Ficha Corrida

02/10/2014

Já os vi, são espetaculares!

Filed under: Cultura,Les Luthiers,Música — Gilmar Crestani @ 8:44 am
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“Somos españoles en el amor a su orden y a su despelote”

“Nuestras referencias humorísticas en España son Mingote, La Trinca, El Roto, Martes y Trece, El Tricicle, Máximo… y el que más nos hace reír es Joan Manuel Serrat”.

“Fuimos aprendiendo a expresarnos en el español de las dos orillas”

Álex Grijelmo Madrid 1 OCT 2014 – 14:21 CEST2Les Luthiers

Les Luthiers, fotografiados en Madrid en 2009. El primero por la derecha es Daniel Rabinovich. / SANTI BURGOS

El singular grupo argentino Les Luthiers regresará a España en 2015 con su espectáculo ¡Chist!, ya estrenado en Argentina, según ha declarado a EL PAÍS Daniel Rabinovich, uno de sus integrantes. Estos días (del 2 al 19 de octubre), el conjunto humorístico-musical de los instrumentos informales y formales y de los continuos juegos de palabras estará de gira por el sur de España. Actuará en Murcia, Roquetas de Mar (Almería), Málaga, Granada y Jerez (Cádiz).

Daniel Rabinovich, que un día lejanísimo fue notario y después evolucionó como cantante folclórico, percusionista y guitarrista, responde por correo electrónico y en nombre del grupo a unas cuantas preguntas formuladas por EL PAÍS. El lector ha de saber que en su contestación se mezclan respuestas verdaderas con otras solamente verosímiles. Pero no le resultará difícil discernir entre ellas.

Pregunta. ¿Hay algo en la vida mejor que ser miembro de Les Luthiers?

Respuesta. Pocas cosas. Casi ninguna. Pero un domingo en el que gane el Real Madrid, pierda el Barça, golee Independiente y pierda Racing se asemeja mucho.

P. ¿Saben que el nuevo Diccionario de la Real Academia incorporará la palabra "lutier" (sin hache)?

R. Siguen la lógica garcíamarquesiana de eliminar lo que sobra del idioma. Encima deberemos cambiar nuestro nombre, la papelería, los afiches… un plomazo.

[La voz “lutier” procede del provenzal “luth”, “cuerda”. En la jerga musical, y desde muy antiguo, un “luthier” es un constructor de instrumentos de cuerda].

P. Usted fue escribano (notario) antes que profesional del espectáculo. ¿De qué le gustaría levantar acta mañana mismo?

R. De la mera existencia de la primavera meridional. Con ello me basta y sobra. Le aclaro que fui músico y artista desde pequeño, la notaría fue un error atribuible al atolondramiento de la tardía adolescencia o precoz juventud.

P. Próximos a cumplir 50 años sobre los escenarios, ¿se han planteado algún límite temporal para la actual actividad del grupo, tan frenética?

R. No con plazos, fechas, programas y actividades formales. Sí necesitamos que nuestras piernas nos sostengan, de manera que un tiempo habrá y me temo que cercano. En cuanto a lo de “tan frenética”, corre por su cuenta, señor periodista.

P. ¿Qué ilusiones les quedan por cumplir?

R. En lo artístico, me gustaría una gira internacional con una orquesta sinfónica dirigida por Daniel Barenboim y con nosotros de solistas. En lo personal, volver a ser primera de billar a tres bandas, filmar una película de protagonista junto con Marcos Mundstock y bajar diez kilos de peso o crecer diez centímetros.

P. Ustedes son conocidísimos en todo el ámbito hispano. Pero muchos de sus números se basan estrictamente en la música y en el humor, sin necesidad de textos ni de traducciones. Y además ya se presentaron en Nueva York con un espectáculo en inglés. ¿No desearían probar, de nuevo, fuera de ese marco del idioma español?

R. Estaría buenísimo hacerlo en Italia, Francia, Inglaterra y quizá en algunos otros países. Podríamos utilizar la técnica de los subtitulados, para no tener que hacer el enorme esfuerzo de actuar en tantos idiomas. Necesitaríamos, en ese hipotético caso, algún especialista en idioma español, humor y vida y obra de Les Luthiers, que pudiese traducir al inglés, francés e italiano nuestros espectáculos.

P. En sus giras por España y América suelen hacer ligeras adaptaciones al español de cada lugar. ¿Son cada vez más modificaciones? ¿Son cada vez menos?

R. Son cada vez menos. A medida que fueron transcurriendo los viajes, fuimos aprendiendo a expresarnos en el español de las dos orillas, que pueda entender un gaditano y un porteño. ¿Me entendés, che?

P. ¿Qué país es el más difícil en ese sentido?

R. Si utilizamos localismos de cualquier país hispanohablante, no lo entienden en ningún otro: “Esa vaina no es nada chévere”. “Con el lorca que hace no se puede laburar”. “Esa mina está del tomate”. “Son imponentes tus championes, bo”. “Tú sí que eres nice, broder”. “Te veo hasta el verano, buey”. “Me dio un aventón padrísimo”. Son algunos de los ejemplos que demuestran cómo el español nos junta y nos separa, por suerte siempre con un abrazote.

P. ¿Qué cosa es el “pancután”, que mencionan en el Bolero de Mastropiero?

(…”Pasión que nos consume el loco amor // Ardor de tus labios en mi boca //, ardor que sólo calma el pancután, pancután…”.)

R. Una crema hidratante, calmante de la irritación de la piel, y de las quemaduras.

P. Como decía el escritor mexicano Germán Dehesa, ¿los países de Hispanoamérica son pueblos separados por una misma lengua?

R. Los separan unas cuantas cosas más, como a los países de Europa, ¿viste?

P. En España solemos ver sus espectáculos con dos o tres años de diferencia respecto a su estreno en Argentina. Ya han presentado allá otros dos programas (¡Chist! y Viejos Hazmerreíres), pero aquí vienen de nuevo con Lutherapia. Seguro que eso crea cierta ansiedad entre sus seguidores, cuyo tiempo no alcanza nunca al del grupo. ¿No es posible arreglar esto?

R. Se podría arreglar quedándonos a vivir en España, cosa muy grata y rendidora, pero nuestras esposas, hijos y nietos se oponen a ello. De manera que seguiremos un tiempo más así, con tres espectáculos en la cabeza.

P. ¿Cómo eligen en cada ocasión qué espectáculo presentarán?

R. De acuerdo con lo que hemos hecho en cada uno de esos países, cuál fue el último espectáculo que viajó a ese lugar, cuál estamos haciendo las semanas anteriores y posteriores… y nuestras ganas. Quizá el último sea el elemento que más influye.

P. ¿Cuándo regresarán a España con alguno de esos nuevos espectáculos que ya conocen los argentinos?

R. El año que viene, con ¡Chist!

P.  A sus actuaciones han asistido jefes de Estado o de Gobierno como López Portillo, Belisario Betancur, Ernesto Samper, Felipe González o los actuales Reyes de España. Y también celebridades como Gabriel García Márquez, Paco de Lucía, Daniel Barenboim… ¿Quién es de todos ellos el más experto seguidor de Les Luthiers?

R. Probablemente lo sean los Reyes de España, que nos siguen desde jovencitos. Pero sin duda alguna el más antipático de todos ellos y quizá una de las personas más toscas, incultas y faltas de gracia que conozcamos es Daniel Samper. No ha sido ni celebridad ni presidente, solamente es hermano de uno… Pero nos conoce profundamente. Su erudición sobre nosotros es total. Sabe más de nosotros que nosotros. Y su mujer cocina como los dioses. Y nos invita.

[Aviso del arriba firmante para lectores desavisados: Les Luthiers adoran a Daniel Samper, periodista y escritor colombiano; hermano del expresidente Ernesto Samper y esposo de Pilar Tafur, periodista y musicóloga].

P. ¿Recuerda alguna anécdota con alguno de ellos?

R. Recuerdo una vez que Samper me pidió mil pesetas prestadas y nunca más me las devolvió. No es muy divertida para mí. Las que recuerdo con su mujer no las puedo contar aquí.

P. Muchos españoles quizá no saben de su estrechísima amistad con humoristas como Miguel Gila y José Luis Coll. Lamentablemente, ambos han desaparecido. ¿Quiénes son ahora sus referencias humorísticas en España?

R. Antonio Mingote, La Trinca, El Roto, Martes y Trece, El Tricicle, Máximo y, sobre todos ellos, el que más nos hace reír es Joan Manuel Serrat. Es el más gracioso.

P. ¿Hay alguien a quien les gustaría conocer?

R. En el sentido bíblico, a la mujer de Joan Manuel Serrat.

P. En Youtube se puede encontrar casi todo de Les Luthiers, a menudo con versiones pirata. ¿Eso les perjudica o les favorece?

R. No soy un especialista, pero supongo que incentiva en la gente, sobre todo en los jóvenes, el deseo de comprobar en vivo lo que ven en pantalla. El fenómeno de difusión es enorme.

P. Usted es muy aficionado al fútbol. ¿Los disgustos de Independiente de Avellaneda se compensan con los triunfos del Real Madrid?

R. Por suerte, algunos fines de semana sí. El año pasado, que la pasamos tan mal los Rojos, Los Merengues nos dieron la Orejona.

P. ¿Los desastres del Real Madrid se compensan con los triunfos de Independiente de Avellaneda?

R. Lea la respuesta anterior dando vuelta la página…

P. Marcos Mundstock y usted suelen ver los partidos juntos. ¿Al cabo del tiempo siguen compartiendo actividades y aficiones algunos miembros del grupo, al margen de los ensayos?

R. Menos el fútbol, que comparto con Marcos sin los otros compañeros, las comidas, los cumpleaños, las discusiones y los viajes, nos mantienen juntos y divertidos. La verdad es que nos llevamos muy bien.

P. Ya son todos españoles desde 2012 (excepto Maronna, con pasaporte italiano), por decisión del Gobierno español. ¿Votarán en las próximas elecciones?

R. En lo personal, sí lo haré, no sé qué decisión tomarán mis compañeros. Pero es un momento delicioso el de votar y decidir, sobre todo para quienes hemos tenido vetado el voto durante muchos años.

P. ¿Les ha cambiado algo en el carácter después de recibir la nacionalidad española, o no son tan, tan, tan españoles?

R. Lo somos en el amor a la tierra y su gente, a sus costumbres, virtudes y defectos, a su orden y a su despelote. Nos parecemos tanto… De cualquier manera, lo que más cambia el carácter es el matrimonio, no la nacionalidad. Para comprobar esto último, estoy saliendo con Uma Thurman. No nos va nada mal.

“Somos españoles en el amor a su orden y a su despelote” | Cultura | EL PAÍS

03/07/2014

Aos fãs do Boom Dylan!

Filed under: Bob Dylan,Música — Gilmar Crestani @ 9:45 am
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El ‘tesoro’ oculto de Bob Dylan sale a la luz 45 años después

Aparecen 149 acetatos de grabaciones del cantautor en un altillo de Nueva York

Irene Crespo Nueva York 2 JUL 2014 – 21:05 CET16

Bob Dylan, en su casa de Woodstock a finales de los sesenta. / columbia records

Al fondo de un altillo en el dormitorio del piso bajo del número 124 Oeste de la calle Houston en Nueva York. Allí, en un rincón, encontró el último dueño del edificio, tras la muerte de su hermana, la casera original, dos cajas de cartón en las que se leía: Old Records (Discos viejos). Las abrió y se encontró con una enorme colección de discos, algunos con el nombre de Bob Dylan en su sobre, la dirección de su sello discográfico, Columbia Records, y el título de la canción. No sabía qué eran, sólo que serían importantes porque recordaba que su hermana le había alquilado aquel espacio al cantante a finales de los años sesenta.

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Eran 149 discos de acetato. Ensayos y pruebas que Dylan hizo entre finales de los sesenta y principios de los setenta para sus álbumes Nashville skyline (1969), Self portrait (1970) y New morning (1970) y que nunca habían salido de esas cajas. Hasta ahora. “Es definitivamente uno de los hallazgos más importantes de mi carrera”, dice desde Los Ángeles por teléfono, Jeff Gold, exvicepresidente de Warner Bros. Records, reconocido coleccionista musical fundador de Recordmecca y experto en Bob Dylan.

A él fue a quien llamó el dueño del edificio cuando se dio cuenta del valor de lo que tenía entre manos. “Le llevó mucho tiempo descubrir qué eran”, explica Gold, negándose a dar el nombre del dueño. “Los acetatos llevan unas muescas en un lado, son más pesados de lo normal y no llevan cubierta. No sabía si eran todos de Dylan. Sólo que serían piezas de colección”.

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Uno de los 149 acetatos, con anotaciones de puño y letra de Bob Dylan.

Después de algunas charlas telefónicas, Gold voló a Nueva York para verlos él mismo. “Cuando abrí las cajas y eché un vistazo, me volví loco. Efectivamente eran todos discos de Dylan, en excelentes condiciones y muchos de ellos tenían notas escritas a mano en sus sobres”. Aunque no pudo escucharlos en en ese viaje (porque se necesita un equipo especial para unos discos tan delicados), no se lo pensó dos veces y le ofreció al descubridor el doble de dinero de lo que había imaginado. ¿Cuánto? No quiere dar una cifra ni aproximada. “Para mí no es una cuestión de dinero: esto es historia. Lo importante es descubrir cómo Dylan trabajaba en sus discos en aquella época”.

Cuando abrí las cajas, me volví loco”, dice el coleccionista Jeff Gold

A principios de los años sesenta, Bob Dylan llegó a Nueva York atraído por el revival folk que se vivía en el barrio de Greenwich Village. Todo cambió por completo cuando aterrizó Dylan, el de la voz más ronca de todos los que allí tocaban en cafés y plazas. Lo hizo mejor que nadie y, tras publicar sus primeros álbumes, se alquiló un piso en la calle MacDougal y un bajo, a dos manzanas, en el 124 Oeste de la calle Houston, que usaba como estudio de grabación. En este estudio componía, grababa estos acetatos, propiedad de Jeff Gold ahora, y se los mandaba a su productor Bob Johnston, que vivía en Nashville. Johnston hacía la mezcla y se los mandaba de vuelta con anotaciones. Esas anotaciones que ahora se leen en las carátulas encontradas. “Le mandé algunas fotos de los acetatos para ver si eran suyas y me confirmó que era su letra. Otras eran de Dylan”, continúa. “Era la forma de tener controlado al músico en la distancia. Y demuestra lo mucho que le llevaba a Dylan refinar sus canciones”.

