Ficha Corrida

22/08/2015

Porque hoje é sábado, Les Luthiers

Filed under: Cultura,Les Luthiers — Gilmar Crestani @ 11:40 am
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Conheço de há muito Les Luthiers. Consegui, em minhas muitas andanças pela Argentina, todos os discos. Há uns quatro ou cinco anos atrás tive o privilégio de ir num show deles em Buenos Aires, num daqueles muitos teatros da Corrientes.

É claro que os chistes não são tão fáceis de serem traduzidos. Há que se ter um profundo conhecimento da cultura para melhor entende-los. Afinal, como diz o ditado, "Traduttore, Traditore" (tradutor, traidor), por isso que não seria fácil traduzir suas paródias e e pegação de pé a respeito de temas caros à cultura argentina.

Nesta música, La Bossa Nostra, eles tripudiam sobre a Bossa Nova, mas também revelam um aspecto da cultura argentina muito vista nos estádios de futebol. O preconceito racial em relação aos brasileiros.

Sábado, 22 de agosto de 2015

MUSICA › A LOS 71 AÑOS, MURIO DANIEL RABINOVICH

Sonrisa del Luthier eterno

Por Karina Micheletto

El oficio periodístico produce ciertos acostumbramientos extraños: hacer necrológicas, por ejemplo. Esta es sin embargo una que cuesta mucho concretar, porque se trata de una muerte que resulta absolutamente cercana, aunque no medie una relación de amistad, siquiera por fuera de la enorme afinidad sostenida que generó lo que este músico y actor cosechó durante medio siglo de trabajo artístico. Murió Daniel Rabinovich, y con él termina Les Luthiers tal como se lo conoció por más de cuatro décadas, al menos desde la muerte de otro de sus fundadores, Gerardo Masana. Con él se va –y al mismo tiempo permanece– una manera de hacer humor y de plantear un espectáculo absolutamente única, hecha tanto de don, repentismo y carisma propios como de formación, de manejo y conocimiento interno dentro de un grupo, como de respeto por un público al que él siempre supo tratar como semejante.

Rabinovich tenía 71 años y sufría desde hacía tiempo problemas cardíacos (su primer infarto fue en 1995); luchaba también contra un cáncer. En 2012 había estado internado en Montevideo, cuando sufrió un preinfarto durante una gira y debieron practicarle un cateterismo. Su salud volvió a desmejorar a principios de este año y tuvo que abandonar las actuaciones con Les Luthiers; no pudo participar de Lutherapia, y en la gira de este último espectáculo por Argentina, Latinoamérica y España tomaron su lugar sus reemplazantes habituales, Horacio Turano y Martín O’Connor. Murió ayer y sus restos fueron despedidos en una casa velatoria de Belgrano, donde se sintieron convocados, junto a familiares y amigos, tantísimos anónimos admiradores de su trabajo.

Daniel Abraham Rabinovich Aratuz nació el 18 noviembre de 1943; sus amigos lo conocieron como Neneco. Su verdadero apellido paterno era Halevy, y en la biografía oficial de Les Luthiers está contada la particular historia de este cambio de identidad: su bisabuelo, que llegó a la Argentina desde Besarabia (hoy República de Moldavia), no había hecho el servicio militar porque era rabino, y por eso compró el documento de un muerto, de apellido Rabinovich, para poder salir de su país. En su familia materna también hubo un cambio de apellidos: de origen ruso, llamados Rautsch, fueron anotados mal en Inmigraciones al llegar a la Argentina, y se convirtieron en Arautz.

La música lo rodeó desde pequeño: su madre, Fanny, había estudiado piano, siguiendo la costumbre de las mujeres judías de la época. Su padre –un abogado penalista que defendió a personalidades como Hugo del Carril y Tita Merello– tenía el hábito de cantar y silbar tangos. “Llevaba una vida bohemia muy linda. Nuestra casa estaba permanentemente abierta. Siempre había algún amigo guitarrero, folklorista, borracho o refugiado republicano español. Los tres hermanos heredamos eso y hoy también tenemos casas abiertas a los amigos”, contaba.

Fue el folklore, como corresponde a una época de “boom” del género en la que llegaron a agotarse las guitarras en la Argentina, el que primero llamó la atención de un joven Rabinovich que de niño había estudiado piano y, desde los 7 hasta los 13 años, violín –tomó clases con Ljerko Spiller, Vera Graf y Enrique López Ibels–, que había estudiado guitarra con José María de los Hoyos y que “quería tocar como Ernesto Cabeza, el guitarrista de Los Chalchaleros”. En ese clima familiar y de país, durante el colegio secundario formó un grupo de folklore: Los Amanecidos. El lugar en el que vivían también favorecía este rumbo musical, según contó: “De chico, me crié en el Palacio de los Patos, un complejo de viviendas ubicado en Ugarteche y Las Heras, en Buenos Aires, donde viví hasta los 18 años. Allí había varios folkloristas, que me dejaban asistir a sus reuniones. Fue donde por primera vez escuché cantar a voces y tocar la guitarra”.

Pero el mandato familiar era otro y Rabinovich estudió abogacía, como su padre, y siguió luego la carrera de escribano. Se recibió de escribano público en 1969, pero antes hizo algo que sería más trascendente en su vida. A los 18 años, recién llegado a la carrera de Derecho en la Universidad de Buenos Aires, ingresó al coro de la Facultad de Ingeniería. Eran tiempos de esplendor de los coros universitarios y de esplendor universitario en la Argentina, previos a la Noche de los Bastones Largos y a la larga noche que siguió con Onganía. En particular, el coro de Ingeniería era un espacio efervescente de creación, en el que se conjugó desde un principio el entusiasmo por la música tanto académica como popular, y un particular sentido del humor de sus integrantes. Allí Daniel Rabinovich conoció a Gerardo Masana, a Marcos Mundstock y a Jorge Maronna, y posteriormente a Carlos Núñez Cortés, todos ellos futuros integrantes de Les Luthiers.

En aquellos primeros tiempos de entusiasmo musical universitario fue Masana el principal impulsor de los inicios musicales y actorales del futuro grupo, primero desde el coro de Ingeniería, luego ya formados con el nombre de I Musicisti, un grupo más numeroso, presentado como “orquesta de instrumentos informales”. Aquí ya arrancaría la marca de humor inteligente, búsqueda musical, “reciclaje” de géneros y estilos académicos para volverlos risibles y presentación de extraños instrumentos en escena: bass pipe a vara, tubófono, yerbomatófono, contrachitarrone da gamba, gom horn natural, manguelódica pneumática y glisófono pneumático, según recuerda el programa de aquel grupo iniciático. Con I Musicisti lograron creaciones como Il figlio del pirata, en 1963, y un par de años después la Cantata Modatón, posteriormente rebautizada Laxatón (Así, Cantata Laxatón, se llamaría el segundo disco de Les Luthiers, editado por Trova en 1972). Música, sí claro fue el primer espectáculo presentado comercialmente por el grupo, estrenado en 1966 en la sala del Centro de Artes y Ciencias de Buenos Aires.

Tras abandonar I Musicisti, Rabinovich, Mundstock, Maronna y Masana se presentaron por primera vez como Les Luthiers el 2 de octubre de 1967, contratados por Editorial Abril para actuar durante un agasajo a la actriz Merle Oberon (la protagonista de Cumbres borrascosas). Aquella primera obra, Les Luthiers cuentan la ópera, un “drama lírico-histórico”, según lo definieron, fue el primero de unos cuarenta espectáculos que el grupo creó sumando pronto a Carlos López Puccio, otro coreuta apasionado que venía de la Universidad de La Plata, que se integró primero como “artista contratado” y en 1971 ingresó formalmente al grupo, luego de una temporada en Mar del Plata que resultó mal económicamente. “Me invitaron a hacerme socio de una desventura, de una bancarrota. Y naturalmente, acepté”, contó el nuevo integrante, en el estilo del grupo, en Gerardo Masana y la fundación de Les Luthiers, libro de Sebastián Masana que recoge esa primera historia.

En los comienzos del grupo, Rabinovich cantaba y tocaba la guitarra y el “latín”, una parodia del violín. Rápidamente, y en base a un natural manejo del humor sobre el escenario (un manejo y un modo de ser que mantenía también una vez que bajaba de escena) fue ganando protagonismo actoral. Ese crecimiento fue percibido por la crítica, y en los ’70 un cronista de la revista Panorama llegó a compararlo con Peter Sellers. “Leí esa nota, pero creo que fue una exageración”, dijo Rabinovich. “La transformación fue gradual. No tenía ninguna veta humorística previa. De a poco comencé a realizar algunas improvisaciones graciosas, y me salieron bien”, explicó.

Lo cierto es que ese natural repentismo, esa capacidad de improvisar respuestas hilarantes, fue tomada por el grupo, trabajada e incorporada como otra marca que funcionó en el desarrollo colectivo. Rabinovich brilló también en este aspecto, en esa dupla tremenda que conformaban con Marcos Mundstock, el atorrante y el ceremonioso, el despistado y el que intentaba que las cosas no se saliesen de cauce, una batalla siempre perdida de antemano. El suyo fue un aporte fundamental en esa fórmula que el grupo sabía manejar alrededor de los juegos del lenguaje, como cuando todo se confundía entre el merengue como ritmo y como postre, o cuando el intérprete se veía obligado a cambiar de género a último momento la letra de una “Bolera”. El, que a diferencia de sus compañeros de equipo no escribía ni componía música (aunque era un amante de la música, en particular del folklore y del jazz), partía de esta faceta en su rol en el grupo. “No escribía ni componía música, pero al final era el que cuando había que ponerle la frutilla al postre, tenía un montón de frutillas. Es, fue y será integrante por siempre de Les Luthiers”, lo despidió ayer Lino Patalano, el representante del grupo.

En vivo, los suyos eran grandes momentos de celebración en el teatro, en los que las risas de al menos tres generaciones –con esa capacidad también única que supo lograr Les Luthiers, la de reunir en las butacas a abuelos, padres e hijos disfrutando a la par– sonaban juntas, como bajando en oleadas por las plateas, un fenómeno que se recuerda como parte del encanto especial que implicaba ir a ver a les Luthiers. Eso que en escena aparecía como un mecanismo perfecto, aceitado milimétricamente, implicaba en realidad testeos con sketches escondidos en shows anteriores, sucesivas reelaboraciones, recortes y agregados, modificaciones en una pausa, una respiración o una cara que cambiaban el sentido de todo un gag, estudios sobre grabaciones y filmaciones, intercambios de ideas con gente como Roberto Fontanarrosa, quien fue un asiduo colaborador creativo de sus espectáculos.

Resultaba entonces extraño, en las entrevistas, escucharlos hablar del terror que les producían los estrenos, de los gestos cómplices que compartían en esas situaciones. Era un trabajo de ajustes continuos que seguía una vez estrenado el espectáculo y que, aunque no se podía medir exactamente en tiempo, podía calibrarse en años. “Es un laburo muy exigente meter en la memoria una cosa para estrenar, cambiarla los primeros días, después volver a cambiar. Hay distintas memorias para el actor: la del teatro, la de la ingeniería del lenguaje, la de la rima”, explicaba Rabinovich en una entrevista a este diario sobre ese mecanismo. “Con el humor no se puede saber de antemano. Nos llevamos unas sorpresas terribles. Hay obras enteras que se ensayan, se prueban y fracasan”, aseguraban.

Rabinovich tuvo también algunas incursiones actorales en cine y televisión. En cine trabajó en Espérame mucho, de Juan José Jusid (1983), Cine Negro (2007), ¿Quién dice que es fácil? (2007), Mi primera boda (2011), Extraños en la noche (2012) y Papeles en el viento, la película basada en la novela de Eduardo Sacheri que fue estrenada este año. En televisión participó en las miniseries Los gringos (1984) y La memoria (1985), ambas dirigidas por David Stivel, y en la serie La dueña, aquella que protagonizó Mirtha Legrand. Menos conocida es su actuación en la telenovela colombiana Leche, dirigida por Víctor Mallarino. También participó en un episodio de la serie Tiempo final, en 2002, e hizo el papel de Néstor Craken en la serie La familia Potente (2003). Escribió además los libros Cuentos en serio, con prólogo de Joan Manuel Serrat, y El silencio del final, nuevos cuentos en serio (publicados en 2003 y 2004, ambos por Ediciones de La Flor).

“Fue muy cariñoso, estuvo siempre muy pendiente de los problemas del otro, de la familia, de los hijos, estuvo siempre allí. Vamos a sufrir mucho su pérdida, teniendo en cuenta además que, desde el punto de vista del trabajo, era el tipo tal vez más gracioso del grupo”, lo recordó Núñez Cortés ayer. “Hay gente que dice que los monólogos de Daniel fueron fragmentos maravillosos, desternillantes. Nos enseñó a reír, fue un descendiente directo de Cantinflas, que se trababa con las palabras”. Consultado sobre la prensa sobre la continuidad del grupo, el compañero de Rabinovich anticipó que seguirán “trabajando como un cuarteto”. “Lo vamos a recordar siempre, toda la vida. Hoy no somos un quinteto, ahora somos un cuarteto, y debemos aprender a seguir sin él. Vamos a seguir trabajando”.

Daniel Rabinovich fue una de las figuras del espectáculo argentino y una pieza fundamental de la genial maquinaria de Les Luthiers, que ahora deberá “aprender a seguir” como un cuarteto. Si algo caracterizó su arte y al del grupo fue su capacidad de llegar a ser verdaderamente popular –por su convocatoria y también por su carácter, en la Argentina y en Iberoamérica toda– sin resignar nunca calidad, considerando siempre al público como un destinatario a conquistar y, por lo tanto, respetándolo y desafiándolo. Algo que ese público le seguirá agradeciendo a Daniel Rabinovich, en un recuerdo que se mantendrá siempre cruzado por una sonrisa.

Página/12 :: espectaculos

24/11/2014

Chico Buarque

Filed under: Chico Buarque,Cultura — Gilmar Crestani @ 12:29 am
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Chico Buarque, o maior artista brasileiro, é autor e personagem da Vida Cultural Brasileira. Seu mais recente livro trata de algo que parece ficção. A história de um seu meio-irmão que não chegou a conhecer. Quem com tanta maestria escreveu teatro e música popular Brasileira, além de tantos outros livros de ficção, agora fala daquela parte de sua biografia que nem mesmo ele bem conhecia.

