar e informarme de todo, y sobre todo, protegerme.
El sexo para mí, siempre ha tenido el objetivo de sentir placer y evitar la reproducción a toda costa. No obstante, considero que el sexo para procrear, con intenciones, debe ser lo más bonito que hay: crear un nuevo ser con la persona que quieres y que te quiere. Es más, considero que el cuerpo de una mujer embarazada es de lo más hermoso que existe.
Sin embargo, hablando con amigos experimentados, algunos me han desmontado la idea romántica que tenía sobre ello.

Trailer de la película Maybe Baby (2000)
Para uno en particular, todo le resultó muy mecánico. Llegaba del trabajo, y nada más quitarse el abrigo, iba directo a la habitación donde su mujer le esperaba en la cama a cuatro patas. Solo bajaba la cremallera y bingo. Después, cenaban con prisa y volvían a hacerlo antes de dormir. Además, por la mañana, recordaba, ponían el despertador media hora antes para aprovechar y echar un polvo matinal. Así continuaron durante varios meses, salvo los días de regla.
Cuando obtuvieron un resultado positivo, mi amigo no solo se alegró por el hijo que esperaban, sino que por fin podía descansar y digerir bien su cena, y no perderse más partidos de fútbol, decía.
Otra pareja de amigos tuvieron una actitud muy diferente, más calmada. A la hora de decidir que querían ser padres, siguieron con su vida sexual habitual con la única diferencia de que no usaban anticonceptivos. Nunca miraban las fechas y solo lo hacían cuando les apetecía a ambos, sin pensar en calendarios, ovulación, termómetros y siempre sin estresarse.
Lo que más me sorprendió fue la historia de otro amigo que me decía que, a pesar de tener una relación sexual muy variada con su mujer, en el momento de hacerlo para buscar un bebé, todo cambió. Decía que ya no quería ver porno juntos ni participar en juegos morbosos porque, según ella, mostraba una falta de respeto hacia su hijo futuro. Cuando lo pienso, me pregunto ¿no es mejor crear una nueva vida con sexo placentero y pasarlo bien en lugar de hacerlo de forma mecánica como si fuera nada más que un ritual biológico?
Hoy en día, ya ni siquiera hace falta tener sexo para reproducir. Gracias a avances médicos, parejas que no pueden tenerlos de forma natural pueden hacer realidad sus sueños de ser padres. Es más, ahora se puede comprar esperma en Internet. Estas prácticas a veces son criticadas porque según algunos grupos religiosos, creen que los científicos no deberían jugar a ser Dios. Pero yo creo que lo importante a la hora de concebir, sea con o sin sexo, es hacerlo con mucho, mucho amor.
¿Qué tal vuestra experiencia con el sexo para procrear?

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03/11/2012

Porque hoje é sábado!

Filed under: Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 8:36 am

 

Por nuestras vulvas y las diosas del nuevo orden

Por: Anne Cé| 31 de octubre de 2012

Sobre vulvas escribió aquí hace un tiempo nuestro querido JoanG (él también las llamaba, cordialmente, "chochos, panochas, chichis y hasta cuevecitas", pero a mí no me sale ningún diminutivo por el estilo).

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Vulvas como dólmenes, vía www.martincano.webcindario.

Era aquel un post divertido como todos los suyos pero, además, tan interesante que dejaba poso (y también "pozo", con ‘z’)… Hablaba allí de ese triángulo sagrado y del orificio enigmático (y tapado por los siglos de los siglos) del cual el hombre se pasa nueve meses intentando salir y "toda una vida" queriendo volver a entrar (citando el prólogo del libro The big book of pussy).

A muchos nos impresionó entonces la pericia de la artista que encestaba bolas impulsadas por sus labios menores. Aquella performance podía inducir a errores de localización de los espacios expositivos llamados, respectivamente, vulva y vagina (porque las pelotitas se introducían levemente en el canal vaginal a fin de conseguir el envión necesario para salir disparadas hacia adelante), pero en realidad son dos cosas bien diferentes. Y el que tenga dudas que por favor consulte un pequeño diccionario anatómico (conozco algún hombre adulto que le dice "vagina" a todo lo que se halla más o menos por ahí, creyendo que así evita el lenguaje vulgar, o vulvar).

607px-Vulvae
La representación del autoexamen femenino en una pintura del siglo XIX.

De aquella entrada me quedó un deber que sigo teniendo pendiente y presente y es el de conseguir un libro que recomendaba JoanG: Vulva. La revelación del sexo invisible de Mithu M. Sanval, que traza la historia cultural del genital femenino, con la intención, según se explica, de dar "visibilidad" a un órgano "exhibido y ocultado, deseado y temido". Y mientras me hago con la obra, hoy quiero darle otra vuelta al tema de la vulva como epicentro del deseo y también como origen del mundo y símbolo de sanación.

Todo empieza con Marija Giambutas, una arqueóloga lituana especializada en la Prehistoria de Europa y las deidades femeninas que, con sus excavaciones, vino a demostrar que había existido una "cultura matrifocal y probablemente matrilineal, agrícola y sedentaria, igualitaria y pacífica". Ella sostiene que esa cultura (a la que evita llamar matriarcal por la asociación del término con la noción de poder) era predominante en Europa suroriental a partir del 6.500 a.C. y que fue abolida hacia el 4.000 o 2.500 a.C. por sucesivas invasiones indoeuropeas que provenían de las estepas rusas. 
Así, las deidades femeninas, y particularmente la diosa Creatrix, habrían ido sustituyéndose por dioses masculinos, solares y guerreros, y entonces empezó otra Historia, la de la fusión entre los elementos de la vieja Europa y las aportaciones de los pueblos indoeuropeos. De aquel proceso sincrético, opinan algunos autores, surgió el culto mariano, que es el modo en el que el cristianismo patriarcal asumió cultos preexistentes, aunque esta es una línea de indagación que dejaremos para otro momento.

Volvamos a Gimbutas y sus descubrimientos en la iconografía del Paleolítico y el Neolítico. Ella identificó y decodificó representaciones de las deidades femeninas y demás figuras halladas en cavernas, enseres y amuletos para esbozar la idea de la diosa madre, generadora de vida y reparadora.

La tierra como elemento femenino se hizo triángulo fértil, surco y círculo en las paredes de las grutas y en las vasijas de formas antropomórficas. A propósito, ‘La vulva regeneradora: triángulo, reloj de arena y garras de pájaro’ es el nombre del capítulo que la arqueóloga dedica al tema en el libro El lenguaje de la diosa. Porque en Europa y en Anatolia, los motivos de patas de pájaro, triángulos y relojes de arena representaban vida y poder regenerador.

‘Signs out of the time’ (2004), un documental de Donna Read sobre Marija Gimbutas.

"El triángulo es la vulva; el reloj de arena, dos triángulos unidos por sus vértices. Esas formas geométricas devienen antropomorfas si uno les añade una cabeza o senos, brazos y piernas. Sin embargo, no son brazos los que se pegan a las figuras con forma de reloj de arena sino garras de pájaro. El triángulo y el reloj de arena son los símbolos de la diosa cuya manifestación es un ave rapaz", escribe Gimbutas.

Así, una piedra triangular era símbolo de la diosa y su poder de regeneración en el Paleolítico inferior y las vulvas grabadas en las grutas denotaban energía. También los trozos de sílex con formas triangulares naturales o tallados intencionalmente daban cuenta del poder generador femenino. En el Neolítico, grandes rocas triangulares servían de bases o umbrales a las tumbas en Irlanda y en la Bretaña francesa.

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Del Paleolítico, una vulva estilizada en piedra. En el Musée des Antiquités Nationales, Saint-Germain-en-Laye.

Sobre los objetos de culto, la vulva triangular alude no solamente a los símbolos del agua y la vegetación, sino también a los barcos, a las serpientes y a los peces, todas expresiones, según Gimbutas, del poder nutriente de la diosa y su triunfo sobre la muerte, también el renacimiento. "El significado del triángulo regenerador se establece claramente por la presencia, en la pintura mural de algunos santuarios en los que se encontraron series de triángulos rojos y negros con un círculo en el centro que probablemente represente el canal del parto", continúa. Y el rojo siempre es vida.

Asturias
Panel de las vulvas de la cueva de Tito Bustillo, en Asturias (del Magdaleniense medio, 15.000 a.C.) o la invocación a la fertilidad, vía http://www.ambosmundos.es

En este contexto, un interesante debate presentado por Rodrigo Martínez le da alas a la idea de Gimbutas acerca de que la cultura de la vieja Europa tenía su eje en lo femenino y, consecuentemente, en la veneración de una diosa que personificaba la creación y la fuente de todo. En tanto el elemento masculino, "humano y animal", representaba "poderes espontáneos, que estimulaban la vida pero que no la generaban".

La obra de referencia de Gimbutas es The Goddesses and Gods of Old Europe. 6500-3500 B.C. Myths and Cult Image; sí, así, con Goddesses en primer término, porque en una versión revisada ella misma coloca a las ‘diosas’ por delante de los ‘dioses’ en el título.

Voilà, señores, todo esto para decir que, ya que los tiempos protoanimales están cambiando bastante en Europa, desde aquí propongo que nuestras vulvas sean llamadas a una nueva era de adoración. Y quizá de allí surja una nueva estructura social nutritiva y pacífica.

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De vulvas y pelotitas

Por: EL PAÍS| 13 de febrero de 2012

Autor invitado: JoanG. (periodista deportivo, Barcelona)

Me encargan ELLAS que me introduzca en algo de lo que, me temo, no sé bien cómo voy a salir. Me van ustedes a freír, lo estoy viendo. El caso es que tengo en mis manos dos libros, dos… con los que lidiar aquí. Uno es muy gráfico. El otro, muy teórico y sesudo. Y ambos sobre el mismo asunto: genitales femeninos, es decir, vulvas, coños, o como quieran definirlo (hay de todo: chochos, panochas, chichis y hasta cuevecitas…)

Fotografía de Alva-bernadine-5Y lo hago porque ELLAS (las autoras de este blog) prometen sacar en breve otro comentario similar aquí sobre penes (o pollas, para equiparar), que espero ansioso. En fin, de conejos y sus variedades va esto. Tantos y tan distintos he visto para escribir este texto que me he llegado, incluso, a marear de tanto mirar y ver tanto pozo sin fondo explícito (sí, lo que oyen, también me pasa con nuestros aparatos, ¡que le voy a hacer, se ve que la abundancia para mí es mal plan!). Abrumado estoy por la variedad, digamos. Y muy excitada mi curiosidad, claro. Sensaciones tan variadas he tenido a la hora de ponerme manos a la obra que… Curioso, abrumado, hastiado… ¿será que soy un asexual como decía Venus aquí hace poco?