El 124 Oeste de la calle Houston en Nueva York que escondía el tesoro de las grabaciones de Dylan.

Como reconocido experto y coleccionista del cantante de Minnesota, Jeff Gold mantiene una buena relación con su equipo. Tras pasar tres meses, con ayuda de amigos, “transfiriendo a digital, catalogando y fotografiando todos los acetatos”, les llamó para ofrecerles copias de todo lo que tenía. “Y me lo agradecieron mucho. Es probable que Columbia Records tenga los master de todos estos temas en sus archivos, pero quizá no de algunas mezclas específicas”.

La mayoría de los discos contienen versiones inéditas de canciones que luego publicaría en sus tres álbumes consecutivos. “En algunos casos son desconocidas”, dice Gold. “Nunca había escuchado antes las versiones que hizo de los temas de Johnny Cash, Folsom prison blues y Ring of fire; ni la versión gospel que hizo de Tomorrow is a long time, grabada pero nunca publicada en el álbum New Morning”.

Nunca había escuchado su versión de ‘Ring of fire’, de Cash”

Esos discos son algunos de los que se quedará Gold, quien considera este descubrimiento como uno de los dos hitos en su carrera de coleccionista y fan de Dylan. “El otro fue cuando encontré en 2010 una cinta de un concierto suyo en la universidad Brandeis en 1963. Se la vendí a la oficina de Dylan y lo publicaron como un álbum en directo. Y sí, me quedo los mejores y los más interesantes”, dice emocionado. El resto los ha empezado a poner ya a la venta a través de su web, Recordmecca, a un precio que va desde los 1.800 euros a más de 5.000.

El ‘tesoro’ oculto de Bob Dylan sale a la luz 45 años después | Actualidad | EL PAÍS

15/06/2014

As músicas das copas

Filed under: Copa 2014,Gianna Nannini,Música — Gilmar Crestani @ 12:07 am
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Dentre todas, destaco Plácido Domingo, no mundial da Espanha, em 1982, e "Un’estate italiana", de Gianna Nannini e Edoardo Bennato,  da copa da Itália de 1990. Gianna é a irmã mais velha do ex-piloto italiano de Fórmula 1, Alessandro Nannini. Gianna é uma grande letrista e iluminada roqueira que fez muito sucesso nos anos 90. Ah, também a escolha do musicista dos faroeste, Ennio Morricone, outro italiano, para fazer a trilha dos pistoleiros argentinos. Depois, o pop, que é o “sertanejo universitário” globalizado, tomou conta.

Tutte le canzoni dei mondiali: quando sport e musica vanno a braccetto

Iniziano oggi i mondiali di calcio in Brasile e come ogni coppa del mondo, da decenni ad oggi, per circa un mese ci sarà una canzone che sentiremo ovunque: dalle radio alle discoteche sulla spiaggia, nei supermercati e nella suoneria del cellulare di chi incontriamo per strada.

Se quattro anni fa a spopolare era stata Shakira con lo straordinario successo di Waka Waka, gli organizzatori brasiliani hanno deciso di puntare per la colonna sonora dei mondiali sul duo Jennifer Lopez-Pitbull e sul loro pezzo, dai ritmi squisitamente carioca, We are one-Ole Ola.

Approfittiamo di questa occasione per una carrellata delle canzoni delle varie edizioni della coppa del mondo. Un viaggio nel tempo, nello sport e nella musica. Tra le sigle più memorabili certamente quella di Ricky Martin di Francia ’98 e le "Notti Magiche" di Italia 90. Andando più indietro riscopriamo però che la vittoriosa avventura di Spagna 82 è stata giocata con Placido Domingo come sottofondo o che in Argentina ’78 gli organizzatori avevano optato per una melodia scritta dal grande Ennio Morricone. Ma oltre ai grandi nomi ci sono da rispolverare i ritmi scanzonati di Inghilterra ’66 o il pomposo patriottismo di Usa ’94.

Buon ascolto!

Brasile 2014 – "We are One (Ole Ola)", Jennifer Lopez & Pitbull

Sudafrica 2010 – "Waka Waka", Shakira

Germania 2006 – "The Time of Our Lives", Il Divo

Corea/Giappone 2002 – "Boom", Anastacia

Francia 1998 – "La Copa de la Vida", Ricky Martin

Usa 1994 – "Gloryland", Daryl Hall

Italia 1990 – "Un’estate italiana", Nannini – Bennato

Messico 1986 – "El Mundo Unido por un Balon", J. Abara

Spagna 1982 – "Mundial ’82", Placido Domingo

Argentina 1978 – "Marcha del Mundial ’78", Ennio Morricone

Germania 1974 – "Fussball Ist Unser Leben", Werner Drexler y Jack

Messico 1970 – "Futbol Mexico 70", R. do Nascimento

Inghilterra 1966 – "World Cup Willie", Lonnie Donegan

Cile 1962 – "El Rock del Mundial", Los Ramblers


Tutte le canzoni dei mondiali: quando sport e musica vanno a braccetto – AgoraVox Italia

27/02/2014

Ernesto nos convida prum samba no céu

Filed under: Adoniran Barbosa,Enesto Paulelli,Música — Gilmar Crestani @ 7:59 am
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ERNESTO PAULELLI (1914-2014)

Ernesto Paulelli (esq.) inspirou o 'Samba do Arnesto', de Adoniran Barbosa (dir.) Foto: Reprodução

Ernesto Paulelli (esq.) inspirou o ‘Samba do Arnesto’, de Adoniran Barbosa (dir.)

O Arnesto do samba de Adoniran Barbosa

DO "AGORA"DE SÃO PAULO

No começo dos anos 1930, o violonista Ernesto Paulelli teve um encontro que mudaria sua vida. Convidado a se apresentar na rádio Record, conheceu Adoniran Barbosa.

O sambista pediu um cartão a Ernesto e, ao ler o nome do rapaz, saiu com um "Arnesto". Após ser corrigido, Adoniran falou: "Você é Arnesto e eu vou te fazer um samba, porque teu nome dá samba, rapaz. Você aduvida [sic]? Pode esperar que eu vou te fazer um samba".

Ernesto esperou até 1955 para escutar a música prometida. Ao ouvir no rádio o "Samba do Arnesto", abraçou a mulher, Alice, e chorou.

Dois anos mais tarde, reencontrou o músico que imortalizou seu nome no samba paulistano. "Camarada, é a coisa mais linda que você podia fazer para mim. Eu te agradeço de coração", disse.

O próprio Adoniran Barbosa (1910-1982) admitiria no programa de Aírton e Lolita Rodrigues, na extinta TV Tupi, que Ernesto Paulelli havia sido a inspiração para a letra. A gravação do episódio, porém, se perdeu num incêndio na emissora, em 1978.

"Ele foi meu exemplo de vida. Nunca mais vai existir um homem como ele", disse sua filha, Valéria. "Meu coração hoje está sangrando."

Ernesto tinha o sonho de se tornar advogado, desejo que perseguiu até conseguir se formar, já com 60 anos. Praticou a profissão por mais 30.

Morreu ontem, aos 99 anos, depois de uma parada cardiorrespiratória. Deixa dois filhos, nove netos e nove bisnetos. O enterro está marcado para as 10h de hoje, no cemitério do Araçá, na região central de São Paulo.

coluna.obituario@uol.com.br

09/02/2014

Joan Baez, na semana da Páscoa, em Buenos Aires

Filed under: Cultura,Joan Baez,Música — Gilmar Crestani @ 12:33 pm
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“Para que la incluya en mi repertorio, una canción tiene que llegarme”, afirma Joan Baez.

Domingo, 9 de febrero de 2014

MUSICA › JOAN BAEZ CANTARA EN EL GRAN REX EL 6 Y EL 7 DE MARZO

“Hoy no hay una causa única que aglutine a la gente”

La cantante de 73 años es un icono del renacimiento del folk en los ’60, cantó al lado de Martin Luther King, “descubrió” a Bob Dylan y se hizo amiga de Mercedes Sosa. Su regreso a Buenos Aires será a treinta y tres años de su última e histórica visita.

Por Claudio Kleiman

¿Cómo hablar con un icono? Esa es la pregunta que se hace este cronista mientras espera una llamada internacional que lo va a poner en contacto con Joan Baez. La sola mención de su nombre –una sílaba que al pronunciarla ya evoca dulzura y feminidad, seguida de un apellido latino que revela parte de sus raíces (su padre era mexicano)– conjura la visión de los años ’60, el renacimiento del folk, las marchas de protesta, los movimientos pacifistas, la oposición a la Guerra de Vietnam, Bob Dylan, “We Shall Overcome” (la canción popularizada por Pete Seeger que Baez cantó en la legendaria marcha por los derechos civiles en Washington DC, 1963)… Y más adelante, su participación en Woodstock o en la Rolling Thunder Revue de Dylan a mediados de los ’70, o su visita a la Argentina en plena dictadura militar.

Justamente, lo que posibilita el contacto telefónico es la nueva visita a Buenos Aires, después de treinta y tres años de ausencia, de la reina del folk: Baez lleva ese título con suprema elegancia desde comienzos de los ‘60. El Gracias a la vida tour 2014 traerá a la cantante a América latina, en un recorrido que abarcará también a Uruguay, Chile y Brasil, y la depositará en la Argentina para dos recitales en el Gran Rex los días 6 y 7 de marzo.

Pero todas estas elucubraciones se cortan cuando suena el teléfono y del otro lado de la línea, en lugar del procedimiento habitual que implica la intermediación de un representante avisando que va a comunicar con el artista, aparece directamente una voz dulce e inconfundible que dice simplemente, “Hello, it’s Joan Baez here.” La leyenda es un ser humano, que a sus 73 años mantiene el tono juvenil y la desenvoltura en su manera de hablar, y se expresa con lucidez y buen humor sobre una serie de tópicos que abarcan desde Bob Dylan hasta Mercedes Sosa y desde Martin Luther King hasta Barack Obama. Pero para hablar del pasado de un mito, nada mejor que empezar por el futuro inmediato.

–¿Cómo van a ser sus shows en Buenos Aires?

–Voy a estar con un músico que toca siete instrumentos y con un percusionista, que además es mi hijo: esa es toda la gente que me acompaña en el escenario. Por supuesto, el hecho de tocar con mi hijo es maravilloso, me siento muy afortunada. En este momento todavía estoy armando lo que va a ser mi show para América latina, pero probablemente va a ser una mayoría de canciones en inglés, muchas de las cuales la gente puede reconocer, y también alguna en español.

–Aun reconociendo que es imposible recorrer su carrera en un show, ¿piensa tocar canciones viejas y nuevas?

–Sí, tiene que ser así, porque son más de cincuenta años

(se ríe). Tiene que ser una mezcla, y tiene que ser una buena mezcla. Si la canción es vieja, tiene que ser hecha de una manera fresca, porque no quiero que la noche sea simplemente nostalgia, aunque un poco de nostalgia es inevitable y eso está bien. Pero tiene que ser fresco, esa es la palabra clave.

–¿Puede ser que aparezca “Gracias a la vida”?

–Seguramente. Va a haber algún tema en español, lo voy a tener resuelto para cuando llegue allí. Pero es algo que hago habitualmente: trato de integrarme a la cultura del país en el que me encuentro, cualquiera que sea. Y es un desafío, realmente estoy esperando ese momento, porque tengo raíces latinas por parte de mi padre, aunque siempre he cantado en inglés, y no me metí mucho con eso. De modo que esta gira será un viaje muy excitante y muy importante para mí.

–¿Hay alguna explicación para el hecho de que no haya venido durante tanto tiempo?

–No estoy segura del motivo, aún hay lugares en los que nunca estuve. Pero definitivamente éste es un lugar al cual estoy muy contenta de poder volver y poder cantar.

–A través de su carrera, ha descubierto nuevos compositores y nuevas canciones, de distintas generaciones. ¿Está siempre a la búsqueda de canciones para interpretar?

–Tengo que darles bastante crédito por eso a dos personas, mi asistente y mi manager, porque ellos realizan la búsqueda, mientras yo estoy ocupada pintando y haciendo otras cosas. Así que cuando estoy buscando canciones, les pido a ellos que empiecen la selección, luego me envían las que consideran las mejores, y veo si funcionan. Es un largo proceso conseguir canciones realmente buenas.

–¿Qué tiene que tener una canción para que usted la cante?

–Sé que puede sonar un poco tonto, pero para que la incluya en mi repertorio, la canción tiene que llegarme. Puede ser principalmente la melodía, puede ser el sentimiento, puede ser que la canción haga resonar algo dentro de mí. Pero a través de toda una vida cantando, sé que las canciones más significativas para mí han sido las que tienen tanto la belleza de la melodía y las palabras como también algún tipo de resonancia política o social. No me gusta cantar las que tienen sólo una protesta explícita, trato de encontrar las que son sutiles, hermosas, y llenas de arte. Y esas canciones existen. Son difíciles de escribir. Los años ’60 y ’70 fueron muy especiales, una época llena de desafíos. Y esos desafíos cruzaron desde la contracultura hacia la cultura. Pero, en la actualidad, en primer lugar no ha surgido un talento sobresaliente como el de Dylan o Lennon, y en segundo lugar, hay un montón de buenas canciones, pero la dirección del activismo político o social es muy diversificada, no hay una causa única que aglutine a la gente, así que es difícil para un compositor ser escuchado, aun cuando la canción sea buena.