Se Midas convertia em outro tudo o que tocava, Chico converte tudo, lixo, luxo e ouro, em cultura.

Irmão alemão de Chico Buarque também cantava, diz historiador

Postado em 22 nov 2014 – por : Diario do Centro do Mundo 

Publicado no site DW.

Voz mesmo tinha teu irmão, disse Klug a Chico

Voz mesmo tinha teu irmão, disse Klug a Chico

O compositor, poeta e romancista brasileiro Chico Buarque acaba de lançar seu novo livro, O irmão alemão. Ele se inspira no meio-irmão, fruto do relacionamento de seu pai, Sérgio Buarque de Holanda, com uma alemã, durante sua passagem pelo país entre 1929 e 1930, como correspondente de O Jornal.

O irmão alemão nasceu em 1930. Seis anos depois, o também historiador Sérgio Buarque se casou no Brasil e teve outros filhos. A existência do meio-irmão era conhecida pela família brasileira. No entanto a última notícia que havia dele datava da Segunda Guerra Mundial, gerando a suposição que pudesse ter morrido nesse período.

A história mudou em maio de 2013, quando, a pedido da editora Companhia das Letras e do próprio Chico Buarque, o historiador brasileiro João Klug e o museólogo alemão Dieter Lange identificaram o irmão desconhecido. E ele se revelou uma celebridade da comunista República Democrática Alemã (RDA), com a mesma profissão do pai e o talento do meio-irmão brasileiro.

“Há quem diga que o talento artístico estava no DNA, pois coincidentemente esse irmão do Chico foi alguém que se destacou no meio artístico na RDA e, de fato, ele era um ótimo cantor”, conta Klug em entrevista exclusiva à DW Brasil.

DW Brasil: Você já estava em Berlim desde outubro de 2012, onde ia morar por um ano, fazendo sua pesquisa de pós-doutorado, quando a Companhia das Letras o contatou, em maio de 2013. Como a editora chegou até você?

João Klug: Foi através do historiador Sidney Chalhoub, da Unicamp, que também estava em Berlim para uma pesquisa. Ele me chamou para conversar, mas eu não tinha a mínima noção do que se tratava. Como ele publica seus livros pela Companhia das Letras, o Luiz Schwarcz, que é editor da empresa, pediu um auxílio para o livro que o Chico Buarque estava começando a escrever, relacionado à trajetória do pai dele em Berlim e à questão do irmão. O Sidney disse que não sabia por onde começar, e também não sabia alemão, e me pediu um auxílio.

Como vocês descobriram a identidade do irmão do Chico Buarque?

Tínhamos, no início, duas ou três cartas do Sérgio Buarque de Holanda trocadas com o Ministério alemão das Relações Exteriores, falando dessa criança e do interesse do Sérgio Buarque de repatriar esse menino. Deu para ver um empenho muito grande na tentativa de trazer a criança para o Brasil. Mas já era 1934, em uma correspondência era exigido do Sérgio Buarque um atestado de arianismo e claro que ele não tinha. Em 1935 cessava tudo, e não havia mais nada sobre esse filho.

Fiz uma cópia dos documentos e conversei com meu amigo Dieter Lange que conhece muito bem esses caminhos da arquivologia. Assim, resolvemos pesquisar em alguns arquivos.

Na pesquisa, vocês descobriram que essa criança havia sido adotada. Vocês tinham outras informações sobre ela, inclusive o nome. Como chegaram à família do irmão alemão?

Descobrimos que ele havia entrado para o coral do Exército na Alemanha Oriental aos 16 anos e que se projetou em função da sua voz, além de ter sido apresentador. Eu e o Dieter frequentávamos um bar, uma lojinha de vinhos, de um espanhol no bairro de Prenzlauer Berg, onde se reuniam algumas pessoas da velha guarda da RDA, entre elas, dois jornalistas, o Werner Reinhardt e o Manfred.

Numa tarde, lançamos ao acaso a pergunta: alguém de vocês conhece um tal de Sergio Günther? No ato, o Werner afirmou que sim, “ele foi muito meu amigo”. Então a coisa se abriu no momento dessa descoberta quase que por acaso. O Werner tinha trabalhado junto com o Sergio Günther, e nos forneceu muitas informações.

O que aconteceu depois?

Escrevi para o Luiz Schwarcz, informando os detalhes sobre o irmão, e ele imediatamente comunicou ao Chico, que ficou em êxtase. O Chico veio para Berlim e nós fizemos uma espécie de trilha, seguindo os rastros do seu pai – onde ele provavelmente morou, que cafés frequentava – e também do irmão.

Quais são os motivos que levaram à adoção dessa criança?

Essa é a grande interrogação, por que a mãe entregou a criança para a adoção. Isso não está claro, ainda estamos tentando investigar nos arquivos de Berlim, mas não conseguimos nada concreto até agora.

O irmão de Chico Buarque foi um jornalista e cantor famoso na Alemanha Oriental e faleceu em 1981. Na procura, você encontrou a família dele e intermediou um encontro com o irmão brasileiro. Como foi esse encontro?

Nós localizamos a viúva do Sergio Günther, a filha e a neta. Elas concordaram em conhecer a família brasileira, mas eu não revelei quem era o Chico Buarque no Brasil, e elas também não tinham a mínima noção. O primeiro encontro foi de operação de reconhecimento, a sobrinha do Chico trouxe documentos e fotos.

O encontro foi de tarde no Hotel Adlon. Na semana seguinte, foi marcado outro encontro, dessa vez veio a viúva de Sergio e foi muito agradável. Eu fiquei meio de “papagaio de pirata” no meio disso tudo, tentando traduzir e ajudando.

Como esse encontro marcou o Chico? Qual a importância dele para o livro?

Eu percebi que para o Chico o fato, como ele mesmo falou, de conhecer o lado alemão da família, foi altamente inspirador. E eu acho que inspirou o título do livro. Eu ainda não li o romance e também desconheço o conteúdo, mas à medida que o Chico ia escrevendo, ele me telefonava para perguntar detalhes.

A preocupação dele era com eventuais informações históricas, para não cometer nenhum deslize, com alguma frequência a gente estava em contato para tratar dessa questão.

Quem foi Sergio Günther?

Pelas informações que a gente teve, ele era o homem da TV. Ele apresentava, por exemplo, um programa intitulado Berlin bleibt Berlin[Berlim permanece Berlim], no qual saía pelos bairros fazendo entrevistas, com o objetivo de mostrar como tudo funcionava bem e harmônico na RDA.

Há quem diz que o talento artístico estava no DNA pois, coincidentemente, esse irmão do Chico foi alguém que se destacou no meio artístico na RDA e, de fato, ele era um ótimo cantor. Quando eu enviei a primeira música que achei do irmão para o Chico, eu ainda brinquei com ele e disse: “Isso aí que é voz, não a tua.” O Chico me respondeu dizendo: “É, o alemão tem lá o seu suingue.”

E como foi seu primeiro encontro com o Chico Buarque?

No primeiro momento, devo confessar, que a adrenalina aumentou um pouquinho, porque, afinal de contas, era o Chico, aquele indivíduo que a gente admirava de ver televisão e ouvir as músicas. Mas, logo no primeiro encontro, foi algo muito agradável, talvez o termo melhor é “muito natural”, como se fosse uma outra pessoa qualquer, com que a gente tivesse lidando.

O Chico é uma pessoa extremamente humilde e de fácil trato. Essa relação se tornou uma amizade.

Diário do Centro do Mundo » Irmão alemão de Chico Buarque também cantava, diz historiador

13/10/2014

O RS alterna a cultura da pantalha com a da polenta

Filed under: Cultura,RS — Gilmar Crestani @ 8:37 am
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A paulista funcionária da RBS, Yeda Cruisus, confundiu, no programa do Jô Soares, bombacha com pantalha. Um Estado que tem em Mônica Leal um exemplo de cultura, que cultiva colunista da RBS como se fosse um Proust, que se esconde dos debates para não perder o voto dos ingênuos, explica por que nossa cultura se resume na fantasia da semana farroupilha. Uma carnaval com fantasias para comemorar a derrota na guerra dos farrapos. A mediocridade da cultura gaúcha paga seu preço por se deixar dominar pela “cultura da RBS”, da mediocridade. Nos domingos a tarde nossa tv mostra jogos de grandes clubes do Rio e São Paulo. E assim fica mais fácil eleger governadora uma paulista que não tem nenhuma identificação com o Estado. Só assim se explica a consagração de uma Mônica Leal.

Mídia: Ariano bom é Ariano morto

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Morreu Ariano Suassuna e foi uma justa comoção nacional.

Menino órfão que venceu as cruezas do sertão, grande escritor, pensador, agitador, um gênio.

Faltou dizer que enquanto vivo, o gênio e o espírito de Suassuna foram incômodos.

Ele pregava contra a massificação, contra o lixo cultural que nos impingem os grandes esquemas midiáticos, questionava a globalização que avassala as identidades.

Os meios massivos queriam sua obra de artista embebida na cultura popular, mas não queriam seu discurso de ativista defensor da diversidade e da identidade nacional.

Tratado como passadista, tinha pouco espaço na grande mídia.

Um caso exemplar:

Em 2008, a Camara Riograndense do Livro escolheu Pernambuco como o Estado a ser homenageado na tradicional Feira do Livro de Porto Alegre. Suassuna era secretário de cultura do governo pernambucano, compareceu à Feira, acompanhado de 22 editores e escritores pernambucanos.

Não mereceram a mínima atenção da mídia local.

Na noite do dia 1 de  novembro, ele deu uma  magistral aula-espetáculo  no cais do Porto. Confessou sua admiração pelo Rio Grande do Sul,  sua dívida para com Simões Lopes Neto, contou causos, apresentou grupos de dança e música. Foi aplaudido entusiasticamente  por mais de mil pessoas.

Cobertura mínima, para registrar o fato.

Como retribuição, Suassuna escolheu o Rio Grande do Sul como  Estado homenageado na feira do livro do Recife, no ano seguinte.

O governo do Estado embromou até a última hora, quando disse que não mandaria ninguém por falta de verbas. Foram três representantes da Câmara do Livro livrar a cara dos gaúchos…

Viva Suassuna!

(E.B.)

Mídia: Ariano bom é Ariano morto | Jornal Já | Porto Alegre | Rio Grande do Sul

02/10/2014

Já os vi, são espetaculares!

Filed under: Cultura,Les Luthiers,Música — Gilmar Crestani @ 8:44 am
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“Somos españoles en el amor a su orden y a su despelote”

“Nuestras referencias humorísticas en España son Mingote, La Trinca, El Roto, Martes y Trece, El Tricicle, Máximo… y el que más nos hace reír es Joan Manuel Serrat”.

“Fuimos aprendiendo a expresarnos en el español de las dos orillas”

Álex Grijelmo Madrid 1 OCT 2014 – 14:21 CEST2Les Luthiers

Les Luthiers, fotografiados en Madrid en 2009. El primero por la derecha es Daniel Rabinovich. / SANTI BURGOS

El singular grupo argentino Les Luthiers regresará a España en 2015 con su espectáculo ¡Chist!, ya estrenado en Argentina, según ha declarado a EL PAÍS Daniel Rabinovich, uno de sus integrantes. Estos días (del 2 al 19 de octubre), el conjunto humorístico-musical de los instrumentos informales y formales y de los continuos juegos de palabras estará de gira por el sur de España. Actuará en Murcia, Roquetas de Mar (Almería), Málaga, Granada y Jerez (Cádiz).

Daniel Rabinovich, que un día lejanísimo fue notario y después evolucionó como cantante folclórico, percusionista y guitarrista, responde por correo electrónico y en nombre del grupo a unas cuantas preguntas formuladas por EL PAÍS. El lector ha de saber que en su contestación se mezclan respuestas verdaderas con otras solamente verosímiles. Pero no le resultará difícil discernir entre ellas.

Pregunta. ¿Hay algo en la vida mejor que ser miembro de Les Luthiers?

Respuesta. Pocas cosas. Casi ninguna. Pero un domingo en el que gane el Real Madrid, pierda el Barça, golee Independiente y pierda Racing se asemeja mucho.

P. ¿Saben que el nuevo Diccionario de la Real Academia incorporará la palabra "lutier" (sin hache)?

R. Siguen la lógica garcíamarquesiana de eliminar lo que sobra del idioma. Encima deberemos cambiar nuestro nombre, la papelería, los afiches… un plomazo.

[La voz “lutier” procede del provenzal “luth”, “cuerda”. En la jerga musical, y desde muy antiguo, un “luthier” es un constructor de instrumentos de cuerda].

P. Usted fue escribano (notario) antes que profesional del espectáculo. ¿De qué le gustaría levantar acta mañana mismo?

R. De la mera existencia de la primavera meridional. Con ello me basta y sobra. Le aclaro que fui músico y artista desde pequeño, la notaría fue un error atribuible al atolondramiento de la tardía adolescencia o precoz juventud.

P. Próximos a cumplir 50 años sobre los escenarios, ¿se han planteado algún límite temporal para la actual actividad del grupo, tan frenética?

R. No con plazos, fechas, programas y actividades formales. Sí necesitamos que nuestras piernas nos sostengan, de manera que un tiempo habrá y me temo que cercano. En cuanto a lo de “tan frenética”, corre por su cuenta, señor periodista.

P. ¿Qué ilusiones les quedan por cumplir?

R. En lo artístico, me gustaría una gira internacional con una orquesta sinfónica dirigida por Daniel Barenboim y con nosotros de solistas. En lo personal, volver a ser primera de billar a tres bandas, filmar una película de protagonista junto con Marcos Mundstock y bajar diez kilos de peso o crecer diez centímetros.

P. Ustedes son conocidísimos en todo el ámbito hispano. Pero muchos de sus números se basan estrictamente en la música y en el humor, sin necesidad de textos ni de traducciones. Y además ya se presentaron en Nueva York con un espectáculo en inglés. ¿No desearían probar, de nuevo, fuera de ese marco del idioma español?