El primer volumen es el Big Book of Pussy, de la editorial Taschen (que incluye esta foto de Alva Bernadine), un verdadero catálogo (incluso por tamaño) de delicias vaginales vistas desde todas las posiciones y ángulos posibles (piernas abiertas a unos 180º, diría yo, lo más repetido), tamaños, formas, colores… y uno imagina hasta sabores y olores… pero no me voy a pasar… para que no me reprochen. Verdaderamente big el asunto.

Page_fo_big_pussy_book_04_1109051654_id_416948

El libro está editado, cómo era de esperar, por Dian Hanson. Y en la introducción dicen así: "Primero fue The Big Book of Breasts, después The Big Penis Book, The Big Book of Legs y el voluminoso Big Butt Book. ¿Qué podía venir a continuación sino una exploración en profundidad de la parte pudenda femenina, ese codiciado orificio del que el hombre se pasa nueve meses tratando de salir y toda una vida intentando volver a entrar?". Pues sí, tras pechos, penes y piernas, un buen colofón es llegar a esto. Un cierre de serie con propuesta arriesgada, sin duda.

Preview_fo_big_book_of_pussy_1109162051_id_499097La historia visual de una parte del cuerpo femenino en el que la editora hurga para mostrar cómo ha sido codiciado, temido, agraviado e idolatrado por civilizaciones de todo el mundo. Mucha foto de muchas enseñandolo todo a lo largo y ancho de un siglo y pico, el pasado y el actual. "Dado que la representación de esa parte del cuerpo ha estado mucho tiempo envuelta en una vergüenza injustificable, The Big Book of Pussy replantea el tema con modelos que exhiben su parte más privada con entusiasmo, felices, con una sonrisa tan amplia como…, en fin, la idea queda clara". Y los textos tampoco tienen desperdicio: desde Pussyman; el ex policía que convirtió la masturbación en millones con un juguete llamado Fleshlight; la gran Vanessa del Rio de la que ya se escribió aquí; la jugosa Flower Tucci; la artista de performances vaginales Mouse, y el singular Buck Angel...

La mano de Dian Hanson, fuera de tópicos y miramientos, se aprecia en todo el libro. Con más de 400 fotografías de alta calidad, energía y densidad, con todo tipo de opciones, como dije, desde lo delicado y artístico hasta lo plenamente provocativo, de autores como Terry Richardson, Richard Kern, Ralph Gibson, Jan Saudek (que me encanta), Guido Argentini, Ed Fox... Yo les recomiendo que miren detenidamente… y para ver allí minas, precipicios, mundos desconocidos, vaivenes, promontorios, auténticos barrancos, simas y profundidades submarinas. Lo juro. A Hanson lo sutil no le va. En cada obra que toca deja caer un poco poquito de su gusto, como esas gotitas pre eyaculación que van cargadas de material siempre susceptible de ser fértil. Valiente esta tía donde las haya, se edita libros complicadísimos de tetas, culos, pollas y vaginas con una tranquilidad pasmosa. Yo la imagino con las manos en la masa: es decir, rodeada de fotos de hombres y mujeres desnudas por todas partes menos por una, cual península perfecta.

Se que ELLAS tienen siempre pendiente que nos escriba aquí unas palabras contándonos algún making of. Para abrir boca les enlazo aquí el vídeo de preparación de los culos, que da mucho juego y de paso sirve para aprender cómo mantenerlo saleroso y terso. Ahí sí, señoras y señores: chicas y chicos en acción me entretienen más que la simple exposición de un órgano genital tras otro, sea el que sea.

¿Y el otro libro? El otro es un trabajo pionero de la hindoalemana Mithu M. Sanyal. Si titula simplemente Vulva. La revelación del sexo invisible, de Anagrama. No tienen desperdicio ninguno de los dos. Pero este segundo daría para otra entrega porque es una historia cultural del genital femenino y un contundente manifiesto "a favor de la visibilidad de un órgano exhibido y ocultado, deseado y temido". Dicen que la autora visitó prostíbulos japoneses, iglesias irlandesas y bares de strippers en busca de reconstruir la significación cultural del genital silenciado; revisa el mito adánico, compara la orla que envuelve a la Virgen en las representaciones medievales con los labios de una vulva, repasa el antiguo ritual matrimonial hindú consistente en untar la vulva de la novia con miel para que su esposo se arrodillara ante ella y la adorara, y discute la representación de la vulva en el arte contemporáneo y su reivindicación por parte de los colectivos de rock y punk feminista de nuestros días.

Great Wall of Vagina panel 1 of 10 w

Todo eso es así y es mucho más. Si usted quiere saber qué se esconde desde este agujero primigenio, ahí esta. Lean este fragmento introductorio y verán. Ha dado tanto de sí, que hay hasta museos de la vulva hay. Y muros se han construido con ella/s. En el plano artístico. Aquí les dejo el vídeo de James Lane con la historia del proyecto Design A Vagina para que se hagan idea. Se trata de una escultura compuesta de cinco paneles (arriba uno) y realizada con los moldes de las partes pudendas de 200 mujeres distintas entre 18 y 64 años de edad.

Para terminar, me detengo en un nombre que, como Annie Sprinkle o Carolee Schneemann, podría mencionarse en ambos volúmenes: la artista conceptual Mouse, una suerte de espejo, reflejo y/o musa del fotógrafo también conceptual Alva Bernadine (que no es para todos los gustos, rompedor, provocador, crítico, no deja nunca indiferente, la foto en blanco y negro de arriba es suya) sobre la que tiene mucho que decir, puesto que el mismo es hombre, dice, de vanguardia (se define a sí mismo como I am a one man subculture). Mouse es experta en lanzamiento de pelotas con el aparato genital. Aquí les pego el enlace de uno de sus vídeos, por aquello de que investigar siempre es jugoso (y porque ELLAS me dicen que, verdaderamente, esto de lanzar y encestar… no saben si les va a costar un disgusto). Veánlo, pues no lo olvidarán.

Veánlo y opinen, que yo aunque ando impresionado, como periodista deportivo que soy, creo que los campeonatos de esta disciplina (y la de tiro con pene, pongamos) tendrían un éxito arrollador.

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20/10/2012

Os homens de preto

Filed under: Os homens de preto,Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 8:31 am

Os Homens de Preto

Paulo Ruschel

Os homens de preto, os homens de preto,
os homens de preto
Os homens de preto trazendo a boiada
Vêm rindo, cantando, dando gargalhada
Deus, Deus, Deus, Deus, Deus, você fez
Os homens de preto trazendo a boiada
Vêm rindo, cantando, dando gargalhada
E o bicho coitado não pensa em nada
Só vai pela estrada direito a charqueadas
Deus, Deus, Deus, Deus, Deus, você fez
Os homens de preto trazendo a boiada
Vêm rindo, cantando, dando gargalhada
Deus, Deus, Deus, Deus, Deus, você fez
Os homens de preto trazendo a boiada
Vêm rindo, cantando, dando gargalhada
E o bicho coitado não pensa em nada
Só vem pela estrada, vem, berrando, berrando,
vem berrando
O gado coitado, nasceu, foi marcado
Aí vai condenado na estrada berrando
A querência deixando
Os homens marvado empurrando e gritando
Toca boi, toca boi
O gado coitado, nasceu foi marcado
Aí vai condenado direto a charqueada
Mas manda a poeira no rumo de Deus
Berrando pra ele dizendo pra Deus
Deus, Deus, Deus, Deus, Deus, você fez
Os homens de preto, empurrando a boiada
Vêm rindo, cantando, dando gargalhada
Deus, Deus, Deus, Deus, Deus, você fez

13/10/2012

La utilidad de la filosofía

Filed under: Filosofia,Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 10:18 am

“Vivimos en un clima político histérico. Necesitamos de la filosofía con la misma urgencia que la Atenas de Sócrates”, dice Martha C. Nussbaum.

En vísperas de recoger el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012, la pensadora estadounidense habla en esta entrevista de sus creencias religiosas, sus preocupaciones sociales y su pasión por el canto

Lola Galán 13 OCT 2012 – 00:00 CET

Foto: Gianluca Battista

No contestaré correos electrónicos durante el Rosh Hashana [Año Nuevo judío que suele caer a comienzos del otoño]”. Los correos electrónicos de Martha Craven Nussbaum son precisos, directos, sin concesiones a rituales sociales. Reconocida como una de las grandes filósofas actuales, profesora de Derecho y Ética en la Universidad de Chicago, autora de más de dieciséis libros (la mayoría, editados en español por Paidós) sobre filosofía griega y latina, derechos de las mujeres, filosofía política, religión e igualdad entre los humanos, Martha C. Nussbaum va al grano cuando se instala ante el ordenador. El próximo día 26 recogerá en Oviedo, de manos del príncipe Felipe, el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012, un galardón que la ha dejado “increíblemente sorprendida, honrada y encantada”, porque, “aunque estoy al corriente de que mis libros se han publicado en España, y hay algunos jóvenes que han escrito sobre ellos, no era consciente de que se me apreciara tanto”, dice en esta entrevista realizada mediante cuestionario electrónico.

PREGUNTA. Su currículo es apabullante. Da clases, conferencias, participa en seminarios en todo el mundo, escribe libros. ¿Qué hace para relajarse de tanta tensión laboral?

RESPUESTA. Soy cantante aficionada. Canto una hora todos los días y doy recitales con cierta frecuencia. También me gusta correr. Y, sobre todo, me encanta estar con mis amigos, que son de lo más variado.

Martha C. Nussbaum nació en 1947 en Nueva York, hija de un abogado y una decoradora de interiores que dejó el trabajo para cuidar de sus dos hijas. Se educó en un colegio de Bryn Mawr (Pensilvania), un lugar que ella misma ha calificado de “elitista y esnob”. Su decisión de luchar contra las desigualdades surgió, cuenta, como una reacción a ese ambiente. Aunque no solo.

“Una de las cosas que me abrió los ojos a la realidad fue un viaje de intercambio estudiantil que hice, un verano, en el que estuve viviendo con una familia obrera, en Swansea, en el sur de Gales. Aprendí lo que es de verdad vivir en la pobreza. No me pareció ni romántico ni atractivo. Estaba siempre triste y aquello tenía poco que ver con mis sueños, porque la pobreza mata las aspiraciones y te quita las ganas de vivir”.

“Hay todavía un abismo en términos de mortalidad y educación entre los sexos en muchos países del mundo”

La aspiración inicial de la joven Martha era ser actriz. Y para ello ingresó en la Universidad de Nueva York, donde estudió Clásicas y Arte Dramático. Durante dos años se dedicó a la interpretación, como actriz profesional. “La experiencia me sirvió para ver mundo, conocer a un grupo más amplio de personas y explorar mis emociones. Todavía hoy me gusta mucho actuar, aunque, como le decía, cantar me gusta más”.

