Ficha Corrida

24/01/2013

Darwinismo político: descobriram ancestral tucano

Filed under: Dinossauros,Tucano — Gilmar Crestani @ 8:02 am

O DNA prova que tucano, com seu bico grande e cérebro pequeno, involuiu do dinossauro…

Un gran dinosaurio con pocas luces

La reconstrucción tridimensional del cerebro de solo ocho centímetros de un saurópodo de 15 metros de largo indica que sería un animal lento y poco ágil.

Los restos se han descubierto en Cuenca.

Alicia Rivera Madrid23 ENE 2013 – 23:00 CET38

Ilustración del saurópodo, cuyos restos se han encontrado en cuenca, destacando el pequeño cerebro en reconstrucción tridimensional. / Oscar Sanisidro

Con unos15 metros de largo, el ampelosaurio de hace unos 70 millones de años sería un animal impresionante… pero torpe. Su cerebro medía solo ocho centímetros. Un equipo de científicos de España y de Estados Unidos ha logrado hacer la reconstrucción tridimensional del (proporcionalmente) pequeñísimo cerebro del saurópodo cuyos restos fosilizados se descubrieron, en 2007, en el yacimiento de Lo Hueco, en Cuenca. Además del cerebro poco desarrollado, a los investigadores les ha sorprendido también el pequeño tamaño del oído interno del animal, lo que indicaría “que el ampelosaurio no estaría adaptado para mover rápidamente ni los ojos, ni la cabeza ni el cuello”, señala Fabien koll, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), que ha dirigido la investigación.

“El antiguo paradigma de que los dinosaurios eran unos animales tontos cambió en los años setenta, pero ahora vemos, por su anatomía, que este saurópodo, efectivamente, parece algo tontorrón”, destaca José Luis Sanz, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, experto internacional en dinosaurios y uno de los autores de la investigación de ampelosaurio de Cuenca. “Hay saurópodos más primitivos con una dotación neurosensorial más avanzada, pero este, pese a ser uno de los últimos, sería relativamente lento de movimientos y poco ágil”, añade.

Los saurópodos dominaron grandes extensiones del planeta hace entre unos 220 y 66 millones de años. Por eso dice Sanz que el ampelosaurio, con 70 millones de años, sería “uno de los últimos” y es sorprendente que tuviera un cerebro tan poco desarrollado. Otros dinosaurios estaban mucho más avanzados neurológicamente, como los velociraptores y géneros afines, estrechamente emparentados con las aves. “Pero en este momento todavía estamos comenzando a explorar el mundo de la paleoneurología de dinosaurios”, advierte Sanz.

Hasta ahora solo se conoce una especie de ampelosaurio, A.atacis, que fue descubierta en Francia. Pero las diferencias entre el fósil español y el francés no excluyen la posibilidad de que pudiera tratarse de dos especies diferentes, comentan los investigadores del CSIC. Para estar seguros necesitan más fósiles. De momento, está claro que el ejemplar de Lo Hueco pertenece a los titanosaurios, que fueron los últimos saurópodos que habitaron el planeta.

El territorio ahora conquense sería hace 70 millones de años una llanura de inundación de un sistema fluvial y con el mar relativamente cerca, deducen los científicos por los vestigios que van encontrando en Lo Hueco, un rico yacimiento de fósiles de dinosaurios que salió a la luz con las obras del tren de alta velocidad de Levante, en 2007. Los paleontólogos han encontrado también restos de tortugas marinas y terrestres, muchos cocodrilos., y otras formas de dinosaurios.

El ampelosaurio, del que se han rescatado ya muchos huesos fosilizados que se están estudiando, era un herbívoro mientras que los carnívoros están mejor dotados neurológica y sensorialmente, explica Sanz, porque no es lo mismo comer hojas de helechos que tener que alimentarse de otros animales.

Para ver cómo era el cerebro del dinosaurio, los investigadores han aplicado técnicas de tomografía computerizada y reconstrucción tridimensional al neurocráneo, el estuche óseo del cerebro, que se ha recuperado casi completo. Publican su trabajo en la revista PlosOne. El escáner diferencia perfectamente entre el hueso fosilizado y el sedimento que tiene el fósil del cráneo en su interior, lo que permite hacer la reconstrucción virtual del cerebro con una resolución de dos décimas de milímetro, explica Sanz. La misma técnica, que Knoll ya aplicó antes para explorar el cerebro de otro saurópodo, se va a utilizar ahora con la cabeza el cráneo de Pepito, el famoso dinosaurio jorobado conquense de hace 125 millones de años.