R. Estaría buenísimo hacerlo en Italia, Francia, Inglaterra y quizá en algunos otros países. Podríamos utilizar la técnica de los subtitulados, para no tener que hacer el enorme esfuerzo de actuar en tantos idiomas. Necesitaríamos, en ese hipotético caso, algún especialista en idioma español, humor y vida y obra de Les Luthiers, que pudiese traducir al inglés, francés e italiano nuestros espectáculos.

P. En sus giras por España y América suelen hacer ligeras adaptaciones al español de cada lugar. ¿Son cada vez más modificaciones? ¿Son cada vez menos?

R. Son cada vez menos. A medida que fueron transcurriendo los viajes, fuimos aprendiendo a expresarnos en el español de las dos orillas, que pueda entender un gaditano y un porteño. ¿Me entendés, che?

P. ¿Qué país es el más difícil en ese sentido?

R. Si utilizamos localismos de cualquier país hispanohablante, no lo entienden en ningún otro: “Esa vaina no es nada chévere”. “Con el lorca que hace no se puede laburar”. “Esa mina está del tomate”. “Son imponentes tus championes, bo”. “Tú sí que eres nice, broder”. “Te veo hasta el verano, buey”. “Me dio un aventón padrísimo”. Son algunos de los ejemplos que demuestran cómo el español nos junta y nos separa, por suerte siempre con un abrazote.

P. ¿Qué cosa es el “pancután”, que mencionan en el Bolero de Mastropiero?

(…”Pasión que nos consume el loco amor // Ardor de tus labios en mi boca //, ardor que sólo calma el pancután, pancután…”.)

R. Una crema hidratante, calmante de la irritación de la piel, y de las quemaduras.

P. Como decía el escritor mexicano Germán Dehesa, ¿los países de Hispanoamérica son pueblos separados por una misma lengua?

R. Los separan unas cuantas cosas más, como a los países de Europa, ¿viste?

P. En España solemos ver sus espectáculos con dos o tres años de diferencia respecto a su estreno en Argentina. Ya han presentado allá otros dos programas (¡Chist! y Viejos Hazmerreíres), pero aquí vienen de nuevo con Lutherapia. Seguro que eso crea cierta ansiedad entre sus seguidores, cuyo tiempo no alcanza nunca al del grupo. ¿No es posible arreglar esto?

R. Se podría arreglar quedándonos a vivir en España, cosa muy grata y rendidora, pero nuestras esposas, hijos y nietos se oponen a ello. De manera que seguiremos un tiempo más así, con tres espectáculos en la cabeza.

P. ¿Cómo eligen en cada ocasión qué espectáculo presentarán?

R. De acuerdo con lo que hemos hecho en cada uno de esos países, cuál fue el último espectáculo que viajó a ese lugar, cuál estamos haciendo las semanas anteriores y posteriores… y nuestras ganas. Quizá el último sea el elemento que más influye.

P. ¿Cuándo regresarán a España con alguno de esos nuevos espectáculos que ya conocen los argentinos?

R. El año que viene, con ¡Chist!

P.  A sus actuaciones han asistido jefes de Estado o de Gobierno como López Portillo, Belisario Betancur, Ernesto Samper, Felipe González o los actuales Reyes de España. Y también celebridades como Gabriel García Márquez, Paco de Lucía, Daniel Barenboim… ¿Quién es de todos ellos el más experto seguidor de Les Luthiers?

R. Probablemente lo sean los Reyes de España, que nos siguen desde jovencitos. Pero sin duda alguna el más antipático de todos ellos y quizá una de las personas más toscas, incultas y faltas de gracia que conozcamos es Daniel Samper. No ha sido ni celebridad ni presidente, solamente es hermano de uno… Pero nos conoce profundamente. Su erudición sobre nosotros es total. Sabe más de nosotros que nosotros. Y su mujer cocina como los dioses. Y nos invita.

[Aviso del arriba firmante para lectores desavisados: Les Luthiers adoran a Daniel Samper, periodista y escritor colombiano; hermano del expresidente Ernesto Samper y esposo de Pilar Tafur, periodista y musicóloga].

P. ¿Recuerda alguna anécdota con alguno de ellos?

R. Recuerdo una vez que Samper me pidió mil pesetas prestadas y nunca más me las devolvió. No es muy divertida para mí. Las que recuerdo con su mujer no las puedo contar aquí.

P. Muchos españoles quizá no saben de su estrechísima amistad con humoristas como Miguel Gila y José Luis Coll. Lamentablemente, ambos han desaparecido. ¿Quiénes son ahora sus referencias humorísticas en España?

R. Antonio Mingote, La Trinca, El Roto, Martes y Trece, El Tricicle, Máximo y, sobre todos ellos, el que más nos hace reír es Joan Manuel Serrat. Es el más gracioso.

P. ¿Hay alguien a quien les gustaría conocer?

R. En el sentido bíblico, a la mujer de Joan Manuel Serrat.

P. En Youtube se puede encontrar casi todo de Les Luthiers, a menudo con versiones pirata. ¿Eso les perjudica o les favorece?

R. No soy un especialista, pero supongo que incentiva en la gente, sobre todo en los jóvenes, el deseo de comprobar en vivo lo que ven en pantalla. El fenómeno de difusión es enorme.

P. Usted es muy aficionado al fútbol. ¿Los disgustos de Independiente de Avellaneda se compensan con los triunfos del Real Madrid?

R. Por suerte, algunos fines de semana sí. El año pasado, que la pasamos tan mal los Rojos, Los Merengues nos dieron la Orejona.

P. ¿Los desastres del Real Madrid se compensan con los triunfos de Independiente de Avellaneda?

R. Lea la respuesta anterior dando vuelta la página…

P. Marcos Mundstock y usted suelen ver los partidos juntos. ¿Al cabo del tiempo siguen compartiendo actividades y aficiones algunos miembros del grupo, al margen de los ensayos?

R. Menos el fútbol, que comparto con Marcos sin los otros compañeros, las comidas, los cumpleaños, las discusiones y los viajes, nos mantienen juntos y divertidos. La verdad es que nos llevamos muy bien.

P. Ya son todos españoles desde 2012 (excepto Maronna, con pasaporte italiano), por decisión del Gobierno español. ¿Votarán en las próximas elecciones?

R. En lo personal, sí lo haré, no sé qué decisión tomarán mis compañeros. Pero es un momento delicioso el de votar y decidir, sobre todo para quienes hemos tenido vetado el voto durante muchos años.

P. ¿Les ha cambiado algo en el carácter después de recibir la nacionalidad española, o no son tan, tan, tan españoles?

R. Lo somos en el amor a la tierra y su gente, a sus costumbres, virtudes y defectos, a su orden y a su despelote. Nos parecemos tanto… De cualquier manera, lo que más cambia el carácter es el matrimonio, no la nacionalidad. Para comprobar esto último, estoy saliendo con Uma Thurman. No nos va nada mal.

“Somos españoles en el amor a su orden y a su despelote” | Cultura | EL PAÍS

14/09/2014

Pensar en argentino

Filed under: Argentina,Cultura,León Gieco — Gilmar Crestani @ 3:18 pm
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León Gierco, uma mistura de Bob Dylan com Chico Buarque, é para os argentinos a voz que não temos. Os nossos foram fisgados pelos neocons, pós-graduação do CCC, que redundou, graças ao quase 30 anos de PSDB em São Paulo, no PCC!

Invitado especial del cierre, León Gieco hizo un minirrecital de temas afines al encuentro.

Pensar en argentino

El cierre del capítulo Nordeste de los encuentros que buscan repensar el país reunió políticos y artistas en un debate rico. El lenguaje, el barroco, el arte y lo popular de los argentinos en el estrado.

Por Cristian Vitale

Desde Resistencia, Chaco

La reacción del público anunció un arribo “casi”

inesperado. El de León Gieco que, entre besos, abrazos y fotos, entró al aula magna de la Universidad Nacional del Nordeste, UNNE. No estaba “formalmente” anunciado como partícipe de los Foros por una Nueva Independencia (capítulo Nordeste), pero fue un detalle luminoso. La sola presencia del cantautor –intuida extraoficialmente desde el día anterior– fue suficiente para integrarlo no sólo a la mesa-cierre del viernes, sino al concierto que epilogó la segunda jornada, en el patio abierto de la universidad. “¿Cómo no vamos a hablar de la independencia?”, se entusiasmó León y, mientras se esperaba la sí anunciada llegada de la ministra de Cultura, Teresa Parodi, para completar la mesa, regaló al público dos emotivas versiones a cappella de “Cinco siglos igual” y “Canto en la rama”, de la gran Leda Valladares. El “olé, olé, olé, olé, León León”, tronó en un aula magna atiborrada. Fue el vermut, también inesperado, también disfrutable que, junto al arribo de Teresa, encendió el foro.

Bajo el tópico “Pensar la Argentina desde la diversidad de sus tradiciones culturales. ¿Qué entendemos por cultura nacional?” confluyeron entonces León y Teresa, con el inspirado cineasta correntino Camilo Gómez Montero; el esteta del peronismo, Daniel Santoro, y el sociólogo y director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, que abrió el juego con la psiquis –y el corazón– puestos en el habla, y en la importancia de lograr una lengua argentina. “Es bueno que en nuestras escuelas y en nuestras universidades aparezca y se discuta el tema de la lengua nacional. Lo que el joven Alberdi pensó como la lucha idiomática, ¿no? A esa tarea nos debemos, porque un país es una suma de peculiaridades lingüísticas (…) hay que proponer una autorreflexión permanente sobre el idioma, tenemos que reunirnos alrededor de la creación de un campo emancipatorio en torno de las grandes cuestiones idiomáticas, porque estudiar el idioma es una forma de la libertad”, sostuvo González.

Acto seguido, y tras una muy aplaudida intervención del cineasta Gómez Montero –director de la notable Buscando al Comandante Andresito, en honor a Artigas–, tomó la palabra León y puso en verba lo que dijo siempre en la acción: “Yo creo que Argentina es un país tremendamente original, sobre todo desde el punto de vista de la música y las regiones… vamos por Entre Ríos y tenemos seis tipos de chamarrita; al lado está Corrientes, que tiene el chamamé; al lado de Misiones, que tiene los shotis; al lado está Chaco, que tiene las polcas y las músicas tobas y matacas; y Santa Fe, con las rancheras; Córdoba, con los cuartetos; Santiago del Estero, con las chacareras, las zambas de Tucumán, y el Cuchi en Salta, y los huaynos y carnavalitos de Jujuy, y las chayas riojanas, o las tonadas y cuecas de cuyo y el loncomeo del sur. Qué país gigante tenemos respecto de lo musical y qué difícil es decir que tenemos una sola identidad, ¿no? Esta es la identidad, una identidad variada, graciosa y colorinche… así es la cultura que tenemos acá, y que incluye todo, hasta el rock, que es una música maravillosa. Yo pienso que Jorge Cafrune podría haber sido tranquilamente amigo de John Lennon, ¿por qué no?”, se expidió León.

Santoro, por su parte, se posó en las fronteras lábiles que hay entre la cultura nacional y popular, y la cultura elitista, y desarrolló un concepto cuya frase suma podría resumirse en alguna como ésta: “Tenemos que construir lo barroco, en el sentido de apoderarse de ambas miradas, ¿no?, de lo ingenuo y lo erudito pero hasta ahí, porque, como decía Arturo Jauretche, lo muy erudito nos lleva directo a la tilinguería”, expresó el artista plástico, y le dejó el terreno libre a Teresa Parodi para cerrar la mesa. “Somos un país porque somos una cultura”, arrancó la ministra, y retomó la posta dejada por Horacio González, respecto de la importancia del habla y la lengua: “Coincido con Horacio, tenemos un lenguaje argentino, así como también tenemos esas músicas que se fusionan y se encuentran en una mezcla que hace el pueblo, dialogando, discutiendo con el otro (…) todo el tiempo estamos transformando lo que pensamos, porque es la única manera que existe para seguir construyendo identidad”, señaló Parodi, y las palabras mutaron en música cuando, cerrado el panel, el encuentro continuó en el patio abierto de la UNNE donde tocaron Lucas Monzón, Seba Ibarra, Nini Flores, los Núñez y el mismo León, que entregó la versión original –acústica– de “El ángel de la bicicleta”.

Antes, al iniciarse el segundo día de los foros –que concluyeron ayer, con intervenciones del ministro de Trabajo, Carlos Tomada; el filósofo e ideólogo del encuentro, Ricardo Forster, y la misma Parodi– se desarrolló la mesa “¿Qué entendemos por soberanía política y económica en tiempos de globalización y valorización financiera? Perspectivas para el abordaje de la discusión por la Nueva Independencia”. La charla, que sucedió al matinal trabajo en comisiones, hizo confluir los economistas Aldo Ferrer y Fernando Porta, con el jefe de Gabinete Jorge Capitanich, que se lució en su pago. “Hoy tenemos un mundo esencialmente injusto, producto de la incidencia de los grupos concentrados empresariales y mediáticos. Un mundo en tensión. Y un país, también: lo que antes era federales o unitarios, o patria o colonia, hoy es democracia versus corporaciones, que le dicen a los gobernantes lo que tienen que hacer… no ha sido fácil para el gobierno nacional decirles no al ALCA, o al FMI, pero esto es tener soberanía política”, sostuvo el funcionario, con una impecable empiria de apoyo, y a tono con el espíritu del encuentro: pensar –y hacer– en argentino, en busca de un viejo y querido fin, la segunda independencia.

Página/12 :: Sociedad :: Pensar en argentino

30/08/2014

De Hitler ao Grêmio, a “cultura” das torcidas mais fanáticas

Filed under: Cultura,Fanatismo,Racismo,Suástica — Gilmar Crestani @ 10:52 am
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Das coisas paradoxais: negro racista, judeu nazista, homossexual direitista, homem homofóbico.

O Grêmio precisa ser responsabilizado por nunca ter punido a torcida mais racista do Brasil

Postado em 29 ago 2014 – por : Kiko Nogueira

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“Macaco”

– Preto safado!

– Preto sujo!

– Preto fedido!

O goleiro Aranha, do Santos, ouviu os insultos da torcida do Grêmio no início do segundo tempo. Gritou com os agressores e correu para o juiz. Depois, viu no meio dos torcedores, na massa anônima, alguns rostos daqueles que o xingavam.

Em seguida, chamou o câmera de TV e insistiu que ele filmasse os mentecaptos.

