Ficha Corrida

06/09/2014

Mentira tem perna curta; Marina, mão-leve

Filed under: LGTB,Marina Silva,Plágio,Roubo de Informações — Gilmar Crestani @ 9:08 am
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Marina TraidoraEntidade questiona explicação de Marina para plágio em plano

Coordenação de movimento de direitos humanos nega ter sido procurada por campanha para debater propostas

Candidata afirmou que cópia de trechos do projeto de FHC estava em total sintonia com a pauta do movimento

DE SÃO PAULO

A coordenação do Movimento Nacional dos Direitos Humanos (MNDH) enviou carta para a Folha em que nega ter sido procurada ou consultada pela campanha de Marina Silva (PSB) à Presidência sobre a "utilização de suas propostas" no programa de governo da candidata.

A reação da entidade contraria a versão da pessebista para justificar o plágio de quatro propostas anexadas ao seu plano que, na verdade, foram copiadas de projeto lançado pelo ex-presidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB) em maio de 2002.

A acusação de que Marina havia reproduzido integralmente trechos do Plano Nacional de Direitos Humanos de FHC foi feita pelo candidato do PSDB ao Planalto, Aécio Neves, na terça-feira (2).

A reportagem comparou os trechos indicados pelo tucano e comprovou a cópia.

Procurada, a campanha de Marina enviou nota na qual disse que as propostas da candidatura estavam em "absoluta sintonia com as reivindicações históricas do Movimento Nacional dos Direitos Humanos" e chamou de "maliciosas" as acusações.

"Os que incorrem na tentativa de manipulação eleitoreira desnudam-se em sua falta de vínculos com o movimento de direito humanos", argumentaram os pessebistas no texto. A entidade citada pela presidenciável, porém, não endossa a versão.

"O MNDH vem manifestar sua surpresa e discordância com a afirmação da candidata de que foram utilizadas em seu programa as propostas do movimento. Seus dirigentes jamais foram procurados ou tiveram quaisquer tratativas para a utilização das suas propostas", diz a carta da coordenação da entidade.

No texto, o MNDH ressalta que não mantém entendimento com "quaisquer" candidatura e alfineta Marina.

A direção da entidade diz que a apropriação de suas propostas é "de faculdade daquele que o faz". "No entanto, deve expor o conteúdo do conjunto das propostas que o movimento defende", ressalta.

Em seguida, o MNDH diz que sua pauta prima pelo "reconhecimento do direito de união estável de pessoas do mesmo sexo" e a "criminalização da homofobia", entre outros temas.

REPRODUÇÃO

A primeira versão do programa de governo de Marina defendia as duas causas. Mas, menos de 24 horas depois de sua divulgação oficial, a candidata recuou e disse que os organizadores do documento haviam errado, anexando propostas que não tinham consenso na campanha. A pessebista é evangélica.

O plágio do programa de FHC foi o primeiro dos diversos casos de colagens no programa de Marina que foram divulgados esta semana. Nesta sexta, a Folha mostrou que a candidata reproduziu no capítulo econômico trechos de discurso que fez em 2010, além de parágrafos de textos produzidos após uma conferência de tecnologia e desenvolvimento sustentável.

Procurada, a assessoria da campanha de Marina não havia respondido até a conclusão desta edição.

(DANIELA LIMA E MARINA DIAS)

    26/05/2012

    Mariela, la segunda revolución Castro

    Filed under: LGTB,Mariela Castro,Raúl Castro — Gilmar Crestani @ 8:21 am

    Em Cuba, filha de militar é ativista pelas liberdades sexuais. No Brasil, as filhas de militares são fardos carregados pelo Estado!

    Mariela, la segunda revolución Castro

    La hija del actual presidente cubano es una activista por los derechos del colectivo LGTB

    Irrita por igual al sector más cavernario de los exiliados y al más talibán del partido comunista

    En una polémica visita a EE UU criticó el jueves a la "mafia" de Miami y felicitó a Obama

    Mauricio Vicent 26 MAY 2012 – 03:00 CET9

     Mariela Castro, durante el desfile contra la homofobia en La Habana, en el que participaron transexuales, gais y lesbianas, el pasado 12 de mayo. El cartel que lleva demanda la libertad de cinco agentes de la inteligencia cubana presos en Estados Unidos por espionaje. / JAVIER GALEANO (AP)

    De nuevo el apellido Castro es objeto de bronca en Estados Unidos. Aunque en esta ocasión no son Fidel y Raúl los protagonistas, sino Mariela, hija del actual presidente cubano y sobrina del exmandatario comunista, que desde hace una década lidera en su país la defensa de los derechos de gais, lesbianas y otras minorías sexuales antes marginadas y perseguidas por la revolución. Con un perfil liberal y presencia mediática creciente en la isla, resulta que la semana pasada el Departamento de Estado otorgó a Mariela Castro el visado para asistir a un seminario internacional en San Francisco junto a medio centenar de académicos cubanos. Un cataclismo: los sectores más cavernarios de Miami, como es habitual, pusieron el grito en el cielo, y hasta cercanos colaboradores del candidato republicano Mitt Rommey, con el senador de Florida Marco Rubio a la cabeza, llegaron a describir a la joven Castro como “un brazo armado del régimen” que llegaba para “difundir su propaganda antiestadounidense”. Poco faltó para la acusación de “Obama comunista”, y en medio de tal polvareda muchos en Washington se preguntaron lo mismo que otros antes en Cuba: si el protagonismo de Mariela se debe únicamente al peso muerto de su apellido o hay algo más en esta Castro.

