Ficha Corrida

24/01/2013

Domésticas que trabalham para patrões não domesticados

Filed under: Brasil,Juan Árias — Gilmar Crestani @ 8:35 am

Faltou Juan Árias dizer que são exatamente os patrões que financiam suas fontes d’O Globo e da Veja. Poderia ter dado a história completa e dizer quem é que alimenta este tipo de comportamento nos grupos mafiomidiáticos.

Los perros tienen nombre, ellas, no

Por: Juan Arias | 23 de enero de 2013


Babá brsileña
En Brasil hay aún familias que piden a sus niños que a las empleadas domésticas las llamen de “babá” y no por su nombre propio
. La noticia, aparecida en los periódicos, me dio un vuelco al estómago. Pensé enseguida que esos niños llaman por nombre a sus perros y gatos. A veces, son ellos mismos quines escogen los nombres. Con la empleada no pueden hacerlo. Espantoso.

Hay aún más, esas empleadas domésticas, para poder entrar a ciertos clubes y restaurantes caros de Rio o de otras ciudades, con los otros miembros de la familia donde trabajan, tienen que vestir de blanco de la cabeza a los pies.

Así ha acontecido, por ejemplo, en los clubes cariocas de Caiçaras y Paissandu o en el Jockey y Piraqué y en restaurante de la zona noble de la ciudad.

Los responsables de estos lugares que impiden entrar a las empleadas domésticas si no van vestidas de blanco alegan que se trata de “padronizar”, que nadie sabe lo que significa. Una de las socias de uno de esos clubes alega que eso es importante porque en el caso de algún accidente con un niño se puede individuar enseguida a la “babá”.

Lo que ellas, las domésticas dicen, es que se trata de que quede claro en el restaurante que ellas son de otra clase social de las personas de la familia a la que sirven.

Cuentan también que ese vestido de blanco es absurdo ya que los niños juegan con la tierra y después van a sus  brazos y acaban estando siempre sucias.

Y lo peor, recuerda Míriam Letão experta en economía, es que la mayoría de los brasileños ve esas discriminaciones como algo natural y no como un rastro de los 300 años en que las familias gozaron de esclavos en sus casas.

Como todas las cosas negativas suelen tener un revés positivo, también la situación de las empleadas domésticas en Brasil, la clase trabajadora hasta ahora más penalizada, va a cambiar radicalmente gracias a una ley que está en discusión en el Congreso con la que esa categoría de trabajadoras, hasta ahora marginalizadas económica y socialmente, va a ser rescatada.

Todas ellas deberán tener contrato de trabajo oficial. Hasta ahora sólo lo tienen un 30% de los 7 millones de empleadas familiares. El mayor número de la categoría del mundo.

De esa categoría de trabajadores en Brasil el 93% son mujeres y de ellas el 61% son negras. Cerca de 400.000 tienen entre 10 y 17 años.

Brasil no ratificó en su día la Convención 189 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) que obliga a conceder a los empleados domésticos los mismos derechos de los otros trabajadores, como un cierto número de horas de trabajo, horas extraordinarias y nocturnas pagadas aparte, seguro de desempleo etc. De hecho son esos beneficios los que sancionan la ley que podría ser aprobada en breve por el Parlamento.

Las familias brasileñas, en un futuro no muy lejano, dicen los sociólogos, van a tener que enfrentar la misma situación en relación con los empleos domésticos, que hoy enfrentan los países ricos desde Europa a Estados Unidos, es decir, será un lujo caro.

Más aún, también en Brasil, los hijos e hijas de las familias cuyas madres son empleadas domesticas están dando un salto social y tras haber hecho cursos de profesionalización, prefieren ya otras trabajos que el de limpiar casas o cuidar de niños en las familias.

Ganan más, se siente más libres y con mayor autoestima que sus madres.

Todo ello, subraya acertadamente Letão, “es una señal de que Brasil está entrando por la puerta de la modernidad”. Y eso es positivo.

Y esas empleadas tendrán que ser en el futuro llamadas por los niños por sus nombres, es decir tratadas, por lo menos, como sus perritos y gatitos que sí tienen nombre.

Los esclavos del pasado eran llamados por nombre por sus amos. Existía categorías en tre ellos. La aristocracia, curiosamente, la constituían los esclavos y esclavas del servicio doméstico.

Los bautizados solían tener nombres como José, Juan, Pedro etc. Algunos nombres eran típicos de los esclavos, como Benedito. Y los de las mujeres eran aún más bonitos, como Felicidad o Esperanza. En este sentido muchas domésticas de hoy en cuanto al nombre y a categoría social, están en Brasil peor que las esclavas del pasado. Son, en efecto, la categoría menos considerada en el mercado del trabajo. ?Hasta cuando?

DEDICATORIA

Dedico este blog con cariño  y agradecimiento a Clementina y Justa, las dos empleadas que ayudaron a mi madre, maestra, a criarnos en Arcos de Valdeorras (Orense). Las quisimos mis dos hermanos y yo como a unas segundas madres. Yo jamás las olvidaré. Siempre las llamamos por sus nombres.

Empleada doméstica en Brasil

Vientos de Brasil por Juan Arias >> Blogs Internacional EL PAÍS

1 Comentário »

  1. […] Domésticas que trabalham para patrões não domesticados […]

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