Uma imagem foi eloquente: o de uma moça de aparelho nos dentes, a mão esquerda ao lado da bocarra, escandindo as sílabas: MA-CA-CO. Mais tarde se soube que o nome dela era Patrícia Moreira e que ela foi afastada do trabalho.

O Grêmio pediu desculpas. O STJD vai encaminhar denúncia. É importante que se saiba: o Grêmio é conivente com sua torcida, provavelmente a mais racista do Brasil.

Aranha mesmo disse que não foi a primeira vez que passou por isso jogando contra o tricolor gaúcho. Recentemente, o zagueiro Paulão, do Inter, ouviu ofensas racistas. Zulu, do Juventude, também.

Numa partida, um grupo de gremistas foi flagrado fazendo a saudação nazista. Idiotas imitam gestos simiescos há muito tempo, para quem quiser ver. Fizeram contra o Cruzeiro, enquanto jogadores se aqueciam atrás do banco de reservas.

Em 2008, houve briga porque uma facção gremista não apoiou uma homenagem ao ex-atleta Everaldo e ao autor do primeiro hino do time, o gênio Lupicínio Rodrigues. O motivo é que ambos, Everaldo e Lupicínio, não são brancos. A polícia gaúcha chegou a investigar a presença de um movimento neonazi infiltrado na chamada “Geral” gremista. Encontraram material com a suástica estampada.

Em 2012, o insuportável hit “Ai, Se Eu Te Pego” ganhou uma versão no Olímpico. Um trecho diz o seguinte: “Gremista, gremista, que corre a macacada”.

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O rivais do Inter de Porto Alegre são chamados de macacos em vários gritos de guerra. Alguém sempre alega que é como eles se referem aos colorados desde 1720, é uma tradição e não tem conotação racista. Um clássico do sofisma antropológico barato.

Depois da repercussão do caso Aranha, a torcida organizada jovem pediu: “Não sigam músicas com o termo macaco quando cantadas no estádio, isso mancha o nome da nossa gloriosa torcida tricolor. Precisamos, juntos, mudar esta cultura que ronda a torcida do Grêmio”.

Essa cultura, note bem.

Há câmeras de vigilância no estádio que registram essa palhaçada há muito tempo. Seria possível identificar e punir os responsáveis. Para boçais desse tipo, proibir de frequentar o campo — sua razão de viver, na maioria dos casos — é quase a morte.

Ninguém nunca fez nada. Nem os jogadores negros do Grêmio, aliás. O máximo é a exibição, desde 2013, de um vídeo longo e chato na Arena, antes dos jogos, sugerindo o engajamento numa campanha antirracista.

Deu no que deu.

Sobre o Autor

Diretor-adjunto do Diário do Centro do Mundo. Jornalista e músico. Foi fundador e diretor de redação da Revista Alfa; editor da Veja São Paulo; diretor de redação da Viagem e Turismo e do Guia Quatro Rodas.

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07/03/2014

Danilo Kis e conseguiu: escritor com vida de personagem dramática

Filed under: Cultura,Danilo Kis,Literatura — Gilmar Crestani @ 7:29 am
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Una tumba para Danilo Kis

Por Juan Forn

En los confines de la Hungría rural, durante la Segunda Guerra, un chico de ocho años participa como batidor en una partida de caza (los batidores son los campesinos pobres que marchan delante de los cazadores, agitando con una vara los pastos altos para que las aves remonten vuelo y los cazadores les disparen). El chico no es húngaro ni campesino, pero igual cumple sumisamente su papel; se impide soñar con un futuro “sin perros ni señores ni cuernos de caza” mientras azota los pastos, tal como horas más tarde cantará con la mente en blanco “Pastores a Belén” y el himno húngaro en el coro de la escuela, y al volver a casa tranquilizará a su madre: nadie ha sospechado nada tampoco hoy. El chico en cuestión se llamaba Danilo Kis y había nacido del otro lado de la frontera, en Yugoslavia, donde vivían su padre húngaro y su madre montenegrina, pero el padre también era judío y lo descubrieron: logró zafar por un pelo de la matanza de Novi Sad y cruzó con su familia a Hungría, pero allá lo mandaron a Auschwitz. La madre logró bautizar de apuro al hijo y hacerse pasar por católica aunque era ortodoxa; sólo así pudieron sobrevivir, camuflados como campesinos, hasta que llegaron los rusos.

Volvieron a Yugoslavia, a casa de un hermano de la madre que era historiador. Todo lo que Kis había aprendido en la escuela sobre el milenario enfrentamiento entre húngaros, montenegrinos y serbios, su tío se lo mostró de manera inversa. También le mostró otros equívocos: por ejemplo que, para la ley judía, la sangre la transmite la madre, o sea que el joven Danilo no era suficientemente judío, tal como no era suficientemente serbio para sus compañeros cuando entró a estudiar letras en la Universidad de Belgrado. Medio judío, medio húngaro, medio serbio, medio montenegrino, con una habilidad endiablada para los idiomas que debía disimular en un entorno cada vez más indisimuladamente nacionalista (ya hablaba alemán, ruso y francés, además de húngaro y serbio), Kis no tenía lugar en el mundo hasta que se abrió la carrera de literaturas comparadas: no sólo fue el primer egresado de la carrera, era como si la hubieran inventado para él. En aquellas aulas desangeladas, de espaldas al provincianismo de su país, Danilo Kis pudo leer como un privilegiado: autores rusos que estaban prohibidos en Rusia, autores judíos centroeuropeos evaporados del mundo por los nazis que Occidente no había llegado a conocer, incluso autores remotos que las autoridades consideraban ocioso traducir al serbio, como un argentino llamado Borges.

Ya con su tesis había levantado polvareda (sostenía que Guerra y Paz habría sido mejor libro si Tolstoi se hubiera basado no sólo en documentos militares rusos sino también en documentos franceses para contar cómo derrotaron a Napoleón), pero fue Historia universal de la infamia el libro que le hizo entender cómo escribir, y que lo condenó. Tan fascinado con el mecanismo como exasperado con el título, Kis obedeció la consigna de Borges (“Todo libro que no encierra su contralibro es un libro incompleto”), pero su contralibro retrataría no la mera infamia de diferentes individuos a lo largo de la historia sino la cara infame de un siglo, el suyo. Y la infamia de su siglo eran los campos. Kis ya había escrito un par de libros veladamente autobiográficos, sobre su infancia y sobre su padre (es decir, sobre Auschwitz); le quedaba el gulag. Eligió uno de sus aspectos menos conocidos: el Komintern, esos extranjeros que amaron tanto la revolución que dejaron todo por ella, y la revolución se los devoró. Una tumba para Boris Davidovich cuenta, a través de siete historias de anónimos “buenos bolcheviques” de distintas nacionalidades (irlandeses, españoles, alemanes, ucranianos, polacos) que terminaron fusilados o enviados a Siberia, la aciaga historia de la Internacional Comunista.

Kis usó documentos de época tal como Borges usaba las enciclopedias: copió, deformó, extrapoló, sacó relatos enteros de meros datos y descripciones, y les dio tanta vida que la Unión de Escritores de su país le exigió que revelara las fuentes históricas, y cuando él explicó su procedimiento (“Existe un escritor llamado Borges. Existe un escritor llamado Kafka”) lo acusaron de “infectar la realidad socialista con perniciosas prácticas foráneas”, y cuando él demostró que cada uno de los personajes y situaciones de su libro eran reales, que en algunos casos se había limitado a repetir palabra por palabra ciertos testimonios o simplemente a unir dos textos de proveniencia distinta, se usó eso como evidencia de que el libro era nada más que “un collar de perlas robadas”, y con ese título (y el subtítulo “Una tumba para Danilo Kis”) tuvo lugar el defenestramiento público del autor desde todas las revistas y los diarios y hasta la tevé yugoslava. El caso terminó en los tribunales. Kis se encargó él mismo de su defensa, dijo que lo haría literariamente porque era el único terreno en que aceptaba discutir el tema, y le leyó al tribunal un libro entero que escribió para la ocasión titulado La lección de anatomía, porque en él pondría su Boris Davidovich sobre la mesa de disección para desmembrarlo y explicar qué era cada víscera, tal como hacía el doctor Tulp en el cuadro de Rembrandt de ese título. “Si engañar al lector es hacerle creer lo que está leyendo, es imperdonable que se me pida que lo desengañe”, decía Kis. Y procedía a desarmar a los ojos del lector aquel artefacto que tanto se había esmerado en armar, explicando qué función cumplía cada pieza, sintiéndose un mago que decepciona a su audiencia revelando cómo funcionaban sus trucos, cuando en realidad estaba ofreciendo una lección magistral de literatura.

Kis ganó el juicio, pero debió enfrentar una demanda por libelo que le hicieron los dos capitostes de la Unión de Escritores, cuyos libros había destripado con gozosa impiedad en el proceso de explicar cómo funcionaba el suyo (“Si me voy a desnudar yo, desnudémonos todos”). También salió airoso de ese juicio, pero para entonces el aire de su tierra le resultaba irrespirable. “El único país del que me siento nativo y habitante es la literatura”, dijo cuando se instaló en Francia. Tenía cuarenta y cuatro años, le quedaban diez de vida. Escribía con las ventanas cerradas de su departamentito de París porque si las abría escuchaba el lamento de los desterrados. Alcanzó a escribir dos libros más; uno llamado Enciclopedia de los muertos y el otro Laúd y cicatrices, las únicas cosas que le importaron en la vida: los muertos, las enciclopedias, los laúdes y las cicatrices. Entre sus papeles póstumos encontraron uno que decía: “Ahí va un escritor centroeuropeo, un escritor sin país, miren el peso terrible que arrastra, musical y lingüístico, miren el piano y el caballo muerto que carga sobre sus hombros junto con todo lo que se tocó en ese piano y todo lo que cargó ese caballo en tiempos de batalla y de derrota, estatuas de mármol, barbados bustos de bronce, cuadros en barroco marco, palabras, imágenes, melodías que nadie puede entender desde afuera de ese idioma”.

Página/12 :: Contratapa :: Una tumba para Danilo Kis

15/02/2014

Roberto Saviano, especialista em máfia

Filed under: Cultura,Literatura,Máfia,México,Peña Nieto,Roberto Saviano — Gilmar Crestani @ 11:01 pm
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Roberto Saviano: “Me he arruinado la vida”

El escritor italiano, autor del aclamado libro sobre la mafia ‘Gomorra’, regresa con ‘CeroCeroCero’, un viaje por el negocio de la cocaína a uno y otro lado del Atlántico

Pablo Ordaz Roma 16 FEB 2014 – 01:31 CET

El escritor italiano Roberto Saviano. / bernardo pérez

El sueño de cualquier joven periodista de raza debe de parecerse bastante al perfil de Roberto Saviano: una mirada limpia y buen olfato para descubrir las historias, habilidad y simpatía para tratar con las fuentes, valentía para meterse en la boca del lobo y una pluma capaz de convertir cualquier reportaje en buena literatura. Si, además, con 26 años se logra escribir un libro como Gomorra, del que ya se han vendido más de 10 millones de ejemplares en todo el mundo, el sueño parece redondo. Hasta que se lee la dedicatoria de su nueva obra, CeroCeroCero, un viaje de casi 500 páginas por el negocio de la cocaína a uno y otro lado del Atlántico que en España publica Anagrama: “Dedico este libro a todos los carabineros de mi escolta. A las 38.000 horas pasadas juntos. Y a las que todavía hemos de pasar. Dondequiera que sea”. Esta conversación con Roberto Saviano (Nápoles, 1979) tuvo lugar en el sótano de un hotel de Roma. Por supuesto, bajo la atenta mirada de sus guardaespaldas.

Pregunta. Después de que la mafia napolitana lo condenara a muerte, obligándole a enterrarse en vida, ¿por qué ha seguido escribiendo sobre los mismos asuntos?

Respuesta. Me gustaría responder a la pregunta con una frase heroica del tipo: continuo escribiendo porque creo en la verdad, porque no han conseguido amedrentarme, pero me sentiría un poco ridículo porque dentro de mí no es la verdad. O mejor, porque la verdadera respuesta es: estoy obsesionado. Estoy obsesionado porque una vez que me encontré de frente con la historia de las mafias ya no pude, físicamente incluso, resistirme a seguirla. Sabía que si continuaba escribiendo me iría peor en la vida. No solo por la cuestión de las amenazas, sino porque la mayoría de las personas citadas en el libro intentarían denunciarme por difamación. Pero es más fuerte que yo. Es una especie de adicción. Una manía. No es el pensamiento puro de: es justo luchar por la verdad. Porque estoy totalmente convencido de…

P. ¿De que fue un error?

R. Digámoslo todo: yo no creo que sea noble haber destruido mi propia vida y la vida de las personas a mi alrededor por buscar la verdad. Desde lejos puede parecer noble: ah, qué cosa más bella. Pero yo, que lo he hecho, no siento que sea noble. Es más, me digo: tal vez podría haber hecho lo mismo, con el mismo compromiso, con el mismo coraje, pero con prudencia, sin destruirlo todo. Pero he sido impetuoso, ambicioso, y me he arruinado la vida.

P. ¿Hasta ese punto?

R. Hay que tener en cuenta que no puedo disponer de mi vida sin pedir autorización. Ni salir cuando quiero, ni entrar cuando quiero, ni frecuentar a las personas que quiero sin tener que esconderlas para que no sufran represalias. Yo a veces me pregunto si no terminaré en un hospital psiquiátrico. En serio, ¿eh? Yo ahora tengo necesidad de psicofármacos para seguir adelante y jamás antes los había necesitado. No abuso de ellos, pero de vez en cuando tengo necesidad. Y este asunto no me gusta nada. Por eso espero que esto termine algún día.

P. ¿Ha valido entonces la pena pagar un precio tan alto?

R. No. Y sé que cuando lo digo alguien puede pensar: qué cobarde. Vale la pena buscar la verdad y vale la pena llenar hasta el fondo, pero protegiéndote. Mi drama interno es: podría haber hecho todo esto pero sin poner en riesgo todo. Porque, ¿cual es el problema aquí? Si tu antepones un objetivo, la verdad, la denuncia, a cualquier otra cosa de tu vida, te conviertes en un monstruo. Un monstruo. Porque todas tus relaciones humanas y profesionales están enfocadas a obtener la verdad. Tal vez el fin sea noble, una cosa generosa, pero tu vida no se convierte en generosa. Las relaciones se convierten en terribles.