Un gran dinosaurio con pocas luces | Sociedad | EL PAÍS

03/03/2012

Até quando?!

Filed under: Dinossauros,Ditadura — Gilmar Crestani @ 9:35 am

Celso Amorim, ministro de Defensa, cuya autoridad no reconocen los dinosaurios.

EL MUNDO › UNA NOTA CASTRENSE IRRESPETUOSA PROVOCO LA DURA REACCION DE LA PRESIDENTA DE BRASIL

La insolente insubordinación militar

El texto dice no reconocer la autoridad del ministro de Defensa y critica a las ministras de Derechos Humanos, Maria do Rosario, y de la Secretaría de la Mujer, Eleonora Menicucci, quien fue presa política, compañera de celda de Dilma.

Por Eric Nepomuceno

Desde de Río de Janeiro

La presidenta Dilma Rou-sseff enfrenta un problema serio con los militares brasileños. O más exactamente, con militares retirados, que suelen manifestarse a través de sus asociaciones de clase, los clubes de la Marina, del Ejército y de la Fuerza Aérea. Una nota en términos insolentes e irrespetuosos lanzada hace algunos días provocó la dura reacción de la presidenta, que determinó a su ministro de Defensa, embajador Celso Amorim, a exigir que el texto fuese retirado de los portales, en Internet, de los tres clubes. La nota critica a las ministras de Derechos Humanos, Maria do Rosario, y de la Secretaría de la Mujer, Eleonora Menicucci (quien fue presa política, compañera de celda –y de suplicio– de Dilma). El texto dice no reconocer autoridad en Amorim y que, como jefe constitucional de las Fuerzas Armadas, Dilma debería haber reprendido a sus ministras por las “críticas exacerbadas dirigidas a los gobiernos militares”.

No es la primera ni la décima vez que los militares retirados (e incluso activos) se insubordinan, en términos groseros, contra presidentes civiles en Brasil. Nostálgicos de la dictadura y al amparo de una esdrújula ley de amnistía que impide que se investiguen los crímenes practicados durante la dictadura que duró de 1964 a 1985, y principalmente impide que se juzgue a los responsables, gozan de impunidad para manifestar total falta de respeto frente a los civiles que alcanzaron el poder por la vía del voto popular. Basta con recordar lo ocurrido cuando el presidente Fernando Henrique Cardoso, él mismo un ex exiliado político, creó el Ministerio de la Defensa, en 1998. Hasta entonces, cada fuerza armada era un ministerio en Brasil. El primer civil en ocupar la cartera de la Defensa, un político opaco llamado Elcio Alvarez, sintió la afrenta en el momento de asumir el puesto, cuando los tres comandantes de las fuerzas armadas se retiraron groseramente de la ceremonia.

Lula da Silva aguantó, a lo largo de sus ocho años en la presidencia, hartas demostraciones de la prepotencia de los uniformados, especialmente los retirados. Nada, en todo caso, se compara con lo que ahora enfrenta Dilma Rou-sseff que, además de primera mujer en llegar a la presidencia del país, es también la primera ex presa política, víctima de tortura, en gobernar Brasil.

En el fondo, se trata de una clara muestra de la resistencia que los sectores militares imponen a la instalación de la Comisión de la Verdad que investigará –aunque sin condición punitiva– los crímenes cometidos bajo la dictadura. Los presidentes de los tres clubes militares firmaron, ostensivamente, un manifiesto censurando a dos ministras civiles y a la propia presidenta, en un acto de insólita insubordinación. No hubo ninguna reprimenda de los comandantes militares activos.

La nota, firmada por 98 oficiales (incluso generales), provocó la inmediata reacción de Dilma, y luego de una rápida negociación entre el ministro de Defensa, Celso Amorim, y los comandantes de las tres armas, el texto fue retirado de Internet. Dilma determinó a su ministro punición para los responsables. Y ahí empezó la crisis: en la tarde de ayer, el mismo texto volvió a circular por Internet, pero ahora con la firma de 322 militares y 65 civiles. Firman el texto 44 oficiales-generales del Ejército y de la Fuerza Aérea (ninguno de la Marina), además de 195 oficiales superiores (13 de la Armada). Entre los civiles hay parientes de notorios torturadores.

