Ficha Corrida

03/04/2014

Como ditaduras constroem consensos

Um padre com 1.700 motivos para ser bem recebido… no Inferno. Se inferno existisse!

Una plaza para el cura que presenció 1.700 fusilamientos

Zaragoza dedica una plaza al capellán de la cárcel de Torrero entre 1936 y 1942

Natalia Junquera Madrid 1 ABR 2014 – 21:31 CET904

Gumersindo de Estella

"¡Tantos hombres para matar a tres mujeres!’, gritó una. Sonó la descarga cerrada. Les di la absolución, y antes de que el teniente descargara los tiros de gracia, me alejé caminando como un autómata”. El pelotón de fusilamiento ascendía a 24 hombres. Las tres mujeres eran Selina Casas, Margarita Navascués y Simona Blasco. Y el testigo que describe la atroz escena, un cura, Gumersindo de Estella, que presenció 1.700 fusilamientos en las tapias del cementerio de Torrero (Zaragoza) entre 1936 y 1942. “Como sacerdote y cristiano sentía repugnancia ante tan numerosos asesinatos y no podía aprobarlos”. Tampoco pudo impedirlos, pero dejó constancia de ellos en un estremecedor diario por el que ayer le homenajeó el Ayuntamiento de Zaragoza dedicándole una plaza en el cementerio de Torrero.

Gumersindo de Estella, nombre religioso de Martín Zubeldia (1880-1974), acompañaba a las víctimas en camioneta desde la cárcel hasta la tapia del cementerio y les daba la extremaunción entre el fusilamiento y el tiro de gracia. No solo presenció las ejecuciones, también el robo de niños, como describió en su diario: “¡Por compasión, no me la roben! Que la maten conmigo’, gritaba una. ‘¡No quiero dejar a mi hija con estos verdugos!’, exclamaba la otra. Se entabló una lucha feroz entre los guardias que intentaban arrancar a viva fuerza las criaturas del pecho y brazos de sus madres y las pobres madres que defendían sus tesoros a brazo partido”.

Los bebés tenían un año. Eran las hijas de Selina Casas y Margarita Navascués. Las acusaban de haber intentado escapar a la zona republicana el día anterior, 21 de septiembre de 1937. Dos monjas recogieron a las niñas después de que mataran a sus madres.

“Mi actitud contrastaba vivamente con la de otros religiosos, incluso superiores míos, que se entregaban con regocijo extraordinario y no solo aprobaban cuanto ocurría, sino que aplaudían y prorrumpían en vivas con frecuencia”, escribió Gumersindo de Estella en su diario. Había sido precisamente el enfrentamiento con sus superiores el que le había llevado a ser capellán de la cárcel de Torrero. Zubeldia discutió con el padre Ladislao Yabar, quien anunciaba con ceremonia: “Hoy comeremos gallinas requisadas en Gipuzcoa por nuestros valientes requetés”, y fue trasladado, como castigo, desde Pamplona a Zaragoza. Le costó casi un año que retiraran de la capilla el retrato de Franco que presidía el altar. Se retiró un tiempo por una úlcera. Cuando regresó, ya terminada la guerra, los fusilamientos seguían -cerca de 700 después de la contienda-  pero habían colocado unos sacos terreros tras la tapia porque las balas habían traspasado la pared y alcanzado los nichos.

En total, más de 3.543 republicanos fueron fusilados en aquel muro desde la madrugada del 19 de julio de 1936 hasta el 20 de agosto de 1946. No se dejó de matar ni un solo día, ni en nochebuena. En octubre de 2010 se inauguró en el cementerio una espiral con los nombres de todas las víctimas.

“Su diario es un documento único, extraordinario”, explica el catedrático de historia contemporánea Julián Casanova,autor de La Iglesia de Franco (Editorial Crítica). “Muestra la desazón desde dentro de un hombre de la Iglesia al ver el fervor guerrero de la institución, que se ha puesto al servicio de Franco”.

Zubeldia ocultó su diario hasta poco antes de su muerte, cuando hizo saber de él a otros sacerdotes. “Son cinco cuadernos, para nosotros, un tesoro”, explica el padre Tarsicio de Azcona, de 90 años. “Sufrió mucho. Él era un hombre del pueblo, un misionero popular”. El diario se publicó en un libro en 2003 gracias a Azcona y al también capuchino José Ángel Echevarría. El reconocimiento le llegó ayer, cuando se cumplían 75 años del final de la Guerra Civil, gracias a un acuerdo por unanimidad del Ayuntamiento de Zaragoza para dedicarle una plaza. El alcalde, Juan Alberto Belloch; Casanova y Azcona se reunieron para hablar de Gumersindo de Estella en el Teatro Principal.

01/04/2014

Guerra Civil Espanhola

Filed under: Franquismo,Guerra Civil Espanhola,Roubo de bebês — Gilmar Crestani @ 9:25 am
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La Guerra Civil que nunca se aprendió en las escuelas

Por: Julián Casanova | 01 de abril de 2014

Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel general del Generalísimo. / Biblioteca Nacional (BNE)

“En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército rojo, nuestras tropas victoriosas han alcanzado sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”, decía el último parte oficial emitido desde el cuartel general de Franco el 1 de abril de 1939, con la voz del locutor y actor Fernando Fernández de Córdoba.

Atrás había quedado una guerra de casi mil días, que dejó cicatrices duraderas en la sociedad española. El total de víctimas mortales, según los historiadores, se aproximó a las 600.000, de las cuales 100.000 corresponden a la represión desencadenada por los militares sublevados y 55.000 a la violencia en la zona republicana. El desmoronamiento del ejército republicano en la primavera de 1939 llevó a varios centenares de miles de soldados vencidos a cárceles e improvisados campos de concentración. A finales de 1939 y durante 1940 las fuentes oficiales daban más de 270.000 reclusos, una cifra que descendió de forma continua en los dos años siguientes debido a las numerosas ejecuciones y a los miles de muertos por enfermedad y desnutrición. Al menos 50.000 personas fueron ejecutadas entre 1939 y 1946.

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Los hechos más significativos de la Guerra Civil han sido ya investigados y las preguntas más relevantes están resueltas, pero esa historia no es un territorio exclusivo de los historiadores y, en cualquier caso, lo que enseñamos los historiadores en las universidades y en nuestros libros no es lo mismo que lo que la mayoría de los ciudadanos que nacieron durante la dictadura o en los primeros años de la actual democracia pudieron leer en los libros de texto del Bachillerato. Además, millones de personas nunca estudiaron la Guerra Civil porque no hicieron Bachillerato o porque nadie les contó la guerra en las asignaturas de Historia.

Setenta y cinco años después de su final, puede ser el momento de recordar cinco cosas básicas que todo ciudadano informado debería saber sobre la Guerra Civil, pero nunca le enseñaron.

1. ¿Por qué hubo una Guerra Civil en España?

En 1936 había en España una República, cuyas leyes y actuaciones habían abierto la posibilidad histórica de solucionar problemas irresueltos, pero habían encontrado también, y provocado, importantes factores de inestabilidad, frente a los que sus gobiernos no supieron, o no pudieron, poner en marcha los recursos apropiados para contrarrestarlos.

La amenaza al orden social y la subversión de las relaciones de clase se percibían con mayor intensidad en 1936 que en los primeros años de la República. La estabilidad política del régimen también corría mayor peligro. El lenguaje de clase, con su retórica sobre las divisiones sociales y sus incitaciones a atacar al contrario, había impregnado gradualmente la atmósfera española. La República intentó transformar demasiadas cosas a la vez: la tierra, la Iglesia, el Ejército, la educación, las relaciones laborales. Suscitó grandes expectativas, que no pudo satisfacer, y se creó pronto muchos y poderosos enemigos.

La sociedad española se fragmentó, con la convivencia bastante deteriorada, y como pasaba en todos los países europeos, posiblemente con la excepción de Gran Bretaña, el rechazo de la democracia liberal a favor del autoritarismo avanzaba a pasos agigantados. Nada de eso conducía necesariamente a una guerra civil. Ésta empezó porque un golpe de Estado militar no consiguió de entrada su objetivo fundamental, apoderarse del poder y derribar al régimen republicano, y porque, al contrario de lo que ocurrió con otras repúblicas del período, hubo una resistencia importante y amplia, militar y civil, frente al intento de imponer un sistema autoritario. Sin esa combinación de golpe de Estado, división de las fuerzas armadas y resistencia, nunca se habría producido una guerra civil. 

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Vista la historia de Europa de esos años, y la de las otras República que no pudieron mantenerse como regímenes democráticos, lo normal es que la República española tampoco hubiera podido sobrevivir. Pero eso no lo sabremos nunca porque la sublevación militar tuvo la peculiaridad de provocar una fractura dentro del Ejército y de las fuerzas de seguridad. Y al hacerlo, abrió la posibilidad de que diferentes grupos armados compitieran por mantener el poder o por conquistarlo. El Estado republicano se tambaleó, el orden quebró y una revolución radical y destructora se extendió como la lava de un volcán por las ciudades donde la sublevación había fracasado. Allí donde triunfó, los militares pusieron en marcha un sistema de terror que aniquiló físicamente a sus enemigos políticos e ideológicos. Era julio de 1936 y así comenzó la Guerra Civil española.

2. ¿Por qué la propaganda domina a la historia cuando se trata de la violencia?

Para los españoles, la guerra civil ha pasado a la historia, y al recuerdo que de ella queda, por la deshumanización del contrario y por la espantosa violencia que generó.

Los bandos que se enfrentaron en ella eran tan diferentes desde el punto de vista de las ideas, de cómo querían organizar el Estado y la sociedad, y estaban tan comprometidos con los objetivos por los que tomaron las armas, que era difícil alcanzar un acuerdo. Y el panorama internacional tampoco dejó espacio para las negociaciones. De esa forma, la guerra acabó con la aplastante victoria de un bando sobre otro, una victoria asociada desde ese momento a los asesinatos y atrocidades que se extendían entonces por casi todos los países de Europa.

La apelación a la violencia y al exterminio del contrario fueron además valores duraderos en la dictadura que se levantó sobre la Guerra Civil y que iba a prolongarse durante casi cuatro décadas. Por eso, la sociedad que salió del franquismo y la que creció con la democracia mostró índices tan elevados de indiferencia hacia la causa de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura. Y sigue sin haber acuerdo fácil en esa cuestión, porque todas las complejas y bien trabadas explicaciones de los historiadores quedan reducidas a quién mató más y con mayor alevosía. En ese tema, todavía hoy, la propaganda, con sus habituales tópicos y mitos, suele sustituir al análisis histórico.

3. ¿Cómo se vio y se ve la Guerra Civil española en el exterior?

Pese a lo sangrienta y destructiva que pudo ser, la Guerra Civil española debe medirse también por su impacto internacional, por el interés y la movilización que provocó en otros países. En el escenario internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y de fascismo, España era, hasta julio de 1936, una país marginal, secundario. Todo cambió, sin embargo, a partir de la sublevación militar de ese mes. En unas pocas semanas, el conflicto español recién iniciado se situó en el centro de las preocupaciones de las principales potencias, dividió profundamente a la opinión pública, generó pasiones y España pasó a ser el símbolo de los combates entre fascismo, democracia y comunismo.

Lo que era en su origen un conflicto entre ciudadanos de un mismo país derivó muy pronto en una guerra con actores internacionales. La situación internacional era en ese momento my poco propicia para la República, y para una paz negociada, y eso marcó de forma decisiva la duración, curso y desenlace de la guerra civil española. La Depresión había alimentado el extremismo y minado la fe en el liberalismo y la democracia. Además, la subida al poder de Hitler y los nazis en Alemania y la política de rearme emprendida por los principales países europeos desde comienzos de esa década crearon un clima de incertidumbre y crisis que redujo la seguridad internacional.

Los mejores expertos sobre la financiación de la guerra y su dimensión internacional han destacado el desequilibrio a favor de la causa franquista de suministros de material bélico, pero también de asistencia logística, diplomática y financiera. Al margen de las interpretaciones canónicas de un lado o de otro, esos historiadores subrayan la trascendencia de la intervención extranjera en el curso y desenlace de la guerra. La intervención de la Alemania nazi y de la Italia fascista y la retracción, en el mejor de los casos, de las democracias occidentales condicionaron de forma muy importante, si no decisiva, la evolución y duración del conflicto y su resultado final.

Compañía del ejército fascista, de marcha por España durante la Guerra Civil. La foto fue tomada en 1937 por el teniente italiano Guglielmo Sandri.Pero  a España no sólo llegaron armas y material de guerra. Llegaron también muchos voluntarios extranjeros, reclutados y organizados en las Brigadas Internacionales por la Internacional Comunista, que percibió muy claramente el impacto de la Guerra Civil española en el mundo y el deseo de muchos antifascistas de participar en esa lucha. Frente a la intervención soviética y a las Brigadas Internacionales, los nazis y fascistas [en la foto, una compañía del ejército fascista de marcha por España en 1937, retratados por el teniente italiano Guglielmo Sandri] incrementaron el apoyo material al ejército de Franco y enviaron asimismo miles de militares profesionales y combatientes voluntarios. La guerra no era sólo un asunto interno español. Se internacionalizó y con ello ganó en brutalidad y destrucción. Porque el territorio español se convirtió en campo de pruebas del nuevo armamento que estaba desarrollándose en esos años de rearme, previos a una gran guerra que se anunciaba.

4. ¿Por qué se movilizaron tantos extranjeros en la guerra española?

Dentro de esa guerra internacional en suelo español hubo varias y diferentes contiendas. En primer lugar, un conflicto militar, iniciado cuando el golpe de Estado enterró las soluciones políticas y puso en su lugar las armas. Fue también una guerra de clases, entre diferentes concepciones del orden social, una guerra de religión, entre el catolicismo y el anticlericalismo, una guerra en torno a la idea de la patria y de la nación, y una guerra de ideas que estaban entonces en pugna en el escenario internacional. En la guerra civil española cristalizaron, en suma, batallas universales entre propietarios y trabajadores, Iglesia y Estado, entre oscurantismo y modernización, dirimidas en un marco internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y del fascismo. Por eso tanta gente de diferentes países, obreros, intelectuales y escritores, se sintió emocionalmente comprometida con el conflicto.

5. ¿Por qué ganó Franco la guerra?