Nussbaum continuó sus estudios en la Universidad de Harvard donde descubrió, de pronto, su pasión por la filosofía. En esa prestigiosa institución se doctoró en la materia, a mediados de los setenta, y dio clases, ya casada (de hecho mantiene el apellido de su esposo, Alan Nussbaum, del que se divorció en 1987) y con una hija, Rachel, hoy profesora de universidad como ella. Nussbaum ha contado que Harvard era una verdadera prueba para mujeres en sus circunstancias.

P. ¿Ha mejorado la situación en las universidades estadounidenses?

R. Ha mejorado muchísimo en dos de los aspectos que yo contaba: el acoso sexual está muy vigilado, y es más raro, aunque no tanto como debería, y tanto padres como madres disponen de atención para los hijos. Además hay una voluntad mayor por parte del cuerpo académico masculino de compartir las tareas domésticas y el cuidado de los hijos. El ambiente es mucho mejor en ese aspecto que el de los bufetes de abogados al que están ligados muchos de mis alumnos. En ese mundo, las jornadas largas hacen imposible conciliar la vida familiar y el trabajo, por eso se ha perpetuado un sistema de dos velocidades en el que las mujeres son las que tienen trabajos a tiempo parcial.

P. Pero las mujeres empiezan a ser promocionadas por el hecho de serlo y a beneficiarse de políticas de discriminación positiva. ¿O son, a menudo, medidas puramente cosméticas?

“Los estudios humanísticos son fundamentales para la forja de un saludable sistema democrático”

R. Las actuaciones de afirmación, como las llamamos en Estados Unidos, son necesarias. Las más urgentes son las que sirven para crear espacios de auténtica y completa igualdad de oportunidades. Lo que significa intervenir pronto en la educación de las jóvenes y ofrecer incentivos a los padres para que las alimenten bien y las envíen a la escuela —hay todavía un abismo en términos de mortalidad y educación entre los sexos en muchos países del mundo—. Al mismo tiempo, hay que adoptar políticas que faciliten que el potencial femenino sea respetado y cultivado, lo que incluye medidas adecuadas para el cuidado de niños y ancianos, una carga que recae sobre las mujeres en todo el mundo. En estos casos, esas actuaciones, lejos de ser mera cosmética, son cuestión de vida o muerte. Y si se diera el caso de que otras lo son, habría que denunciarlo.

Nussbaum trabajó, a partir de 1986, con el premio Nobel de Economía Amartya Sen en la iniciativa sobre capacidades, un enfoque diferente para medir el desarrollo de un país, en el centro de Naciones Unidas (UNU-WIDER) dedicado a la investigación en desarrollo económico.

P. ¿Qué significó para usted recibir esa invitación de Amartya Sen?

R. Eso es incorrecto, Sen no me llamó. Fue el director del instituto, Lal Jayawardena, el que me invitó a presentar una propuesta de proyecto para ligar desarrollo económico y filosofía. Yo dirigía ese proyecto, mientras que Sen dirigía otros en el área de pobreza y nutrición. Él había desarrollado ya esa perspectiva de las capacidades. Lo que yo hice fue ocuparme del aspecto filosófico. Fue una experiencia que me abrió los ojos sobre la importancia de los problemas de desigualdad, y me puso en contacto con gente de todo el mundo interesada en el tema.

Nussbaum detalla con detenimiento este enfoque en su último libro publicado en español: Crear capacidades. Propuestas para el desarrollo humano (Paidós). En él, hace un análisis del desarrollo social y económico, que lejos de estar basado en los habituales indicadores económicos, como el producto interior bruto o la renta per capita, tiene en cuenta los medios que pone un Estado al alcance de sus nacionales para que desarrollen las capacidades que cada ser humano encierra, y que ella resume en un decálogo. Lo que mediría el verdadero desarrollo, por tanto, sería que la gente disfrutara del derecho a la vida (“a una vida de duración normal, sin muerte prematura”, especifica la autora), a la salud física, a la integridad física (“estar protegidos de los ataques violentos, incluidas las agresiones sexuales y la violencia doméstica”), o del derecho a poder usar “los sentidos, la imaginación, el pensamiento y el razonamiento de una forma verdaderamente humana”. El decálogo incluye también “el poder vivir una relación próxima y respetuosa con los animales, las plantas y el mundo real”.

“La posición de las mujeres en el judaísmo nunca ha sido más sólida. Mi rabino y mi cantor son mujeres, yo misma celebro servicios religiosos”

¿Cuándo se podrá aplicar todo esto, especialmente si lo contemplamos desde un escenario de crisis económica que está destruyendo el Estado de bienestar? “Son propuestas para el futuro”, responde Nussbaum. “Ninguna nación las ha aplicado todavía por completo. Pero si conseguimos un consenso internacional para que sean consideradas derechos humanos fundamentales, podremos lograr que lo sean en algún momento”.

Como apasionada de la filosofía y las humanidades, Nussbaum se ha quejado públicamente de la obsesión por los estudios técnicos, en todo el mundo, y de la afición de los estudiantes a escoger especialidades en función del dinero que se pueda ganar ejerciéndolas. “No tengo el menor problema con las carreras técnicas, no obstante, soy partidaria del sistema educativo en el que todos los alumnos estudian unas materias comunes. Aparte de que ya sabemos que en este mundo de economía cambiante, las humanidades les interesan mucho a los licenciados en Derecho, Medicina y Negocios, porque proporcionan la clase de visión flexible requerida en la nueva economía. Por lo tanto, licenciarse en Filosofía tampoco le impide a nadie encontrar un trabajo”.

Para Nussbaum, los estudios humanísticos son fundamentales además en la forja de un saludable sistema democrático. “Son materias que nos aportan información sobre el mundo en el que vivimos”, dice. Y de entre ellas destaca la filosofía. “Como ya lo vio Sócrates, la filosofía tiene una capacidad única para producir una vida examinada, es una fuente de razonamientos y de intercambio de argumentos. Nuestro clima político actual es histérico, dado a las invectivas más que a los argumentos. Necesitamos de la filosofía con la misma urgencia que la Atenas de Sócrates”.

P. En su libro colectivo Los límites del patriotismo, alerta de los riesgos del excesivo patriotismo. Parece que la cuestión sigue siendo fundamental para los políticos. En la campaña electoral de Estados Unidos se está viendo un recurso constante al patriotismo hasta en los demócratas. ¿Qué opina al respecto?

R. La verdad es que mi visión del patriotismo ha cambiado mucho, pero tendrá que esperar a que salga mi nuevo libro (Political emotions: Why love matters for Justice) el año que viene. Básicamente, estoy de acuerdo con Mazzini [político y activista italiano del siglo XIX que luchó por la unificación de Italia] y otros patriotas, para quienes un patriotismo bueno, inspirado en los valores positivos, es esencial para motivar a la gente en proyectos que requieren de nuestros sacrificios por el bien de los demás.

P. Se convirtió usted al judaísmo hace años. La reputación de esta religión se ha visto empañada por la actitud de los judíos ortodoxos en Israel. ¿Qué papel reserva a las mujeres?

R. No veo cómo puede verse empañada una religión por la mala conducta de sus miembros. No creo que los cristianos del mundo tengan que disculparse a diario por las opiniones sobre la mujer que mantiene el Opus Dei. El judaísmo ortodoxo tiene diferentes variedades, y algunas de ellas han mantenido durante mucho tiempo visiones criticables sobre las mujeres, por eso se produjo la reforma del judaísmo en el siglo XIX, con la vista puesta en una religión que mantuviera de verdad la ley moral y la dignidad humana. Es una religión totalmente aparte, con seminarios rabínicos distintos y una teología totalmente diferente. En estos momentos, en Estados Unidos, más de la mitad de los rabinos reformados y “conservadores” (y lo pongo entre comillas porque son también bastante liberales) son mujeres, y estas dos denominaciones no ortodoxas, muy similares, representan el 90% de los judíos americanos. Y son dos de las denominaciones más progresistas en la vida religiosa de Estados Unidos. La posición de las mujeres en el judaísmo nunca ha sido más sólida. Mi rabino y mi cantor son mujeres, yo misma celebro servicios religiosos, canto y predico. La verdad es que el problema actual es reclutar hombres con talento para el rabinato reformado”.

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28/07/2012

De poética memoria

Filed under: Cultura,Marguerite Yourcenar,Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 3:52 pm

‘El laberinto del mundo’, de Marguerite Yourcenar, es su búsqueda del tiempo perdido: el más mínimo recuerdo desata una retrospección colosal. El libro reúne sus tres tomos de memorias —’Recordatorios’, ‘Archivos del Norte’ y ‘¿Qué? La eternidad’—

Juan Antonio González Iglesias 28 JUL 2012 – 00:13 CET3

Marguerite Yourcenar (Bruselas, 1903-Maine, 1987), fotografiada en 1979 en su casa de Maine (Estados Unidos). / Foto: JP Laffont / Corbis

La conversión de la realidad en literatura es uno de los más curiosos empeños del ser humano. Por eso mismo es uno de los rasgos que nos definen como humanos. Y fue el principal empeño de Marguerite Yourcenar. El laberinto del mundo conforma una monumental autobiografía a la que dedicó quince años de escritura, los últimos de su vida. El primer volumen de la trilogía, Recordatorios, vio la luz cuando su autora estaba a punto de cumplir los setenta años. El segundo, Archivos del Norte, cuando se acercaba a los ochenta. Y el último, ¿Qué? La eternidad, se publicó póstumo e inconcluso. En esta evocación general de su pasado se cumple la tendencia general de Marguerite Yourcenar a ser más una narradora que una novelista: una narradora que pone al día la antigua tarea de hacer poética la realidad. La primera frase, “el ser humano al que llamo yo”, va más allá de una sorprendente perífrasis. Con ese principio prodigioso inicia un relato en el que ella misma es tratada como “un personaje histórico que hubiera intentado recrear”. A la manera de su admirado Borges, Yourcenar se deja llevar por el sueño cervantino y el quijotesco con todas las consecuencias.

Si lo pensamos bien, Marguerite Yourcenar es en realidad un personaje literario inventado por Marguerite de Crayencour cuando modificó su apellido real por un anagrama lleno de consecuencias. Al elegir un apellido “por el placer de la Y” se conectó con un linaje cultural, que tiene su origen en Grecia. Al mismo tiempo, dio el primer paso para desvincularse definitivamente de su familia de sangre. Yourcenar acabó siendo su apellido legal. Cuando escribe El laberinto del mundo, el universo de la escritora ha dado un giro completo: ahora Marguerite de Crayencour es el personaje literario de Marguerite Yourcenar. Las nociones narratológicas son ya muy precisas: la narradora es M. Y. Su protagonista es M. de C. Naturalmente, todo esto no se reduce a un juego. Quijotesca, más que cervantina, es esta apuesta para cambiar el mundo con lo que uno ha leído y con lo que uno mismo escribe. Cambiar el mundo con la literatura.