Un comentario del general Gilberto Figueiredo, quien fue comandante militar de la Amazonia y presidió el Club Militar (que reúne a los tres clubes de las fuerzas armadas y es, con justicia, considerado un foco golpista desde hace al menos medio siglo), señala hasta qué punto se ejerce la insolencia. El general dijo que “cuando Lula era presidente, yo me sentía frustrado, porque nuestras notas de protesto eran sumariamente ignoradas y el tema moría en el mismo día”. Ahora, dice Gilberto Figueiredo, “gracias a la sorprendente reacción de Dilma Rousseff, eso se transformó en asunto nacional y el número de firmas de adhesión no hace más que aumentar”.

Entre los que firman el duro documento está el general Valdesio Figueiredo (un apellido común en el medio castrense brasileño, como se ve: conviene no olvidar que el último dictador también era un Figueiredo), ex presidente del Supremo Tribunal Militar. Es evidente que si adhiere a un gesto de clara insubordinación, lo hace por saber cómo los uniformados se juzgan entre ellos. También aparece el nombre del coronel retirado Carlos Alberto Brilhante Ustra, uno de los más perversos y cobardes represores y torturadores de la dictadura.

El auge de la insolencia, sin embargo, le tocó al general retirado Luiz Eduardo Rocha Paiva, quien fue comandante de la Escuela de Comando del Estado Mayor del Ejército y ocupó el puesto de secretario-general del Ejército, segundo en la escala de la fuerza en 2007, bajo la presidencia de Lula da Silva.

En una contundente entrevista concedida al diario conservador O Globo, de Río de Janeiro, Rocha Paiva reniega de la Comisión de la Verdad, critica frontalmente el deseo de aclarar torturas, muertes, desapariciones y ocultación de cadáveres y pregunta si Dilma Rousseff será convocada a testimoniar, ya que participó de “un grupo terrorista”. Luego de afirmar que nunca vio tortura en el Ejército durante la dictadura, dice dudar de que Dilma haya sido torturada. “Es lo que se dice, pero yo no sé…”, dijo.

Lo más sorprendente de todo eso es constatar que muy posiblemente no haya punición alguna a los insubordinados. Una ley firmada en 1986 por el entonces presidente José Sarney asegura a los militares retirados el derecho de opinar.

Es comprensible: durante la larga dictadura, Sarney era uno de los exponentes del partido Arena, que en la farsa parlamentaria de la época defendía ardorosamente el régimen. Ahora, para punir a los insubordinados, el gobierno tiene que encontrar alguna brecha en la ley.

Es decir, en Brasil, los torturadores quedan impunes, y militares irrespetuosos, insolentes e insubordinados, también. ¿Hasta cuándo?

Página/12 :: El mundo :: La insolente insubordinación militar

11/02/2012

A Vale dos dinossauros

Filed under: Dinossauros,Mauro Santayana — Gilmar Crestani @ 10:04 am

 

Mauro Santayana: A vingança dos dinossauros

Os leitores se recordam dos anúncios patrocinados pelo governo federal durante o mandato de Collor, quando o caçador de marajás iniciava o processo de entrega dos bens nacionais aos estrangeiros, em nome da modernidade.
Por Mauro Santayana