P. ¿Por qué?

R. Porque has decidido sacrificar todo sobre el altar de la verdad. Cuando he empezado a hacer esto no me he dado cuenta. Y en libro lo digo: no vale en ningún caso la pena renunciar a la propia felicidad por un objetivo que consideras superior. Vale la pena hacer lo que se debe pero buscando defenderse.

P. ¿Se ha planteado volver atrás? ¿Escribir de otros asuntos?

R. Es difícil. Tal vez lo intentaré. Pero el problema verdadero es que cuando has llegado a este punto de notoriedad, si vuelves atrás te arriesgas a tirar por la borda todo lo que has hecho. Y aquí surge la voz de la ambición: ¿cómo voy a tirar al mar todo este trabajo, todo lo que he conseguido? Y luego surge otro debate: todo esto me aprisiona, pero a la vez da sentido a mi vida. Aunque también tengo ante mí el reto de que no solo soy un escritor de crimen. Quiero hacer literatura.

P. En CeroCeroCero lo ha conseguido.

R. Sí, creo que sí, mi objetivo es escribir de cosas reales con estilo literario. Ha sido difícil, porque cuando se habla de Latinoamérica desde aquí se tiende a ver solo la parte sangrienta, de la masacre, como si todo fuera un gran caos. Yo en cambio he intentado demostrar el orden mexicano, no el desorden mexicano. Lo científico del asunto. No ha sido fácil.

P. ¿Qué similitudes hay entre el crimen organizado en México y en Italia?

R. Muchísimas. Más que entre Colombia e Italia. Porque la estructura, la gestión del territorio, es muy parecida. Por eso he empezado el libro con una lección que da el capo italiano a los latinos de Nueva York. Sustancialmente, les advierte: si vosotros queréis el poder tenéis que saber que algún día lo pagaréis. Si alguna vez habéis pensado que podéis ostentar el poder y luego salir libres, estáis equivocados. Esta es la filosofía de la infelicidad que está en la base de todas las organizaciones.

P. Con motivo del libro ha regresado a Nápoles después de muchos años. ¿Qué sensación ha tenido?

R. Al principio tenía miedo. He intentado inventarme cualquier caso para irme. Me preocupaba molestar a la ciudad, a la gente, que dijeran basta. Y en cambio me encontré con miles de jóvenes felices de saludarme,personas que querían tocarme y acariciarme, que me cogían las manos y me decían: “Tranquilo, estás aquí”. Fue emocionante. Antes solo había vuelto para ir a los tribunales.

P. ¿Cómo se ha encontrado su ciudad?

R. Peor. La crisis la ha golpeado todavía más. El sueño del napolitano sigue siendo sobrevivir y emigrar.

Todas las palabras de Saviano, aun las más dramáticas sobre su vida, fueron pronunciadas con una sonrisa en los labios.

Roberto Saviano: “Me he arruinado la vida” | Cultura | EL PAÍS

09/02/2014

Joan Baez, na semana da Páscoa, em Buenos Aires

Filed under: Cultura,Joan Baez,Música — Gilmar Crestani @ 12:33 pm
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“Para que la incluya en mi repertorio, una canción tiene que llegarme”, afirma Joan Baez.

Domingo, 9 de febrero de 2014

MUSICA › JOAN BAEZ CANTARA EN EL GRAN REX EL 6 Y EL 7 DE MARZO

“Hoy no hay una causa única que aglutine a la gente”

La cantante de 73 años es un icono del renacimiento del folk en los ’60, cantó al lado de Martin Luther King, “descubrió” a Bob Dylan y se hizo amiga de Mercedes Sosa. Su regreso a Buenos Aires será a treinta y tres años de su última e histórica visita.

Por Claudio Kleiman

¿Cómo hablar con un icono? Esa es la pregunta que se hace este cronista mientras espera una llamada internacional que lo va a poner en contacto con Joan Baez. La sola mención de su nombre –una sílaba que al pronunciarla ya evoca dulzura y feminidad, seguida de un apellido latino que revela parte de sus raíces (su padre era mexicano)– conjura la visión de los años ’60, el renacimiento del folk, las marchas de protesta, los movimientos pacifistas, la oposición a la Guerra de Vietnam, Bob Dylan, “We Shall Overcome” (la canción popularizada por Pete Seeger que Baez cantó en la legendaria marcha por los derechos civiles en Washington DC, 1963)… Y más adelante, su participación en Woodstock o en la Rolling Thunder Revue de Dylan a mediados de los ’70, o su visita a la Argentina en plena dictadura militar.

Justamente, lo que posibilita el contacto telefónico es la nueva visita a Buenos Aires, después de treinta y tres años de ausencia, de la reina del folk: Baez lleva ese título con suprema elegancia desde comienzos de los ‘60. El Gracias a la vida tour 2014 traerá a la cantante a América latina, en un recorrido que abarcará también a Uruguay, Chile y Brasil, y la depositará en la Argentina para dos recitales en el Gran Rex los días 6 y 7 de marzo.

Pero todas estas elucubraciones se cortan cuando suena el teléfono y del otro lado de la línea, en lugar del procedimiento habitual que implica la intermediación de un representante avisando que va a comunicar con el artista, aparece directamente una voz dulce e inconfundible que dice simplemente, “Hello, it’s Joan Baez here.” La leyenda es un ser humano, que a sus 73 años mantiene el tono juvenil y la desenvoltura en su manera de hablar, y se expresa con lucidez y buen humor sobre una serie de tópicos que abarcan desde Bob Dylan hasta Mercedes Sosa y desde Martin Luther King hasta Barack Obama. Pero para hablar del pasado de un mito, nada mejor que empezar por el futuro inmediato.

–¿Cómo van a ser sus shows en Buenos Aires?

–Voy a estar con un músico que toca siete instrumentos y con un percusionista, que además es mi hijo: esa es toda la gente que me acompaña en el escenario. Por supuesto, el hecho de tocar con mi hijo es maravilloso, me siento muy afortunada. En este momento todavía estoy armando lo que va a ser mi show para América latina, pero probablemente va a ser una mayoría de canciones en inglés, muchas de las cuales la gente puede reconocer, y también alguna en español.

–Aun reconociendo que es imposible recorrer su carrera en un show, ¿piensa tocar canciones viejas y nuevas?

–Sí, tiene que ser así, porque son más de cincuenta años

(se ríe). Tiene que ser una mezcla, y tiene que ser una buena mezcla. Si la canción es vieja, tiene que ser hecha de una manera fresca, porque no quiero que la noche sea simplemente nostalgia, aunque un poco de nostalgia es inevitable y eso está bien. Pero tiene que ser fresco, esa es la palabra clave.

–¿Puede ser que aparezca “Gracias a la vida”?

–Seguramente. Va a haber algún tema en español, lo voy a tener resuelto para cuando llegue allí. Pero es algo que hago habitualmente: trato de integrarme a la cultura del país en el que me encuentro, cualquiera que sea. Y es un desafío, realmente estoy esperando ese momento, porque tengo raíces latinas por parte de mi padre, aunque siempre he cantado en inglés, y no me metí mucho con eso. De modo que esta gira será un viaje muy excitante y muy importante para mí.

–¿Hay alguna explicación para el hecho de que no haya venido durante tanto tiempo?

–No estoy segura del motivo, aún hay lugares en los que nunca estuve. Pero definitivamente éste es un lugar al cual estoy muy contenta de poder volver y poder cantar.

–A través de su carrera, ha descubierto nuevos compositores y nuevas canciones, de distintas generaciones. ¿Está siempre a la búsqueda de canciones para interpretar?

–Tengo que darles bastante crédito por eso a dos personas, mi asistente y mi manager, porque ellos realizan la búsqueda, mientras yo estoy ocupada pintando y haciendo otras cosas. Así que cuando estoy buscando canciones, les pido a ellos que empiecen la selección, luego me envían las que consideran las mejores, y veo si funcionan. Es un largo proceso conseguir canciones realmente buenas.

–¿Qué tiene que tener una canción para que usted la cante?

–Sé que puede sonar un poco tonto, pero para que la incluya en mi repertorio, la canción tiene que llegarme. Puede ser principalmente la melodía, puede ser el sentimiento, puede ser que la canción haga resonar algo dentro de mí. Pero a través de toda una vida cantando, sé que las canciones más significativas para mí han sido las que tienen tanto la belleza de la melodía y las palabras como también algún tipo de resonancia política o social. No me gusta cantar las que tienen sólo una protesta explícita, trato de encontrar las que son sutiles, hermosas, y llenas de arte. Y esas canciones existen. Son difíciles de escribir. Los años ’60 y ’70 fueron muy especiales, una época llena de desafíos. Y esos desafíos cruzaron desde la contracultura hacia la cultura. Pero, en la actualidad, en primer lugar no ha surgido un talento sobresaliente como el de Dylan o Lennon, y en segundo lugar, hay un montón de buenas canciones, pero la dirección del activismo político o social es muy diversificada, no hay una causa única que aglutine a la gente, así que es difícil para un compositor ser escuchado, aun cuando la canción sea buena.

–¿Tiene alguna explicación para eso? Porque el mundo parece ser un lugar tan injusto, o más, de lo que lo era en los años ’60 y ’70…

–Conozco un montón de gente joven que hace cosas muy interesantes y es muy generosa. Por ejemplo, conozco a algunas personas que enseñan a la gente pobre en las montañas y no tienen vida social, están completamente dedicadas a eso. Y hay miles de personas como ellas. Pero pienso que el principal problema es que el sentimiento que teníamos de estar conectados, en los ‘60 y los ‘70, está casi completamente ausente. Para describir ese sentimiento, diría que lo más cercano que tuvimos a eso fue Obama cuando estaba haciendo su campaña para presidente y daba esos discursos. Eso cambió el mundo. Cuando llegó a la presidencia, era imposible responder a las expectativas en cuanto a lo que él había generado. Pero durante ese tiempo, la gente se sentía conectada de una manera que no había visto en cuarenta años. Así que, al menos, nos recordó que era posible tener ese sentimiento. Al mismo tiempo, pienso que si él hubiera decidido liderar un movimiento, y evitar la Casa Blanca, podría haber tenido una oportunidad más grande de realizar un cambio social.

–¿Se siente algo desilusionada con sus períodos como presidente?

–Bueno, contrariando mi característica (se refiere a que habitualmente no interviene en política partidaria), yo lo apoyé, porque me sentí conmovida por sus discursos. El me recordaba un poco al doctor (Martin Luther) King. Y al igual que la mayoría, estoy decepcionada. Pero solamente te podés sentir decepcionado si esperabas algo, y eso no es justo realmente, especialmente pensando en las circunstancias. Yo no podría funcionar en ese tipo de atmósfera política, así que no sería apropiado para mí sentirme ilusionada. Durante la mayor parte de mi vida he tenido una visión bastante pesimista de la raza humana, ¡porque se comporta terriblemente!

–Nadie pensaría en una idealista como usted como alguien pesimista.

–Creo que soy bastante realista.

–Ya que mencionó a Martin Luther King, ¿tiene algún recuerdo especial de la Marcha por los Derechos Civiles en 1963, en la cual pronunció su famoso discurso y de la que usted participó?

–Tengo más recuerdos de todo el proceso del cual esa marcha formó parte. Ese fue sólo un día, claro que un día extraordinario, pero como tuve la buena fortuna de trabajar con el doctor King en otras situaciones, tengo recuerdos de otros acontecimientos que no fueron famosos, pero en las que él se comportó de una forma igualmente valiente.

–Ese día usted cantó, al igual que Bob Dylan y Peter Paul and Mary.

–Sí, lo recuerdo como una especie de caos excitante, y pensar en cosas tales como de qué manera iban a conseguir comida para toda esa gente, dónde iban a ir al baño, pensamientos prácticos (risas). Pero el hecho de que me permitieran cantar ese día ha sido uno de los tesoros de mi vida. Quiero decir, cantar es uno de los tesoros de mi vida.

La influencia de Joan Baez es tan amplia y abarcadora que llega hasta lugares y artistas impensados, incluso algunos de los que la propia cantante no tiene conciencia. Por ejemplo, el hecho de que una de sus canciones, “Babe, I’m Gonna Leave You” –que abría su álbum Joan Baez in Concert, Part 1, editado en 1962–, fue la que inspiró a Jimmy Page y Robert Plant, ambos fans confesos de la cantante, a formar Led Ze-ppelin. Según cuenta la leyenda, fue ése el primer tema que Plant y Page trabajaron en conjunto, haciendo una adaptación eléctrica de la versión acústica de Baez, lo que marcaría el futuro rumbo musical del grupo. “¡¿Cómo?!”, se sorprende Baez. “No lo sabía, pero para eso tengo mis amigos de la Argentina (risas). Es maravilloso escuchar eso.”

–¿Recuerda sus visitas a la Argentina?

–Seguro, fueron fascinantes. Visité a Adolfo Pérez Esquivel… Recuerdo que había una manifestación de las Madres de Plaza de Mayo y él vino donde estábamos para recomendarme que no participara, porque alguien se había acercado amenazándolo y diciéndole que iban a atentar contra mí. Y mucha gente me decía “¡hacelo, hacelo!”, pero yo tengo que recordar, cuando hago un concierto, que tengo que volver a casa. Así que no participé de la manifestación, pero me reuní con ellas al día siguiente, y fue muy importante. Como usted sabe, fue fascinante estar prohibido (lo dice en español), mucho más que ir simplemente y dar un concierto (se ríe).

–Eso fue en el ’81, pero también hubo una visita anterior, en el ’74, cuando cantó junto con Mercedes Sosa.

–Fue cuando Mercedes Sosa salvó mi vida.

–¿Cómo fue eso?

–Había un estadio lleno y yo estaba hablando acerca de la no violencia, pero la gente no quería escuchar nada de eso, entonces salió Mercedes y empezó a reprocharles. Y finalmente empezó a cantar la canción “No nos moverán”, y a increpar al público (imita la voz de Mercedes), “¡no nos moverán! ¡Más fuerte! ¡Más fuerte!”. Y esos pobres chicos no tuvieron más remedio que obedecerle, porque ella era una figura muy poderosa.