Los militares sublevados en julio de 1936 ganaron la guerra porque tenían las tropas mejor entrenadas del ejército español, al poder económico, estaban más unidos que el bando republicano y los vientos internacionales soplaban a su favor. Después de la Primera Guerra Mundial y del triunfo de la revolución en Rusia, ninguna guerra civil podía ser ya sólo “interna”. Cuando empezó la Guerra Civil española, los poderes democráticos estaban intentando a toda costa “apaciguar” a los fascismos, sobre todo a la Alemania nazi, en vez de oponerse a quien realmente amenazaba el equilibrio de poder. La República se encontró, por lo tanto, con la tremenda adversidad de tener que hacer la guerra a unos militares sublevados que se beneficiaron desde el principio de esa situación internacional tan favorable a sus intereses.

La victoria incondicional de las tropas del general Francisco Franco, el 1 de abril de 1939, inauguró la última de las dictaduras que se establecieron en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial. La dictadura de Franco, como la de Hitler, Mussolini u otros dictadores derechistas de esos años, se apoyó en el rechazo de amplios sectores de la sociedad a la democracia liberal y a la revolución, quienes pedían a cambio una solución autoritaria que mantuviera el orden y fortaleciera al Estado. 

Franco preside un desfile militar en los años cuarenta

Setenta y cinco años después, pocos creen ya que el objetivo del historiador es presentar a sus lectores “la verdad sin mancha ni pintura”, o que el pasado existe independiente de la mente de los individuos y lo que tiene que hacer el historiador, en consecuencia, es representarlo de forma objetiva. Que los hechos de la historia nunca nos llegan a nosotros en estado “puro” es algo que popularizó Edward H. Carr hace ya muchos años y había sido ya dicho por los historiadores norteamericanos de la “New History” a comienzos del siglo XX. Pero asumiendo que la verdad absoluta es inalcanzable, la función del historiador debería ser todavía, en palabras de François Bedarida, “la de descubrir modestamente las verdades, aunque sean parciales y precarias, descifrando parcialmente en toda su riqueza los mitos y las memorias”. Y algunas verdades relativas y bastantes certezas tenemos ya sobre la Guerra Civil, después de tantos intentos por reconstruir aquellos hechos y las vidas de los que los presenciaron, y por ampliar el foco, las fuentes y las técnicas de interpretación.

Además de difundir el horror que la guerra y la dictadura generaron y de reparar a las víctimas durante tanto tiempo olvidadas, hay que convertir a los archivos, museos y a la educación en las escuelas y universidades en los tres ejes básicos de la política pública de la memoria. Más allá del recuerdo testimonial y del drama de los que sufrieron la violencia, las generaciones futuras conocerán la historia por los libros, documentos y el material fotográfico y audiovisual que seamos capaces de preservar y legarles. Archivos, erudición, análisis, debates y buenas divulgaciones de los conocimientos. Eso es lo que necesitamos para seguir construyendo las partes del pasado que todavía quedan por rescatar. La propaganda y la opinión son otra cosa.

Julián Casanova es autor de España partida en dos. Breve historia de la guerra civil española (Crítica).

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01/10/2013

Até quando a ONU fechará os olhos para as vítimas da ditadura brasileira?

Filed under: Ditadura,Franquismo,ONU,Roubo de bebês — Gilmar Crestani @ 8:56 am
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Víctimas y querellantes presentaron el caso contra el franquismo en Buenos Aires.

Naciones Unidas contra el franquismo

Un documento del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de Naciones Unidas pide al Estado español que coopere con la Justicia argentina en la única causa abierta por crímenes del franquismo.

Por Adrián Pérez

Además de asumir su responsabilidad, el gobierno de Mariano Rajoy debe implementar un plan nacional de búsqueda de de-saparecidos, derogar la Ley de Amnistía, legislada en 1977, y juzgar las desapariciones forzadas de la dictadura de Francisco Franco. Son algunas de las sugerencias volcadas en un documento que el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de Naciones Unidas elaboró durante una visita a España que culminó ayer. Los especialistas también pidieron al Estado español que coopere con la Justicia argentina en la única causa abierta por crímenes del franquismo. Las recomendaciones del grupo de la ONU surgen luego de constatar la “situación de impunidad” de funcionarios civiles, judiciales y de las fuerzas de seguridad que cometieron delitos de lesa humanidad en el país ibérico y aún no fueron juzgados.

Luego de reunirse con autoridades y asociaciones de víctimas del franquismo, los expertos señalaron la necesidad de establecer, en la Justicia española, la imprescriptibilidad de las desapariciones forzadas o la determinación de que la prescripción sólo puede comenzar a computarse a partir del cese de la desaparición forzada. Creado por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, este grupo señaló que resulta esencial que el Estado actúe “con la debida urgencia y celeridad” en materia de de-sapariciones forzadas.

Sobre el marco legislativo, los especialistas de la ONU consideraron que España debe ratificar la Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad. En este sentido, instaron al Estado a formar a jueces y fiscales en la Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas y otros instrumentos de justicia internacional.

En materia de verdad y memoria, el grupo de trabajo consideró que la creación de una entidad estatal, con pleno apoyo institucional, encargada de ocuparse de todas las cuestiones relativas a las desapariciones forzadas, que incluya el establecimiento y la gestión de una base de datos central sobre desapariciones, es imprescindible. Su objetivo: reagrupar la información generada por distintas asociaciones de memoria histórica y grupos de investigación.

Asimismo, el grupo de trabajo recomienda que la base de datos elaborada por el Juzgado de Instrucción Penal Nº 5, con información sobre más de 114.000 victimas del franquismo, debería estar a disposición del público en forma inmediata. España, desde la perspectiva de los relatores de la ONU, debería fomentar la adopción de un plan nacional de búsqueda de personas de-saparecidas, la coordinación de las actividades de exhumación e identificación y actualización de los mapas de fosas desarrollados de acuerdo a Ley de Memoria Histórica. El Estado español, reza el texto, debería asumir el liderazgo y comprometerse de manera más activa y urgente para atender la demanda de miles de familiares que buscan conocer la suerte o el paradero de sus seres queridos desaparecidos durante la guerra civil y la dictadura.

En diálogo con Página/12, Ana Messuti, miembro del equipo de abogados que patrocina a las víctimas del franquismo, resaltó la importancia que el grupo de la ONU asigna a la lucha contra la impunidad. “Su apoyo a la querella argentina se observa claramente cuando se refiere a la situación de impunidad de los responsables de desapariciones forzadas durante la Guerra Civil y la dictadura”, señaló la letrada, desde Madrid. Carlos Slepoy y la abogada se reunieron con el grupo de trabajo el lunes de la semana pasada durante una hora y media. “Hablamos de la dificultad con la que tropiezan las víctimas al reunir la documentación probatoria necesaria: archivos inaccesibles, documentos modificados (muchas veces se ve claramente que han suprimido datos)”, enumera Messuti.

También señala que los especialistas se refieren a esa dificultad en sus recomendaciones, al mencionar la resistencia a desclasificar ciertos documentos y las barreras que deben sortear las víctimas para consultar información. Este informe es preliminar. El documento final será presentado en 2014 ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. España está ante una posibilidad única: juzgar los crímenes del franquismo en ese país y saldar una deuda con su pueblo.

Página/12 :: El mundo :: Naciones Unidas contra el franquismo

25/09/2013

Primeiro mundo, ou de onde vem a Zara!

Filed under: Baltasar Garzón,Espanha,Franquismo,Roubo de bebês,Zara — Gilmar Crestani @ 9:04 am
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Deve ser por isso que a mais alta corte da Espanha, equivalente ao nosso STF, caçou Baltazar Garzón!

Víctimas del franquismo celebran que Argentina les abra sus consulados

Los querellantes lamentan que la fiscalía española estime que los crímenes han prescrito

Alejandro Rebossio Buenos Aires 24 SEP 2013 – 22:42 CET525

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Dario Rivas Cando, de 93 años, en su casa de Buenos Aires. / ENRIQUE MARCARIAN (REUTERS)

Familiares de víctimas del franquismo y sus abogados celebraron este martes la noticia de que Argentina abrirá sus consulados en todo el mundo para recibir demandas por crímenes del régimen, de acuerdo con lo que ordenó la juez que en Buenos Aires está a cargo de la causa, María Servini de Cubría. En cambio, criticaron a la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España por opinar en contra de la orden de detención que Servini envió contra cuatro imputados por presuntas torturas durante el franquismo: el exguardia civil Jesús Muñecas Aguilar, el exinspector José Antonio González Pacheco, alias Billy El Niño, el excomisario Ignacio Giralte y el exescolta de Francisco Franco y la Casa Real Celso Galván, ya fallecido.

En el juzgado de Servini y fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores confirmaron que este departamento del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner había puesto en práctica la orden de la juez de abrir los consulados y así lo había informado el pasado viernes por una resolución interna a todas las delegaciones diplomáticas de su país. Esta medida había sido solicitada por los querellantes en marzo pasado porque algunas víctimas se habían encontrado con que el consulado argentino en Madrid no les tomaba declaración.

“El Gobierno [argentino] hizo lo que le correspondía”, dice Darío Rivas, de 93 años, hijo de un alcalde de Castro de Rei (Lugo) represaliado del franquismo que ha presentado una denuncia en la ciudad en la que reside desde los ocho años, Buenos Aires. “La jueza está actuando como la faculta la justicia internacional. A España no le cae bien, ya sabemos los personajes que se oponen”, opinó Rivas, que también criticó el escrito de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que esgrimió que los cuatro imputados están amparados en la Ley de Amnistía de 1977: “La amnistía no se puede oponer al juzgamiento de crímenes de lesa humanidad, que no prescriben. El fiscal quiere ser más que las leyes del mundo, es un franquista. Si prescribiesen, yo no hubiera podido haber hecho nada en Argentina. Esto es el resultado de 70 años de impunidad en España”, se quejó Rivas.

Uno de los abogados argentinos de las víctimas españolas, Máximo Castex, celebró la decisión del Gobierno de su país de abrir los consulados: “Se hace efectiva una posibilidad que venimos pidiendo, que se abran los consulados para recibir, como si el cónsul fuera un notario, las denuncias, que después se remiten a la juez. Es un nuevo canal para la presentación de las víctimas, para aquellas que no puedan viajar a Argentina. Otros preferirán presentarse cuando se haga la videoconferencia, que se suspendió en mayo. Con anterioridad a esta decisión del Ministerio de Exteriores, las víctimas se presentaban en el consulado en Madrid y no les recibían la denuncia”. En cuanto al escrito de la Fiscalía española, Castex dijo que desconocía si realmente existía, así como su contenido. “Primero hay que verlo y después emitir la opinión. Si llegan a esgrimir el argumento de que los delitos prescribieron, hay que decir que no es así porque son de lesa humanidad. Además, el fiscal puede opinar, pero no es el que decide si acepta o no la orden de detención. Eso lo hace el juez de allá”, explica el abogado argentino.

Víctimas del franquismo celebran que Argentina les abra sus consulados | Política | EL PAÍS

01/12/2012

Perseguido na Espanha por julgar os crimes do franquismo, Garzón se exila na Argentina

Filed under: Argentina,Baltasar Garzón,Ditadura,Franco,Franquismo,Roubo de bebês — Gilmar Crestani @ 8:59 am

 

Garzón recibe el DNI argentino

El exjuez residirá entre Buenos Aires, España, Colombia y Ecuador

Cristina Fernández lo recibe como un representante “del derecho a vivir con ilusión”

Alejandro Rebossio Buenos Aires 1 DIC 2012 – 00:39 CET117

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Cristina Fernández de Kirchner junto a Garzón con su nuevo carné. / HO (AFP)

Baltasar Garzón recibió este jueves de manos de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, su DNI de residente extranjero en ese país. El exjuez adquirió la residencia por un año y renovable, porque trabajará como asesor de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de Argentina. No es que Garzón vaya a residir solo en Buenos Aires. También seguirá desarrollando sus actividades en España, en Colombia —donde asesora a la Fiscalía General— y en Ecuador, donde elabora un informe para una reforma judicial.

“Baltasar Garzón nos ha hecho el honor de pedir su residencia aquí, en la República Argentina, y también como un representante de una justicia que no es solamente de los derechos humanos vinculados con las terribles dictaduras que asolaron a nuestros países, sino que habla de los derechos humanos de segunda, tercera, cuarta, quinta generación, como le llaman, y que yo lo sintetizaría en el derecho a vivir con esperanza y con ilusión”. Con estas palabras, presentó Fernández a Garzón entre los aplausos de los asistentes al acto en la Casa Rosada, sede de la presidencia argentina.

El antiguo magistrado asistió al tercer juicio sobre la ESMA

El también asesor del Tribunal Penal Internacional de La Haya había comparecido horas antes, entre el público, en la segunda sesión del tercer juicio sobre los crímenes cometidos por la última dictadura argentina (1976-1983) en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los mayores centros clandestinos de detención del régimen.

“Después de Núremberg, no creo que haya habido un juicio de esta envergadura por crímenes de lesa humanidad. Eso es muy importante no solo para Argentina, sino para el mundo entero”, comentó Garzón a la prensa. El tercer juicio sobre la ESMA es el mayor de todos los procesos emprendidos contra el terrorismo de Estado en Argentina por la cantidad de acusados, unos 68, la de delitos juzgados, unos 789, y la de testigos, casi 900, que desfilarán a lo largo de dos años por los estrados.

Entre los acusados figuran personas que persiguió en los años 90

Entre los 68 acusados figuran algunos de los exmilitares y expolicías argentinos que Garzón persiguió en los años 90 del siglo pasado y principios de este siglo, bajo el criterio de justicia universal y cuando en el país sudamericano aún regían las amnistías que se suprimieron en el Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007). Garzón se encontraba en un balcón que tiene la sala del juicio. En la pantalla gigante allí instalada podía ver los rostros de los imputados, pero ellos no podían observarlo a él. “Para mí, [este acto] es volver a encontrarme con los rostros de muchos de los que en España investigamos, especialmente de Ricardo Cavallo. Muchos de los que están aquí fueron procesados por mí, y verlos sometidos a juicio es a lo que cualquier juez aspira, sobre todo por hechos tan graves como estos. Que [el juicio] se esté haciendo en Argentina es un triunfo para todos y sobre todo para las víctimas”, concluyó el exjuez.