–¿Tiene alguna explicación para eso? Porque el mundo parece ser un lugar tan injusto, o más, de lo que lo era en los años ’60 y ’70…

–Conozco un montón de gente joven que hace cosas muy interesantes y es muy generosa. Por ejemplo, conozco a algunas personas que enseñan a la gente pobre en las montañas y no tienen vida social, están completamente dedicadas a eso. Y hay miles de personas como ellas. Pero pienso que el principal problema es que el sentimiento que teníamos de estar conectados, en los ‘60 y los ‘70, está casi completamente ausente. Para describir ese sentimiento, diría que lo más cercano que tuvimos a eso fue Obama cuando estaba haciendo su campaña para presidente y daba esos discursos. Eso cambió el mundo. Cuando llegó a la presidencia, era imposible responder a las expectativas en cuanto a lo que él había generado. Pero durante ese tiempo, la gente se sentía conectada de una manera que no había visto en cuarenta años. Así que, al menos, nos recordó que era posible tener ese sentimiento. Al mismo tiempo, pienso que si él hubiera decidido liderar un movimiento, y evitar la Casa Blanca, podría haber tenido una oportunidad más grande de realizar un cambio social.

–¿Se siente algo desilusionada con sus períodos como presidente?

–Bueno, contrariando mi característica (se refiere a que habitualmente no interviene en política partidaria), yo lo apoyé, porque me sentí conmovida por sus discursos. El me recordaba un poco al doctor (Martin Luther) King. Y al igual que la mayoría, estoy decepcionada. Pero solamente te podés sentir decepcionado si esperabas algo, y eso no es justo realmente, especialmente pensando en las circunstancias. Yo no podría funcionar en ese tipo de atmósfera política, así que no sería apropiado para mí sentirme ilusionada. Durante la mayor parte de mi vida he tenido una visión bastante pesimista de la raza humana, ¡porque se comporta terriblemente!

–Nadie pensaría en una idealista como usted como alguien pesimista.

–Creo que soy bastante realista.

–Ya que mencionó a Martin Luther King, ¿tiene algún recuerdo especial de la Marcha por los Derechos Civiles en 1963, en la cual pronunció su famoso discurso y de la que usted participó?

–Tengo más recuerdos de todo el proceso del cual esa marcha formó parte. Ese fue sólo un día, claro que un día extraordinario, pero como tuve la buena fortuna de trabajar con el doctor King en otras situaciones, tengo recuerdos de otros acontecimientos que no fueron famosos, pero en las que él se comportó de una forma igualmente valiente.

–Ese día usted cantó, al igual que Bob Dylan y Peter Paul and Mary.

–Sí, lo recuerdo como una especie de caos excitante, y pensar en cosas tales como de qué manera iban a conseguir comida para toda esa gente, dónde iban a ir al baño, pensamientos prácticos (risas). Pero el hecho de que me permitieran cantar ese día ha sido uno de los tesoros de mi vida. Quiero decir, cantar es uno de los tesoros de mi vida.

La influencia de Joan Baez es tan amplia y abarcadora que llega hasta lugares y artistas impensados, incluso algunos de los que la propia cantante no tiene conciencia. Por ejemplo, el hecho de que una de sus canciones, “Babe, I’m Gonna Leave You” –que abría su álbum Joan Baez in Concert, Part 1, editado en 1962–, fue la que inspiró a Jimmy Page y Robert Plant, ambos fans confesos de la cantante, a formar Led Ze-ppelin. Según cuenta la leyenda, fue ése el primer tema que Plant y Page trabajaron en conjunto, haciendo una adaptación eléctrica de la versión acústica de Baez, lo que marcaría el futuro rumbo musical del grupo. “¡¿Cómo?!”, se sorprende Baez. “No lo sabía, pero para eso tengo mis amigos de la Argentina (risas). Es maravilloso escuchar eso.”

–¿Recuerda sus visitas a la Argentina?

–Seguro, fueron fascinantes. Visité a Adolfo Pérez Esquivel… Recuerdo que había una manifestación de las Madres de Plaza de Mayo y él vino donde estábamos para recomendarme que no participara, porque alguien se había acercado amenazándolo y diciéndole que iban a atentar contra mí. Y mucha gente me decía “¡hacelo, hacelo!”, pero yo tengo que recordar, cuando hago un concierto, que tengo que volver a casa. Así que no participé de la manifestación, pero me reuní con ellas al día siguiente, y fue muy importante. Como usted sabe, fue fascinante estar prohibido (lo dice en español), mucho más que ir simplemente y dar un concierto (se ríe).

–Eso fue en el ’81, pero también hubo una visita anterior, en el ’74, cuando cantó junto con Mercedes Sosa.

–Fue cuando Mercedes Sosa salvó mi vida.

–¿Cómo fue eso?

–Había un estadio lleno y yo estaba hablando acerca de la no violencia, pero la gente no quería escuchar nada de eso, entonces salió Mercedes y empezó a reprocharles. Y finalmente empezó a cantar la canción “No nos moverán”, y a increpar al público (imita la voz de Mercedes), “¡no nos moverán! ¡Más fuerte! ¡Más fuerte!”. Y esos pobres chicos no tuvieron más remedio que obedecerle, porque ella era una figura muy poderosa.

–Después se hicieron amigas.

–Sí, no nos veíamos demasiado a menudo, pero hicimos una gira juntas por Alemania con un famoso artista alemán (Konstantin Wecker, en 1988), y dimos una cantidad de conciertos en distintas ciudades, así que tuve la oportunidad de compartir tiempo con esa persona tan dulce que era Mercedes y que pudiéramos cantar juntas.

La última película de los hermanos Coen, Inside Llewyn Davis, desató en las jóvenes generaciones un nuevo interés por la música folk, así como años atrás también lo había hecho otro film de los mismos directores, O Brother, Where Art Thou? Recientemente, en un escenario histórico de Nueva York como es el Town Hall, las nuevas luminarias del folk se reunieron para rendir homenaje al legado de sus mayores, en un concierto denominado Another Day, Another Time: The Inside Llewyn Davis Concert. Baez estuvo allí. “En su mayoría eran artistas jóvenes y la calidad de su música era maravillosa”, recuerda la cantante. “Ese es un ejemplo acerca de lo que hablamos antes: estos chicos componen e interpretan con gran calidad y talento, y hace falta una película como esa, que es casi una película underground, para que la gente escuche estos grupos. Simplemente amé esa noche. Fui elegida como la representante mayor de los años ’60, y disfruté de tocar y cantar con ellos, tanto como ellos disfrutaron de tocar con una leyenda. Fue muy dulce, muy divertido y la música fue muy hermosa.

–La película está basada en la autobiografía de Dave Van Ronk y es como una celebración del movimiento de renacimiento del folk que tuvo su centro en el Greenwich Village a comienzos de los ’60. ¿Usted formaba parte de ese movimiento?

–Bueno, durante la mayor parte de esa época yo vivía en Boston. Porque hubo dos lugares centrales donde la música folk realmente comenzó a popularizarse: uno era el Greenwich Village, en Nueva York, y el otro era Harvard Square, en Cambridge. Yo empecé a trabajar cuando tenía 19 años y para ese entonces ya tenía mi público. Estaba rodeada de músicos que tocaban banjos y guitarras, y aprendí simplemente mirándolos; nunca tomé clases y tampoco lo hizo ninguna de la gente que conocía: así era la manera en que se transmitía esa música. Fui algunas veces a Nueva York; de hecho, fue ahí donde conocí a Bob Dylan, en Gerde’s Folk City, en Greenwich Village. Durante ese período, la escena era vibrante, enormemente creativa. Yo era la persona correcta, con la voz apropiada, en el momento justo.

–¿Recuerda cómo conoció a Bob Dylan?

–Alguien dijo, “tenés que ir a escuchar a ese chico”, que escribía y cantaba y blablablá, no recuerdo bien lo que dijo. Así que fui, con mi novio, y él estaba cada vez más enojado… (se ríe).

–Claro, su atención se había volcado totalmente hacia Dylan…

–Absolutamente. No había forma de no hacerlo. Era increíblemente brillante, las palabras eran inteligentes, y además, tengo una tendencia a elegir gente que necesita ayuda (ríe nuevamente, algo avergonzada).

–Usted lo apadrinó durante la primera época.

–Sí, y estoy muy contenta de haberlo hecho. Igualmente algún otro lo hubiera descubierto, pero estoy contenta de haber sido yo quien lo invitó. Y tuve que educar a mi público, porque no quería escucharlo. Dylan tenía una voz terrible y ellos venían a escucharme a mí, eso no era por lo que habían pagado. Tenía que decirles (con tono admonitorio) “¡tienen que escuchar a este chico, escuchen las palabras que canta, él va a ser muy grande!”. Algunos no se lo tomaban demasiado en serio, pero la mayoría comprendió que teníamos un genio.

–¿Se mantiene en contacto con Dylan?

–No, él es un individuo muy… remoto. Y yo respeto eso.

–Usted grabó un álbum muy hermoso con canciones de Dylan, Any Day Now. ¿Nunca hubo un plan para grabar algo juntos?

–No. Honestamente, es absolutamente imposible trabajar con él (risas). Así que cualquiera que tenga la imagen de que puedo estar compartiendo tiempo con él, que cantamos y componemos juntos, ya puede ir abandonando esa fantasía. Pero sigo admirándolo y apoyándolo. No hay malos sentimientos entre nosotros, para nada.

–¿Dylan fue importante para que usted dejara el material folk tradicional que hacía en sus comienzos y pasara a cantar canciones de sus contemporáneos?

–Dylan no fue la razón por la que cambié, él simplemente llenó un lugar vacío. Quiero decir, musicalmente cambié, pero realmente fueron sus palabras las que llenaron una parte de mi vida, de mi carrera, y de la política, a la que ninguna de las baladas folk tradicionales podía acercarse, simplemente sirvió ese propósito.

–Usted ha participado de montones de movimientos por la paz, por los derechos civiles, contra las injusticias sociales. ¿Cómo ve el mundo en la actualidad, en comparación a como lo veía cuando empezó a cantar sobre estos temas a finales de los ’50?

–¿Conoce la expresión “aprendemos de nuestros errores”? Bueno ¡eso es una gran mentira!

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Ute Lemper y Neruda

Filed under: Música,Pablo Neruda,Poesia,Ute Lemper — Gilmar Crestani @ 12:31 pm
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Ute Lemper y Neruda, pareja imposible

La cantante alemana encalla en su esfuerzo de llevar al escenario los poemas de amor del Nobel chileno. Su gira española visita siete ciudades

Borja Hermoso Barcelona 8 FEB 2014 – 19:01 CET

Ute Lemper, el viernes en Barcelona. / Gianluca Battista

Ute Lemper es alemana (Münster, 1963), vivió en París mucho tiempo, lleva 17 años instalada en Nueva York aunque no quiere oír hablar de pasaporte estadounidense, canta en alemán, en inglés, en francés, en italiano, ahora también en español y pronto lo hará en portugués. El chino y el ruso quedan lejos, pero ya verán como todo se andará.

Se atreve lo mismo con las tormentas de Bertolt Brecht que con las locuras de Bukowski, lo mismo con las falsas ternuras de la chanson que con el aullido etílico del cabaret, lo mismo es Piaf que Brel, Leo Ferré que Lotte Lenya, Celan que Neruda, igual le da Astor Piazzolla que Kurt Weill, Costello que Sondheim, transita con parecida comodidad entre la tristeza sonora del bandoneón que entre el jolgorio flamenquero de un buen cajón. Ha sido la chica deseada por todos en fastuosos montajes de Cabaret o Chicago en Broadway o el West End, se encierra en teatros a la italiana de grandes capitales y en fríos auditorios de provincias de esos que algún concejal o consejero de Cultura supo sacarse de la chistera, mueve en el escenario su privilegiada estructura ósea como si fuera la replicante de Blade runner, susurra y chilla, silba y se acaricia un hombro, deja entrever una pierna sin fin, guiña un ojo, enseña la espalda, reanuda sin freno el rito de la seducción, convierte el show en un híbrido de teatro, música y acto sexual.

La gente es cada día más inculta, más plana y más maleducada”

Por si fuera poco, los posicionamientos del personaje contra las extremas derechas europeas (fue muy sonada en los noventa su personal cruzada contra Le Pen) y las injusticias sociales, y su visión del papel del arte, son de alto voltaje. Sobre esta última cuestión, por ejemplo, su pesimismo es elocuente: “Hubo épocas en las que el arte y el pensamiento influyeron profundamente en la política; hablo de los años sesenta, Vietnam, el feminismo y todo eso, pero también de los años veinte, un tiempo en el que el arte fue de verdad revolucionario y rompió muchos resortes del conservadurismo. Hoy, el arte es un puro producto comercial y los artistas no asumen riesgos. Hoy el arte está dormido, es como un mueble en un apartamento bonito, un mueble frío que cumple una labor estética y de puro entretenimiento. La consecuencia de ello es que la gente es cada día más inculta, más plana, también más mal educada”.

Y todo eso es Ute Lemper, pero todo eso, pese a su empírica e indiscutible capacidad de fascinación, no es garantía de éxito. Tanto eclecticismo tiene sus peajes, porque no es lo mismo ver a la Lemper cantando en alemán la entartete musik (música degenerada), que sulfuraba a los nazis, que asistir a su nueva aventura escénico-discográfica, una incursión musical por los poemas de amor de Pablo Neruda. Vasta misión. Pero ya se sabe, lo honorable de las misiones no tiene por qué ir necesariamente acorde con el éxito del resultado.

La cantante arrancó el viernes por la noche en el Palau de la Música Catalana de Barcelona su gira por siete ciudades españolas para presentar su nuevo disco, Forever. Los poemas de amor de Pablo Neruda, un tributo personal al escritor y diplomático chileno que ganó el Nobel en 1971.

Me daba bastante miedo banalizar su mensaje con mis canciones”

“Neruda fue uno de los pocos personajes capaz de unir con eficacia y belleza el arte y la política, pero precisamente por eso mismo, me daba bastante miedo banalizar su mensaje con mis canciones. Así que me concentré en sus poemas de amor, que no son románticos, sino desgarradores, a veces violentos, siempre entre el deseo de felicidad y la imposibilidad de ser felices”, explicaba hace unos días Ute Lemper desde su casa de Manhattan en una conversación telefónica con este diario.

Resulta conmovedora la irrefrenable gana de probar cosas nuevas por parte de esta artista. Ute Lemper asegura, y habrá que creerla, que este disco sobre Neruda se lo ha pagado ella, y que se ha gastado en él un montón de dinero que, vaticina, no recuperará. “Mire, yo me arriesgo, siempre. Y este proyecto de Neruda es la prueba. Me he gastado un montón de dinero para grabarlo, ya no se hacen discos así, de concepción tan compleja, con canciones hechas sobre la base de un material literario, con arreglos especiales en cada una de ellas, a caballo entre la world music, el jazz, el tango, la música clásica… es un viaje, es un reto, pero me gustan los viajes complicados”.