–Después se hicieron amigas.

–Sí, no nos veíamos demasiado a menudo, pero hicimos una gira juntas por Alemania con un famoso artista alemán (Konstantin Wecker, en 1988), y dimos una cantidad de conciertos en distintas ciudades, así que tuve la oportunidad de compartir tiempo con esa persona tan dulce que era Mercedes y que pudiéramos cantar juntas.

La última película de los hermanos Coen, Inside Llewyn Davis, desató en las jóvenes generaciones un nuevo interés por la música folk, así como años atrás también lo había hecho otro film de los mismos directores, O Brother, Where Art Thou? Recientemente, en un escenario histórico de Nueva York como es el Town Hall, las nuevas luminarias del folk se reunieron para rendir homenaje al legado de sus mayores, en un concierto denominado Another Day, Another Time: The Inside Llewyn Davis Concert. Baez estuvo allí. “En su mayoría eran artistas jóvenes y la calidad de su música era maravillosa”, recuerda la cantante. “Ese es un ejemplo acerca de lo que hablamos antes: estos chicos componen e interpretan con gran calidad y talento, y hace falta una película como esa, que es casi una película underground, para que la gente escuche estos grupos. Simplemente amé esa noche. Fui elegida como la representante mayor de los años ’60, y disfruté de tocar y cantar con ellos, tanto como ellos disfrutaron de tocar con una leyenda. Fue muy dulce, muy divertido y la música fue muy hermosa.

–La película está basada en la autobiografía de Dave Van Ronk y es como una celebración del movimiento de renacimiento del folk que tuvo su centro en el Greenwich Village a comienzos de los ’60. ¿Usted formaba parte de ese movimiento?

–Bueno, durante la mayor parte de esa época yo vivía en Boston. Porque hubo dos lugares centrales donde la música folk realmente comenzó a popularizarse: uno era el Greenwich Village, en Nueva York, y el otro era Harvard Square, en Cambridge. Yo empecé a trabajar cuando tenía 19 años y para ese entonces ya tenía mi público. Estaba rodeada de músicos que tocaban banjos y guitarras, y aprendí simplemente mirándolos; nunca tomé clases y tampoco lo hizo ninguna de la gente que conocía: así era la manera en que se transmitía esa música. Fui algunas veces a Nueva York; de hecho, fue ahí donde conocí a Bob Dylan, en Gerde’s Folk City, en Greenwich Village. Durante ese período, la escena era vibrante, enormemente creativa. Yo era la persona correcta, con la voz apropiada, en el momento justo.

–¿Recuerda cómo conoció a Bob Dylan?

–Alguien dijo, “tenés que ir a escuchar a ese chico”, que escribía y cantaba y blablablá, no recuerdo bien lo que dijo. Así que fui, con mi novio, y él estaba cada vez más enojado… (se ríe).

–Claro, su atención se había volcado totalmente hacia Dylan…

–Absolutamente. No había forma de no hacerlo. Era increíblemente brillante, las palabras eran inteligentes, y además, tengo una tendencia a elegir gente que necesita ayuda (ríe nuevamente, algo avergonzada).

–Usted lo apadrinó durante la primera época.

–Sí, y estoy muy contenta de haberlo hecho. Igualmente algún otro lo hubiera descubierto, pero estoy contenta de haber sido yo quien lo invitó. Y tuve que educar a mi público, porque no quería escucharlo. Dylan tenía una voz terrible y ellos venían a escucharme a mí, eso no era por lo que habían pagado. Tenía que decirles (con tono admonitorio) “¡tienen que escuchar a este chico, escuchen las palabras que canta, él va a ser muy grande!”. Algunos no se lo tomaban demasiado en serio, pero la mayoría comprendió que teníamos un genio.

–¿Se mantiene en contacto con Dylan?

–No, él es un individuo muy… remoto. Y yo respeto eso.

–Usted grabó un álbum muy hermoso con canciones de Dylan, Any Day Now. ¿Nunca hubo un plan para grabar algo juntos?

–No. Honestamente, es absolutamente imposible trabajar con él (risas). Así que cualquiera que tenga la imagen de que puedo estar compartiendo tiempo con él, que cantamos y componemos juntos, ya puede ir abandonando esa fantasía. Pero sigo admirándolo y apoyándolo. No hay malos sentimientos entre nosotros, para nada.

–¿Dylan fue importante para que usted dejara el material folk tradicional que hacía en sus comienzos y pasara a cantar canciones de sus contemporáneos?

–Dylan no fue la razón por la que cambié, él simplemente llenó un lugar vacío. Quiero decir, musicalmente cambié, pero realmente fueron sus palabras las que llenaron una parte de mi vida, de mi carrera, y de la política, a la que ninguna de las baladas folk tradicionales podía acercarse, simplemente sirvió ese propósito.

–Usted ha participado de montones de movimientos por la paz, por los derechos civiles, contra las injusticias sociales. ¿Cómo ve el mundo en la actualidad, en comparación a como lo veía cuando empezó a cantar sobre estos temas a finales de los ’50?

–¿Conoce la expresión “aprendemos de nuestros errores”? Bueno ¡eso es una gran mentira!

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25/01/2014

É, parece que lá também não vai ter copa

Filed under: Cultura,Isto é EUA!,Violência — Gilmar Crestani @ 9:51 pm
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Se tivesse acontecido no Brasil, diríamos que teria sido importação de cultura. Enquanto por aqui a justiça se agiliza para proibir rolezinho nos shopping, nos EUA o bang! bang! corre solto. Mal comparando, enquanto eles mantém a cultura do faroeste, nós nos divertimos, em que pese o desconforto das “pessoas de bens”. É hora dos nossos vira-latas reverem seus conceitos. Nestes tempos de informação instantânea, sem os filtros da Globo, acabamos por descobrir que a cultura norte-americana não é lá tão glamorosa assim. Pelo contrário, impera a solução pela arma.

Se isso acontecesse no Brasil alguém da manada amestrada pelos grupos mafiomidiáticos logo publicaria no feicebuque: “só podia ser no Brasil”… “não vai ter Copa”… Afinal, nossa população de vira-bostas é maior do a de que dálmatas no EUA.

Há quem não goste do jeitinho brasileiro, mas, convenhamos, o jeitinho ianque não é lá muito melhor…

Tres muertos en un tiroteo en un centro comercial cercano a Washington

Uno de los fallecidos es el responsable de los disparos, quien, de acuerdo con la policía, se quitó la vida. Hay cuatro heridos

Eva Saiz Washington 25 ENE 2014 – 19:52 CET2

Policías en los alrededores del centro comercial. / JIM WATSON (AFP)

Tres personas han fallecido y cuatro han resultado heridas leves durante un tiroteo en un centro comercial del Estado de Maryland, a 45 minutos en coche de la capital de Estados Unidos, de acuerdo con la policía del condado de Howard. Uno de los cuerpos, encontrado cerca de un arma de fuego con gran cantidad de munición, es el del autor de los disparos, quien, de acuerdo con los responsables de la investigación, se quito la vida. El recinto ha sido acordonado y la investigación sigue en curso.

Alrededor de las 11.15, hora local, la policía recibió el aviso de que se habían escuchado disparos en el segundo piso del centro comercial de Columbia. Al llegar, los agentes encontraron los tres cadáveres de los que se informó primero a través de la cuenta de Twitter del Departamento de Policía de Howard County. "Estamos bastante seguros de que este fallecido ha podido ser el responsable de los disparos y de que era el único tirador", ha confirmado en rueda de prensa el jefe de la policía del condado de Howard, Bill McMahon. El agente ha asegurado que están procediendo con un "cautela máxima" ya que alrededor del supuesto autor del tiroteo se ha encontrado "gran cantidad de munición" y quieren asegurarse de que no haya explosivos en el recinto.

Aunque varios medios de comunicación han informado de que el incidente podía deberse a un asunto privado entre las víctimas, McMahon ha sido categórico al asegurar que "todavía es muy prematuro para hacer esa afirmación" y que hasta que no se conozca la identidad del tirador "no pueden conocerse los motivos de los disparos". "Esto no debería haber ocurrido en un centro comercial, no debería haber ocurrido en ningún lugar", se ha lamentado el jefe de policía.

El centro comercial, que alberga más de 200 establecimientos comerciales, sigue acordonado mientras continúa la investigación policial. Varios de los clientes que se encontraban en el lugar en el momento de los disparos han sido trasladados a las instalaciones del complejo de cines del área de compras. Para tratarse de un sábado por la mañana, una hora propicia para las compras, "el centro comercial se encontraba bastante vacío", ha reconocido a la cadena CNN uno de los trabajadores del lugar tras ser evacuado por la policía. Los empleados y los clientes -entre ellos varios niños- que se encontraban en el recinto durante el tiroteo han abandonado el lugar escoltados por los agentes.

La policía no ha confirmado ni la identidad de las víctimas, si bien sí se ha asegurado que son un hombre y una mujer alrededor de los 20 años, que trabajaban en el centro comercial. Del responsable no se sabe nada, menos los motivos que le llevaron a sembrar el miedo en un lugar público. En esta ocasión el escenario del terror ha sido un centro comercial, hace una semana fue un colegio de secundaria. Las víctimas inocentes, las reflexiones posteriores sobre la sinrazón de la cultura de las armas en EE UU son, lamentablemente, lugar común en este país. Un estudio publicado a finales de 2013 por la universidad Texas State llama la atención sobre el incremento de tiroteos en EE UU en los últimos años. El autor del informe, el profesor de Derecho Penal J. Pete Blair, define tiroteo como “aquél episodio en el que alguien dispara con la intención de cometer una masacre, aunque no mate a nadie”. Partiendo de esta definición, y de acuerdo con la publicación de Blair, antes de 2008 la media era de ocho incidentes de este tipo al año; en 2010 se produjeron 21 -el récord-; 11 en 2011, y 15 en 2012.

La mayoría de estos tiroteos se perpetran allí donde la gente suele pasar la mayor parte de su tiempo. El 40% en el lugar del trabajo; el 30% en los centros de enseñanza (desde guarderías hasta la universidad); el 18% en espacios públicos al aire libre y el 12% en otros sitios. Hace una semana, un policía retirado abrió fuego en un cine, molesto porque uno de los espectadores de la película estaba escribiendo en su teléfono móvil, una persona murió y otra resultó herida. Un día después un chaval disparaba contra sus compañeros, a las pocas horas, un alumno asesinaba a una profesora en una universidad. Demasiadas tragedias, los primeros datos para las estadísticas de 2014.

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21/01/2014

Muere Claudio Abbado: Il divino Claudio

Filed under: Claudio Abbado,Cultura,Música — Gilmar Crestani @ 9:29 am
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réquiem por un gigante de la batuta

Claudio Abbado dirige a la Orquesta del Festival de Lucerna, en 2010. / p.f.

Il divino Claudio

Luis Gago

Abbado nunca abandonó su izquierdismo, ni en lo personal ni en lo profesional. Renegaba de la palabra "maestro"

Il divino Claudio

Abbado supo imprimir una revolución tranquila en la Filarmónica de Berlín cuando recogió el testigo, por voluntad de los músicos, de Herbert von Karajan

Luis Gago 21 ENE 2014 – 00:27 CET7

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Claudio Abbado en una imagen de juventud. / Jeremy Fletcher (Redferns)

Así llamaron sus contemporáneos al compositor Claudio Monteverdi, y es imposible no rememorarlo ahora que acaba de dejarnos un compatriota que se empeñaba —y no era mera pose— en que no se dirigieran a él con el casi siempre huero, previsible e hinchado “Maestro”, o “Maestro Abbado”, sino valiéndose simplemente de su nombre de pila, eliminando así barreras, especialmente con quienes más le interesaba acortar las distancias: con los músicos que trabajaban junto a él. Nunca abandonó su izquierdismo, que él supo practicar tanto en su vida privada como a lo largo de toda su larga carrera profesional, ya fuera dando conciertos en fábricas para obreros, involucrándose activamente en el desarrollo del Sistema de orquestas infantiles y juveniles en Venezuela, abriendo caminos, aunando voluntades y brindando posibilidades a los talentos instrumentales más prometedores en la Joven Orquesta Gustav Mahler o formando parte de colectivos con los que trabajaba como uno más, lejos de los divismos o las maneras dictatoriales tan habituales en su profesión.

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Supo imprimir una revolución tranquila en la Filarmónica de Berlín cuando recogió el testigo, por voluntad de los músicos, de Herbert von Karajan, que la había controlado con mano de hierro durante cuatro décadas. Abbado amplió las miras de su repertorio, se ganó la admiración sin fisuras de la orquesta y se convirtió en un emblema del nuevo Berlín libre, vital y unificado justo después de la caída del Muro. Cuando su salud empezó a padecer los constantes embates del cáncer que ha acabado con él, restringió sus apariciones al mínimo —aunque siempre se mantuvo fiel a sus citas con Berlín y sus Filarmónicos— y concentró gran parte de sus esfuerzos en los conciertos que daba al final del verano con la Orquesta del Festival de Lucerna, integrada por primeros atriles de las mejores orquestas y los mejores grupos de cámara europeos. Sacrificando vacaciones y renunciando a sus propias actuaciones como solistas, peregrinaban hasta allí por el solo placer de hacer música no tanto bajo su dirección como a su lado. En sus últimas actuaciones conjuntas en España, en otoño de 2010, tocaron la Novena Sinfonía de Gustav Mahler: ahora recordada, no cabe imaginar una despedida más adecuada. Entonces resultaba difícil discernir qué emocionaba más, si la entrega y la devoción incondicionales mostradas por los músicos o las cualidades intrínsecas de la visión de Abbado, que compendiaban lo mejor de su trayectoria.