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Garzón llegó al juicio en compañía de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, que sigue buscando a cientos de bebés de desaparecidas que nacieron en cautiverio y que fueron entregados a entonces integrantes de las fuerzas de seguridad o a personas vinculadas a ellas. En los últimos meses, el exjuez ha recibido homenajes en varias ciudades de Argentina. También se ha reunido con diversos políticos y ha respaldado algunas medidas del Gobierno de Fernández, como la ley contra la concentración de medios audiovisuales o la lucha contra los acreedores litigantes por la suspensión de pagos de Argentina en 2001. También ha apoyado, por ejemplo, al juez de Jujuy (noroeste del país sudamericano) que procesó a uno de los empresarios más poderosos de Argentina, Carlos Pedro Blaquier, por presunta colaboración en crímenes de la dictadura.

Garzón recibe el DNI argentino | Política | EL PAÍS

06/10/2012

Na terra da Inquisição, a farsa continua

Filed under: Ditadura,Franquismo,Igreja Católica,Roubo de bebês — Gilmar Crestani @ 8:05 am

A Igreja Católica, desde a Idade Média, fez sua opção preferencial pelo poder e, consequentemente, pelo dinheiro. Na terra onde floresceu a Inquisição, não poderia ser diferente. Não só participaram de roubo de bebês, como abençoam os ladrões. Onde havia um filha da puta, lá havia um membro da igreja para deitar incenso. O mesmo modelo imperou nas ditaduras latinas. Na Argentina, então, a Igreja Católica virou sucursal do Inferno. O quadro em que Franco aparece ajoelhado, pintado numa Igreja Católica, me faz lamentar que o Inferno não exista. Seria a única punição justa para o assucedido.

Silvino Heck, que os gaúchos conhecemos, protestou no Seminário em Taquari quando os padres franciscanos receberam em homenagem o ditador Costa e Silva. Posteriormente, em represália, o bispo se negou a ordena-lo padre.

El franquismo pervive en Valencia

Los socialistas piden al Ayuntamiento la retirada de 60 calles y menciones conmemorativas a dirigentes de la dictadura

Cristina Vázquez Valencia5 OCT 2012 – 22:28 CET163

Francisco Franco en el altar de la iglesia del Carmen de Valencia.

A partir de 1939, con la Guerra Civil recién acabada, se produjo un auténtico asalto al callejero, a los monumentos y los cuadros de honores por parte del bando vencedor. Y durante los siguientes 40 años de dictadura franquista no cesó esta práctica. Los honores a Franco y sus generales, a dirigentes falangistas y la proliferación de placas y escudos se extendieron por calles y plazas de pueblos y ciudades. 34 años después de la llegada de la democracia, los símbolos del franquismo perviven en Valencia ajenos al paso del tiempo.

Los partidos de la oposición al PP, el grupo en el gobierno, pelean desde hace años por que el Consistorio erradique estos símbolos, sobre todo desde la aprobación de la Ley de Memoria Histórica en 2007. El Gobierno de Rita Barberá ha tumbado una tras otra las mociones de PSPV, EU y Compromís en este sentido. Hasta que un tribunal obligó en julio al Ayuntamiento a retirarle el título de alcalde honorífico a Francisco Franco. Fue un recurso contencioso-administrativo que ganó Compromís después de que el PP rechazase la propuesta. En el último pleno municipal el vicealcalde, Alfonso Grau, aceptó de forma parcial una moción de EU y planteó a la oposición que si tenía conocimiento de estos honores y símbolos los llevaran a la Comisión de Cultura y si contravenían la ley, se retirarían.

El Consistorio mantiene en su cuadro de honores a generales golpistas

Los socialistas dan el primer paso. Ayer el concejal Salvador Broseta y Matías Alonso, anunciaron una moción en la que piden la retirada del callejero de Valencia de 30 nombres destacados del franquismo. El del Barón de Cárcer, primer alcalde franquista de Valencia tras la ocupación, nombrado a dedo y con el que desapareció la democracia municipal. En 1943 se otorgó a sí mismo calle y honor. Está también la calle dedicada al General Urrutia, militar sublevado en Zaragoza en 1936, o al Comandante Franco, hermano del dictador, que bombardeó varias veces Valencia. O la vía de Ramón Contreras, jerarca falangista, fundador de Falange Española junto a José Antonio Primo de Rivera. Alonso estima que en total son unas 50 calles las que contravienen la ley de Memoria. “Hemos escogido primero las que consideramos incontestables”, subrayó.

Hay otros 30 nombres que aparecen en el cuadro de honores de la ciudad de personajes ligados de forma estrecha al alzamiento militar de 1936 y al régimen posterior. Hace apenas siete días que el pleno retiró a Franco el título de alcalde honorífico, pero quedan muchos más.

Broseta hizo un somero repaso. Adolfo Rincón de Arellano, alcalde y jefe de FE y de las JONS en Valencia durante el conflicto, es también alcalde honorario. Son hijos adoptivos Antonio Aranda, general golpista que ocupó Valencia al final de la guerra, Carlos Asensio, general que ocupó Tetuán e intervino en la matanza de Badajoz, donde murieron 4.000 personas. O Ramón Laporta, jefe falangista y gobernador civil de Valencia de 1943 a 1950. La lista de honores concedidos entre 1939 y 1975 es larga.

El pleno retiró hace siete días el título de alcalde honorario a Franco

“Hasta 1939”, explicó el concejal Broseta, “las distinciones de la ciudad se otorgaban a personas del mundo de la cultura y las artes, como Joaquín Sorolla, Vicente Blasco Ibáñez, José Benlliure o Muñoz Degrain”. Broseta insistió: “Los socialistas no pretendemos que esos nombres sean borrados de la historia de la ciudad porque la historia hay que recordarla para que no se repita”, pero los honores deben dejarse sin efecto.

“Queremos que el cuadro de honores del Ayuntamiento de Valencia pueda ser expuesto en la escalera principal del edificio consistorial”, declaró Alonso, que añadió que ni el callejero ni el cuadro de honores “sigan siendo rehenes de personas que no están a favor de la democracia y la Constitución”.

Los socialistas animaron al Gobierno local que preside Barberá a que llegue a acuerdos con la oposición para eliminar todo lo que suponga un enaltecimiento de los valores del franquismo, como establece el artículo 15 de la ley de Memoria Histórica. “No es bueno que esto siga así”, agregó Broseta. Y para ilustrar que el proceso de normalización no es algo superado, los socialistas mostraron una esquela publicada en diciembre de 2006 en memoria de José Corbín Carbó y de José María Corbín Ferrer, los dos falangistas. Debajo de sus nombres se podía leer: “Vilmente asesinados por las hordas demócratas-republicanas integrantes del Frente Popular (social-comunistas) en el Picadero de Paterna (Valencia) y en el buque prisión Alfonso Pérez (Santander)”.

“Este es el espíritu que hay que desterrar si queremos llegar a la reconciliación”, enfatizó Matías Alonso, quien anunció que completarán el inventario.

Piqueta contra los escudos

La capital conserva vestigios de aquella época, pero otros se han retirado. La estatua ecuestre del generalísimo abandonó el pedestal que ocupaba en la plaza del Ayuntamiento a mediados de los ochenta. Se trasladó al interior de Capitanía General y su último destino conocido son los almacenes de los cuarteles militares de Bétera.

Uno a uno y poco a poco se han desmantelado vestigios como el escudo franquista que presidía la fachada de la Capitanía General de Valencia. De ello se encargó el Ministerio de Defensa. O el escudo que presidía el Hospital Militar en Mislata. O el que había encima de la puerta del Conservatorio de Música de la capital.

Quedan, por el contrario, un puñado de símbolos pendientes de su retirada. Es el caso del escudo encima de la puerta principal del colegio público Teodoro Llorente o del colegio San Juan de Ribera. En el altar mayor de la iglesia del Carmen aparece pintado el dictador Franco, que mantiene la medalla de oro de la ciudad.

Los grupos de la oposición al Gobierno de Rita Barberá no han entrado todavía en las placas en homenaje “a los caídos por Dios y por España” en los muros de algunos templos católicos o al puñado de calles con nombres de conocidos falangistas en el grupo de viviendas conocidas como de Antonio Rueda, donde se pueden ver hoy todavía estampadas en sus fachadas escudos con yugos y flechas.

Otras localidades de la Comunidad Valenciana han pasado por un parecido proceso. La capital de La Plana le retiró al generalísimo el título de alcalde honorario a la vez que lo hizo Valencia. El alcalde de Aspe, el socialista Manuel Díez, se ha dirigido a la Diócesis de Orihuela-Alicante para reclamar el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica que prohíbe la existencia de símbolos franquistas en todos los edificios públicos.

El Gobierno local de Orihuela también ha anunciado que la retirada de los elementos con referencias franquistas se hará consensuadamente.

El franquismo pervive en Valencia | Comunidad Valenciana | EL PAÍS

29/07/2012

Não sejamos Franco

Filed under: Ditadura,Franquismo,Guerra Civil Espanhola,História,Roubo de bebês — Gilmar Crestani @ 10:28 am

 

Crueldad bajo palio

Once historiadores diseccionan la figura del dictador Franco

29 JUL 2012 – 00:00 CET156

Ilustración / Agustín Scianmmarella

Franco organizó la Guerra Civil para derribar la República. Una vez logrado su objetivo usó el poder para ensañarse con sus adversarios. Un grupo de historiadores analizan los gestos y la personalidad de un dictador cuya crueldad alcanzó, entre otros, la protección del palio.

Franco. La crueldad
Por ÁNGEL VIÑAS

Hay aspectos en Franco que no dejan de sorprenderme. Su capacidad de actuar jugando con todas sus cartas contra su pecho. Su cautela llevada al límite. Su sabio aprovechamiento de la coyuntura, en su provecho. La falta de pudor con que pocos días más tarde se autopresentó ante Hitler como el cabecilla de la sublevación. O la forma en que engañó como chinos a los agentes del SIM italianos. Su total desprecio por la vida humana. Una anécdota, que me contó hace años un testigo, uno de los emisarios que envió a Hitler, se me ha quedado grabada. Un oficial se presentó a Franco para ver si podía conseguir que se perdonara a dos chavalas que habían usado mosquetones contra los sublevados. La respuesta de Franco fue glacial: ya conoce usted las órdenes. Ejecútelas. El oficial salió temblando. No todos eran killers. Pero las chicas no se salvaron.

Carecía de fibra moral. No había sido un genio en la política, en la milicia, en la economía o en la formación técnica. Su capacidad para la traición. La sublevación la reacondicionó de tal manera que los deseos de los monárquicos que confiaban en él se quedaron en agua de borrajas. La inversión en terror que promovió, incluso por medios que chocan en comparación con la Italia mussoliniana y el Tercer Reich, fue el legado sangriento que ha dejado en la historia de España.

Ángel Viñas es historiador, autor de La conspiración del general Franco.

EL llorón
Por PAUL PRESTON

Aunque implacablemente cruel con sus enemigos y fríamente distante con sus subordinados, era de lágrima fácil. Las limitaciones emocionales de su infancia se reflejaban en la madurez en un profundo sentido de privación y la consiguiente autocompasión: lloró el día de su primera comunión; lloraba al hablar de Alfonso XIII; lloraba cuando hablaba de la ayuda recibida de Portugal, Italia y Alemania durante la guerra. En las pruebas de su encuentro con Hitler se veía que sus ojos empapados le brillaban de emoción. Se le llenaron los ojos de lágrimas al recordar la vergüenza de Pétain cuando tuvo que pedir el armisticio, olvidando cómo él mismo había intentado explotar la debilidad francesa para ocupar parte del imperio francés en el norte de África. Franco estaba embargado de emoción durante la visita de Eisenhower y lloró en el banquete que se dio en el palacio de Oriente visiblemente conmovido por estar en términos de familiaridad con el presidente de EE UU. Se emocionó el día que recibió un doctorado honorífico de la Pontificia de Salamanca. Tal emoción contrastaba con la frialdad con que contemplaba masivas sentencias de muerte. Y la llorosa gratitud por la ayuda portuguesa durante la guerra no le impidió acariciar la idea de una anexión de Portugal para una España más grande.

El tono de resentimiento y de lástima de sí mismo fue una de las fuerzas motivadoras que le condujeron a la grandeza. Numerosas anécdotas de su vida evocan al chiquillo oprimido que debió de ser: un día en Alcañiz durante la guerra, al ver a sus oficiales tomando un aperitivo, salió de su cuartel y dijo en voz quejica a uno de sus generales: “¿Es que yo no puedo tomar una copa?”. Sólido comilón, se quejó un día ante su guiso de carne favorito, “como soy el jefe del Estado, me ponen el ragú con mucha carne, y resulta que a mí también me gustan mucho las patatas”. Se sentía a gusto sintiéndose privado. La autocompasión se veía en muchos de sus discursos, pero quizás el ejemplo más llamativo fue el 7 de marzo de 1946 en el Museo del Ejército. Hablando de la hostilidad internacional, aseguró: “Nosotros somos a los que menos puede sorprender, pues jamás se nos habló de otra cosa que de sacrificios e incomodidades, de austeridad y largas vigilias, de servicios y de centinelas. Pero en este servicio, a vosotros os corresponde alguna vez el descanso, y a mí no; yo soy el centinela que nunca es relevado, el que recibe los telegramas ingratos y dicta las soluciones; el que vigila mientras los demás duermen”.

Paul Preston, catedrático en la London School of Economics, es autor de El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco.

El saludo blando
Por JOAN MARIA THOMAS

Las imágenes saludando vistiendo uniforme del Ejército con los añadidos de cuello azul y boina roja fueron muy corrientes a lo largo de su régimen. Tal multicoloridad representaba los tres sectores que nutrieron el bando rebelde en la Guerra Civil: militares, falangistas y carlistas. Al primero pertenecía el llamado Caudillo y de los demás se incautó el 19 de abril de 1937, vía promulgación de un Decreto de Unificación que creó el partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Un partido fascista en el que los camisas viejas aceptaron participar creyendo que Franco y su consejero Serrano Súñer construirían un auténtico Estado fascista. Pero no lo hicieron, sino un régimen representativo de los rebeldes y sus apoyos civiles, bajo la jefatura indiscutible y (casi) eterna del dictador. La progresiva castración del sueño falangista no fue demasiado cruenta, y cuando se vio lo que en realidad se pretendía, tan solo unos pocos falangistas dimitieron (como Ridruejo en 1942). La triunfante Falange de Franco quedaría para siempre. Ni más ni menos que hasta abril de 1977, cuando se disolvió por decreto, tras cambiar de nombre y llamarse Movimiento. Sus militantes disfrutarían durante años de empleos, sinecuras, pisos e influencias, aún soñando unos pocos de ellos en una “revolución pendiente” que nunca llegó. En realidad se convirtieron en el apoyo civil más incondicional de Franco, ya que a él y solo a él todo se lo debían. El poco enérgico saludo del Caudillo ejemplifica su versión del fascismo. Blando. Nada terso, como gustaban de decir nuestros fascistas.