La gira de Lemper / Neruda pone en marcha sobre el escenario una miniorquesta de seis voces que acunan a la maestra de ceremonias: bandoneón, guitarra acústica, piano, chelo, violín y cajón. Ute Lemper ha elegido 11 piezas del autor de 20 poemas de amor y una canción desesperada, y las interpreta, claro, a su manera.

El arte hoy es como un mueble frío que cumple una labor estética”

El esfuerzo es enorme, el resultado se queda en magma sin rumbo. El espíritu del poeta rojo y el mar profundo de la Isla Negra quedan bien lejos de todo esto. Tanto, que al final del espectáculo —y a petición de los propios promotores de la gira—, Lemper se tiene que poner el sombrero negro ahuevado y desgranar varios de los éxitos que hicieron de ella lo que en verdad es, y no otra cosa: una excelsa cantante de cabaret.

Así, el viernes por la noche en el Palau cayeron Lili Marlene y Mackie Messer (Mackie el Navaja), la estrella hizo al público silbar los estribillos y todo acabó entre algodones. Antes, con las versiones atormentadas (y tormentosas) de poemas nerudianos como Tus manos o El poema más triste número 20 todo había transcurrido más bien en un clima de perplejidad.

El verbo español de Ute Lemper no es su verbo francés, ni el inglés, ni por supuesto el alemán, no acaba de captarse bien, la voz sigue embriagando, sí, pero si hablamos de poesía de Neruda, lo ideal sería que los versos se entendieran.

Bueno, no es tan grave, a Umberto Tozzi también le salía mejor Ti amo en italiano que Te amo en español. Eso sí, Mis manos en tu cintura de Adamo era soberbia. Eso hay que reconocerlo.

La diva y España

Tras su paso por el Palau en Barcelona —“el teatro más bonito del mundo” — dijo la cantante nada más salir al escenario el viernes—, la excursión española de Forever recalará en otras seis ciudades, dividida en dos partes.

La gira llegará hoy a Altea y pasará por Galicia la próxima semana. Santiago, el día 14 y Vigo, el 15.

La artista alemana volverá a finales de abril para otras tres citas: Logroño, el 26; Pamplona, el 27; y Madrid, el 28.

Ute Lemper alterna esta gira con actuaciones por el mundo de su espectáculo Paris days, Berlin nights.

Está preparando un nuevo disco, el último de su trilogía de autores latinoamericanos, esta vez sobre textos del escritor brasileño Paulo Coelho.

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21/01/2014

Muere Claudio Abbado: Il divino Claudio

Filed under: Claudio Abbado,Cultura,Música — Gilmar Crestani @ 9:29 am
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réquiem por un gigante de la batuta

Claudio Abbado dirige a la Orquesta del Festival de Lucerna, en 2010. / p.f.

Il divino Claudio

Luis Gago

Abbado nunca abandonó su izquierdismo, ni en lo personal ni en lo profesional. Renegaba de la palabra "maestro"

Il divino Claudio

Abbado supo imprimir una revolución tranquila en la Filarmónica de Berlín cuando recogió el testigo, por voluntad de los músicos, de Herbert von Karajan

Luis Gago 21 ENE 2014 – 00:27 CET7

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Claudio Abbado en una imagen de juventud. / Jeremy Fletcher (Redferns)

Así llamaron sus contemporáneos al compositor Claudio Monteverdi, y es imposible no rememorarlo ahora que acaba de dejarnos un compatriota que se empeñaba —y no era mera pose— en que no se dirigieran a él con el casi siempre huero, previsible e hinchado “Maestro”, o “Maestro Abbado”, sino valiéndose simplemente de su nombre de pila, eliminando así barreras, especialmente con quienes más le interesaba acortar las distancias: con los músicos que trabajaban junto a él. Nunca abandonó su izquierdismo, que él supo practicar tanto en su vida privada como a lo largo de toda su larga carrera profesional, ya fuera dando conciertos en fábricas para obreros, involucrándose activamente en el desarrollo del Sistema de orquestas infantiles y juveniles en Venezuela, abriendo caminos, aunando voluntades y brindando posibilidades a los talentos instrumentales más prometedores en la Joven Orquesta Gustav Mahler o formando parte de colectivos con los que trabajaba como uno más, lejos de los divismos o las maneras dictatoriales tan habituales en su profesión.

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Supo imprimir una revolución tranquila en la Filarmónica de Berlín cuando recogió el testigo, por voluntad de los músicos, de Herbert von Karajan, que la había controlado con mano de hierro durante cuatro décadas. Abbado amplió las miras de su repertorio, se ganó la admiración sin fisuras de la orquesta y se convirtió en un emblema del nuevo Berlín libre, vital y unificado justo después de la caída del Muro. Cuando su salud empezó a padecer los constantes embates del cáncer que ha acabado con él, restringió sus apariciones al mínimo —aunque siempre se mantuvo fiel a sus citas con Berlín y sus Filarmónicos— y concentró gran parte de sus esfuerzos en los conciertos que daba al final del verano con la Orquesta del Festival de Lucerna, integrada por primeros atriles de las mejores orquestas y los mejores grupos de cámara europeos. Sacrificando vacaciones y renunciando a sus propias actuaciones como solistas, peregrinaban hasta allí por el solo placer de hacer música no tanto bajo su dirección como a su lado. En sus últimas actuaciones conjuntas en España, en otoño de 2010, tocaron la Novena Sinfonía de Gustav Mahler: ahora recordada, no cabe imaginar una despedida más adecuada. Entonces resultaba difícil discernir qué emocionaba más, si la entrega y la devoción incondicionales mostradas por los músicos o las cualidades intrínsecas de la visión de Abbado, que compendiaban lo mejor de su trayectoria.

 

Claudio Abbado. / sciammarella

Otro tanto sucedía con otra de sus criaturas más queridas, y a la que dedicó muchas de sus últimas energías en estos años de incansable lucha con la enfermedad: la Orchestra Mozart de Bolonia. Bologna la Rossa era la ciudad en que vivía y la que ha visto morir a un viejo comunista como él. Con ella buceó en el repertorio que no podía afrontar con otras orquestas (Bach, Pergolesi) o abordó los autores que sí dirigía a grandes formaciones (Mozart, Beethoven, Schumann), pero que aquí se permitía verter en un formato casi camerístico y con criterios interpretativos historicistas. Fue en este ámbito donde a menudo resulta difícil reconocer la contundencia rítmica y dinámica del italiano durante sus etapas profesionales en Milán, Londres, Chicago o incluso los primeros años berlineses. El último Abbado se permitió ciertas veleidades esteticistas, recreándose —a veces quizás en exceso— en sonoridades cálidas, suaves, casi evanescentes, nacidas quién sabe si a modo de bálsamo para aliviar sus padecimientos físicos. Pero el viejo león no estaba dormido, ni mucho menos: sus rugidos acaban recordándonos, antes o después, al director efervescente y voraz de su juventud y primera madurez. Y lo que se mantuvo siempre incólume fue su pasión por hacer música, visible, palpable casi, en las fotografías del director, que nos obsequiaba con un rosario de gestos faciales y corporales irrepetibles, imposibles de simular, un imán que atraía todas las miradas y que obraba milagros entre sus músicos. Claudio Abbado disfrutaba enormemente con lo que hacía no por hallarse en lo alto de su privilegiada torre de marfil, sino por hacerlo en comunión con sus músicos —sus iguales— y con sus oyentes —sus cómplices—: pocas veces se ha visto un director menos endiosado que él.

Las cancelaciones de los últimos meses hacían presagiar lo peor y el pasado día 10 la Orchestra Mozart de Bolonia hacía público un comunicado en el que informaba de la suspensión temporal de sus actividades a partir del día siguiente. La crisis económica y la última batalla librada por su director con su enfermedad se cebaban también con ella. Es pronto aún para hacer balance y el tiempo decantará sin duda los logros de Abbado, convertido —con su renuencia— en un mito viviente, casi un dios, durante sus dos últimas décadas de vida. Sus ensayos nos muestran, en cambio, a un director mucho más instructivo que prescriptivo, mucho menos proclive a dar órdenes que a animar a sus músicos a escucharse unos a otros. Sobrevivirán la criba del tiempo sus grandes grabaciones sinfónicas y operísticas, algunas inigualadas, y se analizará su talante democratizador, que siempre supo hacer compatible con su condición de uno de los directores más carismáticos del siglo XX. Fue un hombre sentimental, que vivió intensamente su privacidad, por lo que no está de más concluir con las palabras que Gabriele D’Annunzio dedicó al “divino Claudio Monteverdi” en su novela autobiográfica Il fuoco, tan adecuadas también ahora para este otro Claudio que acaba de dejarnos: “¡He aquí un alma heroica, de pura esencia italiana! […]Llevó a cabo su obra en medio de la tempestad, amando, sufriendo, combatiendo, sólo con su fe, con su pasión y con su genio”.

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10/08/2013

O folclore perde o argentino Eduardo Falú

Filed under: Cultura,Eduardo Falú,Música — Gilmar Crestani @ 12:34 pm
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Falú fue, también, un defensor tenaz de los derechos de los músicos

Sábado, 10 de agosto de 2013

MUSICA › A LOS 90 AÑOS, MURIO AYER EL MUSICO EDUARDO FALU

El folklore pierde a un icono

Fue uno de los más grandes compositores y guitarristas de la música popular argentina. Autor de “Zamba de la Candelaria” y “Tonada del viejo amor”, entre muchos otros éxitos, supo rodearse de los más grandes poetas y dejó una marca para futuras generaciones.

Por Cristian Vitale

Hacía tiempo, tal vez mucho en términos cronológicos, que Eduardo Falú estaba alejado del ruido mundano, de la cosa profesional, de las tablas y las guitarras de cara al público. De los aplausos. Apenas un detalle, al cabo, porque tal ausencia era sólo una cuestión de silueta. O de mirada. Una mirada sagaz, brillosa, que, en los últimos años sólo activaba su luz frente a los muy suyos. O de voz. Una voz grave, reflexiva, lejana en años. Apenas un ínfimo detalle íntimo que no alcanza a diluir un nombre. Un trayecto fuerte. Un rayo folklórico que cruzó con sus estelas buena parte de la historia de la música popular argentina del siglo XX, y la seguirá cruzando en tanto faro, musa y referencia de las generaciones que renuevan su legado. Murió ayer en Córdoba, donde vivía desde hacía años.

Eduardo Yamil Falú había nacido en El Galpón, un pueblo de Salta distante 150 kilómetros de la ciudad, hace 90 años casi redondos (el 7 de julio de 1923). Se había criado en Metán –también Salta– bajo el pulso arábigo de sus padres sirios: Juan y Fada. Había comenzado a tocar la guitarra a los once años y cuatro años después ya estaba viviendo en Salta capital.

En cincuenta discos y, durante sesenta años de carrera, Falú le imaginó una música apropiada, inevitable, a los arrebatos poéticos de dos vates que parecían haber nacido a su medida: don Jaime Dávalos y don Manuel J. Castilla. Al primero le contorneó con sus fraseos delicados “temazos” atemporales como “Trago de sombra”, la imperecedera “Tonada del viejo amor”, la “Milonga del alucinado” o la fundamental y frecuentemente visitada, “Zamba de la Candelaria”. Al segundo, lo sustentó en bellezas más crudas. En “Minero potosino” o “Puna sola”, por caso. O en la bellísima “Celos del viento”. Y tampoco se privaron de sus climas León Benarós, César Perdiguero o Alberico Mansilla, con un repertorio que enriqueció el de por sí rico folklore de la década del sesenta, e irradió sus magias hacia Japón, España, Alemania y Francia, países que visitó varias veces durante sus períodos más activos. En uno de sus últimos discos (El sueño de mi guitarra) Falú recrea piezas como “Canción de amor en zapatillas”, “Río de tigres”, “Tonada del viejo amor”, “El jangadero” y “Las golondrinas” y se deja acompañar, en un interesante cruce generacional, por el tecladista Lito Vitale.

Pero fue en la épica de dos obras conceptuales donde el guitarrista se mostró en verdadera dimensión. Quién podrá olvidar, después de haberla escuchado, el favor reparador que le hizo a Juan Lavalle cuando, mediando los sesenta, el romance de su muerte intentó curar con música lo que un texto, por más lúcido que fuera, no podía (el fusilamiento de Dorrego). Quién, si no, el sonido de campo adentro que muy pocos podían lograr como él, que le imprimió al José Hernández.

Falú fue también, muy a su manera, un académico. Un “culto”, que poco podría envidiarle, tal vez, a su musa Carlos Guastavino. Para contarlo lejos, está su Suite Argentina, grabada por la Camerata Bariloche, en la que las cuerdas populares y clásicas (fue una obra para guitarra, cuerdas, clavecín y corno) fueron casi una, o sus conciertos “serios” con la Orquesta Sinfónica Nacional. También un defensor tenaz de los derechos de los músicos. En 1950, cinco años después de mudarse a Buenos Aires para ingresar directo en Radio El Mundo, el tío del también eximio guitarrista Juan ingresó a Sadaic, donde ejerció durante varios años la vicepresidencia.

Pese a sus “resistencias” al bronce, Falú fue varias veces reconocido por las instituciones. Recibió el título Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba, la Cámara de Diputados lo homenajeó y diversas ciudades (Salta, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Rosario) lo distinguieron como Ciudadano Ilustre. El gobernador de Salta decretó dos días de duelo y Sadaic lo saludó de esta manera: “Don Eduardo Falú, querido maestro, qué difícil resulta despedirlo”.

Tanto el duelo como el saludo final se hacen extensivos, emocionalmente, a todo el país.