En una autora que estuvo influida por Gide y por Montherlant, nos encontramos con una obra final bajo el signo de Proust. El laberinto del mundo es su búsqueda del tiempo perdido. El más mínimo recuerdo, suyo o de cualquiera de sus familiares o informantes, desata un relato por el que merece la pena extraviarse, hasta llegar al origen del mundo en una retrospección colosal. Pugnan en el relato general dos conceptos del tiempo antagónicos: el lineal y el circular. Lineal, porque las palabras se suceden como el agua que fluye, por utilizar otro título yourcenariano. Pero una fuerte circularidad tiende a que todo retorne. Es el tiempo cíclico de los orientales, pero también el de nuestros antiguos griegos y romanos. Ahí se encuentra la clave de una de las últimas escritoras que merecen realmente la calificación de humanista: el pasado grecolatino, Oriente, especialmente Japón, y el Renacimiento. Esta mujer, que tanto ha despejado nuestro futuro, se pasó la vida inmersa en el pasado. Al principio de Archivos del Norte cita dos versos célebres de Homero: “¿Por qué me preguntas por mi linaje? Como la generación de las hojas, así la de los hombres”. En ellos se resume la visión pagana del mundo: el paso del tiempo no es ni bueno ni malo. Los seres humanos se suceden como las hojas que caen cada otoño y renacen cada primavera.

Los archivos en un sentido muy amplio contaban con una realidad casi literaria, en la que se englobaba todo lo que ya estaba escrito sobre esa región y sobre su propia familia. En los datos familiares entra todo tipo de textos: la familia paterna es muy consciente de su posición en el mundo, editaba un boletín interno con sus noticias propias, y contaban con datos de todo tipo, anotados por distintos parientes. Todo, desde los archivos más grises hasta los apuntes más humildes de su madre, es leído poéticamente por Yourcenar. Por eso, al dibujar el trazo último de uno de sus tíos, cambia la expresión habitual “de piadosa memoria” por otra nueva, polivalente y despejada, más acorde con el retratado: “De poética memoria”.

La frase “el ser humano al que llamo yo” inicia un relato en el que ella misma es tratada como “un personaje histórico que hubiera intentado recrear”

Ya los patricios romanos solían escribir sus memorias como una contribución a la historia futura. Yourcenar aplica una doble paradoja. En primer lugar, estos relatos se orientan hacia la novela, no hacia la historia. La narradora no duda a la hora de atribuir a sus personajes pensamientos, sueños o palabras sin documentar. Y —ésta es la paradoja más curiosa— los miembros de la familia de Yourcenar ya han sido protagonistas de sus novelas anteriores. Por poner sólo un ejemplo, la pareja formada por Jeanne y Egon inspiró la primera novela de Yourcenar, Alexis o el tratado del inútil combate, y otra posterior, El tiro de gracia. Uno de ellos maneja para otros asuntos el título mismo de El laberinto del mundo. Sin embargo en esta autobiografía es cuando los conocemos de verdad. A cambio, la propia Yourcenar se inscribe en su propia obra de ficción: “Me gustaría tener por antepasado al imaginario Simon Adriansen de Opus Nigrum”. Unos años más tarde, encontraremos en el epitafio de la escritora unas palabras de esa novela suya. En resumen: todos los materiales biográficos recogidos no se destinan a la historia futura, sino a la ficción pasada.

Esta mujer lúcida se autorretrata inscrita “en las coordenadas de la Europa cristiana y del siglo XX”, que en gran medida siguen siendo las nuestras. Contempla, de cerca y de lejos, la Primera Guerra Mundial y vislumbra los horrores siguientes. No obstante, le cuesta olvidar que perteneció a otro mundo. Un mundo presidido por la cortesía. Todos o casi todos se hablan de usted, incluso los miembros de un matrimonio. Yourcenar es la mujer que sólo tuteó a tres personas en su vida. En su mundo perdido los personajes son aludidos elegantemente por sus iniciales. Se habla de la vida “en provincias” como categoría literaria. Se llama “el siglo” al tiempo. Se distinguía el latín de sacristía del latín del bachillerato. El homoerotismo masculino y el femenino constituyen regalos preciosos, igual que la iniciación sexual temprana, porque todo lo relacionado con el cuerpo es natural.

Es posible que todo haya sido visto ya, pero “no ha sido narrado”, dice la escritora. Puesto que tiende a comportarse como sus personajes, hay que entender simbólicamente algunas de sus explicaciones. En cierta ocasión su padre conversa con un cura. “Más que confesarse lo que hace es contar su vida”. También ella, en este juego de paradojas, más que contar su vida lo que hace es confesarse. A la manera de las Confesiones de Agustín, de los Ensayos de Montaigne, de los Diarios de Stendhal.

Esta mujer, que tanto ha despejado nuestro futuro, se pasó la vida inmersa en el pasado. Es posible que todo haya sido visto ya, pero “no ha sido narrado”

Lo que en su momento apareció como tres volúmenes sucesivos (tanto en francés como en español) se publica ahora en un solo tomo. Esto supone una edición definitiva, que cumple el proyecto unitario de su autora. Merece una celebración en condiciones. Por eso me atrevo a descender a los detalles, como algunas erratas que deben de haber nacido del escaneado (“aterrarme” en vez de “aferrarme”). Creo igualmente que deberían transcribirse al español los nombres y apellidos que tengan tradición en ello, como Alberto I (y no Albert I), o el príncipe Félix Yusupov (no Youssoupoff). No son un detalle, en cambio, las erratas en la cita de la Ilíada, al principio de Archivos del Norte. Procede del canto VI (no del VII) y la alfa debe ocupar el lugar que le corresponde. Tanto si el lector puede leer aquí los dos versos en griego como si acude a leerlos en Homero, la referencia debe ser impecable. Cuando Marguerite Yourcenar citó a Homero en griego confió en unos ciudadanos futuros capaces, como ella, de transmitir lo mejor del pasado para cambiar el mundo. Probablemente pensó en ciudadanos que pudieran, como ella, leer con soltura los dos idiomas clásicos. Pido, en fin, un índice onomástico, similar al que la editorial incluyó en las Cartas a sus amigos, otro gran volumen con el que comparte muchos personajes. Sería lo lógico en un libro de memorias, cuyos protagonistas son reales, más allá de la leve tendencia a la ficción. Sería bueno poder localizar con facilidad a Julio César o al zar de Rusia, a Robespierre o Goethe. O simplemente el momento en el que la joven Yourcenar se encuentra con el rey Alberto I de Bélgica, en el estreno de una obra de Pirandello. Sería bueno poder rastrear las variadas y esclarecedoras referencias a España, “ese país salvajemente autóctono”.

A El laberinto del mundo le conviene una afirmación de Italo Calvino, según el cual un clásico es un libro que equivale al universo. Marguerite Yourcenar, acostumbrada a comparar lo grande y lo pequeño, escribe: “Los retazos de una vida son tan complejos como la imagen de la galaxia”. También le conviene una teoría de Umberto Eco sobre la línea y el laberinto. Piensa Umberto Eco que es un mérito del pensamiento latino (seamos precisos: del que se formuló en la lengua de Roma) el haber convertido el laberinto en línea. Sólo al cerrar el libro comprendemos que la línea tan nítidamente trazada por Yourcenar no es recta, sino curva.

El laberinto del mundo. Marguerite Yourcenar. Traducción de Emma Calatayud. Alfaguara. Madrid, 2012. 800 páginas. 26 euros (electrónico: 12,99).

La Villa Yourcenar

En su batalla contra el tiempo, los grandes narradores se amaran al espacio. Por eso Yourcenar convierte en literatura su territorio natal. Un país en el centro de Europa, crucial para la historia del continente, que sin embargo necesitaba de una gran precisión poética, como le sucede a la biografía de la propia Yourcenar. En la fórmula Archivos del Norte puede parecernos que la categoría prosaica es “archivos” y la poética es “Norte”. Pero la realidad que se encontró Yourcenar era justamente la contraria.

Como La Mancha para Don Quijote, el Norte es la región poética de Yourcenar. Ella nos cuenta otra vez la victoria de César sobre galos y belgas. Encuentra en la Edad Media un primer nombre literario: Flandes. Posesión de sus condes y de los duques de Borgoña. Y de los reyes de España, ya que el Flandes español es para ella otra unidad narrativa. Después, se convierte en provincia de la monarquía francesa, y finalmente en departamento de la república. La Revolución le cambia el nombre por el del Norte, aparentemente más prosaico. Yourcenar lo ha poetizado para siempre, convirtiendo la denominación administrativa en una categoría poética. La prefectura en literatura. A partir de ahí, todo. Por ejemplo, este retrato de su padre: “Un hombre del Norte que amaba todo lo que fuera del Sur”.

En la frontera de Francia con Bélgica transcurrió la infancia de Yourcenar. Entre dos grandes ciudades como Lille y Bruselas. Cerca de otras cada vez más pequeñas, como círculos concéntricos: Bailleul y Saint-Jans-Cappel. El punctum de ese mundo es el Mont-Noir, la finca familiar con la gran mansión en la que vive su abuela, terrible como una Bernarda Alba nórdica. Yourcenar tardó 75 años en volver a esos parajes, para inaugurar en el pueblo un sencillo museo. No sé si en aquel momento pudo imaginar que unos años más tarde, cuando ella no estuviera ya en el mundo, el Mont-Noir, su casa solariega, se convertiría en un parque natural protegido, abierto a todos los ciudadanos. Aunque el castillo fue derruido en la Primera Guerra Mundial, el Departamento del Norte (hablamos de la entidad gubernativa, sin dejar de hablar de literatura) ha habilitado la casa del guarda, una especie de mansión en miniatura, como residencia para escritores europeos. El ciclo de la vida y la escritura se renueva en las mismas tierras en las que la niña Marguerite recogía frutos del bosque. Hablando de otra finca, de su familia materna, Yourcenar evoca los gritos de los pavos reales y el té que se servía en la terraza. Nos cuenta algo muy parecido: que había pasado a ser un parque natural. “La mansión gozaba de una de las suertes más hermosas que pueden caerle encima a una vivienda desafectada: servía desde hace poco de biblioteca comunal”. Esa sencilla anticipación de lo real, lo que en otro tiempo se llamó profecía, también es propia de un libro clásico.

De poética memoria | Cultura | EL PAÍS

07/07/2012

Hijos de la tragedia

Filed under: Cultura,Petros Márkaris,Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 9:43 pm

 

"Cuanto más pobre eres, más cultura necesitas", afirma Petros Márkaris

El novelista, que tiene en marcha una trilogía policiaca sobre la crisis, critica la corrupción griega

Enric González 7 JUL 2012 – 00:20 CET19

Petros Márkaris. / GEERT VANDEN WIJNGAERT

Petros Márkaris (Estambul, 1937) nació en la comunidad armenia de Turquía, fue apátrida durante años, estudió en Austria y Alemania, y en 1967 se instaló en Grecia. Es un prolífico guionista y dramaturgo, pero el éxito internacional le llegó a finales de los noventa con las novelas sobre el policía Kostas Jaritos, un observador agudísimo de la realidad griega. Cuando comenzó la crisis en su país, Márkaris decidió escribir una trilogía sobre ella. Tras la primera entrega, Con el agua al cuello (Tusquets, 2011), a principios del año que viene se publicará en España la segunda, de tono aún más tétrico, en la que un asesino persigue a los evasores de capital. Antes, en septiembre, la misma editorial publicará Un tiempo sombrío. La crisis en Grecia y el destino de Europa, una recopilación de artículos y ensayos escritos originalmente en alemán para medios germanos.