    Segunda de los cuatro hijos de Raúl y Vilma Espín, una ingeniera química de buena familia que se sumó a la lucha contra Batista y se alzó en Sierra Maestra, Mariela desembarcó en este mundo en un momento caliente, el verano de 1962, cuando la isla empezaba a llenarse de rampas de lanzamiento y ojivas soviéticas, preludio de la crisis de los misiles que puso al mundo al borde de la guerra nuclear. Su infancia fue intensa pues corrió en paralelo a los primeros años de la revolución, con su padre organizando por todo el país las Fuerzas Armadas y su madre haciendo lo propio con la Federación de Mujeres Cubanas. Sin embargo, a diferencia de la rama de los Fidel Castro, en su casa sí hubo un verdadero ambiente de familia y atención por parte de Raúl y Vilma, que desde el principio actuó como primera dama de la revolución ante la opaca vida privada de su cuñado.

    Desde temprano, Mariela destacó entre sus hermanos (Deborah, Nilsa y Alejandro, que es oficial del Ministerio del Interior y ayudante de su padre) como alguien que defendía sus ideas y sabía buscar su espacio propio, a veces con rebeldía, pese a las rigideces del poder. No es casual que eligiera la carrera de Psicología, ni que al terminar entrara como investigadora al Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), institución que lleva dirigiendo desde hace una década.

    Su infancia y adolescencia fueron felices, pero coincidió con la peor época del machismo-leninismo cubano, cuando la homofobia fue política oficial y los homosexuales –así como los religiosos y otros “inadaptados”– fueron internados en campos de trabajo bajo régimen militar, la famosa UMAP, en la segunda mitad de los años sesenta. Durante el quinquenio gris, en la década siguiente, los artistas, intelectuales y educadores “desviados” fueron marginados y separados de sus cargos, y se dieron casos de escritores gais que pasaron más de 15 años sin publicar.

    “Fue un tremendo error”, ha reconocido Mariela, que ayudó a que su padre finalmente lo entendiera. “Dice que eran todos muy jóvenes, machistas, muy homófobos, y no fueron capaces de darse cuenta del error, del disparate, de la falta de humanidad que podían tener actitudes de este tipo”, afirmó a este diario en una entrevista en 2006.

    Desde el Cenesex, y casi siempre enfrentada a los sectores ortodoxos del Partido Comunista, Mariela ha promovido una reforma legal que en estos momentos analiza el Parlamento y que permitiría el matrimonio entre personas del mismo sexo y les garantizaría derechos como el de herencia, además de abrir las puertas al debate sobre el derecho de adopción. En 2008 ya logró que el Ministerio de Salud aprobara la realización gratuita de operaciones quirúrgicas de cambio de sexo –se han hecho alrededor de quince cirugías–, y también consiguió autorización para celebrar cada año jornadas oficiales contra la homofobia, con congas y banderas del arco iris por las calles de La Habana, un sacrilegio ideológico hace nada.

    Sus amigos y enemigos coinciden: Mariela Castro tiene carisma propio. Casada tres veces –su actual pareja es un fotógrafo italiano, padre de dos de sus tres hijos–, dirige la revista Sexología y sociedad y es autora de nueve libros. Tiene cuenta en Facebook y en Twitter. En La Habana te la puedes encontrar de noche en un teatro o comiendo en un paladar con su familia. Y los travestis cubanos la llaman “nuestra hada madrina”. Ha dado numerosas entrevistas a periodistas extranjeros, en las que siempre se manifiesta a favor de la apertura económica en su país y no tiene reparos para criticar la falta de libertad de los cubanos para entrar y salir de la isla. Eso sí, defiende el socialismo como modelo para Cuba, pero “uno verdaderamente participativo”.

    En el exilio y en la disidencia, sus críticos aseguran que Mariela es la “cara amable” del régimen, pero dicen que ella es parte intrínseca del castrismo y participa en sus campañas de propaganda. Paradójicamente, tampoco dentro del Partido Comunista el sector talibán la ve con confianza ni traga con su “reformita” del matrimonio gay.

    Anteayer, en San Francisco, la hija de Raúl Castro explicó sus experiencias al frente del Cenesex durante un encuentro en la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA). Un día antes se reunió con representantes del colectivo LGBT de la ciudad californiana y allí criticó a la “mafia de emigrados cubanos” que trata de “manipular y hacer difícil que EE UU y Cuba tengan una relación”. También felicitó a Barack Obama por pronunciarse a favor del matrimonio homosexual, y dijo que, si ella pudiera, votaría por él para presidente.

    En vísperas de la visita, ante las críticas del exilio y la repercusión que tuvo el permiso concedido a la hija de Raúl Castro para participar en el congreso de LASA, miembros del Partido Demócrata salieron a defenderse de los ataques republicanos con el argumento de que durante su mandato George W. Bush discretamente había concedió en tres ocasiones el visado de entrada a Mariela. Tanto en Cuba como en Estados Unidos, algunos consideran que Mariela Castro se ha colado con la bandera gay por la puerta de atrás. Que a lo mejor es la del futuro.

    Mariela, la segunda revolución Castro | Gente | EL PAÍS

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