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El universo en tres minutos

Por Diego Fischerman

Sus canciones se cantaron en las escuelas. Estuvieron ligadas, como toda la música compuesta a partir de tradiciones folklóricas sudamericanas, a una cierta idea de patria. Y, claro, de patriotismo. Ya se sabe, la banda de sonido de los actos escolares siempre tuvo más que ver con el campo, aunque acompañara las sagas de personajes tan inevitablemente urbanos como Manuel Belgrano, por ejemplo. Las canciones de Eduardo Falú, que tantas veces hablaron del paisaje, se incorporaron al paisaje. Y, en muchos aspectos, fue una lástima. Es cierto que su arte estuvo en boca de todos y que pocas cosas pueden ser tan gratificantes para un compositor. Pero la contrapartida fue que la costumbre, la bastardización, las versiones gritadas, impostadas, fuera de foco o, simplemente, de afinación, terminaron haciendo a esas canciones maravillosas casi invisibles. Acabaron haciendo olvidar –o haciendo que fuera difícil no perder de vista– que se trataba de algunas de las piezas más extraordinarias del siglo. “Tonada del viejo amor” o “Zamba de la Candelaria”, por sólo nombrar dos, son tan absolutamente perfectas, tan naturales y al mismo tiempo sorprendentes, como sólo unas pocas otras canciones de tradición popular lograrían serlo. Compartió con los grandes melodistas del tango (Dames, Mores), con Paul McCartney, John Lennon, Chico Buarque, Luis Alberto Spinetta, ese delicado secreto con el que se logra crear un universo y dejarlo en el recuerdo para siempre, en apenas tres minutos. Y además, como intérprete, tuvo una autoridad –y una originalidad– extremas. Su voz de barítono profundo no se pareció a nada; su manera de frasear en la guitarra tenía una elegancia exacta. Nunca hubo excesos. Falú cantaba y tocaba sus canciones sofrenando la emoción, como quien sabe que tiene demasiado entre sus manos y que debe, más bien, contrarrestar todo ese poderío. Una contención expresiva que resultaba, paradójicamente, conmovedora. Aunque incursionó en algunas obras con orquesta y en formas extendidas como la suite, fue en la miniatura precisa, en la fragilidad de la acuarela, donde resultó único. Está, por ejemplo, su monumental Romance de la muerte de Juan Lavalle, con textos de Ernesto Sabato, que grabó en 1965, y donde hay más de un momento notable, empezando por las piezas en que toca su guitarra a solas. Pero es en esa vidalita cristalina que canta Mercedes Sosa, “Palomita del valle”, donde aparece esa rara y paralizante belleza que hace de Eduardo Falú un artista incomparable.

24/05/2013

Graças a Georges Moustaki aprendi francês de ouvindo

Filed under: Cultura,Georges Moustaki,Música — Gilmar Crestani @ 12:19 am
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Domino o francês como o autodidata do Mário Quintana: ignorante por conta própria. Mas o pouco que aprendi, e que me basta para leitura e baguettes, devo a este grego cantando em francês músicas de Vinicius de Moraes, Tom Jobim e até compondo músicas em homenagem à Bahia e ao Forró. No início dos anos 90 trouxe da Bélgica alguns CD’s de uma coleção muito bonita lançada com músicas desta grande personalidade. Um dos CD contém músicas feitas para o cinema, como a Marcha de Sacco e Vanzetti. Seu Portugal é gêmeo do Fado Tropical do Chico Buarque.

A morte de Georges Moustaki, cantor francês

Enviado por luisnassif, qui, 23/05/2013 – 12:44

Por MiriamL

Do publico.pt

A canção francesa está mais pobre: morreu Georges Moustaki

Vítor Belanciano

Era um dos vultos maiores da canção popular francesa. Tinha 79 anos. Milord ou Le Métèque, símbolo do Maio de 68, tinham a sua assinatura. Edith Piaf, Serge Reggiani ou Juliette Gréco devem-lhe alguns dos seus maiores êxitos.

O cantor e compositor francês, de origem grega, Georges Moustaki, morreu hoje, em Nice, França, aos 79 anos, completados a 3 de Maio. Nascido no Egipto, em Alexandria, de pais judeus gregos, ficou conhecido por canções como Le métèque, uma balada romântica sobre um estrangeiro sonhador com ecos autobiográficos, que haveria de se transformar num dos símbolos da revolução do Maio de 68.

É que ele havia crescido num ambiente multicultural, envolvido por quatro idiomas (italiano, francês, árabe e grego), tendo-se apaixonado desde cedo pela literatura e pela canção popular francesa, em particular por Edith Piaf, com quem manteve uma relação afectiva e para quem viria a escrever o clássico Milord (1958).

Abandonou os espectáculos ao vivo há quatro anos por causa de uma doença pulmonar que o impedia de cantar na plenitude. O seu mestre era Georges Brassens, tendo por isso utilizado o nome Georges como pseudónimo artístico, ele que se chamava Giuseppe Mustacchi. Chegou a Paris em 1951, tendo nos anos 1960 composto canções para todos os grandes cantores franceses da época como Henri Salvador, Yves Montand, Juliette Gréco, Serge Reggiani ou Barbara.

Já esta manhã, a cantora Juliette Grégo, rendeu-lhe homenagem, descrevendo-o como alguém requintado, refinado e elegante. "Possuia uma doçura infinita e imenso talento", disse à RTL. "Era como todos os poetas, alguém diferente, porque acaba por ser sempre essa diferença que conduz ao talento."

Com um repertório de cerca de 300 canções, cantadas por ele, ou por intérpretes como Reggiani (Sarah, Ma liberté, Ma solitude ou Votre fille a vingt ans de 1969) e Barbara (La dame brune de 1968), muitas delas viriam a transformar-se em clássicos quase instantâneos da canção popular francesa.

A simplicidade era uma das características dos seus muitos discos. Possuia uma voz suave e quente, e muitas vezes cantava apenas acompanhado pela sua guitarra, criando um clima de intimidade que era transposto para os seus concertos. Inicialmente tinha alguma relutância em afirmar-se como cantor, preferindo o papel de compositor, mas impulsionado por Reggiani ou Barbara viria também a assumir esse papel no decorrer do sucesso de Le Métèque, que viria a originar um álbum com o mesmo nome.

Nos anos seguintes viria a lançar mais uma série de álbuns, incluindo o disco ao vivo Bobino de 1970, que consolidaria o seu nome como alguém que emanava uma sensação de liberdade e de harmonia, qualquer coisa que a música transportava, mas também a sua imagem mediterrânica bronzeada, com um pouco de romance à mistura – qualquer coisa que o próprio parecia cultivar, como ficaria demonstrado no sucesso En Mediterranée (1971).

Nos anos 1970 deixa-se fascinar pela música brasileira ou pelo tango argentino – colaborou com Astor Piazzolla – passando grande parte dos anos 1980 em viagens e digressões pelo mundo, regressando aos álbuns de originais na década de 1990, com Mediterranéen (1992) ou Tout Reste à Dire (1996).

A sua relação com Portugal é antiga. Para homenagear a revolução de 1974 escreveu uma canção emblemática do pós – 25 de Abril, precisamente intitulada Portugal (fado tropical). Em 2008, um ano antes de se retirar e no seguimento do lançamento do álbum Vagabond, actuou na Casa da Música, no Porto, e no Centro Cultural de Belém, em Lisboa.

Considerado umas das vozes do Maio de 1968, Moustaki afirmou nessa altura à agência Lusa que dessa revolução “resta uma certa arte de viver, um certo código ético que, mesmo que não seja unânime, impregnou-se na nossa cultura”.

Poliglota, gostava de pintar também e, ao longo dos anos, foi sendo também poeta, escritor, actor ou jornalista. Vivia há cerca de quarenta anos em Paris.

A morte de Georges Moustaki, cantor francês | Brasilianas.Org

 

02/04/2013

Victor Heredia, boa música com caráter e ética

Filed under: Música,Victor Heredia — Gilmar Crestani @ 9:50 am
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Heredia actuará el próximo viernes 12 de abril, a las 21.30, en el Teatro Opera Citi.

Imagen: Pablo Piovano

MUSICA › ENTREVISTA AL CANTAUTOR VICTOR HEREDIA, QUE PRESENTA SU NUEVO DISCO

“Siento que las luchas no fueron en vano”

El músico y escritor acaba de publicar el CD Algún día, en el que da cuenta de esperanzas y frustraciones. Y señala: “Con una cancioncita o un discurso no vas a modificar cosas. Hay que seguir empujando desde las políticas sociales”.

Por Facundo Gari

Ante cada pregunta, Víctor Heredia ríe. O, al menos, sonríe. Hace que su campera de cuero afloje. Después contesta. Para cada respuesta se sitúa en la alegría, aunque luego haga punto final en el dolor, viejo conocido: el cantautor es hijo, cuñado, hermano y tío de desaparecidos. Tal es la impronta de su nuevo aporte al cancionero popular de épica revolucionaria: el disco Algún día es la esperanzadora casa de diez canciones de su pluma que la mitad de las veces tienden a la pena. Diez canciones que presentará –entre clásicos como “El viejo Matías”, “Sobreviviendo” y “Todavía cantamos”– el viernes 12 de abril a las 21.30 en el Teatro Opera Citi, en Avenida Corrientes 860. Diez canciones cuyo repaso sirve de excusa para la charla con Página/12.

–El álbum arranca con la melancolía de un bandoneón: en “Cenizas de ayer” usted admite que hoy, a sus 66, entiende lo que fue, un poco lo que es. ¿Qué fue y qué es?

–Soy parte de una generación que fue muy vapuleada, en todo sentido. Que fue feliz hasta los años setenta, diría. A partir de entonces recibió la cachetada del “enemigo”, del defensor de lo que se pretendía modificar. Un enemigo importante, serio y maligno, que utilizó todo el aparato a su alcance, incluso el del Estado, para derrotar a aquel que se le oponía, justamente el movimiento popular. ¿Qué fui? Un tipo esperanzado, con una mirada hacia el futuro muy especial: creía que podíamos cambiar lo que teníamos delante con sólo desearlo. Trabajamos muchos de la mano, con inocencia, pero también con fuerza, y nos pegamos un porrazo tremendo con la dictadura del ’76. La tortura, la desaparición, los exilios, la muerte de amigos y las traiciones… ¿Qué soy? Tengo la mirada más acotada, más limitada sobre lo que pueda llegar a ser futuro. No quiere decir que haya cambiado la expectativa de modificar cosas, pero sé que cuesta.

–De hecho, el disco abreva de a ratos en cierto escepticismo.

–Sí. Pareciera que a una parte de la generación de los que hoy tienen 40 le gusta el escepticismo. No soy escéptico, igual. Yo siento que las luchas no han sido en vano. Le han puesto almohada, colchón y plumas al escéptico, que existe porque antes había utopías. Se han modificado cosas para que el escéptico pueda seguir usando su escepticismo, porque de otra manera todos estaríamos buscando comida en los tachos de basura. Hay una generación que reconozco escéptica. Y lo es con alguna razón. No obstante, en el disco no quise dejar solamente el escepticismo que reconozco sobre algunas cosas que no se han podido modificar en el planeta, como la mirada de la humanidad sobre el medioambiente y sobre sí misma, que es muy pobre. La demostración de que el continente funciona mejor cuando los gobiernos son democráticos y tienen ese punto de vista sobre sus economías parece no hacerle mella a nadie. La gente permite que se tergiverse la realidad. América mejoró muchísimo y, sin embargo, en referencia a algunos gobiernos se habla de dictaduras populares. Le ocurre a éste. ¿Cómo puede compararse con una dictadura como la del ’76, que fue aberrante, o con las de Lanusse, Levingston y Onganía, que no por menos aberrantes dejaron de ser dictaduras? ¿Cómo pueden compararse esas dictaduras con los gobiernos de Chávez, Correa o Lula? Me parece una estupidez. El disco y esa primera canción hablan de eso.

–Nutrirse incluso de los aspectos grises de la vida suele vincularse con la madurez. ¿Es su caso?

–Uno empieza a cansarse, a perder el humor sobre determinadas cuestiones. No sé si eso es madurar. Uno se pone nervioso y triste frente al poco avance del pensamiento analítico de los compatriotas. Todos estos años de experiencia democrática deberían haberles hecho entender quiénes son los que están haciendo algo bueno. A veces a los tropezones, lo cual también es cierto. Pero hay que reconocer el esfuerzo, por lo menos. Hay que distinguir a determinados individuos que siempre le han hecho mal a la Argentina de los que le quieren hacer un bien.

–Los militares y los civiles detrás de la última dictadura le han hecho mal. En referencia a ésta, en la canción “Algún día” le pide a la patria que cierre la herida. ¿En qué sentido?

–“Cierra tu herida” habla de esta trinchera que se ha abierto entre un sector y el otro, que es tremenda. En lugar de aquietarse, se hace más profunda, más seria y angustiante. Hoy no hay un debate lógico y argumentado respecto de posturas ideológicas o de clase. Lo que hay es un insulto. Para cerrar esa herida hay que reconocer lo que ha pasado, quiénes son los culpables y quiénes sus defensores. Cuando la gente empiece a darse cuenta de eso, la herida empezará a cerrar. Cuando toda la Argentina, su común denominador, incluso quienes son de derecha, se den cuenta de que es inaceptable vivir en un país sin decir la verdad, sin esgrimir justicia cierta y verdadera, la herida se cerrará. Vaticino un futuro en esa canción con respecto a los nietos recuperados: tendrán una mirada distinta y serán los combatientes de la Argentina que soñamos.

–Ese vaticinio puede ser interpretado, de manera más amplia, a modo de bienvenida a las formas de la memoria de las generaciones posteriores a la dictadura.

–Por supuesto. La historia que nos ha tocado vivir nos tiene demasiado protagonistas. Es difícil desembarazarse del dolor, de la lágrima, del terror. Las generaciones venideras verán en la dictadura una etapa histórica. La apropiación de la memoria es absolutamente válida. Es más, no hay otro camino. No puede ser el que se propuso en los noventa: ocultar todo bajo la alfombra.

–“Breve historia de las islas Malvinas” es un track pícaro: sortea rítmicamente la tristeza del abordaje usual del tema. ¿Por qué?