Os que defendiam o patrimônio público eram desdenhosamente identificados como dinossauros, ou seja, animais dos tempos jurássicos. Iniciou-se, com o confisco dos haveres bancários, o processo de desnacionalização da economia, sob o comando da senhora Zélia Cardoso de Melo e do economista Eduardo Modiano, nomeado presidente do BNDES com a missão de desmantelar o setor estatal e entregar suas empresas aos empreendedores privados que se associassem às multinacionais.
Naquela época publiquei artigo na Gazeta Mercantil, em que fazia a necessária distinção entre os dinossauros – uma espécie limpa, sólida, quase toda vegetariana – e os murídeos: camundongos, ratos e ratazanas.
É difícil entender como pessoas adultas, detentoras de títulos acadêmicos, alguns deles respeitáveis, puderam fazer análise tão grosseira do processo histórico. Mas eles sabiam o que estavam fazendo. Os economistas, sociólogos e políticos que se alinharam ao movimento neoliberal – excetuados os realmente parvos e inocentes úteis – fizeram das torções lógicas um meio de enriquecimento rápido.
Aproveitando-se dos equívocos e da corrupção ideológica dos quadros dirigentes dos países socialistas – que vinham de muito antes – os líderes euro-norte-americanos quiseram muito mais do que tinham, e resolveram recuperar a posição de seus antecessores durante o período de acumulação acelerada do capitalismo do século 19. Era o retorno ao velho liberalismo da exploração desapiedada dos trabalhadores, que havia provocado a reação dos movimentos operários em quase toda a Europa em 1848 (e animaram Marx e Engels a publicar seu Manifesto Comunista) e, logo depois, a epopéia rebelde da Comuna de Paris, com o martírio de milhares de trabalhadores franceses.
Embora a capitulação do Estado se tenha iniciado com Reagan e Thatcher, no início dos oitenta, o sinal para o assalto em arrastão veio com a queda do Muro de Berlim, em novembro de 1989 – coincidindo com a vitória de Collor nas eleições brasileiras. Não se contentaram os vitoriosos em assaltar os cofres públicos e em exercer a prodigalidade em benefício de seus associados do mercado financeiro. A arrogância e a insolência, nas manifestações de desprezo para com os pobres, que, a seu juízo, deviam ser excluídos da sociedade econômica, roçavam a abjeção. Em reunião realizada então na Califórnia, cogitou-se, pura e simplesmente, de se eliminarem quatro quintos da população mundial, sob o argumento de que as máquinas poderiam facilmente substituir os proletários, para que os 20% restantes pudessem usufruir de todos recursos naturais do planeta.
Os intelectuais humanistas – e mesmo os não tão humanistas, mas dotados de pensamento lógico-crítico – alertaram que isso seria impossível e que a moda neoliberal, com a globalização exacerbada da economia, conduziria ao malogro. E as coisas se complicaram, logo nos primeiros anos, com a ascensão descontrolada dos administradores profissionais – os chamados executivos, que, não pertencendo às famílias dos acionistas tradicionais, nem aos velhos quadros das empresas, atuavam com o espírito de assaltantes. Ao mesmo tempo, os bancos passaram a controlar o capital dos grandes conglomerados industriais.
Os “executivos”, dissociados do espírito e da cultura das empresas produtivas, só pensavam em enriquecer-se rapidamente, mediante as fraudes. É de estarrecer ouvir homens como George Soros, Klaus Schwab e outros, outrora defensores ferozes da liberdade do mercado financeiro e dos instrumentos da pirataria, como os paraísos fiscais, pregar a reforma do sistema e denunciar a exacerbada desigualdade social no mundo como uma das causas da crise atual do capitalismo.
Isso sem falar nos falsos repentiti nacionais que, em suas “análises” econômicas e políticas, nos grandes meios de comunicação, começam a identificar a desigualdade excessiva como séria ameaça ao capitalismo, ou seja, aos lucros. Quando se trata de jornalistas econômicos e políticos, a ignorância costuma ser companheira do oportunismo. Da mesma maneira que louvavam as privatizações e a “reengenharia” das empresas que “enxugavam” as folhas de pagamento, colocando os trabalhadores na rua, e aplaudiam os arrochos fiscais, em detrimento dos serviços essenciais do Estado, como a saúde, a educação e a segurança, sem falar na previdência, admitem agora os excessos do capitalismo neoliberal e financeiro, e aceitam a intervenção do Estado, para salvar o sistema.
Disso tudo nós sabíamos, e anunciamos o desastre que viria. Mas foi preciso que dezenas de milhares morressem nas guerras do Oriente Médio, na Eurásia, e na África, e que certos banqueiros fossem para a cadeia, como Madoff, e que o desemprego assolasse os países ricos, para que esses senhores vissem o óbvio. Na Espanha há hoje um milhão e meio de famílias nas quais todos os seus membros estão
desempregados.
Não nos enganemos. Eles pretendem apenas ganhar tempo e voltar a impedir que o Estado volte ao seu papel histórico. Mas o momento é importante para que os cidadãos se mobilizem, e aproveitem esse recuo estratégico do sistema, a fim de recuperar para o Estado a direção das sociedades nacionais, e reocupar, com o povo, os parlamentos e o poder executivo, ali onde os banqueiros continuam mandando.
Publicado no blog do Mauro Santayana

http://www.vermelho.org.br/noticia.php?id_noticia=174311&id_secao=1

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