 

Claudio Abbado. / sciammarella

Otro tanto sucedía con otra de sus criaturas más queridas, y a la que dedicó muchas de sus últimas energías en estos años de incansable lucha con la enfermedad: la Orchestra Mozart de Bolonia. Bologna la Rossa era la ciudad en que vivía y la que ha visto morir a un viejo comunista como él. Con ella buceó en el repertorio que no podía afrontar con otras orquestas (Bach, Pergolesi) o abordó los autores que sí dirigía a grandes formaciones (Mozart, Beethoven, Schumann), pero que aquí se permitía verter en un formato casi camerístico y con criterios interpretativos historicistas. Fue en este ámbito donde a menudo resulta difícil reconocer la contundencia rítmica y dinámica del italiano durante sus etapas profesionales en Milán, Londres, Chicago o incluso los primeros años berlineses. El último Abbado se permitió ciertas veleidades esteticistas, recreándose —a veces quizás en exceso— en sonoridades cálidas, suaves, casi evanescentes, nacidas quién sabe si a modo de bálsamo para aliviar sus padecimientos físicos. Pero el viejo león no estaba dormido, ni mucho menos: sus rugidos acaban recordándonos, antes o después, al director efervescente y voraz de su juventud y primera madurez. Y lo que se mantuvo siempre incólume fue su pasión por hacer música, visible, palpable casi, en las fotografías del director, que nos obsequiaba con un rosario de gestos faciales y corporales irrepetibles, imposibles de simular, un imán que atraía todas las miradas y que obraba milagros entre sus músicos. Claudio Abbado disfrutaba enormemente con lo que hacía no por hallarse en lo alto de su privilegiada torre de marfil, sino por hacerlo en comunión con sus músicos —sus iguales— y con sus oyentes —sus cómplices—: pocas veces se ha visto un director menos endiosado que él.

Las cancelaciones de los últimos meses hacían presagiar lo peor y el pasado día 10 la Orchestra Mozart de Bolonia hacía público un comunicado en el que informaba de la suspensión temporal de sus actividades a partir del día siguiente. La crisis económica y la última batalla librada por su director con su enfermedad se cebaban también con ella. Es pronto aún para hacer balance y el tiempo decantará sin duda los logros de Abbado, convertido —con su renuencia— en un mito viviente, casi un dios, durante sus dos últimas décadas de vida. Sus ensayos nos muestran, en cambio, a un director mucho más instructivo que prescriptivo, mucho menos proclive a dar órdenes que a animar a sus músicos a escucharse unos a otros. Sobrevivirán la criba del tiempo sus grandes grabaciones sinfónicas y operísticas, algunas inigualadas, y se analizará su talante democratizador, que siempre supo hacer compatible con su condición de uno de los directores más carismáticos del siglo XX. Fue un hombre sentimental, que vivió intensamente su privacidad, por lo que no está de más concluir con las palabras que Gabriele D’Annunzio dedicó al “divino Claudio Monteverdi” en su novela autobiográfica Il fuoco, tan adecuadas también ahora para este otro Claudio que acaba de dejarnos: “¡He aquí un alma heroica, de pura esencia italiana! […]Llevó a cabo su obra en medio de la tempestad, amando, sufriendo, combatiendo, sólo con su fe, con su pasión y con su genio”.

Muere Claudio Abbado: Il divino Claudio | Cultura | EL PAÍS

26/08/2013

Diálogos Brasil – Argentina

Filed under: Argentina,Brasil,Cultura — Gilmar Crestani @ 8:54 am
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“Tanto los argentinos como los brasileños nos creemos que hablamos a la perfección la lengua del otro.”

Lunes, 26 de agosto de 2013

ENTREVISTA A AURIMAR NUNES, DIRECTOR DEL CENTRO CULTURAL BRASIL-ARGENTINA

“Nos interesa organizar un diálogo”

El funcionario habla de la idea de revertir la tendencia que en los ’90 convirtió a los centros culturales en instrumento de ideas más propio de un ente privado que de un estímulo al intercambio cultural entre dos naciones con intereses y fascinaciones mutuas.

Por Luciana De Mello

“La primera ventaja del intercambio entre Brasil y Argentina es que tanto los argentinos como los brasileños nos creemos que hablamos a la perfección la lengua del otro. Nosotros llegamos acá creyendo eso, que el español es fácil; los argentinos van allá y con decir hola gatinha como vai ya se sienten que hablan portugués.” Aurimar Nunes, director del Centro Cultural Brasil-Argentina, sonríe al comentar las cercanías y distancias culturales entre los dos países hermanos. El Centro Cultural –inaugurado el 1º de julio de este año– no sólo tiene como objetivo la enseñanza del idioma portugués en su vertiente brasileña, sino que viene a plantear un cambio decisivo en cuanto a políticas de gestión cultural del gobierno brasileño en el exterior. Durante los noventa, siguiendo al espíritu privatizador de la época, los centros culturales de la Embajada de Brasil pasaron a ser entes privados no sólo en Argentina sino en otros países alrededor del mundo. Y hoy la reestructuración tiene que ver con un cambio de paradigma, iniciado ya en el gobierno de Lula, sobre la re-estatización de la gestión cultural, tanto fuera como dentro del país.

–¿Cómo fue el recorrido de intercambio cultural hasta ahora?

–Podemos decir que desde los años ’50 existe una presencia cultural fuerte del gobierno brasileño en Argentina. Primero mediante el Centro de Estudios Brasileños de la Embajada, luego con la Fundación Centro de Estudios Brasileños, y todo este caudal de experiencias llevaron a que el gobierno brasileño decidiera crear su propio centro cultural, teniendo en cuenta la dimensión de la relación Brasil-Argentina, que se profundiza cada vez más. Nosotros vemos a muchos artistas brasileños acá, y por otra parte vemos menos artistas argentinos en Brasil de lo que nos gustaría. Ese es un punto en el que vengo pensando hace muchos meses, cuando me encargaron esta tarea de crear un centro cultural de la embajada, y que este centro sea un espacio de diálogo. Claro que como diplomáticos y como embajada de Brasil tenemos la misión institucional de promocionar la cultura brasileña, pero yo quiero que este nuevo centro cultural sea un espacio de intercambio entre las dos culturas. Así que más que tener un escritor brasileño dando una charla, nos interesa organizar un diálogo, por ejemplo, entre un escritor argentino y uno brasileño. Más que traer una exposición de un pintor brasileño, queremos ver una muestra de un pintor argentino sobre sus experiencias en Brasil. Entonces, si bien tenemos la obligación de promocionar la cultura brasileña, uno de los puntos en los que vamos a ser innovadores es en esto de promocionar un diálogo verdadero y fresco entre las dos culturas. Y por otra parte vemos como fundamental en Argentina la enseñanza del portugués como instrumento de diálogo de las dos sociedades. Hay muchos argentinos estudiando portugués, la idea de un centro que se crea dentro de la Embajada es que tenga un nivel de profesionalismo muy alto.

–¿Y esto no sucedía antes con la Funceb?

–En cuanto a la difusión del idioma, sí. El hecho es que lo que jamás fue divulgado es que Funceb es una fundación privada creada en 1996. Desde entonces el gobierno brasileño mantenía un convenio que era renovado cada dos años por el cual aportaba recursos, subsidiaba las actividades de la Fundación. En esa época se pensó que las fundaciones debían ser privadas, caminar solas, sin el apoyo del Estado, en todo el continente. Y lo que se demostró es que Funceb no logró volverse independiente, siguió dependiendo de los recursos del Estado, así que el gobierno después de mucho analizar decidió poner esos recursos, incluso para fines de control, en su propio Centro, un espacio vinculado a la embajada. Estamos hablando de dinero público, nos parece mejor para poder controlar y gastar esos recursos públicos que la cultura se vuelva un objeto de gestión pública ciento por ciento. Esto es una transición de un modelo hacia otro. Los profesores de Funceb han ido a concurso, muchos han entrado. Otros no quisieron presentarse y ahí es donde hay reclamos, pero nosotros somos un órgano público y tenemos que hacer las cosas de manera ecuánime para todos. Lo importante es que el Centro es una institución nueva, estatal y vinculada a la embajada. Con Funceb no hay conflicto, estamos en una transición negociada donde hay mucha cooperación para que se lleve a cabo con tranquilidad. Las reacciones son naturales y son aisladas.

Brasil y Argentina tienen una serie de acuerdos bilaterales en el área cultural y en el área educacional que incluyen programas de posgrado, becas de intercambio para estudiantes de ambos países y un programa de escuelas de frontera donde los maestros argentinos enseñan una parte del día en Brasil, al mismo tiempo que los brasileños enseñan una parte del día en Argentina. Por otra parte, la ciudad de Buenos Aires cuenta con nueve escuelas plurilingües donde se enseña portugués. “Todo eso no se dio de la noche a la mañana –aclara Nunes–, es un proceso que comienza en la década del 50 con el Centro de Estudios Brasileños. Lo que ahora es diferente es que el gobierno brasileño vuelve a involucrarse completamente en la difusión del idioma portugués en la Argentina. Tenemos una cosa poco conocida que son los lectores. Hay una lectora que enseña portugués en la UBA, otra en la Universidad de Córdoba y otro lector en la Universidad de Mendoza, todos subsidiados por el gobierno brasileño.”

–¿Cuáles son las actividades que tienen pensadas para el Centro?

–El tema es que nosotros trabajamos con una programación anual en la Embajada, pero como estamos abriendo a mitad de año vamos a proponer actividades ad hoc para este semestre. Es decir, a partir de 2014 ingresamos en una programación anual. Ahora en septiembre habrá un encuentro de historiadores y queremos comenzar con un proyecto para la comunidad de brasileños residentes en Buenos Aires, un espacio para que los niños sigan escuchando y practicando el idioma, donde habrá cine infantil y actividades lúdicas para ellos, así como un programa de asistencia al residente que estará vinculado a la Cancillería. En cuanto a la literatura, tenemos ganas de traer a escritores jóvenes como Beto Brant, Daniel Galera, hay una escritora que no es tan inédita pero que aún no vino a Argentina, que es Patricia Melo, y que es buenísima. Hay una política del ministerio en el área cultural –sobre todo la parte de música– de promocionar jóvenes. Es decir, claro que es lindo y hace parte de nuestro ADN promocionar la bossa nova, pero queremos darles espacio a los jóvenes, como lo hicimos con Céu, por dar un ejemplo. Por otra parte, en el nuevo centro vamos a tener una sala de cine donde vamos a mostrar no sólo cine brasileño, sino que vamos a proponer por ejemplo un ciclo de películas sudamericanas de los ’90, cuando todos los cines de la región –ustedes más que nosotros– crecieron y aparecieron a nivel mundial después de 40 años, cuando fue el pico, ahí en los ’60. Me encantaría hacerlo por tres cuatro meses, invitando a directores argentinos, brasileños, uruguayos, chilenos, colombianos. En nosotros está muy presente esa idea de que no es sólo Brasil para dar, sino también Brasil para recibir.

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10/08/2013

O folclore perde o argentino Eduardo Falú

Filed under: Cultura,Eduardo Falú,Música — Gilmar Crestani @ 12:34 pm
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Falú fue, también, un defensor tenaz de los derechos de los músicos

Sábado, 10 de agosto de 2013

MUSICA › A LOS 90 AÑOS, MURIO AYER EL MUSICO EDUARDO FALU

El folklore pierde a un icono

Fue uno de los más grandes compositores y guitarristas de la música popular argentina. Autor de “Zamba de la Candelaria” y “Tonada del viejo amor”, entre muchos otros éxitos, supo rodearse de los más grandes poetas y dejó una marca para futuras generaciones.

Por Cristian Vitale

Hacía tiempo, tal vez mucho en términos cronológicos, que Eduardo Falú estaba alejado del ruido mundano, de la cosa profesional, de las tablas y las guitarras de cara al público. De los aplausos. Apenas un detalle, al cabo, porque tal ausencia era sólo una cuestión de silueta. O de mirada. Una mirada sagaz, brillosa, que, en los últimos años sólo activaba su luz frente a los muy suyos. O de voz. Una voz grave, reflexiva, lejana en años. Apenas un ínfimo detalle íntimo que no alcanza a diluir un nombre. Un trayecto fuerte. Un rayo folklórico que cruzó con sus estelas buena parte de la historia de la música popular argentina del siglo XX, y la seguirá cruzando en tanto faro, musa y referencia de las generaciones que renuevan su legado. Murió ayer en Córdoba, donde vivía desde hacía años.

Eduardo Yamil Falú había nacido en El Galpón, un pueblo de Salta distante 150 kilómetros de la ciudad, hace 90 años casi redondos (el 7 de julio de 1923). Se había criado en Metán –también Salta– bajo el pulso arábigo de sus padres sirios: Juan y Fada. Había comenzado a tocar la guitarra a los once años y cuatro años después ya estaba viviendo en Salta capital.

En cincuenta discos y, durante sesenta años de carrera, Falú le imaginó una música apropiada, inevitable, a los arrebatos poéticos de dos vates que parecían haber nacido a su medida: don Jaime Dávalos y don Manuel J. Castilla. Al primero le contorneó con sus fraseos delicados “temazos” atemporales como “Trago de sombra”, la imperecedera “Tonada del viejo amor”, la “Milonga del alucinado” o la fundamental y frecuentemente visitada, “Zamba de la Candelaria”. Al segundo, lo sustentó en bellezas más crudas. En “Minero potosino” o “Puna sola”, por caso. O en la bellísima “Celos del viento”. Y tampoco se privaron de sus climas León Benarós, César Perdiguero o Alberico Mansilla, con un repertorio que enriqueció el de por sí rico folklore de la década del sesenta, e irradió sus magias hacia Japón, España, Alemania y Francia, países que visitó varias veces durante sus períodos más activos. En uno de sus últimos discos (El sueño de mi guitarra) Falú recrea piezas como “Canción de amor en zapatillas”, “Río de tigres”, “Tonada del viejo amor”, “El jangadero” y “Las golondrinas” y se deja acompañar, en un interesante cruce generacional, por el tecladista Lito Vitale.

Pero fue en la épica de dos obras conceptuales donde el guitarrista se mostró en verdadera dimensión. Quién podrá olvidar, después de haberla escuchado, el favor reparador que le hizo a Juan Lavalle cuando, mediando los sesenta, el romance de su muerte intentó curar con música lo que un texto, por más lúcido que fuera, no podía (el fusilamiento de Dorrego). Quién, si no, el sonido de campo adentro que muy pocos podían lograr como él, que le imprimió al José Hernández.