–Es que la escribí para Camilo, mi hijo de diez años. Con mucha inocencia, un día me preguntó: “Papá, ¿por qué todos dicen que las Malvinas son argentinas y allí viven ingleses?”. Le quise explicar y me di cuenta de que sabía muy poco. Entonces fui a indagar y refresqué algunas cuestiones que había olvidado. Recordé a Luis Vernet. Y fui aún más atrás, hasta Louis Antoine de Bouganville, que las colonizó para Francia. Luego aparece el reclamo de potestad de España, por la conquista de América, y el acuerdo por el que Francia vende las islas a 603 mil libras, una ganguita. Las recuperamos con la Revolución de Mayo. La participación de Vernet es muy importante. Mandado por Rosas, intenta establecer una cabecera de playa comercial en las islas. Más tarde, cuando una fragata de Estados Unidos ataca, en un acto medio alocado, los ingleses aprovechan, se meten y rompen todo. Cuento eso con una canción infantil, con un ritmo juguetón, lo cual no quiere decir que no mencione hechos dolorosos. De hecho, el final es un guiño a los ingleses.

–“Ahora, ¿dónde irán con tanta soledad/ y sin la paz y amor que el viejo Lennon supo imaginar?/ ¿Qué harán con tanta sangre nuestra sin nombrar?/ ¿Qué harán con tanto amargo llanto maternal?/ ¿Qué harán con nuestro amor soñando allende el mar?/ ¿Qué harán si el cielo les recuerda la verdad?/ ¿Qué harán, Malvinas Argentinas, dónde irán?”

–¿Qué van a hacer? Lo del plebiscito es tremendo. La solución, más allá de todo, es diplomática. Si los habitantes quieren tener la ciudadanía británica, adelante, pero el suelo es nuestro. Ahí está la cuestión de potestad patrimonial y económica. La bandera de las islas tiene que ser argentina.

–La canción está dedicada a los caídos en Malvinas. ¿Por qué no a los sobrevivientes de la guerra?

–Bueno, tiene que ver con eso. Algunos volvieron, pobrecitos, muy mal. Unos y otros fueron a dejar la vida. Pero hubo quienes utilizaron la guerra como herramienta política para eternizarse en el poder. Es lo que habrán pensado Galtieri y el resto de los comandantes. La realidad es que los que fueron en nombre del Ejército no sólo no cumplieron desde el punto de vista profesional sino desde el personal. Los generales actuaron livianamente. No voy a decir “cobardemente” porque nadie que va a la guerra es un cobarde. Asumieron inmediatamente la derrota y no cuidaron a nuestros chicos.

–Usted vivió dos exilios “breves” en Europa durante la dictadura, pero decidió volver a la Argentina por “obligación ética y moral”, según declaró. Entonces tuvo que vérselas con amenazas y censuras. A ésta le canta en “Canción censurada”, que parece remitir a la “langosta”…

–Es que “Informe de la situación” fue eso: se me ocurrió lo de la langosta y la gente lo entendió rápidamente. En “Canción censurada” quería hacer una broma en relación con cómo te volvés loco y difícil tratando de esquivar al censor. Porque muchos de nosotros seguimos tocando. Y le hicimos muy bien a la gente. En los conciertos, siempre me dicen que mantuvimos la puerta semiabierta, que fuimos un pie contra el marco. Eso hizo la cultura, que era lo que podía hacer. Cuando escribí “Informe…”, en el ’78, era impensable que pasara el tamiz de la censura. En el ’81, cuando la grabé, pasó. Y en el ’82 se trasformó en un éxito impresionante. Es el juego que propongo.

–El tema está dedicado a Silvio Rodríguez, y nombra al Che, a Neruda y a Walsh, figuras asociadas con la “revolución”, que como ícono ha sido usado por diversos palos políticos. En ese sentido, “Vuela conmigo” reclama: “No se envuelvan con banderas/ que escupieron con desprecio./ No me canten viejos himnos/ con hipócrita parada”.

–Descubrir en el discurso de determinados individuos la defensa de una simbología a la que nunca pertenecieron es hallar signos de hipocresía. Y la hipocresía está a la orden del día. Si la gente se pusiera a ver seriamente cuáles son las posturas ideológicas y qué se defiende detrás de cada una, sabría el camino a seguir. Esto no quiere decir que hay que estar a la derecha, a la izquierda o al centro. Quiere decir que hay que seguir lo posible. Los cambios tienen que ser auténticos. La gente tiene que recurrir a la realidad, no le pueden seguir contando el país. Tiene que enterarse de quiénes son los hombres y las mujeres que han hecho que nuestras vidas mejoren.

–No obstante esas mejoras, en “Los ojos del Che” asegura: “Mientras haya un niño sin hogar/, sin cobijo y sin amor,/ no me sirve esta canción”.

–Se han mejorado cuestiones sustanciales en la Argentina, y sin embargo, hay algunos bolsones en los que hay que trabajar muchísimo. Como parte de ese “ejército” de tipos que hemos querido modificar y mejorar la realidad, siento que hay mucho más por hacer. Con una cancioncita o un discurso no vas a modificar cosas. Hay que seguir empujando desde las políticas sociales y económicas para que se profundicen en aquellos sectores que todavía no han recibido el tan mentado equilibrio económico.

–Por ejemplo, el de los pueblos originarios, presentes en Algún día como en buena parte de su obra, de la que al respecto se destaca Taki Ongoy (1986, reeditado en 2006), un disco muy criticado por la Iglesia.

–Cuando hice Taki Ongoy se me vinieron encima todos los organismos cercanos a la Iglesia, ni hablar del monseñor Collino. La de los pueblos originarios es una madeja difícil de desenmarañar porque tiene quinientos años. Lo converso con mis hermanos del pueblo mapuche. Hay que entender que no ha habido, salvo en estos últimos diez años, una mirada sobre esta problemática. Es incipiente el intento de solucionarla, y a veces erróneo, pero hay que trabajar más en el análisis para que quienes han sufrido el escarnio de ser marginados por medio milenio tengan una devolución valiosa, que los haga sentir integrantes de la ciudadanía. Ahora el tema está instalado, sin dudas, y eso es muy bueno.

–En “La veleta de Armando” canta: “Yo conozco bien a esos tipitos y el sermón/ que preparan siempre que presienten, como hoy,/ que está cerca el tiempo de empezar a cosechar/ todo lo sembrado a fuerza de amar y sangrar”. Habla de la izquierda.

–Es el discurso de la supuesta izquierda purista, que siempre está reclamando lo que falta y niega lo hecho, en pos de su beneficio electoral. A veces es tan exagerada que pone en peligro situaciones democráticas que verdaderamente favorecen a la gente. Y pisan muy peligrosamente el terreno de la derecha, en contra de quienes intentan hacer cosas.

–En el álbum desliza que escucha la radio. ¿Cómo se informa?

–Escucho radio cuando manejo, pero veo noticieros. Tengo algunos diarios que me interesan y me informo con ellos. También leo las entrelíneas de otros medios que me asustan, que están todo el tiempo hablando mal de este país, tratando de hacerte entender que no sirve para nada. Me hacen acordar a la vieja educación de la primaria y la secundaria: todo lo que tenía que ver con nosotros no servía, lo de afuera era mejor. Aprendíamos celtas, griegos y romanos antes que coyas, guaraníes y tobas. ¡Si te largaban en la Patagonia con un libro de la propuesta escolar, te morías de hambre!

–Si bien posibilitan una lectura “social” por el uso de algunos signos, varios temas son en rigor románticos. Entre ellos, “Ahora” propone que ser feliz no es necesariamente no estar triste.

–Amar no es estar con una sonrisa todo el día. Al contrario, cuando uno asume una responsabilidad en una pareja se le vienen encima un montón de cosas y está bien que así sea. Pero frente a un mundo difícil como en el que estamos, el afecto inevitablemente me provoca tristeza. Y también la falta de tiempo: uno mira el almanaque y se da cuenta de que pasaron tantos años… Suelo preguntarme cuántos me quedan para disfrutar los afectos que tengo.

Declaración de principios

Llegó el punto en el que Heredia se pudrió de escuchar que “los artistas que apoyan este modelo lo hacen por dinero”. “Tienen razón: hicimos un ahorro de exilio, censura y persecución para cobrarlo ahora”, repite ahora una ironía que hizo carta de respuesta a la “infamia” hace año y medio. “No, estimados enemigos del progreso, no es por tan despreciable razón que acompañamos este modelo. Nuestra militancia tiene tantos años como cicatrices, tanta felicidad como lágrimas, tanto ayuno como renovada esperanza. Somos parte de un proyecto que comenzó hace mucho tiempo atrás y que fue encarcelado, desa-parecido, torturado y asesinado tantas veces como las que resucitó”, subraya la misiva, que se reprodujo en sitios de noticias, blogs y redes sociales. Si bien en ella reivindica los “logros” del Gobierno –sobre todo los vinculados con los derechos humanos, tema clave en su trayectoria– no dice explícitamente si se autodenomina kirchnerista, etiqueta que le endilgan en varias notas que gustan de agrupar artistas por simpatía política. El cantautor de Paso del Rey, que se ha presentado en varios recitales oficiales y de colectivos sociales, dice que no. “Fui admirador de la propuesta política de Néstor, pero soy cristinista –se define–. La Presidenta está tratando de cumplir los sueños de los pibes que fuimos. Desde ese lugar, los que reconocemos su trabajo no somos ningunos boludos.”

Un ajuste en la mira

Algún día cuenta con guitarras de Panchi Quesada, bajos de Ricardo Zielinski, baterías de Gustavo López y teclados de Gabino Fernández y Babú Cerviño, conjunto con el que Heredia se presentará en el Teatro Opera Citi. El disco suma también aportes de Daniel Homer, Fernando Nürnberg, Luis Gurevich y Lito Vitale. Es editado por Alternativo Americano, sello del propio cantautor, en un contexto que vaya si ha cambiado desde Gritando esperanzas (1968); en lo que refiere a circulación de obras musicales, por gracia de Internet, señala: “Van Gogh no se preguntaba al pintar si iba a tener alguna repercusión. Cuando uno graba no puede pensar en el resultado comercial. Quiero que el disco me dé placer y que despierte algo en quien lo escuche. La piratería sí es una preocupación porque el que roba lesiona intereses específicos: les quita el empleo a muchas personas, y detrás de cada una hay una familia. Es tarea de las industrias fonográficas encontrar un método para preservar esos derechos –sostiene–. Internet es un soporte extraordinario y una vía de difusión de la obra. Hay que ajustar la mira en un análisis profundo sobre cómo se hace para comercializar hoy el arte”.

La cuarta novela

La próxima Feria del Libro será el escenario en el que Heredia presentará su cuarta novela, Los perros (Planeta). “Es la historia de una familia marginal que sobrevive a orillas de un basural de Buenos Aires reciclando comida y otras cosas –adelanta el autor–. Me interesó ese tema porque en algún momento tuve contacto con chicos que tienen ese oficio.” Seguramente en el stand de Longseller se podrá conseguir además el reciente poemario/cancionero Aquellos soldaditos de plomo.

Dos amigos muy presentes

La canción “Momentos” está dedicada a Facundo Cabral, cantautor asesinado en Guatemala, en 2011. Heredia lo recuerda: “Vivimos momentos muy aciagos: estábamos en plena gira en el ’77, una gira absolutamente prohibida. Y siempre tengo en la cabeza mi primer Obras Sanitarias, en el ’82. Lo invité y vino con mucha felicidad, alegría y autenticidad”. Otra figura de la canción popular vernácula que aparece inevitablemente durante la charla es Mercedes Sosa. “Sigue siendo la mejor voz del continente y del planeta. Una mujer entrañable desde todo punto de vista. Además de una compañera, fue mi madrina artística: me cobijó, como a muchos.”

Página/12 :: espectaculos

29/12/2012

Víctor Jara, a justiça como vingança

Filed under: Chile,Ditadura,Música,Pinochet,Victor Jara — Gilmar Crestani @ 10:04 pm

E ainda tem energúmenos que defendem a ditadura. Nunca vou esquecer que uma pesquisa divulgada pela RBS colocava Pinochet mais popular no RS que no Chile. Não pude acreditar que Zero Hora pudesse ter entre seus “colaboradores” ferozes, que palavra, defensores do sanguinário ditador chileno. Pensando bem, para ser “colaborador” só sendo um ditador frustrado ou alguém que tenha sido currado na infância. Seria porque o RS forneceu a maioria dos generais da ditadura? Ou será porque  Zero Hora e Veja são irmãs siamesas cujo ódio é a maior herança?

Un tribunal ordena la detención de ocho militares por la muerte de Víctor Jara

El cantautor, que recibió 44 impactos de bala, fue asesinado en 1973, días después del golpe de Estado de Augusto Pinochet

EP Santiago de Chile28 DIC 2012 – 22:19 CET17

Fotografía cedida sin fechar del cantautor, facilitada por la Fundación Victor Jara / EFE

El Tribunal de Apelaciones de Santiago ha ordenado la detención de ocho exoficiales del Ejército chileno que habrían estado implicados en la muerte del cantautor Víctor Jara, que falleció en el Estadio de Chile en 1973.

El juez Miguel Vásquez ha ordenado la detención del coronel Hugo Sánchez Marmonti y del teniente Pedro Barrientos Núñez. Otros seis soldados también deberán ser arrestados como cómplices del homicidio por su papel en la muerte del cantautor días después del golpe de Estado de Augusto Pinochet en 1973.

Fotografía de Víctor Jara cedida por la fundación que lleva su nombre / EFE

Vásquez ha ordenado la captura internacional de Barrientos Núñez, el único de los militares que se encuentra en el extranjero, según ha informado el diario La Tercera.

El juez ha señalado en el auto de procesamiento que el 11 de septiembre de 1973 tropas del Ejército sitiaron la Universidad Técnica del Estado y detuvieron a miles de alumnos, docentes y personal de la institución, entre los que se encontraba Víctor Jara.

Víctor Jara cantando para un grupo de niños / EFE

Vásquez explica que la mayor parte de los detenidos acabaron en el Estadio Chile –en 2003 se renombró con Estadio Víctor Jara– custodiado por diversos efectivos del Ejército. Jara fue torturado en dicho edificio y el 16 de septiembre fue ejecutado.

El cantautor recibió un total de 44 impactos de bala y fue arrojado a una de las calles de la capital chilena. La mujer de Jara, Juana, reconoció el cadáver de su marido en un tanatorio y tras enterrarle en un cementerio de la ciudad, huyó en secreto del país.