PREGUNTA. En Atenas se escuchan frases durísimas contra los alemanes. ¿Cómo vive usted, un hombre de cultura germánica, ese desencuentro tan peligroso para toda Europa?

RESPUESTA. Cuando llegué a Grecia me preguntaba cómo era posible que los griegos acogieran a los alemanes, sus antiguos ocupantes, con los brazos abiertos. Mejor que a quienes les liberaron, los británicos y los estadounidenses. Y de repente llegó la crisis. En parte por nuestro empecinamiento, en parte porque los alemanes no muestran la menor comprensión, la relación ha quedado destruida. Los alemanes parecen haber olvidado que nunca pidieron disculpas por la ocupación. Lo hicieron con otros, no con los griegos. En la inmediata posguerra, el embajador de Alemania Federal en Grecia informó a su ministerio de que no hacía falta pedir disculpas porque los griegos estaban muy ocupados con su guerra civil y habían olvidado lo otro.

P. ¿Era verdad eso?

R. Era falso, evidentemente. Ahora la historia nos está atrapando, y de muy mala manera.

P. ¿Hay posibilidad de arreglo?

R. Llevará tiempo. Aunque si las cosas van bien, los griegos olvidan con rapidez. Es uno de sus defectos.

P. Otro fenómeno muy preocupante es la creciente xenofobia que se percibe entre los griegos.

“La gente que vivió la posguerra conoció la pobreza. Los jóvenes no saben lo que es. Ahora van a saberlo y sienten pánico”

R. Tiene usted razón. Pero déjeme subrayar que desde hace un par de décadas, Grecia sufre un terrible problema de inmigración. Ningún Gobierno griego, ninguno, ha dedicado la menor atención al asunto de los inmigrantes ilegales. No ha habido control. Han mirado hacia otro lado. Ahora los nazis sacan provecho electoral de todo esto.

P. Cuando empezó la primera novela de la trilogía sobre la crisis, ¿era usted más o menos pesimista que ahora?

R. Cuando la crisis empezó, la reacción del partido gobernante, el Pasok, fue la de minimizar su importancia. Dijeron que pasaría en dos o tres años. Mi impresión, en cambio, era la de que la crisis había venido para quedarse. Decidí hacer tres historias sobre la crisis en las que se describiera la evolución de la misma y sus efectos sobre la gente. Cuando aparezca en España la segunda novela de la serie, verá que la situación en que se desenvuelve el inspector Jaritos es mucho peor que en la primera. Al publicarse Con el agua al cuello, una joven periodista me preguntó si tendría tiempo de hacer otras dos antes de que acabara la crisis. Le respondí que tendríamos suerte si solo me daba tiempo a hacer tres novelas. Las cosas van a peor.

P. Pero ya desde antes de la crisis, el inspector Jaritos era muy escéptico sobre la aparente prosperidad griega.

R. Jaritos y su mujer nacieron en la Grecia rural. La gente que vivió la posguerra conoció la pobreza absoluta, y en los pueblos, más. Quienes crecieron en esa situación saben cómo enfrentarse a los problemas, y nunca acabaron de creerse el supuesto milagro por el que un país pobre se hizo rico. Eso no vale solo para mi policía: vale para cualquier griego de cierta edad. No tienen miedo. Los jóvenes, en cambio, no saben lo que es la pobreza y ahora van a saberlo: sienten pánico. Hasta hace poco, era costumbre que los padres compraran un coche a los hijos o hijas cuando entraban en la universidad. En este momento, con un desempleo juvenil del 51%, los jóvenes, muy bien instruidos, solo piensan en emigrar.

P. ¿Y la hija universitaria de Jaritos? ¿También emigrará?

“Con la entrada en la UE empezó a llover dinero y la clase política lo usó para comprar gente. No se invertía, se repartía”

R. En la nueva novela está desesperada. Piensa en emigrar, como tantos otros jóvenes. Eso es un problema porque está casada, y su marido, médico, quiere irse con ella, lo cual crea conflictos en ambas familias. Mire, los jóvenes son los perdedores de hoy, todos los griegos seremos los perdedores de mañana.

P. ¿Cómo se le ocurrió empezar a escribir sobre un policía?

R. Entre 1991 y 1993 estuve escribiendo guiones para una serie de televisión llamada Anatomía del crimen. Tenía un enorme éxito, pero al principio de la tercera temporada me sentía exhausto. Quería parar y los ejecutivos de televisión me presionaban para seguir. Llegué con ellos a un acuerdo: iba a escribir los cuatro primeros meses de la nueva temporada, y luego lo dejaría. Estaba con esos episodios cuando empecé a sentir la presencia de una familia, padre, madre e hija. Cada mañana, cuando me ponía a escribir, estaban ahí. Era una familia griega muy normal, ni ricos ni pobres. Yo no quería saber nada de ellos, solo que desaparecieran de mi cabeza. Me complicaban el trabajo. Pero el hombre, el padre, era realmente insistente. Estaba ahí cada mañana. Era una tortura que no me dejaba escribir. Entonces decidí que si él me torturaba a mí, yo le torturaría a él. Para empezar, le hice policía, un policía que participó en las torturas durante la dictadura. Así nació Jaritos.

P. Usted será lector de novela negra.

R. Desde siempre.

P. ¿Cuáles son sus preferencias?

“Cuando la prensa alemana me pregunta qué puede hacer Alemania por Grecia les digo: mantengan callados a sus políticos”

R. Cuando empecé, mis referencias eran las novelas británicas y estadounidenses. Siempre preferí las estadounidenses, por el fondo social. Los enigmas policiales no me interesan demasiado. Cuando empecé a escribir la serie de Jaritos y comprobé que la novela policial podía ser novela política, me asomé al panorama literario europeo. Descubrí a Manuel Vázquez Montalbán, a Leonardo Sciascia… Mi generación fue muy politizada, por lo que me interesaba hablar de política. Y en ese sentido, Montalbán era un gran modelo.

P. ¿Se siente parte de algún tipo de corriente literaria mediterránea?

R. Sí. El sur produce una novela policial específica. Para empezar, tiene un alto contenido social y político. Otra característica es su relativa ausencia de brutalidad, en comparación con la novela policial nórdica. Supongo que tiene que ver con el hecho de que el sur ha tenido que enfrentarse, política y socialmente, con la brutalidad: dictaduras, fascismos, mafias… Un escritor sueco, en cambio, tiene que demostrar que no todo es idílico en su sociedad y por eso recurre a la violencia. El tercer factor, muy importante, es la cocina. Pepe Carvalho, o el Montalbano de Andrea Camilleri, o el propio Jaritos, aman comer bien. Con los escritores nórdicos se tiende a la cerveza y los bocadillos. Lo de la cocina tiene mucho que ver con la posición de la mujer en la sociedad. En el centro y el norte de Europa, la emancipación de la mujer ocurrió antes y ya hace años que se liberaron de la condición de amas de casa. Eso fue bueno para la mujer, pero malo para la cocina. Los griegos de mi generación, y en general los mediterráneos, tuvieron madres que eran amas de casa. En nuestra infancia la comida fue un asunto relevante. Y por eso acabamos metiéndola en las novelas. Y aún una última cosa: la ciudad. Si usted lee una novela de Agatha Christie, no hay ciudad detrás. En nuestras novelas mediterráneas la ciudad no es solo un escenario, como ocurre frecuentemente con la novela estadounidense, sino un personaje. Si uno ha leído a Vázquez Montalbán, llega al restaurante Casa Leopoldo y le es completamente familiar.

P. ¿Cómo será la Atenas en la que vivirá Jaritos al final de la trilogía?

R. Atenas ya ha cambiado mucho en los últimos tres años. Ha cambiado a peor. Ni siquiera yo la reconozco. Las revueltas en el centro de la ciudad han dejado decenas de edificios quemados. Fue un desastre que comenzó en 2008, con la primera explosión de violencia urbana y la decisión gubernamental de no utilizar su poder para sofocarla. Entonces tres escritores firmamos una carta en la que afirmábamos que aquello era lo peor que podía suceder. La intelectualidad de izquierdas me criticó por firmar la declaración. Les respondí que la ciudad estaba rompiéndose y había que hacer algo. Ahora les digo: mirad lo que ha ocurrido. No resulta admisible que la violencia de la izquierda sea legítima, y la violencia de la derecha, no. Eso es ideología barata. ¿Aquí todos somos inocentes de lo que ocurre? La inocencia se ha convertido en Grecia en una profesión. Tendríamos que hacer un monumento a Jean-Paul Sartre y concederle la nacionalidad griega a título póstumo, porque la única verdad que permanece en pie aquí es aquel principio sartreano: el infierno son los otros.

P. ¿Cuál es la razón de que el sistema político griego sea de tan poca calidad?

R. Cuando llegué, en los sesenta, Grecia era aún muy pobre, frugal y disciplinada. En 1980, con la entrada en la Unión Europea, empezó a llover dinero. Fue como si a un paciente alimentado con sonda se le sirvieran de repente, sin proceso de adaptación, grandes potajes y piernas de cordero. Grecia se puso enferma. La clase política usó ese dinero europeo para comprar gente con un sistema clientelar. El dinero no se invertía, se repartía.

P. ¿Qué consecuencias tuvo eso en la sociedad?

R. Hacer dinero rápido se convirtió en una obsesión colectiva. Fue un dopaje masivo y brutal. Ahora descubrimos que nuestro cuerpo está enfermo, como el de cualquier dopado.

P. ¿Hay una cura?

R. Eso me pregunto yo. Queda todavía una buena parte de Grecia que trabaja decentemente. Y esa gente es la que sufre más golpes: subidas de impuestos, recesión, de todo. El Pasok, que siempre fue el partido hegemónico, hundió a las clases medias y bajas, justamente las que le votaban. Por eso se ha convertido en una fuerza marginal. Las clases medias griegas necesitan ayuda para levantarse. También hay grandes empresas privadas griegas que funcionan bien y exportan a China. Lo que no está contaminado por el sector público aún tiene futuro. Mire, el problema del Estado griego comenzó con el fin de la guerra civil; los vencedores, los nacionalistas, quisieron ayudar a los suyos, y lo hicieron colocando un gran número de gente en el sector público. Esas personas empezaron como porteros y al poco tiempo ya eran gestores. Ahora nos enfrentamos a un monstruo que debe ser abatido. Lo único que quiere ese monstruo es comer. Ya ve lo que está pasando: los grandes sindicatos del sector público abandonan al Pasok y se pasan a la nueva izquierda radical, Syriza, que hace mal en acogerlos porque traen gente corrupta, enviciada con las prácticas que nos han llevado al desastre.