Falú fue también, muy a su manera, un académico. Un “culto”, que poco podría envidiarle, tal vez, a su musa Carlos Guastavino. Para contarlo lejos, está su Suite Argentina, grabada por la Camerata Bariloche, en la que las cuerdas populares y clásicas (fue una obra para guitarra, cuerdas, clavecín y corno) fueron casi una, o sus conciertos “serios” con la Orquesta Sinfónica Nacional. También un defensor tenaz de los derechos de los músicos. En 1950, cinco años después de mudarse a Buenos Aires para ingresar directo en Radio El Mundo, el tío del también eximio guitarrista Juan ingresó a Sadaic, donde ejerció durante varios años la vicepresidencia.

Pese a sus “resistencias” al bronce, Falú fue varias veces reconocido por las instituciones. Recibió el título Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba, la Cámara de Diputados lo homenajeó y diversas ciudades (Salta, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Rosario) lo distinguieron como Ciudadano Ilustre. El gobernador de Salta decretó dos días de duelo y Sadaic lo saludó de esta manera: “Don Eduardo Falú, querido maestro, qué difícil resulta despedirlo”.

Tanto el duelo como el saludo final se hacen extensivos, emocionalmente, a todo el país.

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El universo en tres minutos

Por Diego Fischerman

Sus canciones se cantaron en las escuelas. Estuvieron ligadas, como toda la música compuesta a partir de tradiciones folklóricas sudamericanas, a una cierta idea de patria. Y, claro, de patriotismo. Ya se sabe, la banda de sonido de los actos escolares siempre tuvo más que ver con el campo, aunque acompañara las sagas de personajes tan inevitablemente urbanos como Manuel Belgrano, por ejemplo. Las canciones de Eduardo Falú, que tantas veces hablaron del paisaje, se incorporaron al paisaje. Y, en muchos aspectos, fue una lástima. Es cierto que su arte estuvo en boca de todos y que pocas cosas pueden ser tan gratificantes para un compositor. Pero la contrapartida fue que la costumbre, la bastardización, las versiones gritadas, impostadas, fuera de foco o, simplemente, de afinación, terminaron haciendo a esas canciones maravillosas casi invisibles. Acabaron haciendo olvidar –o haciendo que fuera difícil no perder de vista– que se trataba de algunas de las piezas más extraordinarias del siglo. “Tonada del viejo amor” o “Zamba de la Candelaria”, por sólo nombrar dos, son tan absolutamente perfectas, tan naturales y al mismo tiempo sorprendentes, como sólo unas pocas otras canciones de tradición popular lograrían serlo. Compartió con los grandes melodistas del tango (Dames, Mores), con Paul McCartney, John Lennon, Chico Buarque, Luis Alberto Spinetta, ese delicado secreto con el que se logra crear un universo y dejarlo en el recuerdo para siempre, en apenas tres minutos. Y además, como intérprete, tuvo una autoridad –y una originalidad– extremas. Su voz de barítono profundo no se pareció a nada; su manera de frasear en la guitarra tenía una elegancia exacta. Nunca hubo excesos. Falú cantaba y tocaba sus canciones sofrenando la emoción, como quien sabe que tiene demasiado entre sus manos y que debe, más bien, contrarrestar todo ese poderío. Una contención expresiva que resultaba, paradójicamente, conmovedora. Aunque incursionó en algunas obras con orquesta y en formas extendidas como la suite, fue en la miniatura precisa, en la fragilidad de la acuarela, donde resultó único. Está, por ejemplo, su monumental Romance de la muerte de Juan Lavalle, con textos de Ernesto Sabato, que grabó en 1965, y donde hay más de un momento notable, empezando por las piezas en que toca su guitarra a solas. Pero es en esa vidalita cristalina que canta Mercedes Sosa, “Palomita del valle”, donde aparece esa rara y paralizante belleza que hace de Eduardo Falú un artista incomparable.

25/05/2013

Colonização alemã

Filed under: Colonização Alemã,Cultura — Gilmar Crestani @ 10:24 pm
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Documentário apresenta um Brasil distante e desconhecido do Sul

A menos de 100 km de Porto Alegre há um vilarejo perdido no tempo. Muitos de seus 400 habitantes não falam português, apesar de todos terem nascido ali e se considerarem brasileiríssimos

por Xandra Stefanel, da RBA publicado 23/05/2013 13:59

A menos de 100 km de Porto Alegre há um vilarejo perdido no tempo. Muitos de seus 400 habitantes não falam português, apesar de todos terem nascido ali e se considerarem brasileiríssimos

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Significado do nome do povoado, em alemão antigo, não poderia ser mais adequado: distante, perdido no tempo

A paisagem é das mais bucólicas: casinhas de madeira cercadas de verdes pastos e flores e mais flores na beira das estradas. Walachai, assim como os povoados vizinhos de Jamerthal, Batatenthal, Padre Eterno e Frankenthal, são comunidades rurais de origem alemã que mantêm a língua antiga e os muitos costumes de seus colonizadores europeus. Mas nada sabem sobre eles, nem compreendem o alemão de hoje em dia. É um sopro de vida simples e – praticamente – livre das amarras tecnológicas da sociedade motorizada, apressada e conectada.

O diferente habita este lugar. E é ele o tema do documentário Walachai, de Rejane Zilles, que estreia nos cinemas nesta sexta-feira (24). O significado do nome desse povoado, em alemão antigo, não poderia ser mais adequado ao que se vê na tela: lugar distante, perdido no tempo. Lá a diretora nasceu e viveu sua primeira infância e ainda guarda na memória o dialeto local. Graças a isso, o filme de Rejane é íntimo e singelo.

Escutar as histórias daquelas pessoas nos transporta para um Brasil desconhecido e lírico. A senhora de 91 anos que há 56 vai vagarosamente à igreja fazer o sino despertar seu povo, sem ter faltado um dia sequer. O orgulho do ferreiro que ainda forja os instrumentos à moda antiga. A cotidiana e artesanal produção de pão e de cuca. A música caipira em alemão. O barulho contínuo dos pássaros.

Tanto no vilarejo quanto no filme, a pressa não parece existir. O transporte ainda se dá, sobretudo, nas carroças, o arado e os utensílios domésticos continuam manuais e o fumo ainda é de corda. Tudo tem seu próprio tempo, assim como a agricultura local, aparentemente livre dos "modernos" e perigosos agrotóxicos. Mas esta realidade está cada vez mais espremida: "A situação aqui nessa região tá difícil. Os grandes tão terminando com nós. Pequeno agricultor, daqui a 10, 15 anos, não vai mais ter. Não tem como sobreviver", lamenta um dos personagens. Talvez seja por isso mesmo que Rejane tenha voltado à sua comunidade para captar esse inusitado antes que ele se acabe.

É interessante escutar o professor Benno Wendling, autor de um livro manuscrito, ainda não editado, que resgata a história da comunidade. Ele conta a dificuldade pelas quais passaram quando estourou a 2ª Guerra Mundial. O perigo representado pelo nazismo fez com que o governo brasileiro proibisse que o alemão fosse falado na colônia. "Até que Getúlio disse: ‘Não pode mais falar em alemão’. A criança chegava na escola e o que a gente ia fazer? Transgredir a lei para se comunicar com o aluno! Coitado do aluno, não tinha culpa. Era severo o negócio. Tinha que parar com o alemão", lembra.

Na época, todos foram obrigados a aprender o "brasileiro", mas, passados tantos anos, muitos idosos já o esqueceram, graças ao seu desuso no dia a dia da comunidade. Outros misturam as duas línguas e, frente à câmera, se sentem visivelmente descontáveis com o português. A maioria guarda um forte sotaque quando não se exprime no idioma local. Assim como aconteceu com a diretora, ainda hoje as crianças só aprendem o português ao entrar na escola, aos 7 anos.

Além da língua e da agricultura, percebe-se outro indício das transformações lentas mas incontornáveis que estão por vir: o depoimento de pais que querem "um futuro melhor" para suas crianças, longe do trabalho pesado e pouco rentável da roça. A preocupação deles é compreensível porque, na região, ou se trabalha na lavoura, ou na fábrica de sapato.

Para quem vive "acorrentado" ao relógio e às máquinas, dá uma certa tristeza egoísta ao entender que toda aquela magia está com os dias contados. Mas dá gosto escutar de uma criança de Walachai dizer que a cidade grande não é legal… "Aqui não tem barulho, na cidade grande tem muito barulho. Aqui dá pra ouvir os cantos dos passarinhos. Lá não tem roça, na cidade grande!", diz Gustavo Pilatte, com um lindo e cantado português. Seu prazer em nada se parece com o das crianças urbanas, em geral enfeitiçadas por TVs e vídeo games.

Walachai, portanto, um filme a assistir atento para as minúcias de um Brasil que não passa na TV mas que, graças à abordagem familiar de Rejane, nos chega à tela grande e faz refletir sobre a riqueza que, apesar das adversidades, sobrevivem nos rincões do país.

Ficha técnica
Walachai (2010)
• Direção, roteiro e produção: Rejane Zilles
• Gênero: Documentário
• Duração: 84 minutos
• Classificação etária: Livre
• Estreia: 24 de maio, em São Paulo, Campinas (SP), Rio de Janeiro, Curitiba, Maringá (PR) e Porto Alegre

Documentário apresenta um Brasil distante e desconhecido do Sul — Rede Brasil Atual

24/05/2013

Graças a Georges Moustaki aprendi francês de ouvindo

Filed under: Cultura,Georges Moustaki,Música — Gilmar Crestani @ 12:19 am
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Domino o francês como o autodidata do Mário Quintana: ignorante por conta própria. Mas o pouco que aprendi, e que me basta para leitura e baguettes, devo a este grego cantando em francês músicas de Vinicius de Moraes, Tom Jobim e até compondo músicas em homenagem à Bahia e ao Forró. No início dos anos 90 trouxe da Bélgica alguns CD’s de uma coleção muito bonita lançada com músicas desta grande personalidade. Um dos CD contém músicas feitas para o cinema, como a Marcha de Sacco e Vanzetti. Seu Portugal é gêmeo do Fado Tropical do Chico Buarque.

A morte de Georges Moustaki, cantor francês

Enviado por luisnassif, qui, 23/05/2013 – 12:44

Por MiriamL

Do publico.pt

A canção francesa está mais pobre: morreu Georges Moustaki

Vítor Belanciano

Era um dos vultos maiores da canção popular francesa. Tinha 79 anos. Milord ou Le Métèque, símbolo do Maio de 68, tinham a sua assinatura. Edith Piaf, Serge Reggiani ou Juliette Gréco devem-lhe alguns dos seus maiores êxitos.

O cantor e compositor francês, de origem grega, Georges Moustaki, morreu hoje, em Nice, França, aos 79 anos, completados a 3 de Maio. Nascido no Egipto, em Alexandria, de pais judeus gregos, ficou conhecido por canções como Le métèque, uma balada romântica sobre um estrangeiro sonhador com ecos autobiográficos, que haveria de se transformar num dos símbolos da revolução do Maio de 68.

É que ele havia crescido num ambiente multicultural, envolvido por quatro idiomas (italiano, francês, árabe e grego), tendo-se apaixonado desde cedo pela literatura e pela canção popular francesa, em particular por Edith Piaf, com quem manteve uma relação afectiva e para quem viria a escrever o clássico Milord (1958).

Abandonou os espectáculos ao vivo há quatro anos por causa de uma doença pulmonar que o impedia de cantar na plenitude. O seu mestre era Georges Brassens, tendo por isso utilizado o nome Georges como pseudónimo artístico, ele que se chamava Giuseppe Mustacchi. Chegou a Paris em 1951, tendo nos anos 1960 composto canções para todos os grandes cantores franceses da época como Henri Salvador, Yves Montand, Juliette Gréco, Serge Reggiani ou Barbara.

Já esta manhã, a cantora Juliette Grégo, rendeu-lhe homenagem, descrevendo-o como alguém requintado, refinado e elegante. "Possuia uma doçura infinita e imenso talento", disse à RTL. "Era como todos os poetas, alguém diferente, porque acaba por ser sempre essa diferença que conduz ao talento."

Com um repertório de cerca de 300 canções, cantadas por ele, ou por intérpretes como Reggiani (Sarah, Ma liberté, Ma solitude ou Votre fille a vingt ans de 1969) e Barbara (La dame brune de 1968), muitas delas viriam a transformar-se em clássicos quase instantâneos da canção popular francesa.

A simplicidade era uma das características dos seus muitos discos. Possuia uma voz suave e quente, e muitas vezes cantava apenas acompanhado pela sua guitarra, criando um clima de intimidade que era transposto para os seus concertos. Inicialmente tinha alguma relutância em afirmar-se como cantor, preferindo o papel de compositor, mas impulsionado por Reggiani ou Barbara viria também a assumir esse papel no decorrer do sucesso de Le Métèque, que viria a originar um álbum com o mesmo nome.

Nos anos seguintes viria a lançar mais uma série de álbuns, incluindo o disco ao vivo Bobino de 1970, que consolidaria o seu nome como alguém que emanava uma sensação de liberdade e de harmonia, qualquer coisa que a música transportava, mas também a sua imagem mediterrânica bronzeada, com um pouco de romance à mistura – qualquer coisa que o próprio parecia cultivar, como ficaria demonstrado no sucesso En Mediterranée (1971).

Nos anos 1970 deixa-se fascinar pela música brasileira ou pelo tango argentino – colaborou com Astor Piazzolla – passando grande parte dos anos 1980 em viagens e digressões pelo mundo, regressando aos álbuns de originais na década de 1990, com Mediterranéen (1992) ou Tout Reste à Dire (1996).

A sua relação com Portugal é antiga. Para homenagear a revolução de 1974 escreveu uma canção emblemática do pós – 25 de Abril, precisamente intitulada Portugal (fado tropical). Em 2008, um ano antes de se retirar e no seguimento do lançamento do álbum Vagabond, actuou na Casa da Música, no Porto, e no Centro Cultural de Belém, em Lisboa.

Considerado umas das vozes do Maio de 1968, Moustaki afirmou nessa altura à agência Lusa que dessa revolução “resta uma certa arte de viver, um certo código ético que, mesmo que não seja unânime, impregnou-se na nossa cultura”.

Poliglota, gostava de pintar também e, ao longo dos anos, foi sendo também poeta, escritor, actor ou jornalista. Vivia há cerca de quarenta anos em Paris.

A morte de Georges Moustaki, cantor francês | Brasilianas.Org

 

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