Joan Maria Thomas es profesor titular de Historia Contemporánea de la Universitat Rovira i Virgili. Autor de Los fascismos españoles.

Franco, la voz y el carisma
Por JULIÁN CASANOVA

Los déspotas modernos dedicaron mucha atención a la construcción de su imagen pública, al cuidado del estilo y de la pose en los discursos y apariciones públicas. Si hubiese que concretar en un caso histórico el “tipo ideal” de “autoridad carismática” que teorizó Max Weber, ese sería Hitler. El liderazgo de Franco tuvo, por el contrario, poco de carismático y para ejercerlo no necesitó de la dramatización. Ni de la voz. Era atiplada y sonaba casi infantil, poco agradable. Nunca empleaba una entonación variada y sus discursos eran monótonos y aburridos. ¿Para qué quería una dicción clara, armónica o limpia, una voz que transmitiera credibilidad y seguridad? Franco no conquistó el poder dirigiendo un partido de masas, ni nunca tuvo que convencer a los votantes. Llegó al mando supremo a través de las armas y después ya se encargó la Iglesia de moldear su imagen de “gran católico cruzado”. Era el elegido por la divina providencia para guiar a los españoles por el buen camino. Pese a su voz atiplada y poco enérgica.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, es autor de República y Guerra Civil.

La sonrisa de Franco
Por ISMAEL SAZ

En 1937, Franco era casi todo. Pero le faltaba algo para ser como los grandes caudillos fascistas Hitler y Mussolini, genuinos caudillos populares, dotados de todos los elementos que, se supone, configuran el carisma. Ni por sus orígenes sociales, ni por su trayectoria política, ni por su capacidad de comunicación, ni por su figura corporal, ni por su voz atiplada Franco parecía dar la talla del auténtico caudillo fascista. Lo constató pronto el primer embajador de la Italia fascista en España, Roberto Cantalupo. Ante unas masas entregadas al grito de “¡Franco, Franco, Franco!”, el caudillo “fue incapaz de decir algo a la gente que le aplaudía y esperaba una arenga… se había vuelto frío, vidrioso y femenino”. Todo un problema en la Europa fascista y carismática.

Muchos franquistas pusieron manos a la obra y encontraron la solución, la sonrisa. Como dijo Giménez Caballero, Franco no tenía “la mirada y la forma de emproar la mandíbula” de Mussolini, o el “aire entre marcial y popular, entre doctoral y solemne” de Hitler, pero tenía la sonrisa, y esta le confería una “ternura paternal y maternal a la vez”. “Capitán de la sonrisa blanca”; de la sonrisa gentil y natural, aroma de optimismo y rúbrica de victoria; sonrisa resplandeciente que transmitía “fe y amor”, escribió Manuel Machado; sonrisa “como una rosa en flor” ofrecida por un hada maravillosa a un recién nacido Franco, compuso Pemán.

Convertido por mor de su sonrisa en pacificador y reconciliador de los españoles, amado por ellos, de los que podía ser padre y madre a la vez, la imagen del Franco sonriente parecía haber dado con la clave de aquel quantum de carisma que le faltaba. La estrategia tuvo éxito. Sin embargo, era una sonrisa extraña. Tras ella había un cerebro “calculador, frío y metódico” que sabía esperar y decidir en el momento oportuno, se dijo en la prensa de la época. Buena percepción sin duda, como lo sería aquella otra de Samuel Ros cuando hablaba del “acento más firme de la sonrisa que una veces dibujan sus labios y otras veces ocultan sus labios”. Grandes virtudes para los franquistas que esto escribían, pero fundados motivos de inquietud para los que no lo eran.

Ismael Saz es catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de València. Autor de Fascismo y franquismo.

El cuerpo de Franco
Por ENRIQUE MORADIELLOS

El cuerpo de Franco sufrió unos cambios considerables a lo largo de su vida adulta. En el caso de Franco, esa transformación de su fisonomía externa dejó patente tres grandes momentos: 1. El joven oficial de pequeña estatura (1,64 metros), acusada delgadez, rostro aniñado y barbilampiño y voz fina y atiplada. 2. El maduro general victorioso y omnipotente de los años cuarenta, con porte más soberbio y altanero, apreciable tendencia a la gordura y marcado sobrepeso. 3. El anciano dictador de los primeros años setenta, enfermo y tembloroso, con notoria rigidez corporal y facial y un hilo de voz apenas audible y bisbiseante. La primera imagen corporal descrita corresponde a su etapa de joven oficial “africanista” de Infantería de ligeros aires románticos que se curte con valor en las artes marciales en una cruenta guerra colonial en el Protectorado de Marruecos. La segunda imagen, antológica del primer franquismo, es la propia de un temible “Caudillo de la Victoria” que ha vencido en una guerra civil fratricida y levanta sobre su triunfo un régimen de dictadura caudillista con plenos poderes y sin fecha de caducidad. La tercera imagen evidencia la decrepitud física de un anciano débil y vulnerable que oficiaba como severo y anacrónico patriarca de una España irreconocible para su generación y cada vez más compleja y conflictiva.

Enrique Moradiellos, historiador, es autor de La España de Franco. Política y sociedad.

La niña de sus ojos
Por VICENTE SÁNCHEZ-BIOSCA

La mirada de Franco carecía de la electricidad de Hitler, del exceso de Mussolini, de la opacidad de Stalin. Su adustez quizá encarnara la severidad castrense, su desprecio por la seducción. Cuentan que los soldados a los que mandaba la temían por implacable, pero esta no quedó, que yo sepa, impresa jamás. La que circuló se fue haciendo más y más impenetrable. Hay una foto de Franco que perfora mis noches. Un grupo de jerarcas del régimen sale de una gala: los ministros Iturmendi y Barroso flanquean al matrimonio. La esposa luce su collar de perlas y recoge púdicamente su vestido largo. El Caudillo, ya orondo, luce sus laureles en su traje de gala. Carmen Polo sonríe con compostura; el resto vacila entre una alegría moderada y la tediosa etiqueta. En cambio, los ojos de Franco se tuercen respeto al eje de la fotografía y su mirada de reojo taladra a alguien situado apenas un paso fuera del encuadre. El gesto no estaba previsto y escapó probablemente a quien la difundió. Pero creo percibir en ella, agazapada, la mirada fulminante evocada por aquellos legionarios de antaño y presiento que si fuera capaz de entender esta mirada, habría penetrado el sentido de toda una época.

Vicente Sánchez-Biosca es catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia. Autor de Imágenes en migración: iconos de la Guerra Civil.

La representación
Por ZIRA BOX

El dictador emergió simbólicamente de la guerra alzado a la tribuna de los vencedores. Franco presidía triunfal el desfile de la Victoria. Era el 19 de mayo de 1939 y la imagen, aquella que le mostraba como el invicto Caudillo ganador de la guerra, se iba a convertir en una omnipresente reproducción a lo largo de los años posteriores. Casi nada fue dejado a la improvisación. En el caso de los cuadros, el cuerpo de Franco se idealizó y adelgazó, y en el de las fotografías, se iluminó y retocó. Su rostro casi siempre lució serio y severo, sereno y grave, a tono con los tiempos que acontecían. Se le esculpió a caballo, emulando a los guerreros clásicos; se le mostró de pie, con pose aristocrática. Y se le sentó, como si de un monarca se tratara. Su represtación fue cambiando al ritmo de la propia dictadura. Así, su exhibición comenzó con el Caudillo militar para que después, y de forma progresiva, fuera apareciendo el hombre político, el estadista que también reconstruía la paz. El paso de los años hizo que primase su parte humana: el gobernante aficionado al campo, la caza o la pesca, junto al hombre familiar, el padre que se convertiría en un abuelo gustoso de rodearse de sus nietos. Al final, el otrora triunfal Caudillo y general se trocó en anciano: una descontextualizada reproducción de un hombrecillo delgado y avejentado dentro de un país que, por aquel entonces, ansiaba ya por abrir las ventanas a la libertad y la modernidad.

Zira Box es profesora de Historia del Pensamiento Político de la UNED, autora de España, año cero.

Bajo palio
Por GIULIANA DI FEBO

Durante su dictadura Franco fue el centro de ceremonias y ritos destinados a subrayar su condición de enviado de la Providencia. El modelo ritual fue inaugurado en diciembre de 1937 con motivo de la jura en Burgos del I Consejo Nacional de Falange. La ceremonia se desarrolló en el monasterio de Santa María de las Huelgas. Fue un rito de fundación del Nuevo Estado nacionalcatólico y de celebración de Franco como “Caudillo supremo”. Las fuerzas del Ejército desplegadas en vistosa parada, la Falange llegada de los frentes de combate, el paso de las tropas marroquíes y la escolta mora. Franco entraba en la iglesia para oír misa mientras el órgano tocaba el Te Deum laudamus. Ya en la sala Capitular, sentado en un trono con dosel de damasco rojo, después de haber jurado sobre los Evangelios ante el cardenal Gomá su fidelidad a España y a Falange, asistió al desfile y a la jura de los consejeros. La ceremonia ilustraba la sacralidad del pacto entre Franco y una jerarquía eclesiástica garante de la reciprocidad del vínculo entre las instituciones del régimen. Era la primera etapa de un proceso que culminó en la ceremonia de la ofrenda de la espada de la Victoria en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid en 1939. El “generalísimo” se dirigía hacia la iglesia saludado por blancas palmas que añadían a la escena un toque bíblico. Se acercaba al altar caminando bajo palio, una modalidad litúrgica reservada a los reyes, a los obispos y al Santísimo Sacramento. Después de una solemne ceremonia evocadora de ritos medievales, depositaba su espada gloriosa. La Ofrenda concluyó con la bendición de Gomá y un abrazo entre los dos. Salvas de artillería y repiques de campana festejaron la aparición en la plaza de un “generalísimo” que “no pudo contener el llanto”, pero ya consagrado “Caudillo por la gracia de Dios”.

Giuliana Di Febo, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Roma. Autora de Ritos de guerra y de victoria en la España franquista.

Atado y bien atado
Por SANTOS JULIÁ

Fue en el cerro de Garabitas en mayo de 1962. Para responder a las embestidas contra la patria la Hermandad de Alféreces Provisionales convocó una gran concentración en este sagrado lugar de su memoria histórica. La guerra no terminó en la victoria, dijo Franco, y quienes torpemente especulaban con sus años debían saber que se sentía joven y que detrás de él “todo quedará bien atado y garantizado por la voluntad de los españoles y por la guardia fiel e insuperable de nuestros ejércitos”. Nuestra obra, terminó diciendo, es el mandato de nuestros muertos.

Pero no sería hasta el 22 de julio de 1969, ante las Cortes, convocadas para aprobar la ley que declaraba al príncipe Juan Carlos de Borbón heredero a título de rey, cuando encontró la fórmula definitiva. De nuevo, la memoria de la guerra y el recuerdo de los muertos. Lo que hacemos hoy, añadió, no es una restauración, es una instauración. Y cuando “mi Capitanía llegue a faltaros la decisión que hoy vamos a tomar contribuirá a que todo quede atado y bien atado para el futuro”. Habían pasado 30 años del fin de la guerra y así quedaba instaurada la Monarquía del Movimiento Nacional. Dueño del tiempo y de la memoria, Franco se sintió aquel día como Dios, alfa y omega de la historia.

Santos Juliá, catedrático de Historia Social y del Pensamiento Político de la UNED, es autor de La violencia política en la España del siglo XX.

Franco como obsesión
Por JOSÉ ÁLVAREZ JUNCO

Vivimos, en los últimos lustros de la dictadura, cosas extraordinarias, nunca vistas. Carreteras atascadas (término nuevo), hasta donde alcanzaba la vista. Un atardecer, en una de aquellas situaciones inéditas, me asaltó la sospecha de que Franco se hubiera muerto. Podía ser un síntoma de que el edificio se colapsaba. Y el colapso tenía que comenzar por la desaparición de la piedra angular, que era él, el padre incoloro y silencioso, pequeñito, de voz atiplada, casi inaudible, pero a la vez omnipresente, conocedor de todo y causa de todo. Cuando muera, repetíamos, porque algún día tendrá que morir. Pero era hablar por hablar porque, en el fondo, nadie se lo creía. Nuestras vidas eran inimaginables sin aquella referencia a la que odiar y temer, a la que culpar de todo. En nuestras primeras discusiones políticas, le habíamos disculpado: había enchufes y chabolas, sí, pero solo porque él no se enteraba, porque estaba rodeado de gentes que le ocultaban la realidad para aprovecharse. Pasamos más tarde a maldecirle, a culparle de todo. De lo que no podíamos hacernos a la idea es de que un día, de verdad, viviríamos sin aquella losa encima.

José Álvarez Junco, catedrático de Historia de la Universidad Complutense, es autor de Mater dolorosa.

Crueldad bajo palio | Política | EL PAÍS

13/06/2012

El ángel del hogar era una esclava

Filed under: Feminismo,Franquismo — Gilmar Crestani @ 8:39 am

Por: Carmen Morán | 13 de junio de 2012

Seccion1
Circula por las redes, siempre en tono de chanza, más de un documento con los que el régimen franquista aleccionaba a las mujeres sobre su comportamiento en el hogar. Esos que instruían sobre artes culinarias, estética, sumisos modales, delicadeza, cuidado de los hijos, paciencia con el marido, intachable moral cristiana, generosidad, sacrificio, bla, bla, bla. Pero conviene tener en cuenta aquella siembra para que no sorprendan algunos frutos de la recolección actual.