P. ¿Y las consecuencias culturales del desastre?

R. Grecia era un país pobre con un alto nivel cultural. No solo poesía, no solo teatro, no solo música: podría darle muchos nombres. Las películas de mi amigo Theo Angelopoulos son un ejemplo. Pero en 1980 no solo decidimos que habíamos acabado con la pobreza, sino también con los valores de la pobreza, morales y culturales. Ahora estamos volviendo a la pobreza, pero sin valores. Es una de las cosas que más me preocupan, porque cuanto más pobre eres, más valores morales y más cultura necesitas.

P. ¿Qué ha votado Jaritos en las últimas elecciones?

R. Jaritos es policía y por tanto tiene instintos conservadores. No le gusta estar sin Gobierno. Ignoro lo que votaron su hija o su yerno, pero estoy seguro de que tanto él como su mujer votaron a la derecha, a Nueva Democracia. Hicieron como muchos otros griegos: se taparon la nariz, porque Nueva Democracia apesta, y votaron.

P. ¿Y ahora?

R. ¡Y yo qué sé! La prensa alemana me tiene loco preguntándome qué va a pasar, y solo puedo explicarles que a veces no hay respuestas. Y si me preguntan qué puede hacer Alemania por Grecia, les digo que mantengan callados a sus políticos. Que dejen de insultar a los griegos, por favor. El 24 de mayo estuve en Bonn para dar una conferencia y vi una portada de Die Welt, el diario conservador, en la que una ministra proclamaba: “Europa debe aprender de Alemania”. Nosotros no aprendemos, cierto, pero los alemanes tampoco aprenden. Recuerdo cuando los estadounidenses nos decían: “Nosotros tenemos el poder, así que debéis hacer lo que nosotros ordenamos”. Lo mismo decían, con más brutalidad, los soviéticos a los polacos o los checos: “Cumplid nuestras órdenes y callad, porque somos los más fuertes”. Los alemanes, en cambio, no nos dicen que son más fuertes, sino que son “mejores”.

P. Recurren a argumentos morales.

R. Porque tienen el trauma de la Segunda Guerra Mundial. No se atreven a decir “somos más fuertes que vosotros” y optan por decir “somos mejores que vosotros”, lo cual es mucho peor.

Hijos de la tragedia | Cultura | EL PAÍS

05/05/2012

Porque hoje é sábado!

Filed under: Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 9:58 am

 

Superentrevistador kamikaze contra la mentira oficial

Neil Strauss es el periodista salvaje que reta a las estrellas

Charla con Madonna sobre drogas o emboba a Britney Spears con trucos de ilusionismo

Un peculiar libro recopila sus encuentros con eminencias del pop

Diego A. Manrique 5 MAY 2012 – 03:00 CET2

 Neil Strauss, se ha encontrado con Leonard Cohen dándole lecciones sobre porno en Internet o con Courtney Love pidiéndole dinero para comida y cocaína. / NEALE SMITH

"Fue bonito mientras duró”, resume Neil Strauss. Como colaborador de Rolling Stone y The New York Times, disfrutó de los años gloriosos de la industria discográfica. Al representar a esos medios, Strauss tenía “acceso completo” a las estrellas durante varios días y en cualquier lugar del planeta. Podía encontrarse a bordo de un helicóptero, volando hacia un estudio de televisión en Fráncfort, charlando con Madonna sobre drogas: “Soy muy divertida cuando voy de morfina”, confesaba ella. O soltando dinero para que Courtney Love comprara cocaína y comida: “¿Puedes creerlo? ¡Courtney hasta se quedaba con el cambio!”.

También arrastró a Tom Cruise a explicar la cienciología, hizo llorar a Lady Gaga al evocar a su primer amor (Luc Carl, un batería y camarero del Village neoyorquino), aprendió sobre porno en Internet gracias a recomendaciones de Leonard Cohen, recibió insultos de Phil Collins por una crítica de un concierto (en una carta rematada con un “bueno, Neil, que te jodan”) y se enfrentó a un Bono, de U2, entonces poco acostumbrado a las críticas. Centenares de encuentros con luminarias de la cultura pop son triturados en Todos te quieren cuando estás muerto (Contraediciones), un libro de entrevistas que no se parece a ningún otro.

Se trata de un colosal collage, donde las megaestrellas se codean con los héroes de culto y las conversaciones pueden aparecer troceadas, a veces de manera agonizante: ahí está el encuentro con un Julian Casablancas (cantante de The Strokes) borracho e impertinente. Según Strauss, “hui de una antología convencional. A lo largo de dos décadas escribí unos tres mil artículos. Me transcribieron de nuevo todas las entrevistas y busqué esos momentos, publicados o inéditos, cuando al tipo se le cae la máscara y muestra su auténtico yo”.

Tal estructura revela verdades incómodas: a una declaración racista de Paris Hilton (“no soporto a los tíos negros”) sigue una visita a un áspero pueblo de Tennessee donde “los negratas” no son bienvenidos. “Si vas cosiendo esas coincidencias, salen historias que nunca habías imaginado. Traté a unos espías psíquicos que trabajaron para la CIA y, al poco, usé uno de sus trucos de adivinación para asombrar a Britney Spears [la cantante acabó exclamando: ‘¡Qué divertido! Ha sido la mejor entrevista de toda mi vida’]. Con tretas así compruebas lo fácil que es montar una secta en este país”.

Aunque Strauss viajó por los cinco continentes entrevistando a gigantes como el músico maliense Ali Farka Touré o el paquistaní Nusrat Fateh Ali Khan, su libro trata esencialmente sobre la auténtica obsesión de EE UU: el éxito y cómo manejarlo. “El entrevistar a famosos me dio crédito para buscar a perdedores, artistas que desaprovecharon sus oportunidades o que decidieron desaparecer. Alguien como el saxofonista Charles Gayle, que no tenía casa y tocaba por las calles, te enseña más que un Prince paranoico, en guerra con el mundo exterior”.

El éxito es material inflamable, explica Strauss. “Me tocó entrevistar a superestrellas del grunge o el rock alternativo que no disfrutaban con lo que habían conseguido. El síndrome Kurt Cobain: estás tan atado a los prejuicios de un clan que te sientes culpable. Por el contrario, los raperos buscan beneficios materiales y no ocultan su deleite. Tampoco es una cuestión de blancos y negros. Bo Diddley no paraba de quejarse ante un mundo que, según él, le había expoliado. Pero su pobreza relativa era el resultado de decisiones equivocadas, contratos estúpidos y divorcios mal resueltos. Lo mismo que Ike Turner: si vendes los derechos de tu nombre por unos miles de dólares –que seguramente desaparecieron por su nariz–, no puedes quejarte cuando la película sobre Tina Turner te retrata como un villano”.

El propio Strauss se ha convertido en una celebridad y pone en práctica las lecciones recolectadas. “Como periodista, he comprendido que la fiesta se ha acabado. Los artistas de hoy manipulan su imagen a través de las redes sociales. Pharrell Williams [miembro de Neptunes y productor de Britney Spears, Shakira o Madonna] me dio plantón en cinco ocasiones; supongo que cree que vale más una foto suya de agencia con una modelo en un estreno que una entrevista en profundidad. Si finalmente tienes acceso a ellos y explicas su auténtica personalidad, te encuentras con tres mil comentarios de fans devotos que te odian. Está comprobado: prefieren la mentira oficial”.

 

El periodista Neil Strauss, de copas con la actriz porno Jenna Jameson (izquierda), cuya biografía firmó, y la cantante ‘grunge’ Courtney Love.

CLASES DE LIGUE

Neil Strauss se considera retirado del periodismo: “Me planteé escribir un par de perfiles de personajes al año, pero me llegan encargos que no me motivan. ¿A quién le interesan los conflictos dentro de Van Halen? Además, hay demasiados ayudantes vigilando en las entrevistas y no te pagan lo suficiente para compensar las semanas que necesitas dedicar a una megaestrella”. Strauss halló un filón en las biografías de bárbaros que viven al límite. Tras su crónica de Mötley Crüe (‘Los trapos sucios’), ha firmado libros truculentos con Marilyn Manson, el guitarrista Dave Navarro o Jenna Jameson (‘Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno’). “Lo de ‘Hollywood Babilonia’ parece ahora una broma. Los astros del cine imitan a los rockeros, a las figuras del porno. No es una buena idea: Charlie Sheen fue despedido por contratar putas y tomar drogas, algo cotidiano para Dave Navarro cuando estaba en el grupo Jane’s Addiction. Y Navarro no lo escondía: ¡lo contó todo en el libro que escribimos juntos!”.

Strauss ascendió a la fama con ‘El método’, un ‘best-seller’ mezcla de reportaje y curso para aprender a ligar. “Profesionalmente me vino bien: hasta las estrellas más promiscuas querían conocer mis reglas secretas”. Lo ha transformado en un negocio que ofrece seminarios, tutorías o juegos de mesa sobre el arte de ligar. ¿Le queda alguna frustración, alguna entrevista por realizar? “El mayor reto sería Bob Dylan, hacerle las preguntas que nadie se atreve a plantearle. Es alguien capaz de levantarse y marcharse. Eso no es deportivo, Bob”.

Superentrevistador kamikaze contra la mentira oficial | Gente | EL PAÍS

Porque hoje é sábado!

Filed under: Porque hoje é sábado! — Gilmar Crestani @ 9:26 am

 

Superentrevistador kamikaze contra la mentira oficial

Neil Strauss es el periodista salvaje que reta a las estrellas

Charla con Madonna sobre drogas o emboba a Britney Spears con trucos de ilusionismo

Un peculiar libro recopila sus encuentros con eminencias del pop

Diego A. Manrique 5 MAY 2012 – 03:00 CET2

 Neil Strauss, se ha encontrado con Leonard Cohen dándole lecciones sobre porno en Internet o con Courtney Love pidiéndole dinero para comida y cocaína. / NEALE SMITH

"Fue bonito mientras duró”, resume Neil Strauss. Como colaborador de Rolling Stone y The New York Times, disfrutó de los años gloriosos de la industria discográfica. Al representar a esos medios, Strauss tenía “acceso completo” a las estrellas durante varios días y en cualquier lugar del planeta. Podía encontrarse a bordo de un helicóptero, volando hacia un estudio de televisión en Fráncfort, charlando con Madonna sobre drogas: “Soy muy divertida cuando voy de morfina”, confesaba ella. O soltando dinero para que Courtney Love comprara cocaína y comida: “¿Puedes creerlo? ¡Courtney hasta se quedaba con el cambio!”.