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26/12/2012

Los cantantes solistas mueren antes

Filed under: Música — Gilmar Crestani @ 8:32 am

No Brasil poderíamos agregar os nomes de Renato Russo, Cazuza.. Será o egoísmo!?

Los cantantes solistas mueren antes

Una investigación concluye que los miembros de grupos de éxito sobreviven más que los vocalistas

Diego A. Manrique Madrid25 DIC 2012 – 20:29 CET25

La cantante Amy Winehouse fotografiada por Bryam Adams para una campaña de publicidad en 2011. / GTRESONLINE

Mala noticia para los que sueñan con triunfar cantando en solitario: cualquiera que lo consiga tiene mayores posibilidades de morir que sus coetáneos que se dedican a otros oficios más prosaicos. Y una noticia ligeramente mejor para quienes se embarcan en un grupo musical: su índice de mortalidad es la mitad del correspondiente a los cantantes solistas.

Son algunos de los descubrimientos de Dying to be famous (Muriendo por ser famosos), una investigación desarrollada por Mark A. Bellis y cuatro doctores más de Manchester y Liverpool, que ahora publica BMJ Open. Ellos aplicaron técnicas de análisis epidemiológico a 1.489 solistas e integrantes de grupos que alcanzaron máxima fama entre 1956 y 2006 en Europa y América del Norte (que parece abarcar Estados Unidos y Canadá, sin México), una selección obtenida cruzando resúmenes anuales de ventas y votaciones de aliento histórico. De ese listado, se habían registrado 137 fallecimientos a principios de 2012, cuando comenzó el tratamiento de los datos.

La nómina de artistas triunfadores se limita a músicas que han sido consistentemente populares en ambos continentes, lo que podríamos denominar el mainstream: pop, rock, rap, rhythm and blues, electrónica y new age. Por el mismo criterio, se desecharon las figuras procedentes de músicas menos universales, como el blues, el jazz, el country, el bluegrass, el folk o la música celta.

Las comparaciones con segmentos de población similares —sexo, edad, origen étnico— son contundentes: hay una mayor tasa de mortalidad entre los divos musicales, esos supuestos beneficiarios de la lotería de la vida. Como si obedecieran a las leyendas, sus finales tienden a ser truculentos. Así, fallecen aproximadamente tantos artistas a consecuencia del alcohol y las drogas como la suma de los abatidos por el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. La Parca no hace diferencia entre sexos pero sí entre razas: hay mayor mortalidad entre negros.

Respecto a la edad media de los difuntos, es de 45,2 años para los americanos y 39,6 para los europeos. El famoso Club de los 27, que señala esa edad como fatal para las estrellas, resulta ser una leyenda urbana, construida a partir de enfatizar la muerte trágica de determinadas figuras que cumplían ese requisito (apenas una decena entre las citadas 137).

Kurt Cobain, líder de Nirvana, en la grabación del ‘unpplugged’ de MTV en 1993.

Para explicar la abundancia de bajas entre músicos y cantantes, los responsables de Muriendo por ser famosos mencionan (1) la atracción de los ricos por el hedonismo, (2) el carpe diem que caracteriza a la industria musical y (3) la asunción de conductas de riesgo tipo abuso de substancias, como respuesta a las presiones del estilo de vida o, incluso, como parte intrínseca del proceso creativo.

Respecto a la menor mortalidad de los artistas que forman parte de grupos, parece evidente que cualquier proyecto colectivo genera una red de seguridad más espesa: sus miembros suelen hacer lo posible para evitar que un compañero acelere hacia la autodestrucción. De hecho, conocemos casos de músicos fallecidos justo después de separarse o distanciarse del grupo matriz: Brian Jones, Jim Morrison, Sid Vicious, Kurt Cobain.

Por el contrario, un solista tiende a construirse entornos serviles: quien se atreva a recriminarle determinados comportamientos puede temer por su trabajo. Los empleados y los familiares de Michael Jackson tenían un (comprensible) interés en que el creador de Thrilller volviera al directo, aunque eso supusiera alarmantes cócteles de drogas de farmacia. La tendencia al aislamiento también facilita las crisis de autovaloración (¿me quieren, no me quieren?) y los excesos.

Una novedad del estudio es que intenta contabilizar las llamadas Experiencias Adversas de Niñez (ACE, por sus iniciales en inglés). Sus conclusiones son inquietantes: casi la mitad (47.2 %) de los artistas fallecidos procedían de familias disfuncionales, desfavorecidas o directamente rotas. Cuidado: esa alta incidencia también podría reflejar la mayor predisposición de personas traumatizadas a invertir sus energías en una profesión tan incierta como la música.

Los investigadores detectan igualmente una creciente tendencia a tomar precauciones: se asume el sintagma de “los peligros de la fama”, que es otra forma de referirse a la mitificada tríada de sexo-drogas-y-rocanrol.

A partir de los años ochenta, se va instalando una cultura que desaprueba los comportamientos azarosos, al menos de boquilla, y que recurre a métodos más sofisticadas para la rehabilitación. Aunque eso no sirviera para salvar a Amy Winehouse.

Los cantantes solistas mueren antes | Cultura | EL PAÍS

21/12/2012

João Gilberto

Filed under: João Gilberto,Música — Gilmar Crestani @ 9:50 am

Y después morir

Por Juan Forn

Hace más de cien años había un famoso luthier en Westfalia al que le pidieron una guitarra en madera de cerezo para que sonara más dulce que ninguna. El encargo era de una cantante de ópera que se la regaló a su hijo, que cantaba como los ángeles y se acompañaba angelicalmente con aquel instrumento. Vino la Primera Guerra y el joven fue convocado a filas y no volvió, pero antes de marchar al frente había dejado un hijo, que recibió la guitarra y la pesada carga de cantar y tocar como su joven padre muerto. El hijo descubrió al crecer que lo suyo era la medicina, pero igual se llevó la guitarra a Berlín cuando partió a la universidad porque le gustaba tocar y cantar. Vino la Segunda Guerra, lo llamaron a filas, lo mandaron al frente ruso y nunca volvió. Su novia se quedó con la guitarra, decidió que no habría ningún otro hombre en su vida pero, con los años, en la Alemania reconstruida de Adenauer, encontró a un hombre bueno que la convenció de casarse con ella y le dio un hijo, y así es como llegó al mundo nuestro personaje y así llegó a sus manos la guitarra de madera de cerezo. Carl Fischer no sabía qué hacer con ella, a duras penas era capaz de rasguear allí alguna canción de Cat Stevens o Pink Floyd, lo suyo era la máquina de escribir. Carl Fischer era un joven periodista que quería ser escritor y que consiguió que una revista lo mandara a Tokio, donde trabajó con un joven japonés que le pareció tan centrado y sereno que un día se animó a preguntarle cuál era su secreto y el japonés lo invitó a su departamento, que era una caja de zapatos de un ambiente con un equipo de música de última generación y apenas una docena de vinilos en una repisa que parecía un pequeño altar. El japonés bajó las luces, sacó un vinilo de su funda y puso una canción de menos de dos minutos: era João Gilberto cantando él solito con su guitarra “O-ba-la-lá”. Doce horas después, cuando Carl Fischer salió de aquella caja de zapatos con la cabeza llena de música, tenía bien claro qué hacer con aquella guitarra de cien años hecha en madera de cerezo: entregársela en mano a João Gilberto, el único hombre en el mundo que la merecía. Así que volvió a Berlín, buscó la guitarra en su departamento y se tomó otro avión, esta vez a Brasil, a cumplir su destino “desafinado”.

Los desafinados de este mundo son aquellos que después de escuchar por primera vez a João Gilberto no pueden escuchar otra cosa. El problema es que a João lo erizan los discos y los conciertos, los micrófonos y las cámaras, los focos y las fotos. El mito dice que João entró mal en Río la primera vez que bajó desde Bahía; la experiencia fue tan mala que intentaron internarlo en un psiquiátrico (según la leyenda, João pedía guitarras prestadas para tocar y nunca las devolvía, porque ya no servían más para hacer lo que hacían antes de que él las tocara). João terminó refugiado en las montañas de Diamantina, en casa de su hermana mayor, que se había ido allá para recuperarse de la tuberculosis. Vivía en pijama, encerrado en un baño, practicando con su guitarra horas y horas. A la semana, la hermana creyó enloquecer y le consiguió otra casa en el pueblo, con acústica en el baño aprobada por João. Seis meses después, João se sacó el pijama y partió a Río a cambiar la música brasileña para siempre, pero los desafinados dicen que no ha salido ni saldrá nunca de ese baño, porque ese baño es como el tamarisco bajo el cual se sentó un día Siddartha Gautama y devino Buda. En 1973, cuando João grabó su mítico álbum blanco en Nueva York, puso como condición que se reprodujera en estudio la acústica de ese baño (el productor que había pedido era Wendy Carlos, que venía de hacerse la operación de cambio de sexo que le permitió dejar de ser Walter Carlos y que quedó tan desquiciada por la experiencia que hizo sacar su nombre del disco y niega hasta el día de hoy haber participado en él).

Carl Fischer estuvo casi un año en Río intentando llegar hasta João. Habló con todos los que lo conocían, recogió un millón de anécdotas jugosas, pero no logró que João lo atendiese por teléfono siquiera (y es leyenda que João puede llamarte en medio de la noche y pasarse horas enteras tocando y cantándote canciones por teléfono, desde su baño). Al final se volvió a Alemania, escribió un libro divino sobre su experiencia desafinada (titulado O-ba-la-lá) y, cuatro días antes de que se publicara en alemán, y cuando ya se estaba traduciendo al portugués para publicarse en Brasil, se tiró por la ventana de su séptimo piso en Berlín. No dejó nota suicida, ninguno de sus amigos lo había visto deprimido en los días previos. Sólo quedaron las ventanas abiertas de su departamento y la guitarra de madera de cerezo en un rincón y una frase de Wagner anotada en una hoja (“La grandeza de un poeta se mide sobre todo por aquello que silencia y la forma inaudible de ese silencio es la melodía infinita”) sobre la que se iba posando la nieve berlinesa que entraba por las ventanas.

Página/12 :: Contratapa :: Y después morir

25/11/2012

Boldrin, o contador de causos da cidade

Filed under: Cultura,Música,Rolando Boldrin — Gilmar Crestani @ 6:51 pm

 

Compositor, cantor, ator e apresentador de TV, ele acaba de lançar um livro

25 de novembro de 2012 | 2h 06

EDISON VEIGA – O Estado de S.Paulo

"Estarei te esperando para um papo gostoso." Foi assim que Rolando Boldrin respondeu ao e-mail deste repórter, agendando a entrevista no Sesc Pompeia, antes da gravação de seu programa Sr. Brasil, veiculado pela TV Cultura. Não poderia ser diferente: o compositor, cantor, ator e apresentador de TV é conhecido por esse Brasilzão com um rótulo do qual se orgulha: um contador de causos dos ‘bão’.

'O causo é diferente da piada', explica - Daniel Teixeira/Estadão

Daniel Teixeira/Estadão

‘O causo é diferente da piada’, explica

"O causo é diferente da piada", explica, com o característico sotaque caipira. "Causo é uma história de um fato acontecido, um incidente, cujo desfecho é engraçado. Na minha terra, se diz que o contador de causo é um caboclo gozador."

No recém-lançado História de Contar o Brasil – Um Carroção de Causos de Rolando Boldrin (Nova Alexandria, 188 páginas, R$ 42), há dezenas dessas pequenas e engraçadas narrativas. Muitas gozam – para usar a expressão do próprio Boldrin – de gente como ele: os que vêm do interior para enfrentar a cidade grande.

Boldrin nasceu em outubro de 1936, na pequena São Joaquim da Barra, interior paulista, sétimo filho de um mecânico e de uma dona de casa. Foi criado com 11 irmãos. Na adolescência, formou dupla caipira com um dos irmãos, Leili. Eram Boy e Formiga. "Ou Forrrrrrrmiga, como se diz no interior", explica ele, que era o Boy.

"Nunca estudei nada. Fiz só até o 3.º ano do primário." Aos 16 anos, cismou de mudar para São Paulo. "Era aquela aventura de garoto. Eu e mais dois amigos viemos de trem. Só tinha o dinheiro da passagem. Dormi as primeiras noites na rua, aos pés de uma estátua do Ramos de Azevedo que ficava na Avenida Tiradentes. Imagina a loucura: um capiau que nem eu em São Paulo. Minha cidade não tinha semáforo, poluição, não tinha nada disso."

O primeiro emprego que arrumou foi de sapateiro, em uma pequena fábrica em Santana, zona norte. "Ou melhor: oficial de calçados", apressa-se em corrigir. Na cidade grande, ainda não tinha pretensões artísticas. Foi frentista, garçom, carregador e ajudante de farmácia. "Ficava uns tempos em São Paulo, voltava para o interior, vinha de novo. Comecei a acostumar, a gostar mesmo de São Paulo."

Já tinha 20 anos quando começou a fazer testes em rádios para trabalhar como radioator. Foi parar na TV Tupi. "Fazia figuração. Com e sem fala. Preferia com fala, porque pagavam o dobro. Arrumei um quartinho no Sumaré, pertinho da emissora. E ficava lá o dia inteiro", diz. "Foi um aprendizado. Fiz grandes amigos." Cita como parceiros dessa fase o dramaturgo Plínio Marcos (1935-1999) e o novelista Walter Negrão. "No almoço, a gente chegava a dividir um ovo, por falta de dinheiro. Tanto que, quando assinei meu primeiro contrato na Tupi, engordei 10 quilos em uma semana."

Mas ele também havia tido uma grande experiência como ator de teleteatros da Tupi, entre o fim da década de 1950 e o começo da de 1960, ao lado de nomes como Lima Duarte, Laura Cardoso, Dionísio Azevedo e outros. O livro A TV antes do VT mostra várias passagens do ator na emissora, com fotos de gravações de programas da Tupi antes do videoteipe, em 1959 e 1960.

A carreira começou a deslanchar. Entre 1960 e 1980, participou de novelas da Tupi, Record e Bandeirantes. Em 1974, gravou seu primeiro disco solo, O Cantadô. "Foi uma fase de boemia. Morava em Pinheiros, adorava beber, bater papo, chegar tarde em casa", diz.