El Fuero del Trabajo de 1938 obligaba a despedir a las mujeres de ciertos empleos cuando contraían matrimonio. Tiene que sonarles, es de antes de ayer, se lo habrán oído a sus abuelas. Pues bien, posteriores legislaciones hundieron aún más el empleo femenino al conceder subsidios y prestaciones a las familias en las que la esposa permanecía en casa, poniendo fin a la protección de la maternidad, que en España se contemplaba desde 1931. ¿Subsidios por quedarse en casa? Esto sí que suena… muy reciente…  “Las familias alemanas que cuiden a sus hijos en casa sin recurrir a guarderías u otros servicios públicos obtendrán un subsidio estatal a partir de 2013. El año que viene será de 100 euros mensuales por cada hijo de entre 13 y 24 meses”, contaba Juan Gómez,  corresponsal de EL PAÍS  en Berlín, hace cuatro días. Donde pone familias pongan mujeres y no habrán errado el tiro. Dirán que eso es Alemania y poca influencia habrá tenido el nacionalcatolicismo español en dicha medida. Y ahí sí se equivocarán, porque no hay más globalidad que lo que atañe a discriminaciones de género. Las mujeres, en todos los países, han tenido su ineludible catecismo de buenas costumbres y su libertad embridada en alguna época, que todavía es, también en Alemania, antes de ayer.

Enseñando a señoritas y sirvientas, el libro que Matilde Peinado Rodríguez acaba de publicar en Catarata, mueve a la risa –cómo no va a hacerlo- cuando reproduce algunas de aquellas lapidarias lecciones: “Nada complace tanto a la psicología masculina como la sumisión de la mujer, y nada complace tanto a la psicología femenina como la entrega sumisa a la autoridad masculina”, decía Pilar Primo de Rivera, inagotable fuente de humor. Entonemos un ja en su memoria. Relajada la mandíbula, veamos como no faltan ocasiones hoy en día para apretarla.

Porque ahí está la gran valía del libro mencionado, que señala el camino que han seguido esas enseñanzas hasta llegar a la actualidad. Peinado Rodríguez demuestra cómo algunas actuaciones domésticas o ciertas políticas públicas, antes de calificarse de sensatas o insensatas, ocurrencias o meditadas reflexiones, son, desde luego, el pegajoso fruto de aquella siembra.

Seccion2El ángel del hogar era una esclava, dice el título de este post. En una España profundamente empobrecida es ilusorio pensar que se podía prescindir de la mano de obra femenina, vital para la economía familiar. Así que ahí estaban las aceituneras, las escardadoras, las vendimiadoras, que convertían en zarandajas todo eso de la protección de la mujer y su angelical presencia en el sereno orden del hogar. Incluso estaban aquellas, maestras por ejemplo –no había muchos más ejemplos de trabajos para ellas fuera de la casa-, dispuestas a desempeñar su tarea sin remuneración alguna con el fin de “mejorar su posición en el mercado matrimonial”. Y luego, cuando llegaban a casa, le esperaba la doble jornada, la propia de su sexo. Esto de la doble jornada también les sonará, sin duda. Y decía el nacional-sindicalismo: “Pero trabajarás racionalmente, mientras seas soltera, en tareas propias de tu condición de mujer. Después, cuando la vida te lleve a cumplir tu misión de madre, el trabajo será únicamente tu hogar”. Que se lo pregunten a las aceituneras mismo. Así que, la película que vendían no solo era reprochable a vista del siglo XXI, era, además, mentira.

Y a cambio de qué trabajaban estas mujeres. “Por un jornal semejante al que ganaban los niños y  muchachos, la mitad más o menos de lo que ganaba el hombre”, cita Peinado Rodríguez en su libro. Esos ecos llegan a nuestros días, mitigados, puede, pero correosos. A igual desempeño muchas mujeres cobran menos que sus compañeros. En las empresas se hace con guante blanco y subterfugios varios (unos ascienden y otros no y todos hacen lo mismo, por ejemplo), pero entre el campesinado y otras tareas manuales aún se encuentran casos flagrantes. Y cuando se pregunta por esto en los institutos aún algunos estudiantes lo ven bien. Tantos años de moral torcida no iban a caer en saco roto.

La deshonra de que una mujer tuviera que trabajar de casada caía también sobre el marido (en las clases medias, claro, porque en las bajas ni se cuestionaba). Esta ideología, que todavía tiene su estela en la actualidad, “era tremendamente útil a los intereses del Estado, que solo de esta forma pudo mantener bajas tasas de desempleo”.

Seccion3Para ir acabando –mejor leer el libro- un repaso al ayer y hoy de la soltería de las mujeres porque aquellos polvos también dejaron lodos al respecto. Dice Peinado Rodríguez: “Las importantes transformaciones educativas, laborales, sociales y culturales en pro de la emancipación de la mujer no han conseguido desterrar la visión lastimera y paternalista de las mujeres que afrontan su vida en solitario”. Habrá de pasar el tiempo para que la sociedad espante aquellas caricias que el régimen destinaba a las solteras: qué diferencia, la mujer callada y servil a la sombra del hombre o de la vida consagrada frente a la solterona egoísta, estrafalaria y frívola que no se casa “por estar demasiado pendiente de sí misma o por temor a los deberes y cargas del matrimonio”. “Furiosas contra su destino, sin acertar a mirar a lo alto. Son unas desgraciadas, su vida está llena de amarguras”. Cielos, no es de extrañar que trabajaran gratis con tal de casarse. Ni que esa mancha de aceite impregnara las coplas y aun el desasosiego actual.

Ay, el ángel del hogar. Ni para morirse podía abandonar su sagrada tarea de la casa. Miren esta inscripción de 1884 en una lápida del cementerio de Montjuic: “Tan buena esposa como cariñosa e inteligente madre, viviendo exclusivamente la vida del hogar y sin dejar más huellas en el mundo que la de su virtud, le abandonó la existencia cuando esta era más necesaria para la dicha de su esposo y el cuidado de sus hijos”. Cachis, qué inoportuna.  ¿Y creen que esto no ha llegado a nuestros días? Esquela del Abc de un día cualquiera de febrero de 2012: “En su maravilloso empeño de esposa, madre, abuela y bisabuela, al constante servicio de una extensa familia, fue encantadora y exigente, un ejemplo de amor y dedicación para todos, con cristiana sensibilidad…”.
Decía aquel manual de Pilar Almansa Martínez de 1942 titulado Lecciones para la formación de las instructoras del hogar, que los tres fines de la niña o mujer son: el fin natural (hija, esposa y madre), fin histórico (criar hijos, educarlos y ejercer un oficio: magisterio, sanidad y artesanía preferentemente) y fin sobrenatural. Este último no se explica, ni yo lo comprendo. Pero viendo esas lápidas y esquelas de Montjuic y el Abc

El ángel del hogar era una esclava >> Mujeres >> Blogs EL PAÍS

23/05/2012

Franco no fue dictador, y punto

Filed under: Ditadura,Franco,Franquismo,Roubo de bebês — Gilmar Crestani @ 8:00 am

Na terra de Juan Árias é assim, até ditador vira santo. Depois da canonização do fundador da Opus Dei, Josemaria Escrivá, de Los Kikos, agora chega a vez da Espanha querer canonizar o ditador Franco. Como diria o barão de Itararé, de onde menos se espera, de lá mesmo é que não sai nada.

La Real Academia de la Historia rectifica una vez más

Anuncia que el ‘Diccionario biográfico español’ no será corregido en lo esencial

Tereixa Constenla Madrid 22 MAY 2012 – 21:43 CET349

Marcha atrás. No habrá Franco a la carta. La Real Academia de la Historia (RAH) ha decidido que el Diccionario biográfico español mantenga la reseña de Francisco Franco con la suavidad con la que fue retratado por Luis Suárez, medievalista, ex alto cargo de la administración del dictador y miembro de la Fundación Francisco Franco. En contra de lo que se filtró desde la propia institución hace días, no habrá doble versión de ningún personaje. La información de la Academia es ahora inequívoca: “No habrá biografías alternativas a las ya publicadas en el Diccionario biográfico”.

En respuesta a un cuestionario de este diario, la RAH explicó ayer que la adenda que se editará al finalizar la impresión de la obra (50 volúmenes) contemplará únicamente “referencias cruzadas, en los casos en que se considere pertinente, para ampliar y enriquecer el contenido de determinadas biografías”. También habrá “alguna redacción complementaria, siempre con la anuencia de los autores”.

Franco, según Agustin Sciammarella

Esta información también fue transmitida a los académicos que acudieron a la junta del pasado viernes 18, donde se anunció que se remitirían al Ministerio de Educación, Cultura y Deportes y al Congreso las conclusiones de la comisión encargada de revisar y proponer correcciones a la obra.

La adenda contendrá una fe de erratas con fallos cronológicos o de denominación, un “recordatorio con las denominaciones homologadas en las biografías relacionadas con la Guerra Civil”, notas críticas para aclarar conceptos o expresiones e información bibliográfica importante, según ha explicado la institución.

Tras el bochorno y la indignación que suscitaron algunas reseñas de los primeros 25 tomos (una minoría entre 43.000 entradas, pero significativas por tratarse de protagonistas de las décadas más convulsas del siglo XX), se constituyó una comisión —cuya composición ha cambiado a lo largo del año— para buscar una salida. Con esta comisión no solo se trataba de apaciguar el torrente de críticas, sino de dar respuesta a una iniciativa parlamentaria que cerraba el grifo económico para el Diccionario, que había recibido 6,4 millones de euros de fondos públicos (de Educación e Industria).

El Congreso congeló la subvención a la obra hasta que se corrigieran errores

En julio el Congreso ordenó la congelación de la subvención anual para la obra, decidida por una mayoría de diputados, con el rechazo del PP. Sus señorías condicionaron la reactivación de la ayuda pública a la revisión y corrección de los fallos del Diccionario, donde coexisten las reseñas impecables con los errores históricos, la abierta adulación (Esperanza Aguirre es retratada casi como un ser providencial), la chapucería (algunas biografías están firmadas por una web o institución) y el sesgo franquista en voces contemporáneas, empezando por Franco y siguiendo por militares que se sumaron en 1936 al golpe de estado, identificado en ocasiones como Alzamiento Nacional. Sin tener noticia de posibles revisiones o correcciones, el Gobierno decidió festejar el primer cumpleaños de la publicación de los primeros tomos con un regalo inesperado: la inclusión en los Presupuestos Generales de 2012 de 193.300 euros para contribuir al empujón final de la colección.

La decisión se tomó antes de que el informe de la comisión llegase a manos del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes —que está analizando su contenido antes de evaluarlo, según un portavoz—, a pesar de que descafeinaba por completo la proposición no de ley aprobada el año pasado en la Cámara, cuando el PP todavía estaba en la oposición. “Se han burlado de los parlamentarios. Una proposición no de ley no supone una obligación legal, pero sí política. Dar la subvención sin haber hecho la revisión no es ilegal, pero sí irregular y merece una reprobación política clara”, señala Mario Bedera, portavoz socialista en la comisión de Educación del Congreso.

Tres partidos han pedido el informe de la comisión que revisó las biografías

Al menos tres partidos de la oposición (PSOE, Izquierda Plural y Esquerra Republicana) han reclamado el informe de la comisión y, en algún caso, han pedido la comparecencia del ministro José Ignacio Wert. Tampoco dentro de la Academia sobra la información. Distintos académicos aseguran que no han visto el informe, del que se dio cuenta vagamente en la última junta de abril. En aquella reunión se planteó que se incluiría una adenda con 10 biografías complementarias sobre las voces “estratégicas” que habían suscitado más quejas. Franco era una de ellas, lo que significaba en la práctica que la obra cumbre de la RAH incluiría versiones a la carta sobre el dictador. Una, escrita por Luis Suárez, y otra, por no se sabía quién. A juicio de los historiadores, un desatino. “Ofrecer dos biografías de Franco es un disparate científico y profesional de una magnitud extraordinaria. Hasta nuestros alumnos saben que hay un conocimiento histórico establecido por encima de las ideologías”, afirmó entonces el presidente de la Asociación de Historia Contemporánea, Carlos Forcadell.

Al final ha tenido que pasar un año para que todo siga casi igual. La supervisión de la comisión ha facilitado la corrección de biografías de los tomos inéditos —algunas reseñas fueron encargadas de nuevo, como la del general Miaja—, pero en la versión impresa poco cambiará, a la vista de lo anunciado ahora por la RAH. En la on-line, que se desarrollará después de la publicación de los 50 tomos, “se recogerán los datos que se publiquen en la adenda”, según la institución.

Franco no fue dictador, y punto | Cultura | EL PAÍS

10/05/2012

Roubo de bebês, especialidade das ditaduras

Filed under: Ditadura,Franquismo,Roubo de bebês — Gilmar Crestani @ 7:52 am

No os partícipes das ditaduras escrevem editoriais, chamam ditadura de ditabranda. Não por acaso, são os mesmos que agora saem em defesa da Veja e do envolvimento de Roberto Civita, através de seu preposto, Policarpo Junior, com o Crime Organizado. Aliás, a única coisa que não muda na velha mídia é o envolvimento com o crime, seja de ditadores seja de compartas dos a$$oCIAdos do Instituto Millenium.

VIDAS ROBADAS »

“Desobedecí a la monja y lo besé. Estaba helado. No era mi hijo”

Jesús Lizaso llevó aquel bebé al cementerio

El matrimonio nunca tuvo otro

Natalia Junquera Madrid 9 MAY 2012 – 22:05 CET40

Lizaso se hizo una foto en 1972 con el cadáver del bebé que le enseñaron. / j. uriarte

“La monja me insistió mucho para que no lo besara. Dijo que el cadáver estaba muy frío, pero yo la desobedecí y lo besé. Estaba helado, envuelto en sábanas. Estoy convencido de que no era el cuerpo de mi hijo”. Jesús Lizaso, de 81 años, recuerda perfectamente aquel momento, 21 de diciembre de 1972, en la clínica El Pilar, en San Sebastián. Entonces tenía 40 años, los que ahora tendría su hijo, el que cree que le robaron. No ha olvidado a la monja que intentó que no besara el cuerpo del bebé después de haber tratado por todos los medios de que no viera su cadáver. “Gritaba ‘¡que no, que no y que no!’. Tuve que ponerme un poco fuerte y decir que yo no me iba de allí hasta que me lo enseñaran. Y entonces me dijo que esperara, que lo iban a lavar. Mientras esperaba, llamé a un amigo que tiene una tienda de fotos para que viniera a hacernos algunas con el bebé. Entonces no todo el mundo tenía cámaras. Vino. La monja intentó que no hiciéramos las fotos. Yo le dije al fotógrafo que le hiciera una a ella y ella escapó”.