También arrastró a Tom Cruise a explicar la cienciología, hizo llorar a Lady Gaga al evocar a su primer amor (Luc Carl, un batería y camarero del Village neoyorquino), aprendió sobre porno en Internet gracias a recomendaciones de Leonard Cohen, recibió insultos de Phil Collins por una crítica de un concierto (en una carta rematada con un “bueno, Neil, que te jodan”) y se enfrentó a un Bono, de U2, entonces poco acostumbrado a las críticas. Centenares de encuentros con luminarias de la cultura pop son triturados en Todos te quieren cuando estás muerto (Contraediciones), un libro de entrevistas que no se parece a ningún otro.

Se trata de un colosal collage, donde las megaestrellas se codean con los héroes de culto y las conversaciones pueden aparecer troceadas, a veces de manera agonizante: ahí está el encuentro con un Julian Casablancas (cantante de The Strokes) borracho e impertinente. Según Strauss, “hui de una antología convencional. A lo largo de dos décadas escribí unos tres mil artículos. Me transcribieron de nuevo todas las entrevistas y busqué esos momentos, publicados o inéditos, cuando al tipo se le cae la máscara y muestra su auténtico yo”.

Tal estructura revela verdades incómodas: a una declaración racista de Paris Hilton (“no soporto a los tíos negros”) sigue una visita a un áspero pueblo de Tennessee donde “los negratas” no son bienvenidos. “Si vas cosiendo esas coincidencias, salen historias que nunca habías imaginado. Traté a unos espías psíquicos que trabajaron para la CIA y, al poco, usé uno de sus trucos de adivinación para asombrar a Britney Spears [la cantante acabó exclamando: ‘¡Qué divertido! Ha sido la mejor entrevista de toda mi vida’]. Con tretas así compruebas lo fácil que es montar una secta en este país”.

Aunque Strauss viajó por los cinco continentes entrevistando a gigantes como el músico maliense Ali Farka Touré o el paquistaní Nusrat Fateh Ali Khan, su libro trata esencialmente sobre la auténtica obsesión de EE UU: el éxito y cómo manejarlo. “El entrevistar a famosos me dio crédito para buscar a perdedores, artistas que desaprovecharon sus oportunidades o que decidieron desaparecer. Alguien como el saxofonista Charles Gayle, que no tenía casa y tocaba por las calles, te enseña más que un Prince paranoico, en guerra con el mundo exterior”.

El éxito es material inflamable, explica Strauss. “Me tocó entrevistar a superestrellas del grunge o el rock alternativo que no disfrutaban con lo que habían conseguido. El síndrome Kurt Cobain: estás tan atado a los prejuicios de un clan que te sientes culpable. Por el contrario, los raperos buscan beneficios materiales y no ocultan su deleite. Tampoco es una cuestión de blancos y negros. Bo Diddley no paraba de quejarse ante un mundo que, según él, le había expoliado. Pero su pobreza relativa era el resultado de decisiones equivocadas, contratos estúpidos y divorcios mal resueltos. Lo mismo que Ike Turner: si vendes los derechos de tu nombre por unos miles de dólares –que seguramente desaparecieron por su nariz–, no puedes quejarte cuando la película sobre Tina Turner te retrata como un villano”.

El propio Strauss se ha convertido en una celebridad y pone en práctica las lecciones recolectadas. “Como periodista, he comprendido que la fiesta se ha acabado. Los artistas de hoy manipulan su imagen a través de las redes sociales. Pharrell Williams [miembro de Neptunes y productor de Britney Spears, Shakira o Madonna] me dio plantón en cinco ocasiones; supongo que cree que vale más una foto suya de agencia con una modelo en un estreno que una entrevista en profundidad. Si finalmente tienes acceso a ellos y explicas su auténtica personalidad, te encuentras con tres mil comentarios de fans devotos que te odian. Está comprobado: prefieren la mentira oficial”.

 

El periodista Neil Strauss, de copas con la actriz porno Jenna Jameson (izquierda), cuya biografía firmó, y la cantante ‘grunge’ Courtney Love.

CLASES DE LIGUE

Neil Strauss se considera retirado del periodismo: “Me planteé escribir un par de perfiles de personajes al año, pero me llegan encargos que no me motivan. ¿A quién le interesan los conflictos dentro de Van Halen? Además, hay demasiados ayudantes vigilando en las entrevistas y no te pagan lo suficiente para compensar las semanas que necesitas dedicar a una megaestrella”. Strauss halló un filón en las biografías de bárbaros que viven al límite. Tras su crónica de Mötley Crüe (‘Los trapos sucios’), ha firmado libros truculentos con Marilyn Manson, el guitarrista Dave Navarro o Jenna Jameson (‘Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno’). “Lo de ‘Hollywood Babilonia’ parece ahora una broma. Los astros del cine imitan a los rockeros, a las figuras del porno. No es una buena idea: Charlie Sheen fue despedido por contratar putas y tomar drogas, algo cotidiano para Dave Navarro cuando estaba en el grupo Jane’s Addiction. Y Navarro no lo escondía: ¡lo contó todo en el libro que escribimos juntos!”.

Strauss ascendió a la fama con ‘El método’, un ‘best-seller’ mezcla de reportaje y curso para aprender a ligar. “Profesionalmente me vino bien: hasta las estrellas más promiscuas querían conocer mis reglas secretas”. Lo ha transformado en un negocio que ofrece seminarios, tutorías o juegos de mesa sobre el arte de ligar. ¿Le queda alguna frustración, alguna entrevista por realizar? “El mayor reto sería Bob Dylan, hacerle las preguntas que nadie se atreve a plantearle. Es alguien capaz de levantarse y marcharse. Eso no es deportivo, Bob”.

Superentrevistador kamikaze contra la mentira oficial | Gente | EL PAÍS

28/04/2012

Porque hoje é sábado!

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Pensar para saber vivir

Nuevas colecciones de libros, espacios de debate y programas de radio y de televisión surgen con el propósito de llevar el pensamiento a una amplia comunidad de lectores, oyentes y espectadores que buscan “herramientas para entender lo que pasa”

Francesc Arroyo 28 ABR 2012 – 12:09 CET1

Ilustración de Ronan de Calan en ‘El fantasma de Karl Marx’, de Donatien Mary (errata naturae).

Tardo un mes en convencer a los alumnos no ya de que lo que explico es interesante, sino de que tiene sentido”. La afirmación es de un profesor de filosofía de secundaria y refleja el desánimo de quien sabe que parte de quienes asisten a sus clases lo hacen por obligación, sin interés por la materia o, lo que es peor, convencidos de que lo que allí se explica no tiene nada que ver con el mundo. El problema es que no todos los profesores se incomodan por este asunto. Para algunos, la continuidad de la asignatura en los planes de estudio garantiza horas de clase y el sustento. Así pues, que les den a los chavales. El resultado es una tribu de resentidos que, cuando oyen la palabra filosofía simplemente desconectan, convencidos de que detrás solo hay una jerga incomprensible que pretende describir el ser y se queda en nada.

Y, sin embargo, otra filosofía es posible. Lo saben bien autores que gozan de no pocos lectores, como Fernando Savater o Jesús Mosterín. Y lo demuestra el hecho de que la filosofía encuentre acomodo en la televisión —Pienso, luego existo, en La 2— o en la radio —Manuel Cruz, en La Ventana (cadena SER; Javier Sádaba en No es un día cualquiera (RNE)—. Y hay más: varias editoriales se lanzan a encontrar lectores fuera del ámbito académico. Ahí está la colección Great Ideas (Taurus), con textos de Kant, San Agustín o Trotski, que intentan divulgar “las ideas que cambiaron el rumbo de nuestra historia”. Errata naturae publica Los Pequeños Platones, serie de volúmenes dirigidos a despertar el interés de los más jóvenes. La editorial Herder difunde obras tan clásicas del pensamiento como El Príncipe, de Maquiavelo, o Así habló Zaratustra, de Friedrich Nietzsche, nada menos que empleando los métodos narrativos del manga.

Que hay un renovado interés por la filosofía, más allá de los muros de la academia, se puede comprobar, además de con lo antedicho, asistiendo a las charlas que organiza la Fundación March, en Madrid, cuyo director, Javier Gomá, publica ahora Todo a mil (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), un volumen que recoge artículos publicados en las páginas de EL PAÍS y que él mismo subtitula como ‘Microensayos de filosofía mundana’.

“La filosofía es la única disciplina

que se plantea las grandes preguntas

que afectan a todo el mundo”,

dice Victoria Camps

Autores y editores coinciden en afirmar que la gente busca en la filosofía “herramientas para entender lo que pasa”. Durante los últimos siglos, dice Gomá, la filosofía ha cumplido una función fomentando “un aumento de la autoconciencia”, una cultura de la liberación que culmina en los años sesenta y setenta. Pero hoy, lo que acucia a los ciudadanos es diferente: “El problema no es ser yo mismo sino cómo vivir juntos. Cómo ser libres juntos”. Y para esto, la filosofía tradicional, cree, no da respuestas claras. De ahí que el público busque otras vías. “Hay una demanda social que la academia no satisface”, sostiene, porque “la universidad es fuente de conocimiento, pero no de sabiduría. No resuelve los problemas éticos”. Además, la filosofía académica se presenta, con frecuencia, como una jerga oscura y, a veces, banal.

“Hay una demanda más allá de la academia de herramientas para comprender el mundo”, coincide incluso en las palabras Manuel Cruz, catedrático de Historia de la Filosofía en la Universidad de Barcelona y habitual en la cadena SER. “Tenemos la sensación de que el mundo es cada vez menos comprensible. Hasta hace una década, la academia podía criticar la idea de progreso, pero la gente tenía asumido que se iba mejorando. La crisis abre una nueva perspectiva. El progreso invita a mirar hacia el futuro; la crisis nos pide que miremos hacia atrás para ver cuándo nos hemos equivocado”. Y se acude al filósofo porque es quien “levanta acta del sentido del mundo”. Aunque él mismo no deja de añadir: “Porque tiene sentido, ¿no?”.

“La filosofía es la única disciplina que se plantea las grandes preguntas que afectan a todo el mundo. Las demás no se hacen cargo de la totalidad. Ni siquiera la religión, y menos ahora que ya no es hegemónica”, dice Victoria Camps, que acaba de jubilarse de la Universidad Autónoma de Barcelona y prepara una breve historia de la ética para un público amplio. Con todo, añade, siempre ha habido filósofos que se hacían entender y otros que resultaban “crípticos o abstractos”. La característica de los primeros y de los textos destinados al gran público es que no pierden “la conexión con la vida real” y son capaces de hacerla evidente para el lector.