Nos anos 1980, começou seu grande projeto de vida: divulgar ritmos brasileiros. Em 1981, estreou na Globo Som Brasil. O formato era parecido ao atual Sr. Brasil. Entre shows de grupos de música regional, roubava a cena com seus causos.

Vinte anos atrás, decidiu "acalmar a vida". "Diminuí 90% a bebida – hoje só tomo de vez em quando um bom vinho e uma cachacinha. E mudei para a Granja Viana (em Cotia) para ter mais sossego."

Vive com a segunda mulher, Patrícia Maia, cenógrafa e produtora do Sr. Brasil desde a estreia, há 7 anos. "Ele é tímido com desconhecidos. Mas, entre amigos e família, junta rapidinho uma roda, porque sempre conta causos." Do primeiro casamento, com a cantora Lurdinha Pereira, tem dois filhos: Vera, de 55 anos, e Marcus, de 38.

Homenagem. Em 2010, foi homenageado pela escola Pérola Negra com o enredo Vamos Tirar o Brasil da Gaveta, exaltando seu papel no resgate das culturas regionais. "Essa é a vida dele. Ele passa a maior parte do tempo ouvindo discos de todo canto do País", conta Patrícia. "Meu hobby é meu trabalho", confirma Boldrin. "O Brasil do interior tem um imperador que se chama Rolando Boldrin", definiu, certa vez, o humorista Chico Anysio.

Compositor, cantor, ator e apresentador de TV, ele acaba de lançar um livro

Boldrin, o contador de causos da cidade – saopaulo – versaoimpressa – Estadão

20/11/2012

10 segredos de Leonardo Cohen

Filed under: Leonardo Cohen,Música — Gilmar Crestani @ 8:24 am

 

Gramola galáctica: 10 cosas que no sabía sobre Leonard Cohen

Por: Marcos Ordóñez| 20 de noviembre de 2012

Portada de Soy tu hombre
Soy un fan veterano de Leonard Cohen. Veterano quiere decir que escuché su primer disco a poco de publicarse (una tarde de invierno: se fundía insólita y majestuosamente con la penumbra y la lluvia), que corrí a comprar El juego favorito y Los hermosos vencidos cuando aparecieron traducidas en Fundamentos, que estuve en su primer concierto en España (aquel escalofrío cuando dijo “Mi guitarra ha vuelto a casa”) y que le sigo con fervor desde entonces, pero leyendo Soy tu hombre, la biografía escrita por Sylvie Simmons y publicada en Lumen, he descubierto que, por supuesto, había unas cuantas cosas (pongamos 550 cosas) que no sabía de su vida ni de su obra.
Recomiendo el libro. Falta índice, lástima. De Sylvie Simmons había leído la biografía de Gainsbourg, que publicó Reservoir Books hace cinco años, y me pareció un libro corto y apresurado, como si hubiera tenido que entregarlo a la carrera. Soy tu hombre es todo lo contrario. 800 páginas, multitud de entrevistas, y un estilo mucho más maduro. Más fluido, y sin voluntad de lucirse, de ponerse por delante del biografiado, que suele ser el pecado habitual. Y con algunos capítulos logradísimos, como el 20, "Desde esta rota colina", centrado en la búsqueda espiritual de LC.
Selecciono algunas de las cosas que he descubierto en este libro.
(por orden de aparición).
1) No sabía nada (o poco) acerca de la larga relación de LC con los excesos. Pensaba que bueno, que vale, que porros en su lejana juventud y alguna copa de oporto ante la chimenea a partir de los cuarenta. Nanay. Enumero sin la menor intención moralista. Alcohol (desde la adolescencia): vino, whisky, mayormente bourbon, y, ya en la madurez, Ng Ka Pay, un licor dulce coreano con un setenta por ciento de alcohol, la bebida favorita de Roshi, su amigo y maestro budista. Ácido: ingestas crecientes desde 1964 hasta más o menos 1970. Hash y marihuana: lo mismo, mayormente durante su estancia en Hydra (Grecia). Pastillas: Maxiton (o dexanfetamina, el clásico speed, vulgo anfeta) combinado con Mandrax (sedante hipnótico). Durante un buen tiempo se vendían (en Europa) sin receta, y LC le dió fuerte al cóctel (o en alternancia) hasta finales de los 70. A partir de entonces entra en escena  la amplia gama de antidepresivos pre-Prozac: Demerol. Desipramina. Inhibidores de la MAO. Zoloft. Wellbutrin. (A juzgar por su trayectoria musical y vital, se diría que la factura presentada por todo lo anterior ha sido sorprendentemente reducida ).
2) Cumbre negra de su época más colocada: el concierto de Hamburgo. Primera gira europea. 4 de mayo de 1970, día de la matanza de la universidad de Kent, Estados Unidos. Neil Young dedicó al hecho la canción Ohio (“Tin soldiers and Nixon coming/four dead in Ohio”), que cantaron los CSN & Y,  instantáneamente prohibida en todas las emisoras americanas. LC, furioso y puesto hasta las cejas, ideó otra forma de respuesta: salir al escenario entrechocando los talones y haciendo el saludo nazi. Recordemos: en Hamburgo, Alemania. Acto seguido, y para acabarlo de arreglar, se puso a bailar sobre una pierna, al estilo judío, cantando una canción en yiddish. Los de seguridad atraparon a un tipo que blandía una pistola cuando estaba a punto de llegar al escenario, pero el resto de la audiencia parecía dispuesta a acciones semejantes, a juzgar por la mezcla de gritos e insultos.
LC salió vivo de milagro, y varios músicos de la banda le amenazaron con abandonarle si persistía en sus improvisados actos de agit-prop.
3) Cumbre blanca: tampoco sabía que durante esa gira hizo (para desesperación de su manager) otra gira paralela en manicomios de Inglaterra, Estados Unidos, y Montreal. Sesiones impresionantes, según Ron Cornelius, su director musical, que habla de un LC mesmérico, cantando y hablando durante horas con los internos. ¿No hay nada  grabado o filmado de todo ese material?
New Skin for the Old Ceremony - 1974
4) Ignoraba también que New Skin for the Old Ceremony (1974), para mí el equivalente del Segundo Advenimiento, fue un clamoroso fracaso comercial en Estados Unidos. Como la mayoría de sus discos hasta The Future (1992), por otro lado.
5) Para no hablar de su "disco perdido": Songs for Rebecca, grabado entre 1974 y 1975. En este caso, la culpa se la pueden repartir LC y Marty Machat, su representante de entonces.
Por esas fechas, LC y John Lissauer, productor y arreglista de New Skin, decidieron hacer un nuevo álbum. Lissauer se encargó esta vez de componer algunos de los temas. Temas memorables: algunos de ellos (I Came So Far For Beauty, The Traitor, The Smokey Life) irían a parar a Recent Songs; los otros, a Death of a Ladie’s Man. En primeras versiones, por supuesto. Grabaron las maquetas, se estrecharon las manos, se sintieron felicísimos. Y entonces, cuenta Lissauer, “Leonard desapareció. Ni él ni Marty contestaron a mis llamadas. El disco se desvaneció, sin palabra de nadie”. También desaparecieron los masters. Al parecer, Marty Machat se llevó las cintas. Lissauer tardó años en averiguar lo que había sucedido.
Que venía a ser lo siguiente: MM era también el representante de Phil Spector. Cobraron ambos un anticipo enorme de la Warner (dos millones de dólares), pero Spector no grabó nada. Los de la Warner le dijeron a MM: “O Spector se presenta con un álbum o recuperamos nuestro dinero”. Según Lissauer, MM dijo: “A la mierda con Songs for Rebecca: pondré a Phil y Leonard a trabajar juntos”.
Y así es como nació Death of a Ladie’s Man (1977). Gigantesco disco, por otra parte, del que también LC salió vivo de milagro: Spector tenía una afición desmedida a las declaraciones de amor fraternal a punta de pistola. Tan desmedida que en 2009 fue acusado de la muerte de la actriz Lana Clarkson y condenado a cadena perpetua. Para más amplia información sobre la tormentosa grabación del álbum, véase el capítulo 15 ("Leonard, te quiero").
6) Pasan diez años. En 1984, LC vuelve a llamar a Lissauer como si nada hubiera pasado, se reconcilian y graban Various Positions. Y aquí viene otra cosa que yo ignoraba y de las que más me han pasmado: la CBS dice que no. Repito, por si no ha quedado claro: Que no. Que se lo confite. Que no lo quiere ni para hacer peinetas. La respuesta de Walter Yentnikoff, el jefe del departamento de música de CBS, merece ser citada textualmente: “Leonard, sabemos que es usted grande, pero no sabemos si es bueno”. Señalemos, para quien no haya escuchado Various Positions, que en el álbum había canciones tan enormes como Hallelujah, If It Be Your Will (su canción favorita) o Dance Me To the End of Love. Y se lo rechazan. Yentnikoff le dice luego que el mercado de LC era tan pequeño “que no justificaba la maquinaria de distribución que habría que emplear”, así que el disco se puso a la venta en todo el mundo menos en Estados Unidos. Se publicó finalmente en enero del 86, en un pequeño sello llamado Passport.
Jennifer_warnes-famous_blue_raincoat._the_songs_of_leonard_cohe7) Y entonces tuvo lugar uno de esos golpes de suerte (o de justicia divina, como prefieran) que han menudeado en la carrera de LC. Jennifer Warnes, corista de su banda (y segunda voz en diversos cortes de Various Positions), se emperró en sacar un álbum de canciones de LC. Capital simbólico: el éxito de sus dúos con Joe Cocker (Up Where We Belong) y Bill Medley (The Time of My Life). Clive Davis, su jefe en Arista Records, le dijo lo mismo que Yentnikoff a LC: que ni de verano.
Pero Jennifer Warnes y su marido, Roscoe Beck, músico en la banda de LC durante la gira del 79, se liaron la manta a la cabeza y grabaron el álbum con Cypress Records, un sello independiente (en España lo distribuyó RCA) y un elenco de lujo: más de cuarenta músicos, entre ellos David Lindley, Sharon Robinson, Stevie Ray Vaughan, Bobby King y Van Dyke Parks. Famous Blue Raincoat: The Songs of Leonard Cohen salió en 1987 y, en una enésima prueba del gran olfato de las jerarquías del mundo discográfico, vendió tres cuartos de millón de copias solo en Estados Unidos. Ahí es donde realmente arranca el renacimiento de LC y su popularidad en Norteamérica.
(Y un recordatorio para mr. Yentnikoff: desde su aparición, Hallelujah ha sido versioneada por más de trescientos intérpretes). 
8) Una gran idea. Por esas mismas fechas, Iggy Pop está en su casa y le llama LC. “Hola, Iggy. Tengo aquí el anuncio de contactos de una chica que pide un amante que combine la dura energía de Iggy Pop con el elegante ingenio de LC. ¿Qué te parece si formamos un equipo?”. Dicho y hecho, se retratan juntos en la cocina de LC y envían la polaroid a la chica. Según ambos, no pasó nada. Que levante la mano quien lo crea.
9) Un milagro (o casi). En 1993, el hijo de LC, Adam, sufre un accidente de coche y entra en coma. Los médicos dicen que podría ser irreversible. LC viaja a Toronto y pasa cuatro meses a su lado, en el hospital, velándole. No hacía otra cosa: se sentaba a su lado y leía la biblia para él, día tras día. Una noche, cuando se dispone a salir, escucha de repente, a su espalda, la voz de Adam: “Papá ¿me puedes leer un poco más?”.
Leonard Cohen, un hombre feliz10) Un gran retorno (y una gran frase). O de cómo Jehovah escribe recto con renglones torcidos.
Esta es una historia sobradamente conocida (con algunos elementos nuevos), de modo que la resumiré. Tras la tormentosa gira de The Future y su separación de Rebecca de Mornay, LC decide abandonar el mundo de la música y se retira durante cuatro años al monasterio budista de Mount Baldy, en California. En 1996 es ordenado monje con el nombre de Jikan. En enero del 99 sufre una violenta crisis de ansiedad con ataques de pánico. Deja el monasterio y viaja a la India en busca de un nuevo maestro. Se llama Ramesh S. Balsekar y tiene 81 años. Fue presidente de un importante banco de la India, hasta que en 1970 lo dejó todo y se hizo maestro de la escuela advaita de filosofía hindú. LC se instala en Bombay y se convierte en su discípulo. Su primera estancia dura un año, tras el que vuelve a Estados Unidos. Luego, cinco meses más, en 1999. A su retorno constata que ha desaparecido la depresión que le acompañó desde su adolescencia. Rebrota la pasión por componer, cantar y grabar, y se suceden – cosa insólita en él – dos discos: Ten New Songs (2001) y Dear Heather (2004).
Y en estas, tiene lugar un repentino twist of fate, que diría Dylan.
En octubre del 2004 descubre que Kelly Lynch, su representante (y ex-amante) le ha tangado a lo grande: es lo que tiene otorgar plenos poderes notariales sobre tus fondos. Miss Lynch no solo había vendido a Sony los derechos de 127 canciones de LC, sino que desde 1996 se había embolsado la bonita suma de doce millones de dólares. Así, poco a poco, como quien no quiere la cosa.
Ese es, no hace falta subrayarlo, el renglón torcido.
El renglón derecho es que la tangancia obliga a LC, a sus 75 años, a volver a esa carretera que se había jurado no pisar de nuevo.
Y entonces pasa que la gira (que de hecho serán tres, una por año) le permite constatar que le adoran en todas partes. Adorar es poco: le veneran. O sea que va a recuperar el dinero perdido y el afecto de varias generaciones, las “de antes” y las nuevas. Y la calma que parecía a punto de esfumarse. No hay más que verle en escena: esa sonrisa que brota de sus ojos e ilumina toda la cara, esa mano que lleva el sombrero al corazón en señal de gratitud. Un hombre feliz, al fin reconciliado consigo mismo.
¿Y la gran frase? Casi se me olvidaba.
En uno de sus conciertos, dos muchachas suben al escenario para ofrecerle unas flores. LC las contempla y dice: “Ah, quién tuviera dos años menos”.
BONUS TRACKS

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