Jesús y su cuñada se hicieron fotos con el bebé muerto. “Después, la monja me dijo que ellos lo llevaban al cementerio y yo dije que a mi hijo lo llevaba yo. Ella me insistía: ‘Usted no puede llevárselo’, pero lo cogí, me lo subí al coche y fui directo al cementerio. Cuando llegué, el enterrador sabía lo que había pasado y me preguntó que cómo había hecho algo así. ‘Deje el niño ahí’, me dijo. Y yo lo dejé en el suelo y me fui. No tuvimos más. Ese fue mi último y único hijo. En el cementerio no hay rastro de él porque ha pasado mucho tiempo”.

Jesús Lizaso, con el cadáver del bebé que le mostraron en 1972 y que está convencido que no era el de su hijo.

A su mujer, Juliana Calparsoro, nadie le comunicó que su hijo había muerto. “Se lo tuve que decir yo. La sedaron antes del parto. A mí el médico me dijo que el bebé llevaba ocho días muerto en el vientre de mi mujer y eso era imposible porque el día anterior, ella me había dicho ‘¡mira cómo se mueve!’ y yo había puesto mi mano en la barriga y lo había notado”.

Aún no sospechaban. Entonces no sabían que en Madrid, en la clínica San Ramón, se guardaba el cadáver de un bebé para enseñar a los padres, como denunció en 1981 la periodista María Antonia Iglesias. “¿Cómo iba a pensar que alguien pudiera hacer algo así?”, explica Jesús. “Después empecé a oír rumores de que se quedaban niños y volví a la clínica. No me quisieron dar el historial, pero dijeron que yo había tenido una niña, cuando el cuerpo que me habían dado era el de un niño porque yo lo había visto. Me puse muy nervioso y me recibió el director, que sacó un libro, señaló el lugar donde venía el nombre de mi mujer y dijo: ‘¿Ve? Hembra”.

Para entonces Jesús ya no podía pensar en otra cosa. Había acudido a aquella clínica porque su gremio de taxistas tenía un acuerdo para ser atendido allí. “Nunca me llegaron a pasar factura alguna. No pagué nada”, recuerda ahora con inquietud. Con los años conocería a otro taxista que cuenta una situación similar. “También le quitaron a su hijo”.

Jesús ha denunciado su caso a la fiscalía. “Mi mujer está muy mal. Llora mucho, nunca se olvidó”. Le han escrito hombres y mujeres pensando que puede ser su padre. “Con una chica me hice una prueba de ADN que salió negativa. Tengo que encontrar a mi hijo. Aquel cuerpo que me enseñaron no era suyo. Es imposible que llevase tantos días muerto dentro de mi mujer. Cuando le toqué la barriga se movía, se movía…”.

“Desobedecí a la monja y lo besé. Estaba helado. No era mi hijo” | Sociedad | EL PAÍS

20/04/2012

De real, só a realidade

Filed under: Corrupção,Ditadura,Espanha,Franco,Franquismo,Rei Juan Carlos — Gilmar Crestani @ 8:32 am

Juan Carlos sale del hospital tras recibir tratamiento por su accidente de caza.

Imagen: EFE

Crónica de tiros, estafas y elefantes

Transformado en héroe de la democracia, el rey trató de hacer olvidar a sus ciudadanos su oscuro pasado y se dedicó a hacer lobby por las incipientes multinacionales que se gestaban al calor de la política neoliberal.

Por Oscar Guisoni

La monarquía española está en problemas. Y serios. La virulencia de la crisis económica junto a los errores gruesos cometidos por un monarca que parece no haberse dado cuenta de que afuera arrecia la tormenta han puesto a la casa real en un apuro del que cada vez le resulta más difícil salir. La crisis de legitimidad, una marca en el orillo de los Borbones desde el comienzo mismo del reinado de Juan Carlos I, amenaza con llevarse puesto al heredero de la corona y puede arrastrar a España a una crisis política de envergadura, ya que la mera discusión en torno de la posibilidad de dotarse de una república ha sido, y sigue siendo, un tema tabú.

A lo largo de su historia España sólo contó con un régimen republicano en dos oportunidades. La Primera República se proclamó el 11 de febrero de 1873 y duró menos que un suspiro. Un golpe de Estado enterró el experimento al año siguiente, el 29 de diciembre de 1874, dando comienzo a la llamada “restauración borbónica”. Durante esos escasos meses se sucedieron cuatro presidentes y hubo tres guerras civiles. La Segunda República tuvo un poco más de fortuna: se proclamó el 14 de abril de 1931 y sobrevivió hasta el 1º de abril de 1939, cuando luego de una cruenta guerra civil que costó más de un millón de muertos, el general Francisco Franco derrotó al bando republicano dando comienzo a una sanguinaria dictadura que habría de durar hasta su muerte, en 1975.

Pero Franco no quería nadie que le hiciera sombra y se llevaba muy mal con la antigua familia real, por lo que hizo lo posible por impedir la restauración borbónica que reclamaba desde el exilio don Juan, el padre del actual soberano. El generalísimo sabía que sólo los Borbones podían disputarle el poder, ya que el surgimiento de una Tercera República era más que improbable. Y don Juan de Borbón jugó todas las cartas para lograrlo: desde coquetear con Hitler y Mussolini hasta ponerse a los pies de Inglaterra luego de que los aliados vencieran en la Segunda Guerra Mundial. Finalmente el dictador y el pretendiente al trono pactaron: Franco se llevaría a Juan Carlos –Juanito como le decía– a educar a España y se atribuiría a sí mismo el poder de designar heredero al trono, con la condición de que el futuro rey asumiría su cargo sólo después de la muerte del tirano. El rey asumiría entonces el rol de gobernante absolutista.

Pero Juan Carlos I entendió rápidamente que su posición era insostenible. Presionado por Estados Unidos y por la propia sociedad española harta de 36 años de dictadura, mantuvo el trono formal y se transformó en una especie de padre y tutor de la transición democrática que terminaría por plasmar la Constitución de 1977, que establece la monarquía parlamentaria como sistema de gobierno. El intento de golpe de Estado del teniente coronel Antonio Tejero en febrero de 1981 le dio la oportunidad que esperaba para dotarse de una legitimidad que hasta el momento era más que dudosa. Luego de dudar durante horas, Juan Carlos finalmente llamó a detener el golpe por televisión.

Transformado en héroe de la democracia, el rey trató de hacer olvidar a sus ciudadanos su oscuro pasado y se dedicó a hacer lobby por las incipientes multinacionales que se gestaban al calor de la política neoliberal del socialista Felipe González, primer ministro desde 1982 hasta 1996. Y mientras la economía funcionó, la realeza no se encontró con grandes piedras en su zapato. El soberano como jefe del Estado cumplía también con labores diplomáticas y la familia real se permitía coquetear con la modernidad, otorgando entrevistas a periodistas, enviando a sus hijas a estudiar a la universidad pública o permitiendo a Felipe, el heredero, casarse con una reconocida periodista de TV, aunque no tuviera sangre azul en las venas.

Todo parecía ir viento en popa hasta que en 2008 llegó la crisis económica y los lujos reales comenzaron a ser vistos como excesos por el ejército de desocupados que crecía en las calles. Y aunque ya algunas voces se habían alzado para advertir que el monarca se estaba acercando a la vejez sin que el príncipe heredero gozara de la misma legitimidad que su padre, hubo que esperar a que llegaran los escándalos para que la cuestión tomara forma de conflicto de Estado.

Primero fue su yerno, Iñaki Urdangarín, el que apareció vinculado en una sonora estafa con conexiones políticas. La familia real decidió quitarlo de la foto, pero no fue suficiente. Y mientras la investigación judicial amenazaba con tocar al mismísimo rey, cosa que finalmente se confirmó esta semana, su nieto se disparó un tiro en el pie, accidente que fue comunicado a la opinión pública sin explicar qué hacía un niño de 13 años manipulando armas. Por si fuera poco, el incidente hizo recordar aquel extraño tiro por error con el que el propio rey mató a su hermano Alfonso en 1956 y que lo colocó inmediatamente como heredero al trono.

Su accidente la pasada semana mientras cazaba elefantes en Botsuana fue la gota que colmó el vaso. No sólo por lo caro del capricho, sino por lo inmoral de matar una especie en peligro de extinción. A partir de ahí los acontecimiento se aceleraron. Mientras la clase política hacía la vista gorda mirando para otro lado, los cuestionamientos a la corona prendían en una sociedad cada vez más agobiada por el ajuste permanente. Y aunque ningún medio de comunicación se anima a hacer una encuesta al respecto, muchos temen que la popularidad de la corona haya quedado dañada seriamente. Y todos saben cómo acaba la tormenta cuando comienzan a soplar vientos republicanos.

Página/12 :: El mundo :: Crónica de tiros, estafas y elefantes

17/04/2012

“Cuando salíamos de Málaga, antes de entrar los fascistas”

Filed under: Cultura,Franquismo — Gilmar Crestani @ 9:06 am

Un catedrático de Psicología rescata y analiza 142 dibujos de niños republicanos evacuados en la Guerra Civil

Fernando J. Pérez Málaga 16 ABR 2012 – 20:41 CET42

 

Uno de los dibujos de ‘El dibujo infantil de la evacuación durante la Guerra Civil española’. / GARCÍA-SANTOS

En febrero de 1937, María, de 12 años, salió de Málaga en un autobús camino de Almería. Ante el avance imparable de las tropas franquistas, la niña fue trasladada a una colonia al sur de Francia. Allí, a petición de una organización cuáquera de ayuda humanitaria, la pequeña refugiada plasmó en un dibujo sus recuerdos de la evacuación. Con trazo infantil, la niña pintó dos autobuses, uno de los cuales llevaba la bandera republicana en la parte trasera, y unas casas bajas como las que ocupaba la burguesía en la parte este de Málaga. Al pie, María puso la siguiente inscripción: “Cuando salíamos de Málaga antes de entrar los fascistas”.

El dibujo es el número 26 de los 142 que ha estudiado el catedrático de Psicología de la Universidad de Málaga (UMA), José Antonio Gallardo, para su libro El dibujo infantil de la evacuación durante la Guerra Civil y es el que más ha impresionado a su autor. “Observándolos no se puede saber si el niño que ha vivido y dibujado un bombardeo está más traumatizado que el que ha plasmado una evacuación y ha dibujado un sol y unas flores. No se puede comprobar el estrés, pero sí se observa que en ninguno de los dibujos existe la sonrisa”, afirma Gallardo, que ha dedicado casi diez años a la recopilación y análisis de los trazos infantiles.

Gallardo ha manejado más de 2.200 piezas. La mayoría procede de la organización cuáquera que, en 1937, viajó a España para recoger los dibujos de niños republicanos evacuados a diferentes colonias dentro y fuera de España. Estos sirvieron de base para una exposición en la planta baja de los grandes almacenes Lord&Taylor, en la Quinta Avenida de Nueva York. La subasta de alguna de estas obras y el catálogo de la muestra, con prólogo del escritor Aldous Huxley, sirvieron para recaudar fondos para el Gobierno republicano.

Gallardo localizó los dibujos en las universidades de California-San Diego y de Columbia, en Nueva York, en una librería privada de Ontario (Canadá) y en la Biblioteca Nacional de España, entre otros fondos. Finalmente, optó por las obras en las que los niños, de entre seis y 15 años, reproducían su evacuación. “Es el acontecimiento en el que el impacto psicológico de la guerra se muestra con mayor claridad, y sobre el que existe mayor bibliografía”, afirma el catedrático.

Un rasgo frecuente es la ausencia de algunos miembros corporales en los personajes pintados por los niños. “En uno de ellos sale gente corriendo y ninguno de ellos tiene brazos. Karen Machover, una psicóloga norteamericana experta en dibujo infantil, ya recogió en los años 50 del siglo pasado que este era un signo de estrés postraumático”, asegura Gallardo.

Las piezas reflejan tanto la tristeza de los niños como el miedo y la incertidumbre de los adultos. Ricardo, de 12 años, pintó a su madre planchando. “La figura da miedo, la cara refleja la ansiedad y el temor de la madre al saber que su hijo se va de casa sin saber por cuánto tiempo”. En el dibujo número dos, de Antonio, sale el padre con un vendaje en la cabeza “y un hundimiento moral completo”.

Uno de los aspectos más originales de la investigación ha sido el cálculo del “sonido latente” en los dibujos. Con la ayuda del doctor en Ciencias Físicas de la UMA Pedro Galán Montenegro, Gallardo ha implantado un procedimiento logarítmico y un test de 44 preguntas para traducir a decibelios las imágenes. El libro ha sido editado por la Universidad de Málaga y la recaudación irá destinada íntegramente a la Cruz Roja.

“Cuando salíamos de Málaga, antes de entrar los fascistas” | Cultura | EL PAÍS

08/04/2012

Revisando os crimes de Franco

Filed under: Ditadura,Espanha,Franquismo,Terrorismo de Estado — Gilmar Crestani @ 10:32 am

 

“Abrí la fosa de mi padre con las manos”

Al morir Franco, Esperanza Pérez investigó pueblo a pueblo el paradero de 8 familiares fusilados

Terminó exhumando a 150 víctimas del franquismo

Natalia Junquera Palencia 8 ABR 2012 – 03:09 CET17

Esperanza Pérez Zamora muestra una fotografía de su padre.

“Yo tenía 18 meses cuando fusilaron a mi padre. Mataron a ocho de mi familia. Los falangistas fueron a buscarles a las eras, al campo, donde estaban todos trabajando. Iban a por mi padre, querían tomarle declaración, dijeron. Pero mi abuelo dijo: ‘Donde va mi hijo voy yo’. Y su sobrino, lo mismo. Y así, se los llevaron a todos. Ya no les volvimos a ver”, recuerda Esperanza Pérez Zamora.

Acaba de cumplir 77 años y hace 35 estaba recorriendo pueblos, buscando pistas sobre el paradero de sus familiares para abrir las fosas donde se encontraban. Hoy, incluso el partido que tanto criticó la memoria histórica, ahora en el poder, apoya y planea subvencionar las exhumaciones. Pero entonces, cuando Esperanza Pérez empezó a hacerlas, justo después de la muerte de Franco, solo expresar en público el deseo de abrir las fosas del franquismo era peligroso.