Hay una palabra que citan todos los autores y editores consultados: claridad. Camps no duda en citar a José Ortega y Gasset: “La claridad es la cortesía del filósofo”. Fernando Savater es autor de varios títulos con gran acogida de público. El que más, Ética para Amador, que cumple ahora 21 años. “La filosofía habla de cosas interesantes, pero a veces se presenta de forma que intimida y que resulta incomprensible”. La idea del libro se la dio una amiga, profesora en un instituto de Barcelona. “Hoy tal vez no me habría atrevido”, apunta. Que funciona lo sabe él bien, por las ventas y por los encuentros que desde entonces ha mantenido y mantiene con estudiantes de secundaria. “Los jóvenes están en la edad de la filosofía y ese interés se recupera en la vejez”, dice. Pero para llegar a ellos hay que empezar por apearse de la tradición académica: “Las citas de autoridad no sirven. No se puede empezar apelando a la historia de la filosofía. En cambio, se interesan por los temas: la muerte, la verdad, la justicia, la naturaleza. Son importantes la agilidad y el humor”, cuenta. Temas como los que cita el pensador donostiarra y otros como los derechos humanos o la inmigración son los que trata el novelista y profesor de bachillerato Ismael Grasa en La flecha en el aire. Diario de la clase de filosofía (Debate). “Savater se adelantó 20 años a la actual demanda de filosofía para el gran público”, dice Francisco Martínez, responsable de Ariel, la editorial que tiene en su catálogo Ética para Amador. Martínez añade que está convencido de que hoy hay “una exigencia de herramientas para la reflexión”, a la vez que de “claridad”.

“Los jóvenes están en la edad de la filosofía

y ese interés se recupera en la vejez”, afirma Fernando Savater

Si una amiga fue la musa de Savater, la idea para la serie de libros de bolsillo de Jesús Mosterín que narra la historia del pensamiento (Alianza) le vino de un texto previo. “Tuve la inspiración a partir de la Historia de la filosofía occidental de Bertrand Russell. Me enteré de que él había vivido una época de los derechos de esa obra a la que siempre tuve gran simpatía. Cuando me pidieron un prólogo para la edición castellana lo escribí y luego me puse a redactar mis textos”, recuerda. Una colección que —tras ocuparse del pensamiento griego, indio o chino— termina ahora con el volumen dedicado al islam. “Este tipo de escrito exige mucha claridad, mientras que en algunos círculos filosóficos hay cierta tradición de oscuridad”. Pero si la claridad es una virtud para el lector, la libertad es un premio para el autor: “Al ser textos fuera del programa académico, tengo gran libertad en el tratamiento y en la selección de temas y autores. En el caso del islam, he elegido algún poeta, astrónomo y matemático y le dedico bastante espacio porque creo que así se entiende mejor todo y eso no podría hacerlo si tuviera que ceñirme al temario de una asignatura”.

La libertad en el tratamiento es también clave en las nuevas colecciones. Si hace dos décadas el noruego Jostein Gaarder adoptó la narrativa en El mundo de Sofía (Siruela), la serie Los Pequeños Platones, dirigida a niños de entre 9 y 13 años, abandona el ensayo, tradicional en el pensamiento, para optar por la ficción. “Hay que buscar caminos para transmitir las ideas a los niños y esta colección se inclina por dos elementos: la asociación de las ideas con la vida del personaje y el recurso a la imagen”, explica el director de errata naturae, Rubén Hernández. Él compró los primeros títulos de la edición francesa hace un par de años. “Mi intención no era publicarlos, sino leerlos”. Y al hacerlo empezó a pensar en la posibilidad de que hubiera un público que los acogiera, de modo que decidió adquirir los derechos y traducirlos al castellano. “Es un proyecto con algún nivel de riesgo, ahora que la filosofía se retira hasta de las escuelas, pero creemos que hay un público dentro y fuera de los colegios. Sabemos que se venden más los libros de piratas y princesas; el público del ensayo es minoritario en general, no solo entre los jóvenes”. De momento están en las librerías los textos dedicados a Kant y a Diógenes el cínico y está casi listo el dedicado a Karl Marx.

La libertad en el tratamiento es, también, el hilo conductor de las obras que publica la colección Manga de Herder. Obviamente, con dibujos de este estilo. El origen es, en este caso, Japón, y de momento han salido dos títulos filosóficos (Así habló Zaratustra y El Príncipe) además de La divina comedia, de Dante. Los editores llevarán la colección al próximo Salón del Manga de Barcelona, al tiempo que presentan las obras en los centros de enseñanza. “En los institutos, por supuesto, pero también en la universidad”, explica un portavoz de la editorial. Hace unos días, entregaron la edición del texto de Maquiavelo a la profesora de filosofía del Renacimiento de una universidad catalana, quien lo llevó al aula y lo mostró a los estudiantes. “Nos dijo que lleva libros a clase con frecuencia, pero que era la primera vez que un volumen había pasado por las manos de todos los alumnos”. La colección cuenta también con un blog (losmangasdeherder.com) que acoge los comentarios de los lectores.

Mucho más fiel a los textos originales es la colección Great Ideas, de Taurus, con siete títulos en la calle. El origen es también foráneo, en este caso la editorial inglesa Penguin. Pero los editores españoles piensan, además de traducir títulos, en introducir otros de producción propia dedicados a autores españoles e hispanoamericanos. El primero, Ortega y Gasset, explica Inés Vergara, responsable del proyecto. En estos momentos están negociando con sus herederos los derechos correspondientes. “Los volúmenes son fieles al texto original, pero el lenguaje es más claro, se han eliminado las notas y se ha seleccionado lo esencial”. Se trata, explica, de “dar a conocer al lector la obra de cada autor partiendo del respeto al texto, de modo que sirva como una introducción que genere ganas de seguir leyendo”. La selección de autores no se limita, en este caso, a pensadores catalogados tradicionalmente en el campo de la filosofía. También los hay procedentes de la política (Trotski), la literatura (Proust, Shakespeare y Tagore) y la ciencia (Darwin).

Jesús Mosterín: “Este tipo de

escritos exige claridad,

mientras que en algunos círculos

hay tradición de oscuridad”

“Abrir puertas al pensamiento” es la expresión que emplea Lluís Carrizo, director del programa Pienso, luego existo, con una primera serie emitida en La 2 —puede verse en Internet: http://www.rtve.es/alacarta/videos/pienso-luego-existo— y una segunda en preparación. “El esquema es la biografía intelectual, apoyada en aportaciones de sus contemporáneos”, dentro de un programa dirigido al gran público pero tratando, como en el caso de los textos de Taurus, de no desvirtuar el discurso del autor. El resultado, concluye, “es que se abren más puertas que se cierran y que las respuestas de los entrevistados contribuyen a generar nuevas preguntas”.

La biografía intelectual, recuerda Victoria Camps, es un modelo frecuente para la divulgación y cita a Rüdiger Safranski y sus libros sobre Heidegger o Schopenhauer (en Tusquets). En el mismo saco cabrían otros textos como El atizador de Wittgenstein (Península), de David J. Edmonds y John A. Eidinow, que reconstruye un encuentro entre el autor austriaco y Karl Popper. No obstante, Camps distingue entre el empleo de un lenguaje claro y los casos extremos de vulgarización. “Filósofos claros los ha habido siempre. Por citar algunos: Russell, Montaigne o Stuart Mill”. Cruz, por su parte, elige a Ortega, Unamuno y Savater entre quienes son capaces de llegar al gran público sin perder contenido. El documental televisivo, en cambio, es algo diferente, opina Camps: “La televisión da prioridad a la imagen, lo que conlleva cierta simplificación, cierta superficialidad y la exigencia de brevedad, reñida con el pensamiento reflexivo. Porque esta brevedad no tiene nada que ver con otros esquemas, como el aforismo, que ha dado mucho juego en filosofía”.

Claridad y atención al mundo real. Esas son las dos principales características de la nueva oleada filosófica, fuera de los muros de la universidad. Pero también cabe la posibilidad de profundizar. Los seminarios de la Fundación March, señala Gomá, se componen de dos tipos de sesiones. En una, la persona invitada, que normalmente está trabajando en un libro, imparte una charla para un público amplio. Se trata de un acto abierto a todo el que quiera asistir. Al día siguiente, se celebra una segunda sesión con el autor y unos pocos elegidos, previamente pactados con él, a quienes se han entregado las ideas generales de la futura obra. El objetivo es discutirlas, “anticipar el momento de la crítica”, en expresión de Gomá, quien está especialmente interesado en que el pensamiento se difunda, “impresionado”, dice, por la experiencia vivida en Estados Unidos donde hay profesores universitarios que escriben textos cuyo destino más seguro es el anaquel de una biblioteca. “Son solo para colegas”. Frente a ello, propone un discurso que sirva “para cualquier hombre”, que satisfaga la “demanda de sentido”. Con todo, esa atención al mundo real no debería llevar a perder de vista que hay “una diferencia importante entre el tiempo periodístico” atento a veces a lo efímero, y “el tiempo filosófico” que tiene una especie de “consistencia geológica” y cuya palabra puede “fecundar a los hombres cultos de su tiempo”.

La colección

Los Pequeños Platones mezcla la biografía,

la imagen y la ficción narrativa

Coincide en parte con Jesús Mosterín, para quien hay “un cierto nacionalismo del presente. Una obsesión por el hoy, aunque resulte trivial”; de ahí que defienda, desde el punto de vista intelectual, la conveniencia de “ampliar el horizonte y dirigir la curiosidad a otras épocas que no eran menos interesantes desde la perspectiva del pensamiento. Viene bien no ser prisionero del presente y permitir que la vida espiritual se desparrame en el tiempo”.

Claroscuros

La acusación de oscuridad hacia los filósofos no es una novedad. Ya Heráclito fue apodado el oscuro. Y, por supuesto, Hegel. Este último fue calificado así por los filósofos de la Escuela de Fráncfort. Entre ellos, Theodor Adorno, quien no pasará a la historia por su claridad expositiva. Los textos de Platón, en cambio, son diáfanos y Eugenio Trías ha destacado la coincidencia entre algunas de las fórmulas narrativas de este autor y de la tragedia griega. No son tan claros los escritos de Aristóteles. Al menos, los que han llegado hasta nuestros días, arropados por una aureola de misterio. Dice la tradición que Aristóteles escribió dos tipos de textos: los exotéricos, destinados a ser difundidos en público y hoy perdidos, y los esotéricos, que son los que han sobrevivido. Algunos de los primeros eran diálogos al estilo de Platón y de gran belleza compositiva. Nada que ver con la aridez de algunos de los tratados disponibles, que tras unos años ocultos fueron reordenados por Andrónico de Rodas. Epicuro es clarísimo, como corresponde a alguien que dejó escrito que todo hombre es filósofo. Las críticas más duras hacia el estilo de un filósofo son las que hicieron algunos pensadores del Círculo de Viena a Martin Heidegger. Tras establecer un rígido criterio sobre cómo debe ser una oración para ser considerada significativa, afirmaron que muchas de las de Ser y tiempo no son ni verdaderas ni falsas, simplemente, carecen de significado.

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14/04/2012

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