Fui a ver al asesino. Le dije: ‘Mañana más te vale que me digas dónde está

“Muchos me insultaban. ‘Puta comunista’, me decían. O directamente, me cerraban la puerta en las narices en cuanto les decía por qué estaba allí. Todavía había mucho miedo. Solo me ayudaron mujeres en una situación parecida. Alguna me cogía de la camisa por el pecho, me metía dentro de su casa y me contaba en voz muy bajita lo que sabía. Una señora me dijo: ‘Subía la gente a ver a los muertos como en una procesión. Los habían dejado mal enterrados. Fue una vergüenza…”.

Esperanza tardó tres años en encontrar a todos sus familiares. “En el momento en que salió Adolfo Suárez, fui a por ellos. Mi marido, que es taxista, dejó de trabajar para llevarme de un pueblo a otro, a preguntar a la gente si sabía algo. Tenía que volver muchas veces a la misma casa para que me contaran cosas. Al principio estábamos muy solos, pero luego nos fueron ayudando familiares de otros fusilados”.

Esperanza tenía a sus familiares repartidos por varias fosas en distintos pueblos. El paradero de su padre se lo dijo el mismo asesino. “Me dijeron el nombre del falangista que le había matado y esa misma noche fui a verle. Era 1977. ‘Soy la hija de Juanón y sé que usted le dio el tiro a mi padre. Mañana a las nueve de la mañana más le vale que esté usted en las tierras que tiene en Villamuriel para que me diga exactamente dónde está enterrado’, le dije. Se quedó blanco. Al día siguiente se presentó allí con la Guardia Civil. Los agentes me pidieron un montón de papeles, pero al final, el asesino señaló el sitio”.

En las fosas de mujeres salían unas trenzas larguísimas. Fue muy duro

Esperanza abrió tres fosas en Villamuriel, cuatro en Villamediana, cinco en Magaz, dos en Valdespina y una en Valoria la Buena, todas en Palencia. “En total recuperamos unos 150 cuerpos. Teníamos una pala, un azadón y un cepillo. Pero todo lo hacíamos con las manos, con las uñas, un día y otro día, hasta que terminábamos. Luego metíamos los restos en sacos. La excavadora que utilizamos alguna vez, la pagamos a escote entre los familiares”. Aún guarda aquellas facturas. “Es lo mejor y lo más difícil que he hecho en mi vida. Pero fue muy duro. En la primera exhumación pensé que me iba a dar algo y que me iba a morir allí mismo yo también. Tener una calavera en la mano y pensar que es de tu padre es terrible. En Villamediana, por ejemplo, los restos estaban cubiertos de cal y las faldas de las mujeres se veían todas blancas. Aún conservaban larguísimas trenzas. También encontraba botas, cucharas, monedas…”.

Esperanza calcula que en total debió poner de su bolsillo un millón de pesetas. “Por cada cuerpo que sacábamos teníamos que pagar 1.000 pesetas al Ministerio de Sanidad, por eso no declaramos a todos. Entonces no había ADN y enterrábamos a muchos juntos. Vendimos los dientes de oro de uno y nos dieron 14.000 pesetas para seguir exhumando. Otro señor que se enteró de lo que estaba haciendo me dio 20.000 pesetas y así íbamos tirando. Era mucho dinero y muchos trámites: había que ir a la sede del Ministerio de Justicia a Madrid, y a Sanidad, y luego hablar con el alcalde del pueblo…”.

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En cuanto terminó las exhumaciones, se puso con las pensiones. “Empecé a buscar a viudas de fusilados para explicarles que podían pedir la pensión. A algunas les daba todo tanto miedo que no querían ni llevarse los papeles para no tenerlos en casa. ¡Y Franco ya había muerto! Otras no sabían escribir y para firmar tenía que llevarlas yo con la mano sobre el papel”.

En 1979 ya había terminado su misión, exhumado a sus familiares, celebrado dos funerales y enterrado a los fusilados en cementerios. “El día que terminé sentí mucha felicidad y mucha tristeza. Ese día le pude decir a mi madre: ‘Ya está’, y lloramos las dos todo lo que nos dio la gana. Me abrazó como nunca me había abrazado y solo por eso ya valieron la pena todos los malos ratos”, explica Esperanza. “Tuve muchas pesadillas. Por la noche, en la cama, me veía a mí misma dentro de una tumba, rodeada de huesos. Miedo creo que no tuve nunca. Cuando murió Franco, abrimos una botella de champán y luego me vine como una fiera a España a buscar a los míos. Entonces estaba en Bélgica. Todo lo que quedó de nuestra familia después de la guerra se había refugiado en otro país. Creo que he sido valiente. Y estoy muy orgullosa de haber hecho lo que hice”.

“Abrí la fosa de mi padre con las manos” | Política | EL PAÍS

 

El Gobierno dará más dinero para abrir fosas del franquismo que los socialistas

Recorta un 60% las ayudas a la memoria histórica, pero dedica todo a exhumaciones

N. J. Madrid 8 ABR 2012 – 03:07 CET2

Paradoja. El Gobierno de Mariano Rajoy ha pegado un hachazo del 60% a las ayudas para actividades relacionadas con la memoria histórica en los Presupuestos de 2012. De los 6,2 millones de euros de 2011 (con Zapatero en el poder) se pasa en 2012 a 2,5 millones. Pero según fuentes del Ministerio de la Presidencia, esa cantidad se dedicará exclusivamente a exhumaciones, con lo que, en la práctica, el PP, que se negó por ejemplo a facilitar datos para el mapa de fosas, dará este año más dinero para abrirlas que el Gobierno socialista, que aprobó la Ley de Memoria Histórica por la que se conceden estas ayudas.

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En los Presupuestos de 2011, el Ejecutivo de Zapatero concedió 1,9 millones de euros a exhumaciones —muchas de ellas incluían también identificaciones de ADN y monumentos honoríficos—. Si el Gabinete del PP destina toda la partida de 2,5 millones a exhumaciones, concederá hasta casi 600.000 euros más a la apertura de fosas que los socialistas. En total, desde 2006, el Gobierno de Zapatero destinó unos 20 millones de euros a actividades relacionadas con la recuperación de la memoria histórica, pero menos de un 30% para exhumaciones.

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, admite que las subvenciones del Gobierno de Rajoy que recogen los Presupuestos de 2012 le han sorprendido. “Pensábamos que no iba a haber ninguna por la manera en que el PP se ha referido siempre a la Ley de Memoria Histórica y porque en un contexto de crisis parecía que tenían la excusa perfecta.

No aportó datos para el mapa de fosas. Ahora prevé 2,5 millones para abrirlas

El recorte del 60% va a impedir que se hagan muchas investigaciones y se recabe nueva información y testimonios sobre los desaparecidos y la represión pero, en la práctica, lo cierto es que van a dar más ayudas a las exhumaciones, porque con el Gobierno del PSOE, en contra de lo que se pensaba, las subvenciones a apertura de fosas no eran ni el 30% del total del dinero que Presidencia daba a actividades relacionadas con la memoria histórica”.

Francisco Etxeberria, el forense que más fosas del franquismo ha abierto (más de un centenar), asegura: “Con este dinero vamos a poder mantener el ritmo de recuperación de unos 300 esqueletos por año”. En cualquier caso, advierte del riesgo de que familiares de las víctimas intenten abrir las fosas por su cuenta: “Sería una irresponsabilidad porque se perdería mucha información; es decir, pruebas”.

El juez se pone “a disposición” de las familias de la fosa de Burgos

N. J.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León asegura en una nota que los juzgados de Villarcayo (Burgos) se ponen “a disposición de los familiares” de los 13 fusilados en las dos fosas de Espinosa de los Monteros exhumados esta semana. En el escrito, explican que si ningún juez acudió a las exhumaciones fue porque en el escrito que los familiares de las víctimas le presentaron el pasado 23 de febrero no entendieron que les estuvieran reclamando “ningún tipo de auxilio judicial”.

El auto del Tribunal Supremo del pasado 28 de marzo establece que la competencia sobre las fosas del franquismo es de los jueces territoriales.

Desde el año 2000 se han abierto en España casi 300 fosas del franquismo y se calcula que quedan por exhumar otras 1.200.

Historiadores contra revisionistas

Filed under: Ditadura,Franco,Franquismo,História — Gilmar Crestani @ 10:30 am

O levante de Aldo Rico para exigir de Raul Alfonsin, a lei de anistia imposta pelos maiores beneficiários, se autoconcedendo perdão, com Geisel et caterva, o autogolpe de Fujimori, as várias reeleições de Menem e a compra da reeleição pelo prof. Cardoso tem precedentes na ditadura franquista. Franco apresentou em 1966 uma Constituição ao seu feito, feita no tamanho de seus interesses. Se não se pode revisitar a história, dá-se como favas contadas as favas contadas pelos ditadores e proxenetas de ocasião.

Historiadores contra revisionistas

Una treintena de especialistas en el siglo XX participan en una obra que enmienda el sesgo ideológico del polémico ‘Diccionario Biográfico Español’

En el combate por la historia (Ediciones Pasado y Presente) como un contradiccionario, una réplica corregida de las fallidas reseñas del siglo XX incluidas en el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia (RAH), es un astuto ardid comercial, pero le hace un flaco favor a la causa que les animó a todos, editor e historiadores, a sumarse al proyecto. Sin quererlo, fomenta esa visión de que la historia española del siglo XX puede ser contada desde dos puntos de vista y que los historiadores están parcelados en los mismos bandos que en la Guerra Civil. Y en verdad los únicos bandos posibles son obvios: historiadores buenos e historiadores malos.

La mayoría de los 33 especialistas reunidos para este proyecto llevan años investigando el siglo XX y gozan de reconocimiento. Hay, además, algunos que participaron en el Diccionario como Fernando Puell o Carlos Barciela. “Yo no estoy ni con unos ni con otros, pero lo que no puedes es justificar el golpe de Estado. Un golpe es un golpe y no el Glorioso Alzamiento, y tampoco puedes llamar solo ‘bando nacional’ a unos porque igual de nacionales eran unos que otros. El problema de aquella obra es que unas cuantas voces han contaminado el resto, es un libro que salió tarado”, sostiene Fernando Puell, profesor de Historia Militar en el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado de la UNED y coronel retirado, que aportó 40 biografías a la colección de la RAH y que analiza las operaciones militares durante la Guerra Civil y el papel del Ejército durante el régimen franquista en el libro de Pasado y Presente.

A Carlos Barciela, catedrático de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Alicante, le disgusta la etiqueta de contradiccionario. “Yo no he hecho contrainvestigación nunca. He hecho investigación y lo que se va a publicar es la labor de muchos años de trabajo”, puntualiza. Aportó al Diccionario unas 200 biografías de ingenieros agrónomos, recopiladas durante ocho años, y dos entradas para En el combate por la historia. En la que dedica a la reforma agraria demuestra que fue un aspecto capital para los sublevados: “Resulta llamativo que desde agosto de 1936 empiezan a promulgar decretos que tienen como finalidad paralizar la reforma agraria de la República y devolver las tierras a sus propietarios”.

El sesgo ideológico y el escaso rigor que impregnaban algunas biografías sobre el siglo XX encargadas por la Real Academia de la Historia indignaron el año pasado a Gonzalo Pontón, histórico editor de Crítica que ahora ha fundado la editorial Pasado y Presente. Le pidió a Ángel Viñas que coordinase una obra que sintetizase con rigor lo ocurrido entre 1931 y 1975, con la actualización de lo investigado en los últimos años, y que ha derivado en un volumen de casi 1.000 páginas. “Aquí hay una escuela historiográfica muy sólida y sensata, y no podíamos permitir que los historiadores españoles fuesen los representados por la RAH”, expone Viñas.

Casi nadie le dijo no. Entre los 33 firmantes figuran algunos de los máximos especialistas en ese periodo: Paul Preston, Julio Aróstegui, Julián Casanova, Enrique Moradiellos, Ricardo Miralles, José-Carlos Mainer, Josep Fontana y Eduardo González Calleja. “Están representadas tres generaciones: una de mayores como Elorza o Fontana; la intermedia con gente como Casanova y la más joven que está haciendo un trabajo muy riguroso como Jorge Marco, Gutmaro Gómez Bravo o José Luis Ledesma”, afirma el coordinador de la obra, que arremete contra el revisionismo —y algunos exponentes del mismo— en un duro epílogo.

El volumen incluye las biografías de 12 protagonistas del periodo (Aguirre, Azaña, Companys, Franco, Pasionaria, Carrillo, Largo Caballero, Mola, Negrín, Prieto, Primo de Rivera, Rojo y Serrano Suñer), además de 41 capítulos sobre las cuestiones más sobresalientes de la Segunda República, la Guerra Civil y el Franquismo (entre otros: anarquistas, reforma agraria, conspiraciones, operaciones militares, nacionalismos periféricos, la violencia, la Iglesia, el exilio, la represión o la política exterior de la dictadura). “Se hace una puesta —o respuesta— al día al Diccionario y a toda una ola de revisionismo que es jaleada por la derecha entusiásticamente defendiendo que la Guerra Civil y la Dictadura fueron meros accidentes y que medio país estaba enfrentado al otro medio. Se ha reunido a la gente seria que ha investigado cada tema”, señala Josep Fontana, catedrático de Historia Económica y autor de una treintena de obras. “Personalmente, cuando se desataron las iras por el Diccionario, tampoco acepté criticar la obra en conjunto. Lo que es imperdonable es que se haya montado sin control y que una parte anule la validez de la obra entera. Yo espero que este libro sea una ayuda para poner las cosas en su sitio”, confía Fontana.

Franco, por Paul Preston…

Decir que Franco fue una figura mediocre no explica cómo llegó al poder absoluto (…) al compararle con Hitler y Mussolini, y tuvo mucho en común con ambos, se tropieza con el hecho de que Franco tenía la afición de jugar a las quinielas y que ganaba de vez en cuando.

La falta de escrúpulos en bombardear pueblos asturianos y el uso de mercenarios marroquíes revelaron que Franco sentía por los obreros de izquierdas el mismo desprecio racista que le habían despetado las tribus del Rif.

Llevó a cabo una guerra de terror, en la que la matanza de tropas contrarias se vería acompañada de una represión despiadada de la población civil. Se propuso realizar una inversión en terror para establecer los cimientos de un régimen duradero.

A partir de 1953, empezó a forjar una nueva imagen: la de padre del pueblo. Fue el momento en que en la práctica se retiró del puesto de Jefe del Ejecutivo (…) se quedó con obligaciones rutinarias que cumplía al estilo de un monarca.

…y por Luis Suárez

Montó un régimen autoritario, pero no totalitario, ya que las fuerzas políticas que le apoyaban, Falange, Tradicionalismo y Derecha, quedaron unificadas en un Movimiento y sometidas al Estado.

Al producirse la revolución de octubre de 1934, Franco fue llamado a Madrid como consejero del ministro, colaborando en la extinción de la revuelta sin tomar parte en las operaciones.

Una guerra larga de casi tres años le permitió derrotar a un enemigo que en principio contaba con fuerzas superiores. Para ello, faltando posibles mercados, y contando con la hostilidad de Francia y de Rusia, hubo de establecer estrechos compromisos con Italia y Alemania.

El 22 de noviembre de 1966 Franco presentó ante las Cortes la Ley Orgánica del Estado, que fue aprobada en referéndum por una mayoría muy considerable. El Régimen se daba a sí mismo una Constitución, que Franco consideró como un éxito personal.

Historiadores contra revisionistas | Cultura | EL PAÍS

01/04/2012

El lugar de la verdad, la justicia y la reparación

Filed under: Baltasar Garzón,Direitos Humanos,Ditadura,Espanha,Franquismo — Gilmar Crestani @ 9:19 am

Ou do porque da perseguição e cerco a Baltasar Garzón!

El lugar de la verdad, la justicia y la reparación

El jurista Baltasar Garzón defiende en este artículo que se mantenga la investigación de

los crímenes franquistas, la creación de una Comisión de la Verdad para lograr la reparación histórica de las víctimas y el logro de 500.000 firmas para hacer la petición al Congreso

Baltasar Garzón 31 MAR 2012 – 00:00 CET46

Esqueleto de una fosa común en La Puebla de Cazalla (Sevilla).

Están frescas aún las palabras del Tribunal Supremo por las que, en forma de sentencia, se me “absolvía”, después de casi dos años de suspensión de funciones debido en gran parte a injustificadas paralizaciones del proceso, de un supuesto delito de prevaricación por haber intentado investigar, y que lo hicieran otros jueces territorialmente competentes, los crímenes del franquismo como crímenes contra la humanidad. Esta investigación no debería quedar enterrada como lo están más de 100.000 personas desaparecidas en los campos españoles, cuyos restos recuerdan la dignidad de quienes exigen justicia, frente a la indignidad de quienes lo hicieron y la indiferencia de quienes permiten que la justicia siga ausente, asumiendo la vergüenza internacional del olvido y el silencio.

Aquella sentencia, en alguno de sus renglones, alude a la legítima aspiración de las víctimas a saber lo que sucedió, cómo y por qué, pero considera que la verdad histórica no es del mundo de la justicia y con ello desconoce el derecho humano de las mismas a la verdad, la justicia y la reparación, y da la espalda a la comunidad internacional que, en materia de derechos humanos, establece exactamente el principio contrario. Con esta decisión, de hecho, tales derechos han quedado arrinconados y destruidos, y las víctimas escasamente compensadas al permitírseles algunos testimonios conmovedores en el juicio seguido contra mí; pero incluso eso ha tenido que ser cuestionado por un voto particular ejemplo de lo que la justicia no puede ni debe ser en un marco democrático y de derecho.

El auto de la misma sala del pasado 29 de marzo (dictado, entre otros, por el magistrado Luciano Varela y el presidente Juan Saavedra, que mantuvieron, insistentemente, mi supuesto actuar delictivo por intentar investigar los crímenes del franquismo y proteger a las víctimas) resuelve la competencia en favor de los jueces de instrucción territoriales para la apertura de las fosas y recuperación de los cuerpos, algo que quedó perfectamente claro y diáfano en mi resolución de inhibición de 26 de diciembre de 2008, que ni siquiera mencionan. Visto el tenor de aquella resolución (“… en presencia de indicios objetivables de la existencia de restos de posibles víctimas de delitos susceptibles de localización (sic) —salvo cuando de la propia noticia contenida en la denuncia o querella se derive la inexistencia de responsabilidad penal actualmente exigible (sic)— pueda instarse del juez de instrucción competente, según el artículo 14,2 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, la práctica de las diligencias dirigidas a datar aquellas acciones criminales y, si fuera necesario, a la identificación de los afectados”), no garantizan, ni siquiera el supuesto mínimo de reparación al no exigir, como deberían, la realización de aquel derecho indiscutible y universal de las víctimas, limitándose a citar normas internacionales que, de hecho, no aplican.

La falsedad en la que vivimos respecto de los crímenes ha sido potenciada por la sentencia del Supremo

En todo caso, quedan otras vías para que se reconozca el derecho actual a la justicia a las víctimas, como son las del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En ningún caso el olvido puede ser el resultado. No mientras queden fuerzas a quienes consideramos que la respuesta judicial es un derecho de las víctimas que no puede eliminarse por razones de oportunidad o un mal entendido principio de legalidad que obligaría exactamente a lo contrario, es decir, a satisfacer mínimamente aquel derecho.

Tampoco debe olvidarse que en nuestra Constitución está regulado el derecho de iniciativa legislativa en el artículo 87 que prevé la posibilidad de que los ciudadanos/as puedan impulsar la aprobación de leyes, como sería la que regulara la creación y desarrollo de una Comisión de la Verdad, por encima de las opiniones de los predicadores de la intolerancia y el desastre y asumiendo una realidad a todas luces imposible de ocultar: la falta de respuesta desde el Estado por la desaparición de más de 150.000 personas entre 1936 y 1951 en España como consecuencia directa de la represión franquista, hiciera un trabajo serio y exhaustivo y diera respuesta a todos los interrogantes que aún penden sobre ese periodo de nuestra historia reciente.

La Transición no abordó ninguno de los temas relacionados con los crímenes franquistas y su sanción, ni se habló de verdad, justicia o reparación. La falsedad en la que vivimos respecto de aquellos crímenes ha sido potenciada ahora por la sentencia del Tribunal Supremo que habla de la dificultad de compaginar los principios del sistema penal de enjuiciamiento con “la declaración de la verdad histórica de un hecho tan poliédrico como el de la Guerra Civil y la subsiguiente posguerra”.

¿Acaso el actual Gobierno ha mostrado interés en aplicar hasta sus últimas consecuencias la raquítica ley de la Memoria Histórica?

Realmente es difícil asumir que la dictadura franquista fuera algo diferente de una pura y dura dictadura, y que a la falta de derechos, la persecución, el asesinato, la desaparición, la sustracción de menores a sus legítimas familias y la tortura contra miles de personas, se les denomine “hecho poliédrico”, pero más difícil todavía es, tratar de explicarlo fuera de España. Ni los más benevolentes lo entienden. ¿Acaso se investigaron aquellos crímenes o ha existido voluntad de investigarlos después, hasta el intento frustrado del juez que fue formalmente acusado y juzgado por ello? ¿Acaso una ley de amnistía se puede aplicar genéricamente sin determinación de autores ni de hechos y hacerlo además para amparar crímenes contra la humanidad? ¿Acaso se ha permitido la investigación que se proponía sobre los perpetradores vivos? ¿Acaso el actual Gobierno ha mostrado algún interés en aplicar hasta sus últimas consecuencias la raquítica Ley de Memoria Histórica? ¿Acaso tiene alguna justificación que se persiga a las víctimas por manifestarse ante el Tribunal Supremo en demanda de justicia? Son cuestiones, cuyo simple planteamiento demuestra que la epidermis de muchos políticos españoles y de una parte considerable de la sociedad es gruesa e impermeable para estos “temas menores”.

Después de lo sucedido en noviembre de 2011, el panorama conservador de España, las opiniones y decisiones que cuestionan avances democráticos evidentes y que van en contra de una opción vertebradora de la sociedad civil, son abundantes e inquietantes.

Bajo el paraguas de la crisis y la necesidad de salir de ella, se están orillando intencionadamente cuestiones cuyo planteamiento y solución afectan a la propia esencia de la convivencia democrática. La tendencia, claramente manifiesta ya, de obviar fórmulas alternativas de salida de la propia crisis, basadas en el crecimiento y no en los recortes; permitir el deterioro de la enseñanza y la cobardía institucional para afrontar una reforma que todos demandan; asumir la vaciedad del discurso político, que, huyendo del análisis de fondo, se queda en la descalificación y el insulto; huir de la reforma en profundidad de la justicia, que la haga verdaderamente transparente y eficaz; renunciar al cambio de modelo de participación ciudadana, que obligue a los representantes a ganarse el puesto más allá de las estructuras burocráticas de los partidos; amparar la lenidad en la persecución de la corrupción, que ha hecho, junto con la falta de compromiso de la clase política, que nos encontremos en una situación económica comatosa; destruir la cooperación internacional que aleja a España de lo que siempre le dio fuerza en el mundo; imponer un modelo económico que hunde a los trabajadores y exige demasiado poco a los causantes del desastre; o propiciar la negación de la memoria, la justicia y la reparación a las víctimas, que coloca a España en el furgón de cola de los países democráticos, son ejemplos que demuestran la degradación del nivel ético en un pueblo, auspiciado desde las propias instituciones con discursos fatuos y engañosos y que evidencian la necesidad de que un verdadero y definitivo cambio de paradigmas se produzca.

Es hora de dinamizar a todos los/as que todavía sienten la necesidad de comprometerse en la legítima lucha para superar el modelo de sociedad adormecida en favor del que representa una sociedad dinámica, solidaria y comprometida con la consolidación de aquellos valores de transparencia, participación, recuperación ética y defensa de los débiles, combatiendo a quienes, desde la soberbia y la negación, quieren imponer un modelo fracasado y obligar a mantener el más ominoso silencio.

La Comisión de la Verdad debería acoger los testimonios de las víctimas, de los causantes del dolor y de los expertos

La Comisión de la Verdad sobre los crímenes franquistas, que se propone, debería, con un carácter integrador e independiente, acoger los testimonios no solo de las víctimas que aún viven y que arrastran sus maltrechos cuerpos reivindicando con entereza y valor su derecho a ser oídas, en demanda de una respuesta del Estado, hasta ahora inexistente, sino también los testimonios de los que causaron el dolor y de los expertos. Y, con todo ello, contribuir, a través de sus conclusiones, a fijar, no solo la verdad histórica, sino la reparación personal y colectiva que se debe a las víctimas. Con ello se conseguiría cerrar definitivamente la herida que aún sigue abierta y divide a los españoles/as.

Una sociedad se fortalece a sí misma reconociendo lo que aconteció en un momento dramático de su historia, así como los hechos que propiciaron su ruptura y la sumisión a la voluntad del dictador. Y, en este sentido, no son el silencio y el olvido, ni la impunidad surgida de esa impúdica unión, los que deben prevalecer en la memoria de un pueblo, sino las decisiones que hicieron posible, la verdad, la justicia y la reparación de quienes sufrieron la represión y el dolor por parte de quienes tenían la obligación de protegerles y no lo hicieron.

Las generaciones que vivimos el franquismo le debemos este esfuerzo a los que no lo conocieron y no saben el precio que se pagó

La búsqueda de 500.000 firmas para hacer la petición al Congreso es el mínimo ético que debe mover a un pueblo para reencontrarse con la dignidad que otros le robaron y debe ser la piedra de toque para comprobar hasta dónde estamos preparados para afrontar con firmeza los tiempos difíciles que nos han tocado vivir, en forma diferente a la del seguidismo que otros nos marcan. Las generaciones que vivimos, en todo o en parte, el franquismo, le debemos este esfuerzo a los que no lo conocieron y que aún no saben el precio que se pagó, ni pueden valorar la pérdida de dignidad que supone la indiferencia de la que se hace gala con demasiada frecuencia.

El juez sudafricano Richard Goldstone, que en 1991 firmó el informe sobre la violencia en su país, declaró en 1999, en referencia a la Comisión de la Verdad y Reconciliación de Sudáfrica. Una Comisión de la Verdad en España es necesaria y si quienes tienen la obligación de construirla y desarrollarla no lo hacen, tendrá que ser la misma sociedad la que la impulse para recuperar esa dignidad que las víctimas nunca perdieron y poder construir un futuro que se sienta en paz con el pasado y que no se apoyé en decenas de miles de cadáveres a la espera de que la historia se repita.

Cuando la presentación de firmas en el Congreso se produzca, espero y deseo que su presidente, que tanto boato y trascendencia dio a la propuesta taurina de hace unos días, reciba con honores de Estado a las víctimas que acudan a depositar aquella iniciativa y les ofrezca su apoyo incondicional como representante de la soberanía popular, para dar prioridad a una demanda, cuya realización, amén de ser justa, nos reconciliaría verdaderamente a todos.

"Hay que derribar el silencio"

Baltasar Garzón

Decía Nelson Mandela, en una carta fechada el 1 de abril de 1985 y dirigida a la activista antiapartheid de mujeres blancas en Sudáfrica: “Puede que los ideales que albergamos, nuestros sueños más anhelados y nuestras más fervientes esperanzas no lleguen a cumplirse mientras vivimos. Pero eso no importa. Saber que en tu día cumpliste con tu deber y estuviste a la altura de las expectativas de tus congéneres es por sí misma una experiencia gratificante y un logro magnífico”. Esta cita viene al caso, porque la semana pasada, en el programa Parlamento de TVE, vi a un grupo de personas, representando a los toreros, aficionados y empresarios taurinos que presentaba una iniciativa legislativa, avalada por 590.000 firmas, para que los diputados discutan y aprueben una ley que regule de forma global a nivel nacional, la fiesta taurina, como forma de proteger las tradiciones populares y el patrimonio cultural patrio. El presidente del Congreso, los recibió con todo el protocolo y, sonriente, dijo que le parecía una iniciativa magnífica. No sé bien, porque mecanismo mental recordé el artículo recientemente publicado en este diario de Reyes Mate, en el que comparando el caso israelí y el español decía: “En España también hay que derribar un muro de silencio, pero desde una sensibilidad decididamente opuesta, en el caso de los herederos del franquismo, o prudencialmente distanciada, en el caso de los protagonistas de la transición. Ahora bien, lo que piden los testigos es ser escuchados y que se les haga justicia, aunque sea bajo la forma modesta del reconocimiento de una injusticia. No venganza, sino piedad. Pero ni eso”.

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